Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto
Sólo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.
.
.
/—/— ETERNAL —\—\
V
Save me
.
.
¿Cómo acabó así?, se preguntó acorralada. Encadenada de manos y pies a una pared mugrienta y fría, descalza y vestida con un pedazo de tela que no dejaba nada a la imaginación. Si no estuviera tan distraída por idear cómo escapar de allí, estaría muerta de vergüenza de que sus pezones se transparentaran en el minúsculo vestido ajustado. Contra su voluntad, la habían bañado, perfumado y arreglado, preparándola para ser el sacrificio del hermano de Sasuke.
Tuvo toda la intención de pelear, pero ellos eran demasiados para arreglárselas con sus pocas energías. Tal vez si se hubiera esmerado en alimentarse y dormir mejor durante los últimos días. Afortunadamente no la habían tocado más allá de lo necesario, por lo visto, ese privilegio sería exclusivo de Itachi, hasta que se hartase y la repartiera con el resto de su sanguinario grupo.
Estiró las muñecas hacia abajo, queriendo averiguar qué tan fuerte era el soporte que la mantenía apresada. Los grilletes de plata que rodeaban sus muñecas y tobillos, casi se apretaban a su piel, no tenía ninguna oportunidad de zafarse, pero a lo mejor podría romper la cadena de la que colgaba. No, se dio por vencida después del tercer intento, ella era menuda, esas cadenas podrían resistir cien veces su peso.
Algo desanimada, se dedicó a observar la deprimente celda en la que la pusieron. Frente a ella la puerta de barras estaba sellada con un enorme candado de acero. A sus lados, paredes gruesas y oscuras eran escasamente iluminadas por antorchas. El espacio era arcaico, era claro que se utilizaba con un simple propósito, mantener sometido al que se encontraba dentro. Sin cama, sin baño, sin ventanas.
Cerró los párpados, si dormía recuperaría fuerza. Por primera vez se preguntó, cómo sería no haber renacido siendo humana, sino vampiresa. Apostaba a que hubiera sido muy difícil —por no decir imposible— para esos abusivos hacerle daño, si ella supiera manejar todas sus habilidades y poderes. Por algo Itachi no quería arriesgarse a dejarla con vida. Recordó las palabras de Sasuke la noche que se conocieron, además de la telequinesis, la lectura de la mente y, la regeneración física, la reina era capaz de tomar la energía de los elementos y convertirla en bolas de poder, así como también dominar la voluntad de los más débiles. Sonrió reanimada. Nunca era tarde para aprender y ella era una alumna aventajada.
Observó las llamas de las antorchas con concentración, el fuego era el elemento principal de Sasuke, recordar a su amado vampiro le infundió más esperanza y la hizo armarse de determinación. Se imaginó el calor fluyendo desde su interior hasta sus manos, la mazmorra comenzó a oscurecerse, las llamas a disminuir, el ardor en su palma fue in crescendo. Visualizó la esfera de fuego apareciendo, la bola roja creció de repente en su mano, era del tamaño de una naranja. Apuntó en dirección al techo, ya que su muñeca estaba limitada de movimiento y luego, la lanzó.
Respiraba agitada, las antorchas comenzaron a avivarse otra vez, dirigió la mirada al punto donde la bola chocó. La sombra del pequeño impacto permanecía, no hubo daño, pero el ennegrecido círculo de residuos, probaba que no había sido imaginación suya. En verdad logró crear fuego con sus manos.
Casi se puso a gritar eufórica, pero el sonido de unos pasos atravesando el pasillo con dirección a ella, la hizo guardar silencio y aparentar estar durmiendo.
—Tu comida —le indicó un hombre que reconoció.
Alzó la cabeza rogando dar la impresión de estar desfalleciendo, no le convenía que supieran que tramaba un plan para encargarse de todos ellos.
