Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto
Sólo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.
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/—/— ETERNAL —\—\
VI
Love me
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Abrió los párpados y la luz la cegó momentáneamente, era de día, también se percató de que estaba recostada sobre suave pasto verde, rodeada por frondosos árboles de espesas copas, por las que se filtraban los rayos solares que la calentaban. No supo cuánto tiempo permaneció en la misma posición, disfrutando de la cómoda y relajante sensación, su mente en blanco y su cuerpo en reposo eran una experiencia completamente nueva para ella. Tan ligera y despreocupada, que ni siquiera se preguntó qué rayos hacia allí, se olvidó de todo, menos de la calidez en su interior.
Pero su paz espiritual se rompió de pronto, ante las pisadas y el llanto de una indefensa criatura que se acercaba con rapidez hacia donde ella se encontraba. Se sentó de golpe, dirigiendo sus ojos al arbusto, en el que pronto apareció la figura pequeña y tierna de un hermoso niño de cabello negro y, profundos ojos tristes llenos de lágrimas. La impresión de aquella imagen, le quebró el corazón, el niño no notó su presencia, es más, ella parecía ser invisible para él.
Lo observó detenidamente, llegar hasta uno de los árboles a su alrededor y dejarse caer refugiándose en el tronco. A punto de preguntarle qué le sucedía, fue interrumpida por una nueva figura que salió por el mismo lugar que el pequeño anterior. Era un niño un poco mayor, muy parecido al que lloraba recargado en el enorme tronco, pero su rostro no mostraba dolor, sino preocupación y determinación. Su expresión era la de un adulto, su ceño fruncido y labios apretados no estarían acostumbrados a las sonrisas.
Lo vio acercarse al cuerpecito que se estremecía en sollozos, hincándose a centímetros y acercando su mano para acariciar con cariño los —advirtió ella ahora— mojados mechones lacios del menor. Reparó en las ropas y los cabellos de ambos, los dos escurrían agua, pero ella no lo había notado, ya que las lágrimas de congoja del primero, y la seriedad y ansiedad del mayor, habían sido para ella más importantes. ¿Qué les habría pasado?. La pregunta temblaba en su lengua, pero no se atrevió a hacerla, estaban tan compenetrados, uno sufriendo, y el otro intentando consolarlo.
— ¿Qué hacen aquí, qué ha pasado? —la voz dulce provino de su espalda, por lo que la hizo respingar y sorprenderse un poco, a los niños les ocurrió lo mismo, viraron hacia su dirección, pero no fue a ella a la que miraron con ojos asombrados, sino a la mujer de largo cabello castaño y expectantes ojos verdes que se encontraba detrás.
Sakura la vio andar, pasando frente a ella sin mirarla tampoco. El hermoso vestido azul la hacía lucir como una verdadera princesa, su piel blanca y tersa, le daba una vitalidad maravillosa. Sakura nunca había visto a una mujer tan hermosa en su vida. Además, a su belleza, se sumaba una dulzura indescriptible, era como estar contemplando a un ángel.
—Reina —el mayor hizo una reverencia y no volvió a alzar la vista, permaneció respetuosamente inclinado, el pequeño imitó inmediatamente al otro, quedando en la misma postura.
—No es necesario que se queden en esa posición tan incómoda, pueden sentarse y relajarse —indicó llegando hasta ellos, los niños hicieron lo que les pidió, ella a su vez se arrodilló frente al menor que todavía continuaba con los ojos cristalinos—. ¿Cuál es el clan al que pertenecen? —preguntó limpiando las lágrimas de las mejillas del pequeño.
—Al clan Uchiha —respondió el mayor con sobriedad—. Soy Uchiha Itachi, el primer hijo, él es Sasuke, mi hermano menor —señaló con formalidad.
—Sasuke e Itachi… —sonrió colocando la mano en la revoltosa cabeza de Sasuke—. Dime pequeño, ¿por qué estás tan triste, qué es lo que te ha hecho llorar?. ¿Tiene que ver con tus ropas y tu cabello mojado? —indagó mirándolo cariñosamente.
—Yo…yo… —hizo un tierno puchero, conteniendo nuevamente sus sollozos, la pregunta le había recordado su dolorosa situación.
—Sasuke cayó al lago, como es de día, sus fuerzas son muy pocas, no podía salir, pudo haberse ahogado —respondió Itachi por él, a la vez que daba un paso al frente para tomar la mano de su hermano.
