El dinero no lo es todo
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.
El resto de los personajes y esta historia me pertenecen a mí y a mi imaginación.
Capitulo 18: ¿vacaciones?
Volví a ir al gimnasio.
Dios, estaba exhausta, pero necesitaba hacerlo. Necesitaba ejercitarme, poner mi cabeza en otro sitio, al menos por una hora y media.
Pero claro, Chris no iba a hacérmelo tan fácil. Dios, ese tipo en serio necesitaba follar con alguien, tal vez Jessica estaría interesada….
Me sonrió juguetonamente en cuento me vio entrar y luego estuvo encima mío bastante tiempo evaluando y corrigiendo mi desempeño en las maquinas ¿de verdad? ¿es que no tenía nada mejor que hacer?
Sin embargo, me dedique a ignorarlo. Me puse mis auriculares y encendí mi Ipad tratando de vaciar mi cabeza y en no pensar en nada ni nadie.
Oh, y eso iba a ser difícil considerando el fin de semana que había pasado, pero iba a intentarlo. No podía solo pensar en el, una y otra vez. Eso estaba mal, me estaba haciendo mal.
Comencé a hacer abdominales y pude ver a dos tipos mirándome, o mirando mi trasero mejor dicho. ¿Cómo es que ni siquiera podían disimularlo bien? Cuando a mi me gustaba un tipo, no me quedaba mirándolo como una babosa, por muy bueno que estuviera. Solo lo miraba un par de veces, con interés y de forma juguetona, y el resto dependía de el. Eso era todo.
Algo que llevaba tiempo sin hacer. Y con el trabajo las cosas eran muy distintas, ya que entonces era yo la que debía abordar a los tipos la mayoría de las veces, antes de que otra lo hiciera.
Pero en la vida real… realmente llevaba tiempo sin interesarme así por nadie. No verdaderamente. Había pasado mucho desde la última vez que había flirteado porque alguien me gustaba, porque quería algo para mi, sentir ese algo…
Algo como lo que Emmett me había hecho sentir.
Había disfrutado en el bar flirtear con él, la primera vez que lo había visto. Y luego las siguientes veces…. entonces solo teníamos sexo y jugábamos. Eso era todo.
Pero el había querido mas, haciéndome querer a mi también, un poco más. La cena…la boda, su familia, eso había sido mucho más. Más incluso de lo que podría haber pedido, pero no era por mi. El no había hecho todo eso porque quería que conociera a su familia, porque tenía una relación conmigo. Sino que me había llevado por que el necesitaba una chica que estuviera con el para que no lo molestaran por seguir solero, el mismo me lo había dicho. Y necesitaba sobre todo alguien con quien pasar un placentero fin de semana, follando hasta el cansancio, varias veces al día y de forma increíble, algo que tenia conmigo.
Una vez terminadas mis dos series de cincuenta, me puse de pie y fui en busca de un par de pesas pequeñas para hacer algo de ejercicio con mis brazos.
Eso sería todo. Una serie más, luego estirar y entonces me iría a casa.
Un tipo alto y rubio que estaba allí con una de esas enormes barras con dos terrible pesas a cada lado me saludo con la cabeza al verme pasar frente a el en busca de mis pesas. Nos habíamos visto montones de veces, pero nunca habíamos hablado, el tampoco había tratado de salir conmigo o se me había quedado mirando como un tonto. Tal vez el único.
Le sonreí agradecida por eso y entonces tomé mis pesas, pasa alejarme a una zona más despejada de tanta testosterona y comencé a hacer mis repeticiones. A los lados, adelante, arriba, quince, quince, treinta, hacia atrás, combinaciones… y ya.
Dude sobre si tomar una ducha allí o hacerlo en casa. Estaba cansada, y si llegaba a casa lo mas probable es que me durmiera en la ducha o ni siquiera llegara y terminara durmiéndome en el sofá.
Claro que en cuanto vi a Chris cerca de la puerta de las duchas, las que gracias a Dios, no eran mixtas, pensé que sería mejor irme a casa. No quería darle más motivos por los cuales mirarme o pensar que lo estaba provocando.
