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N/A: Este fic fue basado en una idea de Guir que tomé prestada ^.^

Disclaimer: LAS TORTUGAS NINJA no me pertenecen, es mi corazón el que le pertenece a Leonardo Hamato; tampoco gano dinero por escribir este fic, yo escribo por puro gusto, con todo el gusto del mundo; mi recompensa son sus invaluables reviews y uno que otro jalón de oreja.

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¡HIP!

Las tortugas y su maestro disfrutan de un rico almuerzo preparado por Donatelo: Chili con carne (salvo que a Leonardo se lo preparó al estilo vegetariano). Todos comen con suma tranquilidad, degustando cada bocado, porque la verdad, al Cerebrito le quedó su comida como para 'chuparse los dedos', sólo que hay alguien que está comiendo tan desesperadamente como si no hubiera probado bocado en días.

- Rafael, - Splinter le llama la atención - come más despacio, hijo. -

El susodicho, que ya está arreglado para salir, mastica rápido para poder contestarle a su maestro.

- Tengo prisa, Sensei. Me quede de ver con Casey para salir hoy. -

- Y no llevarás a tus hermanos contigo. – no es que la anciana rata desconfíe del amigo de su hijo, pero dos caracteres tan similares, tan impulsivos… es mejor ser precavido.

Rafael vuelve a comer rápidamente un bocado antes de continuar con la conversación.

- No queremos 'coliches'… digo, les pregunté a mis bros si querían venir, pero los tres me dieron la excusa de que no pueden. –

Splinter se vuelve hacia Miguel Ángel, claramente pidiendo que corrobore la versión de su hermano, mientras Rafael sigue devorando su comida.

- Yo - de alguna parte saca 'de volada' un muñequito tipo robot que él mismo hizo usando materiales que tenía a su alcance, ya que Donatelo no "pudo" construirlo para él, aunque se lo pidió con amabilidad – tengo cosas que hacer con GIR. – así se llama el robotito; lo para sobre la mesa - Tenemos que hacer planes para conquistar la Tierra y someter a los terranoides. -

- ¡Hoooooolaa! - el robotito dice moviendo entusiasmadamente su mano de fomi.

- Donatelo. – ahora es él a quien Splinter pide su versión.

- Soy 'Computadora', el sofisticado dispositivo electrónico que se trajo Miguel, de su planeta natal Irken, con el cual se auxilia para ejecutar sus malvados planes de conquista, y justo hoy me necesita. -

Y de nuevo, el pobre Donatelo ha sido involucrado, voluntariamente a fuerzas, en una de las locuras de Miguel Ángel.

- ¿Y qué me dices tú, Leonardo? -

- Yo voy a practicar algunos pasos de Kabuki que creo podrán ayudarme a mejorar mi respiración y mis movimientos pausados. -

- Es perseverante tu disciplina, hijo. - Leonardo sonríe ante el visto bueno de su maestro – Entonces, Rafael, ¿qué actividad ruda es la que van a presenciar tu amigo y tú? -

- Ninguna. – come y pasa otro bocado – Sucede que cuando Abril y Casey se pelean, ella… - come otro bocado y lo pasa rápido – le dice "Neandertal" a él, y Casey quiere demostrarle que no es un bruto cavernícola… - come más – sino un homo sapiens civilizado, así que lo acompañaré a tomar unas clases de ajedrez. -

- Eso me parece muy adecuado, hijo. Quizás puedas aprender que la victoria no necesariamente se obtiene a base del poderío armamental, sino a base de una infalible estrategia. -

- Pues haber… ¡YOM! ¡YOM! -

- Y hablando de estrategias… - Miguel Ángel se levanta – nos retiramos. - y toma de la mano a Donatelo…

- ¡Pero aún no termino! –

…y se lleva a su hermano y a su robotito para ir en conquista de la Tierra.

