El dinero no lo es todo


Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes y esta historia me pertenecen a mí y a mi imaginación.

Esta historia no puede ser reproducida de forma total o parcial ni bajo ningún concepto en ningún otro sitio web ni este mismo. En caso de hacerlo será denunciado.


Capítulo 27: La caja de pandora

Cuando llegué a su departamento, él ya estaba en la puerta esperándome. Llevaba puestos un par de jeans y una camiseta junto con una campera de cuero negra, lo que le daban un aspecto de chico malo. Y el cual evidentemente me gusto.

Luego de pagarle al taxista, caminé en su dirección sintiéndome muy nerviosa.

-nunca dejaras que yo pase a recogerte, ¿no es cierto?-él me sonrió mientras sus ojos me recorrían de arriba abajo .Yo negué con la cabeza mientras le sonreía. Para cuando llegué frente a él, me rodeo con sus brazos y me beso con ganas como si hubiera llevado toda la semana esperándolo.- te ves hermosa

Yo mordí mis labios

-me puse pantalones como dijiste- yo estiré mis piernas enseñándoselos- aunque no entiendo…

-iremos en mi motocicleta- el me interrumpió antes de que pudiera continuar-fue por eso que te pedí que los usaras...un vestido no hubiera sido demasiado cómodo o practico como para ir en moto.

-oh, ya veo- eso había sido inesperado.

Aunque yo si me había subido a motocicletas llevando faldas, incluso muy cortas un par de años antes.

-¿no te dan miedo las motocicletas, no?

-no- dije- me subí a una un par de veces en la secundaria, así que no.

El asintió con la cabeza, conteniéndose de preguntar al respecto. Pude verlo. Él quería saberlo. El cuándo, y el con quien. Si había sido un ex novio, o un amigo, o una chica, cuantos años tenía… pero no preguntó.

Y si, habían sido varios chicos con los que había salido o bien había follado en la secundaria que tenían motos. Pero no iba a decírselo.

Tomándome de la mano el me llevó hasta el estacionamiento y entonces vi la Ducati negra que estaba aparcada al frente de todo, con dos cascos encima del mismo color.

Las mariposas volvieron a aparecer en mi estómago, o tal vez la sensación de la adrenalina que iba a invadirme en cuanto el ya estuviera conduciendo.

Asegurando bien el casco a mi cabeza, Emmett tomó el otro y se lo colocó rápidamente antes de subirse a la moto. Yo lo seguí, ubicándome detrás de él, rodeando su cuerpo con mis brazos y pechando mi pecho contra su espalda.

-sujétate fuerte-dijo con un tono protector- no quiero perderte-sabía que esa frase, no había sido al azar, él lo había dicho en serio, en todo el sentido de la palabra. Lo que me quería hacer sentir segura con él, pero al mismo tiempo me hacía sentir que no tenía el control.

Presionando el agarre de mis brazos contra su torso el pisó el acelerador y hecho a andar la motocicleta.

El tráfico no estaba abarrotado, y conseguimos ir bastante tranquilos por un buen tiempo. Salimos de la ciudad rápidamente y solo entonces me di cuenta de a dónde estaba llevándome. Long Beach.

El me lo había prometido. Ir en motocicleta por la playa…

Y allí estábamos.

Para cuando Emmett llegó a la arena, comenzó a disminuir la velocidad. La playa estaba vacía. Probablemente porque era invierno, también porque era temprano.

-¿estás lista?- preguntó ya con la motocicleta de forma paralela al mar

-si-dije sabiendo que él iba a acelerar.

El motor rugió y entonces comenzamos a vernos rápidamente por la arena, casi rozando el agua del mar que rompía a penas a centímetros de nosotros.

El viento nos daba con fuerza en la cara, pero se sentía tan bien… casi liberador.

Solté una de mis manos estirándola hacia arriba, y por unos segundos solté ambas de su cuerpo para sentir por completo el aire atravesándome mientras cerraba mis ojos y me permitía disfrutar de ello.

No tengo idea de cuantos kilómetros, hicimos, probablemente ni siquiera llegamos a dos, pero ese paseo pareció eterno e increíble.

Emmett finalmente comenzó a bajar la velocidad y se detuvo yendo un poco más hacia arriba en las dunas.

Había varios negocios frente a donde nos habíamos detenido. Tal vez era aquí donde quería traerme, pensé.

Me quité el cascó y se lo di antes de bajarme de la moto, y luego que el hiciera lo mismo.

-¿qué te pareció?

-increíble, gracias

-me alegro que te gustara- él me sonrió verdaderamente feliz.

Y entonces, y de un bolso de cuero que había aferrado a uno de los lados de la motocicleta, que antes no había visto él tomó una manta de color azul y la dejó sobre el lomo del vehículo antes de buscar algo más.

-compré algo para ti-dijo. Esta vez el parecía algo avergonzado

-¿qué es?

El metió su mano una vez más en el bolso y apenas dos segundos después apareció frente a mí un oso de peluche de color blanco con un corazón en el medio que decía "lo siento".

Mi corazón se comprimió y mi mente casi de inmediato recordó otro oso de peluche. Unos del mismo color y tamaño. Uno que en lugar de decir "lo siento" decía "feliz cumpleaños".