-¿sabes que aun me debes una cerveza no, Rose?
-en realidad no te debo nada- contesté y deteniéndome frente a él al escucharlo- tu me invitaste a tomar una
-bien, tú me debes una salida para beber una cerveza conmigo- yo asentí- ¿y cuándo va a ser eso?
-mañana es miércoles y tengo clases- dije- la verdad no está en mis planes terminara ebria en medio de la semana
-¿pero supongo que lo hiciste este fin de semana no?- yo fruncí el ceño- por que no has venido a clases desde el viernes
-¿Estas regañándome?- oh ya esto era demasiado
-solo… controlo tus clases
-gracias Chris- dije- pero de verdad no necesito que nadie me controle
El me miro como si no supiera que decir
-y si me embriague o no el fin de semana creo que es mi problema y no el tuyo- dije- y tal vez acepte tomar una cerveza contigo cuando dejes de decir estupideces
-auch- dijo y tratando de tomárselo como una broma
-nos vemos Chris- dije y entonces si pasándolo de largo para regresar a mi departamento.
Fui dejando mi ropa en el suelo una vez adentro y me dirigí a la ducha. Abrí el grifo del agua caliente y luego un poco el de la fría antes de meterme. El chorro de agua cayó primero en mi espalda dándome un ligero escalofrío y luego choco contra mis pechos, consiguiendo que mis pezones se pusieran duros por la diferencia de temperatura.
Me quede un buen rato parada debajo del agua sin hacer nada, solo… relajándome.
Solo entonces me enjaboné y lave con paciencia y tranquilidad para luego enjugarme y salir del baño envuelta en una toalla.
Se senté al borde de la cama y tomé el periódico que había dejado allí por la mañana antes de irme a clases.
"La Boda de la temporada" era el titular de la pagina seis. Y allí se veía en grande una fotografía de Edward y Bella mientras estaban en el altar acompañada de un extenso detallado articulo de lo que había sido la ceremonia y la fiesta. En la siguiente hoja había varias fotografías mas. Entre estas, una de los padres de Emmett y otra pareja que decían ser los Srs. Cullen, los padres de Edward. Y también estaba la fotografía que nos habían tomado a Emmett y a mi…
Peine mi cabello hacia atrás y me deje caer de lleno en la cama. Dios… recordaba la foto, el momento preciso en que nos la habían tomado, luego de que el dijera que yo era la chica perfecta y que no había estado con nadie como yo. Para luego ir a bailar, y también bailar con su padre antes de que me levara a su alcoba y me follara como el demonio.
Era una linda foto.
El se veía increíble en su esmoquin y yo parecía una chica ricachona metida en ese vestido Armani. Nuestra fotografía decía. Emmett McCartney y su nueva novia.
Suspiré y volví a cerrar el periódico.
Dios… necesitaba follar con alguien, o solo… follar
Tenía esa sensación en la parte baja de mi estomago, en mi centro, en medio de mis piernas. Solo pensar en él conseguía hacerme eso.
Volví a ponerme de pie y entonces busqué una camiseta en uno de mis cajones y un par de bragas para ponerme.
Encendí la tv y puse le volumen al mínimo antes de apagar la luz y volver a arrojarme a la cama.
La idea era tentadora. La idea de tocarme, pensando en el…
Hice zapping en el tv hasta llegar a los canales condicionados, sabiendo que incluso sabiendo que lo más probables es que la oferta fuera pésima, con algo lo conseguiría.
Uno, dos, tres, el cuarto canal fue el que hizo decidirme. Un tipo alto, de cabello castaño y barba con una chica rubia estaba sentados en un sofá comenzando a besarse y meterse mano. Dios, ella era una niña casi, mientras el tipo no llegaba a los 30. El no se parecía a Emmett y ella tampoco se parecía a mi, pero yo necesitaba que en mi cabeza lo fueran.
Quería a Emmett tocándome de esa manera. Con sus manos en mis piernas… separándolas y entonces pasando sus dedos sobre mis bragas.
Yo moví mi mano hasta allí y entonces me toqué imaginando que era él. Mmm….
Volví a repetir el movimiento y miré la pantalla de la tv.