- Sólo te pido, Rafael, que se vayan con cuidado. -

- ¡Claro! – engulle el último bocado – Veré que… - mastica - Casey… - no deja de masticar rápido y es que le hace tarde – no se meta en… ¡HIP! … problemas… ¡HIP! - deja limpio su plato, se pone de pie y lo deja en el lavabo - ¡HIP! -

- ¡Tiene hipoooo! – grita el robotito y es que regresó por orden de su amo porque se le olvidó dejar su plato en el lavabo - ¡Tiene hipoooo! ¡Tiene hipoooo! – y al oír a Rafael hipear, comienza a canturrearle.

- Rafael, - Splinter lo reprende - por eso te pedí que comieras con más calma. -

- Se me… ¡HIP!… quita tomando… ¡HIP!… agua. - llena su vaso vacío con agua de la jarra, que es sabor horchata, y luego se bebe todo de un solo trago - ¡AAAAHHH! Ya ven, ya se me qu… ¡HIP! –

- ¡Vas a hacer así: KAABUUUUMMM! - le dice el robotito.

- Después se me… ¡HIP! quita. Ya me… ¡HIP!… voy. -

- Que se diviertan. – le dice Leonardo.

Rafael corre al elevador.

Llega rápido al departamento de su amigo, y como tiene llave, entra.

- ¡Hey…! ¡HIP! ¡Casey! ¡Vamon…! ¡HIP! ¡nos! -

- ¡Ya voy, ya voy! – sale a la carrera de su habitación.

- ¡Siemp…! ¡HIP! ¡es lo mismo cont…! ¡HIP! ¡go!-

- ¿Tienes hipo? -

- No. Me dio viruel… ¡HAP! -

- ¿Y si aguantas la respiración? -

Rafael rueda los ojos, pero sigue el consejo, aspira una gran bocanada de aire y la sostiene. Le hace la seña a Casey de que ya se vayan.

Van caminando a paso veloz por la acera.

- ¡Uy! Ya respira, Rafa, llevas como diez minutos así. -

Rafael resopla.

- Soy un ninja, acuérdate, puedo dejar de respirar por un buen rato. Creo que el hipo ya se fue. -

- Menos mal. No quería que me echarás a perder la concentración con tu ruidito. -

- ¿Tu cerebro puede hacer semejante esfuerzo? -

- ¡Oye! – le da un empujón por el insulto.

- Ah qué cosas haces en nombre del amor. -

- Así como me ves, te verás. – Rafael se encoge de hombros - ¡Mira! Aquí es. -

Entran a una pequeña biblioteca pública y llegan al módulo de información.

- Buenas tardes, Señorita. – habla muy educadamente Casey a la señora con gafas que es quien atiende.

- Buenas tardes. –

- Venimos al curso que darán de ajedrez. -

- Eso me parece bien jóvenes. Se van aquí, – les señala la dirección a la que deben ir – derecho por… -

- ¡HIP! -

- Por este pasillo, se van hasta… -

- ¡HIP! -

- Se van hasta el fondo, y doblan a la… -

- ¡HIP! -

- A la derecha y de ahí… -

- ¡HIP! -

- Jovencito, - dice la señora en un tono de molestia al chico que trae muy abajo la capucha de su sudadera, pero eso no oculta que es él quien hipea – espero que no vengas estado de ebriedad. Aquí… -

- ¡HIP! Yo no vengo… ¡HIP!… borracho, me dio… ¡HIP!… eso. -

- Se te quita tomado un refresco de cola. -

- Ya tomé… ¡HIP!… agua. –

- Por eso no se te quitó. Toma un refresco. -

- Disculpe, - Casey interrumpe – entonces nos vamos al fondo a la derecha. -

- Sí. -

- Gracias. –

- ¡HIP! –

Rafael va hacia donde les indicó la empleada, pero Casey le hace el gesto de que lo siga. Salen de la biblioteca y lo lleva a una tienda para 'dispararle'una gaseosa. Parece que funciona ese remedio. Regresan (la empleada de la biblioteca les echa un vistazo de satisfacción).

