* Emily Tobar Patiño Hoy sabrás la reacción de Landon ;)
* Yamii Leguizamon Jajajaja voy tan rápido como puedo.
Muchas gracias! Me hace feliz que te gusten tanto C:
* Soledad Rodriguez Yay! Qué bueno que te encantara tanto! Besos
* Kmiilo Bastidas Hay demasiado amor entre ellos.
* Olga Moreno No mueras, vive para que disfrutes su amor ;)
* AdrianaBotero2 Nuevamente juntos después de todo lo que han pasado.
Ellos son hermosos y se merecían ese momento =3
* aandrear Me alegra que disfrutaras los dos capítulos! Fue un momento perfecto y hermoso entre los dos *-*
Así mismo es! Ya sólo un capítulo para el final de la historia.
* anallely12 Me alegra que fuera mejor de lo que habías imaginado!
Finalmente están juntos y listos para avanzar en su relación. Oh sí, Landon es la cosa más dulce del mundo.
El momento ha llegado, el final está a un sólo capítulo. De nada! Me alegra que la ames tanto =)
* hummelandersonsmythe =D Hay mucho amor entre ellos!
* jeny Son almas gemelas y se aman con todo.
* MKMolirez Puro amor en cada segundo.
CAPÍTULO 44
"Reconstruyendo Una Vida"
.
- Está bien, puedes entrar.
Landon se arrastró hasta el colchón y de inmediato se acurrucó entre su papá y Kurt, mirándolos con curiosidad de esa manera adorable que tenía de hacerlo. Cooper le dio a la familia una pequeña despedida y luego cerró la puerta, gritando que llamaría más tarde para ver si estaba bien llevar a Burt y Carole de regreso.
El castaño le respondió dándole las gracias por hacerles un favor tan enorme, y luego el sonido de la puerta cerrándose se hizo eco por el pasillo ahora vacío, lo que significaba que había llegado el momento para que ellos hicieran por lo que habían estado preocupados toda la mañana.
Besando la parte superior de la cabeza toda rizada de su hijo, Blaine lo levantó y lo sentó en su regazo, pasando una mano por la espalda de éste mientras lo veía observarlo. Kurt se deslizó más cerca, apoyando su cabeza en el hombro del moreno mientras daba un vistazo a sus dos personas favoritas sentadas delante de él.
En el último año, todo cambió. Algunas partes de su vida que nunca había imaginado se materializaron ahora ante él. La idea de ser padre no era algo en lo que hubiera pensado después de la ruptura, pero ahora no podía imaginar no ser papá. Sólo la idea de estar de vuelta en New York viviendo con otro hombre y luego casarse con él tenía su estómago revuelto en nudos dolorosos. Había tanto para estar agradecido y agradecido de verdad.
El destino había jugado un papel muy importante para que él estuviese allí, y estaba eternamente agradecido de que sus tontas amigas lo arrastrasen hasta el club de striptease esa noche. Si no fuera por su constante insistencia, nunca hubiese visto a Blaine esa noche y nunca hubiera conocido a Landon tampoco.
Ambos pensamientos eran increíblemente difíciles de imaginar. Debido a que ellos eran su vida ahora… y con suerte, siempre lo serían.
- ¿Qué sucede, papi? – preguntó Landon, mirando a los dos hombres de una forma dudosa. Él estaba vestido con ropa de Spiderman, fresco y limpio después su baño por la mañana, y Kurt no pudo evitar sonreír ante la forma en que su cabello húmedo empezaba a enroscarse en preciosos pequeños rizos.
Incluso húmedo, era arrollador, pero a medida que se secase, terminaría pareciéndose a una nube más suave de rizos, algo que Kurt adoraba. Él los amaba en Blaine y los amaba en Landon también. Eran otra de las cosas que hacían que su corazón latiera con fuerza en el pecho.
Mirar al niño frente él hacía toda la diferencia en el mundo. Landon fue hecho de ellos, era un pedazo de ambos, tanto de él como de Blaine. Desde su cabello rizado y ojos color avellana hasta sus mejillas pecosas y la nariz respingada, todo era de ellos. De alguna manera fueron dotados con algo tan frágil y puro. Algo por ahí pensó que eran lo suficientemente especiales como para criar a un niño, y mientras él no creía en ningún tipo de poder superior, se preguntaba acerca de la idea de los milagros y lo que querían decir cuando se refería a los niños.
