Tus deseos son mis órdenes.
Atardecía en la capital, y Bulma nadaba en la piscina pensando en el reencuentro con sus amigos al día siguiente. Sabía que aún no podría traer de vuelta a Yamcha, pero eso no le preocupaba por el momento, ya que él mismo le había comentado que estaban bien donde Kaio Sama. Lo que la atormentaba era el enfrentamiento entre Gokú y Vegeta. Sabía que su huésped contaba los segundos para ese momento, pero ella solo esperaba poder tener siquiera un momento de tregua antes de ese fatídico encuentro. Sin contar que, a pesar de todo, le había tomado cierto aprecio al saiyajin y tal vez algo más. De hecho, su estadía a esa hora en la alberca no era casual, ya que sabía que él cada tanto la utilizaba a esa hora y por lo mismo podría fastidiarlo al no permitirle usarla, lo que la hizo sonreír con malicia, ya que para ella, aunque lo negara, también le gustaba disfrutar de hacer rabiar al saiyajin tanto como imaginaba que a él le gustaba molestarla. Eso la hizo pensar en que, desde que salieron a beber aquella noche, no dejaba de preguntarse, de cuando en cuando, que se sentiría tener algo como una relación más cercana con Vegeta, no tanto como un noviazgo, pero si tal vez algo como una aventura.
Se quedó flotando de espaldas un momento, viendo hacia el cielo azul, imaginando como sería sentir esas poderosas manos recorrerla y besar apasionadamente sus labios mientras acariciaba su extraño cabello. Pero lamentablemente no tenía más que una noche para compartir junto a él, lo que volvía aun más improbable que llegara siquiera a lograr besarlo como aquella vez y conociendo al saiyajin sería algo casi imposible… "Qué mala suerte que nos quede tan poco tiempo… Supongo que nuevamente perdí mi oportunidad..." pensó.
De repente, vio una estela acercarse y descender en la propiedad.
- Es Vegeta – comentó, flotando aun boca arriba, sintiendo su estómago tensarse levemente y un leve rubor cubrir sus mejillas - ¿Dónde habrá estado toda la tarde?... Hace mucho que no se perdía por tantas horas… Espero que no haya estado metiéndose en problemas… ¿Él pensará tanto como yo en esa noche?
Decidió dar un par de vueltas más sin dejar de pensar en su dilema. Sin embargo, cuando iba a la mitad de su recorrido, una voz la interrumpió.
- ¿Qué se supone que haces aquí a esta hora, humana?
Ella se giró sorprendida sintiendo todavía cierto rubor en su rostro, el cual se disipó al ver al saiyajin muy sonriente al borde de la alberca. Reconoció enseguida el humor en el que venía el hombre. Sonreía ladinamente, mientras sus brazos estaban cruzados sobre su pecho con una actitud altiva. Eso solo significa que venía a una cosa: a fastidiarla. Así que frunció el ceño y le respondió - ¿Acaso no se nota? ¿Qué haces tú aquí? Aún es temprano para la cena…
Vegeta amplió su sonrisa, mientras desviaba su mirada hacia la nave que estaba en el jardín - Por lo torpe de tus movimientos creí que algún animal había caído al agua…. Vine a verlo ahogarse…
El ceño de ella se apretó más y cerrando sus ojos levantó una ceja. "Tranquila… Si quieres conseguir algo con este canalla antes de mañana debes de ser más lista que él" Se calmó y cambió su tono, por uno más amable - ¿Quieres acompañarme? – le preguntó, nadando de espaldas un momento.
- No. Pero agradece que esté de muy buen humor – le respondió, volviendo a mirarla.
Ella alzó una de sus cejas - Oh, ¿en serio? Pues siendo así ¿te gustaría salir?… Es decir, como hoy es tu última noche…- dijo nadando ahora hacia él.
- ¿Qué insinúas? – preguntó, con desconfianza, borrando de inmediato su sonrisa.
Bulma notó la confusión del saiyajin y le aclaró – No es lo que crees... Me refiero a que es tú última noche de descanso y pensé que te gustaría salir a distraerte...
- ¿Hmn? Creo que no me vendría mal… - lo pensó un momento, sin dejar de mirar a la humana, buscando alguna segunda intención en las palabras de ella, pero no halló nada. Aun así, decidió no participar - Pero deberé declinar de tu invitación, humana…Sabes que esta noche necesito descansar...
- ¿Y si hacemos algo aquí? – se apresuró en preguntar – Si quieres podemos pedir de comer y ver unas películas o escuchar música mientras conversamos.
- ¿Y se puede saber por qué querría conversar contigo?
- Vegeta, te estoy invitando a relajarte un rato, antes de lo de mañana – comentó ya cerca del borde, donde estaba la escalera, a un paso del saiyajin. Se sujeto de la baranda y agregó -…Ahora date media vuelta que voy a salir.
- ¿Por qué tendría que obede…?
Bulma comenzó a subir por la escalera, exhibiendo un bañador amarillo más que revelador. Al verla, Vegeta se volteó enseguida, bajando su vista, sus mejillas teñidas de carmín, sintiendo su cuerpo tensarse por completo. Pero eso no le impidió gritarle - ARGGG ¿TIENES QUE SER TAN VULGAR?