— ¡Oh no! —Sakura hizo la misma expresión de horror que la otra mujer, ambas se quedaron pálidas ante el peligro en el que estuvo el hermoso niño de aproximadamente seis años—. Ahora veo porque llorabas, ¿continuas asustado, no es así? —lo cogió de los hombros y lo atrajo hacia su cuerpo, apretándolo en un fervoroso abrazo.
—Sí, Sasuke estaba asustado, pero logré rescatarlo, él estará bien, yo lo cuidaré, siempre lo hago. Ven hermano, es hora de regresar —le tendió la mano angustiado, Sakura adivinó la tensión que el joven cuerpo de Itachi transmitía, el mayor continuaba impactado ante la posibilidad de haber perdido a su hermanito.
— ¡No quiero volver! —la negativa de Sasuke petrificó a Itachi, haciendo que la reina lo apartara un poco de su cuerpo para contemplar la sonrosada carita—. Ella no me quiere ahí, dijo que si algo le hubiera pasado a Itachi por mi culpa, me habría matado —confió estallando en llanto otra vez.
— ¿Qué, quién? —la consternación en el rostro de la mujer obligó a Itachi a responder.
—Mi…madre. Ella, dijo que yo no debí rescatar a Sasuke, que es preferible que él hubiera muerto a que yo me expusiera, porque yo soy el único que importa… —era obvio que él no estaba de acuerdo con aquella declaración, porque sus palabras fueron dichas con desprecio—. ¡Pero eso no es cierto hermano, tú importas, a mí me importas! —recalcó fieramente—. Yo te voy a cuidar, no importa lo que ellos digan, no dejaré que te suceda nada —sacudió la mano que continuaba extendida, pidiéndole a Sasuke tomarla.
—Se ve que eres un niño valiente, y que quieres mucho a tu hermano menor —la reina se puso de pie, sosteniendo a Sasuke todavía contra su cuerpo—. Pero él es una responsabilidad demasiado grande para ti —informó con claridad—. No puedo permitir que este pequeño siga al cuidado de unos padres tan… —se contuvo ante la presencia de Sasuke, él no debería seguir traumatizándose con lo que sus progenitores pensaban de él—. Les aligeraré la carga, de hoy en adelante, tu hermano será mi discípulo —informó regalándole una sonrisa que esperó, le diera consuelo al impactado Itachi.
—Qué…no, ¡él no!. Mi hermano no, por favor…Sasuke, ¡ven, ven conmigo, yo te cuidaré! —extendió sus brazos pidiéndole al pequeño saltar a ellos.
—No tienes por qué preocuparte por él, yo le daré el cariño que en otro lado no obtendrá —la reina decretó con rotundidad, de ninguna manera permitiría que un niño tan inocente sufriera más dolor. Sabía que no tendría problemas con el clan Uchiha, ellos aceptarían sin problema su mandato, aunque Itachi le rompía el corazón—. Podrás venir a visitarlo cuando quieras —aseguró dándose la vuelta.
— ¡Sasuke!...por favor…reina…no…no se lo lleve…
—Itachi, ella me quiere, deja que me lleve —sonrió ilusionado el pequeño.
Aquello fue suficiente para que los brazos de Itachi cayeran a sus costados. Sus ojos se ensombrecieron, su desolación pasó desapercibida para su hermanito, que ya recostaba su cabeza en el hombro cálido y delicado de su salvadora.
Sakura vio desaparecer a la mujer y a Sasuke, el ambiente se volvió frío y lóbrego. Las nubes cubrían el cielo, no quedaba ni un solo rastro del antes, candoroso Sol. Caminó con paso titubeante hacia el cuerpo derrotado de Itachi. ¿Cómo fue capaz de hacer algo así la reina?. ¿Acaso no se percató de lo que allí ocurría?. En su afán de proteger a Sasuke de una existencia solitaria, había condenado a Itachi al mismo destino. Era tan evidente que esos niños sólo se tenían el uno al otro, haberlos separado, era el acto más despiadado que Sakura atestiguaba en su vida.
—Es por eso que me odias, ¿verdad?...
Como era de esperarse, Itachi no respondió. Porque su presencia allí, era simplemente una etérea reminiscencia.