—¿Vas a alimentarme tú?. Como podrás darte cuenta, estoy un poco impedida —hizo sonar las cadenas—, si no tienes la intención de ayudarme, mejor llévate lo que has traído. Es algo cruel torturarme con el olor de mi último banquete —miró directamente al rubio de ojos azules.
—No intentes nada gracioso, o me daré la media vuelta y te quedarás sin nada —advirtió retirando el candado.
—A menos que por gracioso te refieras a contarte un chiste —sonrió lastimeramente, esperando que él creyera que estaba al borde de la muerte.
El rubio desvió la mirada, seguramente afectado. Era un macho bueno, podía sentirlo.
—Traje de todo un poco, no sabía qué sería de tu agrado y, a los demás no les interesó mucho preguntarte.
—No hay problema. ¿Qué tan antiguo eres? —preguntó mientras él enredaba en el tenedor la deliciosa pasta.
—Era un niño cuando la reina fue… —apretó los labios, llevando hasta su boca el cubierto y haciéndola engullirlo.
—Tú la querías —afirmó después de masticar y tragar.
—Ella era buena conmigo, Itachi no mentía cuando dijo que Hikari adoraba a los niños, animales y a los humanos —se puso a cortar el filete que la enorme bandeja contenía.
—Paso, soy vegetariana —informó rápidamente, él dejó de cortar y se concentró en la papa al horno—. Entonces, tú no tomaste parte en la decisión de derrocarla…
—Mi familia lo hizo. Una vez que el clan Uchiha proponía algo, sabía cómo hacer que los demás aprobaran sus ideas —le acercó ahora la cuchara.
—No todos la querían muerta, pero la mayoría ganó. ¿Es eso lo que estás diciendo?
—Es así —asintió dándole un sorbo de agua.
—Sasuke… ¿lo conoces? —indagó con el corazón oprimido, si no lograba escapar, quería que le dieran su mensaje.
—Si —su rostro se ensombreció—, era mi ídolo, lo seguía siempre, él me enseñaba todo lo que sabía, así como la reina le enseño a él, me acogió bajo su protección, ambos teníamos muchas cosas en común. Fuimos como hermanos…hasta que…él se quedó sin alma. Parecía que había muerto junto con ella. Todos lo alabaron después de lo que hizo, lo admiraban, él era indiferente a eso. Se alejó, un día estaba, al siguiente…ni siquiera me dijo que se iba, pensé que yo le importaba. Luego me di cuenta que los vampiros no debemos tener sentimientos, querer solo te vuelve débil cuando pierdes ese amor —acotó con amargura.
—Ese es un pensamiento muy deprimente. No deberías cerrarte a sentir, Sasuke amaba profundamente a Hikari, perderla lo destrozó, sin embargo, lo que lo orilló a enterrarse en vida, fue la culpabilidad de ser él quien terminó con su vida habiendo podido idear otra solución. Hikari permitió su muerte, Sasuke aceptó la carga que ella colocó en sus manos. ¿Sabes qué habría pasado si ella hubiese decidido pelear y Sasuke preferido su fidelidad por ella?, tú no estarías aquí, ninguno de ustedes en realidad. Hay muchos tipos de amor Naruto, y todos ellos son dignos de ser disfrutados y experimentados. Hikari eligió a Sasuke, Sasuke te antepuso a ti…a los vampiros que merecían vivir.
Dejó que su discurso se asentara en la cabeza del rubio. El vampiro continuó alimentándola, pero no dijo más, tampoco la miró. Comió todo lo que pudo, sabiendo que necesitaba los nutrientes. Naruto acomodó el sobrante para partir, pero antes, volvió a encararla.
— ¿En realidad eres ella?...es decir, ¿te sientes cómo ella…me-nos odias?
—No soy ella, no recuerdo haber sido ella. Pero mis sentimientos son muy parecidos. No te odio. Odio estar encerrada y saber que van a desangrarme hasta morir. Y la verdad no me importaría eliminar a unos cuantos de ustedes, de los cuales he oído sus pensamientos y sé que son pura maldad. Pero aun así, primero intentaría encontrar otra salida que la de asesinarlos, todos tienen derecho a una segunda oportunidad.
