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CAPÍTULO 11
"Golpeando El Corazón"
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- Empuja a ese chico lejos y recuérdale que fue pateado como un perro mientras estaba en el suelo. No puedes permitir que eso te suceda de nuevo. Te recuerdo a esa edad. Recuerdo cuando estabas en la sala de parto teniendo a Landon y estabas tan asustado y solo y todo lo que querías era a tu familia. Lo recuerdo porque yo estaba allí en esa habitación contigo, Blaine.
Ninguna de estas personas a las que estás pensando dejar entrar a tu vida de nuevo. ¡Ninguno de ellos estuvo allí! No estuvieron allí para sentir la primera patada de Landon, no estuvieron allí cuando estabas en labor de parto. Ellos se perdieron la primer sonrisa de tu bebé, sus primeros pasos, su primer palabra, su primer todo, y eso fue porque te trataron como la mierda – hizo una pausa, enjugándose unas lágrimas que caían por sus mejillas – No estoy pidiéndote que te alejes de ellos por mí, quiero que les digas que te dejen en paz por ti.
Frente a ella, Blaine yacía en silencio, la cabeza todavía asentada en la mesa mientras escuchaba cada palabra de su mejor amiga. Ella tenía razón, él lo sabía… y Kurt todavía estaba tocando a la puerta. Sin embargo, tan cierto como lo que Avery decía, él iba a dejar a su ex entrar, lo dejaría hablar y entonces le diría lo que tenía que decirle antes de sacarlo a él y a todos los demás de su vida.
Eso es todo lo que quería, escuchar lo que Kurt tenía que decir y luego hacer que él lo escuche. Después de eso, todo iba a terminar definitivamente. Enterraría esa parte de su pasado y seguiría adelante, sólo él y Landon y quienquiera que tuvo el placer de estar en sus vidas.
- ¿Avery?
- ¿Sí?
- ¿Puedes dejarlo entrar, por favor?
- Blaine…
- Te prometo que no voy a retroceder. Sólo quiero escuchar lo que tiene que decir. Estoy bastante seguro de que es alguna razón de mierda que no puede respaldar y después de eso, voy a hablar y él va a escuchar y luego se va a largar con su nuevo novio e irá a vivir a New York o donde sea el infierno que planee hacer su vida.
- Me puedo quedar si quieres.
- Está bien. Yo puedo cuidar de mí mismo. Se puso de pie, su cuerpo balanceándose mientras hacía una pausa para recuperar el equilibrio, agitando la mano – si intenta algo, que estoy seguro de que no lo hará, voy a patearle el trasero. Recuerda, sé boxear porque tomé las clases de defensa después de que… ya sabes.
- Lo sé.
Antes de que pudiera llegar a la puerta, Blaine la detuvo, sonriendo cuando finalmente se dio la vuelta – Hey Aves…
- ¿Sí?
- Sabes que te quiero, pero yo puedo cuidar de mí mismo. Ya no soy ese patético quejumbroso adolescente que conociste en el hospital hace tres años y medio.
- Lo sé. Has crecido mucho. Eres un hombre ahora y un gran padre.
- Y tú eres mi mejor amiga. Te amo.
- Yo también te amo. Dándole una última sonrisa, Avery abrió la puerta principal, su rostro sonriente se transformó en uno furioso en 2,5 segundos. Kurt retrocedió un poco inhalando profundamente como la chica delante de él tomó su bolso de las manos de Blaine y se puso sus zapatos. Una vez que hubo terminado de prepararse para salir, caminó hacia el castaño, entró directamente en su espacio personal y susurró: "Si le haces daño de nuevo, vas a desear nunca haber puesto un pie en California".
Kurt apenas tuvo tiempo para exhalar antes de que ella se hubiera ido cruzando por el corredor y sin pasar por el ascensor mientras tomaba la escalera. Una vez que estuvo fuera de su vista, se volvió hacia Blaine y entró en el pequeño departamento sosteniendo el aliento cuando se dio cuenta de lo bien que estaba el lugar por dentro.
- ¿Así que esta es tu casa?
- Esta es mi casa.
