El dinero no lo es todo
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.
El resto de los personajes y esta historia me pertenecen a mí y a mi imaginación.
Esta historia no puede ser reproducida de forma total o parcial ni bajo ningún concepto en ningún otro sitio web ni este mismo. En caso de hacerlo será denunciado.
Capítulo 31: más no significa mejor
-bueno, arriba los ánimos, nena- me dijo Jess- necesitas olvidar a ese tipo.
-lo sé
-y nos conseguí una despedida de soltero para eso
-¿de verdad?- mi voz sonó tan poco emocionada como yo lo estaba.
-sí, de verdad-dijo- Marco me dijo ayer que uno de mis clientes quería una despedida para su mejor amigo. Así que vamos a ir nosotras y otras ocho chicas.
Marco era el dueño del club y la agencia para la que trabajábamos. Jess me lo había presentado casi tan pronto como yo había aceptado trabajar con ella como acompañante. Era un tipo normal si lo veías en la calle, no era como uno de esos chulos que ves en las películas y tampoco era un matón. Era un tipo de negocios, orgulloso de tener un club tan exclusivo y para tipos con carteras desbordando de dinero; y claro tenía dos o tres tipos que hacían el trabajo rudo si algo se salía de control, pero eso nunca pasaba. Él nos conseguía clientes, sin siquiera tener que ir a club todos los días. Eso era opcional, lo cual era genial para mí. Porque no tenía tiempo para eso con la universidad. Y el solo pedía el 20% de nuestras ganancias al mes. Un trato justo supongo.
-¿diez chicas?
-y serán 3500 para cada una-me dijo- solo por 3 horas
-está bien supongo
-oh, y debemos disfrazarnos.
Eso se ponía mejor a cada minuto
-bien, ¿Cuándo es?
- este viernes-yo asentí. Estaba libre así que ¿por qué no? Ya me había follado suficientes tipos sin que me pagaran y en la fiesta no tendría que hacerlo más que con uno.- oh, va a ser muy divertido- Jess estaba emocionada.
-tu adoras las fiestas
-va a haber comida y alcohol ¿Cómo podría salir mal? Apuesto a que alguno de ellos tiene algo bueno para fumar
-no deberías meterte en esas cosas- la regañé
-un poco no hace daño-me dijo- pero si tú no quieres hacerlo está bien.
Yo no dije nada. Gracias a Dios y a diferencia de mi padre, no era adicta a nada. Por un tiempo y durante la secundaria y mi primer año de la universidad creí ser adicta al sexo, creo que de verdad lo fui hasta que entre al negocio. Entonces, mi perspectiva cambio y mis deseos también. Era organizada, tenía citas, horarios, y no follaba solo para pasar el rato o sacarme algo de la cabeza o cuando estaba bebiendo con alguno de mis compañeros o incluso el novio de alguien. Se había convertido en el trabajo y yo había dejado todo eso atrás.
Beber nunca había sido mi fuerte. Tenía alta resistencia considerando que tomaba algunas cervezas desde que tenía 13 años con papá en casa dejándolas a medias por toda la casa, pero no era algo en lo que me perdiera. Más allá de eso, nunca había fumado; ni cigarrillos ni ninguna otra cosa. Quería mantenerme limpia de todas esas cosas, incluso cuando mi trabajo no me hiciera ver de ese modo en absoluto.
-así que los disfraces- Jess interrumpió el hilo de mis pensamientos- ¿cuándo vamos por ellos?
- tengo tiempo ahora
-bien, llamaré a Nick para ir media hora más tarde- sin esperar mi respuesta, ella tomó su teléfono y lo llamó, sonriendo al saber que él no tenía ningún problema en posponer su cita.
Así que fuimos por un par de disfraces. Jessica insistió en que fuéramos igual, tanto que consiguió cansarme, pero aun así me negué. Ya había visto como eso funcionaba antes. Si los tipos nos veían vestidas igual, querrían un trío o una orgía y yo no estaba disponible para ninguna de las dos.
Así que nos conseguimos un traje de marinera sexy para mí y uno de diablita para ella. Ambos tenían faldas cortas y escotes pronunciados… Dios, como si necesitáramos anunciar aún más que éramos las zorras pagas de la fiesta ¿no? Pero al menos no enseñaban todo. Eran lo suficientemente seguros como para tomar un taxi en la calle con una chaqueta encima.
La semana se me paso rápido y con poco trabajo por suerte. Tuve bastante tiempo libre, no tantos trabajos que entregar, pero si pilas de hojas y libros que leer. Dios… solo necesitaba aguantar por otras tres semanas, entonces tendría mi título y me olvidaría de todo eso. De los exámenes y trabajos, de los libros y de los profesores.
Y el viernes llegó. Jess llegó a mi departamento mientras aún estaba arreglándome, así que me ayudó a lucir un poco más fácil, si es que eso era posible.
Insistió en que llevara el cabello suelo y un par de tacones azules. Aun así, no exagere con el maquillaje, de otro modo dejaría de sentirme como yo misma, más de lo que ya lo hacía.