Bulma caminó con calma hacia a una reposera cercana y, tomando una salida de baño que había dejado previamente allí, se cubrió, no sin antes responderle con algo de fastidio - Y TÚ ¿TIENES QUE SER SIEMPRE TAN GROSERO CON UNA DAMA?
Hubo un momento de silencio. Bulma fue la primera en hablar, avanzando hacia él, deteniéndose a un par de pasos de él, mientras le decía, de manera cordial, haciendo caso omiso de la negativa del saiyajin - Ya puedes mirar... Oye, entonces, voy a pedir de comer para los dos ¿Quieres algo en especial?
Él se volteó a verla, sorprendiéndose por la cercanía de ella, tanto así que se quedó mudo.
- ¿Qué?¿No vas a contestar? – le preguntó ella, ladeando su cabeza un poco.
Vegeta comenzó a sentirse incomodo, por lo que le dio la espalda, luego chistó y le soltó con el tono de orden que no pudo utilizar antes, olvidándose por completo de sus planes de descansar esa noche - ¡Quiero de lo que bebimos la vez que salimos y pizzas, terrícola! Pero no creas que me desvelaré – y diciendo esto se alejó a paso rápido, refunfuñando groserías en contra de su anfitriona.
Bulma lo miró extrañada un momento, pero enseguida se sonrió de oreja a oreja - De acuerdo, Vegeta… Nos vemos más tarde – y diciendo esto, se dirigió a la casa para alistar todo.
Una vez dentro, se percató de que sus padres habían salido, lo que le hizo alegrarse aun más, ya que ese afortunado evento le otorgaba la chance perfecta de estar a solas con el saiyajin a la hora de la cena, por lo que se apresuró en hacer el pedido de la comida para enseguida ir a alistarse.
…
Vegeta paseaba por el jardín trasero mientras esperaba a que la comida llegara. Ya se había duchado y cambiado, sin dejar de pensar en los escenarios del día siguiente.
Se dirigió a la pagoda, como solía hacer, pero una presencia lo hizo detenerse. Sabía perfectamente de quién se trataba, por lo que le dijo, de manera burlesca - No voy a donde crees…
- Mmm… Yo no he dicho nada – le respondió Piccoro.
- No me provoques y sal de tu escondite, namek – le ordenó, cruzándose de brazos.
De atrás de la pagoda salió Piccoro y avanzó hacia el saiyajin, pero solo hasta quedar a un par de metros - Me enteré de que incursionaste en lugares que no te corresponden, Vegeta…
- No sé de qué hablas, insecto… Me he portado muy bien el último tiempo. Pero si así lo quieres puedo dejar de lado el trato con la humana…
- No me refiero a eso y lo sabes perfectamente… - le aclaró seco el namekuseijin, para enseguida preguntarle con desconfianza - ¿Para qué quieres las semillas?
- Eso no te interesa… - le respondió petulante – Pero si tanto te interesa saber, fue un regalo.
- A mí no me vengas con cuentos. Solo tuviste suerte de que el Maestro Karim estuviera descansando.
- No tengo la culpa de que sean unos flojos. ¿Las quieres de vuelta acaso?
- Sabes que sí, Vegeta… pero no puedo hacer nada al respecto, pero mañana será otra cosa...
- Jajaja, tú siempre tan bromista... Pero ahora que lo mencionas , te agradeceré que intervengas en mi pelea con Kakaroto… A menos, claro que desees morir.
- No me hagas reír, desgraciado… No te puedo asegurar eso, porque yo también quiero verte muerto y no me importa si lo hace Gokú o si tengo que hacerlo yo mismo.
- Ya veo… Bueno, pues tendrás que quedarte con las ganas, insecto, porque… - Vegeta se detuvo y volteó la cabeza hacia la propiedad. A lo lejos se escuchó el timbre de la casa - ¡Que mal! Tendrás que disculparme, pero no puedo seguir platicando contigo...
Piccoro sintió deseos de asesinar al hombre que tenía delante de él en ese momento, pero se contuvo y le dijo, con los dientes apretados - Espero que mañana Gokú te haga trizas.
- Deja de decir estupideces… Ahora si me disculpas, tengo un asunto que atender -le comentó, comenzando a alejarse.
- No te saldrás con la tuya, Vegeta.
- Sí, lo que digas – respondió mientras avanzaba con fastidio hacia la casa y movía la mano como si tuviera un títere en ella.
El namekuseijin lo vio alejarse y sintió como le hervía la sangre. "Maldito Vegeta. Disfruta tu momento… mañana volverás al infierno". Con estos pensamientos se elevó y tomó rumbo fuera de la propiedad.
…
En la casa, Bulma secaba su cabello por lo que no oyó que tocaban el timbre, pero vio que se encendió su intercomunicador.
-Terrícola, ya llegó lo que pediste.
Ella se acercó al aparato y respondió, al tiempo que apagaba el secador - ¿Les cancelaste?
- No hay dinero donde siempre…
- Vegeta, sobre la mesa está también mi bolso, dentro hay una tarjeta… el código es…
- Ya conozco el número.
La comunicación se cortó.
Bulma quedó perpleja "¿Cómo que conoce el número de clave?... ¿lo recordara de la vez que salimos de compras?… pero ¡eso fue hace mucho!"
