CAPÍTULO 4 - UN GRAN TIEMPO DESPUÉS

Los años pasaron, conforme la situación se sucedía. Iori ya rozaba casi los 20 años y en su haber ya hubieron terribles batallas esotéricas, entre las que se destacaban las cruentas luchas contra los sirvientes del demonio Orochi y hasta el mismo demonio, contra el cual constantemente juraba vengarse por la maldición que acarreaba en sus venas y por la destrucción de su familia. El tiempo había pasado y se había convertido en un ser cada vez más cruel y solitario, más allá de abrazar la causa de mantener al demonio Orochi alejado de la faz de la tierra.

Al mismo tiempo, durante esos años había conseguido entablar una dura rivalidad con Kyo Kusanagi, su reverso contemporáneo del clan del sol y heredero de la custodia de la espada Kusanagi. Sin poco que ver con la tradición de la rivalidad de estos clanes, un tema de mujeres bastó para que Iori le declare la guerra a su oponente, sin saber que de esa forma le daría continuidad a una "tradición familiar".

Entre medio de los dos estaba Chizuru Kagura, la joven heredera del clan Yata, quien además de heredar el poder de sus ancestros mantenía sus días ocupados al frente de Kagura Enterprises, su gran emporio familiar. La presencia de Chizuru en las vidas de Iori y Kyo, imponía cierto equilibrio entre los egos de ambos rivales, a la vez de lograr que en más de una oportunidad se ayudasen mutuamente. Al mismo tiempo, ella era la única persona a la que Iori le permitía acceso en su vida, como así también, cierto grado de confianza.

Esto era lo que sucedía en cuanto a los jóvenes herederos de Los Tres Tesoros Sagrados del Japón. En paralelo a ellos, pero no muy lejos de South Town, una jovencita de rojizos cabellos desarrollaba alegremente su vida, totalmente ajena a su realidad. Ella era Izzy Yoshida, una jovencita de aproximadamente unos 15 años, que vivía con sus abuelos en una granja en las afueras de South Town, pero que desarrollaría su vida en la ciudad, asistiendo a una importante preparatoria. Su vida transcurría lejana a la realidad, ya que sus abuelos decidieron cambiar su nombre para protegerla, tal como lo habían prometido al hombre que la rescató de la muerte. Su familia había sido extrañamente desmantelada y sus abuelos no le contarían la verdad , hasta pasada una determinada edad.

En el colegio secundario, Izzy conseguiría trabar amistad con dos muchachas: Haruko Sakazaki (prima de Yuri y Ryo) y Denise Crimson (esta última, una creación de Chizuru a través del espejo Yata, gracias a sus vagos recuerdos de Ash, quien había desaparecido de la linea del tiempo). Las tres formarían un grupo muy simpático y unido.

Tras los extraños sucesos de las aventuras de Ash, solamente los tres integrantes del Three Sacred Treasures Team mantenían aun recuerdos de Ash, siendo que éste se había inmolado junto a su antepasado Saiki, provocando una gran paradoja en la linea de tiempo, haciendo que las crónicas de Ash en realidad, no sucedieran. A pesar de ello y debido a que sus poderes habían sido sustraidos, Iori y Chizuru recordarían vagamente a Ash, mientras que Kyo tambien lo haría, gracias a que Ash marcaría sus recuerdos de manera permanente. Con todo esto, Chizuru decide recrear la figura de Ash pero en forma femenina, proyectando sus recuerdos a través del espejo Yata. De esta forma, le daría vida a Denise y la tomaría a su cuidado, como una hermana adoptiva.

Mientras tanto, luego de haber recuperado sus poderes, Iori iniciaría una búsqueda, a fin de poder darle caza a Kyo y retarlo en un gran duelo final. Más allá de eso, mantendría sus actividades ociosas, practicando su gran pasión por la música, siendo un eximio guitarrista. Iori tocaba en una banda muy reconocida de South Town y esa noche tendría un importante recital para ofrecer junto a sus compañeros.

Lo que no sabía Iori, era que entre sus admiradores se encontraban tres amigas: Haruko, Denise e Izzy. Sí, la propia Izzy era una ferviente seguidora del grupo musical donde tocaba Iori e idolatraba permanentemente a aquel pelirrojo que ejecutaba los acordes de su instrumento con gran practicidad.

Esa tarde, Izzy, Haruko y Denise confluirían en la casa de la primera para ir al recital. La cita era en un importante anfiteatro de South Town y allí estaba Iori junto a sus compañeros. Los acordes de la Gibson Les Paul de Iori comenzaron a sonar haciendo que el público estalle en un fervor muy popular.

- ¡Por Dios! ¡Como me encanta oir a este tío tocar! - exclamó Izzy.

- En verdad, su técnica al mando de la guitarra es formidable - comentó la prima del clan Sakazaki.

- Oigan, no le resten méritos al resto de la banda - dijo Denise - Realmente todos hacen muy bien su trabajo. ¡Vamos a bailar!

Y tras esta invitación, las tres amigas se dispusieron a celebrar esa gran noche. Sin lugar a dudas era una verdadera fiesta, movida por los rápidos compases ejecutados por el hábil Iori. La banda tocó ininterrumpidamente por dos horas, hasta que decidieron frenar para un refrigerio. Ese parate, sirvió también para que las chicas den una pasada por los baños para arreglarse. Sin embargo, algo muy especial estaba por ocurrir en ese momento, esa misma noche...