Hola hola hola! (?
Bueno, ¿que puedo decir como introducción esta vez? 3
Veo que hay caras nuevas leyendo mi historia! así que les doy la bienvenida a mis nuevos lectores! ^w^
Volviendo a la historia, creo que muchos han estado esperando este momento, pues desde ahora las cosas van a cambiar un poquiiiiito en la vida de Sakura y Shaoran (si claro, un poquito...-w-U)
Así que mejor les dejo el capi, y ya saben que voy a estar esperando sus comentarios para saber que les apreció! x3
(Shaoran)
No estaba seguro de que le había sorprendido más: si creerse que tenía una enfermedad grave, o haberse encontrado a la causa de sus problemas frente a él, en el hospital.
Pero aquello no era culpa de su esquizofrenia, Sakura Kinomoto estaba allí, frente a él.
¿En la puerta de un hospital?
-L-Li…- Y estaba nerviosa, no cabía duda.
Sus ojos se habían abierto de par en par y lo miraban como si no entendieran por qué se hallaba allí.
Bueno, ni que él tuviera exactamente una respuesta lógica que darle.
Sakura se quedó petrificada los primeros cinco segundos, pero antes de que él pudiera decir otra cosa que su nombre comenzó a hablar…o mejor dicho, a tartamudear.
-¿Q-Que haces…? Solo vine…-se aclaró la garganta- .Vine a buscar unos resultados de mi madre- Le aseguró, intentando aparentar tranquilidad.
Y debía resaltar la palabra "intentando".
No iba a reclamarle nada, pero casi estaba seguro de que le estaba mintiendo. ¿Cómo decirlo? Bueno, siempre se le había dado bien ver detrás de las mentiras ajenas, y siempre sabía cuando alguien no le estaba diciendo la verdad. No podía decir que se sintiera orgulloso de eso, pero era algo útil la mayoría de las veces…
Pero no en este momento, ya que darse cuenta de que Kinomoto realmente ocultaba algo significaba que no iba a poder descansar hasta saber qué era.
Porque sí, uno de sus mayores defectos era la curiosidad.
Y se moría de curiosidad.
-Ah…
Grandioso. ¿Qué no podía responderle algo mejor?
Pero lo bueno fue que a Sakura no pareció importarle su contestación, ya que esbozó una tímida sonrisa, bastante bonita por cierto.
-Bueno, me voy yendo- dijo antes de darse vuelta, pero su instinto de idiota actuó mucho antes que su lógica y se apresuró a tomar la muñeca de su compañera para retenerla.
La joven se volteó a verlo, era evidente que estaba confundida, y que, además, quería salir de allí lo más rápido posible.
-Kinomoto…
¿Qué iba a decirle ahora? ¿Qué clase de explicación podía darle?
Podía darse una a sí mismo, sí, y era que si idiotez crónica parecía haberse vuelto peor. Pero a ella…a ella no podía decirle nada.
Ya estaba a punto de disculparse, cuando la muchacha castaña habló, algo más tranquila.
-¿Y tú a que vienes, Li?
Genial, se había estado quejando de que ella había mentido, y ahora era él el que iba a tener que mentir.
Pensó unos segundos antes de responder, intentando encontrar una excusa válida para no decir que creía que era esquizofrénico o algo así. Después de todo, el no tenía a su familia en Japón, así que inventarse una excusa usando a su madre o a sus hermanas habría sido una idiotez por su parte.
Y tampoco podía preguntarle de la nada que era lo que le estaba pasando a ella, porque no habría sido nada respetuoso. Aunque, si fuera por él, lo hubiera hecho.
No quedaba de otra, iba a tener que decirle la verdad.
-No me sentía del todo bien…así que pensé en venir al médico…
Aquella respuesta pareció quitarle algo de su nerviosismo a su compañera. Se acercó a él y lo miró con detenimiento, como intentando encontrar que era lo que tenía. Luego de unos segundos se separó de él, sin dejar de mirarlo; era obvio que no había visto nada malo en él.