Había sido 5 años atrás. Para mi cumpleaños número 17. Y entonces había sido el mejor regalo del mundo para mí.

.

-¡Feliz cumpleaños Rose!- había dicho Royce con el oso en las manos y sonriéndome

-oh… no puedo creer que te acordaras- dije lanzándome sobre él y abrazándolo

-no podría olvidar tu cumpleaños-había dicho el. Y entonces yo me lo había tragado. Segura de que él me quería, de que pasaría muchos más junto a él.

Entonces él me había dado un beso y luego habíamos terminado en la cama, con el oso arrojado en algún lugar del piso.

Un oso que había llevado a casa más tarde y que había permanecido en mi cuarto, sobre mi mesa de noche, por otros tres meses.

Después de eso, había terminado en la basura, al igual que todos los recuerdos que tenía sobre el tipo que me lo había dado.

.

-¿te gusta?- la voz de Emmett me trajo de regresó a la realidad.

-es... muy lindo- dije tomándolo entre mis manos y mirándolo mientras me decía a mí misma que esto no se parecía en nada a lo que había sucedido entonces. Era un obsequio diferente, de una persona diferente y con un significado distinto.

-sé que es probable que el oso no vaya a ser suficiente como para remendar mi comportamiento de la última vez, pero pensé que te gustaría

-gracias-dije sonriéndole con ternura mientras evitaba demostrarle cuan nerviosa estaba.

-me gustaría…

-¿qué?

-que nos sentáramos a hablar un rato sobre la arena antes de ir por algo de comer…

-de acuerdo

El me tomo de la mano y en la otra llevó la manta hasta un lugar donde la arena se veía lisa y suave. El extendió la manta y ambos nos sentamos sobre ella, mirando hacia el mar.

Yo deje mi oso a un lado, evitando mirarlo demasiado.

-¿Cómo has estado?- el comenzó

-bien- contesté

-¿qué tal la universidad?

-ocupada, pero bien- no supe que más decir sobre eso.

-¿ya estas a punto de graduarte, no?

-en un mes y medio más o menos, si todos mis finales salen bien

Él sonrió

-eso es increíble, de verdad- dijo- estoy muy feliz por ti, Rose

-gracias…- yo mordí mis labios y el observó mi boca con especial atención, como siempre lo hacía-¿Cómo te fue a ti, en…Washington?

-trabajando... de aquí para allá- yo lo escuché atentamente- tuve una propuesta para abrir un hotel allá, así que estuve viendo propiedades, en reuniones con inversionistas...- el suspiró- pero aun no hemos resuelto nada, asi que tendré que volver para allá, para tomar una decisión.

-oh… bueno, seguro harás un buen trato y las cosas saldrán más que bien

-espero que así sea- él estaba tratando de ser optimista al respecto.- aunque claro también, estuve ocupado con la terapia

Yo por poco me había olvidado de eso.

- ¿Qué fue lo que dijo hasta ahora la terapeuta?

-el terapeuta- aclaró, como si no quisiera que yo pensara que se tratara de otra chica o pudiera sospechar de sus motivos para ir a terapia-en realidad me ha dicho muchas cosas- yo alcé mis cejas esperando que continuara- como el hecho de que no quería tener una relación estable. No que no podía tenerla, sino que utilizaba mi trabajo como una barrera o una excusa. Como cuando decía que necesitaba dedicarle más tiempo al trabajo, o mismo trabajando de lunes a sábado sin parar y que perdería tiempo si… estaba con alguien. Y es eso precisamente lo que estaba mal. Entendí que se trata de hacerme el tiempo. De querer tener tiempo para estar con esa persona y no pensar que estoy perdiéndolo.

-eso es… bastante- apunté-¿y tú qué crees sobre eso?

-cuando estoy contigo no siento que pierda el tiempo- dijo sin dudarlo-en absoluto

Mi corazón se comprimió, y permanecí en silencio. Dios, Emmett no hagas esto, pensé.

-ah y… dijo que uso el sexo como escapatoria. Por miedo, inseguridad, enojo, para pasar el rato, porque necesito despejarme la cabeza… y ninguna de todas esas cosas están bien

-¿así que hay motivos por los que está bien tenerlo?

-al parecer si- dijo Emmett riendo- pero claro, no me dijo cuáles eran- yo sonreí- y lo último que dijo fue que…

-¿qué?- él no contestó- oh, vamos. No te hagas el misterioso conmigo

-que cree que estoy enamorado de ti-esta vez su voz fue seria y sus ojos me miraron con duda

Oh. Él le había hablado de mí a su psicólogo ¿pero que había dicho? ¿Había dicho la verdad? No, probablemente no. Después de todo, todo el mundo creía que yo era su novia, cuando el solo me pagaba por sexo. Pero si considerábamos el hecho de que su psicólogo tenía que mantener todo lo que Emmett le dijera bajo su secreto profesional, podría habérselo dicho.

Pero lo más importante era ¿cómo su psicólogo había llegado a esa conclusión? A pensar que él estaba enamorado de mí. Yo podía notarlo al ver como Emmett me miraba, pero el obviamente había hablado lo suficiente, como para que el otro tipo dedujera lo que sentía por mí.

