CAPITULO 9

EL PASADO DE MARCHO

Candy tomaba un baño reconfortante y se vestía para partir al trabajo, había pedido su cambio de turno fijo de lunes a viernes de 9 a 6, ya que ella por su puesto y el tiempo en el hospital podía hacerlo, antes trabajaba d incluso doblaba turnos, tenía guardias, ahora ya no era necesario, podría ocuparse de su vida y de Albert…

Pero Albert no quería que trabajara más por lo que hoy sería el día en que se lo propondría…

Vamos Candy que se te hará tarde…-le dijo detrás de la puerta.

Ya estoy lista amor…-contesto ella mientras terminaba por peinarse.

Deja termino ve a bañarte…-y así ya ambos listos se sentaron a desayunar…

Candy quiero hablar contigo, anoche me fue imposible que habláramos, me hacías tanta falta que lo único que quería era hacerte mía…

Ohh! Albert…-se besaron…- será mejor que hables porque si no…

Bueno sé que es de mala educación platicar en la mesa pero…-dijo el con formalidad.

No importa amor dime…-ambos desayunaban…-

Mi amor te tengo dos buenas noticias…

Si cuales…-tomaba de su jugo…-pues la primera es, no te enojes conmigo…

Dime Albert si son buenas no me enojare…

Bueno es que estoy nervioso…-contesto el esperando que no se enojara.

Albert…-dijo todo tan rápido que Candy no lo comprendió al primer instante…-silencio-….

Que…-contesto ella sorprendida por no comprender nada.

Candy yo…-en verdad estaba demasiado nervioso.

Albert en serio…-ella lo miro a los ojos.

Solo déjame decirte que quería sorprenderte pe…-Candy se levantó, se sentó en sus piernas y lo beso lentamente…

Te amo Albert…-dijo ella con sinceridad…

Yo más Candy, mi Candy…-se fundieron en un beso-…

Pero quiero que sepas que no solo es eso mi amor…

Dime…-contesto la rubia pues lo primero ni lo habia entendido.

Es que me adelante pero quiero que no te molestes…

No lo hare mi cielo…-contesto ella con mucha paciencia.

Candy yo me atreví a agilizar los trámites para nuestra boda al civil y a la iglesia…

Pero que dices…-Candy se levantó, Albert igual..-

No te enojes…-contesto el mientras sentía algo en su pecho como arrepentimiento.

Pero por qué no lo dijiste es muy poco tiempo Albert para todo esto…-y era cierto.

No Candy ya espere demasiado por ti, no quiero que nos separemos yo me lo prometí…-se lo dijo mientras la tomaba de las manos.

Pero yo quie…-ella estaba demasiado sorprendida por toda esa información.

No te preocupes ya casi termina abril y yo quiero que para tu cumpleaños seas la Sra. Andrew, ante la ley y que en más tardar diciembre ya estemos casados, si ajustamos tiempos estará todo listo…

Por dios Albert es…-y el rubio pensó que se moriría de un infarto ahí mismo.

Que pasa Candy…-dijo con temor.

Me haces la mujer más feliz del mundo…-se arrojó a los brazos de Albert en cierta posición que prendía fuego en ambos.

Candy mi Candy pensé que estarías furiosa…-sosteniéndola de los glúteos-…

Mi amor soy dichosa de tenerte a mi lado…

Candy me pones alterado…-contesto el caliente por ella.

Albert beso a Candy apasionadamente…

Sus manos tocaron su suave piel y se sintió feliz de tener a una mujer como ella, apasionada, entregada…su pequeña, aquella niña que quería proteger, ahora era su mujer…

El desayuno quedo olvidado, porque no se pudieron contener de hacer el amor sobre la mesa…era un sacrilegio pero era delicioso, Albert saboreaba lujurioso a su suave Candy…y Candy disfrutaba de ese magnífico hombre…

Esta demás decir que ambos llegaron retrasados a sus empleos, pero Candy repondría su hora, Albert solo era el Sr. Andrew…

El día transcurrió sin ningún contratiempo, Albert sabía que Candy llegaría más tarde por lo que paso por ella y la invito a cenar…

Ya dentro del restaurant, en un privado…-Candy sabes quería comentarte algo…

Si dime…-contesto ella mirándolo a los ojos.

