Cumpliendo con lo prometido, les traigo una maratón de esta historia.
-o-o-o-o-
* Advertencia: Lenguaje sexual
CAPÍTULO 10
"Este No Soy Yo"
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No pudo hacerlo…
Había manos extrañas tocándolo, acariciándolo como si fuera su amante, sosteniéndolo como si estuviera hecho para ser mecido por ellas. Se sentían mal, se sentían asquerosas, y antes de que pudiera ir más lejos, se movió hacia tras con lágrimas en sus ojos mientras caía con fuerza en el suelo.
El aliento acelerado producía un dolor en su pecho que subía y bajaba con dificultad con cada respiración que realizaba, el hombre delante de él vaciló, inclinándose para comprobar y ver si estaba bien, pero Blaine no podía soportar verlo, su garganta se apretó con la sensación de querer vomitar.
- No lo hagas – le rogó, gateando rápidamente hasta que estuvo varios metros de distancia de Richard, su espalda apoyada al ras de la puerta y el hombre mayor lo miró con curiosidad.
- Estabas haciéndolo tan bien, mejillas dulces. ¿Por qué te detuviste?
- Yo… yo… no puedo. Me prometí que nunca haría eso. Dios – negó con la cabeza con violencia, se levantó del suelo sacudiéndose y se apresuró a apagar la música, con una mano sostenía su estómago agitado mientras se apoyaba pesadamente contra la pared – ¡No puedo hacerlo!
- Eso es una vergüenza. ¿Así que no vas a terminar lo que empezaste?
Los ojos dorados se posaron en Richard cuando se levantó de la silla, tenía una fuerte erección fuera del pantalón, en reposo contra su vientre mientras permanecía de pie en toda su gloria. Apenas unos segundos antes Blaine había estado increíblemente cerca de tener relaciones sexuales con ese hombre, empujando todos sus valores y dejando sus principios a un lado por culpa de un error de juicio.
Había estado tan molesto por lo que escuchó acerca de sus ex amigos de New York y lo que habían pensado de él cuando se separó de Kurt que se vino abajo, estaba llorando en la ducha hasta que llegó Kong y lo arrastró fuera, empujando una botella de vodka en su rostro – bébelo – dijo, esperando hasta que Blaine tomó un gran trago. Kong le ató una toalla alrededor para tapar su desnudez y lo hizo sentarse en una silla.
- Cálmate, antes de que te dé un ataque de pánico.
Así que siguiendo el consejo de su amigo, el ojimiel se calmó, bebió y siguió sorbiendo el vodka, dejando que le quemara la garganta hasta que sintió que iba a vomitar por la cantidad insana que había consumido. Fue entonces cuando se le notificó de un cliente en las habitaciones privadas y sabía exactamente quién era. Su confuso cerebro alcoholizado no quería ir, pero su corazón roto y su cuerpo gritaron que fuera y que dejara que sucediera, para que las cosas por las que había estado luchando tanto tiempo para que no ocurrieran, pasaran esta vez.
Richard había sido un cliente paciente, él esperó, se lo merecía. Todos ellos lo hacían. Cada uno de los admiradores de Blaine lo merecía, merecían una oportunidad con él y iba a dárselas. Eso es lo que todo el mundo espera de él, ¿verdad?
Lo habían sabido desde el primer momento, desde la escuela secundaria, incluso. Sus viejos torturadores lo decían, sus viejos amigos lo decían. Todos sabían y como siempre, Blaine fue el último en enterarse.
Él era sólo bueno para una cosa: el sexo. Él nunca sería bueno en cualquier nada más. Así que, antes de que se tropezara al salir del camerino, tomó unas cuantas respiraciones profundas y se convenció a sí mismo de eso.
Tomaría acción y llegaría hasta el final. Haría más dinero de esta manera, él haría a alguien muy, muy feliz y todo estaría bien en el mundo. Bueno, en el mundo de todos… no en el suyo.
No fue hasta que Richard estaba agarrando sus caderas con fuerza y frotando su erección contra él mientras con sus labios le recorría el cuello, que el joven volvió a la realidad. El deseo de vomitar lo abrumó y empujó a Richard lejos, el amargo sabor de los labios del hombre estaba todavía en su boca… él sabía a cigarrillos rancios y alcohol.