-oh

Eso fue lo único que consiguió salir de mi boca

-lo sé- el acordó- está bien, no tienes que decir nada, de verdad - él estaba intentando sonar como si eso no fuera importante. Y lo estaba haciendo por que tenía miedo que yo saliera huyendo

-¿dijo algo más?- yo preferí cambiar de tema

-solo, que debo seguir yendo, una vez por semana como mínimo- Emmett me observó como si aún esperara que yo dijera algo al respecto. Pero no iba a hacerlo.

Yo asentí con la cabeza

-yo…

-¿qué?

-quiero decirte que…- el respiró profundamente y luego exhaló antes de continuar hablando- me comporté como un enorme imbécil contigo en Filadelfia y ya sé que me disculpé contigo antes, pero en estas semanas… he estado pensando en ello una y otra vez y entre la terapia y mi propia cabeza… ya no puedo más con esto.

-Emmett…está bien- dije en un intento por terminar con eso. Ya habíamos hablado al respecto y no quería volver a discutir con él.

-sé que no lo está y no quiero… que me digas que todo está bien. Sé que hice las cosas mal, lo sé, Rose

Yo mordí mis labios sin saber que hacer o decir. Esto no me había sucedido antes, y me ponía nerviosa. ¿Cómo se supone que debería actuar? Por lo general, solo decía que todo estaba bien y que nada había pasado y luego seguía adelante con quien fuera que estuviera en ese momento. Si quería sentirme mal, compadecerme de mi misma o en un caso extremo, llorar, lo haría cuando estuviera sola en casa.

Pero esta vez, y con Emmett las cosas eran distintas. Lo que había sucedido, había herido mis sentimientos, de verdad, no porque él no tuviera razón en lo que hubiera dicho, sino porque yo sabía que era verdad, aunque él tampoco lo hubiera dicho de la mejor manera.

-siento que todo el fin de semana solo hice cosas de las cuales me arrepiento. Y que solo me porte bien contigo el día que llegamos allá y eso fue todo.

-no fue un mal fin de semana Emmett. Solo tal vez fue distinto a lo que esperabas

-no, Rose- el negó con la cabeza. Se veía preocupado, consternado. Nunca antes lo había visto así. Él siempre estaba sonriendo y alegre.- primero fue… lo que pasó con el idiota de Garrett y mi reacción en el ascensor. Luego fue la discusión después de la bañera, lo cual había sido maravilloso, pero que por mi culpa solo paso a segundo plano cuando te enfadaste conmigo por mi gran bocota y más tarde lo del collar solo empeoro. No te sentías bien durante la fiesta de inauguración y yo estaba cabreado, estaba mi familia…- el suspiró y negó con la cabeza al tiempo que peinaba su corto cabello hacia atrás- y mi planteo antes de regresar a Nueva York fue la cereza de una enrome montaña de basura.

-no quiero que te sientas culpable- eso sí que no era para nada lo que yo quería. Estaba bien que el reconociera que había metido la pata, pero no pensé que el fuera a estar machacándose la cabeza con ello, incluso más que yo- solo…. A veces metemos la pata, eso es todo

-no quiero lastimarte, Rose y no quiero meter la pata contigo de nuevo. Dios… realmente eso es lo último que quiero. No quiero que pienses que soy un monstruo

-no es eso lo que pienso de ti-dije- solo sucedieron cosas, con las que ninguno de nosotros se sintió bien…

-y aun así, volviste a verme

Yo me encogí de hombros.

Ciertamente no lo había hecho por dinero. Por mucho que lo necesitara, con el último pago de Emmett, tenía más que suficiente como para estar varios meses pagando el alquiler y viviendo sin tener que trabajar. Dios santo ¿Por qué me había dado tanto dinero? ¿Por arrepentimiento? ¿Cómo mierda iba a saberlo si no se lo preguntaba? Pero no quería hacerlo, me sentiría mal y muy avergonzada y en todo caso ¿tendría el una respuesta lógica para explicarlo? ¿Había pensado un motivo porqué hacerlo o solo… había sido un impulso? Esperaba que él lo hubiera pensado, pero aun así mantuve mi boca cerrada.

-¿por qué?- Emmett quería saberlo.

-porque me gusta pasar tiempo contigo- no podía decir más. No lo haría en voz alta y no frente a él- eres divertido, y la mayoría de las veces me haces reír y eres muy lindo también

Eso era lo que él quería escuchar después de todo. Ya sabía que era bueno en la cama, eso no necesitaba decírselo.

El asintió con la cabeza y me sonrió ligeramente.

-yo adoro pasar tiempo contigo- dijo- y no solo en la cama- aclaró- tú me haces sentir diferente, ver las cosas diferentes y eso me gusta. Y no quiero… perderte

Mi pecho se comprimió al escuchar eso.

-¿puedo preguntar algo?- el asintió mientras yo pasaba evidentemente por alto su última afirmación. No era una cuestión de si él quería perderme o no. Sino que ese trabajo se terminaría o no, eso era todo. Y no dependería necesariamente de el- antes de la fiesta de inauguración dijiste todo eso sobre el dinero y que las cosas caras eran vacías. Y que yo te lo había demostrado ¿por qué?

Eso si había mantenido mi cabeza ocupada en esas dos semanas que no nos habíamos visto.

