CAPITULO 2

EL CAMINO ES LARGO

Él tiene un hijo con Susana….-estas palabras taladran la cabeza de Candy, sabía que había dejado su pasado atrás y conocía que él se había casado…por lo que lógicamente estaba haciendo su vida, pero un hijo mitad de ambos no se lo imaginaba tan pronto…

Lo lamento, pero es mejor que estés enterada por cualquier comentario fuera de lugar de algún conocido…-Candy lo miro esperando más información…-el niño es el vivo retrato de Terry…aunque siéndote sincero jamás me imagine que esto pasara cuando, me comento me quede muy sorprendido como tú…pero Terry me dijo que era feliz a su modo y que había aprendido a vivir esa vida que le toco.

Sabes Albert creo que es lo mejor, me sorprende mucho…demasiado…pero no me duele…solo son anhelos que el viento se llevó…una traicionera lagrima rodo por su mejilla…-dijo ella intentando sonar resignada, algo que le partió el alma al rubio…

Creo que es mejor que hablemos de otras cosas yo quería que nos riéramos como en los viejos tiempos no que lloraras…-contesto el, mientras le limpiaba una lagrima de la mejilla.

No te preocupes por mi yo estoy bien solo un poco sorprendida y ahora cierro por fin este ciclo…él es Feliz… yo seré Feliz…-afirmo la rubia.

Estuvieron un rato recodando viejos tiempos, pero ya se había hecho tarde por lo que Albert tuvo que despedirse, quedando de pasar por ella al día siguiente para comprar algunos víveres y ropa que Candy necesitaba…ya que el había visto que aunque trabajaba arduamente, su ropa no era la adecuada para ella…por lo que solo le menciono que saldrían a buscar un vestido para el compromiso de Annie pero no le dijo que surtiría su guardarropa, ese acercamiento inesperado traería un giro a sus vidas…

Candy recogió todo y se preparó para dormir, al recostarse recordó el día tan maravilloso que había tenido con Annie, Archie y su reencuentro con Albert.

Albert que guapo estaba…pero también recordó el hecho de que Terry tenía una vida con Susana y un hijo producto de su unión, por lo que ya no lloro más y se dijo a si misma cumplir con la promesa de ser Feliz, ya que él lo era…

Se quedó profundamente dormida sin pensar en su futuro…solo segura de dejar el pasado atrás…

Al día siguiente se levantó aquella Candy de antaño, se lavó los dientes hizo caras frente al espejo mientras tarareaba una canción, se metió a la ducha y se vistió con un entusiasmo envidiable, quería verse hermosa, sus pecas ya no eran visibles, se puso un vestido color verde aqua, zapatillas plateadas se hizo un trenza de lado dejando algunos mechones al lado de su rostro, ya que llevaría sombrero pues parecía que habría un sol magnifico, tenía mucho tiempo sin sentirse así de contenta…se maquillo ligeramente los ojos y se puse un rosa pastel en los labios…

El timbre sonó a las 09:00 am y ese era nada más que Albert Andrew, el magnate hombre de negocios que había quedado perturbado por la belleza de Candy y se prometió al ir por ello hacerle ese día inolvidable, sentía que no era correcto sentir esa atracción por la que había sido su hija adoptiva pero que hombre no quedaría prendado de esa belleza, seguro seria la envidia de muchos caballeros…

Buenos días Albert pasa está abierto…- y entro al departamento pero no se esperaba ver a Candy así de hermosa, vio su vestido que quedaba justo a sus curvas y su escote que dejaba al descubierto un busto voluminoso nada exagerado, proporcional un cintura que sería envidia de muchas y su blanca piel que parecía seda pura, y esos labios que con el color que eran cubierto sin duda alguna su intención eran ser descubiertos y saboreados…

Albert sacudió la cabeza y dejo a un lado esos pensamientos que sobrepasaban la atracción física por alguna mujer y tenía que ser precisamente ella…Candy…su Candy… el primer amor de Anthony su sobrino y el gran amor de Terry…ahora comprendía porque Terry no paraba de decir que si regresar el tiempo fuera posible se hubiera robado a su tarzan pecosa.

