El dinero no lo es todo


Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes y esta historia me pertenecen a mí y a mi imaginación.


Capitulo 21: ¿quién tiene el control?

Media hora después, parecía como si todo el pequeño incidente del ascensor nunca hubiera sucedido.

Tampoco necesitaba sobreactuar. No había sido terrible. El solo había sido un poco brusco, y no estaba tratando de minimizarlo tampoco. Pero lo había notado a tiempo y había hecho lo posible por mejorar. Emmett merecía crédito por eso.

Y no es como si no hubieran sido bruscos conmigo antes, lamentablemente. Tenia que olvidarme de eso. Lo había disfrutado al final y el había hecho que yo me corriera dos veces. De alguna forma, yo le importaba, o no habría hecho eso por mi y en su lugar solo se había preocupado por el.

Dios ¿Por qué tenia que ser todo tan complicado? Porque no podía dejar de pensar en ello. Era sexo, eso era todo.

¿Por qué tenía que preocuparme por lo que el pensara de mi? ¿si el era posesivo o celoso conmigo? Ya lo había demostrado antes en la boda de su hermana. ¿porqué? ¿porque yo le gustaba? Eso también lo sabía. El no habría vuelto a llamarme de no ser así. ¿pero le gustaba algo más? ¿era solo el sexo y mi cuerpo, mi forma de gemir o como le daba sexo oral? ¿o era yo? Mi personalidad, pasar tiempo conmigo, pasear, dormir y comer juntos…

Mi cabeza era un maldito desastre.

No me había pasado esto antes. Con ningún cliente. No me preguntaba nada de eso con ellos. Sabía lo que pensaban de mi o lo que les gustaba más. Y no quería saber mas que eso, no me importaba. Solo era trabajo.

Pero eso si me había pasado una vez, además de con Emmett. Cuando tenía diecisiete años y aun creía en el amor de verdad.

El taxi se detuvo y sentí la mano de Emmett sobre mi pierna, trayéndome de regreso a la realidad.

-ya llegamos-dijo. Yo asentí con la cabeza mientras hacia mis pensamientos a un lado.

Emmett le pagó al conductor y ambos nos bajamos del auto.

-¿pensativa?

-¿qué?

-te veías muy concentrada pensando, en el auto-apuntó cuando ya ambos estuvimos en la acera.

-solo… tengo muchas cosas en la cabeza- yo le sonreí de forma convincente

-lo imagino- el estaba intrigado, casi como si yo fuera un misterio. Gracias a Dios lo era. No podía permitirme que el se diera cuenta de lo que pasaba conmigo.

-¿entonces? ¿Qué vas a comprarme primero?

El alzó sus ojos hacia arriba y yo lo hice también, viendo entonces el cartel que decía "Victoria Secret" en letras grandes y de color rosa sobre el negocio.

-eso va a ser divertido-dije

-oh, va a ser muy divertido

Entramos a la tienda juntos y las vendedoras se vieron bastante sorprendidas cuando Emmett comenzó a recorrer la tienda conmigo y a elegir cosas para mi en lugar de solo limitarse a ver.

Y tenía buen gusto, con la mayoría de las cosas. Que iban desde conjuntos de encaje a otros de seda, con trasparencias, más dulces y de colores pasteles a otros negros o rojos muchos mas sexis. Y con una buena pila de cosas ambos fuimos hasta los probadores de la parte de atrás.

Era casi como una habitación aparte. Con cambiadores puestos en forma circulas y con un enorme asiento de cuero blanco en el centro de la habitación para quien fuera que tuviera que esperar. Y había espejos tanto adentro como afuera de los cambiadores.

No había muchas chicas mas comprando, pero obviamente muchas se vieron algo intimidadas cuando Emmett entró conmigo a los cambiadores luego de pasarle su tarjeta dorada a una de las vendedoras y la que no dijo absolutamente nada a que el pudiera o no quedarse allí. Obviamente solo estaba pensando en la cantidad de dinero que íbamos a gastar y en su comisión. Mientras que Emmett se veía emocionado por que yo comenzara probarme los conjuntos y los desfilara para el.

Uno a uno, lo hice. Primero uno de color durazno, con copas balconette y bragas con bolados al estilo de los años 20. Emmett lo aprobó.

El siguiente fue uno de color verde manzana. "demasiado de niña" dijo el, obviamente no del tipo de niña que le gustaban. Así que me metí en otro, uno blanco, muy delicado y lindo, tanto que parecía un angelito. Jamás me compraría algo así, no con mi propio dinero por lo menos, y tuve suerte de que Emmett pensara lo mismo. Era el tipo de conjunto que usaría una de las chicas de los Hamptons, las "ama de casa perfectas" que juegan al tenis y van a su club de lectura. El tipo de mujeres que probablemente follaban con suerte una vez al mes, y cuyos esposos contrataban a chicas como yo para meterles los cuernos.

Emmett me pasó uno negro. Si eso estaba mejor. Un corset con trasparencias y bragas con ligeros incluidos. Emmett aplaudió al verme salir del cambiador haciendo que yo me sonrojara. Dios, era un pervertido, pero a el no le importaba. Tampoco a mi. Y teníamos un gusto muy parecido en cuanto a ropa interior y eso era bueno.

Al negro le siguieron dos de color rojo, ambos aprobados por Emmett y uno rosa, parecido a uno de los que el ya me había visto puestos y con los que había quedado fascinado. Si, con el que "parecía una niña" una dulce y traviesa, del tipo que a el le gustaba.

Dos azules, uno con lunares blancos y que parecía casi de marinera, fue aprobado al igual que el otro que tenía unas bragas casi iguales a las que el había roto esa mañana en la cocina.

Sus ojos brillaron al verlas y recordar la escena, obviamente muy de acuerdo en llevar esa.

Así que tras solo un par de entradas y salidas mas del cambiador, terminarnos regresando a la caja con diez conjuntos en total, con sus ligeros incluidos.

Yo no podía creerlo. Esto era… demasiado. Ya había comprado antes en Victoria Secret, pero no conjuntos de la calidad de los que el había pagado, no de la colección exclusiva. el solo firmó el ticket de compra y lo guardó en su billetera, impidiéndome verlo, y diciendo que yo lo merecía, y el precio era lo de menos.

Caminamos juntos por un par de calles, ambos llevando un par de bolsas, tomados de la mano.

Y eran los momentos como ese los que me hacían creer que yo era su novia. Incluso cuando el único novio que había tenido había sido a mis 14 años, pasear, tomarse de las manos, reír juntos… eran al menos la noción que todo el mundo tenia de un noviazgo.

-tengo hambre-declaró

Y yo solo pude estallar de risa, haciendo que el se pusiera serio

-siempre tienes hambre

-si, y vas a tener que acostumbrarte

-oh, ya lo hice-dije mientras acariciaba su mejilla buscando suavizar su expresión. Emmett sonrió

-¿Qué tal un par de hamburguesas?

-¿de verdad?

-no quiero meterme en un restaurante a esta hora-dijo- claro que si quieres podemos hacerlo

-¿demasiada gente?- el asintió- ¿no te gustan los lugares muy abarrotados?

-no demasiado- yo asentí. A Emmett le gustaba la privacidad y la intimidad.

Imagine que tal vez podíamos pedir alguna mesa reservada, pero a la hora del almuerzo lo mas probable es que allí, en pleno centro, también estuvieran llenas. Sobre todo sin tener una reservación.

-bien, hamburguesas y… ¿ un par de jugos de fruta?

-buena combinación

Una calle mas tarde encontramos un sitio para comer. "El palacio de la papa frita", y por muy vulgar que pudiera sonar el nombre par estar ubicado en una de las principales avenidas de Filadelfia, su comida era increíble.

Pedimos todo para llevar. Así que nos dieron una pequeña cesta a cada uno con nuestras hamburguesas y con papas con kétchup; todo acompañado de un par de jugos de frutas tamaño gigante. Emmett eligió uno de mango con durazno y yo uno de naranja.

Así que aun con las bolsas colgando en los brazos, caminamos comiendo por la calle, hablando un poco mas sobre las cosas que el había hecho para la inauguración y como iba a ser la cena al día siguiente.