Naruto la miró sorprendido, impactado por su declaración.
— ¿Por qué te separaste de Sasuke? —curioseó concernido.
—Porque soy idiota. Si salgo de aquí, haré valer esa segunda oportunidad de la que te he hablado —sonrió sincera.
—Yo podría…
…liberarte
—Y entonces ellos te matarían. Descuida, no tendré la fuerza de Hikari, pero tengo la misma voluntad que ella para cuidar lo que amo. Sasuke no volverá a estar solo ni triste, no si puedo evitarlo…
—Me alegra oírlo, tengo que irme. Adiós Sakura —la miró significativamente.
Aun así haré todo lo que pueda para ayudarte…
—Adiós Naruto, gracias.
Ya tenía un aliado, sus posibilidades de éxito aumentaron otro tanto más. Suspiró audiblemente, la noche se acercaba, debía enfocarse en seguir entrenando para la batalla que le aguardaba.
.
.
La presencia intrusa despertó a Sasuke de su poco reparador sueño. Poniéndose en guardia de inmediato, saltó de la cama y se desplazó hacia la entrada de la mansión. No fue para nada sigiloso al abrir las puertas de par en par y salir a la oscura noche, exponiéndose directamente al vampiro que tampoco se escondía. Reconoció en seguida a la delgada figura recargada en el tronco del primer árbol que bordeaba el sendero.
—Suigetsu —pronunció dándose la vuelta y regresando a la casa.
Su viejo conocido lo siguió sin esperar invitación. Hacía ya unos cuantos años que no sabía nada del vampiro albino de ojos violetas, Suigetsu no se sometía a las reglas y mandatos de ningún clan o grupo, así como él, por eso se habían llevado bien al conocerse. Ignoraba qué podía estar buscando en su casa, probablemente vendría a pedirle algún favor, el bromista y sádico chico sabía que podía contar con él.
— ¡Wow! —lanzó un silbido de apreciación—, este mausoleo debió costarles una fortuna a tus padres—giró trescientos sesenta grados registrando todo a su alrededor.
— ¿Te sirvo algo de beber? —él ya se hallaba detrás del bar, sirviéndose una copiosa cantidad de whisky.
Beber, dormir, recriminarse y deprimirse era lo único que hacía desde que Sakura lo había abandonado. Tenía la intención de buscarla, pero todavía no sabía cómo disculparse y convencerla de regresar a su lado.
—Paso, bebí una buena dosis de O positivo de los pechos de una morena antes de venir aquí —sonrió mostrando los afilados dientes que el mismo alteró para dar una imagen más feroz.
—Hmp, salud por eso —se tragó de golpe el amargo alcohol.
—Veo que no luces muy bien, y no me refiero al semblante famélico que siempre tenías, es algo en tu expresión, pareces…deprimido, más de lo normal —señaló, dejándose caer en el sofá más cercano.
—Hn, ¿debo agradecer que lo primero que me digas después de lustros de no vernos es que luzco mal?, gracias Suigetsu, por tu tan acertado análisis de mi estado —soltó sarcástico, llenando de nueva cuenta su vaso.
— ¿Esto es por la humanita respondona? —investigó divertido.
Sasuke estuvo a punto de escupir la bebida. Después de recomponerse, fulminó a Suigetsu, apremiándolo a aclararle el estúpido comentario. ¿Acaso todos los vampiros sabían de su relación con Sakura?, ¿Cómo?, Sasori, pensó alarmado. ¿Qué estaría contando por allí ese maldito crío?
—No es por mi interés que estoy aquí. Más bien, decidí regresarte uno de los tantos favores que me has hecho —se puso serio de repente, algo nada habitual en él.
