El dinero no lo es todo


Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes y esta historia me pertenecen a mí y a mi imaginación.

Esta historia no puede ser reproducida de forma total o parcial ni bajo ningún concepto en ningún otro sitio web ni este mismo. En caso de hacerlo será denunciado.


Capítulo 33: lágrimas y más lagrimas

Estaba recostada en la cama, cuando sentí un par de manos grandes y cálidas acariciar mi cuerpo. Se sentía bien, más que bien…

Aun entre dormida apreté mis piernas entre si y mordisqueé mis labios queriendo sentir más. Las manos acariciaron mi espalda primero, suavemente, de arriba hacia abajo y al volver a subir fueron directo a mis pechos…

-¿es una buena manera de despertarse, no?- su voz resonó en mis oídos.

Yo asentí con la cabeza aun con mis ojos cerrados y llevé una de mis manos hasta mis bragas.

La suya no tardó en hacerme compañía, apartando la mía del medio y metiéndose debajo de mi ropa interior para tocarme.

-¿esto es lo que quieres, no?- yo volví a asentir.

Sus dedos comenzaron a trazar círculos sobre mi clítoris y mi respiración comenzó a agitarse.

Alcé mi camiseta hacia arriba instintivamente y presioné uno de mis pezones entre mis dedos.

Su boca rozó mi cuello y comenzó a besarlo mientras su mano seguía complaciéndome.

-adoro sentirte así- susurró y solo entonces me besó.

Dios… sus besos era… increíblemente buenos. Me entregué a él, siguiendo el ritmo de su boca y queriendo tener más.

-por favor…-gemí

El rió entre besos, pero su mano solo continuó moviéndose de un modo lento y tortuoso.

-Emmett… por favor...

-¿por favor qué?-imperó. Yo gemí y me retorcí sobre las sabanas- abre los ojos-ordenó- ábrelos y dime que quieres.

Sin siquiera detenerme a pensarlo, abrí mis ojos y entonces desperté.

Miré a un lado de mi cama, pero ésta estaba vacía. Aun atontada, pestañé varias veces, pero al aclarar mejor mi vista, me di cuenta de que todo había sido un sueño.

Suspiré decepcionada y me acurruqué bajo las sabanas.

Nunca me había sucedido eso, con nadie, mucho menos con alguien para quien había trabajado.

Y era una idiota si decía que eso no me había gustado o que lo extrañaba, pero ahora mismo tenia demasiados problemas conmigo misma como para meter a Emmett en todo eso.

Cerré mis ojos rendida y esperando que tal vez pudiera retomar el sueño.

Nada de eso sucedió. Solo estuve dando vueltas sobre el colchón por otros veinte minutos sin poder dormir y sin poder volver a soñar.

Una verdadera mierda.

Enfadada, finalmente me levanté de la cama y fui a darme una ducha esperando que mejorara mi humor, claro que terminar masturbándome en la ducha no fue exactamente lo que planeaba mientras pasaba el jabón por mi cuerpo.

Pero es que levantarse caliente con un sueño como ese había sido inevitable. Extrañaba sentirme así, sobre todo por alguien y sobre todo por Emmett quien era el único que me había hecho sentir así de bien en tanto tiempo.

Tal vez haberlo escuchado al teléfono el otro día lo había hecho más fuerte y real en mi sueño. Incluso cuando nuestra conversación no hubiera tenido nada que ver con eso y yo le hubiera colgado el teléfono… él se había metido en mi cabeza incluso más que lo que quería admitir.

Sin embargo, eso no negaba que me sintiera decepcionada. El solo recordar sus palabras…

"Así que un vestido o una cena, o una renta son solo un pequeño gasto para mí. Por favor…. Solo quiero ayudarte, pero tú no me dejas hacerlo"

Y yo entraba en esa categoría. La de los pequeños gastos…. Dios, había sido una idiota. Si un vestido de quince mil no era nada para él. Pagarme la misma cantidad por estar todo un fin de semana juntos…. Era toda una ganga.

Terminando de enjugarme, cerré el agua y salí de la ducha buscando una toalla en la que envolverme.

"¡tú me gustas! ¡Mierda! Todo de ti me gusta. ¿Cómo más tengo que demostrártelo?"

Él también había dicho que me quería, más de una vez. Yo sin embargo, nunca iba a admitirlo.

Sacudiendo mi cabeza me miré al espejo y suspiré. Me veía triste y es así como me sentía.