—Te alejé de lo que amabas, perdóname Itachi, perdóname tú también…Sasuke
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Sasuke esquivó apenas la filosa punta de la hoz de Hidan, Sasori a su vez, atacando por su flanco derecho, lanzaba grandes bolas de energía. Un tornado intempestivo lo lanzó hacia arriba, Pain, con sus ondas expansivas, había logrado alcanzarlo. Su cuerpo timbró contra la roca sólida del amurallado edificio, sus huesos crujieron, pero se reconstruyeron en seguida, provocándole simplemente un leve dolor. Rápidamente retomó el control de su cuerpo, a una velocidad casi insuperable, se colocó tras Pain, que era la amenaza más peligrosa. Generando una gran descarga de electricidad con ambas manos, envolvió al enorme vampiro en un campo de energía.
— ¡Aaaahhhhhh! —el grito de Pain no hizo que desistiera de su plan, aumentando la intensidad, igualando la potencia de mil rayos, logró desintegrar al sanguinario vampiro.
— ¡Se supone que estaría débil, que sería una presa fácil! —señaló Hidan consternado.
—Bebió la sangre de la reina, creo que eso lo ayudó, ¡no te confíes! —saltaron ambos lo más lejos posible.
Un torbellino de arena fluyo con fuerza entre ellos.
— ¡Gaara, ya era hora de los refuerzos!, ¡quítale la visibilidad, cubre todo de arena! —ordenó Sasori.
—Tsk —maldijo Sasuke, derrotarlos a todos le llevaría algo de tiempo, y no podía darse el lujo de continuar allí siquiera un minuto, no mientras Itachi tuviera en su poder a Sakura. Debía liberar todo su poder, a pesar del riesgo que corría de explotar junto con todos los demás.
— ¿Qué harás ahora Sasuke?, tu humanita ya debe ser cosa del pasado —se burló Hidan.
—Si ella muere, entonces moriré con ella, pero antes, tendré el placer de enviarlos al infierno —no podría vivir sin Sakura, si la existencia sin Hikari fue un suplicio, pensar en no tener a Sakura era simplemente insoportable.
Concentrando todo su odio, ira y dolor, permitió que su contención desapareciera, la energía comenzó a emerger tornándose completamente visible. De un color azul eléctrico, un aura poderosa lo cubrió de pies a cabeza.
— ¡Sasuke! —la aparición de un nuevo vampiro lo hizo reconsiderar su ataque.
—Naruto… —la vivaz expresión del vampiro rubio lo sacó de balance, ¿Por qué el chico de ojos azules le sonreía con tanta candidez y complicidad?. Ver esa expresión, en el que consideró su mejor amigo y hermano, le trajo inquietantes recuerdos, y más aún, agitados sentimientos.
—No crees que es un poco exagerado atacarlos con todo lo que tienes, ella podría salir lastimada —comentó Naruto preocupándose de repente.
—Necesito llegar a Sakura, no puedo seguir perdiendo mi tiempo aquí —explicó Sasuke dominando su desesperación.
—Lo sé, ve —señaló con la cabeza.
—Pero…tú —abrió los ojos impactado. ¿Naruto estaba dispuesto a ayudarlo?, ¿Por qué?, ¿no le guardaba rencor por haberlo abandonado?
—Esa al igual que la anterior, es una mujer por la que vale la pena morir, pero no lo hago por Sakura… —se dio la vuelta, dándole la espalda y encarando a los tres vampiros que ante su declaración, lo miraban furiosos—, tú sacrificaste lo que más querías por mí, por los que merecían la pena, ahora me toca a mí.
— ¿Piensas que puedes encargarte de ellos? —cuestionó conmovido.
— ¿Con quién crees que tratas? —respondió socarrón— soy el gran Naruto Namikaze, el aprendiz de Sasuke Uchiha la mano derecha de la reina. Ya puedes dejarme a mí a cargo, lárgate Sasuke, salva a Sakura —ordenó irguiéndose orgullosamente, Sasuke resintió el incremento de poder, Naruto tenía razón, no era más un niño indefenso, su amigo podría encargarse solo de aquellos tres.
—Hn, no te mueras perdedor, aun te queda mucho por aprender, no te enseñé lo mejor —escuchó la risa divertida de Naruto, y partió de inmediato hacia adentro, Hidan quiso seguirlo, pero Naruto lo impidió. Con agilidad los dejó atrás, por fin podría llegar a Sakura.
Al entrar a la lujosa fortaleza de su hermano, su corazón se paralizó. Todo a su alrededor, perdió importancia, no reparó en las pocas hembras que corrían escapando por un lado de él, mucho menos en las esculturas y pinturas que decoraban las paredes, o las pesadas cortinas corridas que permitían entrar los destellos de poder de la batalla que se desataba afuera. No. Su atención se concentró, en la figura que permanecía sentada en el primer peldaño de las elegantes escaleras de mármol blanco en el centro del salón.
