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CAPÍTULO 14

"Juntos"


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- ¿Papi?

- ¿Sí bebé?

- ¿Vamos a ir a la tienda con tu amigo? – Landon agachó la cabeza y cerró los ojos mientras Blaine vertía una taza con agua sobre su cabeza lavando el shampoo de sus rizos. Luego de dos tazas más el pequeño empezó a reír cuando su padre comenzó a frotar su piel con una esponja y jabón.

- ¿Te refieres a Kurt? No cariño, no vamos a ir la tienda con él.

- ¿Por qué no? – El niño levantó los brazos, chillando cuando su papá comenzó a lavarse las axilas. ¡Papi!

- Deja de retorcerse, Landon Calrissian – Blaine bromeó, besando el lado de la cabeza mojada de su pequeño antes de continuar lavando a su inquieto hijo quien chapoteaba en el agua mientras su padre trataba de lavarle entre los dedos. – Cuanto más rápido terminemos con el baño, más rápido podemos ir a la tienda.

- ¿Puedo tomar un yogur helado?

- No lo sé cariño. Tu estómago todavía está un poco delicado y… ¡Oh Dios mío! Landon, ¡Me olvidé del desayuno! Oh cariño, lo siento tanto. Debes estar muriendo de hambre. ¡Oh, Dios mío! ¿Qué clase de padre soy? Dios mío…

- Ese señor me dio el desayuno. Me hizo fruta y yogur con canela. Como siempre Landon se enredaba un poco al decir la palabra canela, pero logró explicarse y Blaine se sentó mirando a su hijo con incredulidad.

- ¿Kurt te hizo el desayuno?

- Tú estabas durmiendo y yo tenía hambre. Fue bueno y mi estómago se siente bien. ¿Podemos tomar un helado por favor? Quiero el que es como pastel de queso.

El joven padre miraba a su hijo quien esperaba su respuesta, su pequeño rostro arrugado en una sonrisa de mendicidad. Su expresión se parecía tanto a la de Kurt… cada gesto y cada mirada de su hijo eran exactamente iguales a las de su ex, lo que provocó que un nudo de emoción se formara en su garganta, haciéndolo tragar saliva con dificultad. Negó con la cabeza mientras tomaba otra taza con agua para terminar de enjuagar la espuma de la piel de Landon.

- Lo siento, no me levanté a la hora del desayuno cariño. Sólo por eso definitivamente podemos ir por yogur congelado después de que terminemos de hacer las compras.

- ¡Gracias papi!

- ¡De nada! – Con un suspiro triste, Blaine siguió enjuagando a su hijo mientras pensaba en lo que significaba que Kurt fue lo suficientemente considerado para alimentar a Landon cuando él no pudo.

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Fue mientras estaba viendo el video del primer cumpleaños de Landon que Kurt notó que su celular estaba sonando, interrumpiendo sus pensamientos mientras miraba a Blaine cantarle a su hijo mientras Avery arrullaba y filmaba. Lo triste era que ellos dos eran los únicos allí, Blaine había explicado anteriormente en el video que Cooper no pudo asistir debido a un comercial que iba a grabar. El hecho de ver a los dos filmándose entre sí con Landon, hizo que el corazón de Kurt se rompiera aún más de lo que pensaba que alguna vez podría, ese mismo sentimiento que se había producido un millón de veces más desde que vio a su ex caminando hacia él desde el otro lado de la habitación de algún club de striptease al azar en California.

Porque el primer cumpleaños de la mayoría de los niños era divertido y estaba lleno de familiares y amigos. No era sólo uno de los padres y su amiga como había sido el de Landon, y ver eso le rompió el corazón. Si hubieran estado en su vida, como se suponía que debía, hubieran estado presentes todo el grupo de New York, sus padres, y un montón personas en la fiesta, no sólo Blaine y Avery.