- ¿Disculpa? – Richard preguntó de nuevo, acercándose al hombre en pánico en el otro lado de la habitación – estoy pagando por una masturbación. Espero una…
- Consigue a alguien más para hacerlo. No puedo. No esta noche – Blaine con la voz entrecortada sacudió la cabeza dándose vuelta y huyendo de la habitación, haciendo caso omiso de los gritos de su cliente que se escuchaban a través de las paredes finas. Cuando salió corriendo del pasillo privado, Brandi se encontró con él, agarrando su hombro mientras él trataba de empujarla para irse.
- ¿Estás bien, chico?
- Consigue uno de los otros chicos para terminar el trabajo con el hombre de la sala cebra. Creo que voy a vomitar.
- Vinny se va a enfurecer. ¿Estás seguro?
- Bueno, Vinny me vale mierda porque no voy a volver allí – Antes de que Brandi pudiera decir algo más, Blaine estaba fuera de su alcance y corriendo por el pasillo, apretujándose a través de todas las personas que estaban unas contra otras en el salón principal del club. Manos tocándolo por todas partes, la gente vitoreaba su nombre mientras él se agachaba y luchaba por salir de ahí. Un hombre envolvió sus brazos alrededor de su cintura delgada, abrazándolo con fuerza desde atrás antes de que intentara hacerlo agachar y acariciarlo.
- No lo hagas – el moreno siseó en respuesta, señalando que mantenga la distancia. Miró tan duro como podía, lo cual era difícil dado el nivel de intoxicación en el que todavía estaba, pero el hombre pareció entenderlo, dando un paso atrás con las manos en el aire.
Una vez que el camino a su alrededor parecía despejado, continuó su viaje hacia el área de backstage, tropezando con las puertas principales hasta llegar a su camerino. Kong todavía estaba allí, cambiándose de traje para su próxima actuación, y cuando vio al ojimiel levantó una ceja.
- ¿Estás bien, Sombra?
- No, no. Tengo que salir de aquí.
- ¿Necesitas que te lleve a casa? Mi novio todavía está aquí, él puede llevarte.
- No, yo… yo estoy bien. Tengo quien me lleve. Gracias – A partir de ahí, la charla se redujo y Kong se fue a bailar dejando a Blaine solo en el lugar.
Las manos le temblaban, el hombre excesivamente emocional tropezó antes de meterse de nuevo en la ducha para lavar la suciedad de las huellas dactilares de Richard de su piel, por lo que tallaba todo su cuerpo con el jabón para limpiarse antes de salir y vestirse, luchando con el fuerte impulso en su interior de sólo dejarse caer. Podía oír los sonidos de la multitud revoltosa a través del pasillo mientras se vestía y cuando la voz de Vinny llenó el lugar al abrir la puerta, sabía que le esperaba, sobre todo con lo increíblemente enojado que sonaba su jefe.
- ¡Sombra!
Al oír su nombre, Blaine levantó la mirada, sus ojos oscuros encontrándose con los de su jefe - ¿Sí, Vinny?
- ¿Por qué tengo a Richard en el bar principal quejándose de que no obtuvo su trabajo manual? Se suponía que irías allí y se lo harías. Sabes que a él sólo le gusta que tú se lo hagas.
- Le pregunté a alguien más si podía para hacerlo. Me siento enfermo.
- ¿Y crees que a mí me importa una mierda cómo te sientes en este momento? Te ausentaste por varios días del trabajo y luego vuelves y no estás desnudándote o haciendo cualquier cosa de las que debes hacer ¿Cómo se supone que debo mantenerte aquí cuando ni siquiera puedes trabajar para mí correctamente?
El grasiento dueño estaba a centímetros de la cara del ojimiel, su aliento apestaba y ardía en la piel de Blaine.
Sus zapatos a centímetros de distancia, a la espera de ser puestos y atados para poder irse, pero no podía con Vinny allí. Por un segundo, sintió ganas de golpear a su jefe por la forma en la que lo estaba tratando, pero tomó una respiración limpia y profunda para alejar esas ideas fuertes antes de que se metiera en más problemas. En su lugar decidió decir algo, pero antes de que pudiera responder de forma sarcástica, la puerta se abrió y Kong volvió a entrar, colocando un billete de cien dólares en la mano de Vinny.