— ¿Dónde está? —exigió con la garganta atenazada, su voz le pareció lejana, Itachi alzó la cabeza, mirándolo con los mismos ojos helados que lo caracterizaban desde hacía mucho tiempo— ¡Sakura! —gritó al tiempo que sus latidos se hacían más sonoros y rápidos, retumbando en sus oídos.
—No te oye —la tranquila declaración de su hermano, terminó de desbaratar su cordura.
A la velocidad de la luz, lo cogió del cuello y lo estampó contra la pared, agrietando la superficie donde la cabeza de Itachi permanecía incrustada. Sus ojos rojos resplandecían de furia, aquella escena le recordó a otra muy parecida.
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Los gritos lo habían despertado, un hombre bastante iracundo se hacía escuchar por toda el castillo. Pensando de inmediato que su reina podría estar corriendo peligro, bajó rápidamente hacia el fastuoso salón donde se desarrollaba la riña.
— ¡No tiene derecho de alejarlo de mí, soy su hermano, su familia!
Atestiguando como el delgado pero musculoso cuerpo del vampiro, se erguía sobre la frágil silueta de Hikari, se lanzó contra el intruso, atacándolo desprevenido y azotándolo contra el muro, a sus escasos doce años podía no ser muy fuerte, pero su determinación de proteger a su reina, lo motivaba a perder el temor ante cualquier amenaza.
—Sasuke… —reconoció el rostro asombrado y a la vez animado de Itachi.
—Nunca vuelvas a levantarle la voz, ¿entendiste?, tampoco te le acerques, si lo haces, no dudaré en arrancarte el corazón —prometió controlando la ira, pero dejándola brillar en su rostro, haciéndole saber a su hermano, que si se atrevía a herir a la mujer que amaba, lo mataría.
El negro en las pupilas de Itachi se volvió opaco y vacío, la sonrisa se desvaneció, dejando paso a un semblante impenetrable e inexpresivo. Aquella fue la última vez que su hermano lo visitó en aquella morada. Si se vieron después, fueron en escasas y fugaces ocasiones, en las que ambos actuaron como dos educados desconocidos. El lazo estaba irremediablemente roto.
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— ¿Qué le has hecho? —apenas se atrevió a preguntar.
—La maté —la respuesta plana, lanzó a la locura a Sasuke.
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—Toca para mí, se escucha tan hermoso —pidió la reina encantada al verlo entrar con su estuche.
Sasuke sacó su violín y se acomodó al lado del inmenso ventanal por donde se contemplaba una rebosante luna llena. Ella se recostó sobre un diván, observándolo maravillada. En los dos era palpable el inmenso amor que se profesaban.
Sakura se dejó caer en un rincón, absorbiendo el nuevo recuerdo, sumándolo a la larga lista de vivencias de las que ahora tenía completa claridad. Su viaje por el pasado, la dotó de una dolorosa comprensión. Por fin entendía las fuertes emociones que Sasuke tenía por Hikari, ella fue su vida, su razón de ser, a pesar de las equivocaciones que la reina tuvo la osadía de cometer. El sonido de la armoniosa melodía, la llenó de placenteras y tumultuosas sensaciones, era una canción que expresaba perfectamente la necesidad de Sasuke.
Con lágrimas de desolación por él, Sakura cerró los ojos para compenetrarse más en los melancólicos sonidos. Lo único que Sasuke y Hikari siempre quisieron, fue vivir libremente su amor, y jamás pudieron hacerlo. Ni siquiera después de quinientos años, que ella fuese la reencarnación de la reina, y que ahora recordara absolutamente todo, no significaba que su alma por fin se hubiera unificado. Era extraño, por una parte, tenía plena conciencia de Hikari, por otra, no dejaba de ser Sakura Haruno.
Aunque eso posiblemente ya no importara, porque ni siendo una ni sintiéndose otra, regresaría a los brazos de Sasuke. Las sombras se la habían llevado, arrancándole de nuevo la oportunidad de ser feliz, de hacer feliz a Sasuke. Las lágrimas corrieron por sus mejillas, allí, invisible para el par de enamorados que enajenados disfrutaban de su soledad, sintió de nueva cuenta el frío.
Languideciendo en soledad, asustada y perdida, a punto de desvanecerse en el olvido, escuchó su voz.
Abrió de inmediato los párpados, esperando encontrarse a Sasuke hablándole al oído, pero él seguía concentrado junto a la ventana, tocando magistralmente el violín, para una Hikari que contenía el aliento por la emoción de tenerlo tocando para ella. Sacudió la cabeza confundida, ¡ella lo había escuchado hablándole!