-Bueno, será mejor que entres… No vaya a ser que tengas algo grave y yo aquí retrasando tu tratamiento. Ya sabes…los segundos pueden ser muy valiosos…
Solo lo decía porque tenía muchísimas ganas de irse, y él lo sabía, pero era mejor dejarla ir a tener que explicar cosas que sería mejor callar a menos que quisiera recibir una fuerte carcajada como respuesta.
Así que, sin poder hacer anda, vio a Sakura alejarse de él a paso rápido. Oh, y ahora que lo notaba, si tenía en cuenta que le había mentido sobre unos supuestos resultados de su madre, aquel sobre de papel le resultaba algo sospechoso. ¿De quién serían los resultados?
Basta Shaoran, no pienses en ello…
(Sakura)
Usualmente habría tardado unos cuarenta minutos en llegar a su casa, y no una hora y media. Pero los nervios no la habían dejado avanzar rápidamente, y había caminado a paso tortuga todo el trayecto.
Bueno, eso sumado a que a causa de todas las cosas que pasaban por su cabeza se había quedado parada sin darse cuenta varias veces, y no había salido de su pequeño mundo de pensamientos hasta varios minutos después.
¿Pero qué podía hacer?
Después de haber actuado de esa manera frente a Li no paraba de sentirse una idiota. ¿Por qué había empezado a tartamudear? ¿Y por qué mierda no podía dejar de pensar que su compañero realmente estaba enfermo? Y decía realmente porque en su momento había tenido la ligera impresión de que no era cierto, pero ahora dudaba de aquello. ¿Y si estaba enfermo de verdad? Ella no era médico, y no podía estar segura…
Pero, dejando ese tema de lado- porque no era solo en aquel encuentro en lo que había estado pensando- no podía dejar de pensar la mejor manera de encarar el tema con su familia. Se había planteado varios opciones, como la de entrar y gritar que estaba embarazada a todo pulmón, o reunir a todos y contarlo con más calma, quizás contando algún chiste para alivianar la tensión que seguramente surgiría. Y hasta había pensado en un montón de chistes, intentando descubrir cual funcionaría mejor.
Pero nada daba resultado. En sus pensamientos solo podía ver escenas apocalípticas…
Y con apocalípticas, quería decir que el mundo entero- o al menos el suyo- se acabaría por completo, literalmente.
Pero ahora que estaba frente a la puerta de su casa, todo el ambiente se había tornado sombrío, las diferentes formas de decirle a su familia la noticia le parecían tontas.
De acuerdo, solo quedaba una opción. Reuniría a su familia y los encararía. Sin chistes, ni gritos, ni nada.
Tragó saliva antes de meter la llave en la cerradura y la giró lentamente hasta oír como se destrababa el seguro. Bueno, ya no había marcha atrás…
Abrió la puerta y entró, sintiendo como su cuerpo se tensaba de miedo ante la inminente crisis. Avanzó hasta el comedor y dejó su bolso sobre la silla de madera. Su madre, que se encontraba sentada allí, levanto la vista para observarla. La miró durante solo una fracción de segundo, porque luego posó sus ojos en el sobre café que ella llevaba en su mano derecha.
Cuando levanto nuevamente al vista para mirarla, ella asintió.
Automáticamente, Nadeshiko se levantó de su asiento y corrió a abrazarla. Por un momento se sintió envuelta entre unos brazos cálidos y reconfortantes, pero luego fue ella la que se separó de su madre para mirarla fijamente. No quería muestras de afecto, porque de otra forma no podría enfrentar ni a su padre ni a su hermano. Y no iba a dejar que su madre diera la noticio, oh no, ella sería quien tomaría la iniciativa. Ya lo había decidido.