Sola y triste. Y Emmett lo había visto con claridad

"¿Por qué no puedes confiar en mí? ¿Por qué no puedes admitir que sientes algo por mí? Sé que es así"

Porque estoy rota y tengo demasiados problemas. Porque no me quiero a mi misma, porque no me gusta como soy ni en lo que me he convertido ni las cosas que he hecho.

Porque él nunca iba a entenderlo. Y porque yo lo quería, pero no quería lastimarlo.

Enjuagué mi cara, borrando las lágrimas que habían caído de mis ojos y tomé otra toalla para envolver mi cabello mojado.

Regresé a mi habitación y busqué algo que ponerme antes de comenzar a estudiar.

Tenía un examen final el lunes, uno de los ultimo cuatro que me quedaban. Así que me pasaría todo el domingo en casa leyendo.

Iba a superarlo. No podía continuar con eso en la cabeza ni con ese ánimo de mierda. Necesitaba estudiar y preparar mis finales, no estar pensando en un tipo nunca me había querido y me había usado para follar y en otro que creía estar enamorado de mí después de pagarme por follar con él.

.

Para cuando llegó el lunes estaba hecha una completa bola de nerviosa. Sentía que no sabía demasiado, y que necesitaba por lo menos otros dos días de preparación para presentarme, pero aun así me metí al aula y rendí el examen.

Contesté todas las preguntas, incluso una en la que estoy casi segura de que fue un completo error todo lo que escribí.

Evitando hacerme la cabeza con cada uno de los puntos y preguntas del examen tomé mis siguientes dos clases y luego me reuní con Jess para almorzar en el centro como habíamos quedado.

-Dios, si hay algo que no extraño de la universidad son los exámenes-dijo ella dándole un buen mordisco a su hamburguesa

-bueno, es algo por lo que todos tenemos que pasar

-sí, y no es lo mío-apuntó- juro que no funciono bajo presión. No pueden esperar que me estudie una pila de copias y libros para un solo día y me acuerde de todo. Es ¡imposible!

Yo negué con la cabeza y trate de contener la risa.

-no lo es para ti, claro. Eres una cerebrito

-estas siendo mala

-no, no lo soy. Solo digo la verdad. Eres una nerd y lo sabes

-no soy una nerd, simplemente tengo buenas calificaciones, eso es todo. Pero no estoy en ningún club y ciertamente no me junto con ningún grupo de nerds

-no te juntarías conmigo de ser así- me dijo orgullosa

-¿qué has estado haciendo últimamente?-

-de todo un poco- ella tomó un trago de soda y continuó hablando- yoga, Pilates, spinning… pero ninguna de esas clases tienen hombres, bueno, salvo mi clase de Pilates, donde el profesor está para comérselo vivo

-¿no es gay?-la mayoría en ese tipo de clases lo eran, o por el contrario, unos mujeriegos, con todas las letras.

-creme, con lo dura que conseguí ponérsela en los vestidores con solo meterle mano puedo asegurarte que no es gay

-Dios, Jess

-¿qué?-yo negué con la cabeza- no me mires así, Dios, como si tú no te estuvieras acostando con nadie fuera del trabajo.

-sí, bueno, eso no ha ido exactamente genial

-¿por qué no?

-los tipos son una mierda

-¿aun sigues así por el tipo de los hoteles?- yo mordí mis labios- dijiste que él te quería, entonces ¿Por qué no solo le seguiste el rollo y veías cuanto duraba mientras el pagaba por tus cosas?

-no soy una mantenida- ella me sonrió como si ella no le hubiera importado serlo-lo siento, solo…es que aprendí a ganarme las cosas por mí misma. Y no quería que el pagara mis cosas y yo tuviera que follar con él como agradecimiento

-al menos te gustaba follar con él y te gustaba él. Creo que eso lo hubiera alivianado bastante ¿no crees?

-no sé… no quiero… salir con nadie ¿entiendes? No creo ser capaz de lidiar con tantas emociones y compromisos

-bueno, sí. Admitámoslo, ser la puta es más fácil que ser la novia. Recibes los regalos, dinero y no tienes que soportar los reclamos, ni lavar la ropa o cocinarle. O pensar si está poniéndote los cuernos o no por ahí.

Pero no se trataba de eso para mí.

-entonces ¿estuviste follando con alguien fuera del trabajo?-yo asentí- ¿y…?