Pero qué demonios se dijo así mismo Albert…que diantres…-Candy me dejaste sin palabras…-

Ohhh! Albert me siento muy rara…-contesto ella ruborizada.

No te preocupes creo que hoy más de un caballero quedara prendado por ti… pero vamos…que se hace tarde- se quedó pensando que Candy no era consciente de su belleza pero no quería pensar cuando en verdad tuviera que asistir a un evento.

Sintió celos de pensar en cualquier hombre besar a Candy…celos…muchos celos…no es nada normal para el siendo que Candy solo tenía 19 años y el cerca de 27 años…(nota desconozco datos exactos recuerdo que era 8 años de diferencia)…

Al darse cuenta Candy de que Albert había llegado se colocó perfume y se puso demasiado nerviosa diciéndose a si misma que solo era Albert su amigo y guapísimo Albert…se sonrojo al verlo con un traje azul claro no llevaba corbata porque era un día de relax, pero era un hombre muy atractivo…se dio cuenta de que Albert había quedado sorprendido de que ciertas partes de su anatomía no eran las mismas y por supuesto estas saltaban a la vista.

Se tomó de su brazo y subieron al coche de Albert, decidieron ir a desayunar a un exclusivo restaurant que era muy sencillo y contaban con un servicio magnifico.

Al llegar los dirigieron a su mesa, claro que la pareja no pasó desapercibida, pero no se imaginaron que en ese restaurant estaría nada menos que Elisa Leegan con su ahora prometido Alfred Macgregor, quien al ver a Candy le pareció ver a un ángel, por lo que a Elisa no le pasó desapercibido, inmediatamente reconoció a Albert, ya que había estado en su fiesta de compromiso, pero a su acompañante juro nunca haberla visto, pero si notaba que era una mujer fina.

Señor Andrew desean ordenar, si claro, ambos pidieron su desayuno, y pronto conversaron…- dime Candy que quieres que hagamos primero…

La rubia ya tenía un plan…-Lo ideal sería ir primero al modista y después podemos ir al parque, por ultimo creo que pasaremos por mis vivieres, si no moriré de hambre…-ambos rieron por ese comentario.

Eso sí aunque no tengo casi tiempo de divertirme no me olvido de comer….-completo ella.

Haces muy bien pequeña, sabes en ocasiones quisiera que regresaras a vivir a Lakewood, pero creo que es un poco difícil cierto?...

Si Albert no creo que se prudente me imagino recién descansa de mi la tía abuela y yo volver…no lo considero prudente…-dijo ella.

Les sirvieron su desayuno y estaban conversando tranquilamente cuando se acerca Elisa…-buenos días Tío, como esta…?.

Buenos días Elisa…-el rubio se tuvo que levantar interrumpiendo su desayuno…que tal Alfred, un gusto saludarlo.- ambos hombres estrecharon su mano.

Pero no va a presentarnos a su acompañante…- mirando con mucho interés a Candy a quien no había reconocido.

Buenos días Elisa…no me recuerdas…-Albert sonrió por el comentario cargado de seguridad.

Perdón, pero no la reconozco, será en alguna reunión en Paris en algún desfile…?.

Alfred le presento al Srita. Condice White una apreciada amiga…- dijo Albert.

Elisa casi se cae de la impresión, por lo que antes de que siquiera Alfred le besara la mano, como era costumbre, lo sujeto…-no la toques no vaya a ser que te pegue alguna enfermedad…-su prometido la miro con cara de what…-sabes Candy jamás me imagine que fueras tu…pero viéndote detenidamente sigues siendo tan vulgar y corriente que siempre…sabes Alfred ella es la trabajo en nuestros establos una vulgar ladrona.

