Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
El Tiempo Se Reduce En Lluvia
Capítulo II
Seiichi condujo una de sus manos hacía su vientre para tranquilizarla, ella no estaba tranquila en lo absoluto pero con esa caricia se calmo considerablemente - Cualquier persona que tenga que decirme algo al respecto que lo diga aquí y ahora - sentencio este con voz firme tomando a todos por sorpresa, no era para menos si se le veía demasiado enojado - ¡Yo si tengo algo que decir! - de entre todos se levanto una rubia de pechos prominentes que la miraba con verdadero odio, ella no la conocía pero la misma parecía querer enterrarla en ese momento tres metros bajo tierra.
- Adelante - pidio este con calma viendo que la chica la señalaba a ella con el dedo - No es de nuestra clase social, ni siquiera tiene porque estar en tu mesa, nadie en nuestro círculo social la aceptara - aseguro esta con una sonrisa de suficiencia viendo que él solo encarnaba una ceja, ella solo quería salir de allí corriendo, no quería escuchar sus palabras hirientes por lo que intento levantarse pero Seiichi la sujeto con firmeza de la cintura mientras besaba su cuello lo que le causo un sonrojo monumental en sus mejillas - Me da lo mismo lo que piensas - la sujeto con firmeza para levantarse al igual que ella.
La tomo de la mano con suavidad para mirar a sus amigos que asintieron con la cabeza colocandose de pie igualmente, ella no sabía que hacer, comenzaron con su camino hacía la salida del restaurant, ella solo tenía en mente que necesitaba su bolso pero antes de darse cuenta una de sus compañeras se lo entrego con una sonrisa que contesto mientras era jalada para continuar con su camino, el frío dio de lleno en su rostro lo que la hizo estremercerse por lo que Seiichi se detuvo despojandose de su abrigo para cubrirla con el mismo... una sensación de cálidez la embargo por completo ante aquello.
- Vamos - la condujo hacía un auto cons los vidrios polarizados, eso si que era nuevo pero lo mejor era no preguntar, la puerta fue abierta por este y le indico que entrara, lo hizo sin mediar palabra - Nos vemos mañana - se despidio de sus amigos que asintieron con la cabeza para sonreirle a ella, el ojilila subio al auto que emprendio la marcha una vez la puerta estuvo cerrada, al parecer tenía un conductor pero el vidrio que los separaba no dejaba ver quien era este, vio que el ojilila tomaba su celular para marcar un número, se sentía un poco nerviosa ante el ambiente que los rodeaba, la tensión.
- Quiero que compres la empresa de los Akabane, asegurate de terminar con ellos - y dicho esto colgó, ella lo miro al ladear la cabeza viendo que estaba como si nada, se mordio el labio imaginando que era la familia de aquella chica, sintio que este daba media vuelta para acomodarse sobre sus piernas, se tenso al verlo cerrar los ojos con una ligera sonrisa en los labios, insintivamente su mano se movio sola como para acariciarle el cabello con calma, este se relajo y ella sonrió, algo le decía que todo iba a estar bien entre ambos.
Miro el celular que estaba sobre la mesa, no tenía noticias de ella, la guardia que había colocado le había dicho que al terminar él mismo con su turno no habían sabido nada más de ella pero que ese día no se había presentado a ninguno de sus trabajos, era media tarde y no sabía nada de ella, había ordenado que la buscaran hasta debajo de las piedras porque en verdad era importante, era su vida entera y si algo les sucedía a algunos de los dos entonces si que iban a haber verdaderos problemas porque solo quería protegerlos de todo y eso no era un crimen.
- ¿Ryoma? - alzo la cabeza encontrandose con su prometida pelirroja que lo miraba con una ceja encarnada aunque reconocio que estaba preocupada por él y eso era precisamente lo que quería evitar - Tranquila, es solo que no me siento muy bien - ella abrio los ojos asombrada mientras un grito era callado con sus dedos, la vio caminar hasta donde estaba para inclinarse y besar con suavidad su mejilla - Ahora mismo te preparo algo - aseguro mientras daba media vuelta, la vio caminar a la cocina, ella era una buena cocinera pero nunca se iba a comparar con Sakuno.