Sé que eres una mujer independiente y que amas tu libertad como yo la mía, pero soy muy egoísta y te quiero solo para mí…

Albert sabes que soy tuya...-dijo mientras cortaba un trozo de carne.

Si mi amor, pero quisiera que te ocuparas de organizar a tu gusto nuestra boda…

Claro que lo hare…

Yo quisiera lo más sencillo posible, pero por mi posición es casi imposible…

Lo se…-contesto ella.

Bueno quisiera que me escucharas…

Si…-dijo ella mirándolo fijamente.

Candy quiero proponerte que dejes el trabajo en el hospital, yo puedo mantenerte y darte lo que desees, pronto serás mi esposa y quisiera que estuvieras en casa, sé que soy un egoísta, pero cuando vengan los hijos quiero que estés tranquila, nada de presiones, tal vez soy un pretensioso por creer que lo harás pero no quiero verte viviendo angustiada…

Candy lloraba, Albert se sintió triste tal vez ahora no podría ni siquiera casarse, pero era lo mejor darle a conocer sus intenciones…

Candy perdóname por ser tan pretensioso…

No Albert yo no creo merecer tanto, jamás me imagine llegar a encontrar un hombre que me amara y me propusiera casarme con el además de que quisiera hacerse responsable de mí.

Candy mi amor no llores…-dijo el mientras la abrazaba.

Te amo Albert, yo si quiero trabajar pero puede más el amor por ti y si quiero que cuando nos casemos, yo me encargue de la casa y me encargue de cuidar a nuestros hijos…-Candy se levantó y Albert también…se dieron un abrazo cargado de amor…

Al llegar al departamento Candy moría de sueño por lo que se pusieron la pijama y se fueron a dormir…

La rubia dormía profundamente, Albert la abrazaba, esa era su posición para dormir, ella sobre el fuerte pecho desnudo de Albert, así lo prefería ya que decía que su acompasado latir de corazón la arrullaba…

El no podía creer que después de todos aquellos momentos, Candy era su mujer, aun recordaba la angustiosa carta de sus sobrinos pidiéndole que adoptara a cierta chiquilla que sufría por el maltrato de los Leegan y hasta de la tía abuela…recordó a su sobrino Anthony quien le hablaba maravillas de Candy y de su repentina muerte, solo tal vez si el siguiera vivo, la vida de ambos sería diferente, a lo mejor Candy y el estarían juntos, pero la vida aunque da fuertes golpes es sabia…

Veía dormir a su amada y quería despertara para hacer el amor toda la noche despacio, con gusto…pero debía descansar y pues ahora con lo que le había explicado de su forma de cuidarse para no embarazarse sabía que ese día era riesgoso, pero a él no le importaría que ella tuviera un bebe, producto del amor de ambos…

La mañana llego sin contratiempos, después del baño y el desayuno, partieron al trabajo, Candy hablaría con el director general sobre su inminente salida para que buscaran su reemplazo.

Se sentía triste pero ahora quería disfrutar todo, por lo que estaría para Albert…

No quería ser una inútil pero siendo practica si Albert le ofrecía todo obviamente ahora ya podría disfrutar de su posición…sin duda ella merecía eso…

Al salir del trabajo, sabía que siendo miércoles Albert llegaría tarde por los informes de semana, así que se fue a casa, preparo unos emparedados, y se dispuso a recostarse un rato, bordo algunos cojines pendientes, al terminar su pequeña cena, pico algo de fruta y se sentó frente al balcón a contemplar la luna, pensó todo lo acontecido y algo vino a su mente el sábado seria su fiesta de compromiso, por lo que se preguntó quién la estaría organizando…

Por dios que despistada soy, será que la tía abuela es la que preparara todo, madre santa, es el sábado y hoy ya es miércoles, oohhh! Albert lo olvido…- se dijo a si misma por lo que se vistió, arreglándose un poco, se puso un hermoso vestido morado con ligero vuelo, se dejó el cabello suelto sostenido con dos prendedores, ya que aún estaba mojado, se puso medias y unos hermosos tacones plateados, se maquillo ligero, rubor durazno, rímel y lápiz labial rosa pastel, tomo su abrigo largo y su bolso.

