El dinero no lo es todo


Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes y esta historia me pertenecen a mí y a mi imaginación.

Esta historia no puede ser reproducida de forma total o parcial ni bajo ningún concepto en ningún otro sitio web ni este mismo. En caso de hacerlo será denunciado.


Capitulo 26: control mental

Me disculpe con Garrett para ir al baño por un segundos mientras lo veía sonreírme y ya por completo caliente luego de que estuviera jugando con el por debajo de la mesa.

Estaba vez no había habido quejas sobre su esposa ni sus hijas, con lo cual estaba agradecida. El estaba animado a causa de una trato que estaba por cerrar en el trabajo y me había llamado para celebrar.

Ya frente al espejo me lave las manos y tome el rubor de mi bolso para aplicarme un poco más. Claro que cuando lo devolví a mi bolso y a diferencia de lo que siempre hacia, encendí mi teléfono para revisarlo. Tenía dos mensajes, pero ninguno era de el. Suspiré y entonces volví a guardarlo, pero sin apagarlo.

Me miré al espejo y arregle mi cabello. Había otra mujer en el baño, también arreglándose frente al espejo. Llevaba un vestido negro y una chaqueta tipo Chanel. Tendría unos cuarenta y cinco años…. Y estaba casada.

Y casi inevitablemente yo comencé a pensar en mi futuro. Oh, había hecho eso durante toda la semana, viendo a diferentes personas y pensando como mi vida podía ser algo parecida a la de ellas en algún momento.

La verdad es que no era algo que hacía habitualmente, sino que evitaba pensar en ello. Mis metas eran a corto plazo, siempre. No quería pensar en ello, así como no pensaba en el matrimonio, ni en los hijos, ni en nada de ello. Solo conseguía angustiarme.

Saque el delineador de mi bolso y me puse un poco mas en los ojos. Nada excesivo, pero si un poco mas. Me delineaba los ojos desde que tenía como trece años, una mala costumbre si lo veíamos ahora. Pero a los chicos y a los hombres parecía gustarle, aunque entonces yo no sabia muchas cosas, a diferencia de ahora, claro estaba.

Pase el lápiz sobre mi parpado derecho y luego sobre el izquierdo, comprobando de que estuvieran iguales. Entonces y cuando volví a guardarlo, mi celular sonó.

Miré la pantalla ansiosa y entonces vi en letras blancas escrito: EMMETT

Pase saliva dudando que hacer. Eran las nueve de la noche de un martes ¿Qué motivos tendría para llamarme ahora? Ya había rechazado uno de sus llamados, ¿deberia seguir haciéndolo? ¿quería hacerlo? continuar con la tortura silenciosa de hacerme la enfadada o hablar con el como una mujer adulta…

Aun dudando si estaba haciendo lo correcto, tomé mi teléfono y contesté.

-hola

-hola- la voz de Emmett sonaba aliviado- Rose ¿Cómo estás?

-bien ¿y tu?

-bien yo….- ahora el sonaba nervioso- ¿no estoy interrumpiendo… nada no?

-no-dije con seguridad aunque no sabiendo a que se refería el exactamente. ¿seria, una cita con alguien, como estaba ocurriendo ahora, o algo personal? - solo estoy haciendo unas cosas para la universidad ¿está todo bien?

Mentir se me había hecho algo realmente fácil con el paso del tiempo, a veces muy útil, pero tenia que saber como no enredarme y terminar en un buen lio.

-si- contestó del otro lado de la línea- en realidad solo… quería escucharte antes de irme a la cama- hubo un silencio incomodo- Dios… eso suena realmente cursi ahora que lo dije en voz alta

Yo me reí muy despacio y entonces pude ver a la otra mujer observándome muy atenta. Yo le rodee los ojos y entonces miré al piso antes de continuar hablando.

-lo siento. En realidad quería saber cómo estabas, pero ya me lo has dicho, así que supongo que podría contarte que he estado viendo un psicólogo desde hace una semana y media.

-oh- eso fue lo único que conseguí decir. Así que eso de la terapia había ido muy en serio.

Tal vez si había sido una buena idea. Pero la verdad es que no podía comprobarlo.

-si… supongo que va bien o eso quiero creer-el continuó- El Dr. Swan ha conseguido que hable de cosas que no he hablado con nadie, así que supongo que eso tiene que ser bueno.

