Nuestros chicos cada vez más cerca y demostrándose todo el amor que sienten el uno por el otro :')

Para quienes extrañaban a Landon, en este capítulo regresa con toda su dulzura ;)

Disfruten!


CAPÍTULO 43:

"Te Amo"


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- ¿Es esto lo que quieres? ¿Estás...

- Deja de preguntarme si estoy seguro, Kurt. Yo sé lo que quiero. Por favor – Más mendicidad. ¡Mierda!

- Bien – En un instante, el ojiazul tiró de la ropa interior de Blaine sin cuidado, arrojándola por encima del hombro antes de quitarse sus propias prendas de vestir hasta que ambos estuvieron desnudos uno frente al otro. Incluso en la luz de la luna, no era difícil de ver cuán preciosos ambos hombres eran.

Kurt estaba fascinado por la visión del ojimiel presentada ante él, la piel casi brillando en la luz, el miembro grueso apoyado pesadamente sobre su estómago agitado por cada respiración profunda que tomaba.

El moreno estaba tranquilo mientras estudiaba el cuerpo impresionante de su novio, los años habían sido buenos con Kurt, dándole el peso perfecto y dejándolo más cincelado en todos los lugares correctos. La última vez que habían estado juntos sexualmente, los dos habían puesto en marcha pequeñas quejas sobre sus respectivos cuerpos. Bueno, esas quejas eran irrelevantes ahora.

- Mierda, Blaine...

- Te ves increíble, Kurt.

- Tú también. Dios, tú también.

- ¡Ha! Por favor. Yo tuve un bebé. Estoy flácido en lugares en los que nunca lo había estado y que no cambian en lo absoluto, no importa lo mucho que intento tonificarlos de nuev...

Las palabras fueron silenciadas cuando el castaño se cernió sobre él y lo besó en silencio, con las manos ahuecando ambos lados de su rostro mientras lo acomodaba sobre las almohadas.

- ¡Cállate! ¡Eres sexy! He pensado eso desde que te vi bailar esa noche. Siempre has sido hermoso para mí, y fui estúpido al no decírtelo en el pasado, pero voy a gritarlo al cielo ahora. ¡Eres impresionante! ¡Mírate! ¡Tan apuesto! ¡Precioso!

- ¡Detente!

- ¡No lo haré! ¿Cómo puedo cuando estoy prácticamente babeando al observarte? No te ves a ti mismo de la forma en la que yo lo hago, Blaine. Eres hermoso. Me gustaría que entendieras eso, – le besó los párpados cerrados, chocando sus narices – eres tremendamente sexy.

- Bueno, tú eres es como un maldito Adonis.

- Bien, entonces los dos lo somos, porque yo pensaba que estabas en la línea de Dios griego. Así bronceado y en forma. Dios.

Cuanto más hablaba Kurt, mayor era el rubor en el cuerpo de Blaine. Se sentía tan diferente ahora el balance en su relación, eso era. Durante su compromiso, a menudo era el moreno quien estaba haciendo toda la charla dulce, ronroneando en el oído del ojiazul sobre lo atractivo que era mientras hacían el amor. Kurt no era mezquino, de ninguna manera, pero no era tan expresivo como él. No todo el tiempo, por lo menos.

Los roles se habían invertido...

- Te amo y quiero mostrarte lo mucho que lo hago. ¿Está bien?

El cerebro de Blaine se sintió como si se derritiese, su lengua como un cajón de arena en la boca. El ligero zumbido en sus oídos estaba a punto con el resto de su cuerpo, por lo que todo lo que hizo fue asentir y ofrecer un patético "ajá" en respuesta, gimiendo cuando Kurt se deslizó por su cuerpo y dejó un rastro de besos por detrás. No fue hasta que empezó a besar un poco por debajo de su ombligo que el joven se dio cuenta de lo que estaba haciendo – Kurt, no... Tengo esa cicatriz.

- Esta cicatriz es una de las cosas más bonitas sobre ti. Landon vino de ahí. Te practicaron una cirugía importante para traer a nuestro hijo al mundo, y yo adoro esta cicatriz. – Sus labios rozaron la piel levantada, causando que el ojimiel se estremeciera ante la sensación, pero antes de que pudiera responder vocalmente, el castaño se lo estaba llevando a la boca, el calor húmedo alrededor de su miembro lo hizo sollozar de placer. Mierda, realmente había pasado demasiado tiempo.