—Despierta para mí —repitió atormentado su amado.
Se dio cuenta que la voz no provenía del joven Sasuke frente a ella, sino de la lejanía, la súplica atravesaba las paredes, la distancia, incluso el tiempo…
—Sakura…abre los ojos, regresa…regresa —Sasuke sufría, se oía desesperado, destruido.
Se puso de pie, frenética y decidida, tenía que volver, debía encontrarlo.
— ¡Sasuke! —gritó emocionada.
—Vuelve… —el ruego se clarificó, la cercanía aumento.
— ¡Sasuke! —imploró esperanzada.
Una deslumbradora luz blanca la cubrió, su cuerpo cobró vida, el calor viajó por sus venas. Separó los párpados poco a poco, los olores inundaron su nariz, el abrazo posesivo de unos brazos fuertes pero cuidadosos, la calentaba.
— ¿Sas…Sasuke? —preguntó con un nudo en la garganta, reconocería esa esencia en cualquier lugar.
— ¡Sakura! —al sentirla brillar, luego moverse en sus brazos, soltó un renovado suspiro. Besó sus labios con hambre, ¡estaba viva!.
Permitió que Sasuke saqueara su boca, primero con ansia, luego con alivio, por último, con pasión y amor. Se aferró a su cuello, intentando eliminar la tensión que sus duros hombros transmitían.
—Volviste a mí… —murmuró tembloroso.
—No quería irme, no podía dejarte de nuevo… —sonrió con los ojos llenos de lágrimas, acariciándole el rostro, percatándose por fin de que gran parte de él estaba cubierto de sangre—. ¿Qué pasó…tu hermano…?
—No tienes que preocuparte más por él… —aseguró frío.
Sakura negó con culpabilidad, si no fuera por ella, o más bien, por Hikari, las cosas no hubieran llegado hasta ese punto fatal.
— ¿Lo mataste?
—Sigue con vida —Naruto entró a la recamara, donde ella y Sasuke seguían abrazados en la cama—. Aunque no por mucho tiempo.
—Llévame con él —le pidió a Sasuke.
—No creo que sea buena idea… —comenzó Naruto.
—Necesito hablar con él —exigió mirando directamente a Sasuke, él asintió y la ayudó a levantarse.
Curiosamente, su cuerpo no albergaba ningún malestar. Todo lo contrario, se sentía completamente renovada y fuerte.
Al bajar a la primera planta el terror la invadió, parecía que un tornado había entrado allí y arrasado todo. Ese tornado era Sasuke, supuso cuando descubrió a Itachi en el suelo, de su pecho continuaba brotando la sangre, sumándose a la que ya creaba un gran charco debajo de él.
—Ni siquiera se defendió —indicó Sasuke apretando la mandíbula.
Sakura apenas pudo distinguir el brillo de dolor que transmitió la mirada del vampiro al que amaba, a Sasuke le atormentaba haber llegado a esos extremos para defenderla, y a ella también, porque ni Itachi ni él se merecían haber acabado así, todo por un error de juicio de su antiguo antepasado.
—Él jamás te habría dañado —señaló dejándose caer al lado del cuerpo malherido del mayor.
—Tú no lo conoces Sakura, Itachi es un ser despiadado, siempre estuvo esperando el momento adecuado para hacerme daño.
—¿Ah sí, y por qué no lo hizo entonces? —tomó la cabeza de Itachi colocándola en sus piernas.
— ¿Qué haces?, ¡Sakura él te asesinó!, si estás viva es porque tu poder despertó y pudiste revivir —señaló impactado de que ella contemplara con tanta bondad el maltrecho cuerpo de su hermano.
No lo había matado por obra y gracia de Naruto, que llegó a tiempo para impedirle que le arrancara cada miembro del cuerpo. Pero estaba tan herido, que no tardaría en fallecer, y a pesar de que jamás lo reconocería, aquello lo devastaba. Pero por encima de su olvidado amor fraternal, se encontraba el amor que le profesaba a Sakura, que era lo más importante para él.
—Itachi no pensaba matarme, escuché su arrepentimiento, sentí su miedo cuando no pudo parar. Mi sangre lo envolvió, impidiéndole liberarme.
— ¡Aun así, él no merece vivir!
