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Lamento la tardanza realmente.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

The Prince Of Tennis no me pertenece.


El Tiempo Se Reduce En Lluvia

Capítulo III

Un suave moviento la hizo removerse como un animalito en la cama, tenía sueño aún y no pensaba desepertar hasta que fuera muy tarde, el movimiento siguio y gruño abriendo poco a poco los ojos para encontrarse con una sútil sonrisa en los labios del ojilila que la miraba como si estuviera esperando algo - Debes darte una ducha, salimos en una hora y aún tienes que desayunar - asintió no tan convencida para tomar asiento en la cama intentando despertarse por completo pero es que aún tenía sueño y el gran bostezo que dio lo comprobaba, sus ojos se cerraron un poco pero espabilo, debía darse prisa.

- Duerme un poco, hare unas llamadas - encarno una ceja al verlo tomar su celular y negó con la cabeza ante la mirada de Seiichi que no entendía porque decía que no - Quiero ir... por favor - súplico y este asintió aunque se notaba que no estaba demasiado convencido pero es que de verdad no deseaba estar todo el día en la cama - Bien, date prisa - se levanto colocandose las pantuflas para caminar hacía la ducha siendo consciente de que sería rápida pues vaya que tenía hambre, demasiado, el agua hizo contacto con su piel relajandola al instante, se sentía demasiado bien en esos momentos, el agua le gustaba.

Salio después de unos veinte minutos con una toalla secando su cabello, miro lo que usaría y se apresuro a vestirse, el vestido de tirantes delgados le llegaba un poco debajo de la rodilla siendo de color azul cielo, unos zapatos "ballerinas" de color blanco con un moño lateral azul, camino hasta el espejo y se peino el cabello lacio con rápidez para salir de la habitación, bajo las escaleras escuchando el absoluto silencio que rodeaba la mansión, el ambiente era tranquilo pero ella sinceramente no lo soportaría por mucho tiempo pero se veía que Yukimura estaba familiariazo con este y no se quejaba en lo absoluto.

Entro en el comedor viendolo beber una taza de té mientras hojeaba algunos documentos, parecía una persona mayor cuando no lo era, tomo asiento a un lado de este y una mucama se apresuro a colocar platos frente a ella, miro la comida, era demasiada pero sabía que era lo que la nutriológa había ordenado - Gracias - le agradecio a esta que hizo una reverencia para salir de allí junto con sus demás compañeras, miro al ojilila que no había levantado la vista de los documentos - ¿N-No vas a desayunar? - pregunto llamando la atención de este que sonrió negando con la cabeza tan solo señalando el té.

Se llevo a los labios un pedazo de fruta cuando los ojos se iluminaron - ¿P-Puedo comerlas con c-chocolate? - pregunto y este solo solto una sútil risa haciendole una seña al ama de llaves que era una mujer buena y la había tratado bien, esta asintió saliendo de allí y varios segundos después entro una mucama con un tazón enorme de chocolate derretido, lo coloco delante de ella y los ojos se le iluminaron, tenía demasiado antojo de chocolate, se apresuro a rodear la fruta con aquella sustancia y comenzo con su desayuno demasiado feliz... se sentía muy feliz de hecho.


Miro a su madre que parecía a punto de lanzarsele encima después de lo que había dicho - ¡¿Qué tú qué?! - si, le había dicho que Sakuno estaba embarazada, era lo mejor porque se había enterado de que lo estaba investigando para no hechar a perder el compromiso con Taeyeon, lo había arruinado con aquello y estaba dispuesto a afrontar lo que viniera - Fue un desliz - aseguro aunque no era así, mentía, él claro que la amaba porque no iba a mentirse, sabía dentro de si mismo que mentirse diciendo que la iba a olvidar lo desgastaría, la amaba aún, amaba a los dos como nunca amaría a alguien y no pensaba mentirse, ya no.