La escucho tararear una canción y sonrió un poco, eran completamente diferentes, no sabía como lidiar con aquello sin terminar lastimando a alguien, se levanto de su asiento tomando su celular, lo mejor era distraerse un poco, no podía darse el lujo de pensar en la cobriza cuando estaba con Taeyeon, no quería hacer más daño del que ya había causado así que lo mejor era despejar su mente y una idea desde hace mucho tiempo estaba rondando su mente así que suponía que ese era el mejor momento para llevarlo a cabo, además vería una sonrisa en los labios de la pelirroja.
- ¿Qué te parece una cita? - pregunto llamando su atención desde el marco de la puerta de la cocina del departamento, ella giro sorprendida pero asintió con un sonrojo en sus mejillas, si, lo mejor era dejar de lado a Sakuno... al menos por el momento.
Se removio un poco en la cama, desde que hubieran llegado a su mansión durante la noche había estado durmiendo, la cabeza le daba vueltas en esos momentos, los vómitos mañaneros estaban comenzando a presentarse con mayor regularidad, abrio ligeramente los ojos viendo que estaba en una enorme cama, el material de las sábanas debía ser costoso así que opto por pensar que eran sábanas de seda, las arcadas se hicieron presentes, intento levantarse pero cayo de nueva cuenta a la cama respirando con dificultad, el pecho le ardía al igual que la garganta y eso era horrible, demasiado de hecho.
- Sakuno - miro hacía delante a Seiichi que le sonreía un poco, por alguna extraña razón escuchar su nombre de sus labios le gusto demasiado pero no le duro demasiada la emoción cuando se llevo una mano a los labios, este se apresuro a entrar a la habitación para sostenerla contra sus brazos y llevarla al sanitario, la deposito con cuidado sobre el suelo para que vomitara en el inodoro, se sujeto con fuerza del piso sintiendo el sabor agrio del vómito, el ojilila la sostuvo de la cintura mientras se encargaba de que su cabello no se ensuciara, aquello lo agradecio demasiado porque no quería verse como un asco.
Dejo de vomitar y se dio cuenta de que las lágrimas habían salido de sus ojos, no sabía como iba a poder sola con el embarazo, necesitaba a su madre en esos momentos, sus consejos, un apoyo de sus padres, el apoyo de él también lo necesitaba, las caricias suaves en su espalda llamaron su atención, Yukimura la azlo para caminar al lavabo donde la ayudo a lavarse los dientes al igual que el rostro, una vez termino la llevo en brazos hasta la cama donde la deposito de nueva cuenta, la arropo con cuidado mientras le sonreía sinceramente y solo eso basto para que sonriera como una niña pequeña.
- Llame a la mejor nutrológa del país para que te revise, necesitas comer más, más tarde vendrá un ginecólogo para hacerte exámenes necesarios, tienes a mi servicio a tu entera disposición para lo que desees, a mí me tendrás aquí puesto que dormiremos en la misma habitación, si necesitas algo solo dilo porque me encargare de que lo tengas... quiero cuidarte si me permites... quiero formar parte de tu embarazo por completo - se sorprendio por aquellas palabras pues la verdad no se las esperaba, es más, ella juraba que él solo estaba bromeando durante la cena pero no, no era así.
Yukimura Seiichi iba en verdad con ella, las lágrimas salieron de nueva cuenta de sus ojos mientras lo abrazaba con fuerza, este la apreto contra su cuerpo para acariciar su espalda - G-Gracias - agradecio con una sonrisa tierna en el rostro viendo que él solo suspiraba un poco para acariciar su cabello - No llores... no es bueno llorar - aseguro este y ella solo gruño en respuesta mientras se separaba un poco, era igual a Ryoma en aquellos sentidos y solo esperaba de verdad saber lidiar porque sino entonces estaban en grandes aprietos pero sentía que estarían bien, solo era cuestión de tiempo.
- Bien... ¿nosotros qué somos? - pregunto un poco más calmada, los cambios de humor comenzaban a hacerse presentes y esperaba de verdad poder lidiar con ellos - Somos novios, si no te parece lo siento - noto el sarcasmo en aquella frase pero no dijo nada, ladeo un poco la cabeza y lo miro detenidamente, era muy guapo así que tenía que asegurarse de algo - No te quiero cerca de mujeres y hablo en serio, si vamos a estar juntos entonces eres solo mío - después de cinco segundos se dio cuenta de lo que había dicho y los colores subieron por completo a su rostro, este encarno una ceja divertido.