- fue malo

-¿malo comparado con qué?-yo no contesté- bien, ambas sabemos que no todos los tipos son sementales y no tienen experiencia ni les interesa tenerla a menos que eso les traiga placer a ellos. Es una triste realidad, pero así es.

-supongo que no sirve que ponga mal por eso-dije

-no la verdad-dijo ella- solo trata de disfrutarlo como puedas. Pásatelo bien. Diviértete y no juzgues a los demás. La vida de todos es un poco complicada.

Si, ella tenía razón en eso.

Si seguía follando por dinero con esa actitud solo acabaría en un pozo depresivo. Sino le ponía buena cara y trataba de llevarlo iba a hacerse insoportable. Al menos hasta que consiguiera otro trabajo debía hacerlo, entonces me olvidaría de todo eso.

Y ya que no había recibido ningún respuesta aun respecto a mis proposiciones de trabajo en publicidad y no tenía mi otro examen sino hasta el viernes, me tomé dos días para trabajar por lo que no había podido hacerlo antes.

Tenía varios llamados de clientes y también de Joel con algunas cosas nuevas.

Decidiendo que iba a hacer, programe finalmente seis citas, tres para cada día y todos los clientes me confirmaron cada una de ellas antes de que terminara el día.

Claro que mi intento de optimismo no duró demasiado.

El primer día traté de ponerle mi mejor energía, pero uno de los tipos con los que estuve tenía un humor de perros, quejándose todo el tiempo, de su trabajo, su esposa, la vida, el tiempo… tanto que luego de hacerlo acabar con mi boca, porque ese pareció el único medio con el que conseguí hacerlo callar y que se centrara en la situación, salí con un cansancio mental que llevaba tiempo sin tener con alguien.

En el resto de las citas del martes, simplemente me concentré en lo mío y en que ellos la pasaran bien mientras yo hacía todo lo posible por alcanzar la cima, incluso por mi cuenta.

Y pensar en Emmett mientras otro me estaba follando, a esta altura parecía casi inevitable.

Bien, me dije, si al menos no vas a estar con él, podía hacerlo con él en mi cabeza.

Sin embargo, nunca imagine lo que sucedería en mi primera cita del miércoles, mucho menos con alguien que conocía desde hace tanto tiempo, como con Mitch.

Estaba bebiendo un poco cuando llegué al hotel donde habíamos quedado vernos. No me extrañó, muchas veces ya antes había estado bebiendo, usualmente porque algo que había salido mal en el trabajo o con su esposa. Pero nunca se había emborrachado al punto de hacer algo estúpido, no conmigo al menos.

Pero eso no fue lo que sucedió esta vez.

Habíamos ido directo al asunto, yo a la cama, el quitándome al ropa y subiéndose sobre mi como si llevara sin follar un par de largos meses, donde la desesperación le estaba ganando al deseo.

A él le gustaba hacerlo rudo, lo que no me molestaba en absoluto e incluso lo disfrutaba en ocasiones, así que lo dejaba estar al mando por un rato.

-¿eso te gusta no?- dijo el detrás de mí-¿Qué te trate como mi pequeña zorrita?- el tironeó mi cabello y entonces yo gemí.- por eso eres, mi pequeña zorrita.

El tirón dolió, pero yo solo gemí como respuesta.

-dilo- dijo el haciéndolo de nuevo

-soy tu pequeña zorrita- repetí sin emoción en la voz

-lo eres- el confirmó y entonces dándome una nalgada.

El aumento la velocidad haciendo que mi respiración se entrecortara y me sintiera más al borde… pero no lo estaba disfrutando.

Gemí con fuerza y entonces él se salió de mí. Se tendió en la cama a mi lado y me hizo girarme de modo que quedara de espaldas a él y recostada de costado sobre la cama. Volvió a metérmela muy despacio y levanto mi pierna derecha en el aire ante de comenzar a moverse rápidamente.

Dios… lo detestaba, pero eso se sentía bien.

-¿vas a correrte?- dijo en mi oído. Yo asentí con la cabeza mientras sentía su aliento sobre mi oído y el fuerte olor a wisky- -no, no lo harás-dijo él y entonces dándome una abofeteada.- lo harás cuando yo quiera- el volvió a moverse con lentitud.

Yo bufé sin ganas de jugar a nada.

- no hagas eso- dijo y dándome otro golpe directo en la cara.