¿Por qué el se sentía asi respecto a las cosas que tenia y el mundo en que vivía?

-porque lo son- el suspiró- admito que hay cosas que me gustan, cosas que he comprado con mi dinero. Pero llega un momento en que todo eso se vuelve vacio y horrible. Incluso teniéndolo todo o todas las cosas que alguna vez quisiste tener, no alcanza. El vacío esta allí y nada va llenarlo

No tenía idea de que Emmett se sintiera así respecto a su vida. El siempre se había mostrado tan alegre, optimista y trabajador… pero ahora sonaba deprimido.

-pero yo solo no me puse el collar, nunca dije nada…

-no. Lo sé. Pero tu no eres superficial, sé que no te importan esas cosas y no necesitas decírmelo. Eres muy trasparente a veces…- el sonrió con amargura- supongo que quería impresionarte y me excedí con el avión, los departamentos, la ropa, las joyas- el negó con la cabeza- fue como si sacara todos mis juguetes para enseñártelos esperando que te deslumbraras con ellos, porque estoy acostumbrado a que eso suceda.

-estoy segura que si- dije- todas las chicas lo harían

-¿incluso tu?

-si. Me impresionaste y fue toda una experiencia viajar en avión privado y estoy muy complacida por toda la ropa y las cosas que me compraste. No voy a negarlo.

-¿pero te daría igual si no lo hubiera hecho, no?

El solo estaba tratando de entender como funcionaba mi cabeza, o tal vez la de todas las mujeres.

-Emmett…. No. Yo solo… quiero que entiendas que no necesitas deslumbrarme. No creo que debas hacerlo con nadie. Es decir, más allá de todas las cosas que puedas o no tener; eres tu el que importa al final, ¿no crees? Al menos eso es lo que yo creo

Emmett pareció reflexionarlo. Asintió con la cabeza unos segundos después y se quedó mirando el océano.

-¿y qué tal si sin las cosas, mi yo mismo es… malo?

-no eres malo- yo tomé su mano y la acaricié- eres un buen tipo, lo sé. Eres amable y correcto, eres divertido y complaciente cuando te lo propones, y también tienes tus defectos, como todos los tenemos

Emmett aun estaba amargado. ¿Podía ser solo esto por mi? ¿Por la terapia y lo que había sucedido conmigo o había algo más? Una parte de mi sabia que lo había.

-¿nunca había pasado algo así con otra chica?

El negó con la cabeza

-todas ellas…les interesaba el dinero, mis hoteles, mi apellido, mi posición social. Lo sé porque las veía regocijarse cuando veían las cosas que tenia y que podía darles. Los regalos…- el exhaló aire con fuerza- quería creer que me querían a mi

-estoy segura de que también te querían a ti Emmett

-supongo…- el aun estaba serio- pero supongo que al final todas ellas me cansaron. No quería salir con más chicas así. No voy a soportarlo más.

Hay gustos para todos, pensé. Hay tipos que solo se conforman con eso. Emmett evidentemente no.

-¿puedo decirte algo, aunque se que no va a gustarte?

Su ceño se frunció, pero finalmente el asintió con la cabeza

-no tienes que mortificarte tanto por las cosas que tienes o por tu dinero- eso no estaba bien. Porque según yo tenía entendido, el lo ganaba de una forma honesta y acosta de nadie- Emmett… yo he salido con tipos con mucho dinero- y dije salido por no decir que había follado con tipos con mucho dinero. Recordaba muy bien el modo en que el había reaccionado al imaginarme estando con otros hombres- Y todos tratan de impresionarte y deslumbrarte con sus "juguetes", como tu dijiste. Creen que eso es todo, que nada mas importa, que la vida solo se basa en ello. Y por eso las chicas de las cuales se rodean piensan lo mismo.- yo hice una pausa- para mí solo es un medio para conseguir un fin. Trabajo para pagar la renta y la universidad y cuando puedo, darme algunos gustos. No sé lo que haría si tuviera más, no lo sé-dije- Puede que me vuelva una compradora compulsiva, como no. O me guste exhibir mis juguetes también. Pero no los tengo, así que no tiene sentido eso ahora.

Emmett me estaba mirando fijamente, pero con dulzura, como si estuviera haciéndole una gran revelación.

-no me molestan los obsequios y por el contrario me halagan, al igual que todas las mujeres- aclaré- es solo que algunos no puedo usarlos en mi día a día, porque simplemente no corresponden con el estilo de vida que yo llevo. Y eso me angustia-admití- ¿Por qué entonces aceptar algo que solo va a estar guardado, que no va a ser usado más? ¿Por qué no invertir en otra cosa o mejor en nada? O al menos en cuanto a mí. Otras chicas probablemente podrían disfrutarlo- Emmett no dijo nada, haciéndome sentir que estaba hablando de mas- lo siento, yo… me excedí

-no- el me sonrió con dulzura, dejándome ver los hoyuelos a un lado de su boca… después de tanto tiempo- agradezco que seas sincera conmigo. Y no te das una idea cuanto

Con una de sus manos el acarició mi cabello y me miró a los ojos como si fuera la cosa las linda del mundo. Eso me desarmó.

-¿Cómo no te conocí hace cinco años? Cuando recién comenzaba…- sus dedos acariciaron el borde de mi mandíbula para luego deslizarse por mis labios.

