Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


El Tiempo Se Reduce En Lluvia

Capítulo I

- ¡Eres una desgracia para la familia! ¡Fuera de mi casa! - los gritos de su padre retumbaban en sus oídos, su madre lloraba mientras negaba con la cabeza al saber la noticia que había corrido por parte de sus compañeros de escuela, todo el mundo estaba enterado de su embarazo pero nadie sabía quien era el padre, al menos habían tenido la decencia de no decir quien era porque de lo contrario estaría en grandes aprietos, su mejilla dolía debido al golpe de su padre, su corazón también dolía pero nadie se daba cuenta de ello... absolutamente nadie porque solo se concentraban en verla sufrir.

- P-Papá... por favor - súplico a media voz mientras intentaba levantarse del suelo pero no sentía fuerzas, no podía levantarse, el tirón que su padre dio sobre su cabello la hizo gritar por que después la avento hacía la pared, su padre se había convertido en un animal en todo el sentido de la palabra, no se estaba midiendo en lo absoluto con ella que era su hijo - Te puedes quedar en esta casi si abortas a esa cosa - esas palabras la helaron por completo y es que no entendía como ellos siendo padres podían decir algo como aquello... parecía una pesadilla y ella realmente deseaba despertar cuanto antes.

- N-No - aseguro sujetandose de la pared colocandose de pie, a ella podían decirle cualquier cosa, absolutamente de todo pero con el bebé que llevaba dentro de ella nadie se iba a meter, nadie, su padre alzo la mano e impacto su puño sobre su mejilla, iba a caer pero se sostuvo de la pared mientras las lágrimas salían de sus ojos, fue retrocediendo poco a poco, esa ya no era su casa, esos ya no eran sus padres, la lluvia seguía cayendo con más fuerza, el cielo estaba completamente obscuro, había pensando que al llegar a casa le esperaría una sopa caliente pero le había esperado de todo menos aquello que deseaba.

- ¡Bien... fuera de mi casa golfa! - el agarre en su brazo la hizo estremercerse más no se quejo, su padre la condujo hasta la puerta para abrirla y aventarla sin ninguna consideración al suelo provocando un gemido de su parte al golpearse la muñeca con una piedra del jardín que había ayudado a plantar con su madre - ¡Nunca más vuelvas... estas muerta para nosotros! - le grito este intentando golpearla de nueva cuenta pero logro por centímetros arrastrarse hacía atrás presa del pánico que aquellas palabras, que aquellos actos le causaban... el dolor seguía allí pero era mucho más presente porque estaba sola desde ese momento.

- ¡Largo! - grito este y ella se levanto como pudo sintiendo las piernas temblar, giro el cuerpo y se quedo congelada al verlo... al ver a Ryoma desde el portal de su casa sosteniendo una sombrilla, su rostro no reflejaba ni siquiera pena, nada, no reflejaba nada, maldijo en ese momento que fueran vecinos, las lágrimas salieron por si solas y sus pies se movieron comenzando a correr como loca por las calles, ignoro a las personas que se habían detenido a ver la escena, ignoro a sus vecinos curiosos, ignoro a sus padres, ignoro a la única persona que amaba... ignoro todo aquello que dejaba atrás porque solo corrio con una cosa en mente... su bebé.


El sonido de la campana la sobresalto, su jefe le sonrió mientras le extendía la bandeja, de nueva cuenta se había sumergido en sus pensamientos pero no podía darse ese lujo cuando se encontraba en su trabajo, tomo la bandeja con maestría, llevaba trabajando un mes en ese restaurant de clase alta además de tener otros dos trabajos, uno de mesera igualmente pero en un restaurant de clase normal por decirlo de aquella manera, además trabajaba en una lavandería y es que le eran necesarios los tres trabajos para poder mantenerse tanto a su bebé como a ella misma.

- Mesa cinco - asintió con una sonrisa caminando hacía la puerta de la cocina, llevaba un mes sola, sobreviviendola sola, claro que había pasado momentos duros pero allí estaba, de pie gracias a sus esfuerzos, había conseguido un pequeño departamento el cual contaba con todo lo necesario a pesar de estar medio amontonado pero estaba bien, al menos así lo consideraba ella, no sabía nada de sus padres, había dejado de asistir al instituto porque después de todo no podía costearlo, Tomoka la ayudaba en lo que podía, algunas veces le llevaba comida junto con su novio Yuushi... les agradecía mucho de verdad.