El estaba sobre ella, había removido parte de su camiseta y tenía sus pezones en su boca mientras ella le quitaba los pantalones. Recordé cuando había hecho lo mismo con Emmett, antes de comenzar a chupársela.
Oh Dios….
Metí mis manos en el interior de mis bragas pase mis dedos sobre mi clítoris…
El tipo de la película entonces comenzó a hacer lo mismo con la chica. Dio círculos sobre la zona mientras ella gemía y entonces comenzó a meter dos dedos en su interior.
Imagine los dedos de Emmett haciéndome eso y úselos míos, repitiendo el movimiento… si… si..
Quería correrme, necesitaba hacerlo.
Cerré mis ojos y tiré mi cabeza hacia atrás mientras dejaba que mis manos se ocuparan de tocar justo donde lo necesitaba y ya olvidándome de la película, aunque si podía oír los gemidos de la chica, consiguiendo que me pusiera aun más caliente.
Pellizqué uno de mis pezones aun tocándome y sintiendo como mi espalda se curvaba hacia arriba, muy cerca del borde..
Si, si….si
Y entonces me corrí.
Todo el aire salió de mis pulmones de golpe y me relajé sobre el colchón, aun sintiendo los espasmos de mi cuerpo. Y me quedé allí, tendida, con los ojos cerrados, y con solo una imagen en mi cabeza, la suya.
.
Tuve tres clientes más esa semana. Uno de ellos nuevo, y bastante desastroso, y los otros dos eran uno más de los de siempre.
Nada fue bueno, solo… vacío. ¿Alguna vez iba a terminarse eso? ¿Iba a dejar de sentir…. Nada?
Ya lo había hecho, con Emmett, pero yo quería convencerme a mi misma de que eso no significaba nada, ya que yo solo trabajaba para el, y eso era todo.
Guardé el dinero en mi caja fuerte, adentro del armario, junto con lo que ya llevaba ahorrando hace tiempo, lo cual no era mucho, ya que cada mes debía pagar el alquiler y la universidad hasta que terminara de rendir mis exámenes, cosa que pensaba hacer lo más pronto posible y así no tener que pagar tanto dinero de más, sin necesidad.
Y la pila había aumentado considerablemente. El último fin de semana con Emmett había sido muy… productivo. Dios, detestaba esa palabra. La verdad es que había sido increíble, pero el también había terminado pagándome mucho más de lo que realmente habíamos arreglado. Y yo no me había dado cuenta de ello sino hasta el día siguiente cuando había abierto el sobre
Para guardarlo junto con el resto de mis ahorros.
Me sentí extraña, ¿que se suponía que hiciera? ¿Tenía que sentirme bien, por que valía más para el? ¿Había sido por la cantidad de veces que habíamos tenido sexo? ¿Debía preguntarle el porqué?
No. No iba a hacer nada de eso, porque sería extraño. Solo…. Tenía que dejar de pensar en ello y mantener mi boca cerrada. Y si el llegaba a sacar el tema a colación… entonces podría hacerle una… o dos preguntas.
Mientras tanto me dedique a estudiar. No me quedaba mucho. Un poco más de un mes de clases y luego los finales. Y tenía tantas cosas para leer… tantas que conseguía frustrarme de tan solo pensarlo.
Me dediqué a enviar varias cartas de solicitud de trabajo a algunas empresas de publicidad y a otras tantas donde esa área de trabajo era importante. La mayoría estaban en el centro. No quería mudarme, la verdad, mucho menos a otro estado. Así que en lo posible trataría de obtener un trabajo cerca. Entonces todo lo demás terminaría y podría empezar de nuevo.
Solo necesitaba una oportunidad.
Y pensé en Emmett más de lo que debería haber hecho, regañándome a mi misma constantemente por ello. Era una tonta. Una tonta niñita enamorada de un tipo que solo follaba conmigo por dinero.
.
Me había tomado el día para estudiar, siendo que por la mañana tenia un examen de dirección de arte y para el cual no me sentía demasiado segura. Lastima que no era amiga de los nerds de la universidad, tal vez alguno de ellos me podría haber ayudado. Pero no, eso no era justo. No aprovecharse de los demás, yo no hacía esas cosas, ni siquiera en la secundaria. Solo necesitaba poner un poco mas de atención, eso era todo.
