Escena V: Amor.

Shintaro descansaba en la hamaca de su terraza, sin poder dormir, visualizó las estrellas, tratando de contarlas todas.

-"Minami…"- Pronunciaba su mente.

La noche había pasado, y el muchacho no concilió el sueño. Se dispuso a bajar para tomar el desayuno, y no vio más que a su madre.

-"¿Y Minami?"-

-"¿Eh? Pero creí que se había despedido de ti, hace una hora se fue, y me dijo que ya se habían despedido…"- Enfatizó la madre confundida.

-"¡No!"- Corrió hacia la salida, y luego más allá… Corrió hasta que sus piernas no aguantaron y finalmente se durmió en un parque, el mismo donde jugaban los dos niños hace años.

-"Como siempre haciendo cosas a la ligera… Te has ido… ¡Soy un estúpido!"- Gritó con todas sus fuerzas.

-"¡Basta! ¡Eso es algo que ya sabía pero no deberías gritarlo!"- Dijo una delicada voz detrás de él. Cuando volteó, notó la presencia de Minami, quien le dedicó una sonrisa.

-"Tú… ¿No te habías ido?"- Pronunció extrañado.

-"Aún me queda una hora, así que decidí despedirme de éste lugar, ¿Recuerdas? Aquí nos conocimos por primera vez, también jugamos muchas veces, y hasta… me diste mi primer beso"-

-"Ah… Lo recuerdo… Estaba muy avergonzado, y lo hice a escondidas de mi madre, teníamos 8"- Sonrió dulcemente recordando el pasado.

-"Fueron años muy lindos, que pena que todo se desvanezca pronto"-

-"Quisiera que todo fuera como antes… Quiero que juguemos juntos y que nos riamos de las tonterías que hacía; Poder animarte y salir a comprar de la mano sin importar lo que los demás digan"-

-"Eso… es imposible"-

-"Minami…"-

-"Me iré en una hora, y no hay vuelta atrás; Además ya te dije que tengo una vida allá, y más importante, el chico que me gusta no me ama, ¿No es razón para que lo deje?"- Dijo en voz baja.

-"Detente…"-

-"Disculpa, no quise hacerte sentir mal confesándote de nuevo lo que siento…"-

-"No, me refiero a que… ¡Deja de decir que no te amo cuando ni siquiera sabes cuáles son mis sentimientos!"- Exclamó casi gritando y tomándola de la cintura.

-"¿Tamaki-kun?"-

-"No… No me llames así"- La abrazó fuertemente.

-"Pero… ¡Te dije que no iba a ser más familiar contigo! ¡Hicimos una promesa!"- Enfatizó a punto de llorar.

-"Lo sé"-

-"¿Entonces por qué?"-

-"Mina-chan… ¡Bienvenida de vuelta!"- Dijo entusiasmado abrazándola más fuerte.

-"¿Perdón?"- La confusión rodeaba su mente.

-"Mina-chan, eres muy cruel, te fuiste a Argentina y me dejaste solo, todas las noches pensaba en ti y contemplaba las estrellas para averiguar dónde te encontrabas, pero ¿sabes? Encontré algo que hacer, y ahora toco la batería en una banda, pronto nos haremos muy famosos, yo siempre creo eso. Además, aún vivo con mi madre porque no tengo las fuerzas para dejarla sola, ella es la única persona que me orienta; ¿Te acuerdas de Roki, mi mascota? Murió hace tres años atrás, lo extraño mucho y…"-

-"Tamaki-kun… ¿De qué estás hablando? ¿Por qué me dices todas estas cosas?"-

-"No te di la bienvenida cuando llegaste, ¿verdad? Tampoco te conté mucho acerca de todos estos años; La verdad es que me sentí desesperado al no saber más de ti, por eso… No te vayas… No me vuelvas a dejar"- Susurró a su oído.

-"¿Qué dices? ¡Estás loco! ¡Tú ya tienes una novia! ¿Y ahora me pides que deje todo y venga contigo?"-

-"No, sólo te pido que no te vayas"-

-"Tamaki-kun… Esto es…"-

-"Sí, esto es lo que siento por ti. Mina-chan, te amo"-

-"¿Me… amas?"- Se quedó sorprendida al escuchar las palabras del joven.