-me alegro mucho- dije

-si…- dijo el- se supone que estoy mejorando o en serio me lo dice porque quiere continuar quitándome dinero- yo me reí muy despacio- de cualquier forma, creo que me ayuda… de alguna manera

Emmett sonaba entusiasmado con eso, tanto que me había llamado para contármelo. ¿era su forma de disculparse? ¿de tratar de decirme que estaba solucionando sus problemas y que no iba a volver a comportarse como un idiota? Esperando así que yo quisiera volver a verlo

-eso es bueno.

-y…volveré a Nueva York la semana entrante- yo no contesté al oírlo decir eso. Ni siquiera sabia que había vuelto a irse- aun estoy en Washington, pero para cuando vuelva… tenía la esperanza de que tal vez podríamos...vernos- y ahí estaba, si. eso era- Claro que no tendrías porque, se que las cosas no terminaron exactamente bien la ultima vez y….

-supongo …- dije y evitándome escuchar todo su remordimiento por lo que había pasado- que podremos arreglar algo

Escuche a Emmett sonreír del otro lado de la línea

-gracias- dijo- bien, no quiero molestarte más. Después de todo dijiste que estabas ocupada.

-un poco si- acordé

-bien. Te mandaré un mensaje cuando llegue y entonces…

-veremos qué día podemos quedar- dije y completando su frase

-de acuerdo. Genial- ahora todo vestigio de nervios o ansiedad se había desvanecido y había sido reemplazado por satisfacción- y gracias… por contestar

-no me lo agradezcas- dije- hablaremos luego

-adiós Rose

-adiós Emmett- dije y entonces colgué.

Volviendo a apagar mi teléfono y a guardarlo, me tomé un minuto antes de regresar a la mesa con Garrett.

Eso definitivamente había cortado con el clima, si es que así podíamos decirle.

¿iba a verlo? Bueno, prácticamente había dicho que si, pero todavía podía echarme para atrás cuando el me escribiera o volviera a llamarme. Dios, ya estaba nerviosa de solo pensarlo.

El había sonado entusiasmado con el asunto de la terapia y yo no podía creer que el de verdad lo hubiera hecho. Ciertamente no podía ser solo por mi ¿no?

Arreglando una vez mas mi cabello salí del baño y regresé con el hombre que estaría conmigo por esa noche.

-¿y?...- el me sonrió aun entusiasmado.

-oh… creo que el bebi demasiado vino- mentí

-no creo que haya sido tanto-el acarició mi muslo derecho del debajo de la mesa y me sonrió

-¿ansioso?- yo mordisqueé mis labios en un intento de molestarlo

-mucho- su mano subió por mi pierna de forma sugestiva y luego volvió a bajar suavemente.

Probablemente antes de esa llamada yo me habría puesto caliente al sentir eso, pero ahora mi cabeza estaba en otro lado.

Mierda, Emmett…

Tomé otro bocado de la ensalada que había dejado a medias y volví a sentir su mano jugando conmigo. Esta vez me hizo cosquillas al llegar casi al borde de mis bragas haciendo que me riera nerviosamente.

Garrett sonrió satisfecho consigo mismo

-dudo que pueda terminar de comer si sigues así-lo regañé

-¿estas hambrienta?

-bueno, no he almorzado nada hoy-admití

-¿Por qué no?-ahora el parecía a punto de regañarme

- tuve que ir a clases y luego presentar algunos trabajos. No tuve tiempo

-bueno, entonces come- el quitó su mano y se dirigió a su plato nuevamente- no queremos que vayas a sentirme mal por no tener el estomago lleno

-gracias- yo le di un beso en la mejilla y el me observó como si estuviera encantado conmigo.

El resto de la comida fue bastante tranquila. El me hablo un poco mas del trabajo que estaba haciendo con una gran empresa y sobre sus ganas de hacer un viaje al exterior.

Yo por mi parte, escuche atentamente e imagine lo que sería conocer Europa o incluso así. Nunca había salido del país, soñaba con hacerlo, si, pero quería hacerlo por mi cuenta. Quería viajar sola y disfrutar de las cosas a mi manera y no ceñida a los tiempos y los gustos de alguien mas.

