Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto
Sólo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.
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/-/- ETERNAL -\-\
III
Bite me
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Sasuke la besó con menos contención que la primera vez. La boca de esa mujer era adictiva, de haber sabido lo que se perdía en el pasado, no habría estado tan dispuesto a respetar los deseos de su reina de mantener las distancias. La lengua de la hermosa humana era deliciosa. La oyó gemir excitada mientras enredaba sus dedos en su negra cabellera, atrayéndolo más si es que eso era posible. Si se juntaban más, acabarían fundidos, no se sabría dónde comenzaba él, y terminaba ella.
Sakura sintió el colchón debajo de ella, ¿en qué momento él la llevó hasta allí?, era un misterio. Sasuke se acomodó entre sus piernas y comenzó a acariciarle el cuerpo con bastante confianza. Como si fueran años los que llevasen juntos, y no unas cuantas horas. Bajó a su cuello, rastrillando con sus colmillos la suave piel, enviándole escalofríos de los buenos, por toda su anatomía. Fue cuando él coló las manos por debajo de la blusa, que ella no pudo continuar quieta.
— ¿No crees que es algo rápido? —lo miró apenada, sabiendo que debía poner freno a lo que sucedía.
—He esperado quinientos años, ¿te parece poco, Sakura?
—No conmigo, además, ¿ahora usarás mi nombre contra mí?, eso no es justo —sonrió dichosa, le gustaba que él la reconociera—. Así que…quinientos años. Eres un vampiro muy atractivo, no me digas que en todo ese tiempo, has guardado celibato —bromeó inquieta. Que estuviera celosa por la infinidad de vampiresas experimentadas con las que él seguramente se había acostado, era ilógico, ella probablemente ni siquiera había nacido. Sin embargo, la idea de él compartiendo su delicioso cuerpo con alguien más, la enfurecía.
—Así es —respondió sin problema.
—Estás de broma ¿no?, no puedes ser virgen, eso sería… ¡no lo creo! —exclamó incrédula.
—No quería a nadie que no fueras tú, apenas y soporto alimentarme de las hembras de mi especie. ¿No eres tú también virgen? —se separó de ella sentándose en la cama—, ¿no me esperaste? —reclamó dolido.
—Sí, lo soy —lo vio retornar a un semblante más alegre.
¿Cómo no serlo si jamás dejaba que los hombres se acercaran tanto a ella?, conociendo sus oscuras intenciones, claramente no se iba a servir en bandeja para que se aprovecharan. Durante mucho tiempo se sintió patética por cargar con su virginidad a esas alturas de su edad, afortunadamente al parecer había servido para algo, su amante inmortal valía la pena la espera.
—Entonces no veo razón para seguir torturándonos —indicó desabotonando el costoso abrigo que vestía—, además tengo hambre —recorrió su cuello con avidez.
—¡Claro que hay razón para esperar!, acabo de conocerte, por más que sienta que eres el hombre de mi vida y, que lo único que quiero es estar colgada a ti, necesito tiempo, es un paso muy importante el que quieres dar —desvió el rostro—. En cuanto a tu hambre…estoy dispuesta a alimentarte —su corazón comenzó a revolucionarse.
Si no era ella, él tendría que valerse de otra mujer, una vampiresa voraz que no dudaría en querer poner sus garras sobre él. Reconocía que tenía miedo, no era partidaria del dolor, únicamente esperaba que no fuese tan doloroso como para hacerla chillar. Con valor fue desabotonándose la chaqueta de lana, ¿para qué postergar lo que ya sabía que tenía que suceder?
—Esperaré —sentenció poniéndose de pie. Alejándose de la tentación de sus coloridas venas, la piel casi traslúcida las dejaba al descubierto.
—¿Qué pasa?, ¿de pronto se te ha ido el apetito, pues que no estabas desesperado?. ¿Recordaste que soy humana y prefieres buscar una sangre más nutritiva? —comentó insegura, ¿por qué se alejaba como si ella portara la peste?
—No lo entiendes, una cosa llevará a la otra. Quieres esperar, lo respeto. Me mantendré a distancia hasta que confíes en mí y decidas entregarme todo de ti —la miró directo a los ojos, mostrándole su sinceridad.
—Oh…bueno…¿seguro?. No quiero que te sientas anémico y te desmayes por no alimentarte bien —bromeó risueña, liberando la tensión.
—Estaré bien, puedo durar meses sin beber sangre.
— ¿Cuál es la regularidad con la que deberías hacerlo? —de pronto quería saber todo lo relacionado con su vida, con su mundo.
—A diario —se alzó de hombros indiferente.