Le entregó el sobre y sintió como un escalofrío de incomodidad le trepaba por la espalda mieras miraba como su madre abría el sobre y leía su contenido. Se encontró con que estudiaba cuidadosamente su rostro mientras la mujer movía los ojos de un lado a otro con rapidez. Sus cabellos de un color azulado desteñido se deslizaban solemnemente recorriendo su espalda hasta su cadera, y sus ojos, de un suave color esmeralda, parecían danzar mientras su cerebro intentaba asimilar la información.
En el instante en el que Nadeshiko volvió a levantar su mirada para posarla en su hija, escucharon como la puerta de la casa se abría. Al otro lado del umbral apareció un hombre de cabello castaño vestido con unos pantalones lisos color café claro y un caso del mismo color. Tras las gafas que portaba se encontraban unos ojos cafés que las miraban de forma amistosa.
Y estaba sonriendo.
Oh dios, estaba sonriendo.
Tragó saliva antes de dedicarle ella también una sonrisa. Se sentía como una mierda.
¿Por qué, dios, de entre todas las personas en el mundo, tenía que lastimar a esta en particular?
Su padre era la persona más respetable y honesta que existía en el mundo, y el hecho de pensar en que lastimaría su tierno y esponjoso corazón, lleno de dulzura, la lastimaba aún antes de haberlo hecho, atravesándolo con una espada hecha con palabras.
Quizás su sonrisa falsa la delató, o fue la mirada nerviosa de su madre, por que el hombre las miró confundido antes de cerrar la puerta, sin voltearse.
-Papa…tengo que hablar contigo- dijo con fingida valentía.
La verdad era que en esos momentos el escaso coraje que había podido juntar se había desvanecido en cuestión de segundos. Su madre tomó su mano y la apretó, quizá intentando ayudarla en silencio.
El hombre asintió, incrédulo, y se quitó los zapatos antes de entrar.
-Y me gustaría que Touya también estuviera presente- continuó, con sus ojos cafés fijos en los del hombre.
Sinceramente no sabía cómo podía estar hablando sin tartamudear teniendo en cuenta los nervios y la culpabilidad que sentía, pero agradeció que el poco autocontrol que le quedaba fuera suficiente para no titubear.
Su madre se ofreció para subir a buscarlo, pero no fue necesario, porque en ese mismo momento el joven apareció bajando las escaleras. Miró a los presentes y saludó con una sonrisa a su padre, pero al ver que nadie le respondía nada su semblante se puso serio.
Ella lo sabía, sabía que él sabía que algo malo pasaba. Touya podía ser pesado y molesto la mayoría del tiempo, pero no era idiota.
-¿Qué sucede?- Preguntó tranquilo pero con una mirada seria que le causó escalofríos.
-Lo que pasa…
-Sakura y yo tenemos algo que deciros- Alcanzó a decir su madre al tiempo que señalaba la mesa.- Será mejor que se sienten.
¿Ambas?
De alguna manera se sentía agradecida de saber que no tendría que enfrentar esto sola, pero no iba a ser su madre quien diera la noticia, si no ella.
Los hombres intercambiaron una mirada llena de desconcierto y se sentaron en la mesa, frente a las mujeres, que también tomaron asiento en cuanto ellos lo hubieron hecho.
-¿Qué sucede?- Preguntó suavemente su padre, mirando a las mujeres.
(Shaoran)
Acababa de entrar a su departamento cuando el teléfono particular comenzó a sonar. Lo dejo sonar unas siete veces, sin ánimos de contestar y esperando que quien fuera la persona que llamaba entendiera que no iba a contestar el teléfono y lo dejara tranquilo.
La ida al médico no había sacado nada nuevo a relucir, aunque claro, eso ya lo había previsto de antemano.
"Probablemente solo este con falta de sueño" Le había dicho el muy idiota cuando le había comentado que los últimos días no había dormido muy bien.
Sacó de bolsillo de su chaqueta un pequeño frasco con píldoras blancas, que luego aventó hacia el sillón.