Terminé mi taza de café y entonces la llevé al fregadero para lavarla, buscando descansar al menos por diez minutos mis ojos de los libros.
Mi celular sonó y entonces cerré el agua y corrí hasta mi habitación para buscarlo. Que se él, que sea él, repetía mi cabeza.
Miré el nombre en la pantalla y entonces exhalé con fuerza.
Deslicé mi dedo por la pantalla y contesté
-hola
-hola Rose- contestó su voz seductora del otro lado de la línea
-¿Cómo va todo?
-bien, atareado- dijo- realmente atareado.
-lo imagino
-pero la semana entrante ya todo estará listo- eso era bueno- y será la inauguración del hotel
-eso es genial
-si- dijo Emmett como si eso fuera un alivio- y le pedí a mi secretaria que me hiciera ese fin de semana libre. Quería saber si… querías venir a Filadelfia a pasar unos días conmigo.
-¿el fin de semana entrante?
-si. Durante la inauguración. Habrá una fiesta de apertura, con invitados famosos, y adinerados…-el no sonaba demasiado emocionado por ello- algo que va a ser muy aburrido y por eso me gustaría que estuvieras conmigo – yo no contesté de inmediato- ¿qué te parece?
-¿todo el fin de semana?
-como la ultima vez
-bien-acepté- pero necesito estar de regreso el lunes. No puedo perder más clases.
-genial- dijo el del otro lado de la línea- y prometo que no perderás más clases.
-bien-yo sonreí. Oh, eso iba a ser increíble. Si era aunque sea como la última vez… me lo iba a pasar genial, y eso esperaba. Sexo, sexo y sexo… increíble sexo- nos veremos el otro fin de semana entonces
-el viernes iré a buscarte por la tarde y volarás conmigo
-oh, Emmett, no es necesario- apunté- puedo tomar un avión, estoy segura de que debes tener montones de cosas que hacer antes de la inauguración. Pero si quieres puedes ir a buscarme al aeropuerto.
-de ninguna manera. Me encargaré de eso toda la semana. Además iremos en mi avión, solo tu y yo.
Oh.
Su avión. De verdad ¿tenía también un avión?
Eso significaba que el era mas rico de lo que pensaba.
-¿Rose?- Emmett me llamó al notar que yo no había respondido
-si es lo que quieres… está bien-contesté, dudosa.
-voy a aprovechar todo el tiempo que tenga contigo, y eso incluye el viaje.
Yo me reí nerviosamente. Emmett era controlador y posesivo, su padre mismo lo había dicho, pero sorprendentemente una parte de ello me ponía increíblemente.
-¿de acuerdo?
-de acuerdo, Emmett- contesté en mi tono de niña buena.
El gruño del otro lado de la línea.
-¿estás buscando sacarme de mis casillas?
-no- contesté y sin poder evitarlo me reí
-porque eres buena en ello… Dios… no lo hagas. Por favor. Ya tengo suficiente con llevar mas de dos semanas sin verte, y que me hables de esa manera…
-lo entiendo – dije- está bien
-bien, aun así no creas que voy a olvidarlo cuando nos veamos.
-¿de verdad?- yo volví a jugar con el
-créeme que no- yo mordí mis labios, ansiosa. Oh. Ya quería que llegara ese momento.
-muy bien-dije- entonces nos veremos la semana entrante
-exacto- yo sonreí
-genial, bien… tengo que… seguir con las cosas de la universidad- dije algo arrepentida y al mismo tiempo usándolo de excusa la no saber que mas decir y además sabiendo que tenia que estudiar.
-desde luego- dijo el del otro lado de la línea- no te quitaré más tiempo. Todo está arreglado entonces. Nos veremos…..
-adiós Emmett
-hasta luego, Rose
Aparté el teléfono de mi oído y entonces colgué.
La ansiedad iba a tenerme estresada toda la maldita semana y también la siguiente. Pero necesitaba hacerla a un lado y continuar con mis cosas.