— ¿¡Qué!? —se puso de pie para encararlo desde cerca—. Y lo dices así, como si fuera cualquier cosa. ¿Qué si caes muerto?, apenas te encontré, ¿Por qué te pones en peligro de esa manera?
—Olvidas que odio beber sangre de otras hembras. Aunque si prefieres, puedo ir a buscar otra fuente de alimento.
No la obligaría, alimentarlo no era su responsabilidad. No quería preocuparla, sus ojos asustados lo conmovieron mucho, pero aun así él prefería buscar a cualquier vampiresa que calmara su sed, antes de presionarla a ella.
— ¡No!, eso es incluso peor —respondió mortificada.
—He hecho esto toda la vida, no estoy en peligro mortal por no beber sangre diariamente. Las únicas consecuencias son que mi fuerza se ve mermada, mis capacidades disminuidas y, tal vez no estoy muy en forma, pero me siento bien —la tranquilizó mientras acariciaba su mejilla.
¿Qué no estaba en forma?, lo observó de pies a cabeza. Era perfecto, delgado pero musculoso, si eso no era estar en forma, no quería saber cómo se vería completamente sano y bien alimentado.
—Vámonos, quiero llegar a nuestro refugio antes del amanecer —mencionó registrando la ventana, todavía estaba muy oscuro.
— ¿Te desintegrarás si te toca el sol? —gimió acobardada.
—Hn, eres tan divertida —sonrió indulgente—. No, sólo me convertiré en un inútil, el sol debilita más que no alimentarse, tendría la patética fuerza de un ser humano, hasta un bebé podría derribarme. Somos lo contrario a ustedes, mientras tú gozas del día, yo lo utilizo para descansar.
—Menos mal, pensé que tendría que conseguir un ataúd donde esconderte si no alcanzábamos a salir de aquí antes del amanecer —suspiró aliviada.
— ¿Entonces…te irás conmigo? —la abrazó con cuidado, como temiendo que cambiara de parecer.
—Te dije que estaba abierta a experimentar esto, no puedo hacerlo si no me comprometo de lleno. Mi equipaje está listo, Mister Dark, a su jaula, es hora de irnos.
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Veinte días más tarde, Sakura todavía creía estar viviendo una fantasía, un increíble sueño al lado del hombre/vampiro más maravilloso del mundo. Sasuke la entretenía con unos relatos interesantísimos, conversar con él, era como estar en una clase de Historia, pero de las buenas. Todas sus vivencias la dejaban con la boca abierta, con ganas de seguir preguntándole más y más. Él era un erudito en cualquier tema, también era muy inteligente, incluso tenía su lado divertido.
No había vuelto a intentar nada con ella, a pesar que en su mirada se advertía siempre, el amor que le profesaba. Hacían todo juntos, comían, jugaban ajedrez, paseaban por los alrededores de la gran mansión. Fue una sorpresa para ella llegar a la opulenta morada que él tenía en el bosque que rodeaba la pequeña Mist Town, la casona solo podía describirse como: majestuosa. Constaba de montones de habitaciones, tantas, que ni siquiera las recorría todas todavía. Con jardines que no podían ser visitados en un día. Era antigua, a Sakura le recordaba a un castillo.
Por las noches se acostaban juntos, abrazados, conociéndose hasta que ella caía dormida. A Sasuke le encantaba preguntarle acerca de su vida, ella por su parte investigaba lo necesario acerca de la especie superior de la que él provenía.
Los vampiros eran seres soberbios y ególatras en general. Según Sasuke, la mayoría de los raza pura ancestrales, se movían en sus propios círculos, alejados de los humanos a los que tanta aversión les tenían. Estaban divididos en clases. La aristocracia a la que Sasuke y su familia pertenecían, así como otros clanes de renombre. Los ayudantes o guardianes, estos eran vampiros también puros, pero con menos siglos de antigüedad. Los convertidos, quienes eran humanos mutados. Eran la fuerza de trabajo —la carne de cañón—, a pesar de ser el escalafón más bajo, contaban con la aprobación de los vampiros de linaje, quienes los transformaban como recompensa por ganarse su confianza.
La mayoría de los vampiros vivían su vida como les apetecía, no eran adeptos al amor. Únicamente unos cuantos —los más veteranos— permanecían emparejados. Las nuevas generaciones eran muy liberales, no iban más allá de compartir sangre, sexo y diversión. La búsqueda de herederos no era necesaria, eran una especie casi inmortal, aun así, unos cuantos nacimientos "accidentales" se daban de vez en cuando.
Nunca te había visto tan relajada y feliz, en verdad amas a ese vampiro, ¿cierto?
Sakura desvió la mirada del ventanal, Mister Dark regresaba campantemente de su paseo matutino. Sasuke dormía profundamente en la enorme cama cubierta por cortinas oscuras detrás de ellos.