- Haz de cuenta que tanto Sombra como yo hicimos $100 dólares cada uno, así que este es el pago que corresponde de esta noche de mi parte y de la suya, ¿correcto? Y si piensas que vas a despedir a Sombra, diría que esa sería la cosa más malditamente tonta de la que hubiese oído hablar. Él es uno de nuestros mejores trabajadores junto conmigo, por supuesto. Si deseas que este lugar se desmorone, entonces despídelo, pero si quieres seguir trayendo dinero, sugeriría que mantengas los ojos de gacela aquí. Los muchachos lo adoran, especialmente los pervertidos que son los que más pagan.
Vinny abrió la boca como si fuera a protestar, pero cuando se detuvo a pensar en ello, se encogió de hombros, negando con la cabeza mientras se daba la vuelta y salía de la habitación sin decir nada más, cerrando la puerta de golpe.
- No tienes que hacer eso – dijo Blaine suavemente, metiendo la mano en su bolsa de dinero para buscar un billete de cincuenta para pagarle su compañero. Kong rodó los ojos, golpeando la mano del moreno tan pronto como éste le ofreció el dinero.
- Guarda tu maldito dinero, idiota. Lo necesitas más que yo. Yo no tengo un pequeño en casa a quien criar. Además mi novio hace buen dinero también. Esto es sólo dinero para mi fondo de reserva.
- ¿Así que bailas a pesar de que realmente no necesitas el dinero?
Kong sonrió dejándose caer en su asiento. – No todos bailamos por las mismas razones. Bailo porque me gusta la forma en que me hace sentir. Ser deseado y todo eso, ¿sabes? Oh, y es dinero rápido también. Hago mucho más aquí de lo que solía hacer en mi aburrido trabajo de oficina. – Contó todos sus billetes y luego los metió en el bolsillo, inclinándose hacia atrás para mirar a Blaine de nuevo. – Además, me veo muy bien desnudo. ¿Por qué no mostrarlo?
El hombre de cabello rizado se rió un poco, agachando la cabeza mientras tomaba su bolsa de lona y revisaba todo asegurándose de dejar las cosas guardadas bajo llave. Él estaba seguro de que volvería mañana o al día siguiente, pero por el resto de esa noche tenía que salir de allí. Era demasiado sofocante estar en un lugar tan congestionado con todo acumulado pesadamente sobre sus hombros.
- Vamos, chico. Te ves como si estuvieras a punto de desmayarte o vomitar y realmente no quiero limpiar cualquier vómito en este momento.
- Gracias Kong – susurró con aprecio, sonriendo cuando su compañero de trabajo le devolvió el gesto al salir del vestuario. En cuestión de segundos estaba corriendo hacia la salida posterior, iba un poco de lado debido a que no estaba sobrio, los ojos en el premio que era la puerta. Se estrelló contra ella y la abrió, permitiendo que el aire fresco de la noche calmara su piel ardiente.
Dio unos pasos en la oscuridad y se quedó inmóvil cuando sus ojos se posaron sobre nada menos que su ex prometido, quien estaba apoyado en un auto con los brazos cruzados sobre el pecho y lágrimas en los ojos.
- ¿Que estás tú…
- ¿Podemos hablar? Sólo… por favor habla conmigo. Yo no te voy a molestar otra vez. Sólo tengo que explicarte todo – suplicó el ojiazul.
El alcohol dentro de Blaine zumbó, haciendo que su cerebro se sintiese como si estuviera lleno de aire. Miró alrededor del estacionamiento con la esperanza de que alguno de sus compañeros saliera para que pudiera llevarlo, pero nadie más estaba fuera. Eran sólo él y su ex, más unos pocos clientes cerca de la parte del frente del club que no les prestaban atención.
- ¡Maldita sea! Kurt, no puedo.
- Sólo por esta noche. Tengo que explicarte todo. Te puedo llevar a casa y podemos hablar enseguida o podemos hablar más tarde. Yo sólo… por favor Blaine.
