El dinero no lo es todo
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.
El resto de los personajes y esta historia me pertenecen a mí y a mi imaginación.
Esta historia no puede ser reproducida de forma total o parcial ni bajo ningún concepto en ningún otro sitio web ni este mismo. En caso de hacerlo será denunciado.
Capítulo 30: sin comparaciones
Tal y como habíamos acordado, fui a ver a Robert el jueves por la tarde.
Claro que cuando llegue a su habitación de hotel, él se veía muy arreglado para solo esperar follar conmigo. No es que yo tampoco hubiera ido en sandalias y un par de shorts, pero esto era… otra cosa.
-¿tendría que haberme arreglado más?
-estás perfecta, pasa-dijo el con una sonrisa en la cara.
Yo me metí en su alcoba y el cerró la puerta
-¿es una ocasión especial o solo tenías ganas de vestirte elegante?
-tengo una cena con unos colegas del trabajo-dijo
-oh
-y me gustaría que vengas conmigo.
Deberías habérmelo dicho antes, pensé. Entonces podría habérmelo pensado y decir que no. Ahora realmente no tenía muchas opciones.
-¿ahora?
-como en… -el observó su reloj y luego volvió a mirarme- media hora
-bien- dije resignada. Al menos eso me permitiría un excedente después de haber terminado la universidad. Roberto sonrió.
- te pagaré por todo, tranquila- por un segundo, yo me sentí un objeto el cual podías alquilar por hora y luego regresar. Yo asentí con la cabeza.
-¿seguro que no quieres que cambie?-el negó.
Tenía otros dos en mi bolso, por si acaso y sabiendo que iba a quedarme con él hasta el día siguiente.
-ese vestido se te ve increíble-yo le sonreí agradecida
-¿te sirvo algo de tomar?
-vino-respondí
-¿no más agua?-el preguntó juguetonamente
-no hoy
-muy bien- él me sonrió y se dirigió a la cocina en busca del vino- ¿tinto, está bien?
-sí, está bien
Mierda. Una cena… eso era lo último de lo que tenía ganas ahora.
Había estado muy bien follar con Robert la última vez, pero incluso entonces había pensado en Emmett. No tenía idea de cómo iba a arreglármelas esta vez. Bien, al menos tenía un par de horas para pensar en ello, para hacerme a la idea y sacar a Emmett de mi cabeza y esperar que Robert fuera tan bueno esta vez, como la anterior.
-tu vino- el me paso una copa y yo le di un buen sorbo antes de mirarlo
-¿hay algo que deba saber para la cena?
-no realmente-contestó algo más serio ahora- solo son negocios, con un toque más informal
-entiendo- bebí algo más de vino y con mi mano libre acomodé la falda de mi vestido.
Estas bien vestida, me dije. Por suerte ese vestido era bastante conservador, solo tenía un escote en la espalda, pero no era nada vulgar. Bien, nada de mi ropa lo era.
-todo estará bien- él me sonrió con confianza y acarició mi cabello como si fuera una niña.
Oh, eso me hizo recordar a Royce de un modo terrible, y lo odié.
No era estúpida, y no es como si nunca hubiera asistido a una cena con un tipo y sus socios u amigos. Ya lo había hecho bastantes veces como para saber que vestir, que decir y que comer.
El problema era, que eran completa y totalmente aburridas y pedantes. Pocas veces había algo que me interesara escuchar y con suerte podía reírme de uno o dos chistes que se hicieran.
-lo sé- contesté- y con enfado me terminé el vino que él me había servido para luego pasarle la copa.
-¿más?
-no. Estoy bien. Gracias
Robert dejó la copa sobre la mesa ratona y luego se acercó a mí para acariciar mi cabello.
-vas a ser la envidia de todos mis socios-dijo
Él quería que lo fuera, esa era la diferencia.
-¿ya tenías planeado llevarme a esta cena?
El asintió con la cabeza, algo avergonzado
-más o menos-se corrigió- tenía planeado cenar con mis socios esta semana, pero ellos querían llevar a sus esposas, y yo tenía que llevar a alguien…
-¿y no tenías a quien llevar?
-no- siempre la misma tonta excusa, pensé- no estoy casado, ni tengo una novia estable. Realmente llevo tiempo sin tener una- admitió- así que pensé que podías acompañarme y reprograme la cena para hoy, sabiendo que íbamos a vernos. De todas formas pensaba llevarte a cenar a algún lado
-¿de verdad?- yo lo puse en duda.
-¿crees que solo tenía pensado tenerte encerrada hasta mañana aquí conmigo solo follando?
-supongo que lo pensaste- él me sonrió irónicamente- pero no. Realmente no pensé en que ibas a querer hacer hasta mañana.
-¿estas molesta conmigo porque no te avise antes de la cena?
-algo-admití
-lo siento. Sé que fui un idiota. Pero pensé que tal vez entonces no querrías hacerlo y me cancelarias o…
-lo dudo. Pero aun así deberías haberlo hecho- estaba siendo ruda y directa con él, pero no me importaba herir sus sentimientos. Robert me agradaba, pero eso era todo. No sentía nada por él, al igual que por el resto de mis clientes.