- Es linda.
- Es habitable. No es grande, pero es un tamaño bastante decente para Landon y para mí.
Mientras Kurt echaba un vistazo alrededor, Blaine cerró la puerta, asegurando tanto la cerradura como el cerrojo de seguridad y luego deslizando la cadena metálica también. Una vez que todo estaba seguro, pasó junto a su ex, deambulando por el pasillo a oscuras hasta que llegó a una habitación cuya puerta estaba entreabierta. El ojiazul lo siguió sin saber qué hacer con él en un lugar tan extraño, pero cuando se detuvo en la puerta su corazón cayó a sus pies. Blaine estaba de rodillas en el suelo, con el pulgar acariciando una mejilla de Landon cuando se inclinó y besó la parte superior de la cabeza del niño.
Desde su posición en la puerta, Kurt pudo ver las lágrimas en sus ojos, podía ver algo parecido a la angustia y el miedo en esos orbes dorados que él conocía tan bien y se preguntó que estaba pasando en la cabeza de su ex… Si tenía que ver con él o algo que sucedió antes de que los dos se encontraran.
Era difícil de olvidar las palabras de Sam cuando su amigo salió del club temblando y luciendo peor por el desgaste. Sam apenas mencionó lo que le dijo Blaine, pero sí dijo que su amigo se había perdido y roto justo antes de que otro de los bailarines lo sacara a patadas, y fue entonces cuando Kurt decidió quedarse y esperar a que Blaine saliera del trabajo. Tenía que hablar con él, por lo que Sam llamó a Mercedes y de alguna manera Santana fue capaz de conseguir un nuevo juguetito que lo llevara de vuelta a casa, dejando al ojiazul con el coche de Rachel. Fue la única manera que fue capaz de conseguir que el ojimiel fuese con él y funcionó. Ahora, sin embargo, no tenía ni idea de lo que iba a hacer o decir.
Porque, uno, Blaine estaba un poco borracho, y dos, Kurt tenía miedo de su enojo.
- Papá, ¿quién es ese?
El sonido de una voz pequeña rompió sus pensamientos y miró hacia abajo, un nudo se le formó en la garganta cuando se dio cuenta de que Landon estaba parcialmente despierto y mirándolo, medio dormido agitaba su pequeña mano hacia él hasta que le respondiera.
Él le devolvió el saludo – ¡Hola Landon!
- ¡Hola!
- Tienes que volver a dormir, amiguito – el moreno susurró, ayudando al niño pequeño a acostarse antes de ajustar las mantas sobre él.
No fue hasta que Blaine comenzó a girarse que Kurt se dio cuenta de que la cama de Landon era de Dumbo, una de sus películas favoritas de Disney.
- No sabía que hacían camas de Dumbo.
- Ninguno de los dos sabía al principio – dijo suavemente, acariciando la mano de su pequeño por el lado de la manta. – Es increíble lo que se puede encontrar en tiendas de segunda mano. – Mientras continuaba acomodando a Landon, el niño sollozó y Blaine le apartó el cabello, arrullándolo con una voz tan suave que Kurt sentía como si se estuviera entrometiendo en un momento privado que no debía estar viendo.
- ¿Qué pasa, hijo? ¿Tu barriguita todavía duele?
- Un poco.
- ¿Tomaste la medicina?
- Sí. La tía A. me dio sopa también, pero mi vientre duele – Rodó más cerca de su padre y éste ignorando por completo que el castaño estaba de pie en la puerta, se subió a la pequeña cama con su hijo, abrazándolo fuerte como el pequeño se quejó y se acurrucó más cerca.
- Lamento que aún no te sientas bien, bebé. Lamento que tuve que salir esta noche también – Landon sollozó un poco, sus ojos se cerraron cuando su papá lo apretó un poco alrededor de su cuerpo, tarareando lo suficientemente bajo que Kurt apenas podía oírlo. Sabía que reconocía la canción, pero en realidad no podía ubicarla y mantuvo sus ojos en la pareja, su visión empeñándose mientras los observaba interactuar. Si no hubiera sido tan tonto, podría haber sido parte de esto también y… ¡Oh!
