El dinero no lo es todo


Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.


Capítulo 2: Regresando a la rutina

Regresé al club cerca de una hora antes de ver a Garrett en el restaurante de siempre para cenar y luego ir al departamento que él había alquilado para estar conmigo.

Me tomé solo dos tragos y luego fui al baño para acomodar mi cabello y mi maquillaje una vez más. El adoraba que usara mi cabello suelto, ya que su esposa siempre lo llevaba atado. No vi a Jessica por ningún lado, por lo quien imagine que aun estaría ocupada con algunos de los amigos o colegas de Emmett, tal vez con mas de uno… definitivamente eso no era algo que yo hacia, pero a ella le gustaba, aunque sabia que corría el riesgo de que las cosas se salieran de control.

Tomé otro taxi hasta el restaurante, y entonces me senté a esperarlo. No me molestaba llegar antes, ya que entonces podía entretenerme viendo a las parejas presentes , comiendo, besándose o incluso, discutiendo.

Él llegó a tiempo, como siempre, con su traje gris de abogado y su maletín de negocios en la mano, del cual nunca parecía despegarse.

-lamento haber llegado tarde-dijo sentándose a mi lado para luego besarme

-no te preocupes, yo llegué antes-dije y acariciando su pierna.

Garrett era un buen tipo, aunque ya no amaba a su esposa. Era lamentable, más que nada por sus dos hijas pequeñas, pero también por que siempre se veía triste, salvo cuando estaba conmigo.

Ordenamos la cena y él estuvo hablando durante un buen rato sobre su nuevo caso. La verdad es que la mayoría de las veces era aburrido, pero el necesitaba descargarse con alguien, así que esa era yo.

-¿Rose?-dijo de pronto y hasta entonces yo no me había dado cuenta de que había estado jugando con la comida en mi plato y sin prestarle nada de atención-¿estás bien?

-si, yo… lo siento, fue un largo día para mi-mentí

-entonces podemos irnos si es lo que quieres, tampoco tengo mucha hambre.

Yo le sonreí y entonces el pidió la cuenta.

Me sentía algo extraña, pero no sabía bien cual era el motivo. Garrett, de todos mis clientes, era uno de los más tranquilos, le gustaba el sexo, pero nada extraño, sino lo tradicional. Sin juegos, ni preliminares, ni juguetes, a diferencia de otros; y tal vez ese era el motivo por el cual se volvía aun más aburrido para mi. Sin embargo, no podía quejarme, llevábamos viéndonos casi por ocho meses y siempre había sido igual de atento conmigo. Le gustaba llevarme a cenar o al teatro, pero eran muy pocas las ocasiones en las que me quedaba a dormir con el, cosa que yo tampoco solía hacer.

Pero haber tenido sexo con Emmett justo antes que él, hacía que a este le quitara toda la emoción.

Me subí a su coche y entonces él empezó a conducir camino al centro. El vivía en las afueras de la cuidad, y pensó que rentando un departamento cerca de su trabajo, su esposa no lo sospecharía.

La verdad es que raramente los tipos casados duraban mucho conmigo, a menos que terminaran divorciándose y sin pasar por al depresión post- separación quisieran seguir viéndome.

Su celular sonó y tras atender, y hablar con una voz entre preocupada y decepcionada, colgó.

-Laurel no deja de llorar- dijo y refiriéndose a su hija más pequeña- lleva más de media hora preguntando donde estoy y yo…

-entiendo- dije

-¡maldición!-gruñó-es que nunca…- yo puse mi mano sobre su regazo intentando calmarlo- llevaba esperando toda la semana para verte y…- hizo una pausa para detenerse a pensar en algo- le diré que tengo un viaje de negocios el viernes y así podre tenerte conmigo hasta el sábado ¿que te parece?

-lo siento, pero estaré ocupada hasta el lunes

El parecía sorprendido

- ¿no hay forma de que te convenza de que faltes a alguna de tus citas?

Yo negué con la cabeza. No eran citas, sino exámenes, pero no me iba a molestar en corregirlo.

-bien, supongo que tendré que inventar algo para la siguiente semana. ¿Dónde quieres que te deje?

-en el club, estaría genial. Quiero tomarme algo más antes de acostarme.

-¿nunca lo dejas, eh?

Yo me reí y entonces el continuó conduciendo.