Regresé a la cocina para terminar de lavar los platos y luego me dedique a estudiar.
.
El examen fue bien, o eso pensé. Había respondido todas las preguntas, excepto una y estaba casi segura que la mayoría de ellas habían estado bien. Iba a pasarlo, estaba segura, pero también quería una buena calificación.
Por lo general era muy exigente conmigo con esas cosas. Es decir, en la secundaria había sido una alumna regular, nada sobresaliente, pero si iba a fiestas y salía mucha, claro que al comenzar la universidad las cosas no habían ido bien. Mis notas se habían ido al demonio con las fiestas y el no dormir y pasármela bebiendo, así que luego de mudarme y comenzar el nuevo trabajo, le había dado un giro de 180 a las cosas. Había decidido recuperar el tiempo perdido y enfocarme en los estudios. Quería graduarme y ya había perdido suficiente tiempo y dinero. Había sido una idiota por haber descuidado esas cosas, pero me había dado cuenta a tiempo. Si no salía de allí y arreglaba las cosas por mi misma, nadie mas lo haría.
.
La siguiente semana tuve mi periodo, así que me tomé la semana entera para mi y la universidad. Hice algo de limpieza en mi departamento, fui al supermercado, e hice montones de resúmenes para mis finales. De pronto y sin el trabajo, me sentía bien, aunque fuera solo un poquito. Libre de presiones, dinero… ¿Por qué no podía simplemente vivir así y no tener que hacer un trabajo de mierda para ello?
Porque en medio de la ciudad y con los gastos que tenia, el dinero lo era todo.
Pero claro, tomarme la semana libre no significaba que todos mis clientes supieran que yo no estaba disponible. Los mensajes seguían llegando, pero ya me había tomado el trabajo de escribir uno que copiaba y enviaba a cada uno de ellos informando que estaría ocupada hasta la semana entrante.
Hubo una sola llamada. La de Garrett. Estaba decepcionado. Juro que a veces no lo entendía. No es como si nos viéramos todas las semanas. Sino cada tanto y cuando el estaba libre, y lo suficientemente irregular como para que su esposa no sospechara que el estaba teniendo una aventura. Claro que esta vez, el parecía enfadado conmigo porque no podíamos vernos. Me disculpe con él y le dije que ya tenía citas tomadas y cosas que hacer para la universidad. Y que tratara de llamarme la semana siguiente.
El colgó y yo apagué mi teléfono, regañándome por haber contestado. Había sido una estupidez. Podría haberlo dejado sonar un par de veces y entonces él había escrito y yo le podría haber enviado el mismo mensaje que a los demás.
¿Por qué el se sentía de ese modo hacia mí? ¿Por qué le gustaba?
Sabía que lo físico era difícil de dejar de lado, sobre todo para los hombres, pero el resto… mi forma de ser, mi personalidad…. El no me conocía lo suficiente…
O tal vez solo me alcanzaba con gustarle a una sola persona. Tal vez no quería que nadie más se sintiera así por mi, siquiera como un halago.
Cuando era adolescente pensaba que era increíble que los chicos gustaran de mi, que les pareciera linda y esas cosas. Pero con el pasar del tiempo, me había dado cuenta que todo se reducía a solo una cosa.
Sexo.
Y experimentarlo había sido bueno, de hecho, había sido bastante adictivo al principio. Quería aprender y hacer…. Y así fue por un largo tiempo. Entonces ya no me preocupaba por parecerle linda a alguien. Sabía que una mirada lasciva o seductora solo buscaban conseguir eso conmigo al fin y al cabo. Y si a mi también me gustaba o simplemente estaba caliente, lo hacía. Dios, había sido una idiota. Una mas de las chicas fáciles de la secundaria y también durante el primer año de la universidad. Topándome solo con adolescentes estúpidos e inexpertos, calientes, pero desinteresados en tener algo de verdad. Solo alimentando mi pensamiento de que eso estaba bien. De que no estar comprometida con nadie o tener una relación estaba bien.