Tomé una chaqueta larga, pero ligera y nos fuimos en un taxi hasta el lugar de la fiesta. Era una de las suites en el Hilton.
Las demás chicas ya estaban allí cuando llegamos, esperando en el lobby antes de ir todas juntas a la fiesta.
Un tipo de no más de veinticinco nos abrió la puerta con una cerveza en la mano y con su traje desalineado. Adentro parecía haber otros ocho o diez tipos más, bebiendo y fumando. Había adornos en las paredes, cornetas, papelitos de colores volando por el aire y la música a todo dar. Al parecer ya habían empezado la fiesta sin nosotras.
Había hecho esto solo un par de veces antes, nunca había sido mi tipo de evento preferido, sobre todo si éramos menos chicas que hombres presentes, lo cual terminaba en disputas sobre quien se quedaba con quien, como si fuéramos cosas.
Por suerte, esta vez, no era una de esas.
Entramos al departamento y casi de inmediato vimos como todos los ojos estaban sobre nosotras y se escuchaban los gritos de aliento y alegría.
-solo hagan los que quieran chicas-nos dijo el tipo que abrió la puerta- pueden bailar, comer, beber… ah y el novio, es el que está por allá-dijo señalando a un tipo que estaba frente a su computadora encargándose de la música.- prefiere las castañas, solo para que lo sepan.
-oh, yo iré con el-dijo Jess y yendo directo al grano.
Otras cuatro chicas se pusieron directo a bailar, mientras los tipos poco a poco se unían a ellas y los restantes miraban la escena.
Yo por mi parte, vi a uno de ellos sentado en uno de los sofás de la enorme suite y fui directo hasta él para sentarme a su lado.
-hola-dije
-hola- él me sonrió- lindo disfraz
-gracias-yo también sonreí. Él era lindo, si ese era uno de los motivos por los cuales lo había elegido. No era tonta. Claro, que también esperaba que el fuera solo eso y el resto fuera completamente insoportable.
-soy Collin
-Rose-sus ojos fueron a mis piernas y luego a mi escote
-¿qué dices si vamos a una de las alcobas?
Oh, ¿tan rápido?
-seguro- contesté
Él se puso de pie y me tendió su mano como si fuera todo un caballero, incluso cuando fuera a follarme después habiendo pagado por ello.
Yo la tomé y sin decir nada más lo seguí hasta una de las habitaciones. Una que era bastante grande. Dios, ¿cuán grande era esa suite?
Él se sentó en la cama y sacó un cigarrillo de su saco para luego encenderlo
-¿quieres?-preguntó ofreciéndome otro
-no gracias-dije
Él me sonrió divertido
-¿no fumas?- yo negué
-eso es bueno- apuntó- yo he tratado de dejarlo como veinte veces, pero siempre termino recayendo
-creo que sucede lo mismo con todas las adicciones
-¿tú tienes alguna?- ahora él estaba intrigado
-algunas…- yo sonreí mientras mordía mis labios y evitaba sonrojarme.
Al menos elegiste a un tipo simpático, lindo y… bueno, hasta ahora íbamos bien, me dije.
Él le dio dos o tres pitadas a su cigarro para terminar apagándolo sobre un cenicero sobre la mesa de noche.
-¿elegiste el disfraz de marinera por algún motivo en especial?
-no realmente
-bueno, te queda increíble- el paso sus dedos por el borde de las mangas y me miró a los ojos.
Un segundo después se lanzó sobre mí para besarme.
Y no besaba tan mal pensé. Las manos de Collin comenzaron a recorrer mi cuerpo y yo me deje llevar.
Acaricié su entrepierna y el me recostó sobre la cama para luego colocarse sobre mí y meter sus manos en el escote de mi traje y acariciar mis pechos. Yo gemí al sentir sus manos frías sobre mi piel y mis pezones se pusieron duros.
Comencé a desabotonar su camisa y el llevó sus manos a mis piernas acariciándolas con insistencia.
Finalmente se metió bajo mi falda y acariciando mi trasero y luego de quitarme las bragas el llevó su boca a mi oído para preguntarme algo que yo estaba imaginándome por el modo en que estaba acariciándome.
-¿lo haces por… aquí?
¡Dios! ¿Qué tenían los tipos con el sexo anal?
Demasiada pornografía, me recordé. Demasiadas chicas dispuestas a hacerlo frente a una cámara, y entonces ellos creían que todas eran iguales.
-no-dije seria- pero la mayoría de las otras chicas sí. Si es lo que quieres, iré a buscar una para ti…
-no, no- él se atajó- solo… fue una pregunta. No quise….- yo lo observé atenta. Collin incluso parecía haberse puesto nervioso- no quería, no es como si fuera a querer hacer eso, no ahora. Solo fue una pregunta
-está bien
-además, no quiero a otra chica…- yo le sonreí y entonces terminé de desabotonar su camisa.