Se estaba limpiando las lágrimas cuando el teléfono sonó una vez más, traqueteando con fuerza contra la mesa de café de madera. Molesto, Kurt se acercó y cogió el dispositivo, su rostro palideció cuando vio en la pantalla el nombre de su prometido.

- Hola – respondió finalmente, con la voz cortada mientras luchaba con la mezcla de emociones que le aquejaban.

Alexander no parecía notar su angustia, su voz risueña sonaba por la otra línea fácilmente. – ¡Hey sexy! ¿Qué está pasando? No te desperté, ¿verdad?

- No, se está acercando la hora de almorzar aquí, así que no me despertaste.

- ¡Oh! ¡Genial! Sólo estábamos preparándonos para salir a cenar y quería llamar para ver si ya tienes mi regalo.

Kurt rodó los ojos, los dedos rastreando los botones del control remoto del reproductor de DVD. Prefería colgarle a su novio y ver más videos de Landon y Blaine que escuchar a Alex preguntándole acerca de los regalos de disculpa que envió a su departamento en New York. Sin embargo, siguió hablando. – No, yo todavía estoy en L.A. con Rachel y probablemente no volveré hasta la próxima semana, no estoy seguro. Así que no recibí el paquete.

- ¡Kurt! Parte de eso va a expirar si no estás allí para comértelo.

- Por favor, ¿no me digas que me enviaste otra canasta de frutas? Alex, te dije que no lo hicieras la última vez que me mandaste una.

- Es fruta cubierta con chocolate bebé. Sé cuánto amas el chocolate y pensé que te gustaría. Supongo que se habrá podrido antes de que vuelvas.

- Voy a llamar al portero para que la recoja y se la dé a su esposa. Estoy seguro de que va a disfrutar de ella.

- Sí, claro, lo que sea. Un desperdicio de dinero a mi nombre.

- ¡Alexander tú sabías que iba a estar en Los Angeles por unas semanas, te dije que probablemente no sabía cuándo iba a volver! ¡No es mi culpa que decidieras enviar algo perecedero como regalo de "siento que estés atrapado en New York solo" cuando ya te había contado mis planes!

- No he llamado para pelear contigo Kurt. – su prometido resopló, con la voz distante por un segundo mientras hablaba con otra persona que estaba ahí. Para su desgracia, no cubrió bien su teléfono por lo que el ojiazul pudo escuchar las palabras puto e ingrato de sus labios y supo que Alex estaba hablando de él.

- ¿Así que soy un puto desagradecido?

- ¡No! Bebé, eso no es lo que…

- ¿Sabes qué? Sólo llámame cuando no estés ocupado y realmente quieras hablar conmigo en lugar de asegurarte de que me dieron tu regalo de disculpa jodidamente estúpido. – Antes de que Alex pudiera decir otra palabra, Kurt colgó el teléfono y lo arrojó a un lado mientras airadamente se pasaba una mano por el cabello. Sintió llagas ardiendo en todo el cuerpo mientras pensaba en su prometido y lo repugnante que resultaba que eso era todo lo que hacían ahora. No había pasión en su relación, todo era acerca de Kurt luciendo hermoso para Alex, y cuanto más pensaba en ello, más lo odiaba porque él dejaba que sea de esa manera.

- ¿Problemas en el paraíso? – Una voz divertida preguntó desde la puerta y Kurt levantó la vista, dando una mirada furiosa a un Blaine sonriendo inteligentemente.

- Ni siquiera empieces conmigo en este momento.

- Umm. Me preguntaba si estabas bien, pero si deseas continuar descargando tu ira por tu actual prometido sobre tu antiguo prometido, ¡Muy bien! – Rodó los ojos y se alejó por un segundo, deteniéndose cuando Landon entró en la habitación y sostuvo su mano con fuerza.

Vamos a ir a la tienda y conseguir algunas cosas. Lan solicitó que vinieras porque le hiciste el desayuno y él quiere agradecerte por ello. Sin embargo, si vas a seguir estando de mal humor, eres más que bienvenido a conducir de nuevo hacia donde Rachel y no volver. Es tu elección.