—Lo hago Mister Dark. Cada minuto que paso con él, reafirmo que nací para encontrármelo en mi camino —susurró sonriente.
¿No tienes miedo?, ¿Qué si los otros se enteran?, este te quiere, dudo que los demás te reciban tan alegremente…
—Sasuke quiere que nos mantengamos lejos de ellos, a mí no me interesa conocerlos. Él puede cuidarme, sé que lo hará. En cuanto se termine la extensión de mis vacaciones, lo convenceré para volver a casa conmigo.
Sasuke insistía que no había necesidad para ella de regresar a su común y aburrida vida. Él se encargaría de ella, quería llevarla a viajar por todo el mundo, Sakura estaba tentada a aceptar, pero no tenían prisa, les esperaba una eternidad por compartir.
Claro, quien no quiere regresar a ese departamento en donde no cabe ni un alfiler, a pasar las tardes con una pandilla de animales refugiados.
—Mister Dark, usted es uno de esos animales, así que mejor no diga nada.
—Sakura —la rasposa y deliciosa voz de Sasuke la hizo correr a la cama, ¿tal vez le pasaba algo?
— ¿Qué sucede, estás bien? —descorrió una cortina y se apresuró a tenderse a su lado.
—Te escuché hablar… —la miró con ojos cansados.
—Peleaba con el gato, vuelve a dormir —despejó su frente peinándole el rebelde cabello hacia un lado.
El asintió no muy seguro, ella intuyó que pretendía rechistar, pero el agotamiento lo venció en seguida. Sasuke necesitaba alimentarse, no podían continuar demorándolo, él no se lo diría, pero no hacía falta. Sasuke tenía mucha sed. Era hora de tomar una decisión. Regresó al lado de la ventana, el majadero gato negro la miraba fijamente.
—No sé si pueda hacerlo Mister Dark. Confío en él, lo quiero, pero…llevamos veinte días, ¿no me convierte eso en una…usted sabe, una mujer fácil? —habló en un tono bajo, despertar a Sasuke de nuevo era lo último que le gustaría hacer.
Y se lo preguntas a alguien que copula cerca de tres veces por noche, todas con distintas hembras que acaba de conocer… ¡adelante, ve por él mojigata!, mejor suerte no podrías tener. Es el único pretendiente que no ha resultado ser un perdedor, además, quinientos años amándote lo respaldan.
— ¡Ash!
Se hizo la ofendida, no le gustó que el permiso del gato la emocionara tanto. ¿Qué sabia ese animal de baja moral?. Volteó el rostro hacia la cama donde yacía Sasuke, cada día lo notaba más desmejorado, impensable continuar quieta observándolo sufrir. Tomó una decisión, esa noche lo despertaría con un buen banquete, con el sabor de su sangre y de su cuerpo.
…
Sasuke despertó de golpe, se sentó en la cama y se talló los ojos, el ardor de sus cuencas era más insoportable cada vez. Mantuvo los párpados cerrados hasta que sus pupilas regresaron a su color natural, Sakura se asustaría si lo viera así. Sediento y al borde de perder el control. Retiró las sábanas con fastidio, al ponerse de pie, tuvo que tomarse del pilar de la cama, el mareo no lo cogió por sorpresa, necesitaba comer. Más de lo que estaba dispuesto a admitir.
Cuando se estabilizó un poco, comenzó a buscar a la hermosa mujer que vivía con él, por la ventana comprobó que el anochecer se acercaba. ¿En dónde se encontraba?, no le parecía bien que saliera de la mansión sin él, algo podía ocurrirle.
Se dirigió al baño, ducharse rápidamente, después ir a buscarla, era su sencillo plan. La puerta se abrió cuando estiró la mano para tocar la perilla. Sus colmillos descendieron sin que lo notara, sus ojos se convirtieron en los del depredador que era. Sakura se quedó contemplándolo, no parecía asustada, más bien…excitada. La larga bata de seda cubría su exquisito cuerpo húmedo por la ducha, pero dejaba ver un arrebatador escote que le aceleró el pulso a Sasuke, los pezones sobresalían sin pena por la satinada tela blanca. El corto cabello entre lacio y ondulado, escurriendo aun gotas de agua que mojaban sus hombros. Sus labios tentadores, abiertos mostrando sus pequeños dientes blancos y la rosada lengua.
—Sasuke… —él notó el oscurecimiento de sus preciosas gemas.
—Sakura… —se acercó dos pasos, sus cuerpos a centímetros de tocarse.
—Sígueme —la orden directa lo llenó de anticipación, ya sabía lo que harían.