No iba a tomar píldoras para dormir, no las necesitaba. ¿Qué se creía ese médico? Él le había dejado muy en claro que la causa de sus problemas era la esquizofrenia.
Bueno…admitía que decir aquello con tanta seguridad no había sido la mejor decisión, puesto que solo había recibido una carcajada como respuesta del médico.
Suspiró, resignado. Claro que era mejor no padecer esquizofrenia, pero ahora que no tenía una enfermedad a la cual echarle la culpa, ¿Qué haría?
El teléfono volvió a sonar, y tras soltar un bufido caminó hasta donde se encontraba el bendito aparato y levanto el teléfono.
-Diga
-¡SHAORAAAAAN!- Separó el auricular de su oído para evitar daños en su audición, pero estaba seguro de que había quedado sordo del oído derecho.
-¿Qué quieres Meiling?
-¿Cómo que qué quiero?- Se calló unos segundos antes de volver a hablar, y a él le pareció escuchar un leve gemido lloroso por parte de su prima- ¿De verdad…no vas a venir a mi boda?
Se maldijo un millón de veces por haber atendido el teléfono. Suspiró, entendiendo que no era culpa de su prima lo que pasaba…bueno, en parte. Porque por otra parte, haber quedado embarazada si era su culpa. Pero el hecho de que el tipo la abandonara NO.
No quería sonar como un miserable, pero no iba a ceder ante ese punto. No iba a meterse en esto, no podría soportar verla a los ojos.
-Lo siento, Meiling- Comenzó a disculparse- Tengo que…
-No pongas excusas- lo interrumpió la joven con voz temblorosa- Se que no quieres venir, pero… ¿De verdad vas a dejarme sola?- Diablos, había comenzado a llorar- No quiero quedarme sola, Shaoran…
¿Era posible sentirse como la peor basura humana? ¿De verdad? ¿Peor que el tipo que ocasionaba la tristeza de su prima?
No… no podía ser una peor basura que esa ¿Verdad?
Basta, no importa en qué medida lo seas, eres un imbécil y punto.
Oh si, como le alegraba que su propia consciencia intentara alegrarle un poco…
Bueno, no importaba, el punto era que tenía razón.
-Estará tu madre, y Nauru dijo que también iría…-Comenzó a decir, en un intento por animarla un poco. Era cierto que toda su vida había intentado aplastar a su prima y ser mucho mejor que ella, después de todo aquello era lo más normal en la lucha entre clanes, pero aquello no quería decir que no la apreciara…un poco. ¡Bueno bastante! ¿Contentos? La apreciaba bastante. Después de todo era su prima, y aunque se pelearan cada vez que se veían, la quería.
Y sobre todas las cosas, no quería verla sufrir.
-Quiero que tú vengas…
-Y aunque no lo creo posible, si tienes suerte quizás mi madre…
-Mi tía vendrá- se apresuró a decir- ¿No quieres verla? Tal vez puedan hablar…
-No
Sabía que su respuesta había sonado demasiado seca y brusca, pero no puedo evitar responder de esa manera. Su madre le inspiraba una sensación extraña, cada vez que la veía se sentía como un insecto amenazado. Su madre no solo le inspiraba un profundo respeto, si no también un profundo temor.
-por favor…te necesito, en serio. No me dejes sola esta vez. Hoy conocí a mi prometido y tengo miedo, Shaoran, me miraba con unos ojos extraños…no se qué hacer.
Se mordió la lengua para evitar decirle que tomara un cuchillo y se lo clavara al tipo por la espalda.
-Meiling, no debes hablar así del hombre con el que pasarás toda tu vida. Entiende que no siempre conseguirás lo que quieres.
Le dolía tener que ser tan frió en esos momentos, pero debía hacerle entender que no tenía escapatoria, que él no iba a poder salvarla en aquella ocasión.