Kurt los miró a los dos, usaban trajes ligeramente a juego y Landon se veía adorable todo ataviado con un cardigan azul oscuro y pantalones color crema. Él todavía estaba sentado allí con su traje de la noche anterior, todo arrugado y sucio, mientras que los dos delante de él estaban limpios y guapos. – Yo, uh…

- Si quieres, puedes utilizar mi ducha. Yo realmente no tengo nada de ropa para que uses, pero puedo poner lo que cargas en la secadora o puedes buscar entre algunas de mis ropas más grandes por algo.

Landon se soltó de la mano de su padre por un segundo desapareciendo por el pasillo y luego regresó con algo, con los ojos muy abiertos mientras se lo tendió a Kurt. – ¡Oh! – dijo Blaine en voz baja, mirando hacia abajo en la prenda en las manos de su hijo – puedes usar esto que es de Coop, pero que seguramente nunca usa. Debe quedarte. Él es un poco más ancho de hombros que tú, pero probablemente se vea mejor en ti que en él – el ojimiel se mordió la lengua al darse cuenta lo que había dicho.

Kurt tomó la prenda de las manos de Landon con un silencioso gracias, viendo a Blaine para encontrarse con su mirada mientras lo observaba de cerca. Antes de que pudiera decir nada, el moreno salió de la habitación haciendo señas a Kurt para que lo siguiera y lo llevara al cuarto de baño que estaba justo al lado de su dormitorio.

- Mis cosas probablemente no son tan buenas como las cosas de lujo a las que estás acostumbrado, pero te invito a utilizarlas. O puedes usar las cosas de Landon si quieres, lo que haga flotar tu barco – señaló a un pequeño armario a un lado – Ahí hay toallas, desodorante y otras cosas están debajo del fregadero, si necesitas que ponga cualquiera de tus cosas en la secadora, puedes quitártelas y dejarlas en frente de la puerta del baño. Las pondré después de encontrar algo para distraer a Landon y que no me vaya a presionar para irnos enseguida.

Sí, ese era el Blaine que Kurt conocía y del que se había enamorado, un chico noble y de buenos sentimientos sin importar lo dura que fuera con él la vida.

Kurt asintió mirando a la enorme cantidad de cosas que estaban asentadas en el borde de la ducha. Había juguetes en abundancia repartidos por todo el borde de la tina, patos de goma y figuras de acción por igual, así como algunos animales blandos que funcionaban como juguetes y esponjas al mismo tiempo. A lo largo de la pared había un par de diferentes tipos de jabones líquidos y shampoo, los de colores brillantes eran del pequeño y los del ojimiel eran más moderados en el color, las botellas más grandes asentadas más arriba en estantes apilados cerca de la parte posterior de la ducha.

Era obvio que ese cuarto de baño era uno que pertenecía a una familia y no a dos hombres sin hijos como el baño de Kurt en New York. Estaba bastante seguro de que prefería ese cuarto de baño en donde estaba en aquel momento.

- Yo… – empezó a sentir el rubor subiendo hasta sus mejillas – ¿Crees que yo podría… umm, lavar mi…

- ¿La ropa interior? Umm… creo que tengo un paquete nuevo de calzoncillos que compré y todavía no he abierto, si quieres uno de esos. – Esta vez fue el turno del moreno de sonrojarse un poco y la vista hizo revolotear el estómago de Kurt.

- ¡Eso sería genial! ¡Gracias!

- No hay problema.

Tan pronto como Blaine se había ido, Kurt dio una mirada más larga alrededor del baño, explorando y estudiando el lugar. El lavabo estaba alto, pero había un pequeño taburete rojo a un lado en la esquina que era obviamente para Landon. Su cepillo de dientes tenía un Spiderman en él y estaba asentado en una taza sobre el mostrador al lado del cepillo azul y blanco de Blaine, había dos tipos diferentes de pasta dental, una de Spiderman con sabor a frutas para Lan y una blanqueadora con sabor a menta para Blaine. También había dos tipos de enjuague bucal y mientras más miraba, más se daba cuenta de que había dos tipos de casi todo en ese pequeño cuarto de baño. Uno para Blaine y otro para Landon.

