El dinero no lo es todo
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.
El resto de los personajes y esta historia me pertenecen a mí y a mi imaginación.
Esta historia no puede ser reproducida de forma total o parcial ni bajo ningún concepto en ningún otro sitio web ni este mismo. En caso de hacerlo será denunciado.
Capítulo 34: dejando el pasado atrás
Llore en casa comiendo helado. Esperando que el frio pudiera calmar el dolor, pero no lo hacía.
También había tomado varios analgésicos, pero probablemente no serían tan fuertes como uno de prescripción.
Me sentía horrible. Me había bañado probablemente cerca de diez veces desde ayer, pero ni siquiera eso hacía que se fueran esas imágenes de mi cabeza.
Jess me había mandado un mensaje para ver cómo me sentía, y solo pude contestar un simple "bien". El resto habían sido mensajes de algunos de mis clientes, probablemente aun no al tanto de mi situación. Ni siquiera me moleste en leerlos.
Me levanté de la cama y llevé el helado de regreso a la nevera. Tal vez si iba al hospital…
Lo había pensado, varias veces. Sabía que iban a preguntarme qué había sucedido y obviamente no iba a decir la verdad. Las excusas posibles eran muchas, solo tenía que elegir una convincente.
Tomé un par de jeans de mi armario y una blusa ligera. Até mi cabello en una coleta y decidí no maquillarme. No me gustaba como se veían las marcas, pero probablemente así podrían revisarme mejor.
Solo sería una vez, me dije. Me revisarían y me darían algunos medicamentos y eso sería todo.
Tomé mi billetera, mis llaves y salí del departamento, aun insegura sobre esto.
Un taxi me llevó hasta el hospital del centro y fui hasta la mesa de entrada para llenar las formas que normalmente te daban antes de que un médico te viera en una de las sillas de la sala de espera.
.
-¿Rosalie Hale?- mi nombre resonó por el corredor cerca de media hora después de que hubiera llegado. Vi a la doctora en la puerta y entonces me puede pie y comencé a andar hasta su consultorio- soy la Dr. Denalí ¿Cómo estás?
-no muy bien, la verdad
Pero la cuestión no era solo física.
-bien, pasa y siéntate en la camilla.
La Dra. Era joven, tal vez unos 30 o 34 años, casada, llevando su anillo en la mano izquierda, y con una mirada muy dulce.
Yo hice lo que ella me dijo y ella cerró la puerta mientras leía en una mano la planilla que yo había completado.
-¿así que esto sucedió ayer?- yo asentí. Ella se acercó a mí y corrió uno de los mechones de pelo de mi rostro observándome con atención-¿Cuándo te duele? Del 1 al 10
-u tal vez-dije- pero… me duele un poco la garganta para tragar-dije
Ella asintió con la cabeza y volvió a mirar hacia su carpeta.
-no pusiste el motivo- ahora me miró a los ojos- ¿qué sucedió, Rosalie?
Yo dude por un segundo antes de contestar.
-mi ex novio me golpeó-dije finalmente e intentando que mi voz se quebrara apropósito al decirlo
Ella me observó preocupada
-¿fue la primera vez?- yo asentí-¿así que nunca había tenido actitudes violentas antes? ¿Nunca había sido rudo contigo?- yo no contesté- ¿Había estado bebiendo?
-había bebido de mas-expliqué, cosa que era cierta.- pero no lo había hecho antes, no así. Y había sido rudo varias veces conmigo, en… la cama, pero yo pensé que era…
-¿normal?- yo asentí
Ella suspiró y entonces anotó algo en la planilla
-¿y llegó a casa y te golpeó?-yo negué- ¿discutieron?
- Él quería acostarse conmigo y yo acepté creyendo que con eso probablemente se quedaría dormido- la Doctora escuchó con atención- pero entonces él quiso hacer cosas que… yo no quería
-¿intentó violarte?
-no- dije y una parte de mi sintió alivio al saber que eso nunca me había sucedido. Solo de escuchar esa palabra sentía escalofríos en la piel- solo…yo no quería hacer lo que él quería y se enfadó conmigo. Me abofeteó una vez y continuó insistiendo y como me negué luego me tomó por el cuello y me golpeó varias veces más en la cara.
-¿qué pasó luego?
-conseguí sacármelo de encima y me fui de allí diciéndole que todo había terminado- y sin poder evitarlo recordé paso a paso como había sucedido cada cosa a medida que se lo contaba a la doctora.
-¿presentaste una denuncia?
-no- pero tal vez debería haberlo matado.
Ella me miró sorprendida
-deberías hacerlo. Puedo llamar a la policía ahora si quieres, cielo
-está bien, no quiero hacerlo. Ya termine con él y no pienso volver a verlo
-¿el volvió a buscarte, te llamó o fue a tu casa?