Bebé mío, no llores. Bebé mío, Cierra tus ojos. Descansa tu cabeza junto a mi corazón, nunca te separes, bebé mío…
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~ FLASHBACK ~
Abril del 2011
- Hey, ¿estás bien?
- Estoy bien – Kurt chirrió agachando la cabeza mientras trataba de limpiar discretamente las lágrimas que se filtraban desde la esquina de sus ojos. El moreno detuvo la película, así que hubo un silencio absoluto en la casa y los únicos ruidos que se podían oír eran las suaves respiraciones del ojiazul mientras luchaba por no romperse.
- No estás bien. ¿Qué pasa? – Blaine lo tomó de la mano deslizando sus dedos entre los de su novio mientras éste se limpiaba la cara con la manga de su sudadera.
Fue una noche perezosa para ellos, una cita en la noche, de hecho una de las pocas que tuvieron en donde toda la casa era para ellos. Carole estaba en alguna parte, pero todos los demás habían salido, así que decidieron cenar y ver una película juntos. Kurt escogió la comida y Blaine la película, que en retrospectiva fue probablemente una mala idea, ya que seguía hablando sobre el deseo de ver Dumbo por alguna extraña razón, y eso es lo que él escogió.
Por supuesto, Kurt no tenía el corazón para decirle que Dumbo era una de los filmes que más lo hacían llorar, y como era de esperar, cuando Dumbo tuvo que ser separado de su madre y ella le cantó "Baby Mine", el abastecimiento de agua comenzó a fluir. Qué es lo que los llevó a donde estaban ahora.
- ¿Kurt?
- Es sólo que esta película mi madre y yo solíamos verla mucho cuando era pequeño y ella solía cantar esa canción para mí.
- ¡Oh! Oh Kurt, lo siento. Yo no… ni siquiera…
- Está bien. Estoy bien, sólo me olvidé de lo mucho que me encantaba esta parte y… la extraño, ¿sabes?
- Lo sé. Lo siento – el ojimiel lo abrazó, apretándolo fuertemente mientras Kurt hacía unas cuantas respiraciones temblorosas y se calmaba en los brazos de su novio. Se sentía bien estar ahí, tener a alguien que lo sostuviera de esa forma siempre que se sentía triste o deprimido, o lo que sea. Los brazos de Blaine a su alrededor se sentían bien y suspiró, acurrucándose mientras éste se acomodaba de espaldas sobre el sofá y lo ponía a él contra su pecho – podemos detener la película si quieres
- No, tú has estado muriendo por ver esto. Podemos seguir. Pero no me juzgues si lloro.
- No voy a juzgarte, tontito. Yo estaba a punto de llorar como loco hasta que vi que llorabas.
- Bueno, si los dos vamos a llorar, entonces podemos hacerlo juntos – susurró el ojiazul.
- Trato hecho.
Al final de esa canción, los dos estaban llorando en silencio, con los brazos envueltos alrededor del otro y mientras Kurt perdió a su mamá, se alegraba de que tuviera a Blaine para ayudarlo a sentirse mejor.
~ FIN DEL FLASHBACK ~
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Pero eres tan precioso para mí, dulce como puede ser, bebé mío.
La voz de Blaine inundó la habitación, vibrando a su paso por el alma de Kurt quien dio un paso atrás y salió corriendo por el pasillo mientras las lágrimas seguían fluyendo y goteando por su barbilla hasta caer sobre su ropa. Sólo escuchar a su ex cantarle a su hijo le rompió el corazón en mil pedazos más, mucho más de lo que nunca pensó que podía romperse de nuevo.
Con el corazón roto se desplomó sobre el sofá, llorando en sus manos mientras dejaba caer su cabeza sobre sus rodillas y se rompió por completo al darse cuenta de que se perdió todo por culpa de algún arrebato estúpido, todo por culpa de los celos estúpidos.
En aquel entonces había estado tan enojado con Blaine por mentirle y ahora estaba enfadado consigo mismo por dejar que todo terminara por algo tan trivial como sus temores de ser un esposo trofeo.