- No le dirás de esto a tu padre ni a Taeyeon, yo me encargare - y dicho esto se coloco de pie tomando los lentes negros que se coloco con suma rápidez, parecía nerviosa y sabía porque eso sería un escándalo y su madre... odiaba los escándalos, hace algunos años hubo una temporada en la que estuvieron en el ojo del huracán debido a que su padre se había acostado con su secretaria y esta tenía un video, ahí conocio de lo que era capaz su madre al hacerle cosas a la secretaria que deseaba olvidar, no había pensado que pudiera ser tan mala, había estado demasiado equivocado con respecto a eso.

La vio salir y suspiro colocandose de pie, necesitaba un descanso cuanto antes, la cabeza le taladraba, sin embargo, el sonido de su celular llamo su atención, miro el número desconocido - ¿Bueno? - se sorprendio cuando escucho la voz de Taeyeon al fondo más una risa estridente fue lo que se escucho en su oído - Hemos secuestrado a la señorita, no hables con la policía, te llamaremos en una hora - y dicho esto colgó, ¿por qúe diablos le sucedían esas cosas a él?, estaba considerando seriamente que era el karma por haber sido un maldito mentiroso con Sakuno, tan solo quería un momento tranquilo.


Se encontraba en la enorme oficina de Seiichi quien en esos momentos estaba en una reunión, las personas la habían visto como un alien cuando la hubieran visto entrar con él de la mano pero este solo le había dicho que no se preocupara por aquello, la puerta sonó y se giro esperando ver al ojilila... fue como un mecanismo de defensa levantarse del enorme sillón pasando las manos por su vientre al ver a Echizen Ryoma recargado sobre la enorme puerta de ébano mirandola, no sabía que hacía allí, no deseaba verlo, el miedo que le tenía era demasiado después de todo el daño que le había causado.

- No vengo por ti, espero a Seiichi - señalo como si fuera lo más obvio del mundo y una pregunta resalto en su mente, ¿qué relación tenía con el ojilila?, la pregunta iba a ser correspondida de inmediato al ver al aludido entrar caminando con su asistente que le decía algunas cosas en otro idioma y él solo asentía con la cabeza - ¿Ryoma? ¿Qué haces aquí?... Terminaremos más tarde - le señalo a su asistente que hizo una profunda reverencia para dar media vuelta y retirarse, el miedo que sintio en ese momento la paralizo por completo... ¿eran amigos cercanos?, no quería saber si era así, no lo deseaba...

- ¿Quién es ella? - y ahí estaba lo que temía, la estaba negando o era porque había algo más, se mordio el labio sintiendo que el ojilila se acercaba hasta donde se encontraba para tomarla de la cintura en un gesto posesivo - Mi novia, ¿necesitas algo? - miro el rostro del peliverde que se mantenía impasible, había pensado que este había entrado a aquella oficina y a aquella empresa porque la estaba buscando, como los inspectores privados que aparecían en las películas, estaba equivocada, había dado con ella por una tremenda casualidad del destino, Ryoma la miro solo unos segundos como si nada.

Por instinto tomo la mano de Yukimura que le sonrió ligeramente - Un asunto privado sino te molesta - contesto a su pregunta y este la tomo del mentón para dejar un casto beso en sus labios - Sal unos momentos, pidele lo que desees a mi asistente - asintió con un rubor en sus mejillas para salir de inmediato de allí, una vez la puerta fue cerrada sintio que el aire le faltaba - ¿Sakuno-san? - la asistente corrio donde ella y le indico con un gesto que no gritara por favor, esta confundida la condujo hasta una puerta lateral, su sorpresa aumento al encontrarse con una habitación, parecía una enorme suite de hotel.

- Le buscare agua o... ¿desea algo más? - pregunto llamando su atención, Dios, si ellos eran amigos no podía quedarse con Seiichi, no podía, no se podía de verdad - L-Leche por favor - murmuro sintiendo la garganta ahogada y esta asintió saliendo de inmediato de la estancia... su vida oficialmente era horrible.