Camino entre las mesas con paso calmado viendo como sus compañeras que se habían convertido en sus amigas caminaban con prisas y es que el restaurant había sido alquilado para una fiesta de jóvenes de 18 a 20 años, ella contaba con 17 años así que se sentía incómoda entre gente de aquella edad porque vivía con el miedo de encontrarselo, se detuvo delante de la mesa cinco - Su pedido - se apresuro a acomodar los platos con cuidado, había aprendido que nunca debían causar ruido o chocar entre ellos... la gente adinerada no toleraba aquellos desperfectos y vaya que le había costado aprenderlo a la mala manera.

Levanto un poco la vista observando el reloj de la pared, media hora más y su turno terminaba, solo media hora más y podía descansar sus pies - Sigo sin entender tu fascinación por ella Sanada... mujeres hay muchas - escucho el comentario de uno de los cuatro comensales y solo sintió una opresión en el pecho, eso mismo había pensando Ryoma por eso la había dejado embarazada para poder ser feliz con su prometida coreana - Y yo sigo sin entender como es que dices eso... naciste de una mujer, no puedes hablar mal de ellas - arremetio otro chico mientras ella tomaba el vino tomando un poco de aire, debía tener cuidado con los restos del corcho, de que no cayeran a las copas.

- Mi madre es una zorra... - aseguro el aludido, lo mejor era no mirarlos así que se concentro en servir las copas, a pesar de su edad ya tomaban vino, vaya que eran de clase alta aquellos jóvenes - Riuzaky Sakuno... ¿cuándo termina tu turno? - dio un respingo al escuchar su nombre y aún más al escuchar aquella pregunta, sus ojos conectaron con los de color lila, un apuesto jóven la estaba mirando con una ligera sonrisa que causo estragos en ella, era casi la misma sensanción que tenía cuando Ryoma la miraba con sus ojos gatunos, el peso que sentía se aligero cuando este apoyo ambos codos sobre la mesa escaneandola... por alguna razón aquel jóven le daba calma.


La ligera llovizna pronto se convertiría en una tormenta, al menos eso se anunciaba en el canal del clima, dio un ligero respingo al sentir las manos de su prometida pasando por su abdomen para abrazarlo por la espalda, se tenso cuando sus pechos dieron contra la misma que se encontraba desnuda pues acababan de tener intimidad, la sensanción era completamente diferente a cuando Sakuno lo abrazaba, con ella estaba más que claro que sentía amor pero por su prometida Taeyeon solo sentía cariño infinito porque la conocía desde niña... no sentía algo más hacía la pelirroja de ojos amatistas.

- Vuelve a la cama - susurro ella besando su espalda, tomo un poco de aire sin que ella lo notara, extrañaba demasiado a la cobriza, sus risas infantiles, sus sonrojos cada vez que la besaba, su tartamudeo nato, extrañaba todo de ella, sin embargo, desde el momento en que habían iniciado su relación él había tenido algo muy en claro, nunca iban a poder estar juntos, absolutamente nunca, sobre su espalda cargaba el nombre de una gran coorporación, millones de empleados dependían de que tomara el cargo contrayendo matrimonio con la heredera coreana de una coorporación en igualdad de condiciones que su empresa.

Él nunca había aspirado a la felicidad pero no había logrado en lo absoluto evitar enamorarse de Sakuno y es que cualquier hombre lo hubiera hecho porque era ella quien solo con sonreir podía quitar el peso de haber nacido en clase alta, sin embargo, nunca había estado en sus planes haberla embarazado, para nada, su plan era intentar algo serio con ella pero el día antes de que le diera la noticia de su embarazo su padre llamo anunciando su compromiso oficialmente, las palabras del mismo diciendo que era su deber le habían indicado que entre la cobriza y él nunca iba a haber algo serio.

Poso sus manos sobre las de la pelirroja para acariciarlas un poco, aún vigilaba a la cobriza, después de que saliera de su casa o mejor dicho después de que sus padres la corrieran había mantenido un ojo sobre ella porque aún la amaba, aún quería protegerla de todo, a ella y a su bebé, la había dejado sola pero era para protegerla de lo que su padre pudiera hacerle una vez se enterara que estaba embarazada, la amaba demasiado que por eso había preferido dejarla y permitirle que lo odiara a verla sufrir por las decisiones que él había tomado.

- Vamos - condujo a su prometida hacía la cama de nueva cuenta, mañana empezaría oficialmente su entrenamiento para dirigir la empresa era por eso que ya no asistía al instituto, al igualn que la cobriza, le había hecho mucho daño pero solo podía conformarse con amarla desde la lejanía... con eso le bastaba.