Porque se sentía honrado de ser el padre de este niño, y sabía que Blaine se sentía bendecido a pesar de que su vida no había sido nada fácil. Ambos sabían lo importante que era criar a ese pequeño correctamente y eso es de lo que hablaron toda la noche. Hablaron durante horas sobre la importancia de que Landon conozca sus antecedentes, y para el momento en que la luz del sol empezó a surgir a través de las nubes, se habrían de sentar con él para contarle lo que podían ahora.
Le dirían las cosas que estaban seguros que el pequeño entendería, y luego, a medida que creciera, le dirían más.
Hasta entonces, querían expresarle la importancia del señor Kurt y cómo él era más que un amigo, era familia. Landon conocía a su tío y su tía honorarios y felizmente llamaba a Burt y Carole por sus nombres, en ocasiones les decía Sr. y Srta. delante de ellos sólo para ser educado, como lo hacía con Kurt. Pero cuando se redujera a todos, Blaine quería que su niño supiera el significado de su pequeña familia. Kurt era su otro papá y si todo salía según lo planeado, Landon sabría sobre su otro padre y todo estaría bien.
- ¿Vamos a jugar?
- No. Vamos a tener una charla. Es muy importante, por lo que necesitamos que estés muy tranquilo y escuches hasta que papi termine de hablar, ¿de acuerdo?
- Pero, ¿por qué?
- Debido a que papi tiene algo que decirte. Es una buena noticia, y si eres un buen oyente, papi y el señor Kurt te llevarán a almorzar, ¿de acuerdo?
- ¿Podemos tener pizza?
- Tal vez. Ahora haz silencio y escucha, ¿de acuerdo, Lan?
- Bueno.
Inhalando tanto como pudo, Blaine habló, comenzando con una historia acerca de Avery y como una vez ella les presentó a su primo y a su esposo – ¿Te acuerdas del Sr. Justin y el Sr. Bradley de la fiesta de cumpleaños de Avery?
- ¡Sí! ¡Los príncipes casados! ¡Me acuerdo!
- Bueno, ¿recuerdas cómo tenían una niña de nombre…
- ¡Ayla! ¡La amo! ¡Ella es tan bonita! – Ante eso, Kurt y Blaine se rieron rodando los ojos con cariño, recordando cuán encaprichado Landon estuvo en el Kinder de la niña de cabello rubio y ojos azules. Los dos pequeños pasaron toda la fiesta de cumpleaños viendo películas juntos y comiendo torta, y para el final de la noche Blaine estaba seguro de que había perdido a su hijo con una princesa de cinco años de edad en entrenamiento.
- Sí, era Ayla. Me alegro de que te acuerdes. De todos modos, ¿qué eran el Sr. Justin y el Sr. Bradley para ella? ¿Te acuerdas?
- Umm… eran… ellos eran…
- Sus papitos.
- ¡Los papitos! ¡Ella tenía dos papitos! ¡Me acuerdo!
- Bueno, mucha gente tiene dos papitos. Algunos tienen dos mamitas y otros tienen una mami y un papi. Luego hay algunos que tienen sólo una mami o un papi.
- ¿Como yo?
- Bueno, sí y no. Sí, porque yo soy tu papi, pero no porque… bueno, ¿y si te dijera que tienes otro papi?
- ¿Tengo dos? – Si la expresión de ojos brillantes y entusiasmo no significaba nada para alguno de los dos, era sin duda cómo podían describir lo emocionado que Landon parecía con la noticia. Rebotaba, y empezó a saltar en la cama por un momento hasta que Blaine le pidió que volviera a sentarse. No importa lo emocionado que estaba, saltar en la cama era todavía muy peligroso.
- Sí, mi amor. Tú tiene dos papis… yo y otra persona. Alguien que te ama mucho, mucho y está muy orgulloso de ser tu padre.