Y ya con esta fuera de juego, el me quitó el traje y lo arrojó al suelo, junto con el resto de mi ropa interior.
El sexo no estuvo mal. Collin era tímido y cuidadoso. Su pregunta había sido solo una cosa estúpida, ya que se había comportado por demás que bien conmigo y era bastante probable que él. Pero, el estilo lento y dulce no era lo mío.
No iba a decir que me gustaba follar violentamente o de un modo salvaje, pero si algo más… fuerte que él. Sabía que en parte se debía a que el primer tipo con quien había estado nunca me había tratado de un modo dulce o tierno, no más que tal vez después de follar en la cama por un buen rato y tironearme del cabello. Y si bien no sabía entonces que las cosas podían ser diferentes en la cama, me gusto eso. Y de algún modo seguía buscándolo…
Collin se corrió dos veces y yo solo una. La primera vez fue rápido que él lo consiguiera y para la segunda el pareció darse cuenta que había alguien más en la cama con él e intentó que yo también lo disfrutara.
Casi no hubo previa, lo que me desilusionó un poco. No todos los tipos se fijaban en ello, pero al menos si lo hacían y aunque el resto fuera pasable, no lo hacía tan malo.
-¿puedo preguntarte algo?- Yo lo miré confundida al principio, pero entonces asentí- ¿tienes que… regresar allá afuera? A la fiesta, digo, o ¿puedes quedarte conmigo hasta que tengas que irte?
La verdad, ni siquiera yo lo sabía. Pero tampoco tenía ganas de ir allá afuera donde quien sabe que cosas estaban haciendo.
-¿por qué? ¿Quieres que me quede?
-si…- el acarició mi cabello y me miró con dulzura, tendido en la cama a mi lado y con algunas gotas de sudor en su frente- solo… no tengo ánimos de fiesta- yo asentí-puedo… pagarte más. Es decir, no sé cuánto te hayan dado por… venir aquí, el disfraz y todo eso…- yo sonreí- solo tengo, como…- el buscó su billetera en sus pantalones y la revisó- como 3 mil conmigo ahora ¿Qué te parece?
-está bien-él sonrió satisfecho y me paso el dinero
Yo lo dejé sobre la mesa de noche y volví a recostarme a su lado, apoyando mi cabeza sobre su antebrazo.
-¿no haces esto muy seguido, no?
-¿acostarme con chicas que acabo de conocer?
-acostarte con chicas como yo-dije
Él sonrió con nerviosismo
-no-admitió- en realidad, nunca había… hecho algo así- sí, eso lo había notado- con ninguna otra chica que no fuera mi… prometida
Desde luego. No todos los amigos del novio iban a estar solteros, incluso, la mayoría seguramente estaban casado o comprometidos. Yo solo no había pensado en ello.
Collin se acurrucó a mi lado en la cama y yo miré el techo antes de cerrar mis ojos.
¿Serían todos los hombres iguales? ¿Sin importar lo lindos, amables o incluso divertidos que fueran, todo terminaban engañándote o… cambiándote por otra? Mi experiencia en este trabajo me decía que sí. Sin importar si la amaran, estuvieran a punto de casarse o tuvieran hijos, el deseo era algo a lo que ellos no podían resistirse, mucho menos si venia de con un cuerpo joven y una bonita cara.
Mierda, Rose, no es como si él estuviera engañándote a ti tampoco. No, no era yo le engañada esta vez, pero podría serlo en un futuro. ¿Podría ser diferente para mí? ¿Podría alguien quererme lo suficiente como para no hacerme eso? ¿Sería honesto conmigo y me terminaría antes de follar con alguien más? ¿Podría contenerse ante cualquier oportunidad de sexo fácil con cualquier chica o con chicas como yo?
Al volver a mirar a Collin noté que se había quedado dormido.
Yo suspiré y permanecí mirando el techo por un buen rato.
Apuesto a que Emmett se la estaba pasando en grande ahora mismo. Acostándose con chicas tanto como quería… yo no podía estar celosa, no tenía derecho a estarlo. Yo había estado con un montón de tipos desde la última vez que nos habíamos visto y aunque fueran mis motivos distintos a los suyos, me sentía mal.
Emmett me gustaba, de verdad lo hacía, pero no había forma de que pudiéramos estar juntos. El odiaba mi trabajo, me odiaba por lo que hacía, y considerando lo que él me había contado de su pasado…. Iba a ser muy difícil que pudiera confiar en mí. Yo, por mi parte no creía que nunca fuera a poder confiar en nadie más. No del todo, no por completo… ¿entonces qué caso tenia intentarlo si ya sabía que no iba a funcionar?
.
En cuanto a la universidad, entregue los trabajos que había estado preparando esa semana mientras terminaba de estudiar para mis últimos cinco exámenes, sabiendo que a eso se reduciría todo. Si no los aprobaba ahora, tendría que extender mis estudios por otro par de meses hasta que me permitieran volver a rendir los exámenes. Lo que significaba que también tendría que extender mi trabajo. Y eso era lo último que quería.