-Lo siento…
Diablos, no, podía decirle de todo menos eso. Otra palabras mas y definitivamente tomaría un avión a china para asesinar a ese tipo…
No, basta, esta conversación ya estaba durando demasiado…
Por más que quisiera, él no volvería a meterse en un tema como aquel, lo había hecho en su momento, al enterarse del embarazo de Meiling, y no había recibido nada bueno a cambio. Lo lamentaba por Meiling, pero no iba a hacerlo.
-No lo lamentes, solo acéptalo- Dijo por fin tras un largo silencio, en el que ninguno se había animado a seguir con la conversación- Me tengo que ir, lo lamento.
-Prométeme que lo pensaras ¿Sí? Al menos dime eso, por favor…
-Te prometo que lo pensaré- Le aseguró sintiendo como su honor descendía hasta el suelo para luego desaparecer. Pero no le importó mucho aquella sensación, porque si decirle eso a su prima hacía que se sintiera mejor al menos un poco, no dudaría en decirlo otra vez…
Aunque no fuera a cumplir con lo que decía…
La boda era en unos tres meses, así que se ocuparía de no contestar el teléfono hasta pasada la fecha del compromiso.
-Adiós.
-Adiós- Se despidió él también y colgó el teléfono.
Dio una rápida mirada al pequeño frasco naranja en el sillón. Ahora que lo pensaba, quizás si necesitaría píldoras para dormir los próximos días…
Se dirigió a la mesa y tomó las llaves al tiempo que destinaba una rápida mirada al exterior por a la ventana. Ya estaba atardeciendo… Se enderezó y comenzó a caminar a paso rápido hacia la dar un paseo para poder calmarse.
No, mejor dicho, necesitaba dar un largo paseo para poder calmarse.
(Sakura)
Sakura, que apenas se había sentado había fijado su vista en sus piernas, levantó el rostro y miró a su padre.
-Bien…esto…
Las vistas de todos se fijaron en ella, y tuvo que tomar la mano de su madre para poder continuar.
-Hay algo que quiero deciros…
-Si tienes algo que decir dilo- Su hermano, tan seco como de costumbre, la miraba fijamente.
Ella no podía saber si estaba preocupado, enojado o temeroso de saber lo que tenia para decir, pues no podía descifrar la mirada que el castaño le dirigía.
Trago saliva, lista para dejar caer la bomba sobre la cabeza de su familia, al igual que lo haría un bombardero sobre un pueblo inocente.
-Dentro de mi vientre- tomó aire nuevamente- se halla una persona.
¿El piloto del bombardero se sentiría triste cada vez dejaba caer una bomba sabiendo de antemano que destrozaría a gente inocente? ¿Tendría remordimientos?
No estaba segura de la respuesta, pero estaba segura de que ella no solo sentía remordimiento, si no que repentinamente había comenzado a sentir miedo.
Su padre la miraba desconcertado, como si no entendiera que era lo que acababa de oír.
-Papa…
-¿Qué dijiste?- Touya dijo esas palabras de la misma forma en la que clavaría una estaca en el corazón de un vampiro- ¿Qué estas qué?
No hay vuelta atrás…
-Que estoy embarazada- repitió, soportando aquella mirada con una fuerza sobrehumana que hasta ese momento no sabía que tenía.
-Sakura…
No supo si se sintió aliviada o consternada cuando oyó su nombre con la voz de su padre. No era una voz suave ni amistosa, si no una voz que solo podía pertenecer a alguien desconcertado…desconcertado y destrozado.
-Mama…- Touya pareció buscar el apoyo de su madre, pero la mujer asintió con la cabeza.
-¿Esto no es demasiado?- Fujitaka las miraba como si aún no entendiera que sucedía- ¿Estáis intentando asustarme?
-No…- Sakura miró a su madre, Nadeshiko había contestado por ella porque seguramente se había dado cuenta de que no podría responderle.