Elisa no te permito un insulto a mi invitada por lo que te pido te refieres…-

No te preocupes William…-dijo la rubia mientras le sujetaba el brazo deteniéndolo…- ya no soy la misma Candy a la que podían insultar, además Elisa es preferible que te ahorres tus comentarios viles, ya que si no más recuerdo creo que cargas con cierta fama no muy convencional y no estará de más dar por enterado a tu prometido cierto.

Elisa estaba que echaba chispas por ese comentario…- sabes una cosa huérfana jamás llegaras a ser una dama respetable puesto que ya has vivido con un vagabundo y pensaste que Terry Granchéster no se enteraría de ello que lastima… el sí supo apreciar a una dama es por eso que se casó con Susana Marlow y ya tienen un hijo…-Candy no mostro ninguna sorpresa solo sonrió…-no lo sabias o si…

Sabes Elisa es por demás contigo no dejas de ser la misma pésima persona que lo único quiere es hacer infeliz a los demás, pero estoy contenta de que Terry este feliz con su familia y cualquier comentario de tu parte referente a él no me provoca dolor sino todo lo contrario me da alegría de saber que toda la gente está enterada de que formo una hermosa familia.

Así es formo una hermosa familia con alguien tan distinguido como Susana Marlow, pero tú, algún día llegara a tu puerta un hombre que llegue a amarte como a Susy o a mí…-Elisa la miro con odio…-

Yo lo dudo porque ahora eres una simple huérfana que aparte de ser hija de nadie tiene que trabajar para vivir como una pobre…-burlándose de ella…-vámonos querido que se nos hace tarde…

Con su permiso…-dijo Alfred apenado por los comentarios de su prometida completamente de lugar, aunque no pudo decir nada más pues literalmente salió a rastras de ese lugar-…

Candy lo lamento tanto no me imagine que Elisa estuviera en este lugar, pequeña no hagas caso a los comentarios de Elisa ella siempre está inyectando veneno.

Yo también lamento que no cambie a final de cuentas la vida da muchas vueltas…pero si me desconcierta el hecho de que diga que no habrá alguien que me ame por mi origen …-se sentía angustiada de pensar que jamás llegaría nuevamente el amor a su puerta…-

No te preocupes pequeña yo creo que hay miles de hombres que desean tener una mujer como tú, que eres tan especial …-Albert tenía muchas ganas de besarla y decirle que estaría a su lado para defenderla…-pero bueno pidamos la cuenta para ir con el modisto, creo que no podemos permitir que mi odiosa sobrina nos eche a perder la tarde.

Después salieron en completo silencio, Candy por su parte pensando si tendría una posibilidad de encontrar al verdadero amor y Albert pensando como seria amar a Candy y quien sería el afortunado de recibir su amor tan solo de pensarlo se llenaba de unos celos increíbles los cuales consideraba absurdos ya que Candy era como su sobrina, pero no lo era.

Llegaron con el modisto que le enseño su mejor colección de vestidos laborados con las mejores telas importadas, las mejores y la mejor pedrería.

Albert estaba tan contento que pidió ver todos los vestidos de fiesta así como vestidos de uso diario, claro nada común, Candy parecía una muñeca a la cual querían vestir para darle gusto al guapo magnate, todos los vestidos lucían preciosos en ella y solo uno era el que estaba consciente Candy seria para ella, aunque hubiera tenido ganas de comprarse unos dos vestidos que le parecieron hermosos pero no podía darse el gusto de gastar dinero que no tenía.

Albert le dijo que escogiera el que más le había gustado, opto por un vestido en verdad extraordinario y sexy…pero Candy ya no era la misma simplemente quería dar el siguiente paso sentirse admirada, tras dejar su pasado atrás decidió dejar de ser una niña y ser una mujer.

El vestido era corte estrapless, color negro son incrustaciones plateadas con un escote en forma de corazón el cual atenuaría sus encantos de una manera sexy no vulgar y le resaltaría su esbelta cintura, era largo con una cola de tul negro encantador, así mismo unas zapatilla de tacón plateadas y un juego de bisutería fina color plateado así como unos guantes largos negros, para el cabello escogió una hermosa peineta plateada.