Preparé también algunos curriculums y en los cuales obviamente obvio mi último y actual trabajo en la lista de experiencia previa. Nadie querría contratar a una ex dama de compañía o prostituta, así que nadie tenía que saberlo.
Dios, iba a mentir, sí, pero era para dejarlo atrás. Eso era lo que quería.
Aunque mientras tanto tenía que seguir viendo a mis clientes y seguir lidiando con todos sus problemas y emociones.
Como Garrett por ejemplo, a quien llevaba varias semanas sin ver y quien me dio una sorpresa que sinceramente no me esperaba en absoluto.
-quiero que vengas a vivir conmigo- se declaró el jueves por la tarde en su departamento, o mejor dicho "el departamento que rentaba para follar conmigo", y claro, después de que lo hiciéramos.
-¿qué?- yo estaba desnuda sobre la cama y con mi cabeza en cualquier sitio menos allí
-quiero que vengas a vivir conmigo- y al repetirlo noté cuan seguro el parecía estar sobre eso.
-Garrett ¿qué estás diciendo?
-voy a pedirle el divorcio a mi esposa-me soltó
Oh Mierda
-¿por qué?
-¿tengo que darte más razones de las que ya conoces?
Así que esto es lo que había estado sucediendo en las últimas semanas… Dios.
-no, pero….- yo no sabía que decir- ¿Qué hay de las niñas? ¿No pensaste en ellas?
-Rose…- el acarició mi cabello y yo comencé a entrar en pánico. Eso nunca era una buena señal- yo, Dios, estoy enamorado de ti y quiero vivir contigo. Eres la única chica que me entiende y me hace feliz.- eso era porque yo no lo escuchaba realmente y porque era tan complaciente como mi trabajo lo requería, y porque él me doblaba en edad, y desde luego porque no vivía conmigo- Además sería como empezar desde cero…
-¿de qué estás hablando?- yo me incorporé de la cama cubriéndome con las sabanas y lo observé preocupada- estás… tienes una familia, Garrett
-no realmente-admitió- mis hijas apenas me ven por las mañanas y en las noches antes de irse a la cama. Apenas me conocen y sinceramente, yo no las conozco a ellas. Y en cuanto a mi esposa… bueno, creo que dejamos de ser pareja ya hace varios años.
-bueno, pero tienes que pensar en tus hijas, no puedes simplemente hacerles esto… ¿crees que porque son pequeñas no va a afectarles? ¿Qué no van a pensar más adelante en que su padre se fue de casa para estar con una chica más joven que su madre?
-no creo que vayan a pensar en eso-él realmente parecía creérselo, mientras que yo sabía con toda certeza que era tener un padre ausente, uno al que no le importaba como sus decisiones repercutieran en su hija, en absoluto.
-bueno, yo creo y estoy bastante segura, que lo harán
Él me miró seriamente y no dijo nada.
Sin saber que más decir busqué mi ropa en el suelo y volví a vestirme.
-¿eso es un no?- él no sonaba feliz
-¡es una locura Garrett! ¿Mudarme contigo? Apenas me conoces…
-te conozco lo suficiente
-bueno, yo no- eso le dolió- lo siento… no soy… no soy ese tipo de chica. Hago esto… follar con tipos solo para pagarme la universidad, pero no estoy buscando un tipo ricachón que me mantenga a largo plazo o con quien casarme y obtener la mitad de su fortuna. Lo siento, pero no soy de ese tipo
-¿estás diciendo que esto es todo un juego?- y ahora estaba ofendido. ¿De verdad? ¿Quién había comenzado con esta conversación? No yo, obviamente.
-estoy diciendo que es un trabajo para mí.
-pero yo estoy enamorado de ti
Oh, ya iban dos veces que decían eso en el último mes, y al menos los motivos de Emmett habían sonado más creíbles.
Mierda. ¿Qué pasaba con los hombres y el sexo? ¿Por qué los hacía creer que todo era amor? ¿Por qué se confundían tan fácilmente?
Yo había aprendido eso a temprana edad lamentablemente, tal vez por eso me era tan fácil separar las cosas.
-no lo estás- y con eso me levanté de la cama y me metí en mi vestido de color azul- solo es sexo, sexo por el que me pagas ¿de acuerdo?
Su ceño se frunció mientras que su respiración se tornaba errática
-lo siento, pero es la verdad. Y es una locura lo que estás pensando. Si quieres, divorciarte, bien. Pero no lo hagas por qué crees que por eso yo voy a querer vivir contigo, porque no es así. Y además, piensa un poco más en tus hijas. Puede que no lo creas, pero cosas como las que tenías planeadas hacer, marcan a las chicas, incluso de pequeñas
Garrett trago saliva y me observó aún bastante enfadado
-ahora voy a irme- yo tomé mi bolso y el sobre con dinero que él me había dejado sobre la mesa de noche
-¿Cuándo puedo volver a verte?