El ojiazul continuó succionando y con una mano acariciándole a la vez sus partes íntimas. Tarareando, asintió con la cabeza mientras Blaine tiró de su cabello balbuceando por encima de él – Kurt, Kurt, por favor. Me estoy acercando. Por favor.

La súplica del moreno hizo al otro hombre detenerse, tirando de su miembro con un pop y una sonrisa, sonriendo más ampliamente ante las quejas demandantes por el orgasmo negado a su novio al retirarlo de su boca.

- Está bien. Espera un segundo.

- ¡Hey! ¡Espera!

Rodando de la cama, Kurt corrió desnudo fuera de la habitación y desapareció por el pasillo, patinando en el cuarto de baño donde procedió a abrir el botiquín y cavar alrededor. Fue sólo después de buscar medicinas para su entonces ex cuando estaba enfermo, alrededor de una semana atrás, que se topó con un paquete interesante escondido detrás de un surtido de botellas.

Había una pequeña nota escrita en el frente: "Tal vez un día me lo agradecerás por esto. Con amor, Coop."

Kurt, con toda su curiosidad en el momento, abrió la caja, enrojeciendo ligeramente a la vista de una botella nueva de lubricante y un paquete de condones. La fecha de los condones todavía era buena, así que Cooper debió haberle dado ese paquete a su hermanito poco después de que él llegó... y luego, cuando realmente pensó en ello, recordó que el mayor de los hermanos hizo una broma sobre tener sexo en el auto mientras iban a casa de Blaine, la primera noche que había regresado a Los Angeles.

No habría sido sorprendente en absoluto si el tonto de Cooper comprara esos artículos como un regalo para su hermano una vez que él estuvo de vuelta en su vida. El mayor de los Anderson siempre tenía una manera de avergonzarlo en las formas más extrañas, y empujar en la vida sexual de su hermano, o la ausencia de esta, no habría sorprendido al castaño en lo más mínimo.

Pensando en aquellos artículos y el hombre muy desnudo con quien podría utilizarlos en la otra habitación, un entusiasta Kurt sacó el paquete de la caja, la cerró de golpe y corrió por el pasillo. Una vez que la puerta estuvo cerrada con llave, se arrojó sobre la cama, agitando la caja delante de él con una sonrisa maliciosa – Cooper estaba en lo cierto.

Blaine cerró los ojos, cubriendo con las manos su rostro para ocultar su mortificación – ¡Oh, Dios mío! Me olvidé de esos...

- ¡Qué hermano tan atento!, ¿Hmm? Pensando en tu salud y felicidad.

- Dijo textualmente: "Tienes que estar relajado, ardilla. Kurt está en la ciudad y todos sabemos lo que sientes por ese tonto". Me quería morir. Yo ni siquiera estaba seguro si deseaba estar contigo de nuevo, y allí estaba él, asumiendo que íbamos a tener relaciones sexuales desde el primer momento.

- Bueno, él no estaba equivocado – el castaño bromeó con un encogimiento de hombros, tirando de uno de los condones de la caja y lanzándolo sobre el colchón con una facilidad practicada, la cual rompió su corazón al darse cuenta de ello, sobre todo con la forma en que Blaine lo estaba viendo trabajar.

Se puso un poco de lubricante en los dedos y se recostó sobre su amante, arrastrando un dedo sobre la entrada estrecha de éste – Te amo mucho.

- Yo también te amo. – Hacer todo lo posible por parecer tranquilo y sereno no estaba funcionando. Tan pronto como el dedo índice de Kurt comenzó a empujar dentro, Blaine se puso tenso, moviéndose ante la incómoda sensación – Lo siento. Como he dicho, ha – siseó – pasado un tiempo.

- Vamos a tomar las cosas con calma.

- No demasiado lento. No creo que vaya a durar.

- Va a estar bien. – Fiel a su palabra, el ojiazul fue lentamente, asegurándose de que era cuidadoso y cauteloso con la forma en que extendía al ojimiel. Dobló sus dedos, bombeó dentro y fuera mientras medía la reacción de su novio. Blaine estaba empezando a disfrutarlo, reluciente de sudor y revolviéndose un poco.

A medida de que su reacción se hizo más ferviente, Kurt añadió otro dedo, seguido por un tercero hasta cuando el de cabello rizado parecía estar listo. En cuestión de segundos, estaba divagando sin sentido, golpeando el brazo de su amado para conseguir que se detuviera.