De postre pedimos brownies con una salsa de frambuesas que savia increíble. Garrett siempre tenía buen gusto para comer, eso tenía que concedérselo.

Y sin perder demasiado tiempo después de cenar juntos, fuimos a su departamento para continuar con el juego que yo había comenzado debajo de la mesa.

Presuroso, casi en cuanto traspasamos la puerta, el me acorraló contra la pared y comenzó a besarme mientras sus manos deslizaban hacia abajo el cierre de mi vestido.

Sin preámbulos, el solo quería follarme, como siempre.

Así que en cuanto quedé solo con mi ropa interior, el me llevó hasta el sofá para sentarme sobre el besándome con mucha energía.

-¿no te das una idea de lo que me haces o si?-dijo desabotonando sus pantalones y besando mi cuello

Yo me reí y me quité el sosten antes de mirarlo a la cara.

El sin embargo, solo miró mis pechos mientras los acariciaba con sus manos

-Dios-jadeo en tanto se frotaba contra mi entrepierna ya por completo exitado y buscando ir directamente al asunto como siempre lo hacia.

Que el tuviera erecciones era fácil, pero no podía decir lo mismo sobre la duración del sexo. Y ¡ni siquiera había previa! Como si… Dios….

Evitando ponerle los ojos en blanco presioné mis pezones buscando sentirme algo mas caliente.

Garrett buscó un condón en sus bolsillos y luego de ponerse uno se introdujo en mi interior lentamente mientras miraba fijamente como lo hacia.

El siempre era cuidadoso cuando estaba conmigo y obviamente también con su esposa. No quería tener mas hijos. "Con 2 ha sido suficiente", me había dicho. Trabajaba como un maniático, según el para mantenerlas a todas y si bien se preocupaba por las pequeñas, había admitido mas de una vez que nunca había estado seguro de realmente estar preparado e incluso de no haber querido aun tener hijos.

Y si bien conmigo realmente no tenia porque preocuparse ya que llevaba puesto un DIU y además tomaba la píldora, solo por estar doblemente protegida, el quería añadir algo extra de seguridad.

Garrett fue "lento y romantico" como decir el, o "aburrido" como le decía yo.

Y no es como si mi cabeza no estuviera literalmente en otro sitio, pero de verdad no estaba consiguiendo calentarme en absoluto con nada de lo que el hacia.

Mi maldito inconciente estaba pensando en Emmett y en su llamada mientras yo estaba en el baño. Iba a verlo, Mierda. ¿quería hacerlo? ¿me sentiría bien? ¿ o acabaría llorando como la ultima vez?

Sentí la respiración agitada de Garrett en mi cuello y como sus gruñidos, por decirle de alguna manera a los ruidos que hacia me indicaban que no le faltaba mucho para correrse.

Gemi fuertemente y me aferre a su cuello mientras no sentía absolutamente nada. Estaba tan preocupada, tan… en otro sitio que no podía concentrarme en ello.

-Dios, Rosalie…- el gruño…

Sintiéndome horrible conmigo misma fingí correrme y apenas dos segundos después el se vino con fuerza.

Garrett besó mi cuello con la respiración aun agitada y se aferró a mi cuerpo en tanto yo trataba de convencerme de que eso podía haber sido aun peor.

Descansando tumbados apenas algunos minutos fuimos a su cama y volvimos a hacerlo. esta vez lo intenté, pero aun así no pude correrme.

Garrett ni siquiera se dio cuenta de ello, lo cual era aun peor.

El estaba maravillado conmigo, pero yo solo había sido una farsante. Y eso me estaba matando.

Tras hacerlo solo una vez más, el me pagó y yo me fui a casa en busca de un baño caliente, que con suerte me haría sentir algo mejor.

¿Qué sucedía conmigo? ¿Por qué no podía simplemente hacer todo eso a un lado en mi cabeza y follar como si nada pasara?

Por que Garrett no te gusta, es por eso, así como tampoco te gusta Thomas, me dijo me inconsciente.

¿Sería así el resto de la semana? ¿fingir orgasmos y sentirme una basura solo para pagar la universidad?

Resignada a seguir pensando en mi futuro y sobre todo cuando este no parecía ser particularmente alentador el menos en lo que iba sobre el sexo, encendí la televisión y busqué una película para ver en tanto me ponía un cambio de ropa limpio.