Yo no contesté y en su lugar solo sonreí. Emmett estaba imaginándose cosas muy diferentes a lo que había en mi cabeza.

Cinco años atrás yo tenía diecisiete años. Estaba en el instituto y ni siquiera sabía a que universidad iba a ir o que iba a estudiar. Y recién entonces estaba descubriendo mi vida sexual.

Que diferente hubiera sido hacerlo con alguien como Emmett en lugar de con quien lo había hecho entonces, pensé con amargura. Probablemente mi vida hubiera sido muy diferente, pero eso solo hubiera podido ocurrir en un universo paralelo. Emmett nunca me habría conocido en la universidad, o en un bar o en una cafetería, porque simplemente el frecuentaba lugares mucho más costosos que yo entonces e incluso después, cuando yo ya estaba en la universidad. Y de no haber sido porque mi trabajo solo era para un cupo limitado de hombres, hombres con mucho dinero, e incluso así, nunca nos habríamos conocido. No tenia caso pensar que podría haber sucedido de otra manera. Yo lo sabía.

Emmett se acercó a mi y me besó con dulzura en los labios. Yo le respondí.

-¿quieres ir a comer algo?

Yo asentí con la cabeza

-bien, vamos- el se puso de pie y luego me ofreció su mano para que yo también me levantara- no olvides tu oso- yo sonreí y lo tomé con una mano mientras Emmett levantaba la manta de la arena y la sacudía para luego doblarla.

Ambos regresamos a la motocicleta y el guardó ambas cosas en el bolso a mi pedido de no querer entrar al restaurante con el oso en la mano y sentirme como una niña.

Caminamos juntos por la arena apenas unos veinte metros y entonces entramos a una enorme casona de madera que funcionaba como un restaurante francés.

Tenia grandes ventanales con vista a la playa y apenas había gente en su interior.

Un mesero nos acomodó rápidamente en una mesa junto a una de las ventanas y tras preguntr que vino beberíamos se retiró

-¿no hiciste una reservación esta vez?

El se rió al notar que yo no había pasado por alto ese detalle.

-no toman reservaciones en esta época del año. El ambiente suele estar muy tranquilo, como lo verás. Pero si llamé para cerciorarme de ello.

Nunca había venido a estar parte de la ciudad, o bien, de la playa.

-¿no?- yo negué- bueno, me alegra que lo compartas conmigo.

-¿vienes mucho a comer aquí?

-no en realidad. Solo algunas veces al año

-pero si vienes a la playa- el asintió-¿vienes…solo?

El me miró extrañado al oírme preguntarle eso.

-si-contestó- ¿por qué?

Yo negué con la cabeza

-¿querías saber si hago lo mismo con todas las chicas? ¿traerlas en moto a la playa y hacerlas ver el atardecer?- el parecía divertido

-no, no quise decir eso- y aunque si bien lo había pensado, no iba a preguntarselo. No tenia porque. El podía hacerlo si quería, Dios, incluso el podía follar con quien quisiera, asi como yo lo hacia con otros tipos debido a mi trabajo.

-esta bien, Rose- el me aseguró- y no, no lo hago. Me gusta tener este sitio para mi, ¿sabes? Un lugar donde pueda venir solo, a relajarme y olvidarme del trabajo. Algo que sea solo para mí.

-pero… ¿Por qué me trajiste entonces?

-aun no lo sé- el fue sincero- bueno, en parte es porque desde que había prometido traerte a la playa conmigo, la idea no había parado de darme vueltas en la cabeza. Sabia que iba a gustarte y eso es lo que quería. Y además… quería hacer algo distinto contigo. Estoy harto de estar en la ciudad, así que pensé que esto podía funcionar.

Y aquí estaba de nuevo. El Emmett que se preocupada y era tierno…

-¡McCartney!- la voz de un tipo nos interrumpió y Emmett se volvió a ver quien era que se estaba acercando a nuestra mesa- no sabía que vinieras a comer aquí

-no siempre- contestó el y entonces estrechando la mano del otro- ¿qué has estado haciendo Seth?

-un poco de esto y aquello- dice el otro-trabajando en la bolsa, lo de siempre

Unos segundos después una chica de cabello castaño aparece detrás de él metida en un precioso vestido rojo y toma su mano

-oh, ella es Leah, mi prometida

La chica nos sonrió a ambos con dulzura

-no perdiste el tiempo-dijo Emmett

-y tu tampoco- apuntó su amigo-¿Quién es tu chica?

Emmett se volteó a verme y entonces volvió a ver al otro tipo con una sonrisa de ganador

-Ella es Rose, mi novia

-es un gusto, Rose- dijo Seth

-igualmente

-wow. Creí que no vería el día en que te oiría llamar a una chica tu novia con esa seguridad, pero parece que la encontraste

Emmett sonrió complacido

-bien, los dejaremos comer tranquillos- dijo el otro tipo- me alegra que todo te vaya bien Emmett

-igual a mi Seth- y felicitaciones por el compromiso

-gracias- él le sonrió- fue un gusto- el me miró a mi y yo le sonreí indicándole lo mismo- disfruten su comida.

Y aun de la mano con su prometida, él se alejó de allí, dejándonos solos de nuevo.