Era sorprendente lo relajado y divertido que el era. No es que antes no lo hubiera sido, pero estando con su familia presente el ultimo fin de semana que habíamos pasado juntos, Emmett y yo no habíamos tenido tanto tiempo a solas.

Es la segunda vez que te sorprende, pensé.

Primero cocinando por la mañana, incluso cuando técnicamente había sido que la que hizo casi todo el trabajo, y ahora pidiendo hamburguesas para llevar y comerlas en la calle metido en su traje de diseñador, y sin importarle como la gente lo mirara o que dijera.

Finalmente terminarnos sentados en un parque frente al Museo de Historia Natural de Filadelfia terminando de comer y aun hablando sobre lo que sería el día de mañana.

-¿vendrá mucha gente?-pregunté

-hoy termine de confirmar los invitados con Ángela. Son 256

Oh.

-estará bastante lleno, pero el patio estará abierto y disponible para quienes necesiten descansar un poco de la gente. Yo estoy incluido en ese grupo, por supuesto.

Yo sonreí

-y aun tenemos que conseguir tu vestido

-¿para la fiesta?- el asintió- ¿Qué tenias en mente?

-básicamente lo que quieras. Dejaré que tu elijas en esta ocasión.

-¿lo que quiera?- yo mordí mis labios sintiéndome ansiosa.

-si-dijo el- incluso sino quieres usar nada- yo comencé a reírme con ganas. Obviamente sus sugerencias de que anduviera desnuda por ahí aun eran recurrentes.

-¿y si quiero vestirme de monja?

-bueno, no es exactamente una fiesta de disfraces- yo le puse mi cara de perrito- pero de ser el caso con gusto me vestiría de sacerdote

-oh, las chicas estaría muy decepcionadas de saber que te convertiste al sacerdocio y estas bajo un voto de castidad

-Eso seria algo muy difícil de cumplir, considerando que tendría que ver a un moja como tu todos los días.

-¿es acaso esa una de tus fantasías?

-oh no-el se rió esta vez- solo estoy jugando. Verte disfrazada de monja definitivamente no es una de mis fantasías ni creo que lo sea- yo asentí- pero si tengo varias mas que aun no me he dado el lujo de poder cumplir.

-¿de verdad?- yo alcé una ceja

-de verdad- el me besó en los labios rápidamente y luego se separó de mi- pero aun tenemos tiempo para eso.

¿Cómo cuanto? ¿Este fin de semana? ¿el siguiente? ¿la próxima vez que nos veríamos?

Pesé a mi ansiedad y mis dudas, no pregunté. Aunque si me ponía muy ansiosa el hecho de saber que el pensaba en mi y que cosas le gustaría hacer conmigo, incuso cuando no estábamos juntos.

Emmett terminó de beberse su jugo y junto todos los restos y embases de nuestro almuerzo en una pila. Yo hice lo mismo con los míos, para que luego el tomara ambos y los arrojara a la basura.

-¿vamos por ese vestido?

-bien- yo tomé su mano y me puse de pie- aunque probablemente no debería haber comido antes de probarme ropa. Vas a tener que verme usándolos con barriga

-estás loca- dijo el- no tienes barriga e incluso si la tuvieras me gustarías igual. Eres perfecta Rose. Lo digo en serio.

-gracias. Trato de esforzarme para mantenerme en forma

-se nota- dijo el- también yo. Aunque creo que en mi caso verme con barriga fuera a gustarte

El se rió y yo con el. Definitivamente no podía imaginármelo sin ese cuerpo, pero incluso así dudaba que eso importara mucho.

Había salido con muchos hombres distintos y había follado con tipos con todo tipo de cuerpos y edades. Nada de lo que estuviera orgullosa, pero tampoco era exquisita.

Aun así, tenía una debilidad por su cuerpo. Y por cierta parte de el en particular que conseguía darme mucho placer.

Retomamos la avenida principal y las tiendas de alta costura y diseñadores comenzaron a aparecer casi de inmediato. Gucci, Dolce & Gabanna, Channel…

Emmett solo se detuvo frente al de Versase viéndome con una sonrisa en la cara.

Yo apreté su mano sintiéndome algo nerviosa y ambos caminamos juntos a interior del local. Ya había hecho esto antes. Aun así el hecho de que esos vestidos fueran tan costosos y casi inalcanzables para mi, me ponían ansiosa.

-queremos ver algunos vestidos de fiesta-dijo Emmett a la vendedora incluso antes de que ella pudiera presentarse

-muy bien Sr.- ella le sonrió, y no exactamente con amabilidad, sino mas bien coqueteándole- ¿será para un evento de noche..?

-de noche y en interior- ella asintió mientras yo me reí al ver a Emmett en su modo mandón- y que sean largos

-desde luego- ella lo miro por un segundo más y entonces fue hasta uno de los percheros ubicados contra la pared izquierda de la tienda. Una tienda que era incluso el doble de grande que el departamento de Emmett. Completamente decorada en blanco y negro y con en logo de Versase impreso en la pared principal, detrás del mostrador, donde otras dos chicas increíblemente bien vestidas aguardaban.

-pensé que yo iba a elegir-dije. Emmett se volvió a verme con una sonrisa

-claro que vas a elegir. Solo tenia que darle algunas guías básicas

-aja- el sonrió

-lo siento, es la costumbre- yo negué con la cabeza. El en verdad era un caso perdido- de ahora en más tu hablaras y yo solo opinaré

-¿solo críticas constructivas, no?

-por supuesto- yo me reí y entonces la vendedora regresó frente a nosotros.

-¿Por qué no me acompañan a los vestidores?- dijo señalando con su mano la parte posterior de una enorme columna. Al parecer el local continuaba hacia atrás.- ya casi tengo todo listo.

Emmett volvió a tomarme de la mano y ambos fuimos con ella hasta unos enormes vestidores, con cortinas blancas y una alfombra del mismo color en el suelo. El espejo para verse fuera de ellos ocupaba casi la totalidad de la pared y llegaba hasta el techo.

Nunca vengas aquí sin maquillaje o unos quilos de más, pensé. No o vas a verte horrible.

Emmett se sentó sin siquiera preguntar en uno de los dos enormes sofás de cuero negró que había frente a los vestidores, dejando las bolsas con todas nuestras compras a su lado.

-¿el Sr….

-McCartney- contestó Emmett

-¿el Sr. McCartney se quedará aquí a esperar con la señorita?- el se encogió de hombros y me miró a mi. La chica se volvió a verme esperando que yo respondiera

-por supuesto-dije yo

-bien, estupendo- ella sonrió una vez más- ¿les interesaría ver alguno de nuestros diseños de la última temporada?

-seguro-contesté-

Y con un rápido asentimiento de cabeza ella desapareció de nuestra vista

-bien hecho- Emmett me felicitó- me gusta que tu decidas.

-¿te gusta?- el asintió- ¿y qué tal que yo lleve el control?

Su mirada se oscureció, obviamente imaginando los mismos escenarios que yo.

-me tienta la idea-dijo mientras sus ojos miraban fijamente mis piernas- aunque será difícil dejar que yo sea el que te controla en la cama.

-puede ser muy divertido intentarlo

El gruño muy despacio

-podríamos hacerlo esta noche- dije

-ya tengo planes para ti esta noche

-podemos cambiarlos-apunté. El negó- oh, aun así voy a intentarlo

-muero por verte hacerlo

Yo le saqué la lengua

-vuelve a hacerlo y tu lengua terminara alrededor de mi….

El ruido de las ruedas de un perchero junto con los tacones de la vendedora interrumpieron a Emmett, haciendo que el cerrara su boca. Dos segundos después ella apareció con varios vestidos que iban del negro al blanco, incluyendo el azul, rojo y dorado.

-por favor, pasa por aquí- ella abrió la cortina de uno de los vestidores y yo me metí adentro. Ella me pasó un vestido de color negro y cerró la cortina

-¿necesita que me quede a ayudarla o…?

-no, está bien, puedes irte- dije recordando el mismo modo en que Emmett había tratado a la chica de la tienda Armani donde me había comprado el vestido para la boda de su hermana.