-lo haré a la próxima, lo prometo-dijo- y lo siento, de verdad- el acarició mi mejilla y me puso su cara de perrito lastimoso.
-está bien-acepté. Lo último que quería ahora era tenerlo a él toda la noche disculpándose conmigo. Mientras que pensaba en que ya estaba realmente cansada de este trabajo.
Aún tenía que pagar el último mes de la universidad, e iba a hacerlo con el dinero que había obtenido del fin de semana que había pasado con Emmett en Filadelfia, junto con los derechos de exámenes finales y mi toga de graduación y todos los demás papeles para obtener mi título.
Dios, las universidades solo eran una gran burocracia que al mismo tiempo se llevaba tu dinero a montones a cabo de entregarte un par de papeles que le decían al resto del mundo cuan apto estabas para tal o cual trabajo.
-voy a llevarte de paseo mañana- Robert interrumpió la línea de mis pensamientos.- y te comparé algo para compensar lo de hoy.
Y ahí estábamos de nuevo. ¿De verdad los hombres pensaban que con regalos o flores o un oso de peluche todo se nos iba a olvidar e íbamos a perdonarlos y continuar como si todo estuviera bien? Gran error.
-no tienes que hacerlo-dije. No soy tu novia después de todo. Solo la puta a la que le pagas para acostarte.
-quiero hacerlo-insistió
-bien- yo le sonreí a medias y el me devolvió la sonrisa.
Acabó de beberse su vino y llevando ambas copas de regreso a la cocina, me propuso que sería mejor irnos al restaurante donde iríamos a cenar con sus socios.
Aun desganada y sabiendo que no había otra alternativa, deje que él me tomara por la cintura por todo el trayecto del corredor, el ascensor, y luego hasta su auto.
El tenía un Audi de color gris perlado, último modelo y estaba orgullos de él, aunque no me lo dijo. Solo con verlo manejarlo y como luego más tarde se regocijaba al ver las miradas de la gente a su auto fuera del restaurante, cuando ya estuvimos allí, lo supe.
Estuve agradecida, sin embargo, que él no me presentara como su novia, y en su lugar, dijera que era su "amiga"; lo que muy evidentemente implicaba que el follaba conmigo.
Sus socios o compañeros de trabajo tenían más o menos su edad e incluso estaban cerca de los 40. Las esposas por otro lado, parecían las típicas amas de casa que Vivian en los suburbios, con dos perfectos hijos; haciendo que la diferencia entre ellas y yo fuera aún más grande.
No solo por nuestra forma de vestir, sino también de hablar, y pensar, sin contar la edad desde luego.
No preste mucha atención a la cena de cualquier forma. Hablaron tanto de trabajo que simplemente deje de escuchar en cierto punto, y me concentré en la comida, que por cierto, estaba muy buena. Me reí de los chistes e hice algunos también, haciendo que él estuviera muy cómodo conmigo. Cada tanto el me acariciaba el brazo o el cuello mirándome con deseo y gusto.
Y para cuando llegó la hora de irnos, yo no pude haberme sentido más feliz. Claro que entonces solo tenía en la cabeza el hecho de follar con alguien, y no que tendría que quedarme a dormir con él durante toda la noche.
Regresamos a su habitación de hotel en su auto, mientras Robert parecía increíblemente ansioso por follar conmigo. Yo por mi parte, estaba tratando de pensar en cómo evitar tener que quedarme a dormir con él.
Besándome ardientemente, ambos fuimos directo a la cama y el hizo que yo terminara encima suyo. Abrió sus pantalones y entonces me miró a los ojos para decirme que se la chupara.
¿De verdad? Pensé ¿y cuándo será mi turno de pedir lo mismo?
Dándole una falsa sonrisa, bajé por su cuerpo lentamente hasta llegar a su polla y entonces lo hice.
Robert no estaba mal. Tenía un tamaño promedio y desde luego no me tomo mucho tiempo conseguir que se le pusiera dura para luego montarme sobre él.
Robert acabo de quitarme la ropa mientras yo era la que marcaba el ritmo saltando sobre erección y el trataba de contenerse un poco más.
No quería cerrar los ojos, porque no quería pensar en Emmett; así que mire a Robert todo el tiempo y con atención. Sus gestos, la forma en la que su respiración se agitaba, sus caras de placer…
Pero el apenas me miró. No lo hizo más que una o dos veces, para luego centrarse en mi cuerpo o cerrar sus ojos y disfrutar del asunto. Y eso me mato.
¿Por qué necesitaba eso? nunca antes lo había necesitado. Él no tenía porque…
Sin poder llegar, incluso cuando lo intenté, el me hizo voltearme, y terminar con mi espalda sobre el colchón y mis piernas sobre sus hombros mientras él me envestía insistentemente.
Mírame, mírame, pensé, pero él no lo hizo.
Así que cerré mis ojos y me toqué mientras el continuaba follándome. Me centré solo en las cosas que sentía y en las que quería sentir. Si él no iba a dármelas, tendría que conseguirlas por mí misma.
Y sin poder evitarlo, terminé pensando en él, otra vez.