Ella se giró en dirección a la cama, el contoneo de sus caderas lo hicieron seguirla sin poner objeción. La tensión en sus miembros era insoportable, una parte en específica de su anatomía respondió con renovados bríos. Ella escaló por el alto colchón, colocándose al centro, como una ofrenda pagana. Sus piernas descubiertas, su cuello y hombros sin alguna barrera que le impidiera percatarse de lo tersa y deliciosa que lucía su piel.
— ¿Esperas una invitación por escrito? —rió y su destello se hizo más brillante—. Adelante, muérdeme…ámame —pidió con la respiración entrecortada, sus senos subían y bajaban, llamándolo a tomarlos entre sus manos y su boca.
—Si quieres que pare, solo tienes que decirlo —se cernió sobre ella, dio un casto beso en su frente, luego bajó hacia su vena, la cual latía rítmicamente.
Sakura se mordió el labio. Iba a pasar, en realidad Sasuke se alimentaría de ella, para después…después llevarla al cielo. No sabía que tan bien pudieran resultar las cosas, ambos eran unos inexpertos, ¿Qué tal si hacer el amor resultaba un fiasco?, por primera vez maldijo no haber acumulado aunque fuese un poco de conocimiento en el área sexual.
Regresó al presente cuando el torso desnudo de Sasuke chocó contra sus pechos todavía cubiertos por la escasa tela. Él se sentía caliente, no pudo resistir la tentación de abrazarse a su espalda, que dureza, gimió al comprobar lo fibroso de sus músculos.
Él lamía su cuello, su clavícula, la parte baja de su oreja, degustando la dulzura, disfrutando su olor a primavera. Sus colmillos arañaban juguetonamente la piel que se exponía ante él. El hambre era inmensa, lo dominaba la desesperación por probarla de nuevo, después de tantos siglos, redescubrir su sabor. Comprobar si ella sabría igual que en el pasado, a ambrosia. Se refrenó, primero necesitaba que ella disfrutara. Establecer la conexión entre ambos.
Besó sus labios y ella entreabrió la boca, permitiendo a sus lenguas chocar y acariciarse dulcemente al principio, lujuriosamente después. Sakura gemía, rastrillando sus costillas y su espalda con las uñas, restregándose a su torso al arquearse contra él. Sasuke se entregó a impulsos desconocidos, su instinto emergió, comenzó a mover sus caderas, rozando la pelvis de Sakura, haciéndole notar su tremenda erección. La fricción era deliciosa, si así se sentía con capas de ropa separándolos, ¿Cómo sería cuando por fin estuviesen desnudos?.
Sakura se asombró gratamente al sentir el miembro de Sasuke frotándose en su intimidad. El miedo se esfumó desde que él se tendió sobre ella y comenzó a besarla. Su mente se apagó, dándole completa libertad a su cuerpo. La lengua traviesa de su amante acarició por última vez sus labios, sus miradas se conectaron antes de que él descendiera despacio. Deshizo el nudo de su bata, abriéndola de par en par, ayudándola a salir de ella y dejándola completamente expuesta a sus hermosos ojos rojos. El primer destino de sus abrasadoras caricias, fueron sus senos.
Sakura cerró los ojos, su cabeza se sacudía. Sus pezones eran tratados con cuidado por la boca y los dientes de Sasuke, sus dedos trabajaban en conjunto, pellizcando y estirando las respingonas cimas rosadas. El placer y el dolor se fundían en una misma y poderosa sensación. Él succionaba como un niño codicioso, luego lamía con ternura los enrojecidos picos.
Sasuke dejó de luchar contra lo que quería, ella disfrutaba, sabía que se estaba comportando como un animal salvaje. Así se sentía al menos. Sus colmillos demandaban encajarse en sus suaves pechos, su garganta ardía, sin embargo, su miembro también anhelaba perderse en su interior. Paciencia, se infundió bajando hacia su ombligo, haría todo eso y más. Los vampiros eran famosos por su lujuria, por primera vez él la experimentaba de primera mano. Besó su vientre, lamiendo sus caderas. Con cuidado de no dañarla, tomó sus piernas entre sus manos, abriéndolas y colocándolas sobre sus hombros. Había otras cosas que necesitaba saborear.
— ¿Sasuke? —dirigió la vista hasta la cabeza oscura que separaba sus muslos ¿no iría a…?— ¡aahhh! —él apretó su trasero y la acercó a sus labios, ella jadeó por aire cuando la lengua del atrevido vampiro probó su sexo.