Sasuke se tensó ante el mal presentimiento que lo asaltó.
—Habla ya Suigetsu, ¿Cómo sabes de la existencia de Sakura?, porque es a ella a quien te referías con lo de humanita respondona, ¿cierto?
—Supuse que no sabrías nada de lo que pasó. Un amigo que pertenece al grupo de tu hermano me habló de lo que Itachi está tramando…tienen a Sakura, Sasuke. Itachi averiguó quién es ella en realidad. Kisame dijo que esta noche tu hermano se dará un festín con la mujer, luego…
Sasuke dejó de oír las palabras de Suigetsu, ¡Itachi tenía a Sakura!, lanzó un gruñido de rabia. Él le había prometido que estaría bien, ¿¡Cómo fue tan ingenuo de dejarla marchar sabiendo que Sasori iría corriendo a delatarlo con su hermano!?. Ahora ella estaba en peligro, su corazón dejó de palpitar durante unos segundos. Ella no, su Sakura no tenía nada que ver con ese maldito mundo de deslealtad y maldad.
—Sasuke sé lo que estás tramando, pero no puedes ir allí sin un plan. Esta podría ser una trampa de Itachi para por fin acabar contigo —Suigetsu le cortó el paso cuando él se dirigía a la salida.
—Que lo intente. No voy a dejar que la toque, no puedo permitir que la dañe, Sakura es completamente inocente, ella no recuerda nada del pasado, no pueden condenarla a morir simplemente porque piensen que hará lo mismo que Hikari…
—Lo sé. Es lo que ella argumentó, pero Itachi no piensa arriesgarse. Además, en el fondo creo que lo que quiere es hacerte daño a ti, sabes que nunca te perdonó preferir a la reina…pero si permites que él haga lo que quiere, tal vez olvide su resentimiento...
— Jamás dejaría que hiriera a Sakura, apártate de mi camino Suigetsu —amenazó gélidamente.
— ¿Tanto te interesa la humana?...según Kisame, ella dijo que ustedes sólo pasaron el rato, que no tenían nada que ver.
—Si dijo eso, es porque probablemente quería protegerse. Hacíamos más que pasar el rato, al menos…hasta que yo lo arruiné. Sakura es mi mujer, ella lo sabe, yo lo sé, la separación fue solo temporal. Quieres saber cuál es mi plan, sencillo. Voy a asaltar el refugio de Itachi y rescatar a Sakura, si él y sus súbditos se ponen en mi camino, simplemente los mataré. Agradezco tu preocupación, pero me estorbas. Muévete —ordenó implacable.
—Cuídate Sasuke. Itachi estará preparado… —se hizo a un lado.
—Hn, yo también Suigetsu. Solo necesito que me dé un motivo para olvidarme que es mi hermano y mandarlo al infierno.
Desapareció dejando atónito a su amigo, el aura de Sasuke se había oscurecido por completo.
.
.
.
—Es hora —Sakura irguió la cabeza al escuchar a sus captores aparecer.
El vampiro llamado Hidan retiró el candado y fue el primero en entrar, seguido de Pain y Sasori. Evadió la mirada libidinosa que le dedicaron, concentrándose en parecer asustada y derrotada. Esperaría hasta que estuviera frente a Itachi para intentar escapar. Su plan era lo más de simple, distraerlo y después atacarlo con su poder, lo importante era sacarlo de combate e impedir que le hiciera cualquier tipo de daño, ya después buscaría cómo salir de allí.
Las cadenas fueron retiradas casi de inmediato, dos de ellos, no se molestó en detallar quiénes, la tomaron de cada brazo, conduciéndola fuera de la celda. El pasillo era largo y oscuro, menos mal ellos la dirigían casi levantándola del frío suelo.
—Espero que Itachi nos deje algo después de saborearla —la desagradable voz de Hidan era difícil de olvidar.