Intentando hacer a un lado lo malo, me concentré en lo que me gustaba de Emmett… sus ojos, su sonrisa… gemí con fuerza y al mismo tiempo aceleré el movimiento de mis dedos sobre mi clítoris. Sentía su respiración… el modo en que me veía, en que sus manos me recorrían y el me pedía que me corriera.
Así que lo hice. Lanzando un buen grito y sintiendo como mi cuerpo se convulsionaba y mis piernas se ponían tensas, me corrí, sintiendo apenas unos segundos después a Robert contraerse contra mi cuerpo y corriéndose en mi interior, para luego tumbarse sobre la cama.
El me abrazó, poniéndose completamente meloso y yo solo lo dejé hacerlo.
-eso fue increíble- susurró sobre mi oído.
Yo le sonreí aun con mis ojos cerrados y dándome entonces la vuelta, para quedar de espaldas a él.
-¿puedes cubrirme con las sabanas?-pedí- tengo algo de frio
-desde luego- él tenía un humor increíble. Igual que el resto de los tipos después de correrse, incluso si la chica con la que hubieran estado también lo hubiera hecho, o incluso lo hubiera disfrutado. Ellos solo pensaban en sí mismos.
Sentí la suave tela de algodón deslizarse sobre mi piel y me aferré a ella cuando llegó a mi pecho y luego cubrió mi espalda.
-gracias-dije
-no hay de qué- el besó mi hombro y también se escurrió debajo de las sabanas. Claro que lo que no me esperaba es que él se colocara detrás de mí, abrazándome contra él y esperara que yo estuviera cómoda para dormir de ese modo.
Me removí sobre el colchón, indicándole que necesitaba espacio, pero él solo se movió apenas.
Dios, no quiero dormir aquí, pensé.
-iré al baño un segundo-me disculpé y mágicamente su brazo se apartó de mí. ¡Bien! – Enseguida regreso- dije
Robert me sonrió mientras yo me levantaba de la cama y yo planeaba darme una larga ducha, de modo que cuando volviera a su habitación el ya estuviera dormido.
-de acuerdo- dijo con voz remolona y acurrucándose contra su almohada- no tardes
Tomando su camisa del suelo para ponérmela, fui a baño lentamente y cerré la puerta detrás de mí.
Bajé la tapa de retrete y me senté encima pensando en cómo pasar el tiempo.
No te sientas mal, me dije. No eres una mala persona, mucho menos una mala novia, porque ni siquiera eres la novia. Y por eso no tenía por qué querer dormir con él.
Tenía problemas de intimidad, eso lo sabía hace mucho tiempo, pero ahora parecía estar a punto de entrar en una crisis.
Suspiré y peiné mi cabello hacia atrás. Todo iba a estar bien, solo tenía que relajarme un poco y lograría dormir.
Esperé otro par de minutos y entonces me asome por la puerta para ver si Robert se había dormido. Y gracias a Dios así era.
Regresando al baño, me dirigí a la ducha y abrí el grifo del agua caliente y luego el de la fría para regular la temperatura del agua.
Me quité su camisa y dejándola reposar sobre el lavabo me metí en la ducha. Sin antes recogerme el pelo en un moño alto, evitando mojármelo.
Me sentía una mentirosa, por algún motivo y eso me hacía sentir mal. Si no quería dormir con él, ¿por qué simplemente no se lo decía?
Porque él está pagándome mucho más por el hecho de quedarte a dormir, que solo por follar. ¿Pero era realmente tanta la diferencia de dinero? ¿Valía la pena?
Tome el jabón de ducha y comencé a pasármelo por el cuerpo en un intento por sentirme tal vez algo "más limpia".
Últimamente había estado pensando en mudarme, en conseguirme un apartamento nuevo, pero de ninguna manera podría comprarlo, no con los ahorros que tenía. Y si bien era bastante dinero, no lo suficiente como para cubrir un departamentos d ambientes en plano Manhattan. Si quería eso, y si quería que fuera mío, probablemente debiera seguir con este trabajo por otros tres años y ya libre de la universidad y administrando bien el dinero, podía ser capaz de conseguirlo.
Pero no quería estar en esto por otro años. Ni siquiera habían pasado dos y ya me sentía horrible. ¿Qué quedaría de mi o de mi autoestima después de tanto tiempo?
Terminé de jabonar mis piernas y mis brazos y dejé que el agua enjuagara toda la espuma de mi cuerpo lentamente.
Apenas me quedaba un mes para graduarme y seriamente necesitaba otro trabajo, uno que al menos me hiciera gana mil al mes para mantenerme y pagar la renta.
Entonces decidí que esa semana me dedicaría a enviar curriculums a empresas en las que podría trabajar una vez acabados mis estudios, con la esperanza de que alguna me llamara.
Giré sobre mis pies dándome una última enjuagada y cerré el agua para luego salir de la ducha en busca de una toalla para secarme.
Estas estaban en una pila de tres, a un lado del lavabo. Tome la de arriba de todo y tras secarme por completo todo el cuerpo, volví a doblarla y la metí debajo de las otras dos, esperando que Robert no lo notara por la mañana cuando se despertara.