-¡no!-dije y entonces girando mi cabeza para mirarlo- tu no hagas eso- dije seria- eso no me va y lo sabes.

Él me puso mala cara y entonces me hizo girarme de nuevo para follarme rápidamente. Apretó mi trasero con una mano y yo gemí.

-hazlo- dijo- vamos, hazlo zorrita- dijo y al sentir que iba a venirme me deje llevar.

El gruñó detrás de mí y entonces se retiró de mi interior y llevó su polla directo a mi trasero, comenzando a empujar hacia adentro.

Yo lo sentí y entonces me aparté de él, pero Mitch insistió. Apartó mi mano de en medio y volvió a empujar.

-¡no!- dije casi en un grito- ¡Mitch, ya basta!- yo lo pateé con una de mis piernas y entonces él me tomó por el cuello con una mano mientras con la otra continuaba tratando de metérmela.

Pase saliva nerviosa y entonces le di un codazo en el estómago. Mitch se quejó y entonces apretó el agarré en mi garganta.

El dolor era agudo y estaba comenzando a quedarme sin aire.

-basta-dije apenas- por favor… no puedo… Mitch…

El apartó la mano de mi garganta a notar que no podía respirar.

-no me hagas enfadar-dijo con una voz bastante desestabilizada

Yo tosí e intenté normalizar mi respiración.

-entonces no…- mi voz se cortó- hagas eso- dije y entonces apartándome de el- ya te dije que no, un millón de veces.

-oh, Dios Rosalie- dijo exasperado- dime ¿Cuánto quieres, eh?

-¿Cuánto quiero?

-si-dijo el de forma irónica- ¿Cuánto va a costarme follarte por el trasero?

Mi boca se abrió en una O, sin poder creer lo que estaba escuchando

-no pongas esa cara, vamos- insistió

-no voy a hacerlo y punto. No quiero tu dinero

-¿no? ¿No es eso entonces?- él me tomó de una pierna y volvió a acercarme a él, tan rápido que no conseguí zafarme y el termino sobre mi mientras sostenía mis manos agarradas sobre mi cabeza-¿Qué es? ¿Tienes miedo que vaya a dolerte? Dios… vamos, como si me fuera a tragar ese cuento de que no te gusta que te follen por detrás, apuesto a que te encanta cuando te lo hacen y gritas como una zorra.

Yo mordí mis labios, nerviosa y lo mire a los ojos. ¿Qué estaba haciendo yo con ese tipo? ¿Cómo mierda había terminado metida en esta situación? Con un idiota ebrio que engañaba a su esposa y que creía que podía obtener lo que sea con dinero

-no quiero hacerlo y no voy a hacerlo-repetí- ahora suéltame- yo sacudí mis manos pero él no cedió- ¡Mitch, ya basta!- dije y ya poniéndome realmente nerviosa

-prometo que no va a dolerte-dijo el sobre mis labios y entonces con una mano volviendo a intentarme metérmela. Él había terminado sentado entre mis piernas, lo que lo dejaba con un fácil acceso para hacer lo que quería.

-¡no!- gemí y entonces moviendo mis piernas y mi cadera de un lado a otro. Él tuvo que soltar mis manos finalmente para tratar de que yo me quedara quieta y entonces conseguí bajarme de la cama.

-no tengo tiempo para juegos Rosalie- dijo el- de verdad… esto de hacerte la difícil… podemos dejarlo para otro día.

Ahora parecía como si el intentara ser razonable conmigo.

-¡no estoy jugando!- dije y entonces recogiendo mi ropa y mi bolso del suelo y poniéndome las bragas- ya fue suficiente Mitch, voy a irme.

-oh, no- el gritó y con un salto se bajó de la cama- tu no vas a ir a ningún sitio.

Yo intenté correr, pero él consiguió arrinconarme contra la pared. Micth no solo era mas alto, sino también mas corpulento que yo. No era imposible safarse de sus manos, pero si iba a ser difícil.

Vi mis zapatos cerca de la puerta sabiendo que eran lo último que necesita para irme de allí y pensé en que si llegaba a alcanzarlos, podía golpearlo con ellos si era necesario.