Intentó alejarse, Sasuke la sostuvo en su sitio, abriéndola más todavía. Pasada la impresión inicial, Sakura comenzó a disfrutarlo mucho. Contoneaba sus caderas, no sabiendo muy bien lo que buscaba o quería. Él presionaba su clítoris, lamía y mordía. La humedad aumentaba, su cara estaría abochornada, sentía el calor inundar sus mejillas. De pronto, no sólo la lengua de Sasuke entraba en su parte más íntima, el tanteo de un dedo la puso tensa. Él no dejó de acariciarla, calmándola, estimulándola de nueva cuenta. Cuando la penetró con su índice, ella ya estaba preparada para recibirlo, por lo que Sasuke se apresuró a aumentar otro dedo a la invasión.
Además de dilatarla y prepararla, necesitaba sentirla. Su interior era caliente y húmedo. Jamás había hecho algo similar, pero parecía estar haciéndolo bien, a juzgar por los gemidos de Sakura. Se preguntó si en realidad ella podría acogerlo con facilidad, no lo creía, a pesar que sus dedos se movían ya con más desenvoltura, ella era apretada. Continuó incitándola, saboreando su excitación, ahora habría algo más, además de la sangre, que disfrutaría beber.
Abruptamente, Sakura lo sorprendió con un grito que le erizó la piel. Despegó la cara de su entrepierna y la observo atónito. Su interior se puso más húmedo, sintió como ella se llenaba de espasmos y sus dedos eran sujetados por sus paredes internas. Ella miraba al techo, pero sin llegar a ver nada en realidad, la conmoción resaltaba en su rosado rostro, sus labios totalmente abiertos, sus pechos subiendo y bajando intentando encontrar un relajado compás. Ella acababa de llegar al clímax, no podía verse más hermosa. Fascinado por aquella imagen, retiró rápidamente su pantalón de pijama. Su miembro saltó dolorido, necesitaba volver a sentir aquellos espasmos, pero ahora alrededor de su pene.
Aún no se libraba del shock, cuando Sasuke ya estaba sobre ella. Completamente desnudo. Se lamió los labios al comprobar que el plan seguía en marcha. Los vestigios de su primer orgasmo no la abandonaban todavía del todo, pero ella ya estaba deseosa por experimentar el segundo. Sasuke era demasiado viril, demasiado sexy, demasiado todo. Él pertenecía a otra especie, eso explicaría el enorme tamaño de su miembro, seguro dolería, a pesar de que ella estaba muy bien lubricada, no importaba, quería complacerlo, así como él hizo tan eficientemente con ella segundos atrás.
— ¿Segura? —preguntó antes de perder el control y enterrarse hasta el fondo en ella.
— ¡Por favor! —rogó rodeándole la cintura con las piernas, bajando las palmas a su jugoso trasero y apretándoselo con fuerza, urgiéndolo a moverse.
Sasuke gimió agradecido. No sabía por qué diablos había preguntado eso, si ni siquiera creía haberse podido contener si ella se arrepentía y se negaba a seguir. Alineó sus sexos y se dejó llevar. La penetró con firmeza pero despacio, haciéndola recibirlo de a poco, con cada avance ella se abría mas, la sensación casi lo envió al borde, estaba a la mitad del camino pero ella lo envolvía como un puño apretado.
— ¡Sigue, puedo soportarlo! —clamó avivada. Quería que se entregasen sus virginidades de una vez por todas, recibirlo en su interior y no dejarlo salir.
—No… quiero…lastimarte —pronunció estranguladamente.
—No lo harás —juró convencida, el estiramiento en su interior era un poco incómodo, pero no dolía, por el contrario, un placentero escalofrío le recorrió la espina dorsal. Sasuke continuaba dudando, el tormento en su expresión le calentó el corazón, era tan tierno y caballeroso—. Si no lo haces tú, tendré que hacerlo yo…
— ¿De qué estás…? Hmmmn —gimió cuando ella lo empujó con sus manos y su mente hasta el fondo.
Sakura gritó por el dolor, él se apresuró a besarla en los labios, calmando las molestias, haciéndola olvidarse hasta de su nombre. Fue un método acertado, ella se relajó en sus brazos. No pasó mucho para que lo instara a moverse, el dolor había sido fuerte, pero pasajero.
Sasuke no necesitó otra señal. Con esfuerzo, se condujo hacia afuera, hasta casi salir de su cuerpo, empezó a mecerse, intentando encontrar el punto indicado para hacerla disfrutar. Al encontrarlo, bombeó con más fuerza, penetrándola incesantemente, ella así lo exigía con sus demandantes suspiros. Si existía el paraíso, tenía que ser ese. Su miembro crecía conforme la tomaba con más ímpetu. Era suya, por fin la estaba reclamando para él con cada gramo de su ser.