-creo que deberíamos dejarlo por un tiempo
-¿dejar de vernos?- eso tampoco se lo esperaba
-es obvio que confundiste las cosas- expliqué- si sigues viéndome, solo lo harás aún más.
-pero no quiero dejar de verte
-lo siento, Garrett
Yo comencé a caminar hacia la puerta y el me detuvo por el brazo
-puedo pagarte más, sabes que puedo
-no se trata de dinero- yo estaba tratando de ser comprensiva con él
-¿entonces qué? ¿Qué quieres?
-nada
-Dios, no me hagas esto- el estrechó mi mano entre la suya y mi corazón se estrujo un poco. Esta era la segunda ruptura que había tenido que hacer. Claro que no había dolido como la primera.
-tengo que irme-yo tomé el pomo de la puerta y lo gire para abrirla
-puedo… puedes quedarte con el apartamento… para que lo pienses. Prometo no venir aquí y…- yo negué con la cabeza al tiempo que él parecía más desesperado a cada momento- por favor, solo piénsalo. Puedo comprarlo para ti y que nos veamos aquí cuando tu quieras, si eso es lo que hace falta…
-tengo donde vivir, Garrett, pero gracias.
El exhaló aire con fuerza y soltó mi brazo
-estarás bien, y las cosas estarán bien.
-es muy fácil decirlo- sí, y también lo era ponerse en modo pesimista, como él lo estaba haciendo.
-tomate un tiempo para pensar, te hará bien. Luego llámame
Aunque dudo que atienda, pensé interiormente.
Si las cosas salían según los planes y conseguía alguno de los trabajos para los que había postulado, para cuando el volviera a llamarme, ya estaría fuera del negocio.
Pero no se lo dije. Oh, no. El ya tenía suficiente con que lidiar por su cuenta y no quería añadirle más leña al fuego.
Dios, esto se me estaba yendo de las manos
Y al parecer cada vez que mi cabeza acababa pensando en Emmett, él aparecía, de un modo u otro.
La primera vez, fue con un mensaje, preguntando como estaba.
¿Podía ser posible que el aún no se olvidara de mí? ¿Qué de verdad estuviera preocupado porque yo estuviera bien? ¿O solo quería sacarme información y ver cuando cedía antes de tratar de que yo follara con el de nuevo?
No todos son estúpidos manipuladores, Rose, me dije. Pero si lo era una gran parte de ellos.
Así que no le contesté.
Él iba a entenderlo, tarde o temprano, que yo no era para él. Que no era el tipo de chica que necesitaba y que había sido muy tonto creer que se había enamorado de mí.
Pero al parecer, nada de eso sucedió.
Luego de tres mensajes más y varias llamadas… él apareció.
Mientras regresaba a casa después de rendir uno de mis finales, para el cual prácticamente me había pasado toda la noche despierta estudiando y leyendo una y otra vez apuntes; lo volví a encontrar.
Sentado en el pórtico de mi edificio, metido en uno de sus trajes caros, él estaba esperándome.
Dios mío...y yo estaba en jeans, una camiseta y zapatillas. Y en un estado casi deplorable a causa del cansancio y el estrés que había resultado estudiar tanto.
Él se puso de pie inmediatamente al verme y entonces yo dude entre seguir caminando o no. No había muchos lugares donde pudiera escabullirme ahora, ¿o sí?
-Rose- su voz sonaba aliviada al verme. ¿Acaso pensaría que no me encontraría?
- ¿qué haces aquí?- dije fríamente.
Yo había dejado bien claro que no quería que el supiera donde vivía, pero eso parecía no haberlo detenido. El muy desgraciado había memorizado mi dirección y aquí estaba.
El me observó con cuidado. Como si le sorprendiera verme así vestida y arreglada.
Si, esta yo era muy diferente a la que él había conocido. No usaba maquillaje ni ropa de marca ni se comportaba como si tuviera dinero o como una zorra.
-te ves muy linda – yo le puse los ojos en blanco- de verdad- Emmett me sonrió
-Emmett ¿qué quieres?
- necesito hablar contigo
- creí que habíamos hablado por teléfono ya- espeté
- más bien, tu hablaste- el ahora parecía molesto- y luego me mandaste a la mierda y colgaste
Yo no dije nada al respecto.
- ¿podemos hablar, por favor?
-tengo cosas que hacer- dije seca
- solo dame 10 minutos. Es todo lo que pido
Yo suspiré y finalmente asentí con la cabeza, sabiendo que él no iba a irse de allí sin hacer lo que se había propuesto. Emmett siempre conseguía lo que quería, y yo había sido testigo de ello; y ese era uno de los motivos por el cual era tan bueno en su trabajo.
- ¿por qué no atiendes mis llamadas o mis mensajes?
- ya te dije por qué- dije cruzándome de brazos aun en la entrada de mi edificio. De ninguna manera iba a dejarlo entrar allí.