-solo déjame irme, por favor- pedí- necesitas calmarte…

-¡yo no necesito calmarme!- gritó- tu solo necesitas hacer lo que quiero y dejar de intentar decirme que hacer o no. Ahora volverás a la cama y haremos esto hasta que yo termine

-¿eso es lo que le dices a tu esposa?- sus ojos se pusieron rojos y yo me arrepentí de haber abierto la boca

-tú no eres mi esposa- dijo- solo eres una zorra- él dijo eso con asco. Y me dolió, probablemente más de lo que debería haberlo hecho- una que va a hacer todo lo que diga por que le estoy pagando por ello. Ahora metete a la cama.

Él se separó de mí y señalo la cama con su brazo. Yo apreté la ropa contra mi pecho pero no me moví.

-¿no?- el parecía estar aún más enfadado- ¿no? ¿No vas a hacerlo?- él se volvió hacia mí y entonces volvió a tomarme por el cuello y me dio una bofetada con su otra mano, en el mismo sitio que antes. Tan fuerte que hasta tuve que cerrar los ojos.

Yo sentí las lágrimas comenzar a desbordarse y un ardor terrible en la cara,

Él lo notó, pero aun así no se inmutó y en su lugar mantuvo su agarré en mi garganta una más fuerte.

-puedo pagarte más, lo sabes- dijo el- ¿siempre lo hago o no?

Yo no dije nada, tampoco era capaz de hacerlo. En su lugar solo lo mire a los ojos aun sintiendo como las lágrimas continuaban cayendo. ¿Es que acaso pensaba que yo iba a seguir después de eso? ¿Si quiera le importaba si estaba llorando?

-mira- dijo y entonces apartó su mano de mi garganta. Con una bocanada de aire yo volví a respirar con normalidad. Al tiempo que llevaba mis manos hasta mi cuello, sintiendo lo caliente que estaba a causa de la presión.

Mitch se dirigió hasta la mesa de noche a un lado de su cama y tomó su billetera. Yo me moví lentamente hacia la puerta dando pequeños pasos hasta que el volvió a mirarme- ¿lo ves?- el comenzó a sacar billetes de cien y a arrojarlos a la cama uno por uno.

Yo apreté los labios y entonces di un paso hacia adelante.

-eso es-dijo el creyendo que estaba aceptando- ¿quieres más?- ¿acaso era un perrito? ¿uno al que en lugar de darle comida le daba dinero a cambio de hacer lo que quería?

Yo di otro paso en dirección a la puerta y hacia donde estaban mis zapatos. Mitch continuó tirando billetes sobre la cama y yo aproveché para dar una pequeña carrera hacia la puerta donde aún estaba puesta la llave y tomar mis zapatos.

Y conseguí salir apenas, pero no sin el detrás de mí. Mitch me tomó por el brazo y me estiró hacia atrás, con intención de volver a meterme en la habitación.

-¡dije que no ibas a irte!- gritó. Yo forcejeé, pero él no me soltó

Entonces tomé uno de mis zapatos y lo golpeé en la cabeza con el tacón. Mitch se quejó de dolor y sin darse cuenta terminó por soltarme para llevarse una mano a la cabeza. Yo corrí hasta la puerta del ascensor y entonces presioné el botón esperando que no tardara demasiado en subir.

No podía seguir aguantando eso por mucho tiempo.

-¡maldita perra!- Mitch gritó aun presionándose la mano contra la cabeza- un año y medio. ¡Un maldito año y medio llevo acostándome contigo! ¡Un año y medio pagándote y ahora haces esto! ¿Así es como me pagas?- el volvió a tomarme por el cuello, pero esta vez no tan fuerte como la anterior, pero si volvió a golpearme. Esta vez, con su puño cerrado. Y no fue una sola vez, sino tres.

Yo no conteste, sabiendo que si lo hacía, solo las cosas serían peor. Sentí a mis espaldas el sonido del elevador subiendo y el ardor en mi cara solo era aún más agudo.

-eres una basura-dijo- eres la peor basura que he conocido- y apreté los labios aguantando las ganas de contestarle y entonces las puertas del ascensor se abrieron. El me soltó y yo me metí dentro aun de frente a él y presioné el botón que daba a la planta baja.

-puedes olvidarte de mí-dijo el con furia- y espero no te vuelvas a topar conmigo de nuevo.

Mis labios temblaron al oír su amenaza y entonces las puertas se cerraron.

Era estúpido tener miedo, al menos lo era ahora.

Casi en automático y lo más rápido que pude me puse mi vestido y luego mi abrigo, metiendo mi sostén en el bolsillo y poniéndome mis zapatos antes de llegar a la planta baja, donde rápidamente me miré al espejo que había en el lobby y noté lo roja que estaba mi cara.