—Yo lo dudo, ya sabemos cuan apasionado lo vuelve el tema de la reina y de su hermano —Sasori iba tras ellos, eso dejaba a Pain a su izquierda.
—Tsk, tienes razón, entonces…deberíamos aprovechar ahora que no nos ve…
—Contrólate Hidan, las órdenes de Itachi son claras, nadie la toca antes que él, si sigues insistiendo con las mismas estupideces, yo mismo me encargaré de ti. Cállate ya y sigue caminando.
Sakura evitó agradecer al mal encarado vampiro de piercings, Pain no había intervenido por ayudarla, sino porque parecía harto de la actitud del otro pervertido, y temeroso de lo que Itachi pudiera hacerles si la dañaban antes de tiempo.
Conducida por rincones tenebrosos y pasadizos increíbles, llegaron por fin a su destino. La pared se abrió dejándolos en una lujosa habitación vacía. Era espaciosa y elegante, pero muy fría. Los muebles demasiado varoniles dejaban ver que no había señal de mano femenina en la decoración. El único toque personal lo daban un piano y un cuadro apostados en una esquina. La pintura le pareció conocida, aunque no supo muy bien si su suposición era correcta.
—Es la batalla de Anghiari, de Leonardo Da Vinci, aunque esta es la copia hecha por Rubens, ¿te gusta el arte Sakura? —Itachi la sorprendió apareciendo por una puerta blanca, a juzgar por su cabello suelto y mojado, el torso descubierto y la toalla enredada en la cadera, venía de ducharse.
—No mucho —respondió desinteresada, retirando la mirada de él de inmediato, encontrarse con sus astutos ojos la haría entrar en hostilidad de inmediato.
—Te ves muy bien, ya veo porque Sasuke lanzó por la ventana el recatado comportamiento que ha tenido durante toda su extensa vida —mencionó burlón.
Apretó las manos a sus costados para no cubrirse los pechos, mostrarle que le afectaban sus insidiosos comentarios, solo le daría más poder sobre ella del que ya tenía. Odiaba sentirse y estar tan vulnerable, aunque eso le ayudaría para que ellos bajaran sus defensas.
—Y aún se sonroja… ¿no es adorable? —rió a la par de los otros tres vampiros—. En fin, pueden retirarse, primero quiero charlar con Sakura un momento a solas —despachó, dirigiéndose al vestidor.
Los demás asintieron silenciosamente y se perdieron por dónde habían llegado, claramente era la única manera de llegar a los aposentos privados de Itachi. Una complicación más a sumarse, Sakura no tenía ni mínima idea cómo atravesar los enrevesados pasillos que la llevarían a la salida de esa fortaleza.
—Ponte cómoda, en seguida nos traerán algo de comer —Itachi apareció de nuevo, ahora vestido con un pantalón y camisa de vestir en color negro.
—No tengo apetito, lo único que deseo es que me dejes ir de aquí —pidió de nueva cuenta, esperanzada por ablandar su corazón.
—Ya te dije que eso no es posible, Sakura, es mi responsabilidad como líder de los nuevos vampiros, deshacerme de cualquier amenaza hacia nuestra especie —su tono pausado y solemne casi la convenció de que él en realidad se arrepentía de tener que matarla.
—Pero es que yo no soy una amenaza, sí, tengo algunas habilidades, pero comparadas con las suyas, las mías son un juego de niños, no soy más que una humana, una mortal incapaz de destruir una raza de seres tan superiores como ustedes —dejó que toda su desesperación se sintiera en sus palabras, no quería morir, pero tampoco quería matar a nadie para poder sobrevivir, menos al hermano de Sasuke.