Sakura lo sentía inmenso dentro de ella, y le encantaba. Sasuke golpeaba un lugar en su interior que la hacía querer estallar en pedazos. Estaba por hacerlo cuando él salió completamente de su cuerpo. Ella se quejó decepcionada. Estiró la mano para tomarlo y regresarlo al dulce calor entre sus muslos, pero Sasuke se lo impidió. La tomó con fuerza de las caderas y la giró sin esfuerzo. De rodillas, de espaldas a él, se sintió perversa, Sasuke la inclinó un poco más, sus senos rozaron las tersas sábanas, separó las piernas, Sasuke se acomodó a escasos centímetros, su erección no tuvo problema en deslizarse completamente por su canal vaginal.
—Los animales se aparean…de esta manera…siempre tuve la curiosidad… —Sasuke resoplaba, dejó de hablar cuando ella se echó hacia atrás, encontrándose con su pelvis.
— ¡Sigue, por favor! —no reconoció su propia voz, ¿desde cuándo era tan ronca?
—Hn, lo haré…luego te probaré, te morderé hasta saciar mi sed de ti —prometió fijándola contra el colchón, impidiéndole seguir restregándose contra él.
Era muy dominante, lo cual le pareció maravilloso. Inmóvil contra la cama, no podía hacer más que recibir sus poderosas embestidas. Rápidas, profundas, certeras. Sus pechos brincaban rozándose contra la lisa superficie, él la sujetaba, aun así ella tuvo que poner freno, agarrándose a las barras de la cabecera para no terminar estrellándose contra ellas. El cosquilleo intenso ya no tan desconocido, se fue abriendo paso entre sus muslos, se mordió el labio, lanzando la cabeza hacia atrás. Una de las manos de Sasuke le apretó un pecho, la otra la tomó del cabello sosteniéndola por la nuca, el agarre era apretado para mantenerla en la posición que él la necesitaba. Apreció el calor de su liberación, justo al momento que él lamió la base de su garganta. La mordida logró intensificar y alargar el placer. La vista se le nubló, los colmillos de Sasuke penetraban su carne. Los deliciosos tirones que él le daba, succionando más que sangre… bebiendo de su alma… haciendo el vínculo más fuerte, eran iguales a las convulsiones de su orgasmo.
Sasuke creía que estaba cayendo en un abismo, era como morir y volver a vivir. Sakura exprimía cada gota de su esencia, llevándolo a lo más profundo de su interior. El éxtasis de su culminación, combinado con el potente e incomparable sabor de su sangre, lo llevaron fuera de la realidad. No sabía si podría reunir las piezas de él que acababan de separarse de manera tan explosiva. ¿Así que eso era unir las almas a través del cuerpo?, con razón el entretenimiento principal de los de su especie era la fornicación. Por supuesto lo que él y Sakura acababan de hacer era más que eso, mucho más. Lo era todo, era la representación del amor.
Tuvo el cuidado de no beber de más, si por él fuera sus colmillos estarían siempre pegados a su cuello, pero no quería debilitarla. Separó su boca de su tierna garganta, lamiendo de inmediato para sellar la herida. Casi al instante, la punzante herida se cerró, ella sanaba con rapidez, algo que le aliviaba pero también le desilusionaba. Quería su marca en ella, se consoló pensando que por lo menos su olor ya la impregnaba. Cualquier macho vampiro lo reconocería en ella, y cualquier vampiresa sabría que él está también tomado. Cuando ella estuviese dispuesta, haría que bebiera de él, así se acoplarían definitivamente.
— ¿Fui…fui suficiente? —ya más calmada, se atrevió a dejar salir el primero de sus miedos.
Sasuke la apretó contra sí, se colocaron de lado, ella contra su espalda, él abrazándola fuertemente por la cintura. La barbilla de él se posicionó en su hombro, uno de sus negros mechones le hizo cosquillas en la nariz.
—Fue más que suficiente, fue increíble…
—No hablo de…aunque también me preocupaba no ser buena en ello. No. Hablaba de mi sangre, soy humana, recuerdo que dijiste…
Él la soltó, Sakura no había parpadeado, cuando Sasuke apareció frente a ella, en toda su magnificencia.
—Dime tú —sonrió socarrón, su desnudez no hacía más que realzar su orgullosa postura.
Sakura se sentó en el borde, contemplándolo maravillada. Parecía mas alto, sus brazos y piernas más llenos, eso sin hablar de su prominente miembro. Ahogó un sollozo, la boca se le hizo agua. Desviando sus lujuriosos ojos antes de que Sasuke lo notara, se concentró en su piel, esta resplandecía y brillaba lozana. Era una versión más atractiva de él, si es que eso era posible.