Oh mierda, aquí viene la investigación policial, me dije
-no-dije- y dudo que vaya a hacerlo. Además estoy quedándome con una amiga y no sabe dónde estoy
-aun así deberías presentar una denuncia
Dios, no tenía quince años. Pero entendía su preocupación y podía imaginar lo que ella estaba pensando. Algo completamente lejano a la realidad.
Si ella hubiera sabido como habían sucedido realmente las cosas, probablemente no estaría mirándome con la misma cara o tratándome con tanto cuidado.
-eso probablemente lo haga enfadar aún más- ella asintió con la cabeza
-¿le tienes miedo?- yo negué
-solo lo quiero fuera de mi vida. A todo esto y a él. Quiero seguir con mi vida y olvidarlo, por favor
-bien- dijo ella. Dejó su carpeta sobre un mueble con medicinas y se volvió a mí dispuesta a revisarme.
Revisó mi vista con la pequeña luz que te hacen ver hacia un lado y otro y me hizo abrir la boca para asegurarse de que no tuviera lesiones en la garganta antes de revisar una a una las marcas de los golpes.
-¿esas son todos los moretones?-preguntó- ¿no te golpeó en ningún otro lado?- yo negué- no quiero que me mientras, cielo, estoy aquí para ayudarte. Solo dímelo y si no quieres llamar a la policía, lo respetaré. Pero necesito que me digas la verdad
-no me golpeó en ningún otro lado- dije- puede revisarme si quiere. Solo fue en la cara una y otra vez. Y me tomó por la garganta muy fuerte dos veces, tanto que no podía respirar.
-lo siento- dijo y de verdad lo hacía. La doctora se veía muy apenada, como si yo fuera una víctima de violencia de género. De algún modo, lo había sido, supongo- eres muy joven para pasar por estas cosas. Ninguna mujer debería hacerlo. Solo prométeme que no volverás a ver a ese desgraciado.
-no lo haré-dije- lo prometo
-bien- ella me sonrió a medias- te recetaré un par de medicamentos que tomes para el dolor.
-gracias-dije
Ella comenzó a buscar entre los diferentes frascos que tenía en uno de los estantes y luego tomó una pila de recetarios para completar uno.
Seguido a esto, sirvió un vaso con agua y sacó una pastilla de uno de los frascos que había separado para dármelos.
-con una de estas cada 6 horas te sentirás mejor- me dijo
Yo tragué la pastilla y entonces le sonreí.
-gracias-dije
-no lo mescles con ningún otro medicamento ni con alcohol- me advirtió. Yo asentí y entonces ella me dio la prescripción- con eso tendrás suficiente para dos semanas-me informó- Y si sientes algún otro dolor mareos, dolor de cabeza o cualquier otra sensación extraña, ven a verme sin dudarlo
-lo haré, y gracias por todo
Ella me sonrió con dulzura y tomando todas mis cosas, salí de allí.
Mi celular volvió a sonar mientras caminaba por el estacionamiento del hospital y solo por curiosidad lo busqué en mi bolso para ver de qué se trataba.
.
Rose. ¿Cómo estás?
Por favor, dime que todo está bien.
De: Emmett
.
Eso no podía ser más oportuno.
Emmett mandándome un mensaje después de….
Apretando mis labios, apagué mi teléfono y volví a guardarlo en mi bolso antes de ir a buscarme un taxi para volver a casa.
A él probablemente le daría vergüenza de verme así, lo que me hacía sentir aun peor.
Claro, que lo que era verdaderamente peor de todo, es que al día siguiente tenía otro de mis finales. Bien, al menos ahora tenía medicamentos para el dolor y podía ponerme un pañuelo en el cuello y maquillarme para cubrir las marcas. Y si alguien me decía algo o preguntaba al respecto, simplemente iba a mandarlo a la mierda.
Estudie en las pocas horas que me quedaron del día y me desperté a las cinco de la madrugada para continuar leyendo antes de ir a la universidad.
Me sentía como si un maldito tren me hubiera pasado por encima, pero no deje que eso arruinara mi examen, ni mi oportunidad de graduarme. Un tipo, o mejor dicho, un maldito infeliz no iban a arruinar eso para mí.
Así que rendí mi examen, poniéndole todo de mí y haciendo la vista gorda a cualquiera que pudiera mirarme en la clase por cómo me veía.
Los siguientes días no fui a clases, tomándome un tiempo para mí. Para descansar y disfrutar del nuevo cambio que había hecho y para preparar mi examen restante.
Y como imagine, mi celular no dejo de sonar, ni uno solo de todos esos días. Al principio leí los mensajes, pero con el pasar de los días, solo los borraba cuando el buzón estaba lleno.
Emmett desde luego, fue uno de los que no dejo de escribir. Aunque claro, a diferencia de mis demás clientes, quienes se habían enterado ya de las noticias me rogaban que los viera o incluso maldecían al ver que no había contestado ninguno de sus llamados o mensajes; Emmett solo quería saber cómo estaba, eso claro, no implicaba el hecho de que el no quisiera verme, pero yo sabía que en nuestra relación había algo mucho más "personal" que lo que tenía con cualquiera de los demás.