Avergonzada por ello, salí de allí rápidamente y me subí al primer taxi que pude. Solo entonces y ya segura de que Mitch no iba a seguirme, llamé a Jessica mientras avanzábamos en el trafico aun sin rumbo alguno.

-¿Rose, como estas?- contestó tras el segundo pitido.

-¿estás ocupada?- mi voz no sonó tan segura como quería

-¿sucedió algo?- yo no respondí- no, estoy… libre. ¿Dónde estás?

-en un taxi-dije

Y obviamente Jessica captó mi indirecta de que algo si había pasado.

-bien, ve al restaurante de la décima y Broadway. Estoy a dos calles de allí. Te esperare en la puerta.

-bien y gracias- contesté

-cuando quieras nena- dijo ella- te estaré esperando.

Le di la dirección al taxista y menos de diez minutos después ya habíamos llegado. Tenía suerte de traer algo de dinero conmigo para pagarle, considerando lo que había pasado, así que me baje del coche y fui hasta la entrada del lugar donde Jessica me estaba esperando.

-¡Oh Dios santo!- exclamó al verme- ¡Rose!- ella parecía horrorizada, pero yo no entendía por qué. Sentí sus brazos rodeándome y le respondí con debilidad.- ¿Qué sucedió?

-¿podemos hablar adentro?- pregunté ella asintió con la cabeza preocupada.

Ambas entramos al lugar y pude ver como el tipo de la puerta me miraba con detenimiento, también con una expresión bastante preocupada.

Ya con una mesa en la parte posterior del lugar y luego de pedirnos un par de tragos, Jessica me abordó

-¿vas a decirme que pasó? ¿Quién te hizo eso?

-¿qué cosa?

-el moretón que tienes en la cara- apuntó como si fuera obvio y señalando con su mano mi mejilla izquierda- y tu cuello, esta rojo

Yo toqué mi rostro casi en automático y entonces sentí el calor. Al parecer en todo ese rato aun no se había ido, y claramente, por lo que ella decía, solo había empeorado.

-no pensé que fuera a ponerse morado- dije en una intento de explicación, pero no encontrando ningún espejo cerca como para poder verme consiguiendo que me preocupara aún más- ahora entiendo por qué me miraban de esa manera cuando entre aquí.

-¿te lastimaron?- Jessica estaba preocupada

-no más de lo que vez. No hice lo que él quería, fue por eso que me golpeó

-¡¿Quién fue?!

-El maldito de Mitch- bufé- incluso me amenazó cuando me fui de allí.

-tienes que decirle a Joel-dijo- apuesto a que se encargará de él.

-no quiero más problemas Jess- le dije

-¡no son problemas!- dijo ella- el idiota se los buscó. Y no puede amenazarte, mucho menos lastimarte de esa forma.

Varios de los presentes me observaron mientras Jessica prácticamente gritaba sobre las cosas que debía hacer. Y claramente el nuevo adorno que tenía en la cara no ayudaba demasiado.

-¿puedes ordenar mientras voy a baño a arreglarme un poco?- pregunté-ni siquiera tengo idea como me veo

-no te preocupes- dijo ella- ¿Qué quieres comer?

-algo de pollo… con una ensalada- dije

-bien, y toma- ella me pasó su bolso- tengo varias cosas allí que pueden servirte

- enseguida regreso -Ella asintió con la cabeza y entonces yo me dirigí al baño al final del corredor.

Y esperar que fuera una cosita de nada no fue posible, ya que en cuanto me vi al espejo entendí la magnitud de lo que él me había hecho y por qué me miraban de ese modo.

La parte inferior de mi ojo estaba morada junto con gran parte de mi mejilla y el resto estaba de un rojo intenso. Mi cuello también estaba rojo, algo marcado a los lados, sobre todo. Mierda, incluso estaba casi segura de que podía ver la marca de sus dedos si me lo proponía… Me lave la cara con cuidado y entonces noté el calor de forma más aguda. Me sequé con una servilleta de papel y busque algo de base en e bolso de Jess para cubrir al menos una parte de ello; área que resulto casi imposible, ya que tras estar más de diez minutos en el baño aún se veía el color morado debajo de todo el maquillaje.

Para cuando regresé a la mesa Jess estaba enviando mensajes desde su teléfono

-no hay problema si tienes que irte- dije- de seguro interrumpí varias de tus citas.