—Como tienes tus habilidades, supuse que tu sangre continuaría teniendo el mismo efecto en mí. No me equivoqué.
— ¿Te supe igual? —preguntó nerviosa.
—Mejor, más dulce —se agachó frente a ella—. Además, la manera de alimentarme fue mucho más satisfactoria y placentera —la recorrió con deseo, ella tembló—. ¿Te he dicho ya, que nunca has estado más hermosa de lo que estás ahora?
Tragó con fuerza y negó lentamente. Su cuerpo gritaba saciada por todas partes. El cabello revuelto, los labios hinchados, los ojos vidriosos y enormes, resplandeciendo de pasión. Los senos continuaban sensibles, mas rosados de lo normal. Su sexo comenzó a palpitar, cubriéndose de rocío.
—Pues lo estás. Te quiero de nuevo, ¿puedes recibirme? —preguntó vacilante. Para él sería muy fácil volver a tomarla, pero no quería incomodarla o ponerla en riesgo a ella, Sakura se había llevado la peor parte, una mujer sufría un ligero daño, mientras el hombre únicamente recibía placer.
Sakura asintió de inmediato, ella también lo quería. Se dejó caer de espaldas y separó sus piernas, mostrándole lo excitada que estaba. El apetito de su mirada no se relacionaba con la cena.
—Primero me daré otro festín —prometió, cayendo de rodillas.
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Sakura bajó a la cocina mientras Sasuke se duchaba. Él la había intentado convencer de unírsele, hasta que escuchó a su estómago rugir. Sakura le propuso bajar a prepararse un bocadillo, así él tendría libertad de ducharse y cambiarse, él aceptó a regañadientes, habiendo querido ser él quien la consintiera preparándole la cena. Si por él fuera, ella se la pasaría tendida en la cama día y noche, únicamente recibiendo sus atenciones.
Abrió la enorme nevera, se le antojaba una suculenta ensalada, por suerte, Sasuke había saturado el refrigerador y la despensa con todo lo que a ella le gustaba. Se dirigió a buscar el recipiente y el cuchillo para cortar las verduras, pensando de qué manera combinar los variados ingredientes.
Un ruido extraño la sobresaltó, algo golpeó contra el cristal de la ventana. Pensando que sería el gato, se apresuró a salir a la oscura noche en busca de Mister Dark. El aire frío le erizó la piel, continuaba vestida con la delgada bata, adentro la temperatura era perfecta, afuera, la sangre amenazó con congelársele. Restregándose los brazos para obtener calor, rodeó la casa, dirigiéndose hacia la ventana de donde había provenido el ruido.
Una rama se mecía presa del constante viento. Giró de nuevo con dirección a la entrada de la cocina. No tenía caso buscar a Mister Dark, el materialista minino estaría frente a una de las tantas chimeneas de la mansión, durmiendo y revolviéndose en sueños. Ella tuvo el buen tino de advertirle mantenerse alejado de la habitación de Sasuke. Lo último que necesitaba era a un gato voyerista que la atormentara con sus perspicaces ojos mientras ellos hacían el amor.
Antes de alcanzar a llegar, alguien la tomó por la espalda, cubriéndole la boca evitando que lanzara un grito de sorpresa.
—Deja de revolverte —advirtió una peligrosa voz en su oído—. ¿No es una cosita deliciosa, Sasori? —el tono burlón le trajo un mal presentimiento.
—Dijiste que olía bien, pero no que era tan hermosa —de las sombras apareció un pelirrojo de ojos miel, era guapo, pero su expresión malvada ennegrecía sus bellas facciones—. Tienes razón, su esencia es llamativa, a pesar que está cubierta por el aroma de Sasuke, puedo recoger su olor.
—Hun, cierto, ese maldito ya te marcó. Hipócrita, hizo que me alejara, pero él te ha mantenido pegada a él.
—Marchémonos antes de que aparezca —ordenó el pelirrojo—. No olvides que es mucho más viejo y poderoso que nosotros, no estaremos seguros hasta llegar con Itachi. Solo roguemos porque él no se enfade.
—No lo creo, hicimos bien en venir por ella. Si su hermano la jodió aunque sea humana, a él podría antojársele hacer lo mismo.
Sakura sintió un sudor frio bajar por su espalda. ¡Iban a llevársela!, Sasuke no debió dejar vivir al bastardo que la sostenía. Era evidente que se trataba del mismo vampiro del que le advirtió cuando regresó a buscarla. Sasuke se volvería loco al no encontrarla. Ellos sabían cómo esconder sus auras, ya que ni ella había sido capaz de sentirlos, ¡y siempre sabía cuándo el peligro la acechaba! Lo peor de todo, es que la trasladarían a su asqueroso nido de vampiros. ¿Quién era ese tal Itachi?, en verdad sería el hermano de Sasuke, ¿la dañaría, o la ayudaría?