Ordené algo de comida china y revisé mis emails en caso de que tuviera algo nuevo sobre la universidad o los trabajos que había entregado; pero no había nada.

Los siguientes días fueron algo aburridos, pero decidí que no tomaría a ningún otro cliente hasta que sintiera que podía con ello sin sentirme como una maldita frígida.

Claro que entonces Jess llamó diciendo que tenia algo que no podía rechazar.

-es uno de mis antiguos clientes- dijo

-¿y vas a dármelo? ¿así como así?

-noo- ella se rió- en realidad el quiere algo nuevo. ¿puedes creerlo? ¿Qué se cansé de todo esto?

Esta vez yo fui quien se rió

-en fin, el quería una chica nueva y me pidió una recomendación, así que le dije que hablaría contigo.

-¿le diste mi numero?

-si. pero no va a llamarte sino hasta mañana.

-de acuerdo-acepté

-no suenas muy animada al respecto

-bueno, tu te acostaste con el antes, es como si me dieras las sobras ¿no crees?

-oh, Rosie, vamos….- ella se burló- no son las sobras. Dios… el tipo solo quiere otra cosa,ni siquiera es como si hubiera estado tantas veces con el ¿sabes? Pero se aburre rápido

-la mayoría lo hace-yo soné mas ironica de lo que esperaba.

-¿aun sigues así por el tipo de la boda?- ella se refería a Emmett

-no quiero hablar sobre eso-la corté

-bien. Entonces folla con mi tipo y no hablaré mas al respecto-dijo- prometo que no va a decepcionarte

-¿de verdad?- eso no salía de la boca de Jess usualmente

-de verdad-acordó- solo recuerda que le gustan las chicas que son algo… juguetonas e infantiles

-¿le ponen las adolescentes? ¿eso es lo que tratas de decirme?

-le gusta que juegues a ser la niña buena y luego lo folles como el demonio

Esta vez yo me reí con ganas

-ya veo-dije-bien. Me pondré un vestido con flores y me haré una coleta alta. Seguro que eso bastará

-vas a matarlo-dijo Jessica- pero será mejor. Da buenas… propinas

-genial.

-estupendo-acordó- oh, se llama Robert. Para que lo sepas cuando llamé

-de acuerdo

-bien, genial. Va a gustarte, lo prometo.- yo no contesté- ahora tengo que dejarte. Tengo una cita esperándome en el Plaza

-suerte

-adiós Rosie

-adiós Jess.

Y con eso ella me colgó

Una parte de mi estaba ansiosa por conocer a este tipo el cual Jess estaba muy segura que no iba a decepcionarme, pero por otro me preguntaba si estaría a la altura de… los mejores tipos con los que había follado, Emmett entre ellos.

Creo que finalmente me estaba poniendo exigente y dudaba que eso fuera bueno con este trabajo.

Mi teléfono sonó y al revisarlo comprobé que tenia un mensaje de voz de Emmett.

Casi sin resistirlo, lo di al botón de play y lo escuché con atención.

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"hola, Rose. Bien… acabo de aterrizar y quería saber si podíamos vernos este sábado.

Cerca del mediodía… algo así como pasar todo el día juntos… no sé que te parece. Bien, espero que estés libre para entonces…."

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Sintiendo las mariposas en el estomago, presioné el botón de contestar y grabé mi mensaje.

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"el sábado esta bien. Estoy libre, así que podemos vernos. ¿Dónde vamos a encontrarnos?"

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Solté el botón de grabar y el mensaje se envió casi al instante.

Apagué la pantalla y observé mi teléfono expectante. Realmente no había mucho mas que el pudiera decirme, pero por alguna razón estaba ansiosa por escuchar su respuesta.

Unos segundos después de silencio y agonia, el teléfono volvió a sonar entre mis manos.

Encendí la pantalla y rápidamente busqué el poton de play para el nuevo mensaje de voz.

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"Genial"- escuché a Emmett sonreí del otro lado de la línea- "el sábado en mi departamento, a la una ¿te parece bien? "

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Casi de inmediato apareció otro mensaje

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"ah, y ponte pantalones"

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Eso era raro. ¿Pantalones? ¿Desde cuando el…? siempre había dicho que le gustaba verme en vestidos y faldas, sobre todo considerando lo fácil que era acceder a ellas para follar, haciendo que su pedido fuera aun mas raro.