Y ciertamente no quería que nadie me ayudara, mucho menos alguien como ella, que solo lograría ponerme más nerviosa. Podía hacerlo sola, y en todo caso, lo tenía a Emmett, mas que disponible a hacerlo.- te llamáremos si necesitamos alguna otra cosa

Escuché sus tacones rebotar contra el piso alejándose mientras yo comenzaba a quitarme la ropa.

El vestido negro era completo, tenia mangas hasta el codo de un encaje muy fino y delicado, con un escote bote y la espalda descubierta hasta la mitad de la cintura, y desde ahí, abriéndose en una enorme y frondosa falda. Parecía una muñeca, pero demasiado formal.

Me quité el sostén antes de salir a mostrárselo a Emmett y también los zapatos, disfrutando del roce de la alfombra contra mis, un poco adoloridos, dedos.

El me miró con atención y me pidió que diera una vuelta antes de verme frente al enorme espejo.

-¿Qué te parece?- yo torcí mi boca no estando conforme- si, no es… no. Me alegra que coincidamos.- yo le sonreí

Regresé al cambiador y tomé otro vestido antes de entrar y cerrar la cortina detrás de mi. Me quité el vestido negro con cuidado y me metí en el de color rojo. Este era apretado, con un cierre en uno de los costados, plisado en la parte de arriba y un tajó muy alto en la pierna izquierda. Wow.

Era hermoso, y me veía hermosa, incluso cuando no podía creérmelo. Ese era un vestido para una chica confiada de si misma, demasiado confiada y sin ninguna inseguridad sobre su cuerpo. Y claro, una a la que no le gustaría pasar desapercibida

Y esa sonrisa con hoyuelos tan linda que Emmett tenia apareció en su rostro al verme con eso puesto

-me gusta-dijo- iré con Jessica Rabbitt a la inauguración si llevas eso

Yo giré frente al espejo grande. Dios… esto era demasiado. Era hermoso y muy caro, pero no iba conmigo.

-es muy llamativo-dije

-lo es-dijo el- dudo que vayan a fotografiar a otra chica cuando te vean a ti aparecer con eso

-oh Emmett estas exagerando-dije

-un poco, pero te ves hermosa y muy sexy.

-y para nada como yo misma-dije

-lo sé- concordó- es una lástima. Aunque podemos llevarlo y jugar con el en mi departamento si no quieres ponértelo para la fiesta

-¿jugar con el en tu…?- yo me reí- oh, Emmett no romperías un vestido como este, ¿estas loco?

-a veces si-dijo el- y lo haría. Comenzando por …- el se puso de pie y se acercó a mi- esta parte

Su mano tomó mi muslo cerca del inició del tajo y comenzó a subir hacia mi centro.

Yo contuve el aire

-rompería esto – le movió la tela a un lado para ver mis bragas- y te follaría. Y luego buscaría una tijera para comenzar a deshacerme del resto…- sus manos subieron por mi cintura y acabaron jugando con la parte de arriba, sobre el borde del escote y mis pechos- … poco a poco.

Oh…. Maldito. ¿Cómo podía ponerme tan caliente solo haciendo eso?

-no vamos a llevarlo-dije apartándome de el. Emmett sonrió orgulloso y obviamente notando el efecto que eso había causado en mi. Desgraciado.

Me metí de nuevo en el vestidor y comencé a quitármelo, esta vez sin cerrar la cortina, apropósito. Si el iba a jugar, yo también.

El se quedó de pie viéndome con atención como quitaba el vestido y este caía al suelo, quedándome solo con un par de bragas de color negro, con trasparencias en algunas partes, sobre todo en el trasero.

Yo salí del vestidor como si estar casi desnuda no fuera un problema y tomé un vestido de color azul marino. Este tenía unas tiras muy finas y algunos cortes en la parte superior mientras una tira central recorría la espalda, abierta hasta antes del trasero. Otra vez, este tenía un corte en la pierna derecha, pero no tal alto como el anterior.

Metí mis piernas primero y lo subí lentamente por mi cuerpo regocijándome de cómo Emmett me veía mientras yo me vestía. Pasé mis brazos por las tiras y acomodé sobre mis pechos la parte de arriba, viendo como mis pezones sobresalían debajo de la tela. Permitiendo que Emmett viera cuan caliente me había puesto.

Me gire sobre mis talones y esta vez lo mire fijamente mientras salía del cambiador.

-no vas a decirle que no a este- era una afirmación

Yo sonreí y me giré para verme sobre el espejo mas grande. Era lindo y me gustaba el color. Enseñaba la espalda, tal y como a mí me gustaba y era sencillo, pero sexy al mismo tiempo.

Emmett apareció detrás de mí, tomándome por la cintura y apretando su cadera contra mi trasero.

-elige este y nos iremos de aquí ahora-dijo sobre mi oído

-¿y sino me gusta?- solo quería molestarlo

-se que te gusta-dijo sonriéndome a través del espejo- no tiene caso que te pruebes otro.

¿es que tanto me conocía? No, pero al parecer sabia que me gustaba ponerme.

-pensé que yo iba a elegir-protesté

Sentí su erección apretarse contra mi trasero y abrí mi boca soltando el aire.

-estas casi tan caliente como yo-dijo. Esta vez sus manos subieron hasta mi pechos y sus dedos pasaron sobre mis pezones, arriba y abajo, dando círculos y consiguiendo que esos solo se pusieran más duros y yo comenzara a mojarme.-¿Por qué no te decides y ya?

-eres imposible-dije mordiendo mis labios

-¿llevaremos este?

-si-finalmente me rendí. Emmett sonrió

-muy bien-el dejó un beso sobre mi cuello y se apartó de mi lentamente- ahora vístete y nos iremos

Yo le puse los ojos en blanco y fui a hacer lo que él me había dicho. Regresé le vestido a su percha y me vestí con la ropa que yo había traído puesta, incluyendo los zapatos.

Tomé de nuevo el vestido conmigo antes de salir y ambos regresamos a la parte de adelante del local ya listos para salir de allí junto con todas nuestras bolsas.

-será este-dije entregándole a la misma vendedora de antes el vestido, y sin darle tiempo a decir nada, Emmett le entregó su tarjeta de crédito.

Algo torpe, ella la paso por la maquina y tecleo algunas cosas en la computadora, mientras otra de las chicas metía el vestido cuidadosamente en una enorme bolsa blanca con el logo de Versase en negro impreso en ambas caras.

Yo me hice cargo de la bolsa y ya con su tarjeta de regreso Emmett salimos de allí para meternos en un taxi.

Emmett le dio su dirección y casi tan pronto como el coche se puso en movimiento el me besó con deseo al mismo tiempo que sus manos comenzaban a tocarme. Yo jugueteé también con el, pero sin sobrepasarme de los limites.

Estábamos en un taxi después de todo, no en un ascensor.

Claro que para cuando nos bajamos en la puerta del su edificio, el bulto de sus pantalones ya no podía disimularse. Unas de las desventajas de ser hombre.

Emmett solo se cubrió con las bolsas que traíamos y me arrastro hacia los ascensores presuroso. Buscó la llave de su departamento antes de que llegáramos y yo tomé un par de bolsas para ayudarlo a abrir la puerta. Bolsas que en cuanto atravesamos la puerta acabaron en el piso de la sala mientras Emmett me acorralaba contra la pared.

El me besó deseoso, ahora sin tapujos que estábamos solo y metió sus manos bajo mi vestido para quitarme las bragas. Yo abrí sus pantalones presurosa, queriendo lo mismo que el y sin aguantar un segundo más sin tenerlo.

Emmett me tomó por la cintura y me llevó hasta el sofá con el. me sentó sobre la parte superior del respaldo y comenzó a follarme. Lo hizo una vez, haciéndome terminar y luego me volteó, poniéndome de espaldas a el, y haciendo que yo apoyara mis brazos sobre el respaldo.

Rápidamente y tomándome por los hombros, Emmett consiguió que yo me corriera una vez más, esta vez, dejándose llevar conmigo.

Yo baje mi vestido en cuanto el se retiro de mi y se apoyé sobre el sofá tratando de acompasar mi respiración. Emmett se sentó a mi lado igualmente agitado.

Su mano acaricio mi mejilla y luego el contorno de mi mandíbula mientras me sonreía.

-¿Qué voy a hacer cuando ya no estés aquí?-preguntó

-trabajar supongo

El negó con la cabeza

-va a ser insoportable- yo le sonreí- daría lo que sea por tenerte más seguido conmigo

También yo.