Pero justo ahora, como me sentía y después de lo que había pasado con Mitch me sentía incluso peor que antes, y mucho menos a la altura de Emmett. El solo sentiría pena y vergüenza por mí, estaba segura. Y yo no podría tolerar eso, no de parte de él.
Y nunca, jamás le diría lo mucho que significaba para mí. No podía dejar que eso sucediera de nuevo. Que todas mis esperanzas y mi amor estuvieran puestas en una sola persona. Porque eso me ya me había destruido una vez.
Recordé cuando él me había dicho que lo llamara si cualquier cosa pasaba, pero hubiera sido un idiota de llamarlo por esto. No había sido grave y con el paso de los días, no solo el dolor, sino también las marcas habían ido desapareciendo.
Mi tristeza, sin embargo, solo se había vuelto peor. Me sentía mejor por haberlo dejado todo, incluso cuando eso me hiciera tener la mayoría de los días libres y sin nada que hacer, a donde ir o a quien ver. Me gustaba no tener que acostarme más con nadie con dinero, pero necesitaba hacer otra cosa con mi vida. Necesitaba un propósito.
Parecía como si dejarlo no hubiera cambiado mucho las cosas. Y que mi teléfono continuara sonando todo el tiempo no ayudaba tampoco.
Así que una semana antes de la graduación y con mi último examen aun por delante, cambié mi teléfono. Pensé en solo cambiar mi número, pero ver el mismo aparato, el mismo que había tenido por los últimos dos años y sabiendo todo lo que significaba… comprar uno nuevo fue lo mejor que pude hacer.
Pero claro, a la hora de hacer la nueva agenda, de pasar los números importantes… solo entonces me di cuenta de lo sola que realmente estaba fuera del trabajo.
Sacando todos los números de mis clientes, y de todo lo que estuviera relacionado con trabajo, apenas tenía dos números de teléfono de chicos de la universidad y claro varios de deliverys de comida y el de Jess, claro, pero también la conocía del trabajo, así como a las demás chicas.
Así que, con pocos números importantes que copiar a mi nuevo teléfono, los agendé a todos, incluyendo uno más, solo por si algún día me atrevía a usarlo.
Era estúpido copiar el número de Emmett, cuando él no tendría el mío, no el nuevo, pero tal vez… en el futuro y cuando mi vida fuera distinta y si él no estaba con alguien más, podríamos vernos y tomar un café… si es que él todavía quería verme.
Mierda, Rosalie, no puedes tener ese tipo de ilusiones, me dije.
¿Qué tal si eso nunca pasaba? ¿Si él nunca contestaba en caso de que lo llamara, justo igual que como yo lo había hecho? Por despecho, podría hacerlo. Él estaría en todo su derecho.
Rompiendo mi antiguo chip y tirándolo a la basura, me deshice de lo último que me recordaría esa etapa de mi vida por la que había pasado y que apenas unos días atrás, yo le había puesto fin.
.
Mi último examen, me fue tan bien como esperaba. Así que después de eso, solo quedaba una última instancia antes de tener mi título, y eso era la ceremonia de graduación.
Iba a haber varias fiestas después de eso, pero yo no estaba segura de querer ir a alguna.
Así que, cuando el día llegó, me metí en un vestido de color durazno y con mi toga y mi birrete fui junto con el resto de mis compañeros al auditorio del campus, donde se realizaría la entrega de diplomas y el discurso de despedida por parte del decano de la universidad.
A decir verdad, no estuve muy atenta durante el discurso del decano, ni ninguno de los demás discursos que se dieron antes de que nos entregaran los diplomas.
Me sentía desconectada, con mi cabeza en otro sitio… y como si estar allí solo fuera algo que tenía que hacer, en lugar de querer hacerlo.
Lo único en mi cabeza en ese momento, era conseguir otro trabajo. Ninguna de las empresas a las que había enviado mi curriculums habían llamado, lo que era una gran decepción.
¿Qué tal si estaba poco calificada? ¿Sino alcanzaba con mi título y mi poca y nada relacionada con la publicidad, experiencia previa?
Finalmente dijeron mi nombre y avancé hacia el escenario para recibir mi título de parte de uno de mis profesores de primer año. Le sonreí amablemente y sabiendo que no había nadie allí para mí, ni siquiera para tomarme una fotografía, bajé del escenario y regresé a mi asiento junto con el resto de mis compañeros.
No es importante, me dije. No importa si nadie está aquí para ti. Tú hiciste eso porque te lo propusiste y lo conseguiste. Por tu cuenta, y sin importar nada.