-¿Cómo que no?- Sus labios dejaron salir una pequeña carcajada- Claro que tiene que ser una broma…-miró a Sakura- Que Sakura está…
Ella desvió la mirada, dolida.
Nadeshiko apoyó sobre la mesa el papel que había estado leyendo y se lo acercó. Fujitaka lo leyó lenta y detenidamente.
Un silencio desgarrador invadió el lugar hasta que el hombre volvió a levantar la vista para mirarla.
-¿Esto…es una broma?-Dijo al terminar de leer, clavando sus ojos cafés en su hija.
Tuvo que hacer su mayor esfuerzo para no correr a abrazarle, y negó con la cabeza.
Reprimió un grito cuando su hermano golpeó la mesa con tanta fuerza que temió que la hubiera roto. Touya se paró y caminó hasta la pared, apoyándose en ella de espaldas a ellos. Parecía estar haciendo un esfuerzo sobrehumano para controlarse, todo su cuerpo estaba tenso y golpeaba la pared bruscamente y… ¿lo que había escuchado era un gemido de dolor?
Su atención se volvió a centrar en su padre cuando escuchó que el papel era colocado nuevamente en la mesa. Fujitaka había apoyado ambos codos sobre la madera y su cara se encontraba escondida entre sus manos.
-Papa…
No sabía qué hacer, no sabía que decir. Las manos le sudaban y sentía temblores por todo su cuerpo. ¿Debía correr a abrazarlo? Quizás, pero su cuerpo no se movía.
-¿Quién…?- Comenzó a decir su padre, pero su voz se deshizo antes de terminar la frase.
-¿Ya llamaste a la policía?
Se giró asustada el escuchar nuevamente la voz de su hermano. Él estaba de espaldas a ellos, con el brazo derecho contra la pared.
-¿Qué?- Alcanzó a decir.
-Que si lo denunciaste- insistió, con un tono tan gélido que a Sakura la pareció que repentinamente toda la habitación se había vuelto de hielo.
-¿A la policía…?- La voz consternada de su madre, acompañada del sonido de un nuevo golpe contra la pared por parte de Touya la devolvieron a la realidad.
Ella se levantó de su silla antes de contestar, como si aquello fuera a servirle de algo. Pero no pudo contestarle absolutamente nada, ya que al sentir que sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas se dejo caer nuevamente en su silla.
-Una chica tan joven no puede…haber consentido…
Touya se había dado vuelta, y las miraba de tal forma que Sakura se sintió terrible por haberlo puesto en aquella situación.
-No…no fue así hermano…
Pensó que su hermano seguiría hablando, pero esta vez fue su padre quien habló.
-¿Qué dices? Sakura ¿Sabes lo que estas…?
-Mama me preguntó lo mismo pero…pero yo… no fui forzada…- Sintió como una gota de agua recorría su mejilla ¿estaba llorando? Rápidamente se limpió la lágrima. No iba a llorar, no podía hacerlo.
-¿Quién es?
Después del dolor que le estaba causando a su familia ¿Todavía creía que tenía el derecho de lamentarse? Oh no, su momento de lamentarse por las consecuencias de sus actos ya había pasado, y ahora tenía que afrontar la realidad.
-Dinos quien es, Sakura- Nadeshiko se sumo a la voz de su padre- No puedes seguir callándolo.
-Kiyoshi…
-¡Dime el nombre completo!- Exigió su padre, por primera vez levantando la voz.
Entonces… ¿Por qué no podía hacer que las lágrimas dejaran de caer?
¿Por qué se sentía tan mal?
-Kiyoshi Takawashi
-Llámalo- Se quedó tiesa cuando al voltearse se encontró con su hermano.-¡Llámalo y dile que venga aquí!
-¡No!- Grito, sintiendo que todas sus fuerzas la abandonaba en ese preciso instante.
No iba a llamarlo, no iba a dejar que…
¡Dios! ¡¿Por qué todo tenía que ser así?!