Presioné el botón de grabar y le contesté

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"de acuerdo. El sábado a la una en tu departamento. Pero ahora puesto preguntar ¿Por qué tengo que usar pantalones?"

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La respuesta de Emmett fue igual de rápida que las anteriores.

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"tengo planeado algo con lo que vas a necesitarlos. Confía en mi"

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La última vez que el había dicho eso, me había amarrado a la cama y me había puesto helado encima. Si, había sido una buena decisión. Sabía que podía confiar en el, pero eso no resolvía la intriga por la cual tenia que usarlos. Y obviamente el quería mantenerlo como una sorpresa.

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"bien, usaré pantalones"

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Resignada acepté su pedido y miré la pantalla esperando que el dijera algo más. Eso era estimulante y también algo que me ponía muy ansiosa. Escribir mensajes no era lo mismo que grabarlos, donde escuchabas con claridad la voz de la otra persona y obviamente el tono con el que decía las cosas y sus intenciones de una forma mucho mas grafica. Y sobre todo la expectativa de grabarlos sin tener una respuesta inmediata lo hacia aun mas interesante.

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"bien. Realmente ansío verte el sábado, no sabes cuánto"

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Su voz esta vez sonó caliente. No había sido divertida ni alegre como en los mensajes anteriores, sino que esta se refería al sexo. Sexo duro.

Sexo como el que yo ansiaba tener.

Apagué mi teléfono y lo arrojé frente a mi sobre la cama y me recosté sobre las sabanas aun vestida.

Sus palabras resonaron en mi cabeza y sentí como el calor comenzaba a llegar a la parte baja de mi estomago.

Dios… llevaba días sin sentirme caliente, sin sentirme excitada…

Levanté mi falda hacia arriba y pase mis manos sobre mis piernas sintiendo lo sentible que estaba mi piel y como esta se erizaba con el contacto de mis dedos.

Yo también ansiaba verlo el sábado. Ansiaba sentirlo tocándome, besándome, follandome…

Una de mis manos se fue hasta mi entrepierna y presioné con fuerza sobre mi centro sintiendo lo húmeda que estaba.

Cerré mis ojos y con mi otra mano levanté mi camiseta y roce mis pezones mientras con la otra tocaba mi centro aun sobre mis bragas.

Imaginé a Emmett haciéndolo. A el sobre mi, besándome, besando mi cuello y jugando conmigo, solo calentándome aun mas.

Podía oír incluso el modo en que el respiraba y gruñía cuando estaba excitado, solo para luego bajar mis bragas de un solo tirón y así poder meter uno de sus dedos en mi interior.

Haciendo lo que imaginaba que el haría comencé a gemir y a tironear mis pezones ya por completo duros.

Oh… cuanto tiempo llevaba sin sentirme así, y realmente lo extrañaba.

Arqueé mi espalda y moví mi mano en círculos, gimiendo aun más. En mi emnte recordaba sus besos sobre mi cuello, sobre mi boca, claientes… el modo en que sus ojos em miraban, calientes y expectantes a que yo me corriera, alentándome a hacerlo.

Aumenté el ritmo y mi cadera comenzó a moverse al ritmo de mis dedos, de forma casi desesperada.

Casi podía oírlo decirme "vamos" mientras sus dedos me penetraban rápidamente, tal y como yo lo estaba haciendo ahora y yo me corrí apenas dos segundos después mientras mis cuerpo temblaba sobre las sabanas.

Negándome a que eso fuera todo, continue tocándome, presionando mis pezones y comencé de nuevo. Apretando uno de mis pezones fuertemente, movie mis dedos adentro y afuera en un ritmo incansable.

Gemí con fuerza y ya sin importarme nada, y no me detuve sino hasta que lo conseguí una vez más.

.

Al día siguiente tal y como Jess me lo había dicho, Robert, su antiguo cliente, llamó.

Sonó muy seguro de si mismo y quería que nos viéramos esa misma semana de ser posible.

Y como reamente no venia atendiendo muchos clientes, tenía lugar, así que accedí a verlo apenas dos días antes de lo que había quedado con Emmett.