Las visiones crearon otra punzada que abolló su corazón, otra grieta en los cimientos porque él podría haber tenido todo eso. "Todavía puedes", su mente intentaba tranquilizarlo, susurrándole que quizás él podría ganarse a Blaine de nuevo, pero sabía que era inútil, el ojimiel se había endurecido tanto cuando se trataba de él que incluso tratar de ser su amigo parecía ser una batalla perdida. Pero de nuevo pensó, él estaba de pie en el baño de su ex, sosteniendo ropa de Cooper, y preparándose para obtener un nuevo paquete de ropa interior de dicho ex.

Tal vez las cosas no iban a ser tan difíciles después de todo…

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Una vez que se duchó y estuvo relucientemente limpio, salió del baño y se dirigió por el pasillo hasta donde podía oír a Landon una vez más, su linda voz inundaba el pasillo mientras cantaba junto con cualquier programa de televisión que estaba viendo. Cuando por fin llegó a la sala se encontró con los ojos del niño fijos en la televisión, sus pequeños brazos ondeando en el aire ajustándose a los movimientos de quien estuviera en pantalla. Blaine estaba tumbado en el sofá, con los ojos enfocados amorosamente en su hijo. Les tomó un segundo para darse cuenta de que Kurt estaba parado en la puerta, pero cuando lo hicieron, Landon se detuvo de inmediato y se quedó inmóvil con la boca abierta en una pequeña forma de "O".

- Su ropa combina con la mía – sonrió el pequeño señalando el suéter azul que cargaba el castaño. El castaño le sonrió y asintió con la cabeza, mirando a Blaine por un segundo sólo para notar que su ex estaba dándole varias miradas antes de que finalmente se levantara y apagara el televisor.

- Bueno, ahora que Kurt está listo, ¿estás preparado para ir a la tienda, Lan?

- ¡Sí!

Con una última mirada a Kurt, Blaine se aseguró de que todo estaba apagado, luego fue a agarrar sus cosas, esperando en la puerta delantera mientras que el castaño cogió su teléfono y la cartera de la mesa. Landon se pasaba de un pie al otro, su pequeña danza aleatoria hizo al ojiazul reír mientras su pequeño le hacía las caras más tontas al otro hombre, finalmente deteniéndose cuando Blaine tosió para llegar a darse cuenta de que ya estaba en el pasillo y esperándolos.

Sonriendo, Kurt salió después de Landon, mirando mientras Blaine cerraba la puerta antes de que los tres se dirigieran por el pasillo hacia el ascensor. Estaba contento de caminar al lado de los dos, con una sonrisa en su rostro pensaba en pasar el día con ellos, pero cuando sintió el toque familiar de los pequeños dedos envolviéndose alrededor de dos de los suyos, y miró hacia abajo para ver a Landon hacer exactamente lo mismo con Blaine, se dio cuenta de que quería eso y aún más con ellos, con los dos.

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- ¿Qué tipo de yogur deseas cariño? – Preguntó Kurt, mirando como el niño caminaba de un lado a otro frente a las máquinas de yogur helado con una mirada fija. Estaban solos en la tienda desde que el teléfono de Blaine sonó mientras caminaban y estaba ocupado fuera hablando con quien sea que decidió molestarlo durante su viaje de compras. Fue su última parada del día. Pasaron toda la tarde juntos paseando por el centro comercial y comprando algunas cosas para el departamento y para Landon. Ahora estaban en el local de yogur congelado después de un almuerzo rápido de hot dogs y papas fritas en el patio de comidas.

- Quiero el de pastel de queso, pero no puedo leer el cartel – Landon hizo un mohín, su labio inferior sobresalía dramáticamente mientras miraba a Kurt con la firma "ojos de cachorro de Blaine".

