ESCENA III: Novedades.
La joven despertó en la cama de Shintaro, dio un saltito para ponerse de pié a penas parpadeó. Bajó por las escaleras de madera y vió al joven desayunando.
-"Buenos días, siéntate por favor"- Asistió él amablemente.
-"¿Y tu madre?"- Preguntó al no verla.
-"Fue a comprar verduras, regresa en una hora"- Contó sin mirarla, mientras sostenía un sándwich de queso en las manos.
Ella se sentó distrayéndose con los cuadros que colgaban en las cuatro paredes. Un minuto después, tomó otro sándwich y empezó a masticar. Hubo un silencio absoluto. Shintaro se dispuso a salir cuando Minami lo miró aturdida:
-"¿Irás a trabajar?"- Preguntó con curiosidad y ánimo.
-"Ajá. Algo así"- murmuró como para que no la escuchara, inexpresivamente.
-"¿Puedo acompañarte?"- Se levantó de la silla con esperanzas, dedicándole una sonrisa.
-"¿Después de lo de ayer? ¡Hiciste que te pidiera disculpas y dormí en el suelo!"-Exclamó molesto agarrando las llaves.
-"¡Como quieras! ¡Eres un tonto!"- Cambió rápido la expresión y volvió a sentarse enojadísima.
El empezó a jugar con sus llaves, meciéndolas con fuerza, meditando sobre algo. Luego dijo muy despacio –"Dije a mamá que regresaré para el almuerzo"- Y se fue. Minami sostuvo la mirada la puerta y lanzó una taza hacia ella –"¡Díselo tú mismo!"- Enfatizó furiosa.
Al caminar muy lentamente, Shintaro se sintió nada avispado, con una melancolía única, tal como un suicida a punto de cometer el acto. Llegó al estudio como si le doliera todo el cuerpo. Takuya, su amigo, lo recibió con ironía mirando su aspecto:
-"Ahí va el siempre alegre Shintaro"-
-"Déjame en paz… ¿Y los demás?"- Preguntó al no divisar ni una sola alma.
-"Llegaste muy tarde, amigo. No ensayamos, sólo discutimos algunos puntos, pero la reunión terminó hace como media hora. Yo me quedé para afinar un poco mi guitarra, no tengo idea de donde fueron los demás"- Manifestó con un tono acelerado, sacudiendo su guitarra acústica.
-"Uhm… Supongo que debo regresar por donde vine"- Dijo con voz bajita bajando los hombros.
-"¿Qué dijiste? ¿Qué te sucede?"- Exclamó examinándolo y sosteniendo la guitarra.
-"¿Recuerdas que te conté que en mi infancia tenía a alguien muy especial?"- Aclamó con más fuerza, recostándose en la pared blanca.
-"Sí, ¿Nanami, cierto?"- Dudó.
-"Minami"- Aclaró y prosiguió: -"Bueno, te dije que ya no recibí noticia alguna de ella, como si se la hubiese tragado la tierra; Pero ayer fue a mi casa y planea quedarse un tiempo. Pero, ya no es la misma, es completamente distinta de la niñita dulce y tímida, es más como una chica loca y divertida"- Expresó seriamente pero sosegado. Takuya lo entendió perfectamente.
-"¿Y eso no te gusta? Me parece que aún es pronto para juzgarla, llegó recién ayer ¿No? Deberías darle una oportunidad y entenderla. Las personas cambian, Shinta"- Aconsejó desviando la mirada. Antes de que Shintaro respondiese, Una mujer de aproximadamente la misma edad de Takuya se acercó y deslizó las yemas de sus dedos en el cabello de éste, sosteniendo con el otro brazo a un bebé y saludando con la cabeza a Shintaro, él le devolvió el saludo.
-"¡Risa-chan! ¿Por qué has venido? Aún estás débil, no debiste. Vámonos"-Pronunció Takuya impresionado, parándose para besar la frente de la joven.
-"Ya estoy bien, además nuestro hijo quería conocer el lugar en donde trabajas"- Dijo la muchacha soltando una risita. Takuya se disculpó con Shintaro haciendo un gesto, pidiendo permiso para que se marchasen los tres. Shintaro entendió y lo permitió, marchándose él también, en otra dirección, volteando a ver a su amigo sonreírles a su mujer y a su hijo. La felicidad de éste, lo dejaba pensativo y a la vez desecho. Llegó a su hogar, abriendo la puerta lentamente, vió a primera escena a Minami en la sala, empinándose para agarrar una caja, que estaba en un estante alto, casi perdía el equilibrio y se iba a caer; Shintaro se reunió con ella para salvarla de un golpe estremecedor.