Había mucho más que el moreno quería decirle a su ex, demasiada ira a la cual dar rienda suelta por tener la audacia de estar allí, de seguirlo como lo hizo, pero se sentía tan enfermo y tan agotado que sabía que pelear con Kurt en ese momento no sería posible. Él no sería capaz de hacerlo, no en su estado de ánimo. Así, encogiéndose de hombros, dio un paso hacia delante, tropezando con una grieta en la acera antes de enderezarse y deslizar la bolsa de lona de su hombro y entregársela al castaño. El ojiazul la tomó, la lanzó en el asiento trasero y luego esperó a que Blaine se hubiera subido en el asiento del pasajero antes de entrar en el lado del conductor.
- ¡Gracias!
- Yo sólo voy contigo porque Avery me mataría si la llamara en este momento y le dijera que estoy demasiado borracho, ¿de acuerdo?
- ¿Estas borracho?
- ¿Por qué más me habría subido a un auto contigo Kurt? – Blaine se rió con amargura, retorciendo su cuerpo en el asiento para mirar al hombre que estaba a su lado. Cerró los ojos y apoyó la cabeza en la consola central, su cabello rozaba el antebrazo de Kurt. – ¿Por qué no pudiste mantenerte lejos? ¿Por qué tuviste que volver?
Kurt se mordió los labios, los ojos se centraron en la carretera mientras su corazón latía fuerte. Tener a Blaine en el auto con él era lo más cerca que habían estado en mucho tiempo, sin contar la primera noche que se encontraron, y honestamente sentía que debía detener el vehículo a un lado de la carretera hasta que hubiese tenido la oportunidad de decir todo lo que necesitaba decir. Sin embargo, el ojimiel estaba prácticamente perdido a su lado, se dejó caer con el cuerpo pesado mientras murmuraba para sí mismo y todo lo que el castaño quería hacer era cuidar de él, aunque estaba bastante seguro de que su ex nunca lo permitiría. – ¿Hay alguien en tu departamento?
- Landon y Avery.
- ¿Ella me va a matar cuando te deje?
- No, ella me va a matar. Entonces tal vez te matará. No lo sé. ¿Ya llegamos?
- No vas a vomitar en el auto, ¿verdad? Porque no es mío. Es de Rachel.
Blaine se rió, inclinándose un poco para sentarse derecho en su asiento – Yo debería vomitar sobre ella después de todo. A quién le importa de quién es el auto – cerró los ojos de nuevo, colocando la mano sobre su estómago. Kurt miró a la carretera por un segundo, su mirada cayó en las manos de su ex y en donde estaban descansando. Hace mucho tiempo, que había llevado ahí a su hijo y lo había hecho solo, paseando por California tratando de encontrar un propósito, tratando de encontrarse a sí mismo. Al ver a Blaine con la mano en su vientre le hizo cuestionarse lo difícil que debe haber sido para él.
- Lo siento, ¿sabes? Sé que probablemente no significa nada para ti, pero lo lamento. Realmente lo hago.
- Tienes razón. No… Sólo… despiértame cuando lleguemos a casa.
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~ FLASHBACK ~
Septiembre del 2014
- Así que ¿supongo que ya has oído?
- No sé de qué hablas Coop. ¿Qué has oído tú? - Blaine gimoteó colocando su cuerpo pesado en el sofá mientras giraba sus caderas un poco para tratar de encontrar un lugar cómodo para descansar. Era difícil incluso sentarse, el bebé estaba ya tan bajo en su vientre que todo lo lastimaba. Su espalda, las caderas, las piernas… todo le dolía y no importaba lo que hacía, desde yoga hasta cálidos baños, nada parecía ayudar.
Suspirando se pasó una mano por su vientre y sostuvo el teléfono contra la oreja escuchando atentamente mientras su hermano divagaba sobre el comercial que estaba haciendo.
- Y no vas a creer esto, Según Glenna, que es la ayudante de mi agente, por si no lo sabías, tu vieja amiga de la escuela secundaria, esta chica Rachel está en conversaciones ahora mismo para obtener su propio programa de televisión. Supongo que la vieron en Broadway y querían darle un show. Probablemente va a tomar un tiempo para que consiga todo pero que loco, ¿no? Será mejor que yo tenga una parte en ese programa ya que soy el que le enseñó todo lo que ella sabe de todos modos. Recuerdas por mi clase de actuación.