- ¿D-Disculpe? - intento de verdad no tartamudear pero fallo en ello ante aquella pregunta y no era la única sorprendida porque las otras tres personas miraban al ojilila como si se hubiera vuelto loco y ella sentía lo mismo, Dios, bastaba con solo verlo que él era alguno de esos herederos que manejarían una gran empresa algún día mientras ella era simplemente una mesera o quiza el jóven solo buscaba una aventura de una noche y ella sinceramente no podía darse el lujo de permitirle aquello aún menos cuando estaba esperando un bebé.

- Pregunte, ¿cuándo termina tu turno? - contesto este con una sonrisa, la estaba viendo fijamente y su mirada estaba logrando hacerla sentir demasiado nerviosa, el cabello del jóven tenía destellos azulados pero al mismo tiempo morados, era completamente alguien guapo y ella no estaba a su altura de eso estaba completamente segura si debía ser sincera - N-No puedo contestar la pregunta señor - aseguro con una ligera sonrisa apresurandose a tomar la bandeja para salir corriendo de allí cuando la risa de un jóven pelinegro llamo su atención, este encarno una ceja y negó con la cabeza.

- Estas hablando con el heredero de toda Asia... Yukimura Seiichi, de hecho este restaurant es suyo - un jadeo ahogado salio de sus labios, eso debía ser una broma de muy mal gusto, sentía que en cualquier momento se iba a desmayar además de que la cabeza le estaba comenzando a punzar, sentía un poco de frío sin contar que su vientre pesaba un poco, si algo le pasaba a su bebé jamás se lo iba a perdonar - ¿Sabes qué tienes qué hacer con la pregunta? Contestar - el que había llamado zorra a su madre era un jóven de cabello pelirroja que la miraba con alteza... ella odiaba aquellas miradas por mucho.

- M-Mi turno termina en media hora Y-Yukimura-sama - contesto haciendo una reverencia dando media vuelta cuando una mano se lo impidio, giro la cabeza viendo que un jóven de cabello plateado sostenía su muñeca, algunas de sus compañeras la miraron con miedo y ella solo trago duro, eso no podía estar pasando, tenían que estar bromeando - Él no ha dicho que puedas marcharte - su cuerpo se tenso ante aquello, solo quería salir corriendo de allí cuanto antes, solo quería llegar a casa y descansar porque su cabeza dolía demasiado.

- M-Me disculpo p-pero debo continuar atendiendo más mesas - aseguro intentando que la soltaran pero no iba a ser así, una ligera risa la hizo devolver la vista hacía el ojilila que encarno una ceja - Si ese es el problema... cena con nosotros ahora - abrio los ojos asustada por aquello, algo le decía que debía obedecer pero sentía miedo de ellos - ¿Algún problema? - la voz de su jefe fue su salvación, rezaba porque la salvara de esos jóvenes pero algo le decía que no iba a ser así en lo absoluto.


Seguía sin entender como es que había terminado sentada junto al dueño del restaurant, el ojilila condujo la copa de vino hacía sus labios mientras una de sus compañeras le servía vino con calma, odiaba aquello pero no podía quejarse - N-No gracias... no puedo beber - le dijo a su compañera que asintió apartando la copa caminando de regreso hacía la cocina por su plato - ¿No puedes beber? ¿Por qué? - pregunto el jóven pelirrojo encarnando una ceja, trago duro pero lo mejor era decirlo para poder irse porque no deseaba caer en las redes de gente adinerada de nueva cuenta.

- E-Estoy embarazada - contesto con calma notando las miradas de sorpresa de todos los de la mesa menos la de Yukimura que solo condujo su copa de nueva cuenta hacía sus labios - ¿Y el padre? - pregunto con total calma, como si nada malo hubiera pasado lo que en verdad la sorprendio - N-No esta conmigo - aseguro mientras apretaba los puños sobre sus muslos colocandose de pie, hasta ahí había terminado aquella conversación o sea lo que sea que tenían, sabía de alguna u otra manera que no quedaba nada más que decir por lo que hizo una reverencia para retirarse.

- No te he dicho que puedas irte... quiero ser el padre de tu hijo - lo siguiente que sucedio fue peor que su reacción de tambalearse, el jóven pelirrojo escupio lo que estaba bebiendo, el jóven peliplateado se atraganto con la comida y el pelinegro comenzo a toser al haberse medio atragantado también, es que era simple y sencillamente difícil de creer, aquello le resultaba una completa locura por no decir otra cosa - ¿U-Usted está loco? - pregunto y este solo solto una suave risa negando con la cabeza y es que no podía entender como de buenas a primeras podía decir algo así sin siquiera conocerla además de que estaba embarazada de alguien más... no de él.