-lo siento- dijo Emmett- eso fue…

-¿un amigo tuyo?

-algo así. Fuimos juntos a la universidad y jugábamos futbol en el mismo equipo.

-¿llevaban tiempo sin verse?

-como cinco años por lo menos- dijo- Dios, como pasa el tiempo…- el suspiró

Y cinco años atrás yo aún estaba en la secundaria.

-no pensé… en encontrarme a nadie conocido por aquí

-¿querías mantenerme escondida?

-de haber querido eso, no te habría llevado a la boda de mi hermana ni a la inauguración del hotel. Además ¿qué idiota querría mantener a una chica tan increíble como tu escondida?

Yo mordí mis labios sin saber que decir

-y no lo digo solo porque eres hermosa y cualquiera te luciría como un trofeo. Sino porque eres increíble en todo aspecto. Además ninguna chica debería considerarse un trofeo.

-bien, ya basta- dije y entonces sonriéndole, avergonzada.- fueron suficientes halagos por hoy.

-bien- dijo el sin reproches- ¿qué vamos a ordenar entonces?

Yo observé la carta frente a mí y noté que todo estaba en francés.

Por supuesto.

-creo que deberías ordenar por los dos-apunté- lamento decepcionarte, pero mis conocimientos en francés son casi nulos. Por no decir, inexistentes

Emmett me sonrió

-de acuerdo-dijo- prometo pedir algo que te guste

Le sonreí agradecida y deje que el tuviera el control esta vez. A él le gustaba hacerlo, y para mi, de vez en cuando y con la persona indicada resultaba relajante no ser la que controlaba absolutamente todo, todo el tiempo.

Y confiar en el en esta ocasión, fue una buena decisión. No tenía idea de cómo se llamara ese plato que el pidió, pero sabía increíble.

No hablamos mucho durante la comida, no más que un poco sobre su trabajo y algo sobre mis estudios en la universidad. Emmett parecía tranquilo, tal vez incluso relajado después de haberme dicho todo lo que se venía guardando por esas dos semanas.

Yo, por otro lado, me sentía extraña. La parte de mi que estaba aun algo enfada por como Emmett se había comportado conmigo respecto a mi trabajo, lo había perdonado; pero el hecho de que el se sincerara tanto conmigo al punto tal que incluso admitiera estar enamorado de mi hacia que mi interior se sintiera como si todo estuviera revuelto.

Y desde luego el oso, el cual Emmett había considerado un inocente y tierno regalo había despertado en mi recuerdos que yo me había esforzado mucho por hacer desaparecer de mi mente.

Para cuando llegó el postre, no me sentía muy hambrienta. Sabia demás, que después íbamos a follar, y no quería sentirme especialmente llena.

Claro que el hecho de que se viera increíble, solo lo hacía aún más tentador.

Emmett nos había pedido una enorme copa de helado, con tres cerezas en la cima y chocolate tibio alrededor… toda una obra de arte. Y el tratando de darme de comer en la boca fue difícil de resistir. Por algún motivo eso le gustaba y a mí solo me resultaba divertido, tanto que incluso lo manché un poco en la cara con chocolate y helado solo para molestarlo.

Habiendo dejado realmente poco del postre, Emmett pagó la cuenta y entonces emprendimos nuestro viaje de regreso a la ciudad.

Sin paradas y sin realmente decir nada, el condujo directo hasta su departamento. Y me sentía caliente, el juego con el helado, la vibración de la motocicleta, y el cuerpo de Emmett contra el mío, sentirlo entre mis piernas, habían incrementado aún más la sensación.

Y desde luego, el hecho de que no había podido parar de pensar en él, no solo mientras estaba con otros clientes, sino que incluso me había masturbado pensando en él, hizo que el camino de regreso pareciera eterno.

Para cuando nos subimos al ascensor, yo estaba tratando de contenerme y no hacer una estupidez. No podía mostrarme tan desesperada frente a él. Tenía que hacerlo, poco a poco, no solo arrojarme encima suyo como si nada hubiera pasado y él nunca hubiera dicho nada estúpido.

Así que ya dentro de su departamento, disimuladamente fui hasta su alcoba y me senté en el borde de su cama, mientras el me seguía unos pasos atrás.

Sintiéndome una estúpida, suspiré y mordí mis labios antes de mirarlo.

-¿cansada?- el me observó divertido aun parado frente a mí.

-solo un poco-dije sonriéndole juguetonamente- ha sido un largo día ¿no crees?

-¿pero uno bueno?

-si… me la pase realmente bien -dije incorporándome. Me senté sobre mis pantorrillas en medio de la cama y entonces lo miré con deseo.

Emmett sonrió. Eso le estaba gustando

-bien…

-¿y ahora vas a follarme?- yo utilice mi voz de niña con el

Tal vez, él no era el único que usaba el sexo como escapatoria después de todo. A mí también me ayudaba a olvidarme de las cosas, aunque fuera solo por un rato.

-¿eso quieres?- el aún estaba jugando

-ajam- contesté mordiendo mis labios. Emmett no se inmuto

Yo corrí las tiras de mi blusa hacia abajo y presioné mis brazos contra mi cuerpo, empujando mis pechos hacia adelante. Emmett me observó con detenimiento.