Landon parpadeó ante Blaine por un momento, mirándolo profundamente a los ojos antes de que finalmente se girara y mirara a Kurt fijamente como si estuviera tratando de entender lo que el ojimiel le estaba diciendo.
- ¿Señor Kurt?
- ¿Sí, Landon?
Sin decir una palabra más al ojiazul, Landon se giró hacia el moreno – ¿El señor Kurt?
- ¿Quieres saber si es el señor Kurt? – el pequeño asintió con la cabeza – ¿Quieres que sea? – Una serie de movimientos de cabeza vinieron. Ante esa respuesta, Blaine lanzó una mirada al castaño, haciéndole saber que era su tiempo para tomar las riendas y éste lo hizo con mucho gusto, con lágrimas ya llenando sus ojos.
- Soy yo, cariño. Yo soy tu otro papi. Tenías razón.
- ¡Tengo dos papitos! – Landon declaró el asunto con la mayor naturalidad, moviéndose del regazo de Blaine para subirse al de Kurt. Lo miró fijamente y con sus pequeñas manos le acarició las mejillas, sonriendo todo el tiempo – ¡Tú!
- Yo.
Aplastando las mejillas del castaño para darle un rostro de pescado, Landon se rió a carcajadas, inclinándose para besarle la nariz – ¡Tú!
- ¡Yo!
Blaine los miró a los dos con lágrimas en los ojos, moviendo la cabeza mientras Landon comenzaba a arrullar a Kurt por llorar cuando las lágrimas de éste comenzaron a caer.
Pronto Landon estaba tratando de calmarlos a los dos, abrazando a cada uno entre sus pequeños brazos. Les tomó un poco de tiempo para tranquilizarse, pero luego Kurt le dio a Blaine una sonrisa acuosa y comenzaron de nuevo a llorar hasta que sacaron todo.
Landon estaba desconcertado por sus acciones y se echó hacia atrás para ver, pero cuando Kurt se inclinó hacia delante para darle a Blaine un rápido beso en los labios, el niño gritó en estado de shock.
- ¡Besaste mi papi!
- Lo hice.
- ¿Vas a casarte con él?
- Tal vez algún día, si él me deja. – ante eso Blaine se sonrojó y Kurt le guiñó un ojo, tirando de Landon en su abrazo – ¿Puedo preguntarte algo, cariño?
- A…já.
- ¿Estás bien con que yo sea tu otro papi?
- ¡Sí! – Ninguno de los dos estaba seguro de si Landon entendía completamente lo que estaban diciendo, pero no iban a explicarle cómo Kurt era su otro padre hasta que el chico comenzara a cuestionar de dónde venían los niños. Por suerte eso no había sucedido todavía, por lo que aún tenían tiempo para preparar la historia que iban a utilizar, pero hasta entonces, no iban a presionarlo. Por ahora, sólo le iban a decir a sobre Kurt, y con el paso del tiempo, le explicarían más.
- ¿Hay un cierto nombre con el que desees llamarme? Puedes seguir llamándome señor Kurt si quieres o puedes llamarme papá o…
- ¿Papá?
- Sí, es otra forma de decir papi. Tu papi puede ser papi y yo puedo ser papá, si eso está bien.
Landon miró largo y duro a sus padres, un dedo apretado contra sus labios mientras los observaba perplejo. Por un momento se sentó en silencio y luego asintió con la cabeza, sonriendo a Kurt, mostrando sus pequeños lindos dientes.
- ¡Papá! ¡Papá y papi! Papi – apuntó a Blaine – y papá – señaló a Kurt. Cuando los hombres asintieron, aplaudió y luego se deslizó fuera de la cama desapareciendo por un momento para salir de la habitación, sus pasos resonaron al final del pasillo. El moreno se levantó para seguirlo, pero Landon estuvo de vuelta en cuestión de segundos con una hoja de papel que tenía dibujos realizados con crayón.
- ¡Mira a mi familia! ¡Mira lo que hice!
El dibujo era de todos: Blaine, Landon, Kurt, Avery, Cooper, Burt, Carole… todos ellos estaban de pie junto a una casa parecida al edificio de departamentos en donde el ojimiel y él vivían. Más arriba las cabezas de Burt y Carole con un corazón rojo grande… y otro corazón estaba sobre las cabezas de Kurt y Blaine. Y en medio de ellos, tomándolos de la mano, él.