A decir verdad, estaba mas ansiosa que nerviosa cuando fui a reunirme con el. Jessica me había asegurado que no iba a decepcionarme, pero yo no sabia a que se había referido con eso. ¿seria apuesto, a eso se refería? ¿o a que era bueno en la cama? Había una posibilidad de que se tratara de ambas, pero lo dudaba. La verdad es que por lo general, los tipos era una o la otra cosa. Las excepciones eran muy escasas.

Acomodando por ultima vez mi vestido, me paré frente a la puerta de la habitación que el me había dado y toqué la puerta con suavidad.

Unos segundos después un tipo alto y realmente lindo me abrió.

-¿Rosalie?- yo asentí

El se hizo a un lado para dejarme pasar y noté como sus ojos me observaban con insistencia.

-Dios, eres aun más hermosa de lo que me habían dicho-dijo con sus ojos fijos en mi vestido de color rosa con pequeñas flores celestes.

Sus ojos eran de un café intenso. Cabello corto, barba abundante, pero no desprolija, y una camisa blanca arremangada con pantalones azules de vestir completaban el look.

Bien, Jess tenía razón al decir que no decepcionaría, ahora solo faltaba comprobar que tal lo hacía en la cama.

-gracias-dije avergonzada y jugando con el borde de mi vestido entre mis dedos.

El cerró la puerta y caminó hasta quedar nuevamente frente a mi.

La habitación del hotel era grande y con amplias ventanas con vista a la ciudad. Había una sala con un enorme sofá de cuero blanco y una barra justo al lado.

La cama de probablemente tres plazas estaba mas atrás.

-me gusta como traes el cabello-dijo viendo la coleta baja y a un lado que yo me había hecho-te ves… como una niña ¿lo sabias?

Yo le sonreí pícaramente. Esa había sido mi intención todo el tiempo.

-¿eso te gusta?

El sonrió evitando contestarme, pero obviamente siendo esa respuesta un si.

-¿quieres algo de beber?

-agua, por favor

-¿agua?- yo asentí- muy bien

El fue hasta el bar y tomó dos vasos para colocarlos sobre la encimera de madera

En uno sirvió agua de una botella y en el otro ginebra

-aquí tienes…- el me pasó el mío y yo le di un buen sorbo mientras lo veía sentarse en el sofá frente a mi

-así que Rosalie…- yo lo mire atenta- ¿cuánto llevas haciendo… esto?

-casi dos años

-¿vas a la universidad?- yo asentí- bien, eso me gusta

Yo sonreí y bebí otro poco de agua.

-¿sabes? Desde que entraste estoy muriéndome por ver que llevas debajo de ese vestido

-¿de verdad?

-si…- el me miró con deseo y yo pude sentirlo en mi entrepierna.

Yo apoyé mi vaso sobre la mesa ratona y deslicé mis dedos lentamente por mis piernas primero bajando y luego volviendo a subir y con ello levantando la falda del vestido dejándolo ver el conjunto de color morado con algunos toques de negro que me había puesto. Lo que incluía ligueros y medias obviamente.

El se quedó mirándome fijamente por unos segundos antes de decir cualquier cosa.

-Dios…- el peinó su cabello hacia atrás, incluso cuando este era corto y se acabó su trago de una sola vez para dejar luego el vaso sobre la mesa, junto al mio.

-supongo que te gusta

-no sabes cuanto…- y si bien el tono ni la voz fue la misma de quien me había dicho esas palabras la primera vez, mi piel se estremeció de tan solo recordarlo, así como de la proximidad que había para verlo.

Robert se puso de pie y me tomó por la cintura con una mano mientras con el otra jugaba sobre mis labios de un modo muy erótico en tanto me miraba a los ojos.

La mano en mi cintura finalmente bajo hasta mi centro donde presionó con insistencia, moviéndose arriba y abajo.

Yo gemi al sentirlo y no demoró mas en besarme.

El sabia como hacerlo. No era un muchacho inexperto, lo cual me agradaba mas de lo que podía decir. Lo dejé introducir su lengua en mi boca y jugueteé con la mia también en la suya.

Presuroso e insistente, me acorraló contra una pared y me volteó rápidamente para que quedar de espaldas a el.

Comenzó a dejar un camino de besos sobre mi cuello y yo cerré mis ojos imaginando que era otro el que lo hacia. Dios….

Sus manos acariciaron mis caderas, mi cintura … y finalmente llegaron hasta el cierre del vestido, tirándolo hacia abajo lenta y tortuosamente.