Su hermano parecía fuera de sí, y ella solo atinó a levantarse de la silla para intentar alejarse, pero Touya no se lo permitió, agarrándola de los hombros y comenzando a sacudirla.
-¿¡Por qué no?!
-¡No¡ ¡No voy a llamarlo!-Gimió ella
-¡Mierda Sakura! ¡¿Por qué intentas protegerle?!
-¡Cálmate Touya!- Pidió su madre.
Cerró sus ojos con fuerza, en un intento desesperado por hacer que sus lágrimas se detuvieran.
-¡Porque yo también tengo la culpa de esto! No puedo dejar que…
-Sakura, si él te quisiera, no te habría hecho esto…- Escuchó decir a su madre detrás de ella, pero no era cierto ¡No era cierto!
¡Kiyoshi no era el tipo de persona que creían? El era bueno, amable y caballeroso…y siempre la trataba cariñosamente, haciéndola sentir querida y respetada ¡El no era del tipo que hubiera hecho esto apropósito!
-¡No es así!- Sollozó, sintiendo que su mundo comenzaba a caerse a pedazos- . Nos queremos…y por eso sucedió…
-¿Se quieren?- Abrió los ojos para encontrarse con su hermano, pero lo que vio la espantó. Su rostro parecía deformado a causa de la angustia y su boca se había corrido hacia la izquierda en un intento de sonrisa irónica que más bien le pareció espantosa.
Había visto a su hermano enojado, pero nunca no había visto de esa manera…
-¡Estas confundida! ¡Ciega! ¡Aturdida! ¡No puedes ver lo que tienes delante!
Se quedó parada en cuento su madre apartó a Touya de ella. Su hermano la miraba con odio, frustración y una tristeza que jamás habría podido imaginar.
-¡Abre los ojos estúpida! ¡Si ese tipo en verdad te quisiera esto no había sucedido!
Nadeshiko retenía a su hermano ente sus brazos, intentando calmarlo y consolarlo, pero Sakura ya no podía más.
-¡Eso no es verdad!- Grito dejando a sus lagrimas caer a gusto por sus mejillas- ¡Kiyoshi no es así!
-¡Él ES así!
-¿¡Tu nunca podrás entenderlo?!
Corrió hacia la puerta sin mirar atrás, con la visión borrosa a causa de las lágrimas y la sensación de que acababa de matar a su hermano solo con palabras. Abrió la puerta y salió, descalza, al exterior.
Creyó escuchar a su madre gritar su nombre, pero no prestó atención ni dejó de correr un solo instante. A decir verdad, si fuera por ella, realmente hubiera continuado corriendo todo el tiempo que le quedaba de vida. Correr y nunca detenerse, eso era lo único en lo que podía pensar mientras las lágrimas seguían cayendo a borbotones. Correr hasta que las piernas le dolieran y no pudiera mantenerse en pie.
Era completamente consciente de que toda la vida que conocía hasta ese momento había acabado, y que el futuro que le esperaba sería totalmente oscuro. Una oscuridad tan negra como la noche y tan vacía y dolorosa como la muerte en vida. Y sentía que pronto experimentaría aquello último.
"¡Si ese tipo de verdad te quisiera esto no habría sucedido!"
Esas palabras seguían taladrándole la cabeza, estrujándole el corazón. Matándola. Destruyéndola por dentro.
Corrió desesperadamente durante lo que le apreció una eternidad, y planeaba seguir corriendo de no ser porque repentinamente chocó con algo que le hizo perder el equilibrio. Gritó, no por miedo, si no por la angustia de entender que no podría seguir corriendo más, ya que su cuerpo acababa de darse cuenta de que estaba tan cansado de que no podría seguir, y ahora se dirigía rápidamente hacia el suelo.