Volví a desarreglar mi cabello y metiéndome una vez más en su camisa, salí del baño y regresé a la habitación, donde él aun dormía profundamente en uno de los lados de la cama.
Sin querer meterme nuevamente debajo de las sabanas, tome una de las colchas que estaba a los pies de la cama y ya recostada sobre las sabanas, del lado libre de la cama, me cubrí con ella.
Y aun sin tener absolutamente nada de sueño, ni sentirme cansada, cerré mis ojos e intenté dormir. Al menos no tendría que hacerlo a su lado, o con sus brazos alrededor de mi cuerpo, ni su respiración en mi cuello.
Dios, ¿Cómo había pasado tantas noches durmiendo con Emmett como si nada? Eso parecía casi imposible ahora. Incluso sin que él otro estuviera tocándome, la idea de dormir con alguien más me desagradaba.
.
Solo me desperté al sentir la luz del sol dándome justo sobre la cara.
Pestañeando varias veces, me removí sobre la cama y pude ver a Robert despierto a mi lado, medio incorporado y mirándome con atención. Sus ojos marrones sin embargo, y por muy lindos que fueran, no eran los que esperaba ver al despertarme.
-¿tenías frio?-preguntó
Yo asentí con la cabeza y él se rió.
-¿quieres que nos duchemos?
-no-dije y acurrucándome en la cama. Ya lo había hecho anoche, y esto no era una ducha, no lo que el proponía.
-¿no?-yo negué con la cabeza
-quiero quedarme aquí- dije
-¿de verdad?-yo asentí- bien
Él se sentó en la cama y se inclinó sobre mí para besarme mientras una de sus manos bajaba por mi cuerpo y se escurría debajo de la colcha
-¿aun estas usando mi camisa?
-si- el volvió a besarme e hizo la camisa hacia arriba, deslizando sus manos por mi piel hasta mis pechos. Presionó mis pezones y yo gemí.
-¿estás caliente, es eso?- preguntó mirándome a los ojos.
-Mmm-dije y retorciéndome debajo de él.
Robert hizo a un lado la colcha, quitándomela de encima y abrió los botones de la camisa mientras intercalaba besos entre mi cuello y mi boca.
Yo permanecí sin tocarlo. Solo recibir se sentía bien, y de verdad quería hacer solo eso, esa mañana.
Una de sus manos bajó a mi entrepierna y toco suave y lentamente mi clítoris. Yo gemí y el volvió a mirarme fijamente
-¿así que era esto lo que querías?
-si…- él se movió algo más rápido y mis piernas se abrieron mientras inclinaba mi cadera hacia arriba.
-¿quieres más?- el apretó su cadera contra la mía dándome a entender a qué se refería con eso.
Yo negué con la cabeza y empujé mi cadera contra sus dedos. Robert apresuró el ritmo y yo comencé a sentir como cada vez estaba más cerca de correrme
-¿qué quieres?
-pon tus dedos en mi interior-pedí y sin dudar él lo hizo, consiguiendo que yo gimiera con fuerza.
-oh, Dios….- el jadeo al tiempo que comenzaba a retirarlos para volver a meterlos- te ves tan hermosa. Yo gemí como respuesta y el continuó penetrándome mientras yo no daba más.
Su boca fue a uno de mis pezones y lo chupó aun sin detenerse. Y cuando sentí sus dientes en torno a él, me vine con fuerza en tanto mis piernas temblaban y mi cuerpo se retorcía.
Robert volvió a besarme con ansias, y se colocó sobre mí, reemplazando sus dedos por su erección en un segundo y comenzando a follarme.
-oh, esto es….- el me vio a los ojos y luego los cerró en tanto marcaba el ritmo de las estocadas. Yo cerré los míos e inevitablemente la imagen de Emmett vino a mi cabeza.
Al menos, era el, y no otro, pensé.
Las estocadas se aceleraron y mi cuerpo comenzó a reaccionar una vez más.
-eso es-su voz me alentó- oh…. Oh…
Yo gemí y clave mis uñas en su espalda recordando como lo había hecho con Emmett.
Unos minutos después volví a correrme y él también lo hizo.
-eres increíble, ¿ya te lo había dicho?- susurró el en mi oído y nuevamente tendido sobre la cama
-no-contesté y aun negándome a abrir mis ojos
-¿tienes hambre?-yo asentí- pediré que nos traigan algo.
-bien- está vez si lo miré, saliendo de nuevo de mi burbuja de placer y ensueño.
-¿prefieres café o té, o un jugo de naranja?
-jugo-respondí
-muy bien-dejando un beso sobre mi frente él se incorporó de la cama y fue en busca del teléfono para pedir servició a la habitación.
Para cuando el terminó de hablar, yo ya había recogido mi ropa del suelo y estaba buscado en mi bolso algo que ponerme
-me daré una ducha- dijo-¿segura que no quieres venir?
-estoy bien-dije
-de acuerdo- él sonrió a medias- no tardaré. Y si llega la comida, solo déjalos entrar. Todo está en mi cuenta
Así que él se metió al baño y yo me quede en su habitación, arreglando mis cosas y volviendo a cambiarme.
El desayuno llegó y Robert salió del baño apenas unos segundos después, aun con una toalla rodeándole la cintura.