-¿no quieres ir a la cama?- pregunté

-no, aquí estoy perfecto, créeme

Dejando caer mi vestido al suelo, el pegó su cadera contra mi trasero dejándome sentir cuan caliente es taba. Oh, y yo quería sentirlo en mi interior.

Aun frotándose contra mi sus manos acariciaron mi trasero con deseo y finalmente hicieron mis bragas hacia abajo. Volviendo a acariciar y tocar, sus dedos pasaron rápidamente sobre mi clítoris, jugueteando conmigo antes de abrirse los pantalones.

Y a diferencia de lo que habría hecho en otras ocasiones, no me volteé a mirarlo.

En su lugar, permanecí con los ojos cerrados e imaginando quien en realidad deseaba que me tocara

-separa las piernas-dijo. Yo lo hice

Y apenas un instante después lo sentí deslizarse en mi interior consiguiendo que yo gimiera con fuerza al sentirlo entrar hasta el fondo.

-oh…- el jadeó sobre mi oído y aferrándose con fuera a la piel de mis caderas moviéndose lentamente adentro y afuera.

Gimiendo sobre mi cuello, el aumento el ritmo y yo me sentí aun mas caliente.

Sus manos me acariciaron aun sobre el sostén e hicieron los tirantes hacia abajo para tocarme con mayor facilidad.

-si...-gemí

El jadeo detrás de mi y sus estocadas se hicieron más rápidas, haciendo que yo me sintiera al borde.

-¿vas a correrte?- preguntó

-si...- contesté

El me tomo por el cabello y entonces me follo rápidamente

Justo como Emmett lo hacia...

Comenzando a temblar me deje llevar y entonces me corrí.

Casi de inmediato el me volteo y me quito el sostén de un solo tirón antes de acariciar mis pechos con deseo.

-mírame-dijo

Casi forzándome a hacerlo, abrí los ojos y lo mire.

Entonces la ilusión se rompió. Sus ojos cafés me miraron por completo excitado y yo trate de recobrar la respiración.

-dios... eres tan hermosa-el me beso y yo le respondí sintiéndolo tocarme con deseo.

Volví a cerrar mis ojos e imagine una vez más que era Emmett quien estaba conmigo.

Su mano se metió entre mis piernas y comenzó a mover sus dedos sobre mi clítoris rápidamente.

-oh... oh...

-eso es- el me alentó mientras aumentaba el ritmo y llevaba su boca a mis pezones

-maldición, Rosalie...- el suspiro y entonces me alzo en el aire para volver a follarme.

Me sostuve de sus hombros y lo sentí introducirse en mí una vez más. Las estocadas fueron rápidas y concisas...

Oh y se sentían tan bien. Esto era lo que quería desde hacía varias semanas.

Oí su respiración agitarse y supe que no le quedaba mucho más

-haz que me corra, por favor-pedí entre gemidos

Aun moviéndose el llevo una de sus manos a mi clítoris y dio vueltas sobre el rápidamente.

-si... si... sí...

Mi estómago se tensó y el exhalo con fuerza un segundo antes de que yo me corriera con fuerza sobre él.

Aun temblando el continuo moviéndose y dos segundos después se corrió en mi interior.

Ambos permanecimos de ese modo por lo que creo que fue poco más de un minuto antes de que el me pusiera una vez más en el suelo.

Tuve que abrir mis ojos voluntariamente antes de que el me lo pidiera. Desde luego mentiría si decía que era una decepción lo que veían mis ojos.

El tipo era realmente apuesto y con una linda sonrisa. Pero no era con quien mi cabeza acababa de follar.

Robert acaricio mi cabello y me beso, esta vez con dulzura.

-me has dejado anonadado -admitió

-es por que acabas de conocerme-dije

-¿crees que se me vaya a pasar?

-supongo-yo me encogí de hombros y él se rio

-eres preciosa- dijo mordiendo sus labios- ven, vamos a la cama

Yo tome la mano que él me ofreció y lo seguí hasta la enorme cama de sábanas blancas.

Allí volvimos a follar. Esta vez lo hicimos al estilo perrito, donde el me tironeo del pelo y luego yo me tumbe sobre el colchón y él fue el que estuvo al mando. Me corrí solo una vez más y el también lo hizo.