—Quiero creerte, en verdad que si —él la sorprendió apareciendo frente a ella de repente, acarició su mejilla con cuidado, como si se tratase de un gesto amoroso—. Tal vez exista una manera… —Sakura no se atrevió ni a respirar cuando él acarició la nariz con la suya— si te quedas aquí, y permites que te vigile de cerca, dejándome drenarte de vez en cuando, manteniéndote lo suficientemente débil como para evitar un ataque de tu parte, podría dejarte vivir —apretó los dientes, Itachi olisqueaba su cuello, manteniéndola en un firme agarre—, piénsalo Sakura, una mordida —la lengua caliente del vampiro la hizo soltar un jadeo—, luego nos divertiríamos yaciendo juntos en mi cama.
La idea le revolvió las entrañas. Itachi era atractivo, muy hermoso, al borde de quitar el aliento. Pero ella amaba a Sasuke. Anhelaba el toque de Sasuke, los besos de Sasuke, él era el dueño de su mente, de su cuerpo, de su alma. Si su hermano ponía sus manos en ella, era capaz de cortárselas, no soportaría otras caricias que no fuesen las de su amor eterno.
— ¿Qué me dices Sakura? —rodeó su cuerpo, colocándose a su espalda.
—Digo… —cerró los párpados, Itachi bajaba los finos tirantes del descarado vestido, dejando sus hombros expuestos a sus labios.
—Antes de que respondas, debes saber que no sólo tu vida está en juego —aquella velada amenaza la hizo abrir los ojos de golpe—. Sasuke ya ha cometido bastantes errores, si sigue con vida, disfrutando gratamente de su libertad, es porque convencí al consejo de dejarlo vivir.
— ¿A qué te refieres? —giró la cabeza, encontrándose con su seria mirada.
—Es un vampiro rebelde y solitario, no sigue órdenes, no está sujeto al consejo, como el resto de los ancestrales. La mayoría lo quieren muerto, incluso nuestros padres. Supongo que le temen, pero pasan por alto su apatía porque nunca ha lanzado un reto directo a nadie de autoridad. Yo lo protejo, hablo por el ante el resto del clan. Es mi hermano, lo estimo…aunque…
— ¿Aunque qué? —exigió furiosa.
—Pones sus necesidades por encima de las tuyas, ¿verdad?. Hn, como siempre —sonrió victorioso—. Haz lo que te digo Sakura, tú y Sasuke serán los más beneficiados. Claro que si decides negarte…una palabra mía y Sasuke se convertirá en el objetivo más buscado, todos lo cazarán.
Poco le faltó para gritar de angustia. Ella no era lo suficientemente fuerte para ir en contra de toda la raza vampírica. Itachi tenía todo fríamente calculado, por supuesto que jamás pondría la vida de Sasuke en peligro, antes prefería dejar que su hermano y sus esbirros la torturaran de mil formas distintas. Su plan de escape se esfumó de su mente, aun cuando pudiera huir, ellos irían por Sasuke. Era una decisión fácil la que debía tomar. Asintió en acuerdo. Lo bueno de todo eso, es que Sasuke no se enteraría de su sacrificio, menos mal él no la había buscado, no soportaría verlo sufrir de nuevo por ella, ni que pagase con su vida por protegerla.
—Buena chica —levantó su barbilla para que apreciara la malvada sonrisa torcida que mostraba—. Ya que has dejado claro que no tienes apetito, empecemos —la lanzó sin cuidado hacia la enorme cama tras ella.
Aterrizó de golpe, quedando momentáneamente desorientada. Itachi cayó sobre ella segundos después, sujetándole las manos sobre la cabeza y fijándola al colchón con su peso.
—No pongas esa cara. Comparado con Sasuke, yo tengo bastante experiencia, te prometo que disfrutarás —aseguró dirigiéndose a su cuello.
.
.
Cayó como un rayo partiendo el suelo, haciendo a la mayoría notar su aparición. El refugio de Itachi se hallaba a dos horas de Mist Town, él había roto récord llegando en cinco minutos. La enorme fortaleza de roca sólida lucía impenetrable para cualquier persona que se acercara por allí, menos para él.
— ¡Itachi! —gritó furioso.