- Ahora... Por favor.

- Tan ansioso – susurró sonriendo contra los labios del hombre que amaba profundamente, cuando se inclinó y lo besó. Antes de que el chico de ojos avellana pudiera comenzar a perder la sensación de sus dedos, abrió uno de los condones, suavemente deslizándolo sobre su miembro, y lubricándose a sí mismo, alineando su longitud contra la entrada de éste – Te amo tanto – respirando, empujó lentamente dentro, sintiendo su corazón latir fuerte en su pecho mientras el moreno inhaló profundamente, y el dolor de ser estirado al máximo lo hizo temblar – Tan, tan bueno para mí. Dios, Blaine.

Una vez que estuvo completamente dentro, tomó un segundo para respirar, cerrando los ojos ante la sensación. El sexo con Alex había sido divertido, pero nunca había sentido una conexión con él como lo hacía con Blaine.

El sexo con el ojimiel no era sólo sexo, eran ellos expresándose su amor, estar conectados de una manera en que sólo estar uno alrededor del otro no bastaba. Los besos y abrazos eran diferentes con él también, mejor aún, ¿pero esto? Esto era el cielo.

Kurt siempre tuvo problemas para acercarse a los demás, incluido Blaine, pero a medida que pasaron los años y él creció para conocer a su novio más, se encontró abriéndose a sus emociones y a éste. Al final, no podía luchar contra la frialdad que a veces colgaba congelada sobre su corazón, pero él planeaba hacerlo ahora. Iba a traer de vuelta los primeros tiempos de su relación, cuando la acción de hacer el amor era apreciada como tal, y no sólo utilizada como una forma de liberación, como había sido durante los últimos días de su compromiso.

Quería que Blaine supiera que esto significaba algo para él y siempre lo haría, que supiera que él siempre significaría algo para él. Por siempre y para siempre.

- ¿Puedes moverte?

Asintiendo con la cabeza, Kurt se retiró, dejando sólo la punta dentro antes de empujar hacia delante. Blaine respondió con un gemido entrecortado, el sonido fue directo al miembro del castaño. Satisfecho con la reacción, seguía con el movimiento, lentamente yendo dentro y fuera. Sus manos encontraron su camino, entrelazando los dedos mientras miraba el cuerpo de su novio moverse junto con el suyo.

El moreno era impresionante a la luz de la luna, el vientre brillante de sudor y la pre-venida que goteaba. Su cabello estaba bien fijado con el gel, los rizos pegados a la frente en espiral mientras sus gruesas cejas estaban fruncidas en concentración. Tenía los ojos cerrados, la boca abierta mientras dejaba escapar los más bellos sonidos, y Kurt sintió que las lágrimas rebosaban sus ojos por lo mucho que extrañaba eso.

Honestamente, había extrañado tener a Blaine de esa forma durante años. Ser capaz de estar finalmente de nuevo con él hizo que todo se disparara como una flecha al corazón. La manera en la que el ojimiel encajaba con su cuerpo, la forma en que sus manos se sentían como si estuvieran hechas para estar juntas, como las piezas de un rompecabezas. Él había extrañado esto. Había extrañado a su novio desde el segundo en que se fue y aún ahora, que estaba con él tan íntimamente, lo echaba de menos.

Tenía que arreglar las cosas sin embargo. Dios, iba a arreglarlas...

Una molestia en el vientre significó que se acercaba al orgasmo y otra mirada al chico de ojos miel demostró que estaba en el borde también – Estooy... cer...ca.

- Yo también – Blaine lloriqueó, volviendo la cabeza hacia un lado para jadear contra la almohada debajo de él.

Kurt todavía estaba apretando sus manos, manteniéndolo conectado a tierra como el resto de su cuerpo se sentía como si estuviera flotando lejos. Blaine había llorado al no tener esto después de su ruptura. Noches en que se despertaba duro como el granito sólo lo llenaban de dolor al pensar en Kurt y sólo en Kurt, a sabiendas de que nunca iban a estar juntos de esa forma nunca más. Pero, ahora que lo tenía, iba a saborear ese momento para siempre.

- Mierda... Kurt...