Los dos apenas llegan a tiempo a un patio techado en el que hay varias mesas y sillas y un pizarrón. Ya hay gente esperando que inicie la clase. Se sientan en lugares cerca del pizarrón.

No tarda mucho en llegar un hombre con aspecto de erudito.

- Buenas tardes. –

- Buenas tardes. – responden los alumnos.

- Buen… ¡HIP! – Rafael también, o al menos lo intentó.

Varias risas se hacen oír sin disimulo, pero el profesor ignora esto.

La clase comienza con la típica y tediosa introducción histórica. Casey hace lo posible por poner atención porque seguro que Abril le va a preguntar, y quiere demostrarle que es capaz de aprender algo nuevo y culto… o eso quisiera, porque el hipo de Rafael lo distrae.

- Este juego de guerra, tal como se conoce actualmente, surgió en Europa durante el siglo XV… -

- ¡HP! – aun con la boca bien cerrada se oye fuerte el sonido involuntario que hace Rafael.

-… como evolución del juego persa Shatranj, que a su vez surgió a partir del más antiguo Chaturanga… -

- ¡HP! -

- La tradición de organizar competiciones de ajedrez empezó en el siglo XVI… -

- ¡HP! -

- Rafa. – Casey eleva un poco la voz.

- ¡HIP! – en vez de un "¡no lo estoy haciendo a propósito!", es lo que se le escapa de la boca a Rafael.

- Creo que debería ausentarse de la clase, – le dice el profesor – para que intente quitarse el hipo; dicen que hay que levantar las manos, respirar profundamente y retener el aire unos segundos. -

- Otro remedio caser… ¡HIP! – pero ante la persistencia del hipo, Rafael se levanta y regresa por donde vino.

Entonces, siente la urgencia de ir al baño (tomó demasiados líquidos); afortunadamente para él, en ese pasillo hay baños. Se acerca con apuración a la puerta del baño de Caballeros, alarga la mano para tomar la manija de la puerta y…

- ¡HIP! –

El hipo lo obliga a moverse y su mano se aleja de la manija; la acerca de nueva cuenta…

- ¡HIP! –

Otra vez no logra asir la manija. No dice nada, pero comienza a apretar con fuerza su mandíbula, y haciendo uso de su habilidad ninja, de un veloz movimiento, toma la manija.

- ¡Jejeje…! – ríe triunfal, pero… - ¡HIP! -

El hipo vuelve a sacudir su cuerpo, y como tiene bien agarrada la manija, y por el brusco movimiento, la zafa de la puerta.

Mira con mucho coraje el pedazo de metal que servía para entrar al baño. Le da un empuje a la puerta, pero no se abre, entonces comienza dar golpes más fuertes (y es que la urgencia se está haciendo más apremiante) y tampoco así se abre, así que le da una patada, y así abre la puerta de golpe.

- ¿No que no…? ¡HIP! –

Arroja la perilla inservible y al entrar deprisa…

- ¡AUCH! -

…recibe un golpe feo en la cabeza. Alguien desde dentro ha empujado la puerta, hacia afuera, también con fuerza, pensando que algún descarado iba a golpearlo sino hacia lo mismo; ha golpeado y tirado a Rafael al suelo.

Después de pasada la emergencia (pero no la punzada en la cabeza) y para quitarse ese fastidio fastidiando a alguien, Rafael va con la empleada de información.

- No… ¡HIP! – ni termina la frase, la empleada ya le entendió.

- Que curioso, si a mí siempre me funciona. -

- Pues a mí… ¡HIP! – mejor lo que hace es levantar las manos, jalar aire y aguantar la respiración.

- Ojalá y eso te funciones, muchacho, porque si pierdes una clase, no le vas a entender a la siguiente. -

Rafael cierra los ojos para concentrarse en el raro ejercicio que según quita el hipo y no en que va perder la clase, aunque quizás pueda pedirle a Casey que le explique después, y eso si consigue captar algo en primer lugar.