De su palma creó una gran bola de fuego, luego la arrojó contra el portal, creando un estallido que destruyó la entrada. Varios vampiros se precipitaron por allí, lo rodearon de inmediato, preparados para atacarlo. Reconoció a dos de ellos, Sasori y el otro Hidan, ambos nada apreciados por él.
—Sasuke, tanto tiempo —sonrió Hidan, dando un paso más cerca de él y apareciendo su hoz.
— ¿Dónde está? —electricidad comenzó a fluir por su cuerpo. Después de beber de Sakura sus fuerzas estaban completamente restablecidas, ninguno de aquellos vampiros tendría oportunidad contra él.
—Si te refieres a la humanita, en este momento está en una audiencia privada con tu hermano —comenzó a realizar acrobacias con la guadaña—. Pero si quieres unírteles, primero tendrás que deshacerte de nosotros —advirtió sombrío.
—No tengo tiempo para esto —la energía emergió con intensidad, una luz cegadora los cubrió, los vampiros que se lanzaron sobre él, comenzaron a desintegrarse.
..
— ¡Ahhggghh! —chilló ante el intempestivo dolor de su piel siendo desgarrada por los afilados colmillos de Itachi.
La mordida era salvaje, hecha para causar el mayor sufrimiento posible, no le sorprendería que la asesinara arrancándole la carótida. Se mordió el labio y apretó los puños, no le revelaría que su cometido de herirla le estaba saliendo a la perfección. Contuvo las súplicas que se amontonaban en su garganta, él no se conmovería ante nada.
Cerró los párpados, recreando una imagen similar a lo que estaba viviendo, pero en la cual, las sensaciones fueron completamente distintas. Su cerebro le trajo de inmediato el momento en el que Sasuke se alimentó de ella. Comenzó a relajarse, bloqueando lo que sucedía en realidad, enfocándose en revivir el pasado. Sus tiernas manos dándole placer y confianza, sus delicados labios besando su cuello, sus colmillos abriéndose paso a través de su piel, de la manera más cuidadosa y erótica posible.
Mareada y resignada a su inminente destino, entregó su cuerpo a la fatalidad de las circunstancias. Itachi no detenía su ataque, a pesar que solo unas simples gotas de sangre continuaban transitando por sus venas, había perdido el control ante su sabor. Moriría, aquella certeza no la llenó de temor como hubiera esperado, la muerte era otro paso más por la vida, uno que nadie evitaba, ni siquiera ella, no pudo hacerlo antes cuando era una poderosa criatura cuasi inmortal, mucho menos ahora, que tenía menos motivos para intentarlo. La vida de Sasuke volvía a depender de ella.
Las tinieblas emergieron y el frío comenzó a cubrir sus huesos, la debilidad le impedía incluso respirar. El corazón se ralentizó hasta casi detenerse, aquél era el fin. Sonrió, pensando que por lo menos en sus días finales pudo conocer la felicidad, encontró su lugar, experimentó el amor. Un amor, que continuaría sobreviviendo después de ella.
—Sas…dile a Sasu…ke…que…lo amaré siempre —dio su última exhalación.
.
.
.
.
Hola, una gran disculpa por pasarme hasta ahora =).
Este capítulo ya hasta tenía polvo, tuve que sacudirlo un poco. Me faltaban las últimas trescientas palabras, pero ni como ponerme a terminarlo. Es muy feo eso de estar tan ocupado =/, pero no me apuré demasiado porque sé que ustedes son bien comprensivo/as.
En fin, ahora sí, ya sólo queda el final. Ojalá les haya gustado la actualización. Cualquier cosa que me quieran comentar, ya saben que estoy contenta de leerlos.
Gracias a los que se pasen por aquí, bienvenidos sean.
Les mando un saludo cordial y su abrazo. Cuídense y que les esté yendo infinitamente bien. ¡Nos leemos pronto!
.
.
¡SasuSaku CANON!