Cerró los ojos esperando el golpe, que recibiría gustosa, pero antes de que su preciado y necesitado golpe llegara sintió como alguien la tomaba de la muñeca y tiraba de ella para posteriormente abrazarla.
Dejo escapar un sollozo ahogado ¿Esto quería decir que no había chocado con algo si no con alguien?
-¿Kinomoto?
Todo su cuerpo temblaba a causa del llanto, y sentía que en cualquier momento su corazón dejaría de funcionar y pasaría a mejor vida.
-¿Sakura? ¿Eres tú?- ¡Hey! ¿Qué te sucede?
Levantó la vista para encontrarse con un rostro que conocía, pero su cerebro estaba demasiado incapacitado en ese momento, y no podía siquiera pronunciar su nombre.
Pero se sentía segura.
Se sentía segura entre aquellos brazos fuertes que no permitían que se desplomase al suelo debido al cansancio. Se sentía protegida por esos ojos, que a la luz del atardecer parecían dorados y que la miraban afectuosamente.
De pronto recordó el nombre de la persona: Li Shaoran.
Ooookey creo que terminamos por hoy! 3
Sé que quedó algo largo, pero creo que me entenderán si digo que me fue imposible hacerlo más corto. Y tampoco podía dividirlo en dos, ya saben, no hubiera sido algo lindo de mi parte ¿verdad? X3
Para no seguir acorralándolos con preguntas, prefiero decirles que voy a estar esperando sus reviews ansiosa! y ya saben cuanto mas largos mejor! x3
Bueeeeeno, creo que pasaré a contestar reviews! =3
feruzii: Me alegra escuchar eso! ^^
Jeje si, lo puse como médico por que creo que el papel le queda a la perfección x3
Espero que este capi te haya gustado y que me dejes un review con tus opiniones al respecto. Nos vemos!~
anaiza18: Jeje si, todas sus dudas al respecto fueron disipadas y ahora ya lo único que queda es afrontar la situación, así que mejor le damos ánimos a nuestra Sakurita! w
Jajaj si si, Shaoran creía que tenía algo malo, pero bueeeno, el médico le sacó sus dudas! xD
Haber que te pareció este capi! Espero saber tu opinión pronto =D
Misaos: Hola! ^^
Jaja si, el pobre de Shao creía que ya estaba delirando mas o menos xD
Bueno, la verdad solo dejé una de mis historias, pero te invito a pasarte a leerla si tenes ganas ^^ (En estos momentos esta algo asi como en espera, porque tengo varias ideas y quiero escribirlas todas antes de postearlas, por que esa historia siempre me trae problemas xD)
Yyyy bueno, espero que te haya gustado el capitulo y seguir viéndote por acá (por cierto, ya te respondí el mp que me enviaste ;D)
Nos vemos!~
Hina fire: Bienvenida! ^^ (si no me equivoco, esta es la primera vez que leo un review tuyo, si no es así, disculpame por mi falta de memoria xP)
Jajaj si me revolví la cabeza investigando (no tenes idea de lo feas que se veían mis hojas con todos mis apuntes recién hechos. Pero ahora ya lo tengo todo ordenadito xD). Y claro voy a explicar todo lo que sea necesario para que se entienda, pero hay algunas cosas que las voy a explicar a medida que se vallan dando, así que mis notas van a tener que esperar un poco mas para ser expuestas a la comunidad (?) xD
Bueno, por lo de la curiosidad respecto al tema de la confesión, creo que este capitulo respondió todo x3
Espero saber que te pareció y que sigas leyendo al historia! ^^
Bye byee n.n
225love: A la orden! Aquí traigo un nuevo capítulo recién salidito del horno!
Jajaj haber que te pareció xP
Massygut: Bueeno ¿que digo? creo que el capitulo respondió eso él solito xD
jajaj espero que el capi te haya gustado y poder saber tus opiniones! ^^
Bueno gente! Aquí terminamos por hoy! =P
Hasta la próxima! ;D