Cooper siguió hablando, su voz retumbando en el oído de Blaine mientras seguía conversando, pero el ojimiel apenas prestó atención a otra cosa que no fuese el estruendo de la estática en sus oídos. Después de que su hermano mencionó a Rachel, todo en lo que podía pensar era en como hace varios meses atrás todo su mundo se derrumbó y cómo Rachel y los otros fueron una gran parte de esto.
Si hubiera sido una persona más amargada, hubiera querido que a todos ellos tuvieran las peores vidas posibles, pero no podía, no cuando todavía se preocupaba por ellos. Había noches en que estaba sentado solo en el departamento de Cooper y no quería nada más que simplemente llamar a uno de ellos y decirle dónde estaba. Había noches cuando el bebé pateaba o hacía algo extraordinariamente loco y quería marcarle a Kurt y rogarle que lo llevara de vuelta para que pudieran criar a su hijo juntos.
Rayos, todos sus procesos del embarazo fueron básicamente disfrutados sólo por él. Cooper estaba demasiado ocupado corriendo por el país haciendo anuncios publicitarios, así que Blaine se tuvo que valer por sí mismo la mayor parte del tiempo. Fue a todas sus citas médicas solo, fue a algunas clases para padres solo, y por un tiempo, hasta pensó acerca de inscribirse en la UCLA para tomar algunos cursos. Pero cuando se dio cuenta de que iba a ser muy difícil criar a un bebé por cuenta propia, trabajar y estudiar, renunció a esa idea, decidiendo tomar las cosas una a la vez.
Faltaba un mes más o menos para que su hijo naciera. Otro mes de dolores y agonía pero todo valdría la pena. No le importaba hacer frente a todo, él sólo quería un bebé sano. El bebé que era el último eslabón entre él y Ohio. Este bebé significaba para él más que nada en el mundo, incluso que su propia vida. Cuanto más pensaba en ello, más se daba cuenta de que si no fuera por el bebé que esperaba, ni siquiera hubiera durado tanto tiempo vivo como lo hizo. Su hijo le dio un fin. Su hijo le dio una razón para vivir cuando se sentía como si no tuviera ninguna.
Acariciando su estómago, se despidió de su hermano y arrojó el teléfono a un lado. El bebé pateó ante la presión de sus dedos, golpes duros contra su ombligo lo hicieron sonreír con dulzura y suspirar.
- Realmente no puedo esperar hasta que estés aquí. Estoy tan solo – susurró, cerrando los ojos mientras las lágrimas que había ido acumulando tras la noticia de Coop acerca de Rachel finalmente brotaron.
~ FIN DEL FLASHBACK ~
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- Blaine. Hey, despierta. Llegamos.
Kurt llamó a su ex golpeando su hombro con el dedo mientras que éste se quejó en su sueño antes de que finalmente se diera la vuelta y lo mirara. – ¿Qué quieres? – se quejó, empujando la mano de Kurt lejos de él mientras se desabrochaba el cinturón de seguridad para salir del auto.
Al poner una pierna fuera del vehículo, se tropezó y casi cayó de bruces, resoplando cuando alguien lo agarró por la cintura y lo elevó hasta ponerlo de pie.
Kurt estaba a su lado, con un brazo firme alrededor de él y en la otra mano sostenía las llaves del auto, con los ojos fijos en el hombre balanceándose al lado suyo.
- No necesito tu ayuda – dijo serio el pelinegro.
- Creo que la necesitas un poco ahora Blaine. Déjame llevarte arriba y luego te dejaré en paz, ¿de acuerdo?
- Yo nunca he necesitado tu ayuda. No te necesito, ¿sabes? No te he necesitado en años. Ni una sola vez. No, en lo absoluto.
- Lo sé. ¡Lo has hecho tan bien!
Blaine se detuvo – ¿te estás riendo de mí? – Apartó las manos de Kurt abruptamente y miró a su ex, fuego ardía detrás de sus ojos vidriosos y ebrios. – ¡No te atrevas! No lo hagas, no te atrevas a burlarte de mí por hacer lo que tengo que hacer para salir adelante.