-tengo clases y tu lo sabes- le recordé

-lo sé- el no estaba bromeando- y es por eso que no te lo pido. De otra manera te pediría que estés conmigo todo el mes. Eso si sería increíble

Yo mordí los labios imaginándolo. Si tal vez lo fuera. Pero no podía saberlo. El sexo definitivamente era uno de los motivos por los cuales si lo sería. ¿pero podría tolerar estar un mes entero a su lado sin que fueramos nada? ¿un mes entero pensando que en cuanto ese terminara tendría una enorme cheque y estaría sola de nuevo?

El se dio la vuelta al sillón y se dejó caer sobre el

-ven aquí-pidió y yo me senté a su lado sintiendo mi cuerpo relajado y repentinamente cansado.

-creo que hice que te probaras demasiada ropa hoy-emmett dijo al escucharme suspirar

-un poco. Aunque lo del vestido fue bastante rápido

-pero olvidemos comprar tus zapatos

-¿zapatos?- el asintió- ¿tenemos que volver al centro?

¿ahora?

-no- el se rió al tiempo que negaba con la cabeza- nos encargaremos de eso mañana.

-genial- yo le sonreí de regreso

-supongo que en mi apuro por regresar me olvide de algunas cosas

-bueno, no eras el único apresurado

Su mano apretó ligeramente mi rodilla y luego me miró a los ojos

-¿quieres ver algo?

-¿qué cosa?

Emmett se puso de pie y fue hasta el librero de color blanco y sujeto contra la pared para tomar lo que creí que era un libro al principio. Solo cuando regreso a mi lado y con el en la mano me di cuenta de que era algo completamente distinto.

-¿recuerdas que en la boda te conté que mi madre me había hecho un álbum, al igual que a mis hermanas?

Yo asentí

-bueno, lo traje de Nueva York para enseñártelo. Pensé que te gustaría

-¿en serio?

-si- el miró el álbum entre sus manos como si estuviera avergonzado.

-oh, Emmett- yo le sonreí- no creí que te acordarías de eso. Es muy lindo de tu parte que lo hayas hecho

Sin decir nada, el lo abrió frente a mi y su nombre completo en una caligrafía muy fina y de color dorado apareció en la primer hoja. Yo pasé mis dedos por encima sintiendo el relieve.

Emmett entonces comenzó a pasar las hojas.

Había una foto de un bebé regordete y colorado que parecía tener pocas horas de nacido

-ahí tenia barriga-apuntó el divertido- y mucho pelo también

-y ya eras enorme

El sonrió orgulloso y continuó pasando las paginas. Podían verse a su madre y su padre con el jugando, en la playa, en un picnic, mientras el iba creciendo… y luego en el jardín de infantes con un uniforme de color rojo y azul. Su cabello era del mismo castaño oscuro que ahora y sus ojos de un azul brillante con una mirada muy picarona.

-eras un niñito muy apuesto

-todos decían que era encantador-me dijo- y yo me aprovechaba de eso para salirme con la mía cada vez que me metía en apuros

- apuesto a que si

En otra fotografía el aparecía con varios de sus compañeros en el jardín jugando. El me señaló a una niña que estaba a la derecha de la foto.

-ella fue mi primer novia-declaró

-¿de verdad?

-juro que no me acuerdo de ello. Pero mi madre dice que estaba loco por la niña en ese entonces-yo me reí al ver su expresión al contarme la historia- y al parecer me gustaban las pelirrojas también

-wow. ¿y porque cambiaste de gusto?

-ella me mordió en la cara, varias veces-dijo- nunca supe si era una demostración de cariño o simplemente ella quiso morderme porque se le antojó- yo estallé de risa al oírlo- y con eso terminamos nuestra relación, que nunca había dudado mas de unas pocas semanas.

-oh…. ¿así que nunca mas saliste con ninguna pelirroja?

-nunca más- el admitió también divertido con el asunto.- imagínate, si a los 5 años me mordió la cara como una loca quien sabe porque ¿qué pasaría a los 24 cuando una se enfadara conmigo? Seriamente no pienso arriesgarme. Esas chicas están locas.

El negó con la cabeza y luego volvió a pasar las hojas del álbum.

Y casi de inmediato un nuevo bebé apareció. O mejor dicho, una bebé.

-esa es Alice- el me indicó señalando con su dedo a la bebé de cabello negro en brazos de su madre- ya entonces era una pulga.

En las siguientes fotos, la familia, ya de cuatro se veía muy feliz y unida. Se mudaron, Emmett comenzó a ir a la escuela y a crecer al igual que su hermana.

Y varias páginas más tarde apareció Bella. Ya Emmett tendría como unos ocho o nueve años estando casi rapado, mientras use Alice tendría cerca de tres y llevaba el cabello corto y muy despeinado.

Los eventos continuaron. Fiestas de cumpleaños, vacaciones, paseos, actividades escolares, juegos con sus hermanas… en todas las fotos Emmett se veía muy feliz.

Y cuando ya estábamos llegando a el cuando tenia unos catorce años, el se detuvo, apartando el álbum de mi y buscando pasar rápidamente las paginas.

-nos saltearemos esta parte

-oh… ¿por qué?- yo le puse mi cara de perrito

-no fue… una buena etapa. ya sabes. La adolescencia, el acné, los cortes de cabello…- el negó

-por favor... vamos… no pudo haber sido tan malo- insistí tomando su mano e intentando que el abriera de nuevo el álbum- prometo que no voy a reírme ni decir nada malo al respecto.

El me observó fijamente, dudando entre si hacerme caso o no.

-bien, pero será rápido- yo sonreí ampliamente.

Y el comenzó a pasar las fotos muy rápido. Tenía el cabello algo más largo y desprolijo, luego una gafas raras y la moda aun de los 90.

Yo me cubrí la boca intentando reírme.

-dijiste que no ibas a reírte- el frunció su ceño

-lo siento-dije mordiendo mis labios-es solo que eras realmente tierno

-¿tierno?- el suspiró- Dios… esto es tan vergonzoso. ¿Sabes que eres la primera chica que ve esto, no?

-¿de verdad?

-si-dijo- nunca antes se lo había mostrado a nadie. Mi madre claro se los enseña a sus amigas o familiares, pero yo nunca lo había compartido con nadie

Eso era un gran paso.

Que el quisiera compartir parte de su historia, su infancia y su familia conmigo era… wow.

-lamento haberme reído

-esta bien-dijo- de cualquier modo, si era un adolescente ridículo, lo admito- le me sonrió- gracias a Dios luego me gustaron los deportes.

El avanzó un par de páginas y me enseño una fotografía de un equipo de futbol americano con sus uniformes puestos. El estaba en medio de todos los chicos.

-apuesto a que debes haber vuelto locas a las porristas-dije

El sonrió

-créeme que no me metí en eso por las chicas. A mi padre le gustaba el futbol y siempre jugaba conmigo en casa cuando no estaba trabajando. Solo en la secundaria pensé en probarlo y tuve la suerte de ser bastante bueno.

Imaginé a un Emmett de doce o trece años jugando con su padre con un balón de futbol en la patio trasero de su casa. Era una imagen muy dulce y enternecedora. Nada parecida a la relación que yo había tenido con mi padre.

-de cualquier forma. Si a las porristas les gustaban los chicos rudos que jugaban futbol. ¿Cómo adivinaste? ¿o también fuiste una de las porristas en la secundaria?

Yo negué con la cabeza

-Dios, no-dije riendo- No. Definitivamente hacer porras no era lo mio.

-aun así apuesto que te hubieras visto increíble en un uniforme con esas faldas cortas- yo le saqué la lengua. Tan pervertido como siempre.-¿Qué era lo tuyo entonces?

-estaba en el equipo de gimnasia

Algo que me permitía estar fuera de casa por un tiempo mayor y que mantenía en forma. Aun así, el entrenamiento era duro, y no tenía mucho tiempo extra. Y fue por eso, entre otras razones que lo había dejado en mis últimos dos años de la escuela.

-así que por eso eras tan flexible…- concluyó. Yo le sonreí orgullosa- me gusta. Debo decir que las gimnastas tienen mi total apoyo desde ahora

-y tu futbol- el asintió- ¿jugaste en la universidad?