-oh, estoy muerto de hambre-dijo y tomando una manzana para darle un buen mordisco. Yo sonreí- ¿te molestaría poner la comida en la mesa mientras me visto?
-seguro
-genial- el mordió su manzana una vez más- bien, enseguida regreso.
Acomodando el café de él en un lado de la mesa y el jugo de naranja para mí en otro, comencé a pasar los platos de comida del carrito a la mesa. El había ordenados tostados de queso chédar, fruta, yogurt y huevos revueltos con tocino. Una gran variedad de cosas, solo para dos, así que supuse que podría elegir.
Y así lo hice. O en realidad solo tome un poco de cada cosa y la puse en mi plato mientras me bebía mi jugo de naranja. Llevaba demasiado tiempo sin desayunar así, sobre todo en día de semana y con las clases y no quedándome dormida, mi desayuno, en un buen día, era un café o una barrita de cereal.
Y tal y como me lo había prometido el día anterior, él me llevó a pasear. Caminamos por el centro de la ciudad, mientras yo lo tomaba del brazo y él se veía increíblemente relajado.
-dime, ¿qué cosas te gustan?
-¿qué me gusta?
-sí, que cosas te gustan-repitió- tu sabes, bolsos, vestidos…
-¿por qué?
-porque te debo un regalo, por lo de la cena de anoche
-oh, lo dijiste en serio-yo no podía creer que él lo recordara
-no soy un imbécil-dijo- claro que lo dije en serio- yo le sonreí con dulzura-ahora dime, que puede ser buen regalo
-no lo sé
-¿ropa?-yo negué
-¿bolsos?
-¿bolsos?- yo negué- no, bolsos no
-bien, ¿Qué tal zapatos? A todas las chicas les gustan los zapatos.
-de acuerdo
-¿sí?-yo asentí- bien, eso fue fácil. Ahora busquemos una tienda donde comprártelos.
Sintiéndome estúpidamente emocionada, lo seguí hasta que nos topamos con una tienda Gucci repleta de zapatos de la nueva temporada de invierno. La mayoría de ellos de cuero negro y botas altas hasta la rodilla.
Sin siquiera reprochar o mostrarse impaciente, Robert entró conmigo a la tienda y espero a que me probara los cinco pares que quise hasta que finalmente me decidí por unos. Entonces el los pagó con su tarjeta y pidió que me los envolvieran para regalo.
Después de eso, merecía que lo perdonara después de lo de anoche.
Claro que después de eso y de sentirme sorprendentemente bien luego de varios días, lo que menos esperaba encontrarme en un puesto de revistas, era una fotografía mía junto a Emmett, del día de la inauguración del hotel.
-¿qué?- preguntó al verme mirando la revista
-no es nada, vamos-dije y tratando de ocultar mi sorpresa y angustia repentina.
-no, vamos ¿qué es?
El miró la revista y entonces vio mi foto en ese vestido azul con Emmett a mi lado.
-¿eras tú?- yo asentí mordiéndome los labios- oh, vamos, está bien, no te preocupes-el me tranquilizo- no me importa.
Él tomó la revista y leyó el titular bajo la foto y la mínima reseña.
-hoteles McCartney…- el volvió a verme- sí, así que el dueño…- yo no dije nada- me quede un par de veces en sus hoteles, uno de los mejores debo decir
-son lindos, si
-y costosos- él sonrió- ¿estas saliendo con él?- yo negué con la cabeza- ¿trabajo?- esta vez, asentí.
-¿Cuántos años tiene? ¿30, 31?
-28-lo corregí
-¿y qué tal está?- yo lo miré sin entender a qué se refería- ¿te gusta?
-no está mal- Robert me sonrió con descaró
-es bien parecido-admitió- ¿y es bueno?
Yo fruncí mi ceño
-¿la tiene grande o….?
-no me gusta hacer comparaciones-me limite a contestar
-¿por qué no?
-porque, con las personas es distinto, no es como si comparara dos objetos-expliqué- las personas tienen cosas que te agradan y cosas que no. Y lo que puede encantarte de uno, te puede parecer terrible en otro.
Robert me sonrió
-estoy de acuerdo-dijo como si no se hubiera esperado esa respuesta de mi parte- ¿qué hay de mí? ¿Te agrado?
-tampoco estás mal-dije riendo. Incluso cuando esa comparación no me agradara en lo más mínimo, preferí optar por los chistes y no decir nada al respecto
-¿no estoy mal?- él se rió- bueno, al menos no soy terrible, eso es algo
Continuamos caminando por otro buen rato y ya para la hora del almuerzo entramos en un restaurante de comida brasileña.
No era reacia a probar cosas nuevas, no dentro del límite de lo razonable, pero ese tipo de comida, no era la mía.
Robert me pidió un smottie y una ensalada con mucho condimento, mientras el comía un plato de carne con arroz, frijoles y algunas verduras asadas.
El adoraba ese lugar, eso fue lo que me dijo. Que iba allí al menos dos veces al menos y que incluso ordenaba comida a su casa.