El modisto estaba en verdad sorprendido por la elección ya que jamás había visto a ninguna modelo lucir de esa manera un vestido de su creación por lo cual quedó maravillado con el armonioso cuerpo de Candy, solo que ella opto por no mostrar el vestido a Albert mencionándole sería una sorpresa, algo que jamás se imagino era que a cada hora que pasaba al lado del Albert sentía que no le faltaba nada en absoluto sintió una paz que no tenía desde casi 3 años…

Ya no sentía nostalgia…si no alegría de seguir adelante y por qué no si encontrara el amor… no cerraría su corazón…

Albert estaba contento y se sentía dichoso de ver a Candy suspirando por esos hermosos vestidos pero no quiso decirle que eran todos para ella, ya que se molestaría demasiado y terminaría por no aceptarlos, por lo que le dio la dirección al modisto para que le enviaran a Candy todos los vestidos que a ella le habían gustado y así crearle un nuevo guardarropa, ya que ahora que nuevamente se habían acercado no dejaría pasar la oportunidad de incluir a Candy en su círculo.

Salieron de la prestigiosa tienda en donde las celebridades deberían ser consideradas para poder portar una creación del afamado modisto.

Albert, estoy maravillada sin duda alguna eso de que a las mujeres nos encanta ir de compras es verdad… no me imagine poder tener un vestido así… pero en verdad los precios son muy altos creo que un vestido cuesta lo que dos mensualidades del apartamento…-el rubio la miraba contrariado…-que cosas no, cuando la gente es rica no valora lo que una adquisición de esa podría ser para una persona como yo…

Candy de que hablas sabes perfectamente que eres una persona muy especial y tienes todo mi respaldo no me gusta que te sientas incomoda por ir a una tienda como esa…creo que eres una mujer que vales lo que pesas en oro y más, yo podría proveerte de todo lo que quisieras pero eres tan obstinada conmigo que a veces siento que no me aprecias y rechazas por ser un pobre rico…

No es eso Albert pero ya no soy más una Andrew y es ilógico cualquier responsabilidad de tu parte hacia conmigo, aparte no es que sea obstinada solo que me parece mejor obtener las cosas con mi propio esfuerzo a vivir de ti, entiéndeme por favor…

Si te entiendo yo también valoro lo que consigo con mis propias manos, aunque en la posición en la que me encuentro es un poco difícil…pero vamos al parque ahora señorita y no hablemos más que de cosas que nos alegren la tarde que te parece…

Lejos de ahí en New York…

Que tal Granchéster como va la obra…-dijo un conocido…

Hola Michel como estas…- Michael Philips era una compañero del Colegio Real San Pablo que en un par de ocasiones ayudo a Terry llegar a su habitación-

De maravilla…en que andas…-contesto él.

Pues vamos de maravilla con Otelo, sabes que ha sido todo un éxito y por cierto a que debemos el honor de su visita…

Típico no cambias Granchéster, sabes supe que estabas por estos rumbos y me sentí con ganas de visitarte y comprobar si es verdad que te habías casado y hasta tenías un hijo…-dijo con una sonrisa.

La gente se mantiene informado por lo que veo, pero así es me case con Susana y tenemos un hijo Joshua Granchéster, es mi orgullo debo decirte…-tan parecido a mi…pensó…-

Pero no estabas enamorado de otra persona alguna vez me lo mencionaste cuando nos vimos en Chicago o me equivoco.

Sabes no te equivocas, pero eso fue más de 3 años, creo que decidimos tomar las riendas de nuestras vidas y consideramos hacernos responsables de nuestros destinos, ella era una luz que te cegaba y es mi inspiración he de confesarte, pero no pudo ser…la recuerdo como mi primer amor y así será hasta que me muera…creo que si en esta vida no pude estar a su lado tal vez tenga una oportunidad en otra…

Sin duda alguna eres un actor excelente, pero bueno he venido a visitarte que tal si te invito a comer, te parece Granchéster y así nos ponemos al tanto de nuestra vida…que dices…

Si vamos que hoy ya termine y así sirve que me distraigo un poco de mis problemas…-completo el castaño.