Dios… no podía creer que mi padre ni siquiera me hubiera llamado. ¿Siquiera le importaba si estaba estudiando? ¿Si obtenía mi título o si follaba con tipos por dinero o servía mesas en un bar?
Restregándome los ojos con fuerza, me aferré a ese trozo de papel que tenía entre mis manos, sabiendo que eso era lo único que me daba esperanzas para mi futuro de ahora en adelante.
.
Y tuve suerte.
Apenas dos días después Volturi & Co, me llamó para darme una entrevista.
Y por primera vez me sentí ansiosa y emocionada por algo, algo que si merecía la pena.
Me probé un montón de ropa antes de finalmente decidir que ponerme, pero cuando finalmente me decidí por un par de pantalones de vestir y una blusa amplia, fue a la entrevista que tal vez podía cambiar lo que continuara haciendo en mi vida.
Charles era el jefe de la agencia de publicidad, y era de verdad joven para tener ese puesto. Supuse que tenía que ser realmente bueno y con suerte me daría una oportunidad como tal vez alguien se la había dado a él en su momento.
Respondí a todas las preguntas que tenía para mí con cuidado y rogando internamente no cagarla.
Él me dijo que tenían un puesto disponible, que no era increíble, sino más bien para "los nuevos" pero que si lo hacía bien con eso, podría ascender y obtener un lugar mejor.
Pero claro, no era la única que se estaba postulando para ello.
-me agradas, Rosalie-dijo él- se ve que eres una chica responsable y ciertamente muy aplicada y trabajadora- yo asentí- y eso que he dado más de 30 entrevistas en estas dos semanas
-entiendo- ahora seguía la parte de "eres buena, pero no tienes experiencia, preferiríamos contratar a alguien que si"
-tu promedio en la universidad es increíble, de verdad. De hecho creo que es mejor que él mío
Yo le sonreí
-y aunque tu experiencia previa no es exactamente lo que tomamos como referencia para contratar a nuestros empleados, creo que encajarías bien aquí
Mi corazón se detuvo por un segundo.
-creo que tienes el perfil que buscamos en nuestra empresa. Ciertamente sabes desenvolverte y eres muy buena en cuanto a las relaciones interpersonales-yo asentí con la cabeza solo sintiéndome más nerviosa- tenemos un periodo de prueba por dos semanas, y si lo haces bien después de eso, bueno entonces creo que el puesto sería tuyo más que fácil.
-¿de verdad?
-si- Charles me sonrió con confianza
-oh…- yo exhalé todo el aire que había estado conteniendo hasta el momento- eso es, increíble
-¿entonces estás de acuerdo?
-sí, claro que si- no pude evitar demostrar la emoción que sentía en mi voz
-bien, increíble.- él tomó su teléfono y habló con su secretaria para pedirle que le trajera unos papeles- lo haremos ahora ¿qué dices?
-bien
- y comenzarías en dos semanas, justo cuando comience el mes
-está bien
Realmente no podía pedir más. Parecía casi imposible que hubiera obtenido el trabajo a la primera. Incluso cuando tuviera que esperar para comenzar y tuviera que pasar por un periodo de prueba… todo sonaba increíble. Incluso el salario, que desde luego, no iba a molestarme en comparar con lo que ganaba con mi anterior trabajo, pero que estaba increíblemente bien para el puesto que iban a darme.
Así que luego de completar todos los papeles necesarios y firmarlos frente a quien iba a ser mi nuevo jefe y estrechar nuestras manos, salí de allí con mi corazón latiendo a mí por hora.
Todo parecía irreal.
Tenía ganas de saltar y gritar y de contárselo a todo el mundo…
Pero en realidad solo había una persona a la que me moría por contárselo.
Extrañaba a Emmett y Dios, lo primero que había venido a mi mente cuando había acabado de firmar los papeles, era como Emmett se había sentido orgulloso de mí.
Estuve más que tentada a llamarlo y contárselo, pero me contuve.
Sería estúpido y muy tonto. Además ni siquiera había comenzado a trabajar para la empresa y ciertamente aún tenía que pasar el periodo de prueba.
Tal vez esperar sería mejor.
Aún tenía varias cosas más que solucionar.
Como la renta y el hecho de que iba a tener que encontrarme otro lugar menos costoso para vivir con mi nuevo sueldo, que si bien era bueno, no era impresionante.
Había contado todo el dinero que me quedaba en a caja fuerte después de haber pagado absolutamente todo lo que me restaba de la universidad y tenía bastante como para pasar unos tres o cuatro meses, pero no con mi renta actual.
Así que decidí buscarme un sitio nuevo.
Evidentemente vivir en el centro y por muy cómodo que fuera, era demasiado costoso. Solo ahora que iba a comenzar a vivir con el sueldo de una persona normal me daba cuenta de ello y de la cantidad exorbitante que había desperdiciado los últimos dos años en alquiler.