Permanecimos por un rato en la cama acostados sin hablar.

La verdad es que si fuera por mí me habría ido casi de inmediato de allí, pero al tratarse de trabajo no podía hacerlo. Haría sido descortés y casi como una ofensa para el tipo que hubiera estado conmigo. Por algún motivo si te ibas volando de la cama luego de follar, los tipos lo veían como que no habían estado bien o como que no sentías nada por ellos.

Ambas eran ciertas.

Pero era mi trabajo no demostrarle ninguna de ellas.

Robert se giró sobre la cama y me miro cuidadosamente ates de acariciar suavemente mi mejilla.

-¿cuándo puedo volver a verte?

Aun no me había ido y él ya estaba pensado en la siguiente.

-supongo que eso significa que estuve bien

-creo que tú sabes que estuviste bien-apunto

Pero yo no estaba muy segura de ello. Sinceramente haber imaginado que estaba con otro de mis clientes mientras atendía a uno nuevo no lo consideraba exactamente la mejor atención.

Pero él no lo sabía, ni siquiera se había dado cuenta de ello y creo que eso me hacía sentir aún más culpable.

Yo le sonreí con picardía y me removí sobre las sabanas, estirando mis músculos

-¿entonces...?

-tengo que revisar mi agenda-dije

-¿qué tal este fin de semana?

-estoy casi segura de que solo tengo lugar para la próxima semana.

-¿de verdad?- él estaba decepcionado -¿y no hay chances de que... tengas alguna cancelación?

-lo dudo, pero puedo llamarte si quieres en caso de que suceda

-no. Está bien- el acaricio mi cabello y me sonrió con dulzura- prefiero esperar y tenerte solo para mi

-bien...-me gire sobre las sabanas con intención de pararme y él lo notó.

-¿ya tienes que irte?- yo asentí

Robert paso sus dedos por mi clavícula y bajo por el hueco entre mis pechos antes de pellizcar uno de mis pezones haciendo que yo me quejara levemente

- aun podríamos repetir ¿sabes?

-tal vez la próxima... ahora tengo que irme-dije

-entiendo- el apartó sus manos y yo me incorpore de la cama en busca de mi ropa para vestirme.

Ya vestida por completo una vez más, fui a la sala en busca de mi teléfono.

Tenía los siguientes días disponibles, a excepción del sábado, cuando había acordado verme con Emmett; pero no iba a darle una cita para el día siguiente. No quería que el… se fascinara conmigo. En verdad, eso es lo último que quería.

-¿entonces?- él me sonrió mientras caminaba hacia mí metiéndose en una camiseta blanca y ya con sus pantalones puestos- ¿el jueves por la noche, que tal?

Yo miré la pantalla de mi teléfono y asentí

-bien, quiero el jueves por la noche y el viernes para mi

Tendría que faltar a clases de nuevo. Pero iba a valer la pena, o eso esperaba. Aun tenia faltas por usar en mis materias y tenía algunos compañeros muy aplicados dispuestos a compartir conmigo sus apuntes a cambio de algún favor… pero también necesitaba dinero para mudarme.

-de acuerdo-dije-¿sabes cuánto…?

-el dinero no es problema-me aseguró antes de que pudiera decir algo mas- tranquila

Yo le sonreí a medias y tras teclear su nombre en mi teléfono programando sus horarios, volví a guardarlo en mi bolso. Me puse los zapatos y tomé mi saco lista para irme mientras lo veía a él escribirme un cheque.

-no olvides esto- el me lo pasó y yo lo tomé.

Decía 8 mil dólares. Y eso había sido por menos de 2 horas. Mucho más que lo que yo iba a pedirle. Aun así no dije nada. Le sonreí agradecida y guardé el chequé en mi bolso.

Robert me acompaño hasta la puerta y tras un beso de despedida me fui de allí.

Ahora, con un pequeño atisbo de esperanza de que las cosas pudieran mejorar de ahí en adelante.


En esta ocasión no es mucho lo que quiero decir la verdad.

Solo quiero dedicarle este capitulo a mi querida perrita y amiga del alma durante 12 años Zuko, que nos dejo hace una semana.

Espero entiendan los motivos de mi retraso al actualizar esta vez.

ojala lo disfruten.

Bella McCartney Darcy