Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto

Sólo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.

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/-/- ETERNAL -\-\

IV

Lose me

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Tenía que despertar, alguien clamaba su nombre y acariciaba su mejilla con devoción. En su frente el frescor de una toalla húmeda aminoraba el malestar de su cabeza. Su cuerpo permanecía tendido en una superficie blanda y muy cómoda, la suavidad de las sábanas enredadas entre sus piernas la mantenían cálida. Sabía a quién pertenecía aquel delicado tacto, sabía de quién era esa preciosa voz, sabía que sus hermosos ojos negros estarían observándola con preocupación y cariño. Pero sobretodo eso, sabía que él había roto su corazón, ese era el motivo por el cual se resistía a despertar.

—Sakura por favor —suplicó él de nuevo.

No podía seguir acobardada haciéndose la occisa, aunque lamentablemente así era, una parte de su alma estaba irremediablemente muerta. Poniendo bajo control sus estropeadas emociones y, sin dar tiempo a arrepentirse, abrió con lentitud los párpados. Sasuke se cernió sobre su rostro de inmediato, el alivio que registró en sus tensas facciones, podría haberla conmovido una noche antes, pero no ahora.

—Sakura —suspiró y sonrió.

Desviando el rostro para que él no se diera cuenta de las lágrimas que se amontonaron en sus ojos, se incorporó con cuidado en la cama. La ventana dejaba entrar la luz a raudales, a juzgar por la posición del Sol, pasaba de medio día.

— ¿Qué sucedió? —preguntó apagada, su garganta estaba seca y dolorida.

—Cuando llegué a Deidara resultaste herida, caíste y te golpeaste la cabeza, ya estás bien, sanas rápido —comentó aliviado—, pero me preocupaba que no despertaras.

— ¿Los vampiros…?

—Deidara está muerto, Sasori escapó, me concentré en ti, así que él aprovechó la oportunidad para huir —no se escuchaba contento por eso.

—Bien —asintió registrando que aun había una amenaza de la cual ocuparse.

—Ahora que sabes que he asesinado… ¿te asusto, es por eso que estás tan seria?

Lo encaró con valentía, Sasuke no despegó la mirada de la suya. Podía apreciarse con claridad el nerviosismo y la ansiedad de ser rechazado.

—Me alegro de que esté muerto, no pensaban hacerme nada bueno. Es supervivencia básica, no hay de que avergonzarse…

—En el pasado…te habrías resistido a dañar a cualquier ser vivo —aclaró desconcertado.

Sus labios se tensaron en una línea fina. Ya que él había traído el tema tan eficazmente de su antigua vida, era el momento de hacerle conocer su decisión.

—Me voy —comunicó rudamente.

—Yo pensé en lo mismo. Tendremos que buscar otro refugio, aquí ya no estás segura. Puedo pelear si otros vampiros aparecen, pero no pienso ponerte en peligro mientras lo hago. Tengo algunas propiedades en Europa, te mostraré la lista para que decidas a cual mudarnos —acarició su cabello, peinándolo con afecto.

—No has entendido, me voy sin ti. Me marcho de tu lado —señaló implacable.

—Sakura…sé que tienes miedo, te he puesto en grave riesgo al no haberme encargado de Deidara antes de que inmiscuyera a Sasori en esto, pero te juro que no volveré a cometer un error similar. Estarás a salvo conmigo, te protegeré con mi vida —se colocó frente a ella, acogiendo su rostro entre sus enormes manos.

—No tengo miedo —resistió el impulso de darle un manotazo para apartarlo de ella—. Simplemente no te quiero cerca de mí —sentenció con frialdad.

—Pero… —el desconcierto se transformó en dolor.

—No fue a mí a quien estabas tan desesperado por salvar anoche —él necesitaba una explicación, ella iba a hacerle ver que no era posible seguir juntos—, no fue mi nombre el que pronunciaste en tu desesperación… —odió la decepción de su propia voz.

—Sakura yo… —el entendimiento se abrió paso, la mortificación se apoderó de él.