-puedo reprogramarlas -dijo muy tranquila- además tu eres más importante. ¿Cómo te sientes?

Yo tardé en responder

-no quiero hacer más esto- dije al fin. Ella suspiró y entonces me vio a los ojos.

-sabía que iba a pasar, Rose. Está bien

-estoy hablando en serio esta vez- le dije seria. Ella no contestó-es que… nunca había sido así, ningún tipo…- yo sentí como las lágrimas comenzaban a brotar una vez más- Estaba completamente sacado de sus casillas. Me golpeó como cinco veces la cara, me dijo que era una basura… que era solo una zorra que no valía nada…

Yo sollocé y entonces no pude contener más las ganas de llorar.

-oh Dios… Rose-ella se paró de su silla y me dio un abrazo- los tipos son tan porquería a veces… Rose, lo se nena.

-ya no quiero hacerlo. No quiero que pase esto de nuevo- le dije y entonces restregándome los ojos con el dorso de la mano y sin importar que arruinara todo el maquillaje que tanto había tardado en colocarme.

-no va a pasar de nuevo.

-no me refiero a eso Jess- dije y entonces apartándome de ella para mirarla- no fue con un idiota que acababa de conocer o que era la primera vez que veía. Llevaba más de un año y medio viendo a Mitch y nunca había hecho algo como eso. ¿Cómo sé que no puede pasar con otro tipo, ya sea que lo conozca o no?

-no puedes- dijo ella- nadie puede. Solo… sigues adelante esperando lo mejor.

Yo negué con la cabeza y entonces suspiré. No podía continuar llorando.

No había sido para tanto, y además no quería causar una escena. Si iba a llorar podía hacerlo en mi departamento y comiendo un pote de helado. No allí.

-¿nunca te paso algo así, no?- yo tomé un pañuelo y limpié las lagrimas.

Ella mordió sus labios antes de mirarme a los ojos.

-no así, pero si he terminado haciendo algunas cosas que no quería… o soportando más dolor del que pensé que podrí, para evitarme algo como eso- admitió algo avergonzada- lo sé- dijo antes de que yo pudiera decirle algo- no está bien que lo haya hecho, no me enorgullezco de ello tampoco, ni me gusta recordarlo, pero son cosas que pueden pasar.

-¿Por qué no me lo dijiste antes?

-no pensé que quisieras saberlo. Además, sé que si lo hubiera hecho tú lo habrías dejado hace mucho por miedo a que sucediera algo así ¿o no?

-probablemente- dije-aun así no entiendo… ¡debiste decírmelo!- ahora yo estaba enfadada con ella- necesito el dinero, pero no a este costo.

-cada una elige su camino Rose- me dijo ella y obviamente muy segura de que no iba a dejarlo.

Bien tal vez Jessica no lo hiciera ahora, que tenía 24 años, pero probablemente para cuando tuviera 40 no le gustaría estar haciendo lo mismo, o al menos yo no lo quería así para mi. La verdad es que desde el día en que me había metido en ello, solo esperaba que el tiempo pasara rápido hasta obtener mi título y así conseguirme un trabajo decente.

El dinero no lo era todo. Emmett había tenido razón en ello.

E incluso entonces me dolió recordarlo. Si no hubiera sido por todo es probablemente nunca nos hubiéramos conocido… jamás me habría invitado a salir en un café, como le habíamos dicho a su familia, ni mucho menos hubiera salido conmigo si yo no tenía nada que ver con el ambiente en el que él se movía y por sobre todo, la misma posición social.

Ni el fin de semana, ni las demás veces que nos habíamos visto hubieran sucedido. Nada.

Y era por eso que yo no había contestado ninguna de sus llamadas ni mensajes.

.

La comida llegó y por un buen rato, tanto Jess como yo permanecimos en silencio. Noté el que moretón de la mejilla no había sido solo eso, sino que al masticar también me dolía…y tragar también había sido algo complicado considerando el modo en que él me había tomado por el cuello. Tal vez debería ir a ver un médico si eso continuaba así en unos días, aunque sinceramente esperaba que no tuviera que hacerlo.

-así que vas a dejarlo- no era una pregunta

Yo asentí con la cabeza. Ya lo había decidido

-estoy harta de no sentir nada- admití al fin

-sé lo que es- dijo ella- te da igual si es viejo, gordo, alto, grande o joven. No importa cómo o cuando… y no es solo el sexo.