Entonces sentí que no tenía nada en común con él. Robert era muy apuesto, divertido y aunque tal vez era algo tonto en algunos aspectos, dudaba que las chicas no fueran a enamorarse de él fácilmente. Ese, sin embargo, no era mi caso. No, él no era mi tipo.
Si, la pasábamos bien, o al menos yo lo intentaba mientras evitaba que mis recuerdos me atormentaran y contaba los días que faltaban para terminar la universidad.
Cuando regresamos a su departamento volvimos a follar.
Mi cabeza estaba en otro lado, a diferencia de a la mañana; así que realmente me fijé poco en él. Se la chupé como me la pidió y luego lo hicimos tipo perrito y cucharita. Cerré mis ojos varias veces y ya sin importarme que él lo quisiera o no, me corrí pensando en alguien más.
Volviendo a vestirme, el escribió un cheque para mí y me preguntó algo que, no solo no me lo esperaba, sino que derrumbo por completo cualquier atisbo de que él podría ser diferente al resto.
-¿alguna vez hiciste un trío?
Yo lo miré sorprendida
-por juro que hace un rato, cuando tenía tu boca…- él sonrió y me miró con deseo- no pude evitar imaginarte haciéndolo con otra chica más
Mi estómago se comprimió e intenté no demostrarle lo decepcionada que estaba.
-¿conoces a alguna chica, alguna que sea amiga tuya que esté dispuesta a…?
-Jess lo haría-dije, aunque no yo.
-ya estuve con Jess antes-apuntó como si estuviera orgulloso de ello- pero estaba pensando en alguien nuevo, diferente
-supongo, puedo preguntar si quieres…
-eso sería genial-el parecía no caber en sí mismo de la emoción- desde luego, solo es una idea, no tiene que ser para la próxima vez, pero sería bueno que me pensaras en alguien mientras tanto
-está bien
-bien-él sonrió y acabando de escribir el cheque me lo paso-su dinero, señorita
Yo miré la cifra que él había puesto en el trozo de papel y le sonreí. Eso pagaría mi última cuota de la universidad.
-gracias
Robert me besó con dulzura en los labios y cuando se separó de mi tenía una enorme sonrisa en su cara, haciéndome sentir aún más vacía.
No dije más nada después de eso. Solo me despedí de él y le dije que esperaría que volviera a llamarme, tal y como el prometió que haría.
Incluso cuando no estuviera segura de si de verdad quería volver a verlo.
No quería hacer un trio, y no iba a hacerlo. Dios, tenía la mente abierta, pero no iba a hacerlo como trabajo. Y si él ya lo había pedido, es porque obviamente lo quería. Y no iba a dejar de pensar en ello, o de insistir con el asunto. Todos los hombres era iguales, incluso cuando recibían una negativa, de un modo u otro encontraban una manera de tratar de convencerte hasta que dijeras que si al asunto o terminaras con la relación.
Probablemente la última opción, sería la más conveniente en este caso.
Ya nos habíamos visto 3 veces, y según tenía entendido, el realmente no duraba mucho más con las chicas del club. Haría lo que se suponía que iba a hacer con Emmett. Irme y no decir nada más.
Y hablando de él, apenas dos días después de que viera a Robert me llamó.
-¿sí?- digo y yendo directo al grano luego de ver su nombre en la pantalla.
Escuché un suspiro del otro lado de la línea.
-Rose ¿Cómo estás?- el sonaba preocupado
-igual que siempre-dije seca- ¿qué tal tú?
-estoy en Nueva York
-genial- ahora estaba siendo irónica
-regresé porque quería verte. Quería saber si podíamos hablar.
-ya hablamos la última vez- dije- y no tengo nada más que decir
-solo quiero…-el suspiró del otro lado dela línea y mi corazón se comprimió- ¿por favor…?
Mordí mis labios evitando decir "si"
-se lo que vas a pedirme- dije- y no puedo hacerlo.
-yo no…- Emmett volvió a suspirar- por Dios, Rose… no quiero eso. Solo quiero verte
-no me refería a eso- dije- me refería al hecho de que quieres ser el único hombre en mi vida.
-tampoco dije eso- contestó
-no, pero sé que es así- dije- eres un gran tipo. Pero yo no soy la chica para ti, nunca voy a serlo. Lo siento, Emmett
-¡Maldición Rosalie!-el sonaba furioso- ¿Cuándo vas a dejar de decir toda esa mierda?
Ahora pasábamos a la parte efusiva de nuestras conversaciones. Primero emociones, lamentos y suplicas y luego enojo y despecho.
-no puedo… tener una relación contigo, Emmett. Simplemente no puedo-dije tratando que razonar con el
Escuche un suspiro y luego silencio del otro lado de la línea.
-espero que todo te vaya genial en el trabajo y que tu familia este bien
Volví a oírlo maldecir del otro lado de la línea y solo entonces volvió a hablar.
-no te hagas esto a ti misma- suplicó entonces- solo…déjalo. No quiero que te lastimen.
-ya es muy tarde para eso- dije y así era. Ya que la única que había estado haciéndolo todo ese tiempo había sido yo- espero que tengas suerte Emmett. Adiós.
Y entonces colgué.
Seguido a eso, apagué mi teléfono y lo arrojé sobre la cama y me fui a la cocina.