Las manos del castaño se deslizaron de las del moreno, llevando una a la cadera de éste mientras que la otra la subió para acariciarle la mejilla, poco a poco corriendo a través de su cabello sudado y resbaladizo. Se miraron a los ojos profundamente, ambas miradas abrasadoras mientras el castaño mantuvo sus caderas moviéndose en un ritmo constante. El calor arrollador que lo atormentaba desde que empezaron a tontear anteriormente, se hizo más fuerte y el rostro de Blaine se arrugó cuando se sintió caer más profundamente en el abismo que el castaño puso a su alrededor.

- Ugh, por favor... ¡Más rápido!

- Te tengo, cariño – Calmándolo con besos, el ojiazul sacudió sus caderas más rápido, retirando la mano de la cadera de su amante para envolver su brazo alrededor de la cintura de éste. Su otra mano acunó la parte posterior del cuello del ojimiel, sosteniendo su rostro cerca del suyo mientras jadeaban y gemían en la boca del otro. Cada empuje lo tenía dolorido, zumbando con placer mientras veía a su vez el rostro de Blaine en una imagen perfecta de euforia.

Apretó su agarre en la cintura delgada del moreno, moviéndose más duro, mientras que su amante gritaba de felicidad, sollozando su nombre como una canción. El sonido de su nombre siendo gritado de esa forma sacudió la determinación del hombre de piel de porcelana y comenzó a llorar, todavía empujando más y más profundamente mientras observaba a Blaine desmoronarse debajo de él. Necesitaba esto. Quería esto. Iba a tener esto para el resto de su vida. Para siempre.

- Kurt...

- Te amo, te amo tanto Dios, Te amo Blaine... – Repetía una y otra y otra vez – Te amo... Te amo... Te amo, Blaine... Te amo... – Las lágrimas corrían por su rostro, cayendo sobre la barbilla del ojimiel y rodándole por el cuello para mezclarse con el sudor que brillaba en su piel.

El aire alrededor de ellos estaba demasiado caliente, se sentía como si no existiera nadie más en el mundo, sólo ellos. Y cuando Blaine finalmente llegó, lo hizo susurrando el nombre de Kurt, y no con un grito como había pensado que sería.

Su murmullo orgásmico envió un escalofrío por la espalda del castaño, empujando dos veces más antes de que su propia liberación se produjera con un sollozo. El nombre de su amado brotaba de su boca como una declaración – Blaine... – Con las extremidades débiles se dejó caer hacia delante, su cuerpo cubriendo protectoramente a su amante mientras que metía la cabeza en el hueco húmedo del cuello de éste. Presionó unos cuantos besos allí, aspiró el almizcle del ojimiel, y luego se sintió cabecear, agotado por el día y por el glorioso sexo que acaba de tener – Te amo.

Cuando empezó a desvanecerse, podía sentir las respiraciones pesadas de Blaine debajo de él, el ascenso y la caída de su pecho calmándolo en un sueño más profundo de lo que podía haber imaginado.

Debajo de él, el pelinegro estaba revoloteando entre el sueño y la conciencia también, pero se encontró cautivado con la sensación de Kurt acostado sobre él y con él de nuevo. Se sentía seguro, se sentía amado, y mientras pasaba sus manos por la espalda sudorosa del ojiazul y le besaba el cabello mojado, se dio cuenta de que quería quedarse en ese momento por la eternidad.

- Yo también te amo.

...

La luz del sol corría a través de las cortinas abiertas, abanicándose sobre la cama para cubrir al ojiazul en un calor que también fue acelerado por el cuerpo acomodado a su lado. Una sonrisa adormilada se extendió por su cara y apretó su brazo alrededor de la cintura delgada del hombre junto a él.

Blaine aún estaba profundamente dormido, su rostro aplastado en su almohada para bloquear los rayos del sol de despertarlo. Todavía estaba completamente desnudo, con su cuerpo suavemente presionado contra el de Kurt mientras que los dos yacían escondidos juntos bajo una gruesa cantidad de sábanas y cobertores. Destellos de la noche anterior corrieron a través de la memoria del castaño y se sonrojó, inclinándose hacia adelante para dejar un tierno beso en la piel de olor dulce del hombro de Blaine antes de que se deslizara fuera de la cama y se escabullera para ir al baño.

Vistiéndose rápidamente, cerró las cortinas para permitirle a su amado descansar un poco más de tiempo y luego se dirigió al baño, hizo lo que tenía que hacer antes de lavarse las manos y estudiarse a sí mismo en el espejo.