Así que luego de mirar algunos apartamentos en mi computadora y hacerme una idea de los precios, fui a una agencia inmobiliaria para arreglar una cita y ver algunos de ellos.
Y aunque realmente no tenía prisa por mudarme, debía hacerlo antes de que se acabara el mes sino quería seguir tirando un montón de dinero a la basura.
Una chica muy simpática fue la que me mostro los departamentos disponibles en ese momento y que estaban remotamente cerca del centro, pero con un valor muchísimo más bajo y accesible. Bien, no eran un palacio ni tenían un balcón con vista a la quinta avenida, pero no es como si fuera a estar tanto tiempo en casa como para necesitar esa vista. E incluso antes, cuando la había tenido, casi ni la había disfrutado.
Solo quería un lindo lugar, con una habitación, cocina y una sala de estar. Y el segundo de los que vimos fue el mejor de todos. Así que sin dejar que la oportunidad se me pasara por tener dudas al respecto, cerré el trato e hice todos los papeles necesarios y el depósito para mudarme cuanto antes. Lo que me dejó con casi nada de ahorros, pero no me importó.
Tenía dos semanas antes de empezar el nuevo trabajo y solo una antes de tener que irme de mi actual residencia, así que tuve que empacar mis cosas bastante rápido.
No es como si tuviera demasiadas, pero al menos no tenía nada que hacer con mi tiempo y pude meterme a fondo con ello.
La parte de la ropa fue la peor. Dios…. De verdad tenía mucha ropa, y vestidos, costosos…
Unos que no volvería a usar, pero que podía vender más adelante si lo necesitaba.
Y claro, mientras terminaba de meter toda mi ropa en bolsas, encontré una pila de cosas que pertenecían a una persona en particular.
Bien, técnicamente eran mías, pero había sido Emmett quien las había comprado.
Supongo que inconscientemente habían acabado todas juntas al fondo de mi armario en un intento desesperado por no querer recordarlo después de las últimas veces que nos habíamos visto, y allí aún estaban.
Buscando una caja nueva, comencé a sacarlas una a una.
Estaba el vestido negro que había usado en la boda de Bella, con el que habíamos follado en el baño antes de la ceremonia y luego en su habitación durante la fiesta; luego estaba el de color azul que me había comprado para la inauguración en Filadelfia. Entonces no me había sentido tan bien porque habíamos discutido antes, pero si había sido muy divertido y excitante cuando habíamos ido a comprarlo. Estaban también los pares de zapatos que correspondían a ambas ocasiones y los pendientes de Armani que yo misma había elegido.
Oh y la última prenda era la peor de todas.
Su chaqueta deportiva tres tallas más grandes que yo, y que él me había dado para que no tuviera frio luego de que hiciera el amor conmigo y me dijera las palabras que me hicieron entrar en pánico. Entonces había vuelto a casa llorando en el taxi y dándome cuenta de que aun traía su ropa puesta, lo que hizo sentir aun peor.
Mi estómago se hizo un nudo, y me quedé mirándola por un segundo.
¿Podía haber tantas cosas que me recordaran a él?
Jugando con ella entre mis manos, finalmente la metí en la caja junto con las demás cosas.
Eso es todo, pensé, pero aun tenía la ropa interior que él me había regalado. Y no quería guardarla. Era demasiado linda como para hacerlo, incluso cuando no tuviera nadie con quien lucirla, más que conmigo misma, me agradaba la idea de poder usarla cada tanto y recordarlo a él de una linda manera. Al menos, podía hacer eso.
Lo último que quedó fueron las revistas y el periódico con las fotos de la boda y la inauguración del hotel. Unos que había comprado solo para machacarme a mí misma al recordar esos momentos que habíamos pasado juntos. Dándole una rápida ojeada antes de guardarlos, vi las fotos de la boda, donde Emmett y yo estábamos bailando… me veía de verdad feliz. Probablemente era porque entonces nos conocíamos muy poco y yo estaba increíblemente nerviosa durante la boda y toda la estadía en los Hamptons con su familia. Entonces follar había sido fácil, no había habido celos, ni discusiones…
Resignada, cerré la revista y la arrojé en la caja junto con las otras dos para luego cerrarla con cinta y escribir una enorme E en uno de los lados.
No tenía caso botar todo eso, más allá de los triste que me pusieran los recuerdos que me traía el contenido de la caja, me gustaban esos recuerdos.
.
Luego de contratar un camión de mudanza y llevar todas mis cosas al nuevo apartamento, me tomé mi tiempo para acomodar todo en su nuevo lugar. No tenía un armario grande e increíble como en mi anterior departamento, pero sabía que también no iba a necesitar tanto espacio ni ropa como antes.
El lugar se sintió vacío por un buen tiempo, incluso cuando ya había ordenado la mayoría de mis cosas… probablemente no fuera el lugar y sino yo. Yo me sentía vacía y sola.
Realmente sola, como no me había sentido en mucho tiempo.