Porque al mirar a la vida de Blaine ahora, no importa que tan pobre fuera, él todavía era rico en amor, rico con el placer de tener una hermosa familia… mientras que él tenía un novio rico y bueno amigos, que no tenían nada de lo que Blaine tenía. Nada, no la hermosa familia y el amor incondicional de esta. Su vida en comparación era pobre y la odiaba, la odiaba porque no tenía a nadie a quien culpar sino a sí mismo.
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Habían pasado más de tres años desde que Kurt había tratado con un Blaine Anderson borracho, pero a pesar del largo tiempo que habían estado separados, sabía muy bien lo que pasaba cuando el moreno se emborrachaba. Una de esas cosas era por desgracia que se iba a desmayar y dormir por bastante tiempo. La primera vez que Kurt fue testigo de eso fue después del descarrilamiento de la fiesta de Rachel en su casa. Otra vez fue en el 2013, el día después de que los New Directions tuvieron su fiesta de graduación. Ambos casos terminaron con Blaine significativamente hecho polvo y luego durmió todo el día de la mañana siguiente, así que Kurt debería haber sabido que iba a suceder lo mismo en esta ocasión. Sin embargo, se olvidó y se encontró siendo despertado sorpresivamente por un pequeño dedo golpeándolo en el hombro.
- ¿Hola? ¿Hola señor?
Kurt parpadeó sus ojos cansados, abriéndolos y encogiéndose contra la luz del sol que se filtraba a través de la ventana de la sala. Su cabeza se sentía como si estuviera llena de arena, su cuello apenas lo sostenía mientras se empujaba a sí mismo para sentarse y bostezó. La sensación de ser hincado regresó con venganza, esta vez más fuerte que la anterior y se quejó en respuesta hasta que se dio cuenta de estaba siendo tocado en el hombro.
- ¿Quién es usted?
La voz se rompió a través de sus pensamientos y Kurt se obligó a abrir sus ojos, mirando hacia abajo al pequeño humano que estaba delante de él. Landon estaba con los brazos cerrados alrededor de su perro Margaret Thatcher, mirando con curiosidad a la persona que estaba en su sofá de la sala.
Su pelo rizado alborotado por todas partes, los ojos dorado-verdes centellantes mientras estudiaba a Kurt de arriba a abajo como si estuviera emocionado de ver a una nueva persona en su casa. Cuando el castaño estuvo lo suficientemente despierto como para responder, Landon dio un paso más cerca de él, extendió la mano para tocar su chaleco, los pequeños dedos se arrastraban a lo largo de los botones oscuros.
- Me gusta su chaleco.
- ¡Gracias!
- Papá usa chalecos a veces. Él tiene chalecos bonitos también. ¿Conoce a mi papá?
- Sí.
- Mi papá me dijo que no hablara con extraños, pero usted lo conoce, así que está bien. ¿Es amigo de mi papá?
- Yo… – tragando con dificultad Kurt miró a su alrededor, el nerviosismo burbujeaba en su estómago al pensar en que le gustaría poder decir eso. En el fondo, le encantaría llamarse amigo de Blaine de nuevo, pero después de lo que pasó entre ellos, sabía que probablemente nunca sucedería.
Después de la última semana, parecía que sus sueños de lo que sucedería después de que él alguna vez encontraría a Blaine, nunca se harían realidad, y aunque no podía culparlo por no querer a ninguno de la tripulación de New York de nuevo en su vida, él todavía esperaba que tal vez un día su ex podría dejarlos volver. O, al menos a él, aunque parecía altamente imposible. – Yo, amm…
- ¿Puede preparar algo de comer?
La pregunta sorprendió a Kurt lo suficiente como para hacerlo olvidar la respuesta. Con los ojos muy abiertos miró al pequeño delante de él, su expresión se suavizó cuando vio al niño mirándolo con tanto cariño, con una confianza floreciente en esos ojos que se parecían tanto a los de Blaine.
- ¿Quieres algo de comer?