- dijiste que no podías darme lo que yo necesitaba y eso no es cierto- yo pestañeé un par de veces tratando de mantener cerrada mi boca y evitando volver a decir algo grosero. Sabía que él lo odiaba- Dios, tú eres lo que yo necesito. ¿Te das una idea de cómo me he sentido desde el otro día? Después de que me dijiste todas esas cosas
Yo negué con la cabeza
- ha sido un infierno- dijo- me siento vacío y lo odio. De tan solo pensar que no voy a poder volver a verte, que tú no quieres hacerlo….he repasado en mi cabeza una y otra vez todo, tratando de entender que había hecho mal. En que la había cagado, porque tu no...
- ¿Por qué no te quiero?- el asintió -sabes que no se trata de eso, y ya te lo dije. Simplemente esto no es posible porque tú y yo somos muy diferentes y venimos de mundos diferentes.
-eso es basura- dijo él y entonces tomándome de la mano sin previo aviso- sabes que eso no me importa.
- Emmett…
-no- el me corto- ¡tú me gustas! ¡Mierda! Todo de ti me gusta. ¿Cómo más tengo que demostrártelo?
- sé que es así, pero...
- ¿no sientes lo mismo? ¿Eso vas a decirme? ¿Yo fui solo un trabajo?
- lo fuiste- su boca se apretó en un gesto de amargura y enojo.
- vi el modo en que me mirabas la última vez y sé que estas mintiendo. Cuando hice el amor contigo lo supe- el sonó serio con eso- Dios, Rosalie... eres la única chica que quiero y que he querido de esa forma. No pudo sacarte de mi cabeza y nunca antes me había pasado eso. Todo esto... es nuevo para mí.
- no voy a negar que haya algo entre nosotros- dije pero omitiendo la palabra "amor" en mi discurso- pero… sabes que puedes tener a cualquier chica que quieras y es muy estúpido que me quieras a mí. Una chica que se gana la vida como yo y que aún no termino la universidad
-puedes dejar tu trabajo- dijo- yo puedo ayudarte con la universidad y la renta
- ya te dije que no necesito tu ayuda- dije enfada y haciendo que él me soltara- ni la tuya ni la de nadie. Puedo arreglármelas sola Emmett- dije enojada por que el volvería a ofrecérmelo otra vez- Lo he hecho desde que murió mi madre y creo que no me ha ido tan mal ¿o sí?
El no supo que decir
-pero te está corrompiendo…- el me miró como si no pudiera soportar verme hacer eso- y tú te das cuenta de ello
- no encontré otra forma- dije y entonces admitiéndolo de una vez por todas- y lo intente. Dios sabe cuántas veces trate de hacer otra cosa. ¿Acaso crees que me gusta lo que hago?
Emmett no respondió.
-pensé que no iba a afectarme en un principio, pero lo hizo. Dios... me he acostado con tipos que tienen la edad suficiente como para ser mi padre, o que son demasiado dulces pero ninguna chica los considera, u otros que llevan engañando a su esposa hace seis años. He escuchado todas sus vidas, sobre sus problemas, su familia, su trabajo... ¡y no he sentido nada! Absolutamente nada más que asco o tal vez pena. Y continuaba solo porque sabía que era la única manera de la que podría obtener mi título- solté- ¿es eso lo que querías escuchar? ¿Qué me odio por hacerme esto a mí misma?
-Rose…- el me miro apenado y entonces me estrecho entre sus brazos sintiendo como yo me desmoronaba y sin que yo lo detuviera
-entonces tu llegaste- dije y entonces separándome de él apenas- con toda tu simpatía y siendo tan lindo y gracioso y complaciente. Y llevándome a cenar y me presentaste a tus padres... y ¡el sexo! No es justo que fueras tan bueno en ello- él sonrió al oírme decirlo- Y lo disfrute, pero eres demasiado para mi
-no lo soy- dijo el- no vuelvas a decir eso- dijo él y entonces limpiando las lágrimas de mis ojos- tu eres demasiado para mí- dijo el- eres la única chica que me hizo sentir diferente. Que no quería estar conmigo por mi dinero o por mi apellido.
-no. Pero tú me pagabas por cada vez que nos veíamos. De alguna manera yo...
-no- el me corto- era una negocio, lo sé. Pero yo no... Cuando fuimos a cenar la primera vez y me dijiste que hacías esto para pagarte la universidad, cada vez que te pagaba lo hacía pensando en que estaba ayudándote. Que hacia algo bueno por ti, no como un negocio.
- ¿y no pensaste que si no hubieras tenido dinero yo no habría vuelto a verte?
Yo sabía que eso no era cierto, pero necesitaba saber lo que él pensaba.
-no- dijo el- pero si pensé que algo debía gustarte de mí si accedías a seguir viéndome. Porque más allá del dinero, podías rechazarme si lo querías- el parecía haber pensado en ello varias veces.- Estoy seguro que pretendientes no deben faltarte.- eso ultimo lo dijo muy serio
-Emmett yo...
-¿qué?