—¿Por qué no Sasuke?. Tú y yo hemos recibido una segunda oportunidad, no es justo que itachi también tenga la suya…
—Pero…
—De no ser por mí…por Hikari, él no te hubiera perdido, no debió alejarlos —lo vio negar confundido—. Itachi te amaba, aún lo hace, ¿no lo ves?, ¡pudo haberte matado!, con mi sangre en su sistema, nada se lo impedía.
Sasuke reconoció que era cierto, su hermano tuvo la oportunidad de acabar con él en bastantes ocasiones, esa en especial, ya que su fuerza no hubiera sido suficiente contra él, probablemente habrían acabado los dos muertos si Itachi hubiese peleado realmente contra él.
—Entonces… ¿Qué piensas hacer?, ya es tarde para dar marcha atrás, lo hecho, hecho está —señaló con fatalidad.
—No, todavía puedo remediar el mal que se hizo en el pasado —declaró determinada.
No permitiría que el peso de sus acciones, continuara estropeando la vida de aquellos hermanos que tanto sufrimiento experimentaron por su causa. Sus venas adquirieron un color blanquecino, iluminándose por toda la extensión de su brazo. Tener control y conocimiento de todo su potencial, era un maravilloso avance, había despertado como un nuevo ser, estaba completa, su cuerpo no era el de una mortal más.
—Bebe —ordenó con voz paciente, posicionando su muñeca frente a los labios que Itachi apretaba por el dolor—. Bebe y vive —su plegaria pareció atravesar la atribulada conciencia de Itachi, ya que con dificultad, logró enfocar su rostro y mirarla con desconcierto—. Juré que si lograba volver, te pediría perdón por lo que se te arrebató aquel día, permíteme compensarte, por favor, déjame salvarte —imploró mortificada.
—Sas-uke…ella…no dejes que se lo lleve… —¿estaría agonizando?, seguramente.
—No lo hará, él está aquí, vuelve para él Itachi, todavía debes cuidar a tu hermano menor —le recordó con premura, sentía que la vida de Itachi colgaba de un fino hilo—. Solo tú puedes mantener al consejo lejos de él —la mención de la amenaza principal contra Sasuke, surtió el efecto esperado.
Itachi abrió los párpados preocupado, asintió imperceptiblemente y separó los labios, dejando ver sus colmillos.
—Sakura…él podría dejarte seca de nuevo, no lo hagas…por favor —el pedido de Sasuke estaba impregnado de temor.
—Esta vez podré controlarlo —le aseguró regalándole una sonrisa conciliadora—. Por cierto, ya te dije que te amo —comentó ligera, él se quedó pasmado, luego comenzó a ruborizarse.
Desviando su atención de nuevo a Itachi, permitió que bebiera de nueva cuenta su sangre. La mordida fue débil y nada dolorosa, Itachi se alimentaba con cuidado, sus fuerzas diezmadas no le permitían más. Aunque Sakura sabía que ya no existía en él la rabia que lo había empujado a atacarla antes con fiereza. Sus heridas comenzaron a cerrarse como por arte de magia, la energía brillante de ella lo cubrió, llenándolo de la vitalidad que estuvo a punto de perder.
—Suficiente —acotó Sasuke.
—Ya casi —informó Sakura sin alterarse por la demandante voz de su amado.
— ¿Sabes lo que hace en mí ver que alimentas a mi hermano? —comenzó a dar vueltas alrededor de ellos, claramente intentando dominar sus celos.
—Te juro que esta es la única ocasión en la que mi sangre no es para ti —rió risueña cuando él se dio la vuelta ocultándole el rostro sonrojado.
Sakura por fin pudo alejarse del cuerpo ya regenerado de su cuñado. Él se sentó con cautela, mirándola como si estuviera decidiendo nuevamente si ella era una amenaza o no.
—Deja de mirarla de esa manera —advirtió Sasuke colocándose tras ella velozmente.
—Tranquilo Sasuke. No te salvaría para matarte Itachi —le aseguró sin cambiar su expresión serena.
— ¿Es verdad lo que dijiste?, ¿te arrepientes? —preguntó sin retirar su atención de ella.
—Sigo sin sentirme ella, pero admito que una parte de mi carga con su pasado, con sus…errores. Yo nunca hubiera hecho lo que ella hizo, aunque en su defensa, creo que pensaba en el bienestar de Sasuke.
—Hn, ¿no es eso lo que hacemos todos? —señaló observando fijamente a su hermano menor, que lo contemplaba con reserva, después se puso de pie y encaró a Naruto—. ¿Los demás?