- Papá está durmiendo y es hora del desayuno. Tengo hambre. ¿Me puede preparar algo? Landon jugueteaba con sus pies, los minúsculos dedos del pie se movían mientras se balanceaba hacia atrás y delante en espera. Sus acciones le recordaban tanto a su ex, desde la naturaleza inestable hasta la forma en que lo miraba con sus grandes ojos de cachorrito.
El niño gritaba Blaine, de la cabeza a los pies, pero no fue hasta que Kurt se tardó demasiado tiempo en responder que se quedó sin aliento ante la mirada que estaba recibiendo, porque esa era su mirada. Landon lo veía fijamente con los ojos entrecerrados peligrosamente mientras esperaba una respuesta y el castaño casi se ahoga ante esa mirada que recibió. Porque en ese momento, no había nadie en el mundo a quien el niño se pareciera más que a él.
- Oh, cariño, sí puedo cocinar para ti. – Finalmente respondió, sonriendo cuando el niño le devolvió la sonrisa con sus diminutos dientes blancos brillando a la luz del día. – ¿Qué quieres comer?
- ¡Fruta! Papá me da fruta con yogur y es delicioso. Así que me gustaría eso, por favor.
¡Tan educado! – pensó para sí mismo mientras levantaba su cuerpo exhausto del sofá. Antes de que tuviera la oportunidad de dar un paso adelante, Landon extendió el brazo y deslizó su pequeña mano en la suya, envolviendo sus diminutos dedos alrededor de dos de Kurt.
La acción hizo que cada parte del cuerpo del ojiazul se sacudiera con angustia, el dolor congelando sus huesos, y casi se rompió en ese momento, el estómago apretando sobre la idea de que se trataba de su hijo quien sostenía su mano, confiando en él para hacerle el desayuno mientras Blaine finalmente descansaba un poco. Con lágrimas en los ojos, el castaño permitió al niño arrastrarlo a la cocina con un suspiro tembloroso cuando éste finalmente le soltó la mano y se detuvo delante de la nevera.
- ¿Puedo tener plátanos, fresas y uvas por favor?
- ¿Sólo esas tres cosas? – preguntó con la voz a punto de quebrársele y un terrible nudo en la garganta. Sus palabras fueron inestables, pudo escucharse a sí mismo, pero Landon obviamente no lo notó ya que estaba sumergido en sus pensamientos imaginando qué más quería comer.
- Y tal vez algo de kiwi – añadió, sonriendo brillantemente cuando los nervios de Kurt se calmaron lo suficiente como para abrir la nevera y ponerse a trabajar. Pudo notar la cantidad insana de verduras frescas y frutas con las que Blaine había llenado su refrigerador. El pequeño se sentó en una silla de la mesa de la cocina, con las piernas balanceándose mientras observaba trabajar al amigo de su papá. – ¿Tiene hijos?
Kurt hizo una pausa, apretando los labios, finalmente tomó una respiración profunda para responder – Sí… yo tengo uno.
- ¿Niño o niña?
- Niño.
- ¿De qué edad?
- Él… tiene… tres.
- ¡Yo igual! ¡Tengo tres! – vitoreó, sonrió ampliamente cuando Kurt se volvió a mirarlo. Las lágrimas brillaban en los ojos azules y negó con la cabeza, luchando con todas sus fuerzas para no romperse delante del niño a su lado. Con el fin de mantener su mente tranquila, de inmediato se puso a trabajar cortando las frutas que Landon pidió, primero la banana, seguido por el kiwi, luego las fresas y al final las uvas, todas las cortó en pedazos pequeños adecuados para el niño.
Afortunadamente para él, Landon parecía haber terminado con el juego de las preguntas y salió de la habitación por sólo un segundo, regresando con un libro para colorear que parecía también contener actividades de aprendizaje. Mientras Kurt terminaba de hacer su desayuno, el niño trazó letras con sus lápices de colores, su diminuta lengua asomando en una esquina fuera de su boca cerrada mientras escribía con sorprendente precisión.
- Eres muy bueno en eso – lo elogió, poniendo el tazón de fruta picada frente a su hijo. Se sentía extraño pensar en él de esa manera porque estaba seguro de que Blaine nunca pensaría en él como el padre del niño, pero el hecho de saber que Landon era suyo a pesar de no haber estado allí, lo hizo sentir mal al no pensar en él como tal. – ¿Tú y tu papá practican mucho?