Desde que tenía memoria y luego de haber estado con Royce nunca había estado más de un mes, ni mucho menos dos, sin follar con alguien o siquiera sin ver a un hombre, a cualquiera.
Incluso no habiendo ningún tipo de sentimientos de por medio, yo no me había permitido sentirme sola, porque no me gustaba pensar en lo que había hecho y lo que continuaba haciendo.
Y claro, en todo ese tiempo había tenido mucho tiempo para pensar y reflexionar.
Me juzgaba a mí misma por lo que había hecho, pero al mismo tiempo sabía que de algún modo había sido necesario, la parte de conseguir el dinero al menos, pero no como me había comportado respecto a muchas otras cosas.
Había dado de baja mi suscripción al gimnasio después de lo ocurrido con Chris y en su lugar me quedaba en casa mirando tv o algunas series, a las cuales descubrí que me hice bastante adicta. Bien, al menos esa era una adicción más sana que el alcohol o el sexo.
Y obviamente, éste esta tan fuera de mi vida como cualquiera prospecto a tener una relación formal con alguien.
Si en algún momento pensaba estar con alguien, como de verdad, en una relación, no iba a hacerlo solo basado en el sexo. Sabia como esas relaciones terminaban, y una vez que eso disminuía u otra cosa se volvía más importante y entre ambas partes de la pareja no había más nada, las cosas podían tornarse horribles. Y por mucho que me gustara follar, no podía hacerlo con cualquiera, pues no con cualquiera me sentiría bien o a gusto.
Necesitaba un descanso de todo eso, necesitaba un descanso de todo. Y un tiempo para conocerme a mí misma y darme cuenta de en qué persona quería convertirme de ahora en adelante. Podía dejar el pasado atrás, lo que no significaba borrarlo, pero si aprender de ello.
.
Para cuando comencé mi trabajo me sentía un poco nerviosa. Ya sabía en qué consistiría, pero eso no le quitaba los nervios iniciales que se sienten al iniciar algo nuevo.
Había comprado algo más de ropa formal, como chaquetas y faldas un poco más largas para usar en la oficina y también había cortado mi cabello. Cansada de seguir usándolo del mismo modo y buscando verme diferente a lo que había hecho desde hacía varios años atrás, lo corté un poco por debajo de mis hombros y de un modo que resulto muy práctico y lindo al mismo tiempo.
Charles, mi jefe, sin embargo, fue increíblemente atento conmigo. Me dio un paseo por la empresa y me introdujo brevemente a quienes debía conocer en lo inmediato para hacer mi trabajo.
Y fue algo fácil, gracias a dios. Era algo que disfrutaba y que luego de dos o tres días ya había conseguido llevarle el ritmo y hacer todo del modo en que esperaban que lo hiciera.
Tenía algunas compañeras, Irina era una de ellas, y quien estaba convenientemente en el escritorio justo a un lado del mío. Ella era simpática, aunque algo superficial. Bien, creo que cualquiera que trabajara en publicidad tenía que serlo, o al menos entender cómo era la gente que pensaba de esa manera.
Realmente no hice mucho amigos, después de todo, solo era trabajo. Y ellos solo eran mis compañeros. Almorzaba en ocasiones con algunas de las chicas de la empresa y también con varios de los tipos que se encargaban de la parte contable. Al ser la nueva, por un tiempo fui la que acaparó toda la atención y las preguntas sobre cómo era mi vida.
Muchas de las chicas no se mostraron a gusto con ello, sintiéndose apartadas de la situación, pero no era algo que yo nunca hubiera buscado, y por el contrario, solo trataba de que los ojos no se posaran en mí.
Y claro, no faltaron las propuestas para beber un trago después del trabajo, ir al cine, a un recital o beber un café. Incluso mi jefe había coqueteado inocentemente conmigo.
Pero a todas esas proposiciones, yo había dicho que no.
Había cambiado mi actitud sobre los hombres. Y me mantendría firme a ello. Dejaría de ser la chica fácil y la simpática, tal vez ser la retraída y algo frio, como la que era cuando tenía 16 años, antes de que corrompieran mi mente, iba a ser mejor.
El sexo no era la solución de todo. Lo quería fuera de mi vida, por un largo tiempo.
.
El tiempo pasó y lo que menos esperaba de todo era toparme con Emmett de nuevo o con alguien de su familia. Luego de haber dejado el trabajo y obviamente dejando de asistir a las fiestas que iba o moverme por ámbitos muy similares al suyo, sabía que no había riesgos de que eso volviera a suceder.
Había cambiado mi teléfono y me había mudado, prácticamente había desaparecido todo rastro de la Rosalie que él había conocido, y que solo permanecería en sus recuerdos, y claro, también esta, en los míos.
Sin embargo, un día y mientras estaba trabajando en mi escritorio, mientras Peter, uno de los tipos de contabilidad estaba tratando de convencerme que tomara un café con él, fue que sucedió eso que no me esperaba en absoluto.
