El chispazo


Disclaimer: Kimetsu no Yaiba no me pertenece, bienvenidos a mi momento creativo.


Capítulo único


La finca de las mariposas había pasado de ser un cálido hogar a un cascarón vacío muy rápidamente; asaltado por la soledad. Era extraño encontrarse solo en tales condiciones dado que alojaba en sí a varias personas y rara vez se ausentaban todas a la vez. Pero Nezuko había ido de visita a la cabaña que compartían Tanjiro y Kanao, y las tres niñas que consideraba sus hermanas menores le habían rogado por permiso para asistir a un festival en Kyoto acompañadas de los Rengoku.

E Inosuke y ella habían reñido, de modo que el muchacho con cabeza de jabalí se había encabritado y salido de la finca sin dar ningún tipo de explicación en medio de la pelea.

No recordaba la última vez que había cocinado para una persona.

Inosuke no había vuelto para cenar y su comida aún permanecía bajo una tapa de madera tallada para preservarla de los insectos y algún gato ladrón que ocasionalmente husmeaba por las cocinas. Aoi se había acostado enfurruñada, mascullando enojada que pronto volvería. Al despertar le avergonzaría reconocer que como ese minino se había escabullido casi sin hacer ruido a la cocina: el plato seguía allí, íntegro bajo la tapa. Un sentimiento incómodo se instaló en el fondo de su estómago y le resultaba difícil de poner en palabras.

De modo que aún con su yukata de dormir y con el pelo suelto casi hasta la cintura salió de la cocina, sus pies descalzos y fríos casi no emitían sonido.

Con pasos lánguidos caminó hasta la entrada de la finca, el viento frío de la primavera incipiente la despeinó mientras observaba las rejas oscuras que separaban la finca del camino, pensando que tomar aire fresco la obligaría a espabilar. Apenas amanecía, pero podía ya discernir la abertura de las puertas, cosa que la sorprendió.

Inosuke entró por ellas, muy consciente de que la sandora se encontraba en el umbral y apenas despierta. Dudó un instante, pero pronto volvió a su semblante de seguridad para continuar su su camino hasta ella.

¿Por qué estaba volviendo en primer lugar? Aoi tenía la tendencia de ser mandona, exigente y una sabelotodo insufrible.

Al acercarse y verla con nitidez casi perdió el aliento de un golpe. Ella le devolvió la mirada con los ojos acuosos y la boca entreabierta como si no consiguiera enunciar una frase. El cabello enmarañado y suelto caía como una oscura cortina que enmarcaba su rostro enrojecido por el aire frío; la yukata floja dejaba lucir breve pero seductoramente el inicio de sus senos.

Inosuke no lo sabía aún, pero esa imagen le sería repetitiva en las noches de insomnio que le seguirían; porque no podía poner en palabras los sentimientos que ese momento le provocó. Mucho menos cuando tras una larga mirada ella finalmente le habló:

— Bienvenido a casa, Inosuke.

Ya no recordaba por qué habían discutido, pero sí porque había retornado a ella.


Lo titulé el chispazo porque, bueno, es como la chispa que inició el fuego. Y porque no me gustó ningún otro título, que difícil me resulta dar nombre a las viñetas. Lo escribí en el trabajo porque una nunca sabe cuándo le agarra la inspiración, así que me merezco un review *manipulación emocional*.br /br /Le mando un beso, espero que les gustara./span/p