Al otro día me desperté tarde por la mañana. No estaba cansada, pero por suerte, mi trabajo no requería que estuviera despierta sino hasta la tarde, aunque en ocasiones conseguía estar ocupada casi todo el día, con algunas pausas para descansar en el medio.

Al mirar mi despertador, vi que eran cerca de las dos. Bien, ya me había saltado las clases, así que no tenia ningún caso preocuparme por ello.

Mi estomago gruñó y entonces decidí que era hora de levantarme. Me vestí y cepille los dientes antes de ir a la cocina en busca de algo de comer. La nevera estaba vacía. Y eso era algo bastante común considerando que no pasaba mucho tiempo en casa y hacer las compras por la mañana era algo que detestaba.

Fui hasta el restaurante que quedaba a dos calles de allí y tras pedirme una ensalada grande con papas fritas, me dedique a pensar que tenía que hacer antes de que llegara la noche.

Hasta ahora solo tenía dos citas en lo que restaba del día y no tenía pensado agregarle ninguna más. Después de eso, haría las compras y procuraría dejar la alacena y la nevera llena con cosas que resistieran por al menos una semana y así ahorrarme la molestia de ir a almorzar a otro sitio por falta de comida en casa.

Comí mi almuerzo y entonces fui al mercado donde me hice de todo lo que adoraba a comer cuando estaba sola en casa y con pocas ganas de cocinar. La mayoría de las cosas estaban congeladas o empaquetadas, lo que ayudaba a que se conservaran mejor hasta que las comiera. Y me pase por el centro comercial, solo para ver si había algo que me gustara. Y desde luego, encontré un vestido muy lindo con flores perfecto para esta temporada.

Era un poco adicta a las compras, tenia que admitirlo, pero tener dinero para poder hacerlas, era mi máxima perdición. Y eso lo era, desde que había conseguido ese trabajo.

Al principio solo había bastado con el dinero del banco, pero solo cubría lo básico, como los libros o la comida. Y definitivamente la convivencia no iba a funcionar para mí con otras doce chicas, al menos no si tenían tantos prejuicios con respecto a sus novios, mientras que estos no podían dejarse los pantalones puestos. Bien, tal vez tenía algo de culpa también, podía ser un poco zorra desde luego, pero no es como si tampoco tuviera motivación. Y obviamente no toleraba a tipas huecas como una olla hablando de cosas superficiales todo el día, por mucho que yo también me interesara por mi imagen.

Las cosas mejoraron notablemente al poco tiempo de aceptar el trabajo. Podía mantener un pequeño apartamento para mi sola en el centro, y aun con el dinero del banco, cubría los gastos de la universidad, lo que me dejaba con bastante dinero extra para darme algunos gustos; como la ropa o los zapatos o ir a comer o salir a centro cuando tuviera ganas de hacerlo. Tenía un nuevo estilo de vida, claro a costa de lo que era ese trabajo, aunque la mayoría de las veces no era tan terrible. Y había sido gracias a Jessica.

Tenía buenos clientes, o al menos atractivos, o buenos en la cama, otros, simplemente eran aburridos o convencionales. Y realmente había tenido suerte de no toparme con ningún psicótico o que le gustaran las cosas raras. Aunque supongo que en parte era por que pese a que necesitaba el dinero, me fijaba bien en los tipos antes de acceder a hacerlo con ellos.

Mis citas de la tarde, estuvieron bien, y tuve una muy buena propina.

Primero fue Mitch, el accionista de la bolsa recientemente casado de apenas tres años más que yo y que le gustaba hacerlo al estilo animal en la cama hasta no tener mas aire en los pulmones, y quien por cierto me dejo la propina.

Su esposa era rica, pero muy tímida y mojigata. Apenas dejaba que el la tocara, no mas de una vez a la semana o dos. ¿ y acaso creía que con eso un tipo de su edad se iba a conformar? ¿Que no iba a buscar tarde o temprano otra con la que revolcarse?

Tal vez para su suerte no había sido su hermana o su mejor amiga, o su prima, había pensado yo. Aun así, debía de ser terrible creer que todo este bien, mientras que a tus espaldas tú esposo lleva una doble vida y finge que todo este bien, como el mismo decía.