La muchacha se miró una última vez al espejo. Se había decidido por un conjunto de polera blanca y una mini-falda amarilla. "Me siento como si me arreglara para una cita… es tonto, mejor me voy a poner algo más cómodo…" Se cambió la falda por un pantalón deportivo de color rojo. Se amarró su cabello en una coleta y bajó.
Él estaba de pie en la terraza contigua a la sala del segundo nivel, vestido con una polera verde y un pantalón gris suelto. De repente frunció al sentir que Bulma se acercaba y la oyó decir trás de él a los pocos segundos - Disculpa la demora…
Vegeta volteó y la miró de arriba abajo. Ella se sintió algo ruborizada y avanzó hasta el sofá, donde tomó asiento.
- No tienes remedio…-comentó con fastidio, entrando a la casa.
Esta vez Vegeta se sentó junto a ella, observándola de soslayo de vez en cuando… él aún esperaba alguna trampa, una última broma despiadada. Pero no pasaba nada. Comenzaron a comer y Bulma le entregó una botella, enseguida se puso de pie, tomó el control remoto y encendió el televisor.
- Oye, debes estar muy ansioso por lo de mañana ¿cierto? – le comentó mientras buscaba que dejar en el aparato.
-No sabes cuánto…- dijo, olfateando el contenido de la botella y bebiendo luego un poco - ese inútil me ha hecho perder demasiado tiempo…
- Ajá "Sigue con las desconfianzas"… ¿Ya tienes claro lo que harás después de derrotarlo? ¿Nos matarás uno por uno o simplemente destruirás el planeta?
Vegeta hizo una pausa. "No puedo decirle que después de luchar con Kakaroto planeó establecer este planeta como centro de operaciones, mientras encuentro algo más… y que necesitaré esclavizar a sus habitantes…" - Será una sorpresa… tu madre dijo que te gustan esas cosas.
Ella lo miró de reojo, luego continuó, mientras tomaba un trozo de pizza - Pero al menos nos dejarás vivos para poder pedir que vuelvan el resto de mis amigos…
El saiyajin sonrió - Supongo que podría hacerte ese favor, después de todo me hospedaste. Sin embargo, no cuentes con que estarán vivos mucho tiempo si se oponen a mis planes.
- Comprendo… eso quiere decir que no planeas destruir la Tierra. Supongo que eso es algo muy noble de tu parte.
- No. Lo que ocurre es que hay cosas interesantes después de todo en este lugar. Aunque me trae malos recuerdos, pero su plusvalía es mayor a mi rencor.
- ¿Vas a venderlo?
- No he dicho eso.
Vegeta tomó su botella y se la llevó a los labios. Ella hizo una pausa para beber también. Luego se llevó un dedo a su mejilla y dijo- Entonces ¿Te lo quedarás para esclavizarnos y desde aquí comenzar a impulsar tu imperio?
Vegeta casi se ahoga con lo que estaba bebiendo. Cuando pudo hablar, su ceño se había fruncido más de lo habitual y una pequeña vena se asomaba en su sien - No. Y deja de preguntar. ¡No voy a decirte!
- y tú ¡No tienes por qué levantarme la voz!… ¡Estoy a menos de medio metro de distancia!
-¡Tsk!
Pasó un momento en que ambos se calmaron y siguieron comiendo y bebiendo en silencio. Solo se escuchaba el aparato, en el que transcurría una película a la que ninguno le había estado poniendo atención, hasta entonces.
"…He viajado océanos de tiempo solo para encontrarte
- Pero esto no puede ser… entre nosotros… yo, estoy comprometida… conoces a mi novio…
- Eso no importa. Has sido mía desde antes de esta vida, y antes de la anterior también. No sabes las distancias que he recorrido… todo lo que he visto y vivido. Sé que ahora casi no me conoces… pero yo te he buscado por siempre..."
Bulma se apresuró a cambiar de canal, mientras comentaba, nerviosa – Ja ja ja, que película más tonta era esa...
- Sí, no esperaba menos de tu raza – él agregó, tratando de recobrar su genio de siempre.
Se quedaron en silencio otra vez. Bulma bebió de un trago lo que le quedaba en su botella y abrió otra con prisa. Después de ese incidente con la televisión, se le habían quitado las ganas de seguir charlando, ya que se sentía avergonzada.
- ¿Se te acabaron los trucos? – la interrogó Vegeta, tratando de hacer conversación.
- ¿De qué hablas? – le contra preguntó, haciéndose la inocente.
- De las estupideces que te gusta hacer para burlarte de mí.
- No. Ya fue suficiente. Hoy estaremos en paz ¿Pero no me digas que tú no te divertiste también?
- Sí… debo admitir que fue... diferente… - terminó diciéndole él, bajando su mirada. Pero enseguida su rostro se volvió sombrío por unos momentos. "es verdad… hace mucho que no me reía de algo que no fuese algún imbécil suplicando por su vida… o de las idioteces de ese par de inútiles… ¡Maldición! ¿Por qué me hace sentir tan cómodo? ¿Será este su plan? No, ya me demostró que es simplemente así con todos… pero eso ya no importa... Mañana, después de vencer a Kakaroto, empezará su calvario… a menos que la convenza de ser mi científica principal por su propia voluntad. Necesitaré de su ayuda, de eso no hay duda… Debo ser diplomático en mi trato con ella, no necesito a alguien con sus capacidades en mi contra"
- ¿Te sientes bien? - le preguntó Bulma, al verlo tan pensativo.