—Hidan y Sasori no escucharon de razones, Gaara, y otro resto más esperan ordenes…
—Itachi…yo no iré contra el consejo, ni contra ningún otro vampiro. Tú sigues siendo el líder de la raza, permanecerás a la cabeza, lo único que yo quiero es estar con Sasuke. Como dije, no pienso repetir los actos de Hikari… —recalcó Sakura levantándose con ayuda de Sasuke y permaneciendo tomada de su mano—. Algún día, espero no muy lejano, me gustaría que ustedes sanaran las viejas heridas…
Sasuke se tensó, Itachi simplemente se alzó de hombros. Para ella era un gran avance, por lo menos no habían negado tajantemente aquella posibilidad.
—Sakura, a una reina como tú…no me molestaría obedecerla. Cuídate Sasuke, sé que después de Hikari nunca necesitaste a un hermano, aun así, lo tienes —se dirigió a la salida—. Naruto… ¿vienes?
—Creo que necesitarás una mano para reorganizar las cosas —asintió Naruto sonriendo—. Adiós Sakura —realizó una respetuosa reverencia—. Sasuke —cabeceó en su dirección—, te veré pronto —prometió siguiendo a Itachi, con renovadas energías.
El silencio que siguió incomodó a Sakura un poco, era la hora de la necesaria charla con Sasuke, aunque intuía que no sería tan difícil como pudo pensar en un principio. Él había comenzado a acariciar su muñeca.
—Sasuke yo…
—No eres Hikari, nunca lo serás —la ruda declaración la desconcertó.
— ¿Y eso qué significa? —cuestionó con valentía.
—Significa…que no me importa, y que no quiero perderte otra vez. Significa, que te amo a ti, Sakura Haruno —aclaró con seriedad—. La humana amante de los animales majaderos y sarcásticos, la mujer obstinada de alma sensible y cabello rosa, la veinteañera digna y madura que me hizo darme cuenta del error más grande que estuve a punto de cometer al asesinar a mi hermano. La mujer a la que jamás sería capaz de dañar, pero que me haría morir por ella —explicó con ternura.
—Bueno…hay un poco de falsedad en esa declaración —señaló trémula y con el llanto contenido—, no soy más una simple humana y, no todas mis mascotas son majaderas, pulgas deja que de vez en cuando le acaricie la panza —rió conmovida y se lanzó a sus brazos—. Te amo Sasuke.
Creía cada una de sus palabras, él la amaba y la aceptaba, la verdad era tan clara en sus ojos. Incluso sus pensamientos repetían anhelantemente su nombre.
—No vuelvas a marcharte —pidió apretándola con fuerza.
—No vuelvas a dejar que me marche —retrucó ella con diversión.
—Nunca —aseguró decidido, besándola amorosamente después.
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—Adoro esa melodía —se dejó caer a lo largo y ancho del sofá, escuchando a Sasuke tocar su nuevo violín, regalo por supuesto de ella.
Al preguntarle porqué él ya no tocaba, y sonsacarle que nunca le había mencionado su talento, Sasuke le explicó que no quería presionarla acerca de las viejas vivencias compartidas. Además, que su viejo violín había sido destruido junto con otras cosas que le recordaban a su fallecida reina. Sakura le pidió retomar lo que ella veía como un don. Sasuke no se hizo del rogar, le encantaba deleitar a su amada con nuevas canciones, todas ellas sin el rastro de tristeza y melancolía de las anteriores. Ahora ambos experimentaban su amor, y lo plasmaban en cada cosa que hacían, mostrando su felicidad a quien pudiera presenciarla, incluidos todos los viejos y nuevos animales de Sakura.
"Yo podría hacer el mismo sonido si me das un pizarrón, ¿lo sabías?"
—Mister Dark, si no quiere dormir afuera, déjeme disfrutar del concierto privado de mi marido —advirtió Sakura sin despegar los ojos del sonriente Sasuke.
"¿Mencioné ya, que toca mejor que Chopin?"
—Chopin, no era violinista, tocaba el piano —aclaró en murmullos para no perturbar a Sasuke.
"Como sea. Además, cada día te ves más joven, eso de ser la amante inmortal de un vampiro te sienta bien"
Continuó Mister Dark con falsa amabilidad. Sakura resopló ante el halagador minino que a pesar de su edad, se mantenía tan jovial como siempre. Pensó que no estaba tan equivocado, gracias a su poder recuperado, ella lucía igual de joven que hacía diez años, cuando conoció a Sasuke. Además de que bebía de él casi todas las noches, lo cual los conectaba de manera intensa, haciendo crecer el amor que se tenían, exacerbando así, las energías de ambos. Tan compenetrada en la música y en sus pensamientos, no notó cuando su pequeño ángel danzante entraba por las puertas del salón, haciendo a Sasuke dejar el violín de lado y a ella saltar de sorpresa.