Steve estaba siempre a su disposición por lo que al verla salir rápidamente la llevo a donde ella le indico….-las oficinas del corporativo Andrew…con el presidente…- dijo ella.

Albert recién había terminado con la junta por lo que estaba en su oficina con algunos colegas tomando un whisky…

Bueno brindemos por este cierre espectacular de fin de mes, creo que las nuevas alianzas nos han dejado más de lo que esperábamos…salud…

Los señores que estaban reunidos brindaban con gusto y hablaban de negocios, ahora en su oficina el, Albert era William Andrew…

Candy al llegar al edificio se sintió intimidada, ahora comprendía quien era Albert, era un edificio lujoso, jamás se había presentado en esas oficinas, por lo que no era reconocida, solo aparecía en los periódicos al lado de él, pero su presencia no fue desapercibida.

Paso el lobbie y pregunto por las oficinas de presidencia, subió al elevador, en donde iban algunos caballeros que la miraban fascinados, al llegar al piso salió a prisa, llego a la recepción, la secretaria anterior se había jubilado, por lo que la nueva secretaria no estaba enterada de que ella fuera la novia del sr. Y aunque nadie la conocía en persona definitivamente a Ofelia no se le olvidaría ese precioso rostro…

Buenas noches Srita…

Si diga…

Estoy buscando con urgencia a Albert, bueno a William Andrew, lo que pasa es que tengo un asunto que tratar con el…

Usted tiene cita…-dijo la mujer en cierta manera altanera.

No lo que pasa es que esto es urgente…-contesto Candy.

Mire la verdad son cerca de las 8:30 y el Sr. Andrew no recibe a nadie sin una cita así que es mejor que llame para programarla y así solamente la podrá atender, con permiso que yo tengo más cosas que hacer….-dijo todo con cierto despotismo y altanería-.

Mire en verdad es urgente lo que tengo que hablar con William…

Perdón con quien, mire no se quién es usted y no me interesa pero William es el Sr. Andrew para usted, solo para cierto personal se nos permite llamarlo así, por lo que le pediré que se retire por favor…-la rubia la miro con un dejo de pena.

En ese momento salió un socio de Albert y le indico a Estefany algunas cosas…

Candy tomo asiento estaba dispuesta a esperar por Albert,…-dígame que no entiende que debe de irse William no la atenderá, él está festejando con sus socios cosas importantes…

Pero madre de dios que hace usted tratando así a Candice, quien se cree dígame…-era George quien salió por un paquete que encargo Albert para Candy.

Pero es que ella no tiene cita y yo…-dijo ella defendiéndose.

Que pasa George porque hablas tan fuerte…-en ese momento salió Albert-…

Candy estaba aún sentada viendo a George, se sentía agobiada por ese trato, no quería pensar si ella trataba así a toda la gente que acudía con Albert sin duda tal vez perdería algunos clientes…

Albert no alcanzaba a ver a Candy…-dime que pasa…

Es que esta Señorita dice que quiere verlo y no tiene cita por lo que…

No puede avisarte que la Srita. Candice te espera –dijo George-…

Candy, mi amor tienes mucho tiempo aquí, por dios santo que pasa aquí porque no me informo de la presencia de mi novia…-él quería gritar a los cuatro vientos de SU mujer-. Esta linda dama es mi prometida por lo que me parece que usted debería de estar enterada de ello…

Prometida…-se quedó muda ya que ella pretendía conquistar a su jefe la muy ilusa-.

Si la prometida del Sr. Andrew para usted…-dijo George.