- ¿Hmn? - él la miró extrañado. Luego volvió a la normalidad y armó una torre de trozos de pizza - Sí, estoy mejor que bien. Mañana será un buen día - dijo, para enseguida engullir lo que tenía en su mano.
- ¡Salud por eso! – exclamó ella.
Vegeta la miró con atención. Ella sostenía su botella acercándola a él. Al principio no comprendió, pero luego hizo lo mismo y Bulma chocó el cuello de su botella con la de él, sonriéndole, para enseguida comentar - Oye, mañana se cumple el plazo... ¿nos acompañarás?
- Por supuesto… No me lo perdería por nada.
- ¿Vas a luchar en ese mismo momento con Gokú? Es decir… ¿Vas a retarlo a pelear apenas lo revivamos?
Él hizo una pausa. Bebió un trago, mientras ella esperaba ansiosa su respuesta. Vegeta se quedó viendo la botella que sostenía en su mano para responder – Así es… Mi idea es retarlo en cuanto aparezca…
Ella lo miró con decepción y le dijo - Vegeta, mañana planeo dar una fiesta para darles la bienvenida a Gokú y a Krilin. ¿No puedes esperar hasta el día siguiente?
Él la vio directo a los ojos. Se sintió mal por un momento, como si le doliera lago intangible, por lo que se recostó en el sofá y cruzó una pierna en forma triangular sobre la otra. Luego desvió su mirada al televisor - Supongo que puedo esperar a que termines tu estúpida celebración… - le dijo con una voz tan suave que ella lo miró asombrada. Enseguida la muchacha le sonrió feliz y le agradeció, con sinceridad - Muchas gracias ¿Ves que si puedes ser amable sin esperar algo a cambio?
El saiyajin se sonrojo brevemente. Nuevamente ella le agradecía de manera genuina por algo y eso lo hacia sentirse extraño, por lo que decidió desengañarla - No te acostumbres, humana. Solo lo hago por la comida y para que Kakaroto pueda despedirse de su familia…
Bulma no se dio ni por aludida ante la respuesta de él. Siendo él, era más de lo que podía esperar. Así que amplió su sonrisa y le dijo - Igual es un buen gesto… viniendo de ti.
- No me malentiendas…
- ¿?
- Le daré la oportunidad de estar con los suyos antes de aniquilarlo, es solo eso. "Y porque no puedo negarme a lo que me pides… ¿Hmn? ¿Qué me pasa? ¿Por qué pensé eso?"
Bulma se alegró por el ofrecimiento. Pero su mente se fue por otro lado "¿Y si Gokú le mata? Sé que me dolerá… Acaso ¿lo considero realmente un amigo? Es como si dictaran sentencia de muerte contra cualquiera de los muchachos… no, es algo distinto… maldición. ¿Por qué me siento tan bien con él, aunque sea un desgraciado?… Vegeta, no quiero que mueras… ¿Cómo te hago recapacitar para que no te enfrentes a Gokú, que es un súper saiyajin? ¿Cómo hago para que desistas? ¿Acaso no hay una fórmula para evitar lo inevitable? Supongo que esta será nuestra despedida… Por lo mismo me gustaría poder robarle siquiera un ultimo beso… Pero ¡Eso parece imposible en este momento!… No. Nada es imposible para mi" Miró a Vegeta a los ojos, con la idea en mente de robarle un beso – Oye, Vegeta… Hoy es nuestra última noche compartiendo juntos… y me preguntaba si tal vez… podríamos…
Él alzó una de sus cejas, intrigado por lo que ella quería decirle. Aunque al notar cierto rubor en el rostro de la muchacha supuso de inmediato lo que ella iba a solicitarle "Hmn… Así que se trata de eso… No me molestaría realmente, pero necesita un escarmiento por todo lo que me ha hecho..." Se dispuso a fastidiarla haciéndose de rogar, por lo que la apuró preguntándole haciéndose el extrañado - ¿Qué cosa?
Bulma se relamió los labios, tragó saliva y se acercó un poco más a él – Bueno… No es que quiera realmente, pero estaba pensando que no sería una mala idea que repitie...
De pronto alguien irrumpió en la habitación. La madre de Bulma apareció en la sala vestida ya con una bata y con unos tubos en la cabeza - ¡Oh, disculpen!… Espero no haber interrumpido nada…Solo venía a darles las buenas noches. No se queden hasta muy tarde, queridos.
Bulma trató de contestarle lo más neutral posible, sintiendo como si le hubiesen arrojado un balde de agua fría - No, mamá. No interrumpes. Buenas noches, que descanses.
Vegeta solo la miró sorprendido. No había sentido la presencia de los padres de ella cuando llegaron.
- Está bien ¿no desean algo dulce? – preguntó amablemente Bunny.
- Estamos bien - dijo Vegeta, sin mirarla.
- Oh, entonces debo ser yo… Nos vemos mañana – y diciendo esto, la señora se marchó por donde había venido.
Bulma se cruzó de brazos y exclamó molesta – ¡Mi madre siempre elige los peores momentos para aparecerse!…
Vegeta miró de reojo a Bulma y se sonrió internamente por lo ocurrido. Parte de él deseaba que ella continuara con lo que estaba a punto de proponer, pero desechó esa idea de inmediato. No podía permitirse esa clase de debilidades, no ahora que estaba a punto de encontrarse con quién le robó su destino. Decidió fastidiar a Bulma para no pensar en idioteces y cortar de raíz las insinuaciones de ella - La chiflada tiene razón…
- Vegeta, no empieces…
- No le he dicho loca. Si a eso te refieres… - le respondió, sonriéndose.