—Nunca vas a dejar de esperar a que me convierta en ella, y yo nunca podré comparármele. No seré feliz sabiendo que no es a mí a quien amas, ni siquiera tendrás la libertad de añorarla en tus pensamientos, porque seré capaz de escucharlos. No soy ella, no quiero sentirme culpable por no serlo. Ella ya no existe, no puedo obligarte a que la dejes ir, a que lo aceptes…lo único que puedo hacer es alejarme, vivir mi vida…

—Lo siento, sé que no te gusta que te llame así, pero fue algo instintivo…no quiero hacerte sufrir… —aseguró sin soltarla, temía que al hacerlo, no volvería a tocarla de nuevo.

—Estás a tiempo de evitarlo —mintió, ya sufría, ya lo amaba y, saber que él no, al menos no a su verdadero yo, la devastaba.

—No quiero perderte otra vez. Tal vez, conforme pasen los días tú recuerdes y…

—… ¿y vuelva a ser lo que fui?...que me convierta en la mujer que tú conociste —negó resuelta—. En este cuerpo sólo cabe una, y no es la que esperas ver aparecer. Únicamente existe Sakura, lo que ves es lo que hay. No tengo gran sabiduría, no poseo una ilimitada nobleza o, la increíble fortaleza de la cual te sentías tan orgulloso. No despertaré una mañana siendo perfecta. Todos estos días, tus intenciones secretas han sido que yo recuerde, ¿no se te ha ocurrido preguntarte, si realmente lo que tenemos ahora, no es mejor que los tormentosos recuerdos olvidados?

Tomó con cuidado sus muñecas, apartándolas de sus mejillas. Sasuke permitió que lo hiciera, deslizando las yemas por su rostro por última vez.

—No quiero que te vayas… —lanzó en un vano intento por retenerla, aunque de sobra sabía que no serviría, nunca la vio en realidad, no a ella, no a Sakura.

—No puedo quedarme. ¿Sobre el otro vampiro…? —¿estaría bien si se alejaba del único hombre que podía cuidarla?

—Sasori ya no está en la ciudad. Después de lo que hicimos anoche estaba muy distraído para notarlos, pero me he concentrado en buscar su presencia y no encuentro nada, seguro ha regresado con su grupo, sabe que lo mejor será no seguir provocándome. Estarás a salvo…

Asintió agradecida. Se puso de pie, caminando hacia el cuarto de baño, dándole la espalda en todo momento. Quince minutos después, ya duchada, salió en busca de su ropa. La habitación estaba vacía, su maleta sobre la perfecta cama hecha, le aseguró que contaba con la bendición de Sasuke para desaparecer de su vista sin más contratiempos.

Se puso lo primero que encontró, un pantalón y blusa negros, que hacían juego con su estado de ánimo. Mister Dark permanecía cerca de la puerta, como todo un guardián. Se colocó su chaqueta más abrigadora, no sabía si afuera hacía frío, pero su cuerpo no dejaba de temblar, sentía sus miembros cubiertos por hielo.

Bajaron las enrevesadas escaleras, nunca había experimentado una sensación de derrota tan aplastante. Observó por última vez la hermosa mansión, resguardando en alguna parte de su interior, los preciosos momentos que vivió allí, jamás volvería a vivir algo tan maravilloso. Limpió un lágrima traidora antes de que esta le corriera por el rostro. Necesitaba ser fuerte, seguir adelante.

—Adiós Sakura —la voz de Sasuke viajó desde algún punto indescifrable.

—Adiós Sasuke —asintió con sonrisa triste.

Cuando la puerta se cerró tras ella, Sasuke corrió hacia la ventana. Si ella hubiera dudado, si tan solo hubiese girado para echar un vistazo, comprobando si él saldría a rogarle que se quedara, lo habría hecho.