Por favor George ocúpate de este asunto, no quiero este trato para la gente que me venga a buscar, esto puede hacer que pierda clientes…

Con permiso.-dijo Candy a la secretaria-. Y ambos partieron al privado de Albert…-

Bueno basta con decir que esa fue la única semana de Estefany en el Corporativo Andrew.

Que pasa mi amor a que debo el honor de tu visita…-dijo el rubio mientras la beso.

Dime que te dijo esa mujer, te ofendió, dime mi amor…

No Albert pero se portó muy déspota conmigo…

No te preocupes George se ocupara de ese asunto…

La despedirás…- dijo contrariada la rubia.

Sí, mi anterior secretaria se jubiló, ella es su sobrina y me pido que le diera una oportunidad pero ya tenía una candidata la Srita. Miller de recepción…

Ella fue muy amable conmigo y me indico exactamente en donde localizarte…-contesto la rubia.

Si tiene varios años con nosotros por lo que es la indicada, solo que por agradecimiento con Ofelia la contratamos, apenas tiene una semana y es demasiado, como explicártelo, es como Elisa, será más fácil encontrar a una chica de recepción…

Pero bueno dime en que puedo ayudarte futura Sra. Andrew…-Candy lo beso y él se volvió loco de deseo, por lo que la cargo y la puso sobre su escritorio…al privado de Albert solo se entraba con llave, no tenía pomo la puerta, así que no había peligro de que nadie.

Se sentó en su silla y ella quedo frente a el sentada sobre el magnífico escritorio de roble...Albert se sentía deseoso de probarla…

Albert es que he venido a decirte que si nuestra fiesta de compromiso es el sábado no hemos organizado nada…

Albert deslizaba sus manos por los chamorros de Candy, poco a poco iban subiendo para recorrer su nívea piel.

Amor te estoy hablando ponme atención…

Si Candy tu dime…

Albert solo quiero decirte que no tengo nada organizado ni las invitaciones el menú…Albert…-el poco a poco bajo la panti de Candy-. Mi amor espera esto es importante…

Si yo lo se dime…- Candy hablaba sobre todo lo que ocupaba de la fiesta-…

Pero Albert no estaba atento a eso, poco a poco se acomodó a la altura de Candy, por lo que al levantarle el vestido quedo maravillado solo un poco de pelo rubio se asomaba por encima de ella…

Albert, te estoy hablannnnndooo…ahhh…-el rubio levanto un poco las caderas de Candy y al separarle las piernas, su lengua se indio en los pliegues de Candy, reconociendo ese lugar al que anhelaba saborear ya que para él era un dulce.

Encontró el punto de placer y ahí lo torturo Candy solo gemía quedamente, se sentía desfallecer de placer ahora entendía por que no recordaban la fiesta de compromiso, simplemente se dedicaron a amarse…

La lengua de Albert torturaba a Candy, sentía como poco a poco la llevaba al éxtasis, disfruto de ella la saboreo, sus manos se pusieron sobre sus glúteos, aprisionándolos y se lengua se hundió en ella parecía un manantial, Albert en verdad la amaba…poco a poco levanto e trasero de Candy hundiéndose más…

Albert…ahhhh…mi amorrr…-estaba en la gloria.

Te gusta…-dijo como pudo.

Siiii…por dios…Albert..Ahhh..-sus manos se hundieron en la melena de Albert…

ahhhh, dios albert ahhhhhhhhhhh….ahhhhh…- y el fuerte orgasmo llego Candy se retorcía de placer se deshacía en la grandes manos de Albert…el por su parte se extasió de tomar todo de ella…

Por lo que se levantó y Candy noto que estaba listo…se puso en cuatro, Albert la embistió fuertemente, su entradas eran profundas y el ritmo era agobiante, Albert era un hombre fuerte y lo sabía pero nunca habían hecho esa posición por lo que se moría del ver a Candy en su esplendor con esa breve cintura, sus manos buscaron sus voluptuosos senos, son solo desabrochar el botón salieron como esperando ser acariciados….Las fuertes embestidas de Albert los hicieron llegar al éxtasis juntos…

Candy paso al baño privado se aseo y así lo hizo Albert, se lavaron los dientes y se perfumaron, sabían que el olor a la pasión era un poco escandaloso…

Lamento esto Candy, pero simplemente no me pude contener sabes que te amo y así te recompenso de ese mal rato que te hizo pasar esa mujer…-dijo mientras la abrazaba.