- ¡Hice esto! ¡La imagen de mi familia! – La imagen de su familia – pensó el moreno conteniendo las lágrimas y le pasó el papel a Kurt, luego se inclinó abrazando a su hijo una vez más, mientras que el castaño estudiaba el dibujo en sus manos. Segundos más tarde, él también estaba de rodillas en el piso con su novio y su hijo, sosteniendo al dúo en sus brazos mientras le besaba el cabello a Landon y expresaba lo mucho que los amaba.
Todo en ese momento se sentía bien. Desde como Landon reaccionó ante la noticia hasta el dibujo hermoso que les presentó, en el que mostraba que quería que su papá y Kurt se amaran. Rayos, con lo tan inteligente que era, el ojiazul estaba seguro de que probablemente el pequeño ya lo sabía, ¡Qué pequeño atrevido! Pero todo era perfecto.
Fue el comienzo más increíble que Kurt podría haber imaginado. Pero, por supuesto, cuando Landon se giró hacia él y le dijo – Por favor, no llores, papá – bueno, eso fue bastante increíble.
…
Octubre del 2018
En comparación con Ohio y New York, el aire de otoño en California aún estaba caliente, sintiéndose como una vieja mañana de verano de nuevo en la costa este. Multitud tras multitud de personas, pasaban veloces junto a él, emocionadas de comenzar el día, sin embargo, todo lo que Kurt podía hacer era esperar. No le importaba sin embargo.
Hoy no se trataba de él en absoluto. Se trataba de alguien más importante para él… mierda, de dos personas. Por primera vez en años, él era parte de algo que, en esa época el año pasado, nunca hubiera imaginado estar incluido, y mucho menos aún tener el conocimiento en torno a dicho evento.
Parpadeando por el brillo de la humedad inesperada que tenía su visión borrosa, miró a su derecha y sintió una sonrisa comenzar a extenderse por su rostro al ver hacia el frente. Landon estaba junto a él congelado con temor, los ojos miel muy abiertos con asombro mientras miraba a las calabazas y globos colgados que se alineaban en las pasarelas. Una gran pantalla de calabaza tallada estaba en el centro del parque y una vez que la atención de Landon se centró en eso, se volvió loco, tirando de sus padres hacia él.
- ¡Mira papi! ¡Mira! ¡Una calabaza!
- La veo, bebé. ¿A quién se parece?
- ¡Mickey Mouse! ¡Se parece a Mickey! – Landon patinó hasta detenerse, saltando de puntillas por un momento antes de que se girara hacia su izquierda para mirar a Kurt – ¡Papá, se parece a Mickey! – ¡Amo a Mickey! ¿Amas a Mickey?
- Sí, pero no tanto como te amo a ti y a tu papi – respondió en voz baja, sonriendo a su hijo antes de que mirara a Blaine, sonrojándose ante la mirada cariñosa que su novio le dio.
En todos esos meses desde su reintroducción en el club de striptease, habían llegado muy lejos. Estaban juntos de nuevo, trabajando en su relación lentamente, al ritmo de Blaine, y las cosas estaban bien entre ellos.
Después de unirse y revelar la relación de Kurt con Landon, fue como si todo, toda la angustia y el dolor del pasado comenzaban a sanar.
El castaño aceptó un trabajo temporal ofrecido por la revista Vogue en Los Angeles, en donde hacía todo lo que había hecho en New York. Sólo que esta vez lo estaba manejando en medio de la costa oeste de la industria e informando a Isabelle y los otros altos mandos sobre lo que estaba caliente en la ciudad y lo que no era demasiado elegante.
Trabajar en LA le dio la oportunidad de estar más cerca de Blaine y Landon.
Estar más cerca también significaba que tenían la oportunidad de vivir juntos de nuevo.