Kurt no pudo evitar reprimir una carcajada al ver la expresión. El pequeño era demasiado lindo – ¿Quieres pastel de queso? ¡Qué casualidad! Yo también quiero ese y puedo leer – Sonriendo, Kurt tomó la copa de su hijo y se acercó al dispensador con sabor a pastel de queso, deteniéndose para señalar el letrero que estaba encima – ¿Ves esto? Es un queso y esto es un pastel, si los juntas ¿qué obtienes?

- ¡Pastel de queso! – respondió feliz. El niño empezó a aplaudir, su sonrisa cada vez más amplia. – ¡Aquí está ese sabor!

- Sí. Así que definitivamente sabemos que este es el de pastel de queso. ¿Es esto todo lo que quieres?

- Quiero mucha cobertura – respondió apuntando hacia la barra.

- Está bien. Podemos conseguirte eso. Con otro suspiro feliz, Kurt terminó de llenar las dos copas y se dirigieron a la barra de coberturas. El ojiazul pidió galletas, salsa de fresa y mitades de fresas cortadas, su corazón latió emocionado cuando Landon le dijo que quería lo mismo. Kurt miró fuera, Blaine todavía estaba en el teléfono.

- ¿Sabes lo que le gusta a tu padre?

- Umm – el pequeño se puso a pensar, apretó su dedo índice contra sus labios mientras miraba a la fila de máquinas. Por un momento se congeló en el pensamiento pero luego se iluminó saltando sobre sus pies mientras corría hacia una y señaló el sabor de chocolate caliente congelado. – él coge este y… y le pone la salsa de chocolate con malvaviscos. ¡Recuerdo el chocolate!

Kurt asintió, bastante seguro de que Landon estaba en lo correcto acerca de lo que Blaine quería, así que preparó la taza del ojimiel tal como el pequeño inquieto junto a él le iba dirigiendo. Fueron a pesar sus compras y el castaño pagó, equilibrando cuidadosamente su yogur congelado y el del padre de su hijo en una mano mientras se aferró a su pequeño con la otra y se dirigió a una mesa vacía, ayudando a Landon a subirse en su silla antes de que acomodarse a su lado.

Pasaron unos minutos antes de que Blaine finalmente irrumpiera en la tienda de yogur, frunció el ceño con ira cuando sus relucientes ojos dorados recorrieron la tienda antes de ver a Kurt y su hijo sentados en una mesa con tres platos de postre en frente de ellos.

- Te trajimos el sabor del chocolate caliente congelado. Si eso no es lo que querías, te puedo conseguir otro – dijo Kurt, pero empezó a apagarse cuando notó una extraña mirada en los ojos de su ex. – ¿Qué ocurre?

- Era Vinny. Habrá una fiesta esta noche y yo soy el artista más solicitado – Blaine dejó caer la mirada hacia su puesto y después se sentó abatido. Su voz era apenas un susurro, pero Kurt podía oír la tristeza en ella, como si hubiera habido un millón de cosas que preferiría estar haciendo antes que eso.

Es un buen dinero. Las fiestas siempre significan mejores propinas y voy a hacer casi tres veces más de lo que suelo hacer en una noche. Es sólo que… Avery está de guardia esta noche y Coop fuera de la ciudad y yo…

Si necesitas a alguien que cuide de Landon, yo puedo.

- ¡Oh no! Tú no…

- Lo sé… Sé que todavía estás muy asustado por mí, entiendo eso. Realmente lo creo, pero te juro que yo lo mantendré a salvo – Miró a Landon por un segundo, sonriendo para sí mismo cuando el niño tomó su cuchara y robó un bocado del postre de Blaine. – Si no confías en mí, puedes llevarte mi billetera y mi celular contigo. Realmente no puedo salir del estado sin mi identificación, ¿cierto? – bromeó, encogiéndose un poco cuando Blaine le lanzó una mirada que él juró que podría haberlo matado si tratara. – No quise decir eso. Lo siento.