- Sí. Papá me lee todas las noches y trabajamos en las letras. – señaló donde Blaine había escrito Landon en letras mayúsculas y debajo estaba la escritura temblorosa pero legible del niño – Es para cuando vaya a la escuela.
- Eres muy inteligente.
- ¡Gracias! Mi papá dice eso también – respondió el pequeño con una sonrisa, dejando su libro de colorear a un lado antes de tomar su plato con fruta. – ¿Puedo tener un yogur también? ¿Con canela? – Cuando Kurt le dio un pequeño envase de yogur, Landon le dio las gracias, riendo cuando el hombre mayor roció accidentalmente demasiada especia en este – Está bien. Me gusta la canela.
- Apuesto a que sí. A tu papá también le gusta.
Después de eso la conversación se redujo, los únicos sonidos provenían de Landon mientras comía una cucharada de frutas seguida de una cucharada de yogur con canela. De vez en cuando había un zumbido feliz, sonriéndole a Kurt antes de seguir comiendo. Después de varios minutos, empujó su tazón y acarició su vientre adorablemente antes de mirar a la nevera de nuevo.
- ¿Puedo tener un jugo?
- ¿Cuál? – cuestionó recordando que vio una gran variedad de cartones de jugo en la puerta de la nevera, esperó hasta que el pequeñito finalmente eligiera uno de manzana el cual le entregó y lo observó agarrar su libro para colorear y dirigirse a la sala.
Un momento después, la televisión se encendió con algunos dibujos animados, así que Kurt fue a limpiar, en silencio acabó con los trozos de fruta que Landon dejó en el recipiente antes de lavarlo, secarlo y guardarlo. Cuando iba a tirar el envase de yogur, un escalofrío le recorrió la espalda cuando oyó la voz de su hijo farfullando con alguien que estaba seguro que no era Blaine ya que no escuchó a nadie hablar de nuevo.
Asustado salió corriendo de la cocina con las manos ligeramente pegajosas por el envase de yogur, y cuando vio al pequeño sentado en el suelo con su celular en la mano, su corazón se detuvo – Landon, ¿con quién estás hablando?
- No lo sé. Tome – dijo el niño sosteniendo el teléfono en espera de que Kurt lo coja. Una vez que sus dedos estuvieron libres, el niño volvió a colorear con la lengua hacia atrás asomada en la esquina de su boca mientras trabajaba. Kurt entró en pánico, con el corazón acelerado mientras pensaba con quién Landon podría haber estado hablando. Podría haber sido Rachel, tal vez Santana o Dios no lo quiera Alex. Sin embargo, cuando se acercó el teléfono a la oreja, los latidos de su corazón se ralentizaron cuando escuchó la voz de su padre del otro lado.
- ¿Kurt?
- ¿Papá? Oh, gracias a dios.
¿Quién fue ese con el que estaba hablando? Dijo que su nombre era Landon y mencionó algo sobre Blaine y…
- Es una larga historia. Realmente muy larga. ¿Hay alguna manera de que puedas volver a llamar?
Burt suspiró en el otro extremo - Así que hablé con un niño pequeño que puede o no tener algo que ver con Blaine, alguien con el mismo nombre del prometido tuviste hace tres años y medio, ¿y quieres que te llame más tarde para hablar de ello?
Cuando Kurt no respondió, Burt continuó – ¿Estás todavía en L.A.? ¿Encontraste a Blaine allí? Tienes que ponerme al tanto Kurt, porque yo no te he oído hablar de Blaine en mucho tiempo y…
- Blaine está aquí, papá. Nos encontramos con él hace una semana y tiene un hijo… un hijo de tres años.
- ¿Un niño de tres años? Entonces, ¿qué significa eso, amigo? Porque estoy un poco confundido aquí. Ustedes rompieron hace tres años y me dijiste que todo había sido un malentendido, pero Blaine desapareció y…
- Es mío, papá. Landon es mío.