Tal vez ella tenía razón, era mejor alejarse antes de que fuese tarde. Él estaba encadenado al pasado, a lo que tuvo y perdió. Aunque, ¿en realidad había tenido algo además de fantasías y sueños insatisfechos?. Su reina lo amaba, él lo sintió cada vez que estuvieron juntos, cada vez que ella lo dejó acercarse lo suficiente para beber de su cuello, cada vez que sus ojos verdes lo buscaron, incluso cuando le permitió acabar con su vida. Pero, ¿qué era el amor si no se compartía?, poco más que una ilusión.

Se dejó caer en uno de los sofás de la inmensa sala, comparando, haciendo un balance. Desde niño él estuvo pegado a Hikari, aprendiendo de ella, idealizándola, idolatrándola y admirándola. Ella fue la única que se ocupó de él, sus padres no se preocupaban más allá de lo estrictamente necesario. Él era el segundo hijo, el innecesario e indeseado, Mikoto y Fugaku ya tenían a Itachi, ¿para qué querrían a Sasuke?, el nuevo miembro del clan era una molestia, no un orgullo. Con tantas atenciones que Hikari le profesaba, su adoración infantil no tardó en mutar al amor cuando dejó de ser niño y se convirtió en un macho joven. Deseoso por impresionarla, por llamar su atención y servirle sin objeción. Fue la única hembra a la que miró con deseo, era la más hermosa, nadie le llegaba ni a los talones.

Sakura, resopló confundido. Cómo podían ser la misma y ser tan incompatibles. Sakura la humana perfectamente imperfecta. Bella a mas no poder, pero su belleza no era clásica ni elegante. La pelirosa poseía un aire exótico, especial. Sus ojos jades, idénticos a los de Hikari, aunque con más vida, con más brillo, con más color, ¿Cómo era posible?. De risa rápida y ruidosa, de mente ágil pero ingenua, de temperamento fuerte pero carácter dulce. Amante de todos los animales, le aterraban los ratones, aun así le impedía al gato comérselos. Sonrió recordando el sermón de dos horas que le lanzó a Mister Dark, recordándole que ella le proveía de todo para que no necesitara cazar seres indefensos.

Sus besos. Se llevó los dedos a los labios, acariciando donde su rosada boca estuvo unida a la suya. Tan pasional, tan espontánea en sus afectos. Conocer lo que era hacer el amor con ella, fue mejor de lo que pensó que podría ser. Ella no tenía miedo a experimentar, a fallar, mucho menos a volver a comenzar.

Todo lo contrario a él.

Se imaginó en la cima de un precipicio, sosteniendo en cada mano a las mujeres que quería. Había soltado a Sakura, porque no se atrevió a dejar ir a Hikari. Irónicamente, al comprobar la sala abandonada y sus palmas vacías, no tenía a Hikari, y quizás, nunca la tuvo.

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Sakura bajó del taxi sintiéndose en una especie de pesadilla. Volvía a su viejo departamento en San Francisco. Tsunade le recomendó que descansara el resto de la semana, pero ella se negó, necesitaba distraerse, ocuparse de algo para no sumirse en la depresión. Por lo que a la mañana siguiente podría recuperar su vida y hacer como si nada hubiese pasado.

Entró a la minúscula estancia, antes de encender la luz golpeó una mesa, el dolor la hizo lanzar una grosería. Arrojó la maleta sobre su sillón verde olivo y se dirigió a la cocina, que diferencia de la cocina de Sasuke, la suya se asemejaba a una ratonera. Debía hacer algunas compras si quería cenar, pero no encontró las ganas. Todo le lucía más gris, más feo, más insoportable. Una maldición gitana parecía haber caído sobre ella,

Regresó a la salita y se concentró en liberar a Mister Dark de su jaula, su felino amigo estaba igual de malhumorado que ella.

—Pediré algo de comer en la pizzería de enfrente, ¿la suya con anchoas Mister Dark? —sacó su móvil de la bolsa, el teléfono del apartamento estaba cortado.

¿Cuánto tiempo más vas a seguir actuando como si no pasara nada?. Te rompieron el corazón, ¡supéralo!

Demandó el gato saltando a la mesita de centro para encararla.

