Capítulo 1 Kushina Uzumaki

Naruto salía feliz de la academia luego de pasar con creces el examen para subir al rango de ghenin, recordando las palabras de Iruka de hace un momento.

Vamos Naruto, no me obligues a quitarte esa banda, dijo el sensei.

Iruka sensei, no me obligue a desmayarlo de nuevo y déjeme celebrar a gusto, respondió.

Iruka bufó diciendo que no podría hacerle eso a un chunin como él.

¿A no?, ¿qué me dice de las veces anteriores?, ¿y qué me dice de ahora?, dijo el Uzumaki cuando hizo una señal de manos y lo rodeó algo de humo mostrándose como su contraparte femenina sexy Naruko como vino al mundo. Iruka inmediatamente salió disparado varios metros siendo impulsado por chorros de sangre de su nariz.

Está bien Naruto, grita todo lo que quieras, balbuceó.

Muchas gracias sensei, jaja, a veces me pregunto con esa resistencia cómo es que tienes novia, ¿cómo se llamaba?, ¿Anko?, dijo Naruto y luego se fue de ahí, Iruka sintió alivio al no haber alguien más para verlo derrotado. Ese niño es muy astuto y molesto, pero no puedo evitar sentir aprecio por él, pensó. Después de todo, él sí podía diferenciar a Naruto del zorro que tenía en su interior, además de que respetaba y temía mucho a la madre de este.

Iruka sonrió. Naruto, serás el más grande de todos, pensó mientras se levantaba tratando de limpiar su sangrado.

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Naruto llegó a casa, pasó por las casas de los clanes de sus amigos, saludó a Tsume y su hija, la líder del clan Inuzuka fue a su hogar con unos papeles de su clan.

También pasó por la casa de los Nara en donde saludó a Yoshino que estaba algo molesta, seguro porque a pesar de que salieron temprano Shikamaru aún no llegaba.

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Entró por la ventana como era costumbre, algo que a su mamá no le agradaba del todo. Tenía planeado avisarle a su mamá y luego practicar un poco en algún campo de entrenamiento.

Fue directamente a su habitación y dejó su chaqueta que estaba un poco sudada.

De pronto escuchó unos sonidos extraños, sonaban a, su madre, parecía que alguien estaba haciéndole daño o algo así.

De inmediato fue sigilosamente hasta su cuarto, ambos vivían solos ahí y no era un lugar tan grande, por esa razón fue que logró escucharlo con facilidad.

Vio que la puerta estaba semi abierta. Los sonidos eran cada vez más fuertes, y hasta llegó a oír unos sonidos más, una especie de choque de algo contra otra cosa, algo mojado al parecer.

Abrió con cuidado la puerta hasta tener una mejor visión del cuarto, cuando la vio.

Su madre, Kushina Uzumaki, estaba en su cama con las piernas estiradas y con la falda levantada hasta la cintura. Su mano derecha estaba frotando su vagina de arriba abajo mientras que con su mano izquierda se agarraba uno de sus pechos.

Naruto se quedó viéndola, sabía que era muy hermosa, pero esto era otra cosa, no solo era bella, era sexy también, todos estos años la había visto desnuda o en paños menores raras veces, pero era la primera vez que la veía de ese modo, y haciendo eso, que parecía que era por buscar placer en sí misma.

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En la mente de Kushina.

Ah, qué rico se siente, no sé cómo podré seguir con esto, he estado así desde que Minato murió, y cada vez se me ha hecho más difícil hacerlo con Naruto en la casa, suerte que está por convertirse en un ghenin y tendrá que salir de misión en misión, así podré hacerlo con más tranquilidad, pero, no aguanto más, necesito carne real, tal vez sea mejor buscarme a alguien, pero quién.