- ¿Por qué te sonríes? - le preguntó, volviendo su cabeza hacia él.
- Eres muy predecible… sin embargo debo confesarte que me agrada en cierta forma verte molesta… no preguntes, terrícola.
-¿Eso se supone que es un cumplido?
-Tómalo como quieras- respondió él con displicencia, bajando la pierna y volviendo a sentarse hacia adelante. Acto seguido tomo una nueva botella, la destapó y se llevó el contenido a su boca, bebiendo más de la mitad.
- ¿Tienes que ser siempre tan desagradable? - le reclamó ella.
-¿Y tú tienes que ser siempre tan vulgar? - respondió él, ya acostumbrado a ese diálogo.
Ambos se miraron y comenzaron a reír, debido a que ya era un punto muerto conocido por ambos. Bulma metió una mano en su bolsillo y saco sus cigarrillos y un encendedor, mientras le preguntaba al saiyajin - ¿Te molesta?
- Sabes que no.
Ella lo encendió y salió a la terraza. Él la miró confundido, por lo que ella le respondió desde el balcón - A mi madre le molesta que fume en la casa…
Vegeta se medio sonrió - ¿No estás muy vieja para hacer lo que te dice tu madre?
Bulma sonrió ante esa pregunta y volvió a entrar, tomando asiento más cerca del saiyajin. Enseguida notó que ya no quedaba más que un par de trozos de pizza en la ultima caja, por lo que le comento - ¡Vaya, si que te gusta la pizza!
Vegeta asintió – Creo que tu comentario es innecesario… Aunque debo admitir que la comida de ustedes es bastante más variada que la que estaba acostumbrado a degustar…
-Yo creía que en todas partes había variedad...pero por lo que dices veo que los humanos somos muy afortunados…
-Es por la cantidad de culturas distintas que existen en este lugar, supongo… Por lo general los demás planetas tienen una o dos razas viviendo en ellos y la oferta culinaria es mucho mas limitada.
-¡Esa información no me la esperaba!… ¿Sabes? Me gusta conversar contigo porque siempre tienes datos interesantes sobre el universo…
-A ti lo que te gusta es la información que te entrego… Bien podría darte un manual sobre esos detalles y te gustaría estar más con él que conmigo…
Bulma lo miró asombrada ya que eso le había sonado a un reclamo por parte de él. Vegeta al ver su expresión notó el error que había cometido, por lo que le dijo – creo que sería mucho mejor que estar aguanto tu presencia...
Ella apagó su cigarrillo sonriente al notar que él quería parecer a toda costa distante pero que sin querer se delataba, por lo que al volver a acomodarse aprovechó de recostarse en el hombro de él. Vegeta se extrañó al principio, pero recordó que ella quería un poco más de cercanía y quizás algo más desde hace bastante."Parece que es sincera cuando hace cosas como esta… pero ¿Qué demonios pretende?... ¿no se supone que está esperando a que vuelva el humano ese?… pero maldición, ¿por qué no puedo apartarla?"
El saiyajin se relajó finalmente, comprendiendo que ya no era opción hacerla a un lado, soltó el aire que tenía contenido pensando en gritarle, ya que definitivamente no valía la pena.
Bulma, al notar que él no la rechazaba se acomodó mejor, para decirle - Después de todo, Vegeta…aunque creas lo contrario, si llegas a marcharte… creo que te voy a extrañar…
- ¿? … Sabes que derrotaré a Kakaroto y… - la miró hacia abajo detenidamente y agregó – Humana ¿acaso estás ebria?
- No es eso… bueno, un poco… pero si algo malo sucede y no tuvieras a donde ir sabes que puedes volver aquí…
- Eso ya me lo habías dicho… y sigue sin tener ningún sentido. Sin embargo, te tomaré la palabra, nunca se sabe…
Pasaron unos segundos. Bulma seguía acomodada sobre Vegeta, observándolo desde abajo… "¿Por qué no puedo dejar de mirarlo?, es un maldito desgraciado, pero esos ojos, sus labios… me siento como… ¡Está es la oportunidad que esperaba!… nadie lo sabrá y será solo un beso… Sí. Le robaré un último beso… ya mañana las cosas retomarán su rumbo…" No soportó más, ya había tomado una decisión. Acercó su rostro al de él y sujetando su barbilla suavemente lo obligó a mirarla. Luego de solo rozar sus labios comenzó tímidamente a besarlo… él no se resistió e imitó a la chica. El beso se hizo más intenso y ella, sin separar su boca de la de él, se acomodó sobre las piernas de él. Se dejaron llevar… solo un poco. Kakaroto y los demás podían esperar.