—Amo a Sasuke aunque él no me quiera a mí, sino a mi yo mejorado y antiguo. ¿Cómo quiere que lo supere?, han pasado siete horas desde que salí de su vida, peor de lo que entré por cierto, ¡porque ya no soy virgen! —debatió enfadada, aunque realmente no se arrepentía de nada de lo que habían hecho.

Pues no fue una gran pérdida. Además, saliste de allí sin mirar atrás, sin querer luchar por lo que acababas de encontrar. Te rendiste, está bien. Pero entonces no te pongas a gimotear como una pobre niña mimada a la que no le compraron la muñeca que quería.

—No estoy gimoteando. Y en todo caso, él me dejó ir. ¿Cómo quedarme a luchar?, poco le faltó para llevarme él mismo al aeropuerto —recordó que el taxi ya la esperaba cuando salió de la gran mansión.

Debiste esperar, él amó a esa mujer durante muchos años, y estuvo esperándola durante más tiempo aun. Se necesita valor para deshacerte de una esperanza que has alimentado por cinco siglos. Él te quería, pero también la quería a ella. Si hubieras actuado como la mujer madura que deberías ser, le habrías dado tu apoyo y comprensión, no sólo celos y quejas. Ponte un segundo en su lugar, ¿Qué sentirías si lo perdieras y siglos después él apareciera frente a ti, con otro rostro y cuerpo, no recordándote, pero jurando sentir lo mismo y deseando volver a amarte?

El corazón se le oprimió dolorosamente. Maldito gato y su bofetada de realidad.

—Usted tiene razón Mister Dark. Pero tal vez este alejamiento sea para bien, todo iba demasiado rápido, es bueno dejar pasar unos días y descubrir que siente él. Si regresa, bueno, sabré que está dispuesto a intentarlo, entonces pasaré por alto lo demás.

Bruja terca y orgullosa

—No es orgullo. Sasuke necesita deshacerse de los demonios del pasado para poder abrirse a un futuro conmigo. Él sabe dónde encontrarme, roguemos para que quiera hacerlo —murmuró decaída.

Una semana después Sakura aún no podía hallar el ritmo ni la satisfacción que poseía antes de su viaje. Estaba taciturna, gruñona, y sobretodo desanimada. Ni la compañía de sus fieles mascotas, ni las insistentes invitaciones de Tsunade a cenar, lograban inyectarle un poco de su vitalidad perdida. Hacía todo de forma automática, comía para no enfermar, trabajaba para vivir y dormía para descansar, no obstante, ninguna de esas tres cosas le salía bien.

—Buenas noches, ¿tiene tiempo para un último cliente señorita? —la voz cantarina de un hombre la sacó de su anestesiado estado.

Lo miró y todas las alarmas se encendieron en su cabeza. Era un hombre alto, delgado e imponente, aunque no fue eso la que la puso en guardia. Sus ojos oscuros la envolvían con poderío, era como estar mirando hacia las fauces de una gran bestia que estuviera a punto de engullirla de un bocado.

—Lo siento, estamos por cerrar —se las arregló para responder tranquila.

—Es una pena —sonrió torcidamente. Pasándose una mano por el cabello platinado peinado pulcramente hacia atrás.

—Sí, puede darse una vuelta mañana —sugirió devolviéndole una sonrisa tirante. Esperaba jamás volverlo a ver.

—O…puedo invitarte a cenar y que leas mi mano durante la velada —ofreció acercándose al mostrador.

—Yo creo que no. No soy la adivina, sólo soy la recepcionista.

—Que mala suerte la mía. Aunque, eso no importa, entré aquí por ti, eres muy bonita, ¿tienes novio? —recargó los brazos en la superficie de cristal y acercó el rostro al de ella.

—Disculpe pero ya tengo que poner la llave. Si me disculpa —rodeó la barra de recepción y se apresuró a abrir la puerta indicándole la salida.

Al hacerlo, otro hombre igual de atemorizante atravesó la entrada. Este le paralizó el pulso, era incluso más alto, su rostro decorado con montones de piercings no parecía amable.

—Deja de jugar y tómala ya Hidan —ordenó mirándola displicentemente.