Kushina gemía con los ojos cerrados, normalmente pensaba en buscarse a un novio por ahí, pero Konoja estaba llena de gente que no le llamaba la atención, solo había una persona con quien fantaseaba de vez en cuando, lo hacía porque era el mejor hombre que ha conocido, y era muy tabú así que eso le daba más morbo.

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Ah, Naruto, ah, dásela a mami, vamos bebé, muéstrale a mami tu potencial, oh, eres mejor que tu padre, hazlo más, fuerte, murmuró ella, pero sus palabras fueron lo suficientemente audibles para el chico que estaba en la puerta.

Kushina se mordió el labio inferior cuando agarró con 2 dedos su clítoris y lo jaló ligeramente, antes de gritar de nuevo. Su cuerpo se calentaba más, casi a punto de botar sus jugos. Y justo cuando iba a hacerlo, oyó algo en dirección de la puerta. Había visto a Naruto tomando la perilla de la puerta.

Trató de tapar su raja con sus manos mientras bajaba su falda, pero esta acción era detenida porque sus piernas aún estaban dobladas impidiendo que la falda verde baje, estaba demasiado nerviosa y avergonzada para reaccionar de mejor manera.

Sus manos temblaban y las lágrimas cayeron, veía su mundo derrumbarse.

Se rindió y, hundiendo la cara en la almohada al final de la cama, empezó a sollozar mientras las gotas empapaban la almohada.

"Me viste ... me viste ...", lloró, "estoy tan avergonzada ... tan humillada, por favor, no me mires, soy horrible". Gritó Kushina.

Naruto al principio no sabía qué hacer, cómo reaccionar ante esto, pero con la motivación de llegar hasta su madre que estaba llorando, dio unos torpes pasos hasta sentarse a su lado.

Tranquila mamá, no tienes por qué ponerte así, dijo sobando su espalda, aún veía los jugos que había votado al lado de donde se estaba dando placer.

Todos necesitan esto de vez en cuando, es totalmente normal, no tienes por qué sentirte mal.

"¿No te molesta?" "¿no te parece asqueroso ver a tu propia madre ...?" dijo Kushina.

"¡No! No podría sentir asco de ti, eres muy hermosa" dijo tímidamente.

Kushina quedó paralizada unos segundos, por un lado, le hacía muy feliz el hecho de que su hijo le diga esas cosas tan lindas, pero por otro tomaba en cuenta que ella estaba diciendo su nombre cuando se estaba dando placer, algo totalmente raro.

El chico con el fin de poder hacerla sentir mejor y demostrarle que no era nada malo, tomó la mano derecha de su madre, aún estaba empapada de sus jugos, y lo chupó con delicadeza.

El llanto de la mujer se detuvo, y comenzó a sonrojarse, sentía el calor que la lengua de su hijo les daba a sus dedos, sentía cómo lamía y se tomaba sin problemas el líquido que sacó hace un momento.

Ella se acurrucó más cerca de Naruto después de que él dijo esto.

"Mamá, podría ayudarte cuando tú, ya sabes, necesitas tener, relaciones ..." Naruto paró de la impresión y quitó su boca de las manos para acercarse más al rostro de Kushina.

Kushina sabía que estaba mal, pero había pasado tanto tiempo y cuando escuchó a Naruto, sintió que, si no era con él, no podría ser con nadie más, era como ella había pensado hace rato.

Naruto estaba a punto de hablar cuando de repente ella lo agarró por las mejillas y lo besó en los labios. Los ojos de Naruto se ensanchan antes de derretirse en el beso.

Kushina paró por un momento para quitarse su camiseta blanca, mostrando sus pechos cubiertos por su sostén morado, seguido de esto se lo desabrochó y, lentamente, dejó caer su prenda.

Naruto no podía creer lo que veía, las enormes tetas de su mamá en todo su esplendor muy cerca de él. De inmediato siguió besándola, pero esta vez ella agarró sus manos y las plantó en sus mamas.

Él comenzó a masajearlas y provocando que ella gima entre besos, así estuvieron por un momento, hasta que ella fue la que paró con el acto para seguir con otro.