El destino todo lo acomoda y aunque Terry no quería reconocer que aún estaba perdidamente enamorado de Candice White sabía que no podría seguir en busca de su amor, porque ambos hicieron una promesa y el había decidido hacer de Susana su verdadera esposa, por lo que no le pareció descabellada la idea de tener un hijo con ella, a final de cuentas esa vida le había tocado, y aunque renegó y lloro un mar por Candy decidió seguir adelante, siendo un esposo responsable, no tan fiel como hubiere querido Susana, pero ahí estaba con ella…

Susana se había convertido en una esposa comprensible, se le había adaptado una prótesis por lo que andaba en la casa de un lado a otro, se había conformado con el cariño de Terry, ya que sabía que su amor era para una mujer que no era ella, y aunque ambos Vivian una relación de pareja normal, no era ese apasionado Terry que ella esperaba, pero le había dado un hermoso hijo y quería conservar a su familia unida.

Era de su conocimiento de sus amoríos con mujeres rubias de ojos color esmeralda y no odiaba a Candy pero si se sentía triste de pensar que con esas noches de pasión hacían que el podría subsistir a su lado, soportando a una lisiada la cual no sería merecedora de su amor…

En chicago…

Que tal Candy en verdad que lo hemos pasado de maravilla el día de hoy solo de recordar que ya no puedes trepar como antes me da mucha risa si no te sostengo del árbol al que estabas decidida subir, creo que estaríamos en el hospital…

No lo creo Albert…-se sonrojo de solo pensar en haber caído en los fuertes brazos de su amigo…- pero si en verdad que he perdido practica solo que con mi trabajo escasas veces tengo tiempo, por lo que he recordado que no he comprado mis víveres y mira la hora Albert, ni siquiera comimos nada…espero encontrar lo que requiero en el almacén, me acompañas Albert…

Si vamos pequeña yo te ayudo con eso de que eres un poco glotona y no creo que sea buena idea dejarte cargar todo podrías lastimarte la espalda…-ambos rieron como antes…-

No es verdad…bueno a lo mejor un poco…-rieron con alegría.

Partieron hacia el almacén en donde compraron una larga lista siendo la despensa del mes, para Albert en verdad le parecía muy poco ya que recordaba las alacenas de la mansión repletas y el pequeño almacén atiborrado de alimentos, por lo que trato de convencer a Candy de llevar más, ya que estaría visitándola constantemente y tal vez algunos días la acompañaría a comer…solo que vio la cara de preocupación de Candy porque tal vez no traía suficiente dinero por lo que opto por que ella surtiera su despensa y el comprara algo más.

Salieron con varias bolsas, por lo que Albert dio varias vueltas al carro, ya que termino por comprar una lista casi al doble de Candy, incluyendo cosas que él consideraba faltaban en el apartamento así como dos vajillas que consideraba lucirían muy bien…

Al llegar al apartamento se repitió lo mismo Albert bajo 4 veces para acarrear todo lo que habían comprado, cualquier persona que los viera juraría que eran una pareja de recién casados, pero en el almacén se encontraba un fotógrafo de eventos sociales por lo que al renacer al magnate hombre William Albert Andrew, le informo a un colega para que lo siguiera.

Obteniendo así varias imágenes que serían una fortuna en sus manos y aparecerían en las notas de sociales de los periódicos locales y por qué no nacionales, internacionales, ya que Albert era demasiado reconocido en varias partes del mundo.

Pero la mejor toma fue la que obtuvo cuando Albert tomo de la espalda a Candy para que no se callera y a juzgar por la imagen pareciera de perfil que se fueran a dar un beso, lo cual no paso, ya que con todos los paquetes que subieron, uno de ellos demasiado pesado para la rubia que estaba terca se fue de lado, logrando Albert sostenerla por la espalda evitando así que no se cayera…ocasionando a ambos una sensación de desconcierto por que en verdad hubieren deseado terminar con un delicioso beso.