-"¡Oh! ¿Estás bien?"- Mencionó ella al caer con él al suelo. En unos segundos, él ya se había compuesto.
"¿Qué demonios hacías? ¡Pudiste haberte golpeado!"- Exclamó el joven ayudándola a pararse.
-"Ya sé pero me llamó la atención esa cajita rosa ¿Qué guardas allí?"- Pronunció con la sonrisa traviesa, jalando la cremallera de la casaca del chico, como para persuadirle.
-"No te incumbe ¿O sí?"- Sentenció medio avergonzado y molesto.
-"Uff… Entiendo, Sigues molesto. Tal vez esto te alegre"- Sujetó las manos del muchacho con fuerza y lo llevó hacia la cocina, siguiendo: -"¡Te prepare el almuerzo!"-
Shintaro asintió afirmándolo –"Huele bien, gracias"- Parecía más animado. Mina-chan puso los brazos detrás, como un infante siendo felicitada por su profesora, al terminar con éxito la tarea.
Se sentaron a la mesa a almorzar. Era bistec de carne frito con patatas fritas.
-"¿Te gusta?"- Preguntó sonriente.
-"¡Delicioso! ¡No es para nada como la comida japonesa, pero me gusta!"-Asintió otra vez.
-"Es lógico, es una comida argentina muy deliciosa, la aprendí a hacer allá. Por cierto, ahora que el ambiente está un poco menos tenso ¿En qué andas?"-Inquirió la bella chica.
-"Uh, pues, toco la batería en una banda"- Respondió saboreando la jugosa carne.
-"¡Woah! ¡Debe ser genial, una banda! ¿Cómo se llama?"- Preguntó interesada
-"UVERworld…"- Expuso sin mirarla, tomando unas patatas con la mano y poniéndolas en la boca.
-"Uh… Te has vuelto muy aburrido, Shinta-kun"- Le dijo guiñándole un ojo para que le prestara atención.
-"Así somos los músicos"-
-"Eso no es verdad, en Argentina los músicos son tan rebeldes y habladores ¡Un ejemplo de vida!"- Rió como si se tratara de un buen chiste.
-"Aterriza ya, esto es Japón, si no te gusta puedes regresar a Argentina ahora mismo"- Cuchicheó el joven.
-"¡Qué grosero! ¡Y yo que te iba a pedir que me acompañes a caminar, extrañé este lugar!"- Comentó un poco molesta, con las manos endurecidas.
-"De todos modos no tengo tiempo, debo ver a alguien esta noche"-
-"¿A quién?"- Minami hizo un gesto de insatisfacción.
-"¡Eres demasiado curiosa!"- Dijo terminando de comer y encaminándose hacia el lavaplatos. Luego de enjuagar su plato, mencionó cuidadosamente: -"Iré a ver a mi novia"-
Minami se sorprendió y se puso un poco pálida. Después de unos segundos sin hablar dijo con una sonrisa fingida: -"Ah, vaya ¡Que novedad! Tú, una novia ¿Eh? ¡Con ese genio! ¡Es raro que alguien te aguante!"- Shintaro se acercó más y más a ella sin decir palabra alguna, pero con los ojos indiferentes. Minami bajó la mirada, sin saber por qué; El joven tomó sus mejillas, levantando el rostro de la fémina con mucho cuidado y empujándola despacio contra la pared.
-"Dime qué piensas sobre eso, sobre tener una novia"-
-"¿Por qué tendría que opinar? ¡No me importa! Espero que no le estés causando problemas"- Puntualizó simulando estar muy contenta.
-"¿De verdad no te importa?, porque si a ti te hiere podría terminar con ella en éste momento"- Manifestó acariciando su cabello con las manos. Minami estaba confundida y a la vez pasmada, sus ojos de repente se abrieron más y sus labios querían expresar una sincera respuesta.
-"¡B-R-O-M-E-O!"- Deletreó Shintaro en tono de burla y la soltó de inmediato.
Minami quedó paralizada y luego se repuso, cogiendo la casaca una vez más al joven que ya se iba y lo besó en los labios muy fuertemente.
-"¡Mi…!"-
-"¡Yo también bromeo! ¿Haz visto?"- Alardeó la pelinegra retirándose a la habitación de Shinta a llorar desconsoladamente, mientras éste se quedó detrás de la puerta confundido.