-oh, vamos, solo es un café, entre colegas, después del trabajo
-no somos exactamente colegas-dije terminando de organizar mis papeles en las carpetas que debía llevar luego a contabilidad.
-un detalle mínimo- insistió el- llevo preguntándotelo hace tiempo y siempre que dices que no.
-supongo que eso significa que no-yo le sonreí. Él no tenía remedio.
No era un tipo mal parecido, sino todo lo contrario, pero su autoestima estaba más alta de lo que debería. Y eso no iba a funcionar conmigo, o mejor dicho, nada iba a funcionar conmigo.
Así que tomé mis carpetas y mientras me ponía de pie para irme a la zona de contables, escuché una voz que se me hizo demasiado familiar, llamándome.
-¡Rosalie!- ella parecía sorprendida, pero encantada de verme, mientras que yo solo quería desaparecer de allí- no puedo creerlo…
-Bella- dije intentando sonreírle con amabilidad-¿Cómo estás?
-oh, bien. Ya de vuelta en el trabajo después de la luna de miel- dijo alegre- pero no hablemos de mi ¿Cómo estas, tu? Jamás pensé que encontrarme contigo aquí.
-comencé hace poco- ella asintió con la cabeza mientras yo no podía creerme que eso estuviera pasando.- tampoco sabía que trabajaras con Charles Volturi
-hago algunas cosas para el cada tanto. Nos conocemos desde hace mucho tiempo- yo asentí- pero más allá del trabajo ¿Cómo estás?
-bien- me limite a decir. Ella me miró, no demasiado convencida con mi respuesta.
-sé que no se supone que me meta, pero ¿no hablaste con Emmett o sí?- yo negué- ¡no lo entiendo! Él estaba tan feliz… contigo, en la fiesta y luego…. ¿Qué sucedió?
-¿Qué fue lo que él te dijo?- lo mejor sería tantear el terreno primero. Dudaba que Emmett les hubiera dicho la verdad sobre lo que yo era, o había sido, o de otro modo su hermana no me estaría hablando de esa manera.
-¡nada!- Bella sonaba enfada ahora mientras yo internamente sentía un alivio- no dijo nada. Se niega a hablar de ello. Cada vez que alguien te nombra el solo se queda callado o se va de la habitación enfadado por meternos en sus cosas. –Eso era extraño, aunque la parte de enfadarse sonaba mucho a él- Juro que nunca lo había visto así antes. Estoy preocupada.
-Bella yo no… creo que sea para tanto
- no quiere hablar con nadie- dijo- y si, lo es. Si realmente lo conoces…- yo mire al suelo y entonces volví a mirarla- bien, sé que no estuvieron tanto tiempo juntos como para que probablemente lo conozcas tanto, pero Emmett no es así con este tipo de cosas. Siempre que se ha tratado de chicas, él ha sido… tan libre y relajado, pero ahora… es otra persona. Solo trabaja y trabaja y esta tan amargado…
Yo mordí mis labios, avergonzada y sintiéndome culpable. Lo de descargarse con el trabajo, también sonaba a él. Emmett mismo lo había admitido y también me lo había dicho su padre.
Ya antes había visto a Emmett algo triste y preocupado. Pero no pensé que se sentiría así ahora. ¿Qué se supone que debía decir o hacer? Él no era… nada para mí. Nunca lo había sido ¿o no?
Solo continua mintiéndote, me reprochó mi inconsciente.
-solo… ¿no crees que puedan arreglar las cosas?
-Bella. De verdad no creo que eso funcione
-oh Dios- Bella de verdad parecía preocupada- solo… dense una segunda oportunidad. No digo que las relaciones sean fáciles, pero… no van a dañarse con intentarlo una vez más. Tal vez te suene tonto viniendo de mí que acabo de casarme, pero Edward y yo terminamos muchas veces y la última yo creía que sería definitiva. Pero arreglamos nuestras cosas y ahora estamos casados. No digo que sea fácil, pero si lo intentan…
-no lo sé- dije y entonces apretando las carpetas que llevaba conmigo entre mis manos.
-sé que no puedo obligarte- me dijo y entonces poniendo una mano sobre mi hombro de forma comprensiva- nadie puede hacerlo. Pero sé que había algo especial entre ustedes, todos lo vimos.
-Bella…
-Rose, por favor- ella de verdad se veía preocupada por el- sé que él va a odiarme si te lo pido, pero habla con él, por favor. Solo…. No puedo verlo así. Soy su hermana y estoy realmente preocupada y eso es mucho.
-es que él no…
-¿qué fue lo que hizo?
-el no hizo nada- contesté- no es su culpa… solo no funcionó
-oh, por alguien fue que todo se terminó. Además no sería la primera vez que mete la pata en algo así. – Al parecer sus hermanas siempre solían culparlo del final trágico o repentino de sus relaciones anteriores- Solo que creo que esta vez de verdad lo lamenta. Sea lo que sea que haya hecho.