-si- el me enseño mas fotos. De su graduación con la toga y el pequeño sombrero negro y su diploma en una mano, posando también con su familia. Y luego con un coche.

-regalo de papá- dijo- mi primer coche propio para ir a la universidad

Un Audi negro último modelo en ese entonces.

-tu padre tiene buen gusto

-lo tiene- el concordó. El pasó las hojas y entonces me señaló otra foto donde el estaba de nuevo en un equipo de futbol- aquí-dijo- entonces jugué en la universidad. Llegué a mariscal de campo en los primeros tres meses, todo un logro.

-¿no pensaste en volverte profesional?

-era bueno-me dijo- y si lo pensé por un buen tiempo, sobre todo con los reclutadores en la secundaria. Por eso fui a Yale. Pero entonces y en segundo año mientras estaba estudiando administración, solo por elegir una carrera que fuera rentable, mi rodilla derecha colapsó durante las regionales- el negó con la cabeza- entonces se fue al demonio mi carrera como futbolista

-¿te golpearon?

-sí , ya sabes cómo es el juego…- el rodó los ojos- pero fue apropósito. Y dolió como el infierno. Tuvieron que operarme y estuve mas de cuatro meses haciendo rehabilitación. Entonces tuve que hacerme a la idea de que si seguía jugando y volvían a lastimarme lo más probable es que terminara cojo, así que lo dejé. No quería volver a pasar por lo mismo de nuevo, entonces me enfoqué en obtener mi título.

-¿y cómo terminaste trabajado con tu padre?

-el se metió en el negocio de los hoteles cuando yo tenía como cinco años creo. Poco a poco fue creciendo y nuestra situación mejoró. No mudamos, ropa nueva, juguetes nuevos, escuela nueva…. Y cuando ocurrió mi accidente en la universidad, me propuso trabajar con el en cuanto me graduara. Así que lo acepté y un par de días después de obtener mi titulo ya estaba trabajando con el.

-tuviste suerte

-si, lo sé- el me miró como si deseara lo mismo para mi de algún modo. Aun no tenia idea que iba a hacer en cuanto terminara la universidad, pero si sabía que necesitaba conseguir un buen trabajo para poder dejar este. Desde luego, no tendría la misma suerte que el, pero me las iba a arreglar- aun así mi padre no me lo hizo fácil

-¿ ah, no?

-no-el negó- empecé desde abajo, del mismo modo que lo había hecho el, aprendiendo todo de a poco. Comenzando a relacionarme con sus contactos y contratistas… Fue una buena experiencia, de otro modo no podría llevar adelante el negocio hoy.

-¿y te dedicaste tu solo a ellos cuando..?

-un poco después de cumplir veinticuatro. Papá ya estaba cansado y yo en ese entonces ya era su mano derecha, así que me dejó a cargo y las acciones que tenía a su nombre y de mi madre y las invirtió en la bolsa. Yo por mi parte compré las que había dejado a Alice y Bella y así poder hacerme cargo de todo y no necesitar su aprobación para cada una de las cosas que tuviera que hacer.

-¿y ellas accedieron?

-ellas no tenían ningún interés en el negocio ni iban a tenerlo. Eran un par de adolescentes en ese entonces y querían cosas muy diferentes. Como veras Alice terminó trabajando con la moda y Bella en publicidad. Así que supongo que todos salimos ganando.

Las fotos se terminaron y el cerró el álbum

-lamento que no haya más-me dijo- solo hay hasta después de la universidad. Esta algo desactualizado

-fue muy lindo-dije- y tu madre hace unos álbumes muy hermosos

-puedo pedirle que haga uno para ti si quieres

Yo me reí con ganas. Eso sería demasiado. Además con ello, ella pensaría que nosotros dos estábamos juntos de verdad.

-no creo tener tantas fotos- el me miró confundido- mi padre no tomaba muchas, así que no habría muchas que poner- mi voz sonó mas nostálgica de lo que pensé y eso me molestó. Probablemente había más fotos cuando comencé a tomarlas yo misma, pero aun así no sabia si quería ponerlas en un álbum.

-bueno, estoy seguro de que algo podrá hacer- yo le sonreí a medias- pero sino quieres, esta bien, no te preocupes. Solo… fue una idea.

-gracias de todas formas

El cerró el enorme álbum y lo dejó sobre la mesa ratona que estaba frente a nosotros.

-Eso fue… - Emmett suspiró a mi lado- todo un viaje al pasado. ¿te aburrí un poco, no?

-no-sorpresivamente no lo había hecho. A diferencia de la mayoría o casi todos mis clientes, escuchar sobre su vida era algo tedioso y algo a lo que usualmente no le ponía atención.

Emmett me sonrió complacido y acarició levemente mi muslo descubierto por mi vestido.

-¿quieres que pidamos algo para cenar o…- el pasó sus dedos sobre mi rodilla haciéndome cosquillas y haciendo que yo riera- preparemos algo?

-no sé…¿qué quieres hacer tu?

-ahora mismo quedarme tendido en el sofá por un buen rato

-bueno, podemos hacer eso ahora-dije acomodándome a su lado y apoyando mi cabeza sobre su hombro, sintiéndome increíblemente cómoda junto a el, haciendo algo tan de… pareja

El me rodeó con su brazo, estrechándome contra su cuerpo y dejo un beso sobre mi cabeza

Estirando apenas su otro brazo el alcanzó un control remoto y encendió su equipo de audio, dejando que el ambiente se cubierta con una melodía de jazz suave y relajante.

Yo cerré mis ojos y me limite a escucharla.

Esto era nuevo para mí, pero se sentía bien. Se sentía bien estar en sus brazos, solo estando allí sentada y sin hacer nada…

.

Media hora después ambos estábamos preparándonos la cena en la cocina.

Habíamos encontrado un pollo en el congelador, así que lo habíamos puesto en el horno con manteca y limón. Acompañado con puré de papas y una salsa de verdeo y champiñones.

Y Emmett gustoso me ayudo en todo. Peló y pico las papás antes de ponerlas a hervir y también pico el verdeo y los champiñones para que yo luego preparara la salsa luego de meter el pollo al horno.

Parecía como si lleváramos años haciéndolo, en lugar de ser nuestra segunda vez. ¿Cómo podía Emmett hacerme sentir tan cómoda haciendo esas cosas con el? cosas que hacia sola y que casi me había prometido no hacer con nadie por el que sintiera algo. Con lo clientes era una cosa, pero con el, era otra completamente distinta.

La mayoría de los tipos con tanto o mas dinero que el no cocinaban conmigo o bien no sabían cocinar y tenían a alguien que los hiciera por ellos o a sus esposas, claro. No me llevaban normalmente de compras aunque si recibía varios regalos. Y ciertamente no me presentaban a su familia, no solo porque la mayoría eran infieles, sino porque solo era una diversión para ellos, un juguete, su juguete personal mientras me pagaran lo que yo pedía.

Emmett ordenó helado para el postre. A el de verdad le gustaba el helado, ya que era uno de los postres que mas comíamos, por no decir el único. Y este llegó poco antes de que termináramos de servir la comida. Emmett lo recibió y pagó por el para luego meterlo en el refrigerador mientras yo iba a cambiarme de ropa.

Sabía que después de comer iríamos a la cama y quería tener la oportunidad de estrenar alguna de las cosas que me había comprado. Me decidí por el conjunto de color rojo, era sexy y me puse también los ligeros aunque no use medias. Arriba solo me puse una camisola blanca amplia y larga que bien podría pasar por un vestido sin mangas.

Cuando regrese al comedor Emmett estaba sirviendo el pollo en los platos junto con el puré y los guisantes.

El me dio una rápida mirada antes de continuar sirviendo la comida, pero no dijo nada.

Yo elegí un vino tinto de su colección y tome un par de copas de la alacena para llevarlas a la mesa.