Sorprendentemente, Blaine había sido el que lo sugirió. Cuando Kurt llamó a Vogue para hacerles saber que iba quedarse allí por unas semanas más, Isabelle le ofreció el puesto (que estaba seguro de que sólo lo hizo después de haber pasado un par de horas hablando con ella por teléfono acerca de todo lo que ocurrió durante esos pocos meses mientras estuvo ocupada en Europa). El ojiazul tomó la oferta de inmediato, le contó al ojimiel y se sorprendió cuando éste lo miró y le dijo "Puedes quedarte aquí en lugar de buscar un departamento".
Juntos hablaron de mudarse a un lugar más agradable después. Por ahora, estaba feliz de quedarse en el pequeño departamento de Blaine mientras ambos guardaban dinero para conseguir algo mejor en el futuro. El moreno encontró un nuevo trabajo no mucho después de que Kurt se mudó.
Un restaurante de clase alta en la ciudad estaba en busca de entretenimiento, un cantante para abastecer el restaurante con música mientras sus invitados cenaban, y Blaine, después de ser instando por sus amigos y familiares, decidió hacer una audición. Él, junto con otros tres cantantes, fue escogido para actuar alternando en diferentes noches. La paga era bastante buena y eso le dio la oportunidad de volver a actuar en el escenario, que era algo que Kurt quería ver demasiado.
Algunas veces dejaba a Landon con Avery mientras él iba a ver a Blaine cantar, y cada vez que lo hacía, estaba muy impresionado sobre lo talentoso que su novio realmente era.
Pero también le lastimaba el corazón ver cuánto habían cambiado las cosas para ellos. Hace mucho tiempo había imaginado ver a Blaine en Broadway (sólo en las noches que no estuviese cantando). Se suponía que iban a conquistar NYADA y New York, y eso nunca sucedió gracias a su propia estupidez.
Ahora, sin embargo, sabía que iban a hacerlo – personal y profesionalmente. Él caminaría a través de los fuegos del infierno para proteger a su familia. Se enfrentaría con cualquier cosa en el camino, siempre y cuando Blaine fuese feliz. Eso era algo que se prometió a sí mismo hace muchos meses cuando lo tuvo envuelto en sus brazos, desnudo y contenido, feliz de estar donde debía estar.
En el pasado lo había herido (y a Landon, por ende) tan gravemente con su egoísmo y pensamiento obstinado. Nunca dejaría que eso suceda de nuevo.
Ahora, él apoyaba cada cosa que Blaine hacía. Pasaban noches en la cama hablando sólo de los sentimientos del ojimiel o sobre su futuro. Hubo discusiones acerca de volver a la universidad, pláticas sobre irse de California y dirigirse a algún lugar nuevo. Hubo peleas, por supuesto. Siempre tenía que frenarse en lugar de explotar como lo hacía antes, era Blaine quien estallaba la mayoría de las veces. Los años de soledad y miedo lo intimidaban de nuevo en la mentalidad de que el ojiazul se daría cuenta de su error al estar con él y que se iría. Siempre Kurt se apresuraba a asegurarle a su amante que no se iba, nunca más se iría si él le permitía quedarse.
Las peleas eran agotadoras y siempre tomaban mucho de los dos hombres, pero el castaño sabía que tenían que suceder. Había tanta oscuridad en el corazón de Blaine todavía por cómo había sido masticado y escupido por todos, que tenía que sacarlo a veces… así que explotaba.
Era un largo camino por recorrer, en opinión de Kurt. Debido a que el Blaine del que se había enamorado hace tanto tiempo atrás permitiría que las cosas se lo comieran como el ácido, desgastando en su cubierta exterior hasta exponerse en el más suave y frágil interior. Este Blaine había crecido con una piel gruesa para proteger su corazón de porcelana, y Kurt tenía que asegurarse de dejarle saber que nunca iba a destruir ese amor de nuevo.
Así que empezaron a ir a terapia, juntos y separados. Sólo habían estado saliendo durante unos dos meses, pero la diferencia en sus vidas a causa de las sesiones era tremenda. Se hizo más fácil hablar el uno con el otro, se volvieron más cercanos, y conforme pasaban los días, el ojiazul estaba seguro de que su novio se sentía mejor sobre su decisión de estar con él a tiempo completo ahora.