- Jamás te engañaría, no va conmigo te lo aseguro, me quedare en casa contigo hoy pero mañana me acompañaras a la oficina - ella solo asintió cohibida hasta que lo volvio a mirar confundida por aquello de la oficina y es que no entendía muy bien - Si, manejo la empresa de mi familia, duerme un poco - le indico que se recostara en la cama con un ademán mientras se levantaba y salía de la habitación, era un poco extraño pero le gustaba... un poco como mínimo.
Tomo la mano de su prometida con una sonrisa en el rostro mientras comenzaban con su camino hacía una heladería, era una cita normal, como personas normales a pesar de que no lo eran, se detuvieron en la misma y entonces se quedo de piedra... allí estaba ella y no con alguien de clase media, o no, Sakuno estaba nada más y nada menos que con Yuimura Seiichi, el heredero de toda Asia, incluso sus padres trabajaban para la empresa de este, quizo dar media vuelta y salir corriendo pero era demasiado tarde porque ella giro en el preciso momento en que él la estaba mirando.
Estaba hermosa, mucho más que hermosa, él se coloco la máscara de indiferencia al tomar de la cintura a la pelirroja que solo rió suavemente ajena a todo lo sucedido, Sakuno solo se mordio un poco el labio girando la cabeza hacía el ojilila que al parecer la llamaba, un pinchazo de dolor se hizo presente al ver que ella le sonreía a este, Seiichi la tomo de la mano para conducirla fuera de la heladería y fue en ese preciso momento cuando Taeyeon lo jalo para entrar, pasaron muy cerca el uno del otro pero no se miraron, él sintio que algo se llevaba ella, se contuvo de girar y solo entro al lugar.
- ¿Estás bien? ¡Ryoma! - miro a su prometida que lo miraba con un poco de molestia en la mirada, le sonrió con calma mientras besaba con suavidad sus labios logrando un sonrojo en sus mejillas - ¡Ahhh! - gritos se escucharon cuando una llovizna se hizo presente a media tarde, el sol estaba en su punto pero aún así comenzo a llover suavemente, giro la cabeza y la vio subir a un auto que emprendio la marcha de inmediato, no sintio su mirada sobre ella pero si alcanzo a ver como el ojilila se inclinaba, no quería saber que pasaba por lo que solo se concentro en su cita de esa tarde, era lo mejor para los dos.
- ¿De qué sabor quieres? - pregunto la de ojos amatistas captando su atención, se inclino para besar su mejilla alejando aquellos malos pensamientos de su cabeza - Que sea sorpresa - murmuro cerca de su oído causando una risa nerviosa de su parte, sin duda alguna un gesto infantil, la vio acercarse al mostrador para pedir mientras él solo se pasaba una mano por los cabellos alejando la imágen de ella de su cabeza pero le era imposible hacerlo, la amaba aún, dudaba que algún día dejara de amarla porque simple y sencillamente sentía algo muy grande por ella.
Usaba ropa linda de hecho, no sabía que relación tenía con Yukimura pero ahora sabía porque había renunciado a sus trabajos, estaba preciosa usando aquel pescador de color café además de una blusa de tirantes delgados de color blanca, unos tenis del mismo color que le quedaban inocentemente, su cabello estaba acairelado, sin duda alguna una preciosidad, sentía que el ojilila la haría feliz pero la idea de que fuera el padre de su hijo o hija no le gustaba en lo absoluto... eso simplemente le revolvía el estómago, esperaba aún así que Sakuno fuera feliz porque vaya que se lo merecía.
- Aquí tienes - su prometida coloco delante de él un helado de chispas de menta, sonrió mientras tomaba su mano, era hora de regresar a casa... era lo mejor en esos momentos.
El auto se estaciono en la mansión, la nutriológa le había indicado que debía comer un poco de helado en algunos días puesto que contenía caloría suficientes como para que su organismo retuviera la comida el tiempo suficiente como para generar proteínas, no había entendido aquello pero Seiichi la había arrastrado hasta la heladería más cercana, jamás había pasado por su cabeza la idea de encontrarse de nuevo con él quien estaba de la mano de su prometida y se encargo demasiado bien de dejarle en claro que en ningún momento la había amado al tomarla de la cintura en sus narices.