-te ves muy…- yo alcé una ceja esperando que el terminara de hablar- apetecible

Yo me reí

-bueno gracias-dije aun divertida- me alegra saber que me veo tan bien como la comida

-te ves mejor que la comida, aunque no la he probado todavía- dijo señalando su plato- pero a ti si y dudo que haya algo mejor que eso

Oh… ¿es que ya íbamos a empezar con la charla caliente? Ni siquiera había tocado mi plato

-Emmett…- lo regañé -no tienes remedio

El me sonrió de forma picara y seductora

-me disculpo-dijo- aun así, continuo pensando lo mismo

Yo tomé el cuchillo y corté un trozo de pollo para llevármelo a la boca. Dios…. Realmente llevaba mucho tiempo sin prepararme eso, ni siquiera para mi misma. Probablemente por que un pollo entero era demasiado y luego de tres días en la nevera se echaría a perder.

-mis felicitaciones a la chef-dijo el alzando su copa ya llena con vino.

Yo tragué y tomé la mía para brindar

-y al ayudante-dije

-fue tu receta, yo solo hice lo que me dijiste

-supongo que al final eres bueno siguiendo ordenes también

Su mirada fue intensa al oírme decir eso

-¿aun tienes en mente tratar de controlarme?

-si

-bien, me muero por verte intentándolo

Yo le sonreí y tomé mi vino. Este era dulce pero muy intenso cuando llegaba a la parte posterior de tu garganta. Muy parecido a su dueño.

Comí un par de bocados más, el puré y los guisantes eran un buen acompañamiento y Emmett parecía pensar lo mismo por su forma de comer con gusto y como si de verdad estuviera disfrutándolo. Creo que el era la primer persona para quien cocinaba o con quien cocinaba y que le gustaba mi comida.

Me sentí bien.

-hay algo que nunca te pregunté- dijo repentinamente

-¿qué?- yo bebí otro sorbo de vino mientras lo miraba a los ojos

-¿Qué es lo que mas te gusta del sexo?

-¿en general?¿ O cuando estoy contigo?

-bueno puedes responder a ambas- el me sonrió

-contigo me gusta el hecho de que seas intenso y que pueda correrme varias veces

Emmett sonrió orgulloso

-¿ y en general?-insistió

-me gusta el sexo oral

-¿Qué te lo hagan a ti?- yo asentí- es bueno saberlo

-¿ah, si?

-si- el me sonrió- mas tarde lo verás

-¿así que mas tarde?- el asintió haciendo que yo le pusiera mala cara. ¿de verdad? Oh, esto iba a ser emocionante. Emmett era bueno, pero no lo había hecho demasiadas veces conmigo. Nada de lo que pudiera quejarme desde luego.

-si, después de comer-el alzó sus cejas de forma juguetona y yo mordí mis labios evitando emocionarme. No era una adolescente, pero a veces el me hacia sentir como una.

Y aunque la comida estaba increíble no quise comer mucho. No me gustaba sentirme llena en la cama, y en todo caso podría darme algún bocadillo nocturno o podríamos recalentar lo que sobrara al día siguiente. ¿o solo yo haría eso?

Lo ayude a levantar la mesa y el metió los trastes en el lavaplatos para luego sacar el helado del congelador. Yo tomé un par de cucharas de uno de los cajones y antes de que consiguiera llegar a la mesa el me detuvo tomándome por la cintura.

-comeremos el helado en la cama-dijo

Yo sonreí.

-bien-acepté y dirigiéndome entonces a su alcoba.

Me arroje en la cama en cuanto llegue y el hizo lo mismo, dejando el helado sobre la mesa de noche. Me quitó las cucharas de las manos y las dejo ahí también.

-¿no aun?

-no- el sonrió y me beso en los labios con energía. Sus manos me sostuvieron por el cuello y yo me deje llevar.

Sabía que lo habíamos hecho apenas hacia un par de horas, pero aun así quería mas. Con Emmett a mi lado podría quererlo todo el día.

Sus manos acariciaron mi cuello y luego bajaron a mis pechos apretándolos suavemente mientras yo hacia lo mismo con sus pantalones y el bulto que estaba empezando a formarse.

El tomó el borde de mi blusa y estiró de ella hacia arriba para quitármela. Yo alcé los brazos ayudándolo y el la arrojo al piso antes de continuar besándome.

El se cernió sobre mi y consiguió que me acostara sobre la cama. Con prisa desabotone su camisa y el se la quitó mientras sus manos trataban torpemente de quitarme el sujetador.

Cuando lo consiguió lo arrojo también al suelo y apretó mis pezones entre sus dedos, retorciéndolos y estirándolos hacia arriba.

-ohhh….- yo empuje mi cadera hacia arriba y mis manos buscaron su cremallera. Necesitaba eso, ya.

-tranquila-dijo el ahora viéndome a los ojos. Mi respiración estaba agitada y estaba muy caliente. Emmett volvió a besarme y puso mis manos sobre mi cabeza.

Unos segundos después sentí un trozo de tela rodeando mi muñeca.

Me aparté de el para mirar y vi como sus manos trataban de atarme a los barrotes de la cama con una de sus corbatas. ¿Cuándo…? No las había visto sobre las sabanas.

-Emmett…- ahora estaba nerviosa

-tranquila- el sonaba muy calmado sin embargo. Me dio un beso con dulzura en los labios, pero aun así no me soltó- son solo corbatas

Yo suspiré nerviosamente y lo miré preocupada.

Nunca había hecho esto. No es que no lo hubiera imaginado o lo hubiera deseado, pero no había nadie con quien hubiera querido hacerlo. Y ahora que había llegado el momento, estaba más nerviosa que segura de querer hacerlo.

-¿confías en mi?

Yo tardé en contestar pero finalmente asentí con la cabeza. El sonrío

-prometo que vas a disfrutarlo-prometió y con eso sus labios se cernieron sobre los míos antes de continuar amarrando mis muñecas.

El fue suave, y las ataduras también, aunque no podía zafarme de ellas.

Ya lista Emmett comenzó a bajar sus labios por mi cuello y la parte superior de mis pechos.

Sin llegar más lejos, el se levantó hasta quedar arrodillado frente a mi y estiró su mano para alcanzar el pote de helado.

Con una de las cucharas tomo un poco y sonrió antes de colocarlo sobre mi pezón derecho.

-Oh Dios…- Emmett repitió el movimiento, pero esta vez colocándolo sobre mi otro pezón. Ya ambos estaban duros y el frio estaba haciendo que comenzara a sentir mi piel como gallina.

El dejo el pote a un lado de la cama y llevo su boca a mis pechos para comer el helado. Chupando lento, pero con fuerza cada uno de mis pezones.

Mi espalda se arqueo una vez mas y mis piernas se cerraron.

El me sujeto por la cintura y movió su lengua sobre mi piel, limpiando todo el resto de helado que había quedado. Luego tomó una vez mas la cuchara y esta vez puso un poco sobre el centro de mis pechos, bajando hasta mi ombligo donde dejó un buen poco. Ya con la cuchara libre, jugueteó con esta por mis pechos y paso el dorso sobre mis pezones consiguiendo que yo me estremeciera a causa del frío.

Oh... esto era muy bueno

Ya conforme con mi reacción, Emmett comenzó a chupar el ultimo camino que había hecho con el helado. Sus manos me sujetaron por la cintura evitando que me removiera sobre la cama y en cuanto su lengua jugueteó sobre mi ombligo yo gemí.

-eso es-dijo

Emmett volvió a erguirse y esta vez sus manos fueron hasta mis bragas, deslizándolas hacia debajo de un modo realmente tortuoso hasta quitármelas. Paso las yemas de sus dedos con suavidad sobre mi centro y busco otro poco de helado. Yo volví a estremecerme, incluso antes de que el frío me hubiera alcanzado.

El puso helado con sus dedos sobre mi clítoris y los deslizo hacia mi entrada… unos segundos después su lengua comenzó a quitarlo.

Yo gemí y me contorsione sintiéndome muy caliente. Emmett se rió al verme hacerlo, pero aun así no se detuvo. Su lengua se movió en círculos y luego arriba y abajo…

-Oh dios… Emmett- yo tironeé de las corbatas, pero no pude hacer nada.

Su lengua se introdujo en mi centro y se movió en círculos mientras sus dedos hacían lo mismo sobre mi clítoris.

Iba a correrme. Mi respiración estaba agitada y estaba comenzando a sentir mi estomago tenso, con la electricidad a punto de explotar. Y Emmett lo hizo, consiguió que me corriera lanzando un buen grito.