Pero volviendo con los rubios…- Albert creo que compramos alimentos para más de 3 meses es demasiado…-

Si Candy pero cuando venga a visitarte… que será seguido créeme que nos harán falta muchas cosas y como dicen es mejor que sobre a que falte y lo mejor es no dejar que se agote todo porque es peor, te propongo que cada que venga y consuma algo lo repondré inmediatamente para que no tengamos que salir…como ves?...-la rubia lo miro con las manos en la cintura.

No me parece correcto Albert haz comprado más que yo y me siento incomoda…

No seas terca pequeña es para que cuando llegues tarde del hospital no tengas que salir aparte es demasiado peligroso que una mujer como tu ande tarde…-lo dijo con verdad.

Pero Albert se me cuidar sola, así llevo viviendo casi 3 años y conozco a la mayoría de las personas de la zona no es necesario que te preocupes tanto…

No es así señorita me preocupo siempre por usted por lo que ahora que nuevamente reiniciaremos nuestra amistad estaré muy presente en su vida…-contesto con solemnidad el rubio.

Bueno manos a la obra que tal si preparo un estofado, te parece Candy…claro que también tiene mucho que no cocino pero no creo haber perdido el encanto…

Ambos rubios pusieron manos a la obra Candy acomodo la despensa la cual quedo justo apenas en todas la alacenas de la cocina, ocasionándole a Candy cierta alegría ya que solamente usaba un compartimento para su escasa despensa…

En cierta forma ambos se sentían dichosos ya que la vida llena de responsabilidades que llevaban era agotadora y no era precisamente la más feliz…solo trabajo ningún momento como este…

Pero Candy se alegraba de haber tenido 2 fabulosos días y también en la próxima semana pediría sus vacaciones para irse 2 semanas a la fiesta de compromiso de annie y visitar al hogar de Pony y tal vez solo tal vez ir a la mansión de Lakewood…

El estofado estaba listo por lo que ambos se sentaron a degustarlo, al terminar lavaron los platos y recogieron la mesa, todo como en los viejos tiempos, solo que ahora Albert ya no vivía ahí.

Albert que tal si tomamos un café o prefieres un te…

Sabes Candy creo que lo mejor es que me vaya ya es algo tarde y mañana tengo una cita a primera hora con el gobernador, y tu también regresas al hospital, verdad por lo que será mejor que me retire para que puedas descansar…

Candy se sentía un poco triste de quedarse nuevamente sola, por lo que en un acto arrebatado corrió a los brazos de Albert, el gustoso y sorprendido por su reacción solo atino en corresponderle.

Albert…-muy sonrojada…- solo quiero darte las gracias por el día de hoy me lo pase genial y en verdad haz traído un poco de luz a mi vida con eso de que estaba convencida de no volver a ser parte del mundo, pero ahora que cerré mi ciclo con Terry que fue gracias a ti…-el rubio la miraba sorprendido…-creo que podre ser mejor que antes seré Candice White…

Sabes Candy o Candice…eres única… -le dio un tierno beso en la comisura de los labios lo que provoco en ambos sonrojo y se despidieron con la promesa de reunirse nuevamente.

La noche fue un mar de sentimientos para ambos por un lado Albert sentía que eran malos estos pensamientos que provocaban deseo por su pequeña, pero también reconocía que no los unía ningún lazo sanguíneo y además Candy era lo que el buscaba en un mujer.

Así se durmió pensando en ella y conociendo que sería un camino largo por recorrer antes de que Candy pudiera aceptar una relación con él.

Por su parte Candy recordaba su día maravilloso y se quedó con el olor grabado de Albert sintiendo esa emoción de que llegara el día para volver a estar a su lado, por otra parte sentía que no era lo correcto por que el había sido su padre adoptivo, pero ciertamente no los unía ningún lazo sanguíneo que lo hiciera pecado.

Durmió como hacía mucho tiempo no hacía con la esperanza de iniciar una nueva etapa…