- Yo no me estaba burlando de ti. Estaba de acuerdo contigo. Has hecho lo mejor que pudiste para cuidar de ti mismo y de Landon. Entiendo eso ahora. Yo nunca me burlaría de ti por cuidar de tu familia. ¡Nunca!
- Yo… yo no confío en ti. Ni un poco, ya no – Pasó junto a Kurt y se tambaleó por la acera, con voz temblorosa ingresó el código para entrar en el edificio antes de tirar de la puerta principal y tambalearse en el interior, Kurt lo seguía de cerca. Conforme el moreno caminó hacia el ascensor, Kurt mantuvo la distancia, estaba lo suficientemente lejos para que el chico de cabello rizado no se rompiera por tenerlo demasiado próximo a él, pero lo suficientemente cerca por si se caía, él sería capaz de atraparlo en pocos pasos.
- Ni siquiera estoy seguro de por qué estás aquí – Blaine seguía divagando, entrando en el ascensor antes de presionar el botón de su piso – Todos estos años has estado en New York y luego BAM un día te apareces de la nada y jodes mi vida de nuevo. ¡Qué jodidamente hilarante!
- Yo no sabía que estabas aquí. Si lo hubiera sabido, hubiese venido hace tiempo.
- ¡Pura mierda! No me vengas con eso Kurt. Tú hubieras mirado para otro lado si me hubieses visto hace años y lo sabes. La única razón por la que estás aquí es porque quieres cruzar este último puente antes de casarte – el ojimiel bajó la mirada hacia la mano de Kurt directamente en su anillo, frunciendo el ceño por un momento antes de cerrar los ojos de nuevo. – Él es probablemente todo lo que yo nunca fui, ¿verdad?
- Blaine…
El ascensor sonó y la puerta se abrió. El ojumiel inmediatamente salió corriendo del pequeño espacio cerrado, arrastrando los pies a lo largo de la alfombra estampada mientras se tambaleaba hasta su puerta y buscaba sus llaves, finalmente recurrió a golpear hasta que la puerta se abrió y una Avery molesta apareció - ¿Estás bien Blaine? ¿Qué haces en casa tan temprano? Se suponía que me ibas a llamar – sus palabras se desvanecieron cuando vio a Kurt que venía detrás de él, sus ojos se abrieron y agarró a su amigo del brazo y tiró de él dentro del departamento, cerrando la puerta de golpe y a toda prisa. – ¿Te siguió hasta aquí? ¿Qué está haciendo?
- Él me trajo a casa.
- ¿Por qué? Blaine, tú me dijiste que nunca querías verlo de nuevo ¿Por qué está aquí? ¿Por qué no me llamaste? Yo hubiera ido a verte.
- Él quiere hablar. Bien podría dejarlo hablar, así le puedo decir todo lo que he llevado guardado y sacarlo de mi vida para seguir adelante, ¿sabes?
- ¡Pero tú no le debes nada!
Blaine asintió colapsando en un asiento en la mesa de la cocina. Puso su pesada cabeza sobre la madera fresca, cerrando los ojos mientras escuchaba los golpes suaves de Kurt llamando a la puerta cerrada. – Sé que no lo hago, pero él va a seguir molestándome hasta que yo…
- Entonces llama a la policía. Él no tiene ningún derecho a…
- Han sido tres años y medio, Aves. Tres años y medio y pensé que lo había superado. Me decía a mí mismo y sigo diciéndome que he terminado con él, que él nunca me mereció. Nunca merecí lo que me hicieron… pero ahora están todos de vuelta, todos ellos. Cada persona que me hizo daño, y Dios, no importa lo mucho que los odio, los odié, todavía los extraño, ¿sabes?
Resopló sacudiendo la cabeza – Es jodido, ¿no? Quiero que se vayan, pero no me gustaría verlos partir… He hecho lo mejor que pude sin ellos y he hecho mi vida aquí y ahora todos están de vuelta. Han regresado y es como que no he hecho nada en absoluto. Es como la parte estúpida de mí… ese estúpido de diecinueve años de edad que estaba locamente enamorado de Kurt quiere volver a salir… y no sé qué hacer.