Mis piernas temblaron y el las sujeto sobre el colchón antes de dirigir su boca nuevamente a mi clítoris.

-Dios…- esto era el puto cielo- Emmett…

El subió sus ojos hasta mi y me miro de ese modo tan seductor y caliente.

Dos de sus dedos me penetraron y yo alcé mi cadera mientras sentía su lengua en mi clítoris una vez mas dando golpecitos sobre el rápidamente.

-ahhh…. ahhh... Ah…

El movió sus dedos mas rápido y mis piernas se cerraron sintiendo la inevitable llegada de mi orgasmo

-quieta o voy a atarte las piernas-dijo por el segundo que se separo de mi piel antes de volver a pasar su lengua por ese punto tan sensible. Cerré mis ojos y unos segundos después me corrí dejando que mi cabeza cayera hacia atrás.

Sentí a Emmett dejar un rastro de besos sobre mi estomago, subiendo de nuevo hasta mi boca mientras yo trataba de recuperar la respiración.

-supongo que cumplí con las expectativas- dijo. Yo abrí mis ojos y pude verlo sonreír

Asentí con la cabeza mientras exhalaba con fuerza. Emmett volvió a besarme y su mano acarició mis pechos antes de volver a mi centro

-estas tan mojada…- dijo. Yo alcé mi cabeza y vi el bulto en sus pantalones. oh Mierda… necesitaba que el me follara, ahora.

Mordí mis labios viéndolo y el lo notó

-¿así que eso es lo que quieres?

-si… Dios….-sus dedos se movieron rápido y mis piernas temblaron. Lo necesitaba adentro mío.

-¿no quieres correrte de nuevo entonces?- mi boca se abrió y no pude responder

-oh….yo….- el aceleró el ritmo y yo comencé a gemir con fuerza

-¿qué?- el me sonrió divertido-¿no puedes hablar ahora?

Yo gemí y me reí. Maldito…

-¿más, entonces?- yo asentí y el movió sus dedos con prisa.

Mierda, mierda, mierda…

Haciéndome llegar una vez más, Emmett se quitó los pantalones y separando mis piernas se deslizó lentamente en mi interior haciéndome gemir.

Su mano sostuvo mi cuello mientras comenzaban sus embestidas y me besaba con ganas.

Y a medida que el comenzó a ir mas a rápido yo sentía mas urgencia por soltarme. El tironeó mis pezones aun sin detenerse y yo hice lo mismo con las corbatas.

-¿ansiosa?- él se detuvo por un segundo

-no pares… Dios- dije frustrada y empujando mi cadera contra el y sin poder hacer nada más. Necesitaba mis manos libres. Ahora.

Y Emmett lo estaba disfrutando. Disfrutaba verme desesperada y caliente, rogando…

-Emmett…- yo le puse mi cara de perrito- por favor…

El comenzó a moverse una vez mas y yo me sujete de los barrotes de la cama con fuerza.

La idea de estar a su merced, a que el decidiera que hacer y como, cuando continuar y cuando detenerse, me ponía muy caliente, de un modo incluso que no lo hubiera imaginado. Y eso me ponía ansiosa. Quería tocarlo. Aferrarme a su cuello, a su espalda, presionar sus brazos cuando quería mas. De este modo, solo podía decírselo o mover un poco mis piernas y eso era todo.

Casi llegando al borde, el se detuvo una vez más.

-Dios…- dije frustrada y sintiendo como el se retiraba de mi interior- Emmett… no hagas eso

-¿hacer qué?

-folláme, por favor…- yo alcé mi cadera hacia arriba buscando su erección y el sonrió- folláme fuerte- lamí mis labios y el llevó uno de sus dedos a mi boca mirándome con deseo. Yo lo chupe y pase mi lengua por el haciéndolo desear que fuera otra cosa la que estuviera en mi boca.

El gruño y sin dudarlo volvió a metérmela. Y esta vez no me dio tregua. Yo había pedido que fuera fuerte y el lo hizo. Me corrí dos veces, una después de la otra sintiendo mi cuerpo casi como si estuviera flotando y por completo relajado. Tanto que había dejado de luchar con las ataduras.

Solo entonces el me las quitó, más rápido de lo que me las había puesto.

Yo lo miré confundida.

-ha sido suficiente-dijo- ahora quiero tus manos sobre mi.

Yo le sonreí sabiendo cuanto yo había querido lo mismo.

Lo besé con ganas y pase mis manos por su pecho y luego mis uñas por su espalda haciéndolo jadear. Eso era exactamente lo que quería

-¿jugando rudo?- yo asentí.

El me tomó por la cintura e hizo que me sentara en la cama sobre el, entrado por completo en mi interior.

-oh….

-esto está mejor-dijo y haciéndome rebotar sobre el, una y otra vez mientras yo no podía decir una sola palabra coherente. Esto era…. Increíble.

Me sujete de sus hombros siguiéndole el ritmo y viendo como el estaba muy cerca de la cima.

Volví a pasar mis uñas por su espalda y me moví rápidamente sobre el, dándome impulso sobre el colchón.

-quiero sentirte-dije- por favor, Emmett…

El jadeo con fuerza y me miró a los ojos aun sin dejar de moverse.

Su boca se abrió y su ceño se frunció antes de que yo lo sintiera correrse en mi interior con fuerza.

Volví a besarlo con ganas y conseguí que fuera el quien se acostara esta vez. Dejándome a mi la oportunidad de ser la que tomara el control esta vez.

Se senté sobre el besándolo y llevé sus manos sobre su cabeza para amarrarlo a la cama.

-¿qué haces?- dijo al sentirme rodeando su muñeca con la tela de la corbata y aun algo agitado.

-¿qué crees que estoy haciendo?- yo di una vuelta sobre su muñeca derecha e hice un nudo.

-no creo que vaya a gustarme mucho esto-admitió

-¿por qué no?- Emmett estaba serio-¿por qué siempre debes planear lo que va a pasar y controlar la situación?

-exacto

-puede ser divertido-dije- y puede que disfrutes mucho el hecho de no saber que esperar o de que voy a hacerte

Sus ojos me recorrieron de arriba abajo y suspiró. Tomó mi pezón derecho en su mano y le dio un tirón, haciéndome gemir

-va a ser difícil soportar el no poder tocarte- yo le puse mi cara de perrito y su expresión se suavizó.- bien- dijo y alzando su otra mano hacia la cabecera de la cama- pero no te aseguro que no vaya a soltarme

Yo me reí

-algo es algo-dije mientras rodeaba su otra muñeca con la corbata restante y la anudaba a su alrededor antes de atar ambas entre si.

Lo besé en los labios y luego comencé a bajar por su cuello y su pecho, su estomago… deteniéndome antes de llegar más abajo. Así que hice lo mismo que el había hecho conmigo.

Tomé el pote de helado y con la cuchara coloqué un poco sobre el centro de su pecho para luego lamerlo lentamente.

Emmett me observó jadeando y comenzando a ponerse duro de nuevo.

Así que bajé. La segunda tanda de helado fue sobre su cadera, sobre esos músculos que se veían tan sexys cuando solo llevaba un par de jeans puestos y el torso descubierto.

-Dios…- el jadeo al sentir el frio sobre su piel y luego mi lengua quitándolo de allí.

Acaricié su polla con mi mano lentamente mientras lo veía a los ojos y con otra mano tomé otra cucharada de helado, pero esta vez llevándomela a la boca.

El me observó con atención, entre ansioso y nervioso por lo que estaba a punto de hacer. Tragué el helado dejando apenas un poco en mi boca y entonces comencé a chupársela.

-oh… Mierda…- el gruño mientras movía su cadera hacia arriba. Yo sonreí, pero no me detuve. Continué usando mi boca para complacerlo aun moviendo mis manos arriba y abajo todo a lo largo de su miembro.

Pasé mi lengua a su alrededor mirándolo a los ojos y viendo como su respiración comenzaba a agitarse. Así que lo introduje en mi poca y lo chupe, lento y suave.

Emmett mantuvo su boca abierta jadeando mientras yo lo veía a los ojos.

-más…-dijo

-¿más qué?