¡¿Qué esperas para mandarlos a volar?! Voy directo hacia tu novio, lo haré llegar a ti en un segundo.
«Mister Dark», obedeció la orden sin pensarla dos veces. Dirigió todos sus pensamientos y energías a deshacerse del asfixiante abrazo del tipo tras ella. Estaba acostumbrada a mover objetos pequeños con mucha destreza, sabía que necesitaría el triple de concentración para lograr despegar de ella al vampiro abusivo que la manoseaba sin pudor. No quedándole más opción que defenderse por sí misma, dejó salir un poco de la fuerza que poseía. El poder emanó de ella, escapando por sus poros redirigiéndose rápidamente hacia su atacante.
El tipo fue tomado por sorpresa, gritó de asombro al ser removido de ella con tanta violencia, estrellándose contra una de las paredes de roca de la mansión. Sakura cayó de rodillas, luchando por aire, y tomándose las sienes entre las manos. No podía quedarse quieta, aun le faltaba el otro vampiro, quien permanecía con la boca abierta, incrédulo ante lo que acababa de presenciar. Iba a utilizar la misma estrategia contra el pelirrojo, cuando la gran figura de Sasuke apareció entre ellos.
—Sasori —el llamado parecía de ultratumba, Sakura se desplomó en el suelo, aliviada de que él estuviera allí para protegerla.
—Sasuke… —el otro vampiro se preparó para el ataque.
Iban a luchar, allí frente a ella. Sakura se llenó de aprensión, no quería que lastimaran a Sasuke, por más poderoso que él fuese, ellos eran dos. Tenía que ayudarlo. Eran esas sus intenciones, pero nuevamente fue apresada, siendo levantada del suelo.
— ¡Alto allí Uchiha! —demandó el maltrecho macho a su espalda— le romperé el cuello, lo juro —prometió con rencor. El rubio rodeó su cuello apretándolo y cortándole la respiración.
Sasuke giró hacia ellos, a Sakura le asombró lo apacible y frío que lucía. No hizo amago de moverse, sólo los miraba como si no tuviera nada mejor que hacer.
¿Puedes oírme?
Lo escuchó en su cabeza, ella parpadeó de inmediato, haciéndole saber que así era. El miedo la paralizaba, pero en su oscura mirada encontró valor.
Necesito que sangres.
Sakura entendió en seguida, debía crear una distracción. Jadeó repetidamente, ideando la manera de hacerlo. Nerviosamente mordió su labio inferior, ¡por supuesto!. Aplicó presión con sus dientes, el dolor la traspasó, al tiempo que la sangre comenzaba a caer por su barbilla.
— ¿Qué diablos? —el vampiro que la sostenía olfateó ruidosamente, disminuyendo su agarre. El otro se olvidó de Sasuke, su nariz se ensanchó y sus pupilas rojas se posaron en ella.
Todo terminará en un segundo, cierra los ojos amor. Confía en mí Hikari…
El dolor la destrozó al escuchar cómo la llamó, aun así, Sakura hizo lo que le pidió, la imagen de Sasuke desapareciendo ante su mirada, fue lo último que observó antes de caer al vacío de la inconsciencia.
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Hola a todos/as, ¿cómo están?
He andado muy cansada, pensaba subir ayer la actualización, pero me enfermé y ni ganas ni fuerzas (maldito gastritis). En fin, ya el tercer capítulo, fíjense que sigo a mitad del quinto, pero pronto tendré un tiempecito y le seguiré con la escritura, hehe.
¿Qué tal el lemon?, traté de darle un toque distinto, un poco más detallado, aunque evitando usar palabras que puedan parecer vulgares. No es que me dé pena, pero como que para una escena de amor pues no se escucharía bien, al menos esa es mi opinión, ya me dirán si les gustó.
OK, parece que se vienen por fin los problemas, ese Sasuke sigue traumis con su amor del pasado, a ver qué hace Sakura. Si hay algún errorcillo, disculpen, todavía no ando muy recuperada, así que se me pudo haber ido alguna cosa incorrecta, después reviso mejor =).
Gracias por adelantado a los que lean y comenten, cualquier duda, chisme, queja, etc, etc, ya saben qué hacer. Su apoyo es fundamental para conseguir motivación, en serio no saben lo que generan en mí cada vez que los leo, me pone muy feliz saber que disfrutan y se distraen con mis historias.
Bueno, por ahora es todo. ¡Que estén de lo mejor, cuídense mucho. Un abrazote. Nos leemos pronto!
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¡SasuSaku CANON!