- Esto tiene que ser una especie de broma cósmica. La semana pasada fui a trabajar pensando que todo iba a ser como siempre ha sido, y entonces apareciste. Lo siguiente que sé es que estás en todas partes y ahora he conseguido una buena oportunidad de trabajo y mis niñeras regulares no pueden y la única persona que puede cuidar a mi hijo eres tú. – Exasperado, Blaine se miró las manos, las cuales Kurt se dio cuenta de que temblaban terriblemente en su regazo.

- ¿Por lo menos entiendes el miedo que esto me produce? Me refiero a dejarlo contigo.

- Puedo decirte que sí, pero no lo entiendo. Sé que nunca voy a entender, pero no quiero que te preocupes. Yo puedo cuidarlo. Estaremos bien. Él va a estar bien.

Blaine se quedó en silencio, con los ojos llorosos por un segundo antes de que mirara hacia otro lado. Landon estaba demasiado ocupado comiendo para notar que su padre y el amigo de su padre estaban mortalmente silenciosos junto a él y Kurt veía a Blaine con un nudo en la garganta y un dolor de estómago al pensar en lo mucho que lo enojaba esto.

Sabía que tenía que ser duro para él estar atrapado, sentado allí con su ex y padre de su hijo sabiendo que tenía que trabajar esa noche y dejar a su pequeño con dicho ex, del cual sentía mucho miedo porque se fuera llevándose a su hijo un día.

Teniendo la oportunidad, Kurt se acercó y puso su mano sobre las temblorosas del ojimiel, frunciendo el ceño cuando lo vio tragar con dificultad ante el toque. El moreno veía el anillo de compromiso del ojiazul tocando su mano, aquel dedo una vez tuvo un hermoso anillo que él le había dado y que ahora llevaba el de otra persona.

- Blaine…

- Por favor, prométeme que no te irás. Por favor.

- No voy a irme. Estaremos esperando por ti cuando vuelvas. Te lo prometo.

- Kurt…

- Lo prometo – Sabía que sus promesas no significan absolutamente nada para Blaine, pero él pondría todo de su parte, esperando y rezando para que éste aceptara y creyera en él en ese momento. – Sólo déjame cuidarlo esta noche por ti. Te prometo que todo va a estar bien.

El hombre de cabello rizado miró su yogur congelado, sentía el corazón en la garganta mientras ignoraba el dolor punzante en ella, el cual de pronto fue mayor cuando sintió el frío metal del anillo del ojiazul tocar su mano. Miró a su hijo, viendo como le sonrió a Kurt antes de que éste le pasara una fresa de su yogur y luego el castaño le devolvió la sonrisa, ante esa escena los miedos que se cernían sobre él, se calmaron un poco.

Sin importar qué, él siempre iba a estar aterrorizado ante la idea de Kurt. Todo sobre su ex le asustaba y saber que estaba de vuelta en su vida (no importa cuán corto sería el momento). Aún había partes de Blaine que gritaban que permaneciera alejado, que corriera asustado. Sin embargo, al ver la forma en que Landon se iluminaba alrededor de su otro padre hacía que perdiera un poco el miedo. Su pequeño estaría a salvo con Kurt, éste no le haría daño, aunque lo lastimó a él, ¿pero a su hijo? Probablemente no.

Suspirando, acercó su postre y le dio un pequeño mordisco, continuando con su observación de las interacciones entre Kurt y Landon mientras luchaba consigo mismo sobre lo que debía hacer. Él sólo tenía un par de horas para determinar si iría o no la fiesta, pero todo se reducía a si confiaba o no en Kurt realmente. Debido a que la pérdida de una buena noche de pago no era nada comparada con la posibilidad de perder a su hijo por alguien en quien no estaba seguro si confiaba todavía, sin embargo, no importaba lo que su estúpido corazón palpitante estaba sintiendo.