Yo asentí con la cabeza dándole la razón

-tengo miedo que eso no vaya a irse nunca ¿sabes?- dije-que no importa cuánto tiempo pase… tal vez nunca pueda sentir más nada por nadie- otra pequeña lagrima se escapó de mis ojos y yo suspiré limpiándola rápidamente.

-¿no sentiste nada por el tipo que te llevo a los Hamptons?- preguntó refiriéndose a Emmett.

-no fue real, Jess- dije indignada-solo fue… otro trabajo

-parecía como si fuera algo mas- ella insistió- y dijiste que te gustaba

-era bueno conmigo y no un idiota egocéntrico, ni borracho.

-y habías dicho que tenías miedo de que él te amara

Oh, y no había sido solo eso.

¿Acaso ella se acordaba de cada cosa que yo le había dicho respecto a Emmett?

-le gustaba follar conmigo- dije- eso es todo. Jamás podría tener una vida con él, Jess.

Y yo lo sabía. Ella tomó otro poco de vino y entonces me observó

-bien, siempre puedes buscar algo más simple. No un tipo que este nadando en dinero.

Pero no se trataba de eso.

-Lo sé- dije- solo espero sentir algo por alguien en algún punto sin importar cuánto dinero tenga. No solo esperar lo peor de los hombres.

-no todos son de lo peor, aunque si todos tiene sus cosas malas, al igual que las chicas. Nadie es perfecto. Y por eso no hay que juzgar, a menos que sean una verdadera mierda

-tienes razón- dije

-¿Cuánto más te queda para terminar la universidad?

Jess finalmente había terminado por dejarla, ya casi un año atrás, dándose cuenta de que todo el dinero que gastaba en eso podía usarlo para otras cosas, como su auto nuevo o ropa de diseñador. Aunque yo sabía que una pequeña parte de ella estaba arrepentida por eso.

-solo dos semanas más. Estoy rindiendo mis finales ahora

Ella no dijo nada y tampoco yo. No era como si estuviera restregandoñe en la cara el hecho de que ya fuera a obtener mi titulo y ella no. Jamás haría eso.

-¿y cómo estas de dinero?

-tengo suficiente para comer y pagar la renta por algún tiempo. Pero buscaré otra cosa mientras tanto.

-bueno, puedes contar conmigo, si necesitas algo, Rose- dijo ella- lo sabes. Dinero, una amiga con quien hablar, lo que sea

-gracias Jess- dije y de verdad agradecida por eso y por todo lo que ella había hecho por mi.- supongo que me pasaré por el club más tarde y le daré el dinero que falta a Marco. Y le diré que te pase la mayoría parte de mis clientes a ti

Jessica me sonrió

-olvídate del dinero, yo puedo cubrirte con eso.- me dijo ella- además solo es lo de este mes. Y en cuanto a tus clientes, bien gracias, aunque seguramente van a estar muy decepcionados cuando sepan que no podrán verte más.

Yo me encogí de hombros. Lo más probable es que lo hicieran, pero eso ya no iba a ser más mi problema.

-voy a extrañarte, Rose- dijo ella con nostalgia- pero sé que va a irte bien. Eres inteligente y conseguirás trabajo en cualquier lado con ese cuerpo

Ahora yo me reí. Tal vez el cuerpo ayudara, pero definitivamente no iba a usar más el sexo para eso. Ni para ninguna otra cosa

Había entrado en el negocio prácticamente de un día para el otro, e iba a irme del mismo modo. Casi como si eso nunca hubiera pasado…


Es un capitulo horrible y triste, lo sé.

Pero creo que necesitaba alguna escena de shock la historia digamos. con esto ya es seguro que Rosalie saldrá de ese empleo y tratara de conseguir una vida normal.

Hubo muy poco de Emmett, lo sé, pero trate de incluirlo en alguna manera.

El próximo capitulo será el último capitulo de Rosalie, y en el siguiente aparecerá el POV de Emmett, narrando como el ve toda esta situación. Luego, será el epilogo, narrado por Rose y eso será todo chicas.

Wow, incluso a mi me parece tan loco que la historia ya vaya a terminar… le he puesto tanto tiempo y cariño que va a ser difícil olvidarla ajajjaa

En fin, espero sus reviews y si tienen algún pedido sobre algo especial que les guatria oir en los últimos 3 capitulos, soy toda oídos.

Saludos!

Bella McCartney Darcy