—Vamos Pain, sólo me divertía un poco —rió el otro perversamente.

—Ustedes no son… —no eran clientes, no eran ni siquiera humanos, quiso gritar al ver como los ojos extraños del que se llamaba Pain, se volvían rojos.

—Si no quieres que le rasguemos la yugular a tu amiga la pitonisa —amenazó cruel—, vendrás con nosotros, Sakura.

—No le hagan daño a Tsunade —pidió con un nudo en la garganta.

—No lo haremos si cooperas. Únicamente queremos conversar contigo, invitarte a un lugar donde te sentirás en confianza —el de cabello platinado apareció tras ella, sus manos posándose en sus hombros le generaron escalofríos.

— ¿Cómo…quién…por qué? —cuestionó con confusión.

—En internet puedes encontrar la información de cualquier persona, Deidara conocía tu nombre completo, el pobre chico te buscó en el hotel, pero ya no estabas. Quién te quiere conocer, eso lo sabrás pronto. Por qué, porque tenemos un feo presentimiento acerca de ti humanita. Ahora, por última vez, mueve ese delicioso trasero tuyo fuera de este lugar, o harás que nos enfademos. De todas formas irás con nosotros, pero lo harás con una amiga menos, ¿entiendes?

No tenía escapatoria alguna. Asintió asustada y permitió que el de cabello anaranjado la cogiera dolorosamente por el brazo, no la dejaron ni despedirse de Tsunade. Así fue mejor, no quería que ellos volcaran su atención hacia su amiga rubia. La llevaron hasta un callejón, el terror la dominó, ¿para qué llevarla a un lugar tan solitario y oscuro?, ¿su intención sería matarla?. «Sasuke», jamás volvería a verlo. Cerró los ojos esperando lo inminente.

—Yo la cargaré, no confío en que mantengas las manos quietas, Itachi la quiere sin un rasguño.

—Como sea, cuando comprobemos que las suposiciones de Itachi son incorrectas, podré hacer con ella lo que quiera.

A punto de interrogarlos para saber a qué diablos se referían, sintió un golpe en la nuca. Perdió el conocimiento de inmediato, desconociendo dónde estaría al volver a abrir los ojos.

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— ¡No puedes tratarla como si fuera una invitada de honor, esa perra hizo que mataran a mi hermano!

El estridente y molesto chillido la hizo regresar de la inconsciencia. Presintiendo el peligro en el ambiente, continuó haciéndose la dormida. Cientos de voces retumbaban en su cabeza, había muchas personas presentes. No, se corrigió. Vampiros, allí no habitaba ningún otro ser humano aparte de ella. El lugar en el que continuaba inerte no se asemejaba a una cama, comprobó al sentir el terciopelo debajo de sus piernas —a mala hora se puso un vestido—, se trataba de un sofá o un diván.

—Además, es una sucia humana, ¡indigna de estar frente a nosotros! —pronunció la quejosa con evidente odio.

Protestas se alzaron sobre las quejas de la vampiresa encolerizada, parecían estar de acuerdo con ella. Sakura apretó más los párpados, rogando al cielo salir ilesa de allí. La tipa chillona parecía querer desmembrarla con sus propias manos.

— A callar todos —el silencio cayó inmediatamente después, de la orden dada por la voz de un macho que le recordaba a la de Sasuke, pero menos profunda. La autoridad de sus palabras fue inconfundible, no tuvo que gritar para hacerse obedecer—. Tu hermano fue un estúpido al provocar a Sasuke —prosiguió sereno—. Ella no está aquí para que tú tomes venganza, Ino. Ahora, si no les parecen las decisiones que tomo y, quieren retarme por el liderazgo del grupo, es el momento de hacerlo.

Todo permaneció espeluznantemente quieto. Incluso el viento dejó de soplar en la abarrotada sala. Nadie dijo nada, aunque todos pensaron lo mismo.

El que se atreva a retar a Itachi tendrá una muerte lenta y dolorosa.