Tomé una botella de agua y sin quererlo me la bebí toda de una sola vez.
Mirando el reloj de reojo vi que ya tenía que irme. Así que tomé otra botella de agua de la nevera, la metí en mi bolso y salí de allí camino al gimnasio.
Había estado yendo después de clases las últimas semanas, solo evitando toparme con Chris y sus continuas insinuaciones. Pero ahora ya había pedido tres clases de esa semana, y por Dios, yo estaba pagando por la mensualidad del gimnasio y no podía darme el lujo de simplemente no ir.
Así que aun con la llamada de Emmett en la cabeza, mi enojo con él, y conmigo misma, fui al gimnasio sin importarme que ese fuera el horario en que mi "entrenador/acosador" estuviera allí.
Y como lo imaginé, me recibió con una enorme sonrisa en cuanto me vio atravesar la puerta de entrada, mientras yo me dedicaba a ignorarlo deliberadamente.
Algo que no pude hacer por mucho más tiempo, lamentablemente.
Cerca de veinte minutos después, él se apareció a mi lado tratando de buscar algo de qué hablar.
-no te he visto hace bastante-dijo-¿has estado evitándome?
-tal vez-dije con descaró
-aun así te ves bien, así que supongo que has estado viniendo en otro horario
-así es-dije y con ello siguiendo mi serie de flexiones de piernas en la máquina que estaba.
-¿vas a tomar una cerveza conmigo hoy?-esta vez él estaba yendo directo al grano
-no lo sé
-oh, vamos…. La última vez dijiste que la próxima que te invitara aceptarías
-no recuerdo haber dicho eso-yo le sonreí
-solo es una cerveza, vamos
Pensándolo bien, tomar algo después de hacer ejercicio no sonaba nada mal, menos aun con el humor que había provocado en mí el ultimo llamado que había recibido.
Claro que dudaba que Chris solo quisiera tomar algo conmigo, el más bien parecía en plan de "vamos a follar" después de emborracharnos, lo cual definitivamente no estaba en mis planes.
Después de lo que había pasado con James, no iba a volver a acostarme con alguien tan fácil, mucho menos si lo conocía tan poco como a él. Obviamente conocerlo, más o menos, no iba a darme una idea de si era bueno en la cama o de si la tenía grande o no, pero si una idea aproximada de qué tipo de hombre era a la hora de follar.
Además, no quería basar todas mis relaciones en sexo. Las laborales solo iban de eso, y las personales… de las cuales no había muchas, definitivamente había muy pocas que no tuvieran que ver con eso. Y no quería añadir una más a la lista.
Pero incluso con todo eso revoloteándome en la cabeza, decidí aceptar su invitación.
Tal vez si después de beber algo con él y demostrarle que no iba a obtener más nada que eso, él se daría por vencido conmigo de una vez por todas.
- siempre y cuando tú invites-respondí finalmente
-las que quieras- dijo el con una sonrisa.
-bien-acepté- ¿a qué hora sales?
-en una hora y media
-bien, me ducharé y luego nos vamos de aquí juntos ¿qué te parece?
-increíble, hay un bar cerca que tiene unos tragos majestuosos
-de acuerdo- Chris no parecía caber en su alegría, casi como si eso no estuviera sucediendo de verdad.
Por suerte había llevado un cambio de ropa conmigo al gimnasio, algo que siempre hacia, solo por si surgía algo o por si quería cambiarme y o tener que viajar extremadamente sudada a casa.
Así que me duche en el gimnasio y después de ponerme una camiseta y una par de shorts, un conjunto como con los que iba a la universidad, y arreglarme un poco el cabello fui a buscar a Chris para irnos de allí.
Pero mi idea de beber una cerveza o dos, se trasformó en cinco cervezas y dos shots de tequila desgraciadamente .oh y Chris estaba en un nivel de energía que él no podía manejar. Y su filtre no había parado desde que habíamos llegado. No iba a negar que una parte de mí se sintiera halagada, pero también sabía que no iba a dejarlo llegar muy lejos conmigo.
Él sin embargo, no perdió su oportunidad de intentarlo.
Aprovechando que nos habíamos movido de la barra por un rato y habíamos puesto una canción a sonar en la rocola, me acorraló contra una pared y me besó con ganas y pegó su cuerpo contra el mío. Rápidamente, sus manos tocaron mi trasero e incluso sabiendo que estaba dejándolo ir muy rápido, no lo aparté de mí.
Solo está quitándose las ganas, pensé.
Claro que cuando unos segundos después su mano se metió debajo de mis shorts y trato de hacer lo mismo con mis bragas, yo me aparté de él rápidamente.
-wow, ¿qué haces?
-¿qué crees que hago?- el volvió a intentarlo, pero yo aparté su mano una vez más.- ¿Qué sucede?
- ¿qué crees que soy?
El me miró y se rió. Dios, él me había dado por sentado y eso me hizo sentir enferma.
Había aceptado tomar una cerveza con él, como yo misma, no como lo que era por mi trabajo, esperando que el fuera divertido y amable conmigo, pero solo había resultado ser un cerdo igual que los demás.