Además porque mi hermosa mujer anda con ese sensual vestido y una lencería para volverme loco, dime…

Pero Albert si yo vine a hablar contigo no a que me sedujeras…-dijo con cara de niña inocente

El rio a carcajadas…-por eso te amo por ser tú…

Pero ahora si dime que pasa…

Pues ya te lo dije…-Albert estaba recargado en el escritorio con Candy parada entre sus piernas-. Qué...no me escuchaste cierto…

Si un poco…-el rubio se rio...-

De que te ríes William Albert Andrew…

Dios… no te enojes preciosa, mira no se me olvido la fiesta simplemente hemos estado ocupados en cosas más importantes…como haciendo el amor…

Albert…-grito ella mientras se sonrojaba intensamente.

No me digas que te da pena…si…me encantas.

Tú también…-dijo ella mientras se unían en un beso.

Pero bueno la fiesta la organizo mi Tía Josephen, esto que te diré tal vez te preocupe pero no te lo tomes a pecho me los prometes…-beso-…si…lo que pasa es que la tía abuela se opone a que me case contigo, le he dicho de mil maneras que te amo, pero creo que ella no lo acepta por mil prejuicios…

Albert por que la Sra. Elroy no me quiere, siempre me ha hecho sentir inferior como si yo no fuera una persona…

No Candy no es eso tu eres más valiosa que cualquier cosa y eres una hermosa persona, simplemente ella es así, para ella es más importante el estatus social, así la educaron…

Pues pensé que tal vez se pondría contenta de verte feliz Albert…

Yo también la quería hacer partícipe de mi felicidad pero ella no quiere y yo no puedo interferir…-contesto el con pena.

Bueno pues platícame en donde será la recepción.

Pues será aquí en Chicago, debido a que mis parientes aun están aquí…

Pero Albert no tengo que ponerme para ese día, mañana tendré que pedir medio día para ir con el modisto para ver que me puede proporcionar y luego tendré que hacer cita con…

Espera Candy todo eso queda resuelto no te preocupes…-beso-…el vestido ya está, mi traje también, te arreglara Doroty y la recepción, así como las invitaciones y la prensa ya están enteradas, lo único que debes de hacer es estar ahí y no dejarme plantado…

Ohh! Albert piensas en todo…-contesto ella sonriente.

No exactamente pero hay mucha gente que me apoya…

Si ni que lo digas, pero por cierto no conozco a tu Tía Josephen…

Tal vez si pero no la recuerdes, es casi de la edad de la tía abuela, solo que ella es un poco menos estricta tiene una agradable familia, en verdad ella y su esposo son felices…-contesto él.

Por eso cuando le pedí su ayuda, lo único que me pregunto fue que si te amaba y con eso, fue fácil le dije que si te amo por sobre todas las cosas…-dijo el rubio mientras la besaba.

Yo también te amo Albert.-

Pero bueno srita. Es demasiado tarde y mañana madrugaremos, hay que checar como va todo con la recepción y yo tengo que ir al peluquero….

Así partieron a su casa, ambos estaban cansados por lo que se quedaron dormidos inmediatamente…

Al día siguiente…-Candy mira esta paquete es para ti…no lo abras es tu vestido, también lo mande a pedir de Francia, solo que ni yo sé cómo es, por que Madame Geogine lo escogió exclusivamente para ti…y también recogí el traje con mi sastre Mrs. Krill, creo que todo va a estar perfecto…

Así es Albert, bueno vámonos que se nos hace tarde…

En el auto…- dime Candy ya hablaste con tu jefe….