- No... me atraes y tengo la sospecha de que si te dejo ir no volverás así que te quiero conmigo, no puedo decirte que estoy enamorado pero como mínimo siento cosas que por ninguna otra mujer siento así que vuelve a la mesa que celebraremos que desde hoy eres mi pareja - bien, eso estaba cada vez más retorcido por lo que retrocedio un poco causando un gruñido de parte del ojilila que se levanto de su asiento caminando hasta donde se encontraba para sujetarla por la muñeca y hacerla tomar asiento de nueva cuenta a su lado.

Algo le decía que desde ese momento su vida iba a cambiar.


Giro sobre su cuerpo cuando el sonido del celular lo hizo gruñir, miro a su lado a la pelirroja que estaba completamente dormida, su respiración era tranquila así que sabía que no se iba a despertar, tomo el aparato levantandose de la cama para caminar de prisa hacía el sanitario, cerro la puerta mirando el identificador de llamadas - ¿Le sucedio algo? - la ligera opresión en su pecho se intensifico al sentir que quiza algo malo le hubiera sucedido a los dos porque si era así nunca se lo iba a perdonar y no dudaba de aquello.

- No señor es solo que su turno termino pero no ha salido del restaurant - dio un leve suspiro, lo más seguro era que estuviera hablando con su jefe y por eso se estuviera tardando dentro - Debe estar ocupada con su jefe, terminen la guardia por hoy - y dicho esto colgo para regresar hacía la cama, necesitaba calmarse porque mañana iba a ser un día demasiado cansado pero sobre todas las cosas debía de preocuparse un poco más por ella, ella lo necesitaba y no estaba allí, el remordimiento lo estaba consumiendo poco a poco, sin embargo, no podía hacer nada, lo mejor era solo vigilarlos de lejos y drenar los sentimientos hacía ambos... era lo mejor e iba a empezar a hacerlo.


Miro a los otros tres que estaban cenando con total calma después de que la noticia los impactara, Seiichi jugaba con la copa de vino en los labios y eso la estaba sacando de quicio porque no le gustaba en lo absoluto que bebiera, lo odiaba a más no poder, recordaba los momentos en los que su padre bebía y terminaba golpeando a su madre - No bebas - ataco quitando la copa de sus manos viendo que este la veía con una ligera sonrisa pero al mismo tiempo con una mueca de enfado, sintio el agarre en su mentón y se encontro con los ojos lilas que brillaban con un poco de diversión.

- Quiza por eso me atraes pero te dejare en claro que detesto que me ordenen - aseguro este soltandola con suavidad para apartar la copa de vino y tomar los cubiertos, ella miro la comida pero sentía vergüenza de comer con ellos puesto que en su vida había usado cubiertos, se mordio ligeramente el labio al darse cuenta de aquello, escucho una suave risa y después el sonido de la silla, giro el rostro mirando a Seiichi que le indico que se levantara de la mesa, lo hizo cuidando el no tirar algo y este tomo asiento para a continuación sentarla sobre su regazo.

Se sonrojo demasiado ante aquello mientras este pasaba con suavidad sus manos por sus costados sujetando los cubiertos con un gesto rápido, corto la carne con maestría para posarla sobre sus labios - Come - susurro sobre su oído así que entreabrio los labios acatando la orden disfrutando de lo jugosa que era la carne, este aparto el tenedor dejandolo sobre el borde del plato mientras tomaba con cuidado algo con la cuchara, no sabía que era pero no tenía un aspecto como para comer - Abre la boca, te gustara - asintió no tan convencida y este le dio de comer de nueva cuenta... sabía rica aquella cosa verde.

Sintio las miradas de todo el mundo sobre ambos y por todo el mundo se refería a todo el mundo, los jóvenes y señoritas los miraban o mejor dicho quiza solo a ella - Jamás creí que te vería de esa manera Seiichi... alimentando a la plebe - se escucho un comentario y algunas risas de parte de mujeres, ella solo bajo la mirada sintiendo de pronto un nudo en la garganta - ¿Quieres qué me encargue de tu empresa? Mañana leerás en los periódicos que te has quedado sin nada - siseo este con un tono demasiado frío que hasta ella le helo los huesos... era demasiado parecido a Ryoma pero sentía que este no la iba a lastimar, al menos no por cuenta propia así que por eso sonrió un poco, iba a confiar en él... de verdad iba a confiar.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los reviews.