Él bajó la mano que descansaba sobre uno de sus hombros a su espalda y la apretó contra sí, la otra mano puesta en el cuello de ella, aprisionándola. Sus respiraciones comenzaron a entrecortarse. Bulma con sus manos sobre la nuca de él, sintiendo por primera vez entre sus dedos ese cabello tan excéntrico que desafiaba la ley de gravedad. Todo parecía salirse de control con cada movimiento de sus bocas. Ya no era solo un último beso, ya que ambos necesitaban más contacto, más del otro. La muchacha sintió como su cuerpo se deshacía lentamente entre los brazos de él, y no solo eso, sino que pudo comprobar que el cuerpo del saiyajin respondía a su cercanía. Todo iba encaminado a algo más, de no ser porque un pequeño gato se posó en el respaldo del sofá, comenzando a ronronear casi en la nuca del saiyajin, lo que fue suficiente señal para él, que, con un brusco movimiento apartó a la muchacha para sujetar al felino de la nuca mientras, en la otra mano, creaba una pequeña esfera de ki.
- MALDITO ANIMAL DEL INFIERNO. ESTA VEZ NO LA CONTARAS.
Bulma se apresuró a detenerlo. Suplicándole por la vida del minino - No, Vegeta – dijo, sujetándole del brazo que sostenía la esfera - De no ser por Tama habríamos cometido una barbaridad… déjalo ir, Por favor
- ¡Tsk! - hizo él, intentando calmar su respiración, soltándose del agarre de ella – Tienes razón, no hubiera sido digno de mi…- diciendo esto soltó al gato que huyó despavorido.
- ¿QUE TRATAS DE DECIR CON ESO? - pregunto molesta ella, ahora con las manos en jarras.
- Digo ¡QUE NO SERÍA DIGNO DE UN PRINCIPE DE LOS SAYAJIN MEZCLARSE CON UNA TERRICOLA!
- ¡HACE MENOS DE UN MINUTO NO PARECIAS RECORDARLO! – gritó ella, con un dedo en alto, frente a su rostro.
- ARGG… NO ERES MÁS QUE UNA VULGAR – contra atacó él, apretando los dientes, mientras apretaba los puños a los lados
- SOY UNA DAMA Y ME RESPETARAS COMO TAL, PRINCIPITO
Estaban nuevamente agitados, pero esta vez era otro el motivo. Pero Vegeta hizo una pausa, para calmarse y luego le dio la espalda dando unos pasos hacia la terraza. Volteó a verla por encima del hombro y le soltó, con calma - Si no lo haces tú ¿Por qué demonios debería hacerlo yo?
Bulma sintió como si le retirarán el piso bajo sus pies. Solo atinó a decir - Touché, Vegeta.
Él se cruzó de brazos - Es mejor que nos retiremos – dijo camino a la salida - mañana tienes mucho que hacer - diciendo esto, dio por terminado el asunto y se fue, dejándola sola.
Ella se dejó caer en el sofá. "Tienes razón Vegeta… me comporté como una cualquiera, pero tú tienes la culpa. Soy una mujer joven y hermosa… tengo todo el derecho de querer vivir todo tipo de aventuras… además, y quizás contra tu voluntad, yo te considero mi amigo"
…
En la habitación de sus padres una mujer tiritaba mientras ojeaba un libro.
- Oh, querido, parece que los chicos volvieron a tener uno de sus intercambios de ideas.
- Así parece, por lo visto nuestra pequeña se encontró con la horma de su zapato.
- No me agrada que discutan tanto, esos gritos no le hacen bien a ninguno de los dos.
- Tranquilízate, amor, es su forma de relacionarse… ahora duerme, que mañana tenemos vistas.
…
Eran casi las seis de la mañana cuando el saiyajin se asomó al balcón de su habitación. Se apoyó en la baranda con sus brazos, mientras sus manos se apretaban de vez en cuando, una sobre la otra, observando el inicio de un nuevo día. "¡Maldita sea! Por culpa de esa humana casi no descansé… ¿En que mierda pensaba cuando le permití besarme? Argg, este maldito planeta debe estar afectándome más de lo que creí… Pero debo admitir que no me desagrada para nada el olor de esa estúpida... ni sus formas… ¡No! No es el momento de pensar idioteces. Es una maldita vulgar y si le permito esos atrevimientos es solo porque me es necesaria… Por ahora solo debo enfocarme en enfrentarme al imbécil de Kakaroto… Recuerdo su Ki y estoy seguro de que le podré vencer, con algo de dificultad, pero lo haré y llevaré a cabo mi venganza. No puedo permitirle que sea más fuerte que yo... He mejorado mis técnicas y además, gracias a esas extrañas semillas, tendré dos oportunidades para vencerte y si estoy en lo correcto con eso me haré lo suficientemente poderosos como para ganar la batalla... Sí... por fin saldaremos cuentas" Sonrió y emprendió vuelo sobre la propiedad, sin embargo se detuvo al observar una estela blanca que descendió cerca del sector verde. Tenía ganas de ver huir a los namekuseijin, pero desechó la idea al darse cuenta de que no tenía el ánimo para un sermón del nameku ese. Prefirió dirigirse al jardín trasero donde sintió que estaba la humana. A pesar de la nefasta noche anterior, decidió que sería bueno recomponer en algo las cosas molestándola. Así que le preguntó al descender- ¿Se descompuso tu despertador?
La muchacha se sobresaltó un poco, pero enseguida volteó hacia él - Ah, hola, Vegeta ¿Cómo amaneciste? - lo saludó, con indiferencia, mientras cargaba una caja en sus manos. El príncipe se congeló un momento, ya que esperaba que ella le reclamara por lo ocurrido, pero la actitud de ella lo descolocó, por lo que le preguntó lo primero que se le vino a la mente - ¿Por qué nunca contestas directamente?