Claro que sabía que allí se la iba a encontrar, Dios, lo sabía, había hablado con los detectives y estos habían dado con ella, de por si él mismo la había visto con su amigo, detalle que había olvidado porque no solo eran conocidos, agradecía que en ese momento de la heladería hubiera estado Taeyeon de lo contrario se hubiera derrumbado, Seiichi era heredero de toda Asia por decirlo de esa manera y era su amigo, el haberlo visto con Sakuno solo lo hundio más, su amigo esperaba a que hablara ya que ambos estaban sentados pero las palabras no salían, no sabía si decirle que él era algo de la cobriza, no lo sabía.

- Secuestraron a Taeyeon y necesito tu ayuda, mi padre esta con tu equipo de inteligencia pero creo que tendremos que pagar rescate así que... - dejo inconclusa la frase, vio que el ojilila lo miraba como medio espantado lo cual era algo extraño ya que por lo general siempre estaba impasible ante todo - Te comunicare de inmediato con mi vicepresidente y podras arreglarte con él, mantenme informado de todo... lo siento Ryoma, se que es tu prometida - negó con suavidad, si, había tomado la decisión de no decirle nada a su amigo, era lo mejor para todos, se levanto con intenciones de marcharse de allí cuanto antes.

- Gracias... te mantendre avisado - dicho esto camino hasta la puerta con intenciones de salir de allí cuanto antes, necesitaba alejarse, maldijo por lo bajo el haberse encontrado con ella, no debía de ser así pero Taeyeon era demasiado importante en su vida porque sabía que con ella a su lado iba a poder olvidar a Sakuno, tenía que hacerlo, no podía darse el lujo de intentar reconquistarla, si, si la amaba pero no estaba en su destino quedarse juntos, salio de allí corriendo al elevador, necesitaba alejarse antes de que fuera donde ella, la tomara de la mano y la besara hasta cansarse y sabía que eso jamás iba a suceder.

Las puertas del elevador se cerraron y tomo aire... necesitaba irse lejos de Sakuno cuanto antes, eso necesitaba.


Tomo el pomo de la puerta suspirando un poco, él no era tonto, sabía lo que estaba pasando con Sakuno, había mandado a hacer algunas investigaciones, el padre de su bebé era Ryoma, su amigo no se lo iba a decir, era más que obvio, lo conocía lo suficiente como para asegurar que este jamás iba a abrir la boca, abrio la puerta una vez se hubiera asegurado que su asistente se tomara antes su tiempo de almorzar, entro en la habitación cerrando la misma con seguro, de esa manera ella no escaparía y la pondría a prueba, iba a saber si ella valía la pena y quería apostar a que si lo valía, era lo que deseaba.

- Sakuno, ¿estás bien? - pregunto llamando su atención, su asistente le había dicho que era el décimo vaso de leche y ya se estaba preocupando un poco, pero entonces se dio cuenta de como ella estaba sobre la cama de la suite que se encontraba al lado de su oficina, la había mandado a colocar para cuando la cabeza le taladrara después de muchos documentos y ajetreos, era algo así como una sala de reposo, no para otros fines por supuesto, la vio allí abrazada a sus rodillas en medio de la enorme cama llorando a lágrima viva, aquello no se lo había esperado pero si tenía una pregunta... ¿era por Ryoma o por él?.

Se acerco de prisa hacía donde esta estaba llorando para posar una de sus manos por espalda sintiendola temblar con más fuerza - Sakuno - la volvio a llamar pero ella solo negó con la cabeza y él estaba un poco desesperado ante que no dejaba de llorar - L-Lo s-siento.. lo siento tanto... y-yo no sabía que era tu amigo lo juro... ¡l-lo s-siento S-Seiichi! - se disculpo la cobriza mientras lo miraba con los ojos hinchados, con el dolor en sus ojos, con la culpa en los mismos, se veía demasiado mal - ¿Ryoma? ¿Qué tiene que ver él? - pregunto como si no entendiera, ella tenía que decirselo, la cobriza se sujeto a su pecho.

- R-R-Ryoma es el padre de mi bebé... - y sonrió, sonrió porque ahí estaba lo que necesitaba, Riuzaky Sakuno era lo que más que nunca necesitaba, toda su vida había pasado estando solo, rodeado de gente que solo buscaba su fortuna pero ella no lo era, la había esperado toda su vida - Sakuno... ¿quieres ser mi esposa? - pregunto viendo que ella abría los ojos demasiado, sus ojos brillaban a causa de las lágrimas que había derramado, un sonrojo cubría sus mejillas... la imágen más hermosa del mundo sin duda alguna.