Dales besitos a ellas, le pidió y su hijo obedeció.

Naruto daba besos a cada uno de los grandes globos, fácilmente eran de una copa de.

Hace mucho tiempo que no les dabas cariño Naruto-kun, es hora de recuperar el tiempo perdido, y usa un poco tus dientes, siempre me gustó que lo hicieras, dijo Kushina.

Sabía muy dulce, un poco a ramen, podría haberlo hecho todo el día, pero tenía otros planes.

Naruto levantó la falda de su mamá, y fue cuando volvió a ver la vagina mojada, Kushina iba a preguntar qué iba a hacer, pero sus palabras quedaron atrás cuando sintió la lengua de su hijo.

"Oh Dios", gimió Kushina cuando Naruto la comía.

Naruto poco a poco bajó mientras hacía que su mamá se eché totalmente en la cama, hasta llegar con un agujero diferente, el trasero de Kushina fue comido también, este tenía un sabor diferente, pero era muy rico también, no sería mala idea hacer esto todos los días, pensó.

"Mmm… ¡oh Naruto! Ahí mismo, comete a tu mami" se calló cuando tuvo el mayor orgasmo de su vida. ' Minato simplemente no se acerca a Naruto, ¡Dios mío, me está volviendo loca!' pensó mientras se derramaba sobre la cara de su hijo, que se bebía los jugos como si fuera lo más delicioso del mundo, y al parecer, para Naruto sí lo era.

Naruto salió de debajo de ella y comenzó a besarse con su amada madre, Kushina se saboreó a sí misma en el beso y también le gustaba sus propios jugos.

"Chúpalo mamá" dijo Naruto cuando reveló su miembro de 20 centímetros.

Ella sonrió hambrienta mientras miraba la verga más grande que había visto antes de llevarse a su hijo a la boca. Su cabeza se balanceó de arriba a abajo, sabía delicioso, pensó Kushina.

El movimiento de la Uzumaki no se detuvo, estuvo así por un buen rato hasta que sintió que su hijo se iba a venir, era justo lo que estaba esperando. Se bebió todo lo que su hijo le dio, y cuando terminó de lanzar su carga ella levantó su cabeza y lo volvió a besar haciendo que pruebe su propia semilla.

Kushina sonrió y abrió las piernas.

"Hazlo Naruto, es hora de volver de donde saliste" dijo Kushina mientras reía seductoramente.

Naruto comenzó a empujar a Kushina. "Oh kaa-chan", gritó mientras metiéndosela.

Kushina se mordió el labio mientras hacerlo más fuerte. Ella estaba en el cielo, Minato nunca la había hecho sentir así antes. ¡Sabía que esto estaba mal pero ya no le importaba ser ultrajada por Naruto, es más, lo dejaría hacerlo siempre que quiera!

"¡cógete así a tu puta madre!" gritó mientras Naruto empujaba más fuerte. Ella lo agarró y descuidadamente lo besó, las lenguas iban y venían y ella se estaba volviendo loca.

"Oh Dios mío, ahí mismo… ¡ahh!" gritó de nuevo cruzando sus piernas en la cintura de Naruto mientras se corría sobre él. Naruto enseñó los dientes demostrando que a él tampoco le faltaba mucho, Kushina vio esto y no se preocupó, estaba demasiado inmersa en el éxtasis como para preocuparse, si iba a pasar algo ese día, que así sea, pensó.

Naruto dio una estocada más cuando llenó el útero de su madre con su leche, Kushina gimió fuertemente e incluso algunos en las calles lograron oírla, pero pensaron que era otra cosa.

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Los dos jadeaban de cansancio, Kushina le había robado la virginidad a su propio hijo.

"Te amo Kaa-chan" dijo mientras la miraba.

Ella besó a Naruto con tanto amor como pudo demostrar "Yo también te amo, Naruto".