Ahhh! sí, me dijo que siempre tendría las puertas del hospital abiertas para mí, solo que tendré que trabajar media jornada Albert para capacitar a mi suplente, espero no te moleste…

No, cuanto tiempo será esto…

Como tres meses…- contesto ella mientras le sonreía, no quería que se enojara.

No importa aún faltan muchas cosas, debemos escoger la casa que compraremos, la decoración de la casa, quisiera que viajáramos a Lakewood para remodelar algunas áreas y también quiero que vayamos a escocia…

A escocia…-eso la tomó por sorpresa.

Si mi amor es necesario quiero ver cómo van las cosas en la planta y es necesaria mi autorización para algunas modificaciones…-

Todo eso haremos…

Si pero no así de seguido, a escocia viajaremos después de casarnos, creo que allá pasaremos nuestra luna de miel, que te parece…

Muy bien Albert…-le dio un beso en los labios…-Que tengas buen día mi amor…

Te amo pequeña…

El día transcurrió rápido, Candy ya había iniciado con su media jornada por lo que salió a la 1.30 salió del hospital, se dirigió a la peluquería, donde le recortaron el pelo, le hicieron manicura y pedicura, cuando salió se fue a la tienda de lencería que a ella le gustaba, aun no había usado aquel conjunto morado, pero sería en otra ocasión, escogió algunos modelos muy coquetos…

Al terminar, fue a una tienda de calzado y compro unas hermosas zapatillas, de ahí partió a las oficinas por Albert, al llegar llamo mucho la atención, ya que sabían que esa bella dama era la novia del Sr. Andrew, en recepción había una nueva chica, que de inmediato la reconoció, ya que George le enseño una foto de ella y así la condujo por el elevador privado que solo hacia parada en las oficinas de presidencia…

Al llegar vio a la Srita. Millers…quien de inmediato la recibió con gusto y llamo a la línea privada a Albert, al poco tiempo paso a su oficina.

Buenas tardes…-saludo Candy ya que había varios hombres reunidos, todos saludaron cordialmente, ya que sabían que esa bella dama seria la próxima Sra. Andrew-…

Mi amor…- el rubio la beso ligeramente en los labios

Estas preciosa te recortaste el cabello cierto…

Pero Albert como lo notaste…-contesto ella mientras se tocaba el cabello.

Estoy al pendiente de ti en todo te tengo grabada en mi memoria…

Por lo que veo tú también, te ves muy apuesto, pero ya no te dejaras el cabello largo…

Si pero por ahora no, tengo que tener una imagen más sofisticada…–ambos rieron…-lo que pasa es que así lo decidí, pero ahora que tome riendas de mis negocios, me crecerá el cabello y la barba…

Como sea te amo…déjame terminar y nos vamos…

Candy se quedó un rato en la oficina y vio en el escritorio una foto que le llamo la atención…era ella y Albert, pero eso fue hace algún tiempo aun lucia con coletas, el traía el cabello largo y barba, sin duda lucia mayor, pero seguía siendo su Albert, recordó que había algunos años de diferencia pero no tenía miedo de eso ya que habían encajado a la perfección…

Partieron a la mansión, ahí Candy conoció a la tía Josephen y se dio cuenta que eran similares, por lo que ambas se encontraron felices…

Todo estaba listo para la fiesta de compromiso de Candice White y William Albert Andrew..

El mismo día del compromiso de Candy y Albert, era la boda de Elisa Leegan Andrew y Alfred Mcgregor Meyer…

Por lo que la tía abuela se dirigió a casa de los Leegan para apoyar con su presencia a Sara y a su sobrina consentida, incluso pago a varios periodistas para que cubrieran el evento…

Pero sin duda tan solo con ser el Sr. Andrew, la prensa quería esa nota para su periódico y eso que solo fueron invitados, los más prestigiosos periódicos…

El sábado llego y la vida de Albert y Candy sin duda daría un cambio, por fin recibirán un poco de alegría que les había sido arrebatada…