Yo miré su entrepierna con deseo y entonces terminé de deslizar mi blusa hacia abajo.

Pase mis manos por las copas de mi sujetador y jugué con ellas pasando mis dedos sobre los bordes.

Emmett me miró con deseo, rascando la parte de atrás de su cuello y deteniendo sus ojos en mis pechos.

Yo me recosté sobre sus sabanas, de lado hacia donde él estaba y removí una de las copas, tocando mi pezón y retorciéndolo entre mis dedos.

-¿por favor….?-pedí

Emmett se rio como si no pudiera creerlo.

Esta no era la primera vez que yo tomaba la iniciativa, pero si la primera que comenzaba a tocarme y le pedía lo que quería sin que él me hubiera pedido que lo hiciera.

Bajé mi otra mano hasta tocar en medio de mis piernas y entonces gemí apropósito, pero muy creíblemente

-Mmm…- apreté el pezón entre mis dedos y lo estiré hacia arriba. Dios…

Emmett balanceó su peso de una pierna a la otra, aun atento al espectáculo

Mi mano izquierda presionó contra mis jeans y yo alcé mi cadera. Estaba caliente, más aun viendo el modo en que él me estaba mirando, como si fuera a arrancarme lo que me quedaba de ropa en cuando se acercara a mí.

-¿no vas a follarme, Emmett?

-ahora estoy disfrutando del espectáculo- él me sonrió orgulloso

-¿sí...?- el asintió- -folláme-pedí mordiendo mis labios y entonces haciendo a un lado la otra copa de mi sujetador- por favor… quiero que me folles, ahora

El dio dos pasos hacia mí

-¿Cuánto?

-mucho- dije y entonces girándome hasta quedar de lado sobre la cama, aun tocándome

-¿sí?- yo asentí

-dilo de nuevo

-quiero que me folles, realmente lo quiero- pedí y entonces moviendo mi manos sobre mi entrepierna arriba y abajo- quiero correrme, Emmett

-¿así que estas muy caliente?

-si…- yo puse mi carita de perrito

-ven aquí- el me tendió una mano y yo volví a incorporarme sobre la cama.

-quítate el sostén- yo hice mis manos hacia atrás y quité el broche para luego sacármelo y arrojarlo al suelo.

Él tomó mis pezones entre sus manos y tiró de ellos, poniéndolos aún más duros. Yo solté un gemido.

-arriba-dijo el- yo levanté mi trasero de mis piernas al tiempo que lo miraba a los ojos y el continuaba tirando de mis pezones.

-quítate los pantalones-ordenó

Yo bajé mis manos hasta mis jeans y quité le botón y luego el cierre. Entonces tiré de ellos hacia abajo, lo suficiente como para poder tocarme.

-buena chica-dijo- una de sus manos me liberó y entonces bajó hasta mi centro

-separa las piernas- yo lo hice- eso es….- el pasó sus dedos sobre mis bragas y entonces lo notó

En su boca apreció una sonrisa

-muy mojada- yo asentí

El volvió a tocarme. Deslizó sus dedos adelante y atrás, por mis pliegues, calentándome y haciéndome jadear. Finalmente el metió sus manos dentro de mis bragas y comenzó a dar círculos sobre mi clítoris.

-Oh….- yo moví mis manos sobre sus hombros para sostenerme. Emmett aún estaba por completo vestido. Oh, y eso me ponía increíblemente.

-¿sí?- yo asentí con la cabeza y él se movió más rápido. Yo empuje mis cadera hacia adelante y atrás y entonces él me tomó por el cabello obligándome a mirarlo a los ojos- eso es… si- yo gemí más fuerte y el continuo- ¿quieres correrte?

-si…. oh… si- dije

-¿vas a hacerlo para mí?

-si…..- el giró, una y otra vez, rápidamente sobre ese punto, hasta que me hice explotar.

Mis piernas temblaron y mi cuerpo se curvo hacia adelante mientras me dejaba llevar por esa increíble sensación. Las manos de Emmett me sujetaron contra el para que no acabara acostada en la cama una vez más.

-gracias-dije y no me sentí mal por decirlo.

Emmett me sonrió complacido.

Llevé mis manos hasta sus pantalones y entonces comencé a desabrocharlos. Lo quería y él se lo había ganado. Sin embargo, no llegue demasiado lejos, antes de que sus manos me detuvieran

-no-dijo. Yo lo miré confundida. El tomo mis manos entre las suyas y entonces me miró- no ahora- yo asentí y entonces él me tomó por el mentón para besarme.

Yo me deje llevar, sin poder entender que sucedía.

El me recostó en la cama y entonces estiró mis piernas para quitarme los pantalones. Él les dio un tirón hacia abajo, pero no pudo quitármelos, así que intentó de nuevo y estos solo se movieron unos centímetros, haciéndome reír

-Dios- gruño molesto- ¿Cómo te metiste en estos pantalones?

-no así- dije divertida

-sí, lo imagino-contestó y entonces tomándolos por la cintura y comenzando a deslizarlos hacia abajo con lentitud. Entonces si lo consiguió. Y sin siquiera detenerse, me quitó las bragas y las arrojo al suelo junto con el resto de mi ropa antes de subirse sobre mí.