Itachi. El hermano de Sasuke, relacionó Sakura de inmediato. Con razón sus voces se escuchaban mortificantemente parecidas.

—Bien, eso está mejor. Hidan, Pain, buen trabajo. Sakura —llamó con soltura, ella se tensó—, ya puedes abrir los ojos, me gustaría conocerte —informó con calma, todo el tiempo él había sabido que estaba despierta.

Sin alargar la farsa, abrió los párpados y se sentó sin problema. El salón en forma de círculo era grande y estaba exquisitamente decorado, con pinturas y esculturas que adivinaba eran originales. Los muebles eran pocos, todos ellos en rojo y dorado. El techo una cúpula adornada con murales que plasmaban la decadencia y la lujuria de aquellos seres. Lo segundo que saltó a su vista, fue la cantidad innumerable de figuras poderosas que la rodeaban. Vampiros extremadamente atractivos, al igual que las hembras. Perfectos, impecables y, muy malvados. Unos la escrutaban con indiferencia, otros con repulsión. Ignoró a la gran muchedumbre que la sitiaba a dos metros de distancia —como si un campo de fuerza invisible la cubriera—, para concentrarse en el vampiro frente a ella.

Itachi. La voz no era la única semejanza, el cabello oscuro y lacio, los ojos negros, la boca y la complexión. Vestido con un traje que seguro costaría más que su departamento y todos sus ahorros, el hermano de Sasuke derrochaba opulencia. Levantó la barbilla y enderezó la espalda, después se puso de pie, quería estar en igualdad de condiciones, no dejaría que el miedo dirigiera su actuar. Si moría, por lo menos lo haría con dignidad y luchando, así que debía estar preparada.

—Es un gusto volver a verte, mi reina —hizo una ensayada reverencia.

—No sé de qué hablas —endureció las piernas, el impacto de sus palabras casi la hizo caer.

—Lo sabes. Sasuke no se relacionaría con alguien que no sea su preciada Hikari, menos con una humana.

—Ah es eso…le gustaron mis ojos —explicó aburrida, haciéndose la desentendida, si él se daba cuenta que ella era la reencarnación de la antigua reina, se desharía de ella—, estaba muy ebrio, me miró, me dijo lo solo que se sentía, yo le di un poco de afecto. Él es guapo, no vi nada de malo en eso —se alzó de hombros.

—¿Es así?. ¿Se reservó durante cinco siglos para ella, pero terminó arruinándolo todo yéndose con una puta que le recuerda a su amor perdido? —sonrió mordaz.

—No soy una puta, pero sí, básicamente eso fue lo que sucedió. Cuando se rompió el hechizo, nos dimos las gracias y seguimos nuestro camino.

—Ya veo. Sasori —llamó sin apartar la mirada de ella.

—Itachi —el pelirrojo que la atacó en casa de Sasuke salió de entre la multitud.

—Explícame lo que sucedió hace una semana.

—Deidara dijo que conoció a una humana en el bar de Mist Town, que ella olía maravillosamente bien. La buscó en su hotel, pero Sasuke le ordenó alejarse, no lo hizo. Durante días los observamos convivir en la casa de tu hermano. Parecían una pareja de enamorados —Sakura tragó saliva, saber que fue espiada por aquellos acosadores le revolvió el estómago—. Sasuke la reclamó y la mordió. Fue la noche que aprovechamos para acercarnos. Ya la teníamos, sólo que él apareció de repente, hubiéramos luchado, pero ella se hirió a propósito, su sangre… —sus pupilas cambiaron a rojo— el olor aun me hace salivar. Deidara titubeó, Sasuke aprovechó para írsele encima y sacarle el corazón. Yo escapé porque él se concentró en ayudarla a ella, que resultó herida en el enfrentamiento.

—Sasori, ¿alguna vez has estado tentado a beber sangre humana? —preguntó con inocencia.

—Jamás —espetó el pelirrojo pareciendo insultado—, mi clan es de los más respetables, la sangre humana es peor que agua contaminada. Pero la de ella…no habría comparación, se apodera de tu mente, por eso Deidara fue un blanco fácil.