-"Por eso… Quédate conmigo, y no me llames 'Tamaki-kun' otra vez"-

-"¡Eres un caso perdido! ¡Realmente eres un idiota!"- Rió la chica recibiendo el abrazo y tomando su cabeza, como consolándolo.

-"Lo soy, por eso te escogí"-

-"¿Qué dijiste? ¿Qué diablos estás insinuando? Justo cuando todo se ponía tan lindo… ¡Jum!"- Dijo molesta, a lo que Shintaro respondió con un suave beso que adormeció el temperamento de Minami.

-"Minami"-

-"¿Uh?"-

-"Yo no soy un príncipe, y tampoco tengo una espada, eso sólo es cosa de mangas y ficción, pero… Te protegeré, siempre que te tenga lo haré, y esa sí es una promesa"- Le mostró su dedo meñique para sellar el pacto, a lo que Mina-chan rechazó y le dijo seriamente:

-"No. Esta promesa no se sella con el meñique, sino con el corazón"-

-"Ah… Tienes razón"- Sonrió y entrelazó las manos de ambos para ir directo a su casa, en donde la madre de Shintaro se sorprendió de verlos.

-"¿Qué? ¡Mina-chan pensé que…"-

-"¡Madre, he vuelto!"- Saludó la chica.

-"Minami ha vuelto para quedarse, después de todo nos casaremos"- Confesó el avergonzado Shintaro.

-"¿Eh?"- Exclamaron las dos al mismo tiempo.

-"Uh, He pensado en que debería sentar cabeza como mi amigo Takuya, ¿No lo crees? Por eso, te pido que nos des tu bendición, madre"-

-"¡Ah! ¡Qué alegría! ¡Por fin! ¡Claro que les doy mi bendición! ¡Minami, cuida bien de Shintaro a partir de ahora, por favor!"- Suspiró la madre con ánimos de llorar de felicidad.

-"¡Cla-Claro, madre!"- Dijo Minami aún aturdida.

-"Bien, hablaré con tus padres para que lo permitan, ¿Me das su número después?"- Preguntó inspirado.

-"Sí… ¿Shintaro?"-

-"Dime…"-

-"¿Qué pasará con tu novia?"- Dijo un poco preocupada.

-"Ah, eso es lo que también me pregunto, lo olvidé con tanta conmoción"-Mencionó la madre.

-"Hablaré con ella, es obvio que le diré que estoy saliendo con alguien, bueno… que ya es mi prometida…" Dijo seriamente tomando un vaso con agua.

-"Bien, bien, entonces solucionado, me siento mal por la otra chica pero al menos ustedes podrán ser felices, ¿No? Y lo mejor es que se mudarán, así yo ya no les estorbaré más"- Expresó la mamá contenta.

-"No, madre, no tiene que hacer eso… ¡Estaremos muy feliz si nos acompaña! ¿Verdad, Shintaro?"-

-"Así es, mamá, no nos estorbas"-

-"No, no. Yo ya viví mi vida, es hora de que ustedes empiecen a vivir la suya, yo estaré bien, sólo visítenme cuando tengan tiempo, ¿Si?"-

-"Madre… Lo haremos"- Acotó el chico relajado.

-"Entonces, empezaré a cocinar para ti de ahora en adelante, ¿Qué te parece si te preparo un "Mate" ahora mismo?"- Exclamó Mina entusiasmada.

-"¿"Mate"? ¿A caso es una comida Argentina?"-

-"Es una bebida, ¡Estoy segura de que te encantará!"- Lo arrastró hasta la cocina, mientras la madre los veía con ternura.

Y esa fue la historia de dos jóvenes con alma de niños buscando la felicidad, sin saber que ya la habían encontrado; después de todo, existe un dicho que dice: "La felicidad está a la vuelta de la esquina". Y tú… ¿Ya la encontraste? ...