No le gustaba discutir con ella, se sentía mal al pedirle que hiciera algo que ella no quería, ¿es que acaso a ella no le gustaba el sexo o no sentía una necesidad tan fuerte como yo de tenerlo? Mitch no era malo, algo brusco supongo, pero si era ese tipo de chica, necesitaba un tipo que le hiciera el amor y no que solo le gustara follar. Tal vez terminarían divorciándose, con el tiempo… aunque dudaba que lo hicieran por el dinero. Parejas como esa, según como había visto varias veces, podían llevar casados una vida entera por mantener un estilo de vida y comodidades a costa de estar con alguien a quien ni siquiera le tenían amor.

Algo a lo que me oponía por completo. Prefería estar sola a eso, y tal vez ese era uno de los motivos por los cuales lo estaba. Con mi trabajo, el amor no era una opción, y desde luego no era algo en lo que creyera demasiado tampoco. Era solo una fantasía, nada más.

La última cita del día fue con Thomas, quien podría ser mi padre, y que en ocasiones actuaba como uno. Era serio y protector, tal vez un poco posesivo, especialmente cuando me llevaba por ahí con sus amigos del trabajo, exhibiéndome como si fuera su juguete preferido además de su Rolles Royce, pero que a diferencia de mi, lo tenia a tiempo completo. Era engreído, oh, sí que lo era, pero a la hora de acabar gemía casi como una chica. Había sido muy cómico la primera vez, pero me había prometido no reírme. No es como si el pudiera controlarlo o algo así, pero si era fuera de lo común. Era viudo y le gustaban las chicas jóvenes, el problema es que no le duraban mucho y le constaban diez veces mas que yo mantenerlas como novias hasta que ellas se hartaran de el.

Fue aburrido como cierre, o como cualquier cosa. Thomas era aburrido y estructurado. El "llevaba el mando" en la cama si así puede decírsele a quien esta arriba en la posición del misionero o atrás en la de perrito. ¡Y eso era todo! Pero pagaba bien y siempre me llevaba a fiestas por las cuales me pagaba bastante más que el resto. Así que pese a todo era un buen negocio el que tenia con el.

Por la noche, decidí que no iría al club. No necesitaba ir todas las noches y estaba cansada; y además ya había faltado a mis clases por la mañana y no podía hacerlo de nuevo. De otro modo no terminaría jamás con mi carrera. Aunque si llamé a Jessica antes de meterme a la cama, con suerte no estaría aun ocupada como para atenderme.

Tres pitidos, y entonces ella contestó. Pude escuchar la música de fondo del club.

-imagine que no ibas a venir- dijo- ¿tienes examen o algo mañana?

-estoy cansada- dije- además tuve dos citas hoy y falte a clases.

-deberías hacerlo mas- ella me alentó- te estas sobre exigiendo mucho, necesitas relajarte.

-muy pocas veces el trabajo es relajante- dije- ¿que tal te fue hoy?

-bien, fueron cuatro citas. Oh y aun no te conté lo del fin de semana.

-¿qué pasó?- ella parecía estar diciéndolo como un "¡oh, Dios, no sabes de lo que te perdiste!"

-los amigos del tipo al que te llevaste- dijo, la muy zorra

-¿los? ¿Jessica, cuantos fueron?

-solo dos, no exageres- me regañó- y fue asombroso.

-¿fueron dos a la vez?- definitivamente algo que nunca había hecho y dudaba hacerlo, al menos no como trabajo, si eso llegaba a suceder.

-si- contestó alegré- Dios, definitivamente quiero volver a verlos. Son unos pervertidos y me encanta. Vaya amigos tenia el tuyo.

Yo no respondí, por lo que ella dio por sentado que así era.

-¿qué hicieron?- ella preguntó

-nada extraño- ella bufó del otro lado de la línea como si fuera aburrida- me gustó, es grande y de verdad sabe lo que hace, ¿Qué puedo decir?

-así que nada pervertido

-nalgadas- ella soltó un "mmm" del otro lado de la línea- pero eso fue todo

- bien, hablaremos mañana-ella me dijo- creo que ya tengo a alguien antes de terminar por hoy. Nos vemos Rose.

-suerte-dije y entonces ella colgó


por votacion y pedido de ustedes, les dejo el segundo capitulo de este fic.

ojala les guste y en el proximo prometo habrá mas accion con Emmett ajajjaa.

gracias por sus reviews, son lo que me alienta a seguir escribiendo, asi como a toda las chicas que me siguen y a mis historias o me tienen entre sus favoritos.

un saludo enorme a todas.

Bella McCartney Darcy