Ella lo miró extrañada y luego le sonrió - Casi no pude dormir anoche… así que decidí comenzar temprano con los preparativos para la fiesta…
Vegeta se sintió algo tonto por haber preguntado aquello, ya que era obvio que ella, al igual que él, no había tenido una noche de descanso. Para no pensar en ello reparó en la caja blanca que llevaba la muchacha- Oye ¿Qué llevas allí?
- No es nada, es solo algo para la fiesta.
Él no le creyó, pero prefirió darla por su lado y preguntar algo más de su interés - ¿A qué hora pedirán los deseos?
- Por la tarde. Cuando lleguen todos.
- ¿Todos? ¿Cuántos testigos necesitas para certificar la derrota de Kakaroto?
- No seas así, Vegeta. Veamos…- Bulma comenzó a contar mentalmente - vienen el Maestro, Puar y Oolong, Milk, Ox Satán y Gohan…Ah y obviamente los namekuseijin...
- ¡Qué grupo más selecto! – comentó irónico, cruzándose de brazos - ¿Así que serán solo insectos débiles los que vendrán?
Bulma frunció levemente - Ustedes tienen la culpa. Tú y el grandote ese. Solo nos dejaron a Krilin y a Gokú, que murieron en Namekusei y a Gohan. Piccoro está vivo gracias a las esferas… - enseguida hizo un alto y agregó con amabilidad - Disculpa que no continúe con la charla, pero tengo muchas cosas que hacer hoy y no tengo tiempo para atenderte- terminó dándole la espalda para continuar con su camino hacia la casa.
Él la vio alejarse confundido "está extraña hoy… hasta se vistió distinta ¿? Bueno, eso no me importa… espero que este día avance rápido y lo mejor para ello es salir de aquí para poder prepararme mentalmente" Así que emprendió el vuelo hacia el Oeste a toda velocidad.
...
Bulma, después de dejar al saiyajin, subió a los dormitorios. Entró al de Vegeta y puso la caja que traía en sus manos sobre la cama. A continuación, salió del cuarto mirando para ambos lados, bajó las escaleras y continuó con los preparativos.
…
Los habitantes del sector verde comenzaron también con sus preparativos. Por suerte sus esferas no se repartían por el mundo. A eso del medio día, comenzaron a brillar otra vez, por lo que las reunieron en medio del jardín. Una vez listas el patriarca habló - Hermanos, hoy es el día. Ayudaremos a nuestros amigos terrícolas a traer de vuelta a los suyos – proclamó levantando sus brazos. Los demás gritaron con alegría.
Piccoro los miraba sintiéndose extraño ante la cercanía de los de su raza. Sus rituales le eran desconocidos, por lo que se sentía un extranjero entre ellos, y aunque muchas veces trataron de incluirlo, él se negó, argumentando que no le interesaba. Pero, aun así, se quedaba a verlos y conversaba con uno que otro de vez en cuando para saber más de sí mismo.
…
Varias horas mas tarde, un par de mujeres preparaban comida como para un regimiento. Bulma estaba agotada, lo que fue notado por su madre, la que le recomendó - Hijita ¿por qué no subes a descansar un momento? Yo te aviso cuando comiencen a llegar nuestros invitados.
- Gracias, mamá. Pero no quiero dejarte con todo el trabajo.
- Oh, no te preocupes. Si ya tenemos casi todo listo. Lo que queda no es nada.
- Está bien. Te veo más tarde – Bulma terminó aceptando y se dirigió a su cuarto. Pero, al pasar por la sala, vio a Vegeta sentado frente al televisor que, como otras tantas veces, solo pasaba los canales.
- Deja de vigilarme… - le dijo él, sin mirarla.
- Solo pasaba por aquí… No te creas tan importante.
- Ja – rio, mirándola divertido - Sabes que te importo.
Bulma frunció y le dijo molesta - Una cosa es que me importes y otra que seas importante, príncipe…
el saiyajin prefirió no continuar con la discusión y le preguntó, como para deshacerse de ella - ¿? ¿No estabas preparando lo de la dichosa fiesta?
- Como tú dices no es de tu incumbencia. Pero ya está casi listo todo… voy a subir a descansar
- Como de costumbre ¿no?
- Eres un… ay, no, no voy a discutir contigo…- le dijo, y siguió camino a su dormitorio.
Vegeta se sonrió y siguió "viendo" televisión "Hmn… Al parecer ya no mencionará lo ocurrido… Es mejor así, como si nunca hubiese pasado… Me pregunto si por lo mismo se estaba comportando tan extraña esta mañana… ¡Bah! No tengo porque preocuparme por lo que lo que le piense..." Miró el reloj de pared y pensó que lo mejor sería dormir un rato en el sofá mientras esperaba que llamaran al dragón.
…
Al fin llegó el momento que todos esperaban.
Vegeta estaba apoyado en uno de los muros observando atento la situación. Se había vestido con las ropas con las que llegó a la Tierra desde temprano, así que estaba listo para recibir a su enemigo.
Llamaron a Porunga y este salió de las esferas con gran estruendo.
Bulma miró de reojo a al saiyajin que estaba al fondo y luego volviendo su vista al frente gritó - ¡QUEREMOS QUE TRASLADES LAS ALMAS DE GOKÚ Y KRILIN A NUESTRO PLANETA!