-tu boca… quiero…ahhh- el alzó su cadera dándome a entender lo que quería

-¿ah sí?- yo fingí hacerme la desentendida y entonces apartándome de el

El me sonrió como si eso fuera una tortura.

-Dios… Rose, por favor…

Oh, ¿ahora era el quien estaba suplicando? Eso podía gustarme mas de lo que creía.

Volví a chupársela. Esta vez yendo hasta el fondo y sintiéndolo exhalar con fuerza. Así que continué, a un ritmo contante y haciendo pausas para mirarlo a los ojos viendo como el disfrutaba de lo que yo le hacia.

Pasé mis uñas por sus piernas en un segundos y el se retorció debajo de mi. Sin quererlo me reí divertida.

-estas jugando sucio-me acusó, levantando su cabeza de la almohada tanto como podía para verme

-no estaba en las reglas-me burlé aun tocándolo, ahora solo con mis manos

-tampoco el hecho de que yo estuviera atado-apuntó- y aquí estamos…

Solo buscando sacarlo de quicio, me levanté lentamente, gateando sobre el y me senté sobre su erección.

-Dios…- el gruño mientras me veía por completo caliente, pero también sin posibilidades de hacer mucho.

Mordí mis labios y me moví de forma sugestiva sobre el, yendo adelante y atrás, y luego en círculos, lentamente mientras apoyaba mis manos en su pecho.

Emmett por su parte, apretó sus labios mientras me veía a los ojos y luego mi cuerpo moverse contra el suyo, solo tentándolo, sin darle el placer que el quería.

Al ver que aun podía seguir con eso, lleve una de mis manos hasta mi clítoris y lo toqué rápidamente, comenzando a gemir casi de inmediato.

Mi cabeza se fue hacia atrás y continué…. Tocándome, moviéndome contra su polla dura debajo de mí... lista para follarme… de tan solo pensar en eso me calentaba aun mas.

-ahhh. Ahhh…- sentí a Emmett mover su cadera, pero no me detuve. Sabia lo que el quería, pero no iba a dárselo a menos que el lo pidiera. El había hecho eso conmigo muchas veces. Ya era tiempo de que yo hiciera lo mismo con el, aunque fuera solo una vez.

-mierda…- el gruño y entonces volví mis ojos hacia el, viendo como trataba de desatarse las muñecas.

-no-lo regañé. El me puso mala cara

-¿no o qué?

-para o no vas a follarme-lo desafié, aunque fuera una terrible mentira

Su mirada sostuvo la mía viendo si era capaz de ello y finalmente asintió.

-bien-lo felicité

-disfrútalo-dijo el- serás la única que consiga esto de mi

Yo sonreí sin poder creerme que en realidad fuera la única en hacerle eso y entonces aceleré mis movimientos ya muy cerca de correrme

-Dios, hazlo- el gruño- hazlo y siéntate sobre mi, vamos nena….- yo gemí y me retorcí sobre el- quiero sentir lo estrecha que estas…

Dos segundos después mi cuerpo se convulsionó y tembló sobre el mientras me corría con fuerza. Y casi de inmediato lo tomé entre mis manos para deslizarlo en mi interior.

Oh Mierda…

Me moví lento al principio y lo vi con los ojos llenos de placer.

-bésame-pidió. Yo sonreí y me incliné sobre el para hacerlo.

Sus labios fueron tiernos a diferencia de lo que esperaba. No fue rudo, pero si profundo y necesitado. Y se sintió increíble.

-ahora arriba-aun amarrado a los postes de la cama el no dejaba de dar órdenes.

-¿así?- yo comencé a saltar sobre el rápidamente, ansiosa por correrme de nuevo, tanto que casi me concentre solo en mi misma. Cerré los ojos y me moví dejándome levar solo por las sensaciones.

Emmett empujaba su cadera hacia arriba y yo la mía hacia abajo, haciendo una coordinación increíble. Lo vi volver a tironear de las corbatas y casi en un segundo el se liberó de ellas, tomándome por la cintura y follandome realmente rápido.

-hazlo... de nuevo- gruñó

-ohhh… ohhh…

-si, si, eso es nena….- yo apreté las sabanas entre mis manos y viéndolo directo a los ojos me dejé llevar para luego sentirlo besando y mordisqueando ligeramente mi cuello.

-vas a matarme, lo juro-susurró en mi oído mientras yo trataba de acompasar mi respiración.

El acarició mi rostro y volvió a besarme aun sin retirarse de mi interior.

-¿una ultima vez?-preguntó

Yo asentí, correspondiéndole el beso y jugando con mi lengua en su boca.

El me hizo rodar en las sabanas, quedando sobre mi y se incorporó para verme en una imagen mas completa.

-eres hermosa-dijo- tanto que aun no me creo que estés conmigo

Sus manos jugaron con mis pezones volviendo a ponerlos duros y su lado mandón reapareció.

-voltéate-ordenó- y pon tu trasero hacia arriba

-supongo que ya no estoy al mando-dije mirándolo y aun sin moverme

-me temo que no

-fue muy poco…-yo le puse mi carita de perro

- pero fue increíble- el sonrió satisfecho. ¿Entonces le había gustado?-ahora gira, vamos

Yo le hice una cara de burla y me giré sobre las sabanas para luego levantar mi trasero y poner mi cabeza de lado para mirarlo mientras me la metía.

El me azotó el trasero disfrutándolo como el infierno y me la metió sin miramientos. Siendo el esta vez quien marcó el ritmo, haciéndolo rudo y fuerte como a mi me gustaba.

Y sin tomarle mas que unos minutos, consiguió que yo me corriera apenas antes que el.

Ambos nos tumbamos en la cama y yo sonreí.

Pensé entonces que no podría encontrar un tipo mejor que él. a alguien que entendiera a la perfección lo que me gustaba o lo que necesitaba en ese preciso momento. Emmett era dulce, provocador y rudo, todo al mismo tiempo, lo que me ponía como el demonio, además del hecho de pelear con el por quien haría lo que quisiera en la cama.

Lo vi tomar el pote de halado y comer un par de cucharadas

-¿no se derritió?-pregunté

-no aun-dijo tomando otro poco con la cuchara y poniéndolo frente a mi- ¿un poco par la dama?

Yo abrí mi boca y el la metió adentro mientras me observaba con atención.

-juro que puedes hacer que tenga una erección con solo verte comer helado de ese modo

Yo me reí y tuve que ponerme una mano frente a los labios para que el helado no se saliera y acabara manchando algo.

Solo entonces repare en que las sabanas tenían unos buenos manchones de helado derretido y estaba comenzando a verse pegajosas.

-tendrás que comprar un par de sabanas nuevas- dije

-fue un buen desperdicio-dijo, volviendo a dejar el pote de helado sobre la mesa de noche-podría haber sido peor en todo caso- yo mordí mis labios. ¿De verdad? ¿Podia ser peor que eso? ¿Romper más cosas? Como mi ropa en la cocina…

-ahora vamos a darnos una ducha—él se incorporó y se sentó al borde de la cama- a menos que quieras despertar toda pegajosa


Eso fue largo ¿no? ajajjaa fueron 18 hojas de word... creo que con este bati mi record de los capitulos mas largos que he subido. pensé en dividirlo a la mitad, pero no iba a tener sentido con lo que se vendrá en el siguiente.

voy a revelar que entonces van a saber un poquito mas del pasado de emmett y será un dia, como en este capitulo, largo y lleno de sexo. pero la felicidad no dura para siempre, asi que disfruten ahora que aun las cosas entre ellos se mantienen a flote.

ojala les guste! de verdad que si. llevo mucho tiempo escribiéndolo, de a pedazos y el siguiente ya esta casi en un 60%, así que pronto lo estaré subiendo.

¿que les parecio? ¿ha sido demasiado? ¿quieren mas?¿ que creen que hará que ellos dos peleen mas adelante?

bueno, esperare sus reviews con ansias chicas.

gracias de nuevo a todas las seguidoras de la historia e incluso hoy a quienes continúan añadiendome a sus favoritos tanto como autora como a mis historias.

es un placer escribir y saber que alguien del otro lado lo aprecia y disfruta.

un saludo a todas! tengan un gran fin de semana largo por las pascuas para quienes lo celebran y para las que no, bien disfruten de los días libres! ajaja

Bella McCartney Darcy