-Dios, me voy de aquí
-ey vamos, no te pongas así- el me sujeto por el brazo y yo no pude irme- lo siento, ¿de acuerdo? Pensé que estábamos en ese modo… que tú querías divertirte…
-¿te di esa impresión?
Él no contestó.
-olvídalo, Chris, esto no va a funcionar-dije- me iré a casa
-¿te llevo?
-tomaré un taxi-dije y sin volver a mirarlo, tomé mi bolso del asiento donde lo había dejado y salí de allí sin mirar atrás.
Para cuando llegue a mi departamento me sentía horrible. Me quité la ropa de camino al baño y me fui directo a la ducha tratando de sacar de mi cabeza lo que acababa de pasar.
Pero en cuanto el agua comenzó a caer sobre mi cabeza y mojar mi cuerpo, me largue a llorar.
¿Qué estaba haciendo conmigo misma? ¿Por qué los tipos solo me veían como la zorra?
Había llegado a mi límite. Entre Chris tratando de meterme los dedos en un bar, y Robert esperando que hiciera un trío con él… y Emmett diciéndome que los tipos eran unos enfermos… sentía que ya no podía más con eso.
¿Podría ser feliz? ¿Podría ser una chica normal algún día, de nuevo? No lo sabía. El problema era que había llevado tanto tiempo comportándome así con los tipos, como una chica fácil, que no sabía cómo dejar de serlo. Como dejar que los hombres me vieran así.
Pensaba que no sentía nada, pero en realidad sentía todo, todo lo malo.
Y ya no se trataba de dinero. Ni siquiera ellos me querían o se en forzaban por gustarme, o conquistarme. ¿Qué caso tenia hacerlo entonces? Estaba acostumbrada a que el placer fuera mínimo pero al menos me permitía sobrevivir.
Solo tres semanas más. Eso sería todo.
Lo había decidido.
Bien, como verán estoy tratando de actualizar con regularidad y se que eso las hace felices.
Ahora, me gustaría aclarar un par de cosas para todas aquellas que me dejaron sus reviews con algunas dudas y sugerencias.
Primero que nada, quería agradecer a aquellas que me han escrito una reviews largos y bastante claros sobre lo que opinan de mis historias y de lo que debería hacer al publicarlas, escribirlas, etc. En cuanto a esto me gustaría decirles que se que si bien me he tomado mis tiempos para escribirlas, no soy del tipo que termina por completo un trabajo y luego lo sube entero. Simplemente no puedo hacerlo. En su lugar, me gusta escribir buena parte de las historias, la mitad más o menos y luego comenzar a subirlas y ver como van reaccionando las lectoras y así mismo van surgiendo ideas para continuarla y darle un final. Ese el mi método de trabajo y va a continuar siendo así. Lo que si prometo tratar de mejorara son mis tiempos para actualizar los capítulos.
Como segundo punto, la votación que hice sobre el próximo fic que escribir solo fue eso. No voy a comenzar a publicar sino hasta dentro de dos meses ese fic que es el plazo que me dieron para subir al menos el primer capítulo. Ye so es lo que planeaba hacer. Solo subir el primer capítulo y una vez que haya terminado con los demás fics, continuar con ese. Esto lo aclaro para aquellas que me han expresa su preocupación sobre que vaya a dejar esta historia por la mitad y comenzar con otra. No, eso no va a suceder, tienen mi palabra. Por que no solo estoy súper compenetrada con ella, sino que ya estoy trabajando en el final.
Así que probablemente y si sigo publicando a este ritmo en dos meses es posible que ya lean el final.
El tercer punto sería sobre sus recomendaciones de borrar historias viejas no terminadas y terminar las incompletas ya que eso genera frustración en ustedes, mis queridas lectoras y a su vez dejan de leerme porque saben que nunca termino nada de lo que publico.
Les informó que realmente me he replanteado eso, y tome la decisión de borrar la historia de "the wicked game" por ahora. Fue una buena idea, pero dudo que vaya a seguirla en lo próximo. Prometo si volver a subirla en un futuro y cuando esta tenga mi completa atención; así que me disculpo con todas aquellas que la seguían o la querían.
En cuanto a "una vida vacía sin ti" planeó terminar sus dos últimos capítulos en cuanto termine de publicar esta historia y luego seguiré poco a poco y a la par del nuevo longfic las actualizaciones de "sin ti mi vida no era nada", la cual no me pareció buena idea borrarla considerando cuan adelantaba estaba la historia. Pero si les aviso para las que la hayan leído y que lean esta, que en un tiempo continuare con ella.
Y en cuarto lugar, la votación terminó en un empate entre la opción 1, 4 y 5, así que supongo que de ahí en adelante veré cuál de los previews para ese longfic es más adecuado a los requisitos del concurso y decidiré cual publicar.
En fin. Gracias a todas por todos sus reviews! De verdad, y como verán me los tomo muy en serio y son importantes para mi todas sus opiniones, incluso cuando algunas sean algo duras, las agradezco. Siempre hay cosas que mejorar.
Espero que en esta publicación me digan que les parecen mis cambios y bien, que les parece la historia.
Un saludo grande a todas
Bella McCartney Darcy