- no puedo tener algo así en mi vida. No ahora. No puedo tener este trabajo y tener... un novio o salir con alguien. No hay forma de que eso funcione.
- ya ofrecí pagarte la universidad y volviste a rechazarme. El dinero no significa nada para mi Rose. ¿Tienes una idea de lo que gano?- Yo negué con la cabeza- ¿Crees que pagarte la universidad o la renta va a hacerme querer que tú me recompenses de alguna manera? ¿Qué va a ser un gasto enorme para mí?- yo seguí sin decir palabra. La verdad es que no tenía idea de cuánto ganaba. Sabía que era mucho, lo notaba por su estilo de vida y las cosas que el tenia- Rose, gano cerca de quinientos mil dólares al día.
Dios santo….
-así que un vestido o una cena, o una renta son solo un pequeño gasto para mí. Por favor…. Solo quiero ayudarte, pero tú no me dejas hacerlo- Emmett sonaba desarmado, como si se estuviera rindiendo. Y tal vez fuera lo mejor- no quiero que continúes sintiéndote así, lastimándote a ti misma…
Yo cerré los ojos y negué con la cabeza, aunque sabía que así era. Sabía que adentro, había algo que estaba rompiéndose, haciendo un agujero negro que iba a acabar por consumirme.
- ¿qué tal si trabajas para mí?
Ahora Emmett estaba intentando ser racional conmigo. Si los sentimientos no funcionaban, tal vez otra cosa lo haría, eso es lo que pensaba él.
- ¿no lo hice ya?
El negó con la cabeza mientras peinaba su cabello hacia atrás.
-no me refería a eso- dijo- me refería a un trabajo en la oficina- eso ya me lo había ofrecido antes y ya lo había rechazado antes.
-ni siquiera tengo mi título-dije- además ¿que podría hacer para ti?
-¿además de hacerme muy feliz?
- ya basta… ya te dije que no antes...-dije- tienes que dejar de ser tan bueno y generoso.
- tu sacas eso de mi- dijo- sabes que puedo ser frio e incluso un completo controlador, pero no contigo. Rose, por favor...- el me tomo por el mentón y me miro a los ojos
-no te merezco- dije y entonces él me beso. Dios. Sus labios eran el cielo. ¿Cómo es que podía hacerme sentir así? Él se apartó de mí finalmente y yo estaba sin asiento.
Sentía el cuerpo entumecido, y era solo… sensaciones. El hacía que todo se fuera. El me hacía creer que todo eso podía terminarse, pero yo no quería creerlo.
- no- dijo el- ya deja de decir eso.
- sabes que es verdad-insistí-Nunca seré el tipo de chica que se mueve en tu mundo. Que se compre vestidos de 30 mil dólares y vaya a los Hamptons o a las Bahamas de vacaciones. La ropa que tengo... es la que compro con parte de lo que gano, solo para mantener una imagen, algo que yo no soy. ¡Dios!, no voy a decir que no me gusta usar vestidos o tacones de marca. ¿A qué chica no? Pero una cosa es usarlos porque puedes perimírtelos y otra es para fingir ser alguien que nunca voy a ser.
Emmett me observo como si tratara de comprenderme.
- tú tienes dinero- dije-eso no va a cambiar- yo nunca lo tuve. Incluso ahora. Solo puedo mantenerme y permitirme algunos gustos, pero todo tiene su costo.
- sabes que el dinero no es importante para mí. Si puede hacerte la vida más fácil o conseguirte algunas cosas, pero no te asegura la felicidad. Eso ya te lo dije. Tú, en cambio, me das felicidad
- ¡pero tú me pagaste para estar contigo!- y sí, me odiaba a mí misma por decírselo, pero así era. Sabía que él me quería, pero lo nuestro nunca había sido por nada.
-¡lo sé! Dios. Una parte de mí se siente una basura por ello- Emmett me miró a los ojos, enojado-¿Cómo es que no te conocí de otra manera? ¿Por qué no te conocí en cualquier otro sitio? – Yo mordí mis labios habiendo pensado eso un millón de veces- Y sé que yo te busque y sigo haciéndolo- el continuó- ¿Y en parte es como si tratara de comprarte, no es cierto? ¿Es eso?
- yo…
-sé que lo has pensado-a hora esto sonaba más a una acusación que a una súplica- Tal vez te guste, pero solo la pasamos bien follando y yo te pago por ello. Eso es todo, ¿no? Cuando me canse de ti, solo dejare de llamarte y ya no te pagare y eso será todo. ¿Es eso?
- los hombres como tú no quieren a una chica como yo para tener algo serio.
-no digas "las chicas como tú", Dios Rosalie. No eres…- incluso a él le costaba decirlo- una zorra sin futuro y que no espera nada de su vida, ni ninguna de esas cosas que debes estar pensando. No te subestimes de esa manera
-¿no? Es cierto, tal vez no sea nada de eso- apunté- Yo solo me acuesto con tipos por mucho dinero
- pero lo haces por necesidad y no por gusto. Tu misma lo dijiste.