Pero ahora, si bien continuaba pensado así de alguna manera, no estaba con nadie por que valoraba mi tiempo para mí misma. Tenía otras prioridades, como graduarme y conseguir un empleo, y además no podía tener una pareja considerando mi trabajo actual. Tanto por mi propia salud mental como la de cualquier otro tipo. Ahora las miradas seductoras significaban lo mismo, todas terminaban en el mismo lugar. Solo dependía de mi decir si o no. Y también había dinero de por medio. En la mayoría de los casos… ni siquiera eso importaba. Si yo les gustaba, si ellos me gustaban. Solo era dinero, y con realmente mucha suerte, algo de placer.
Sobre todo aburrimiento, cansancio y…. vacío.
Uno que no veía la hora de que terminase.
Evitándome caer en un pozo depresivo si seguía con mis auto reflexiones, fui al centro el jueves después de clases a comprarme algo. Jessica estaba ocupada, así que fui sola.
Paseé por un par de tiendas, pero nada.
¿Qué iba a comprarme? Emmett no había dicho nada sobre el vestido de la fiesta, pero… bien, podía llevar alguno de los que ya tenía, no iba a comprar uno, solo por si acaso.
Entonces… ropa. ¿Vestidos? ¿Blusas?
Me metí a la tienda de H&M y me paseé por entre los percheros. Finalmente encontré algunas cosas que si me gustaron. Me probé varias, y al final solo compré dos. Una blanca de hilo y con un calado al frente y la espalda semi abierta y otra negra de una tela parecida al encaje y muy de verano.
Lo siguiente fueron los zapatos. Oh, ya tenía como 15 pares, no necesitaba mas, pero finalmente acabe comprándome unas sandalias de tacón negras muy cómodas y no tan formales. Incluso podría ponérmelas en la universidad, en algunas ocasiones.
Y lo infaltable… medias negras y de color piel. Compre 4 en total. Dos de cada color, una simple y otra con una terminación más elaborada en el ajuste de la pierna. Y dos ligueros, también uno de cada color.
Y ya con suficientes bolsas en las manos, me tomé un taxi y regresé a mi departamento.
Donde como siempre y por adelantado, hice mi maleta con las cosas que sabía que iba a necesitar y me divertí también probándome algunas cosas solo para saber ya que ponerme y no desesperar cuando estuviera con Emmett.
La semana se había pasado volando, al menos la ultima, pero aun así la ansiedad me tenia los pelos de punta. Ningún tipo me había hecho eso, ninguno me había hecho sentir del mismo modo, ni siquiera al principio y cuando aun era inocente.
.
Y como lo imagine, Emmett quiso pasar a buscarme el viernes por la tarde, pero yo me negué. No es como si el no supiera mi dirección, algo que me inquietaba un poco. Imagine que el no iba a aparecerse así como así en mi edificio, pero el hecho de que fuera a recogerme allí, hacia que nuestra relación fuera muy distinta. Y yo no quería eso.
Así que fui hasta su hotel con mi maleta en la mano y sintiéndome realmente nerviosa.
Dios, otro fin de semana…. La ansiedad y la calentura me estaban carcomiendo incluso antes de que lo hubiera visto. ¿Cómo es que Emmett podía hacerme eso?
Le pagué al taxista cuando llegué y acomodé mi vestido al bajarme del coche.
Había algo de viento afuera, para variar. Una noche fresca, y despejada. Mis pezones sintieron la brisa, así como la mirada de Emmett, quien ya estaba en la puerta esperándome.
Se acercó hasta a mi y me ayudo a bajar mi maleta para luego mirarme a los ojos, anonadado.
-¿qué?-pregunté
-me gusta tu vestido- dijo él y obviamente deteniéndose a mirarlo con cuidado.
Yo contuve una sonrisa.
Era de color piel. Ajustado arriba, casi como una segunda piel, y abajo era amplio y con una forma de campana que se mantenía muy linda. No tenia mangas y tenia un cierre en la espalda. Siempre había sido uno de mis preferidos desde que lo había comprado, pero no había tenido muchas ocasiones de usarlo.
-gracias-contesté
-¿estás lista?- yo a sentí- bien, Tyler nos llevara al aeropuerto.