Se veía refrescado, más feliz que de costumbre, y conforme deslizaba una mano por el cabello húmedo, no pudo evitar sonreír ante la idea de que las cosas finalmente estaban mejorando para él.

Tenía una familia maravillosa, un gran grupo de amigos, un hijo hermoso y sano, y el amor de su vida estaba de vuelta en sus brazos una vez más. Claro, todavía tenían un largo camino por recorrer, pero lo estaban haciendo, estaban tratando de ser ellos de nuevo, y Kurt planeaba hacer todo lo posible para recuperar el tiempo perdido.

Pasó varios minutos en el baño, sólo pensando mientras se contemplaba fijamente en el espejo. No fue hasta que el olor intrigante de comida hizo click en su cerebro haciéndolo finalmente salir de la habitación, con los ojos de inmediato dirigiéndose sobre un pequeño espía que lo miraba desde la puerta.

Landon estaba observando fijamente desde la cocina, la mitad de su cuerpo escondido detrás de la pared, mientras que disimuladamente le echaba una ojeada al hombre que tenía delante. Permaneció así durante un segundo o dos, finalmente chillando por la sorpresa mientras saltaba de detrás de su escondite.

Kurt se rió de él, acercándose para cargarlo para un buen abrazo de buenos días, no fue hasta que estuvo al menos a treinta centímetros que se dio cuenta de que la sonrisa de Landon era diferente. Era más amplia, más pronunciada, y... ¿anaranjada?

- ¡Buenos días! – una voz saludó desde detrás de Landon. Kurt levantó la vista y captó la mirada de su padre, a quien saludó con la cabeza antes de que girase para observar al niño abrazando sus piernas. Burt notó su mirada confusa, por lo que comenzó a explicar, notando que Kurt estaba probablemente todavía perdido en una neblina somnolienta, inducida por la bruma de Blaine, teniéndolo desconcertado sobre la pequeña broma de Landon.

- Cierta personita quería fruta para el desayuno. Voy a dejar que adivines cuál eligió.

Antes de que el ojiazul tuviese la oportunidad de decir una palabra, Landon se metió la mano en la boca y sacó la cáscara babosa, riéndose mientras Kurt bajaba la mirada hacia la piel de la fruta en sus manos – ¡Comí una naranja!

- Así veo.

- ¡Tengo una sonrisa divertida! ¡Mire! – Rápidamente el niño metió la cáscara de nuevo en su boca y luego sonrió una vez más, mostrando su sonrisa tonta. Levantó los brazos permitiendo que Kurt lo recoja para un abrazo antes de que comenzara a retorcerse para ser bajado.

El castaño lo llevó a la cocina primero, dejándolo en el suelo mientras miraba hacia donde Carole estaba a cargo de la estufa, ocupada revolviendo algo que olía delicioso.

Cuando la mujer se dio cuenta de que su hijastro estaba despierto y se percató de su conversación sobre Landon, decidió participar, humildemente recordando a su propio hijo.

- Nunca he visto a un niño querer comer tantas frutas y verduras sin argumentar. Finn prefería rellenarse la cara con los cereales cargados en azúcar mientras veía dibujos animados en la televisión. No pude conseguir que comiera verduras por años.

- Kurt fue igual – añadió Burt, disparando una mirada divertida a su hijo, riendo cuando éste rodó los ojos – Elizabeth lo dejaba comer todo lo que quería para el desayuno y él siempre quería tostada de canela y azúcar, con mantequilla de maní y el jarabe. Todo el tiempo. Luego se sentaba en la sala y veía el canal de Disney durante horas mientras que su madre hacía las cosas de la casa.

No fue hasta que fue creciendo que paró la cosa de Disney, pero todavía quería la condenada tostada.

- Es porque esa tostada es deliciosa – Kurt se quejó, rodando los ojos una vez más mientras su padre murmuraba algo acerca de sus hábitos de alimentación de nuevo. Mientras los dos discutían, otra voz intervino sobre la elección de Landon de los alimentos, sorprendiendo al castaño con su mini argumento. No esperaba que él estuviese ahí...

- Creo que sacó eso de Blaine, de verdad. Tuvimos una niñera que se esforzaba por alimentarnos saludablemente desde una edad temprana. Nuestros padres eran un poco molestosos sobre eso también. Como yo era el mayor, fui capaz de obtener diferentes alimentos en las casas de mis amigos, pero Blaine era todavía pequeño, así que comía lo que sea que la niñera le daba, y le encantaban las cosas orgánicas, así que eso es lo que comía.