Emmett volvió a besarme con rudeza mientras su cadera se pegaba a la mía. Oh Dios... si…

Mis manos volvieron a bajar hasta allí, y entonces lo toqué aun sobre sus pantalones, sintiendo cuan duro estaba y gimiendo al mismo tiempo.

Emmett sonrió y entonces comenzó a deslizar sus labios por mi cuello para continuar bajando… hasta mis pechos, donde su lengua se adueñó de mis pezones

-Dios….-yo gemí al alcé mi cadera en el aire

-adoro escucharte gemir-dijo deteniéndose apenas por un instante antes de volver a chupar mi pezón izquierdo.

Su mano derecha fue hasta mi clítoris y volvió a torturarlo, poniéndome aún más caliente.

Poco a poco su boca fue bajando por mi estómago, con un ritmo lento hasta colocarse en medio de mis piernas.

Oh…. Mierda…

En cuanto su lengua tocó mi centro yo sentí que iba a desarmarme…

Llevaba tanto queriendo esto, deseándolo a él, que no podía creer que estuviera sucediendo.

Y por supuesto, era bueno. Tanto que solo le tomó dos minutos conseguir que me corriera.

Pero no se detuvo allí, el solo continuó y continuo con mis piernas aun temblando y haciendo que mi cuerpo volviera a alistarse.

Recordé cuando él me había hecho correrme ocho veces, la tercera vez que nos habíamos visto, por la apuesta que él había hecho conmigo en la cena.

Emmett parecía ir en la misma dirección ahora.

Sujete su brazo con mi mano y clave mis uñas sobre su piel nerviosa. Eso le dio aliento, ya que su otra mano se inmiscuyó y comenzó a penetrarme con los dedos mientras su boca hacia lo suyo.

Oh, Dios santo…

Gemí con fuerza y él se movió más rápido mientras yo lo observaba atenta desde la otra punta de la cama. Casi a punto de correrme, el me miró a los ojos y apresuró sus movimientos seguro de que iba a correrme.

-hazlo-dijo y casi como si fuera una orden, yo me deje ir con mis ojos clavados en él.

Emmett acarició mis piernas con deseo y beso mis muslos antes de volver a subirse sobre mi

-estás demasiado vestido-me quejé.

Él sonrió y se quitó la camiseta, arrojándola al suelo

-¿mejor?

-ahora quítate los pantalones-dije

Emmett me sonrió y lo hizo para empezar a besarme una vez más mientras su cuerpo se frotaba contra el mío

-fóllame-pedí entre beso y beso

-¿sí?

-si…- yo baje mis manos hasta sus boxers y lo toqué con deseo antes de hacer estos a un lado y pasar mis manos por su polla ya dura y lista.

El jadeo aun viéndome a los ojos y baje una de sus manos hasta mi centro para tocarme.

-oh….

-si… eso es lo que quieres ¿no?- yo negué con la cabeza al mismo tiempo que comenzaba a gemir -¿no?- el introdujo sus dedos en mi interior y comenzó a moverlos rápidamente

Yo volví a negar al mismo tiempo que gemía.

-¿estas segura?- él sonrió mientras me veía disfrutar, maldito…

-no… yo…. ahhh… Dios, no….

-¿no puedes hablar ahora?- oh, él se estaba regocijando con eso.

Emmett únicamente continuó mientras yo sentía como comenzaba a correrme al mismo tiempo que me reía.

-¿estas sonriendo ahora? ¿Eh?- el beso mi cuello y luego mis labios con dulzura

-si…- Dios, no podía creer lo que el acababa de hacerme.

-¿Por qué sonríes? Dime- el me dio otro par de besos antes de separase de mi para escuchar mi respuesta.

-porque soy feliz-admití

La sonrisa de Emmett se amplió, haciendo que esos lindos hoyuelos aparecieran a ambos lados de su cara, consiguiendo que yo también sonriera.

Y sin esperar más, él se introdujo lentamente en mi interior. Yo gemí y el me beso con dulzura mientras continuaba moviéndose al mismo ritmo.

Pensé en pedirle que fuera más rápido, pero Emmett no parecía estar en ese modo. Por alguna razón, él no estaba pensando en follar rudo y rápido conmigo, como lo hacíamos la mayoría de las veces. Así que no dije nada al respecto.

-Dios…- el jadeo sobre mí y volvió a mirarme a los ojos.

Esta vez pude ver algo diferente en sus ojos; en su forma de mirarme. Él estaba sintiendo eso mucho más que yo, más profundo…

Su rostro volvió a un lado de mi cuello donde dejó un par de besos mientras sus estocadas se aceleraban ligeramente consiguiendo que yo gimiera un poco más fuerte.

-Dios…. Te amo-

Y en cuanto esas palabras salieron de su boca, el pánico se apoderó de mí.


Primero que nada, gracias a todas por su apoyo moral en cuando a mi situación sentimental en mi ultima actualización.

han sido de verdad muy buenas y amables conmigo, y adoro de verdad sus reviews.

espero este capitulo no las decepcione. ya que si asi es, el proximo será aun peor.

y como veran hubo un pequeño adelanto sobre el pasado de Rose. poco a poco veran mas de eso.

espero lo disfruten

espero sus comentarios.

saludos a todas

Bella McCartney Darcy