Eso lo tenía más que claro pero tampoco estaba de más tener un poco de tacto aunque de Ryoma ya no esperaba nada, una ligera llovizna había comenzando, Seiichi le había indicado que esperara hasta que llegaran con una sombrilla así que allí estaban los dos - ¿Te sucede algo? Te noto... decaída - señalo él como si fuera lo más obvio del mundo, negó con la cabeza mientras sonreía con calma, agradecio a los cielos que el mayordomo llegara con la sombrilla por lo que con paso calmado tomo la mano del ojilila quien la atrajo demasiado cerca de su cuerpo para entrar de prisa a la mansión.
Le parecía un poco obstinado que se hubiera empeñado en que ni una gota cayera sobre su cuerpo y es que era un poco rídiculo por no decir mucho aquello puesto que el auto estaba estaciono un poco alejado de las escaleras de entrada pero no iba a decir nada, la sombrilla fue tomada por el mayordomo que se retiro haciendo una reverencia mientras Seiichi la tomaba de la mano caminando con dirección hacía el comedor, al parecer era la hora de la comida aunque para ella ya era un poco tarde más no dijo nada, la ayudo a tomar asiento y él después hizo lo mismo, la miro con una sonrisa y ella solo se la devolvio.
- Te ves hermosa vestida de esa manera - aseguro causando un sonrojo en sus mejillas, no esperaba una especie de cumplido por parte de este puesto que no lo conocía demasiado como para saber como era su personalidad - G-Gracias - una mucama se apresuro a dejar delante de ella una copa de helado, vio que él no tenía una así que encarno una ceja - No me gusta el helado lo siento - una suave risa salio de sus labios al escuchar aquello, debía ser una broma - ¿E-Es broma? - pregunto viendo que él se acomodaba correctamente en la silla cruzando las piernas y encarnando una ceja, no, no era broma.
- Tengo una mala experiencia con los helados... mi madre me dejo comiendo uno justo aquí mientras se marchaba para siempre de mi vida, no se despidio tan solo se marcho, mi padre me llevo a una heladería y me dio una copa enorme con una sonrisa, a las dos horas no regreso por mi, desaparecio con su amante, mi abuelo se hizo cargo de mi desde entonces, murio mientras yo comía helado en la cocina, por eso no me gustan - su sinceridad fue aplastante para ella por lo que solo aparto un poco la copa pero entonces sonrió como si fuera a hacer una maldad.
Se llevo a los labios un poco de helado para correr donde este, alejo su silla y termino sentada a horcajadas sobre sus piernas, este instintivamente la sujeto por la cintura mientras sus manos pasaban por su cuello, ella nunca hubiera hecho algo como aquello, quiza solo con Ryoma pero quería por alguna erxtraña razón verlo sonreir sinceramente por eso no dudo en inclinarse para rozar sus labios, como penso este se aparto al darse cuenta de lo que quería pero ella no iba a aceptar un no por respuesta por lo que lo tomo de la nuca con suavidad para que no escapara pero él se estaba resistiendo mucho.
- Ni se te ocurra Sakuno - señalo y ella solo rozo sus labios antes de besarlo correctamente, el beso sabía a helado de vainilla con fresa, estaba frío pero en instantes el calor de sus bocas se hizo presente, Seiichi se rindio al beso mientras ella se sonrojaba, su corazón latía demasiado rápido, entreabrio sus labios dejando que la lengua juguetona de él entrara para comer el helado que estaba en sus labios, lo escucho gruñir al sentir lo helado pero eso solo aumento su sonrisa, el ojilila se perdio por completo y ella igual, por primera vez estaba besando a alguien que no era él y se sentía... tan correcto.
Antes de darse cuenta este la tomo de la cintura pegandola más a su cuerpo, el calor subio demasiado en sus cuerpos y Seiichi se levanto con ella para encaminarse escaleras arriba, eso no debía pasar pero no parecía que a alguno de los dos les importara demasiado, las escaleras quedaron atrás, la puerta se cerro y sintio la superficie de la cama, el beso termino y ella lo observo intentando recuperar la respiración, sus manos viajaron hacía sus mejillas haciendo caricias tiernas arrancandole una sonrisa sincera a Seiichi que agito su corazón como cuando él le sonreía únicamente.
- No quiero ir de prisa... realmente me gustas así que solo quiero dormir contigo - asintió viendo que este se acomodaba en la cama atrayendola con la mano hacía su cuerpo para poder descansar, se acurruco en su pecho y él acaricio su espalda con suavidad... iba a olvidar a Ryoma, lo iba a hacer aunque en ello se le fuera la vida.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los comentarios.