Vegeta sonrió ante el silenciosos reconocimiento de Bulma, después de todo, esa fue su idea. Luego volvió a ponerse serio. Era la hora de la verdad.
Dende tradujo el deseo y el dragón respondió - Solo puedo trasladar el alma de Krilin. Gokú sigue con vida.
Gohan dijo extrañado - Entonces ¿por qué no vuelve? ¿No tendrá cómo?
Todos estuvieron de acuerdo con el pequeño.
- Bueno, les pediremos entonces que reviva a Krilin y luego traeremos a Gokú – dijo Piccoro.
- QUEREMOS QUE TRAIGAS DE VUELTA A LA VIDA A KRILIN – dijo Bulma, retomando su ánimo.
Dende tradujo y Porunga aceptó. Así que, ante los ojos asombrados de todos apareció el calvo guerrero, siendo saludado por todos con alegría.
- Pidan su tercer deseo ahora – dijo el patriarca.
- OH, claro… ¡TRAE DE VUELTA A GOKÚ A LA TIERRA! – gritó Bulma
Vegeta miró expectante, pasaron unos segundos, pero el dragón no les realizó el deseo. En cambio, les dijo - No puedo. Él dijo que volvería por su cuenta.
-¡¿QUÉ?! - exclamaron todos.
Vegeta quedó de una pieza "Ese maldito, debe estar entrenando en algún lugar del universo. ¡Demonios! No puedo seguir perdiendo mi tiempo aquí… voy a ir a buscarlo y cuando lo encuentre…" No lo pensó más y se dirigió a su cuarto a toda velocidad, sacó las semillas que tenía guardadas e iba a salir cuando notó una caja sobre su cama. Era la misma que llevaba Bulma en la mañana. La abrió y al ver el contenido se la llevó consigo. Acto seguido se dirigió a la nave que estaba en el patio, encendió los controles y se elevó por los aires.
El ruido del despegue hizo que todos voltearan a ver, pero a la que más le afectó fue a Bulma, que vio con perplejidad como la nave se alejaba, comprendiendo de inmediato el motivo de la partida de Vegeta "Si va a ir a buscar a Gokú…"- que lo haga pronto… - se le escapó casi en un susurro
- No te preocupes por él y continuemos – le dijo Piccoro, que gracias a su agudo oido había logrado escucharla. Sin embrago el también sabía que algo inusual ocurría entre ellos, algo que realmente no estaba interesado en comprender.
Bulma asintió nerviosa, pero enseguida pensó nerviosa "¿a quién traerían de vuelta?"
Finalmente decidieron que Yamcha sería el siguiente.
…
Mientras tanto, el saiyajin ya se encontraba a una distancia prudente del planeta. Decidió ir a revisar lo que había y no en la nave. Pero antes tomó la caja que estaba en el asiento junto a él, abriéndola con cuidado. Tal como pensaba, dentro halló un traje azul y una nota, la que cogió en sus manos y comenzó a leer:
"Vegeta. Cuando leas esto, nuestro destino estará en tus manos. Sé que te estoy dando una ventaja, pero si hice esto es porque tu traje está demasiado maltratado… ¡parecías un cantante punk!… espero que no dañes mucho a Gokú, o Kakaroto como tú le llamas, y que todo se solucione de la manera más pacífica posible. Aún no he podido descifrar los componentes de tu armadura… pero con el traje bastará…espero que te guste y que te quede.
Con cariño Bulma"
Dejó la nota a un lado y tomó el traje. Lo acercó a su rostro y acto seguido inspiró profundamente
- Aún huele a ella… Es una maldita vulgar ¿por qué hace este tipo de cosas?... Aunque si supiera que la estaba mirando ese día, ni loca me ofrece volver a su casa – hizo un pausa y rio con fuerza - Jajajajaja, pero si ya está tan LOCA como su madre – enseguida volvió a tomar la nota y la guardó dentro de su armadura, llevándose el traje consigo, mientras recorría el lugar.
Abrió la nevera y vio que había grandes cantidades de alimentos, lo que lo hizo sonreír. Enseguida se dirigió a los controles, donde tecleó unos números después de lo cual el monitor le arrojó los resultados. Relajó el ceño u poco, viendo que casi todo estaba listo para un viaje bastante largo a excepción del tanque de reserva que marcaba un porcentaje bajo de llenado. De inmediato comenzó a hacer cuentas en su cabeza… "Hmn, si soy cuidadoso esto debiera alcanzarme aproximadamente para un viaje de varios meses… Kakaroto, te encontraré y haré que pagues por tu insolencia, aunque tenga que recorrer todo el maldito universo… comenzaré con el sector cercano al planeta de los vegetales… Estoy seguro de que no puedes estar muy lejos de allí" Iba a digitar el rumbo a seguir, pero notó con sorpresa que ya estaba establecido y coincidentemente era hacia donde él planeaba dirigirse. Sonrió y decidió comer algo para luego dormir. Se volvería un mercenario, buscando a su presa, sin más paga que la venganza.
…
Fin.
…
Lamento haber tenido que re subir las historias, pero tuve algunos inconveniente que no quiero mencionar ahora. Espero que la hayan disfrutado como la primera vez y los espero en la continuación "Mientras no Estabas"