Oh, si ella supiera cuanto él había tratado, incluso después de que no había vuelto a verlo. Él nunca había dejado de tratar, pero yo ni siquiera le había dado una oportunidad.
-fue mi culpa Bella- admití al fin- yo terminé con él. Tu hermano solo hizo todo lo que pudo para evitarlo, pero no pudo
-¿por qué?- su ceño se frunció confundido.
-no lo merezco. Créeme.-ella no parecía dar crédito a mis palabras- no lo entenderías. Pero él lo sabe y sabe que merece a alguien mejor.
-oh Rose… estas siendo muy dura contigo misma- Bella me abrazó y entonces me miró a los ojos.- eres una chica increíble y sé que no llegue a conocerte tanto, pero no puedo entenderlo.
-lo siento Bella- dije- de verdad, pero no hay nada que pueda hacer.
Ella me miró como si estuviera tirando todas sus esperanzas abajo.
-¿no se trata sobre él no?-solo entonces yo me quede petrificada al oírla decir eso- ¿te lastimaron tanto alguna vez que no quieres volver a pasar por lo mismo y por eso preferiste terminarlo antes de siquiera poder empezar?
-Bella…
Ella me sonrió con dulzura
-una de mis amigas pasó por eso- me dijo- su ex novio la había lastimado tanto que ningún tipo que tuviera adelante iba a convencerla de que ella era lo suficientemente buena para él y de él no iba a terminar lastimándola del mismo modo o aun peor que ese idiota.
Yo no contesté
Al parecer esa parte de mi que tanto me había esperado por ocultar, mis sentimientos, la herido que Royce me había dejado eran mas visibles de lo que creía.
-sé que yo no pasé por eso. Pero… mi hermano de verdad te quiere, sino es mucho más que eso. No voy a decir que tenga un pasado impecable, pero contigo ha sido diferente desde la primera vez que te conocimos y desde entonces el… solo piensa en ti.
-Bella, estas matándome…
-vas a pensar que lo digo porque es mi hermano, pero vale la pena. Tiene defectos, no voy a negarlo, pero es un niño en el fondo y muy dulce. Tú sacaste lo mejor de él, y estoy segura de que él ha hecho lo mismo contigo. Solo… date una oportunidad.
Yo asentí con la cabeza solo esperando que ella se quedara tranquila y pensando que tal vez le debía al menos un llamado para explicarle porque había actuado de ese modo con el.
-de verdad me alegro de verte Rose, sin importar las circunstancias- ella me sonrió con cariño
-a mi igual, Bella-dije más por cortesía que por otra cosa. Ella era dulce y simpática, pero esos cinco minutos con ella habían comenzado a revolver cosas que yo misma no había hecho ni quería hacer.- pero de verdad…. Si me disculpas, ahora tengo mucho trabajo y tengo que…
-lo sé- acordó- hablaré con Charles si lo necesitas. Lo siento, no quise interrumpirte. Solo que no pude evitar…. Contenerme. Necesitaba decirte esto.
- lo entiendo y gracias.- dije- dile a Emmett que le deseo lo mejor y también a todos ustedes obviamente. Fueron increíbles conmigo
Ella torció su boca en una mueca no del todo feliz y entonces yo me alejé de allí.
Y esa había sido la fresa en la cima de la torta para terminar mi día. Una que en realidad era una bomba, con un reloj que ya había comenzado a contar.
Muy bien chicas, llegó el último capítulo de Rose, bueno, no si contamos el epilogo que estará narrado por ella, pero el próximo capítulo será el pv de Emmett.
En fin, espero les gusten los cambios que hizo Rose en su vida y como poco a poco esta reconsiderando a Emmett una vez más.
Ya verán en el próximo capítulo que es lo que pasó con Emmett en todo este tiempo.
Ah y como novedad, les cuento que la historia nueva que publicaré, solo el primer capitulo en cuanto termine con esta, será esta:
Una Ultima Oportunidad: Después de nueve años, Rose y Emmett vuelven a encontrarse en la boda de la mejor amiga de ella. Él aun esta soltero, pero la situación de Rose ha cambiado desde la ultima vez que se vieron.
Su corazón sigue lastimado, pero eso no impide que Emmett trate de hacer lo que sea para recuperarla, incluso terminar con su compromiso.
Y no se preocupen por que solo publicaré un capitulo y luego terminaré con "una vida vacia sin ti" y poco a poco y progresivamente con la de "sin ti mi vida no era nada" a la par de la nueva.
Espero sus reviews chicas!
Saludos a todas y gracias de nuevo, por siempre seguirme, agregarme tanto a mi como a mis historias como favoritos y dejarme increíbles reviews
Bella McCartney Darcy