-¿Tyler?- yo no pude evitar preguntar
El sonrió
-es mi chofer… en algunas ocasiones.
-no sabía que tuvieras uno.
-solo… a veces- dijo el como si no quisiera hablar demasiado del tema- es un tipo increíble, ya lo conocerás.
El tomó mi mano y entonces caminamos hasta rodear la esquina de la calle. Allí pude ver aparcada el Ferrari negro de Emmett… y si pensaba que en persona iba a ser menos imponente me equivocaba.
Antes de que termináramos de acercarnos, un tipo de unos cuarenta y tantos salió del auto y abrió una de las puertas para nosotros.
-Tyler- el bajo la cabeza como saludo- ella es Rose
-un gusto, señorita
-igualmente- dije con una sonrisa.
Tyler era rubio, con el cabello casi rapado y media apenas unos centímetros mas que Emmett, quien obviamente no dejaba de verse grande, siendo que el chofer era delgado y alto simplemente.
-el va a llevarnos al aeropuerto y luego será quien te traiga de regreso luego de nuestro viaje.
Yo asentí
-acaba de llamar Charlie- dijo Tyler solo a Emmett y en un tono bastante serio y profesional diría yo - todo está listo para el viaje señor.
-genial. Bien. Pongámonos en marcha entonces. Rose- el me tomó por la cintura y entonces nos dirigió hacia adentro del auto.
Yo me deslicé por el asiento trasero y entonces el hizo lo mismo, terminando sentado a mi lado.
Tyler cerró la puerta y entonces volvió a ocupar su sitio en el asiento del conductor.
El motor rugió y entonces comenzamos a movernos.
Emmett se veía muy relajado o tal vez solo estaba cansado.
-¿Cuándo llegaste?-pregunté
-hace dos horas- dijo volviendo sus ojos hacia mi- lo suficiente para tomar una larga ducha y que preparan nuestro transporte para volver a viajar.
-¿estás cansado?- Emmett sonrió convincentemente
-solo un poco- dijo- pero aun tengo energía para ti
El tomó mi mano y entrelazó sus dedos con los míos antes de apoyarlas sobre su regazo.
-¿qué tal tu?
-estoy bien- dije- tuve clases hoy y luego almorcé e hice mi maleta. Me di una ducha y me vestí… y aquí estoy. No mucho más que decir… mi vida es bastante aburrida
-de verdad, yo no te encuentro nada de aburrida- dijo
-bueno, tal vez si lo verías si vivieras conmigo- contesté y solo entonces dándome cuenta de lo que probablemente podría insinuar al decirlo.
Emmett me sonrió y entonces apretó ligeramente mi rodilla de forma seductora
-es verdad- dijo
El auto dio un giro algo brusco y mi cuerpo y el de Emmett se fueron hacia adelante
-tranquilo Tyler- dijo Emmett riendo como si esa no fuera la primera vez que eso hubiera sucedido
-lo siento- se disculpó el hombre- ya sabes cómo es
Emmett volvió a reír y entonces me miró
-los viejos hábitos son difíciles de olvidar- explicó- créeme, lo sé
El me miró a mi al decirlo y como si eso significara algo más.
La pregunta, era, ¿a qué se refería con eso?
¿que les pareció esto? no es mucho. supongo que Rose se merecía un cap solo para ella despues de tanto ¿no? es reflexivo, pero claro, ya que aparezca emmett es innevitable. espero les haya gustado
y es aviso que se viene una seguidilla de capitulos muy hot, pero tambien con algunos problemas y discusiones. ¿que creen que pasara con estos dos?
chicas, realmente me alegra que aun sigan leyendo e incluso recibir nuevas alertas de seguidoras y favoritos a esta y el resto de mis historias, sobre todo con el tiempo que me otmo para actualizar.
ahora estoy en plena epoca de finales de la universiad. ya temrine mi carrera, va de cursarla al menos, solo restan finale sy una tesis. asi que algo mas de tiempo libre para escribir tendre, esperemos.
Saludos a todas chicas, y espero sus reviews con ansias.
Volvi!
Bella McCartney Darcy