-lo sé
- Rose, Eres inteligente y estas en la universidad. Si solo dejaras esto serias incluso mejor chica que otras que tienen tres tarjetas de crédito en su bolso, una cuenta bancaria llena y están vacías por dentro.
- si dejara esto...- repetí- pero no puedo hacerlo. No aun. Así que supongo que no seré mejor que todas esas chicas hasta que no lo haga
- sabes que no quise decir eso- dijo el- Rose...
- no. Está bien, lo dijiste perfectamente-lo corté y comenzando a sentirme mal de nuevo ¿Cómo había podido decir eso? ¿Cómo había podido compararme con ellas?- tú me quieres a mi sin "esto". Pero ¿sabes qué? Este es mi trabajo ahora y cuando lo deje va a ser parte de mi pasado. E incluso entonces tú vas a pensar que me estoy acostando con otros tipos o que puedo serte infiel.
-no digas eso- él estaba enojado- ¡no es justo! Sé que fui una mierda al decirte eso en Filadelfia, pero no es… no me refería a eso. Confío en ti y sé que si tú salieras conmigo jamás pensaría en eso, y jamás dudaría de ti. Solo, no confío en los hombres.
Tampoco yo. Por eso nunca más iba a involucrar mis emociones con uno. No de nuevo.
-Nunca seré suficientemente buena para ti Emmett y lo sabes
-yo no dije eso y lo sabes- dijo el ahora aparentemente enojado- me refiero a que ya eres mejor que ellas, no necesitas...- yo negué con la cabeza- mierda Rosalie. No me hagas esto. No me apartes de ti de nuevo
- lo siento, Emmett- dije y entonces alejándolo de mí y buscando mi llave para abrir la puerta
-¿por qué?-dijo- ¿Por qué no puedes confiar en mí? ¿Por qué no puedes admitir que sientes algo por mí? Sé que es así
-¡por que no puedo!-grité-¡no puedo hacerlo!- mis ojos se pusieron borrosos y mi respiración comenzó a agitarse
-¿fue un idiota el que te hizo ser así, no?
-¿qué?
-fue un tipo el que te hizo esto. El que te hizo creer que nadie te iba a querer de verdad y que nunca ibas a ser lo suficientemente buena para alguien ¿es eso?
Mis labios temblaron y varias lágrimas cayeron de mis ojos.
No. Él no podía haber resuelto eso por su cuenta.
-dímelo- dijo-¡necesito saberlo!
-si -dije- fue un maldito hijo de perra, quien me hizo ser así... Y quien uso el amor, o lo que él me hizo creer que era "amor" para follarme, arruinarme y luego desaparecer de mi vida.
El rostro de Emmett se congeló en una expresión entre confusa y de dolor.
Lo había escupido todo, por primera vez. Pero eso no me hacía sentir mejor.
Apreté las llaves en mi mano y volví a buscar la que correspondía a la puerta de la calle
-el rompió tu corazón-dijo a mis espaldas
-el me rompió a mí-dije girando la llave dentro de la cerradura y abriendo la puerta- y me temo que eso no tiene arreglo
-no digas eso…
- solo…no vuelvas a buscarme por favor
-Rose- el me detuvo por el brazo- por favor. Sé que no puedo arreglar lo que otro te hizo, pero no quiero que nadie más vuelva a lastimarte o que te sigas haciendo daño a ti misma.
- tu estás haciéndolo ahora- mi voz se quebró al decirlo.
Él se quedó pasmado al oírme decir eso.
-Rose, hay hombres que tienen una mente de mierda y retorcida... Juro que puedo matar a alguien si tratan de hacerte daño.
Yo negué con la cabeza y entonces abrí la puerta y me metí adentro, recordando como él había golpeado a James la noche de la boda. No lo había visto, pero si había visto el modo en que él lo había mirado sujetándolo de la ropa antes de que yo saliera corriendo de allí. Y apuesto a que Garrett no había salido muy bien después de hablar con su abogado.
Volviéndome una vez más a verlo, dije lo último que podía decir.
- solo me quieres por que no puedo ser tuya. Pero si lo soy vas a hartarte de mí y eventualmente vas a mándame a volar. Es así como funciona.
-jamás me hartaría de ti
- no hagas promesas que no puedes cumplir- y evitando volver a llorar cerré la puerta y camine por el largo corredor hasta los ascensores, donde las puertas se cerraron y yo me deje caer al suelo llorando desconsolada.
No sigan odiándome porque Rose no quiere estar con Emmett.. ella aun tiene muchos problemas consigo misma, así que finalmente en el próximo capitulo van a leer ocmo fue su historia y como fue un idiota le rompió el corazón y las consecuencias que esto tuvo de ahí en adelante.
En fin, espero lo disfruten y leer sus reviews muy pronto.
Gracias a mis fiels seguidoras y también a las nuevas que se han unido al club
Saludos!
Bella McCartney Darcy