—Bueno Sakura, tenemos un gran predicamento aquí. Sasori asegura que eres más que una simple e inútil humana. Tú afirmas, que lo eres. Comprenderás mi disyuntiva, ¿cierto?. ¿A quién creerle?, a mi fiel y antiguo amigo, o…a ti.

—Por mí puedes creer lo que se te dé la real gana. Yo soy Sakura Haruno, lo mismo le dije a tu hermano, y lo mismo te digo a ti —respondió envalentonada.

—Ella prometió volver… —murmuró para sí— aunque nunca dijo de qué manera lo haría. Era una hembra misteriosa, ¿sabes?. Si no eras un niño, un humano, o un animal desamparado, ella no se molestaba en mirarte. Los líderes de los clanes odiaban que alguien tan sentimental como ella fuese nuestra máxima autoridad. Tenían que hacer algo. Sasuke fue el elegido, él era el más cercano, por eso la mayoría de los vampiros lo repudiaban. Tuvo que decidir entre ser aceptado por su especie, o morir junto con ella. Tú ya sabes cuál fue su decisión.

Recordó la charla que tuvo con Sasuke cuando ya estaba con él en la casona. Una noche lluviosa y fría los había llevado a refugiarse frente a la chimenea, ella no pudo resistirse a investigar más sobre los motivos que él tuvo para matar al amor de su vida.

Yo me ofrecí, le di a elegir a ella. No era lo suficientemente fuerte para pelear contra Hikari, tampoco tenía la intención de hacerlo. Quería que la idea de matarme la hiciera cambiar de opinión, deshacer esa maldita orden de acabar con la especie entera, no todos merecían morir… Ella debió retomar el control de la raza, hacer valer su autoridad castigando a los conspiradores, incluso acabando conmigo por prestarme a ser su verdugo. No lo hizo, permitió que siguiéramos adelante, que cargara con la culpa de asesinarla… —ella lo había abrazado y consolado.

¿Ella no levantó ni una sola vez la mano contra ti?

No, parecía esperarme…tan tranquila, tan comprensiva y amable como siempre…

No lo entiendes Sasuke, tú le diste a elegir, y ella te escogió a ti. Sabía que retirar el decreto sería ir en contra de sus ideales, mostraría debilidad. Aun así, no cumplió su amenaza. Te amaba, por eso no pudo matarte, no le importó dejar desprotegidos a los humanos, sólo le importó que a su muerte, los vampiros te dieran su aprobación. Antepuso tu bienestar a todo lo demás.

— ¿Qué quieres de mí? —demandó ya cansada de conversar con él.

— ¿Qué más va a ser? Hace quinientos años se abolió la monarquía, no nos expondremos a que quieras reestablecerla.

— ¿Cómo si pudiera?, soy una simple e inútil humana, ¿lo olvidas?, mi esperanza de vida son ochenta años, creo que para ustedes eso sería como dos minutos de su extensa existencia —resopló fastidiada.

—No me pienso arriesgar a que saques tus trucos. Además, Sasuke podría concederte esa larga vida que aseguras no tener.

—Creo que sobrevaloras lo cool que es ser vampiro. Sasuke me explicó que los humanos convertidos, no son como los raza pura, no podría tener hijos, sería más débil que cualquier vampiro normal, aparte, quién sabe si sobreviva a la transformación. Gracias, pero no gracias —negó firmemente.

Estaba blofeando, por supuesto que si Sasuke quería convertirla, que lo hiciera. Nada le gustaría más en el mundo, que pasar la eternidad junto a él. Era ahora cuando se daba cuenta que jamás debió abandonarlo, ella lo amaba, que importaba que él quisiera cambiar su nombre por el de Hikari. A fin de cuentas, ella era la reencarnación de Hikari.

— ¿Estás seguro que es la reina, Itachi? —un guapo rubio de ojos azules se acercó hasta el hermano de Sasuke— No recuerdo que Hikari fuese tan habladora ni renegada, ella era un Sol, esta es desagradable y majadera.