Ahí es donde la mayor parte de su sueldo va, hacia los alimentos de Landon. Él quiere que sea lo más sano posible y ya que crecimos con comida saludable, decidió criar a Lan así también.

Carole asintió ante las palabras de Cooper, estando de acuerdo con sus sentimientos – Es una gran idea sin embargo. Tengo que elogiar a Blaine por apegarse a ello. Es obvio que ha hecho un trabajo maravilloso criando a Landon bajo una alimentación saludable. Él ama muchos alimentos, pero es maravilloso que ame los productos frescos también. Muchos niños no lo hacen.

Mientras que el grupo continuaba hablando de comida, Landon sacó la resbaladiza cáscara de naranja de su boca y la tiró a la basura, robando unas cuantas rodajas más del plato, como aperitivo. A su alrededor, los adultos seguían charlando acerca de las frutas y de los mercados, por lo que sólo comió su fruta en silencio, observándolos mientras terminaban lo que sea que estuviesen haciendo para el desayuno.

En cuestión de minutos, la cazuela con las croquetas de papa que Carole estaba horneando estaba lista y la sacó del horno para ponerla en el mostrador y que se enfriase mientras repartía platos con salchichas y huevos fritos.

Cooper se propuso hacer el brindis, Kurt recogió los platos, y Burt comió algunas de las rodajas de naranja dejadas, presionando una de las cortezas dentro de su boca para imitar las acciones anteriores de Landon.

Juntos, el dúo abuelo-nieto exitosamente tuvieron a toda la sala sonriendo, y cuando Blaine salió tambaleándose a la cocina diez minutos más tarde, se encontró con su familia riendo a su alrededor.

Kurt se apresuró a interceptarlo antes de que tuviera la oportunidad de saludar a todo el mundo, pero una vez que habló, Blaine no podía dejar de estar contento de que lo hiciera – He pensado en ello y... quiero ser papá.

Haciéndose el tonto con Burt, Landon mostró otra sonrisa de naranja, y luego giró hacia su padre y Kurt quienes estaban en la puerta, corriendo entre risitas hacia ellos. Lucía tan emocionado de verlos a los dos, y eso hizo que el corazón de Blaine se hinchara de orgullo al pensar que pronto sería la norma para ellos.

Sonrojándose, miró a su ahora novio y le dirigió una dulce sonrisa, rozando una mano por los rizos de Landon cuando el niño se abrazó a sus piernas – esto es ser papá – murmuró más feliz en ese momento de lo que había sido en mucho, mucho tiempo.

...

- Cooper, ¿puedo pedirte un favor?

- Claro, ardilla. ¿Qué necesitas?

- Necesito que te lleves a Burt y Carole mañana, si no estás muy ocupado. Tal vez llevarlos a ver a Rachel o fuera de la ciudad. Kurt y yo necesitamos hacer algo mañana.

- Si ustedes están planeando tener sexo de nuevo... No, no, ¡No me des esa mirada! Puedo ver esa chupetón a una milla de distancia, además que puedo olerlo en ti.

- ¡Cooper!

- Sólo estoy bromeando. De todos modos, ¿por qué quieres que los saque de la casa? ¿Quieres que me lleve a Landon también?

- No. Landon tiene que quedarse aquí... Él es parte de esto además.

- ¿Es parte de qué?

- Tengo algo que decirle mañana. Me refiero a que Kurt y yo tenemos algo que decirle mañana.

- ¿Lo cuál es? ¡Oh! ¡Oh, bien! ¿De verdad? ¿Estás realmente seguro?

- Sí. ¿Por qué? ¿Crees que es demasiado pronto?

- No. Creo que es el momento justo – Mirando hacia atrás, los dos hombres Anderson posaron los ojos en Landon pasando un peine por el cabello de Kurt mientras éste estaba sentado con las piernas cruzadas en el suelo, con los ojos cerrados y sonriente en lo que el "peluquero Landon" le daba un cambio de imagen – Definitivamente es el momento adecuado.

- Bueno, – Blaine estuvo de acuerdo, con el corazón acelerado en el pecho al pensar en lo que estaba a punto de hacer – yo también lo creo.