— ¡Mira papi! —llegó hasta Sasuke que ya se preparaba para estrecharla con cariño. La niña de cuatro años, mostró ilusionada el colgante antiguo que resaltaba en su esbelto y pequeño cuello—. Puedo ponerle fotos, lo llenaré contigo y con mami —informó mirando ahora a Sakura, en su manita derecha portaba una flor blanca—. Ah, esto es para ti —bajó de los brazos de su padre y corrió hacia ella, sentándose en su regazo y dándole un beso en la mejilla.
— ¡Que preciosidades! —alabó Sakura muy emocionada—, ¿y quién te ha dado tan bellos presentes? —besó los cabellos negros de su hija Sarada, quien era idéntica a Sasuke, no solo en el físico sino también en cuanto a su condición de vampiresa, sin embargo, siendo pequeña, ese estado aún era latente.
—Tío Itachi —señaló hacia la ventana.
Sasuke miró a través del cristal, encontrando la figura distante y relajada de su hermano, no le molestaba que estuviera cerca de su hija, al contrario, le alegraba que la quisiera y la protegiera tanto. Entre ellos se creó un acuerdo tácito de no agresión, no poseían la misma relación de camaradería que cuando niños, pero se respetaban y procuraban más. Sakura confiaba en que algún día olvidaran sus diferencias y resentimientos y volvieran a tratarse como antaño. Él esperaba lo mismo. Alzó su mano saludándolo, Itachi sonrió tenuemente, dándose media vuelta y desapareciendo por donde había llegado.
—Creo que es hora de prepararse para dormir señorita —señaló al ver los primeros destellos de Sol, Sarada no se cansaba con facilidad, producto de algunos genes heredados de su madre, aun así, asintió formal, era muy obediente y bien portada.
—Vamos papi —dio un último beso a su madre y tomó la mano que Sasuke le tendía—. Vamos rabito, y no refunfuñes —le ordenó al conejo que la seguía de cerca.
—Hn. Ahora regreso, tú también necesitas meterte en la cama —la provocó Sasuke con la mirada, le encantaba que su muy joven amada, todavía se sonrojara con tanta rapidez e inocencia.
Sakura se mordió el labio y respiró nerviosamente, nunca se acostumbraría a la pasión que desataba Sasuke en su cuerpo, y la cuál, le encantaba sentir.
"Va, ese macho siempre está en celo. Por cierto, has hecho un buen trabajo bruja. Tienes una hija hermosa y un vampiro loco de amor por ti. Eso sin mencionar que serás joven y bella por siempre. ¿Alguna vez te imaginaste tener esta vida?"
Sakura se quedó callada, con la mente fija en el último recuerdo que le llegó de Hikari, parada al borde de una colina examinando su último amanecer. Miró nítidamente a Mister Dark y le sonrió con la espontaneidad que el gato sabía que la distinguía.
—Si Mister Dark, esta es la vida que ella imaginó para mí, y para él —suspiró profundamente, agradecería eternamente a la reina anterior, el gran regalo que les otorgó a ella y a Sasuke.
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Fin
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Listo, finito, ya se terminó.
Dije que intentaría subirlo en Septiembre, cosa que obvio no pude hacer, pero sin que se me pasara otro mes, he aquí ya el short fic finalizado. Espero con todo mi corazoncito de pollo recién nacido, que te haya gustado Mariana, a ti y a los demás lectores que tan amablemente hicieron el favor de mandarme sus alertas y preciosos comentarios.
Disfruté mucho haciendo esta historia regalo, aunque admito que mis ocupaciones me impidieron darle a lo mejor un poco más de intensidad, so, hay para la otra =P, hehe. Por eso el final, sin tanta tragedia y sangre, porque lo importante desde un principio para mí, fue la pareja y ya saben, el desarrollo del romance. Mi precioso Itachi, imposible para mí deshacerme de ese hombre perfecto.
Cualquier cosa que me quieran expresar, con gusto los leo. Ahora si ya me concentraré en mis otras continuaciones, porque ya me atrasé mucho con las historias, así que espero regresar pronto.
Cuídense mucho, un abrazo, un saludote. Mis mejores deseos para todos/as ustedes. ¡Nos leemos espero que pronto!
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¡SasuSaku CANON!