Llega un joven con la empleada; también se va acercando una señora.

- Toma Kate. – le dice el joven a la empleada, tendiéndole algo metálico y de color negro.

- Gracias, querido. – la empleada esta por tomarlo, cuando la señora llega junto a ellos, y ve que un chico con sudadera tiene las manos en alto y otro chico le apunta con algo negro a ese chico y a la empleada de la biblioteca.

- ¡SOCORROOOOO! – grita desesperada - ¡UN LADRON! ¡POLICIAAAAAAAAAAAAA! -

El chico y la empleada ven con extrañeza a la señora que se ha puesto a gritar, y luego se miran como diciéndose "está loca, ¿o qué?", cuando, uno de los guardias del lugar, llega corriendo y ve ese mismo objeto metálico y de color negro que vio antes la señora gritona, y se le va encima al muchacho que lo trae (cuando apenitas éste le entrega ese objeto a la empleada) y lo inmoviliza al instante.

- ¿Pero qué haces, George? -

- Tienes derecho a guardar silencio. - le pone las esposas – Cualquier cosa que digas será usada en tu contra… -

- ¿Pero qué hice? – y como el guardia le sigue "leyendo sus derechos" y ya lo ha puesto en pie, pide ayuda a la empleada - ¡Kate! -

- ¡George! ¡Suéltalo! ¡No ha hecho nada malo! -

Más policías llega a auxiliar, y gente curiosa también se acerca.

- ¡Traía un arma y amenazó a este pobre y asustado muchacho y a esta histérica anciana! – vocifera uno de los espectadores.

- ¡¿Yo, asust…?! HIP! – Rafael se ofende, e iba a reclamar, pero el hipo lo ha interrumpido.

- No traía ningún arma, - explica la empleada tratando de mantener la calma más por que ha sido insultada – lo que Stephen me dio fue… -

- ¡Yo también vi que traía un arma! – se acerca alguien más que vio de lejos el "arma".

- ¿Pero cuál arm…? ¡HIP! – Rafael no puede dar explicaciones.

- Y ya no la traes. – dice unos de los guardias al presunto culpable – Eres un hábil maleante. -

- ¡Pero yo…! –

- Yo también vi el arma. – otro "testigo" se une a la discusión – Hasta ese chico tenía levantadas las manos. – señala a Rafael.

- Sí, pero… ¡HIP! -

- Vamos todos a la comisaría. – ordena el primer guardia.

- ¡Ya estás sufriendo de Alzheimer, George! – dice la empleada - ¿Por qué no quieres escuchar que no era un arma? –

- Allá lo arreglaremos. Tráiganse a todos. – ordena a los demás guardias; echa a andar llevándose a su prisionero junto con los implicados y los testigos, bueno, uno de los implicados no quiere ir.

- ¡A mí no me…! ¡HIP! – Rafael trata de quitarse del agarre de un guardia.

- ¡Pobre muchacho! – se le acerca la señora quien dio el grito de alarma – Hasta te dio hipo por el susto. -

- ¡Yo no…! ¡HIP! -

- Dicen que provocando un estornudo se te quita. – hurga en su bolso.

- Lo siento, señora, - le dice un guardia – pero tiene que acompañarnos y dar su testimonio. -

- Sí, lo haré con gusto, sólo permítame… - saca su polvo facial, lo abre, lo acerca a la cara de Rafael y…

- ¿Qué…? ¡HIP! -

… y sopla el polvo que usa para maquillar su cara sobre la cara de Rafael; el pobre comienza a estornudar.

- ¡AAASHHU! ¡AASHHUUU! ¡AAAAAASSSHHHUUUUUUUU! -

Y sin poder hacer nada, por estar estornude y estornude, el guardia lo conduce junto con todos los demás a la comisaría.

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