—Discúlpeme señor vampiro por herir su sensibilidad —continuó provocando Sakura—. Tal vez mis modales no sean los mejores, pero verá, no estoy acostumbrada a ser raptada, molestada y amenazada por seres sobrenaturales que quieren verme muerta.

—Tsk —el rubio la miró ofendido.

—Déjala Naruto. La verdad yo no extraño ni por un segundo a la antigua Hikari, esta es mucho más divertida y, en lo que a mí respecta, más atractiva, tiene muy buen cuerpo. Itachi, antes de que la elimines deberías permitirnos disfrutarla —un pálido joven de cabello rojo y ojos turquesa apareció al lado del rubio.

—No te acerques mucho a ella Gaara —recomendó Sasori—, tiene la capacidad de hacerte volar por los aires.

—Telequinesis, por supuesto —asimiló Itachi dejando de sonreír—. No me gusta no saber de lo que puedes ser capaz Sakura. Me gustaría dejarte vivir puesto que en realidad pareces no recordar nada, pero sería arriesgarme demasiado. Sin embargo, Gaara tiene razón, eres más interesante que la otra reina, creo que podremos extraer un poco de placer antes de librarnos de ti.

— ¡No se les ocurra tocarme! —apretó las manos en puños, le daría un golpe a cualquiera que se aproximara.

—Haremos más que tocarte humanita —el pervertido de cabello platinado se lamió los labios.

—Nunca probé tu sangre, pero observé el cambio de Sasuke después que comenzó a beber de ti. Creo que será una experiencia que no puedo perderme. Llévenla al calabozo y prepárenla para mi despertar esta noche, yo seré el primero —Itachi se dio la vuelta, el rubio, los dos pelirrojos y los vampiros que la secuestraron, se acercaron a ella.

—No luches o te irá peor —Naruto la miraba con compasión, al menos eso creyó Sakura ver en su bello rostro.

— ¡Prefiero que me maten! —juró ya concentrándose en mandarlos a volar.

—Todavía no.

Uno de ellos, no supo quién, la alzó por la cintura, robándole el aire y sofocándola hasta casi desmayarse. Sus ojos fueron cubiertos y sus manos sujetadas, no tendría oportunidad, estaba perdida. «¡Sasuke!», gritó en su mente, pidiendo que donde sea que estuviera, él se encontrara lejos y bien, no quería que acudiera a rescatarla, probablemente acabaría muerto.

Sasuke…te amo

Reconoció reprochándose, que ya no podría decírselo a la cara.

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Hola, ¿cómo les va?

Que bueno que les haya gustado el capítulo anterior, ya por fin se viene un poco de acción, aunque soy pésima para las batallas pfff, a ver qué me invento.

Por ahí me andan preguntando si en serio serán únicamente seis capis, no los tengo terminados, pero por lo que intuyo, sí. Sólo seis y se acaba, por supuesto que la trama puede dar para más, pero ahorita no estoy en condiciones de echarme encima otro long fic, ya con los que tengo no me la acabo, además este es un regalo para mi amiguis, principalmente iba a tratarse de un shot, obviamente como siempre me sucede, me embebo en la idea y me paso de palabras, hehe…

En fin, gracias por el apoyo, las alertas y los comentarios me hacen el día, más hoy que cumplo años, y quería festejarlo con ustedes, que son parte fundamental de mi vida. Nunca imaginé tener por pasatiempo escribir fics, mucho menos que personas del resto del mundo, los leyeran. No crean que es vanidad o presunción, la verdad no tengo nada de que presumir, sino que agradezco pertenecer a este fandom tan bello, y poder entrar en contacto con personas que de lo contrario, jamás hubiera tenido la dicha de conocer. OK, antes de aburrirlos y ponerme más sentimental, me despido. Un año más vieja, pero más sabia XP, hahaha, bueno fuera, más bien más achacosa =´(.

Un gran saludo, y un fuerte abrazo. Espero que estén de lo mejor, cuídense mucho. ¡Nos leemos muy pronto!

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¡SasuSaku CANON!