- ¡¿En serio?! - pregunto Yagyuu con una copa de vino en las manos, lo había gritado y él solo quería mirarlo mal pero tan solo asintió mientras la cobriza estaba sentada en sus piernas bebiendo un vaso de jugo, sus amigos habían quedado impactados con la noticia de que contraería matrimonio pero estaba seguro de que era lo que deseaba - Baja un poco la voz, Seiichi es demasiado consciente de lo que hace, felicidades - Sanada hablo con total calma mientras bebía un té, su amigo siempre parecía así, Sakuno se removio un poco para verlo con los ojos brillosos, Madre de Dios, otro antojo y esta vez no sabía que sería.

- ¿P-Puedo c-comer apio con chocolate? - pregunto con una hermosa sonrisa, sus amigos soltaron risas breves negando con la cabeza - Iuuuu - miro a Bunta que había hecho una cara rara así que le lanzo una fresa que estaba en el platón que había mandado a pedir para su futura esposa - Guarda silencio... claro que si - le hizo una seña a la camarera que corrio donde estaban ellos pero no se fijo y termino chocando con otro camarero derribandolo por completo provocando que las copas se rompieran a excepción de que algunos trozos salieran volando puesto que el accidente había sido al lado de donde se encontraban.

Sakuno gimio de dolor al sentir un trozo en el brazo derecho, se levanto de inmediato con ella al ver el enorme trozo de vidrio que ya comenzaba a provocar una herida sangrante - Sanada - su amigo se apresuro a salir de allí con dirección al estacionamiento mientras él miraba de muerte a las demás personas - ¡Yukimura-sama, lo siento! - se disculpo el gerente pero lo ignoro tomando a la cobriza en sus brazos pero ella lo golpeo en el pecho no permitiendole avanzar más - N-No... d-detente - le súplico a media voz, maldijo por lo bajo mientras su amigo de lentes se apresuraba a marcarle a emergencias, si algo le pasaba...

Dios de verdad la amaba demasiado a pesar de no conocerla más de una semana, tomo asiento aún con ella esperando a que llegara la ayuda, si la movía de verdad que le iba a doler demasiado, noto las lágrimas que querían salir de sus ojos pero no las dejaba... la amaba demasiado.


El gerente seguía disculpandose mientras a Sakuno le inyectaban un antibiótico para que no surgiera una infección aunque claro estaba que se había asegurado de que no le afectara a su hijo - Lo mejor es que guarde silencio... Yukimura no cedera tan fácil, por favor vayase - miro a Bunta que le hizo una señal al gerente para que se marchara, este lo hizo no tan convencido, las enfermeras hicieron una reverencia y él camino donde ella colocandose en cuclillas para verla directamente a los ojos - ¿Estás bien? - era una pregunta tonta pero necesitaba escuchar un si para estar bien, no quería verla mal por su culpa aunque no lo era.

- S-Si, tranquilo... - le señalo ella con una sútil sonrisa acariciando su mejilla, era la primera vez que se sentía de esa manera, la primera vez que sentía que era feliz, se sentía en calma, se sentía... vivo, se inclino para besar con suavidad sus labios separandose después de unos segundos, se levanto dispuesto a pedir que trajeran el auto cuando se encontro con las miradas de sus amigos, lo miraban diferente - ¿Qué? - pregunto de mala manera viendo que ellos negaban con la cabeza, les hizo una seña para que lo siguieran no sin antes mirarla para que se quedara allí, no deseaba perderla de vista, siempre la iba a cuidar de todo.

Camino con sus amigos hacia un lado de la sala privada donde se encontraban aunque maldecía que hubiera más gente que había visto el accidente - Necesito pedirles un favor - empezo con calma puesto que había planeado decirles que necesitaba de ayuda en su boda pero no sabía como empezar, no era bueno con las palabras en definitiva, sus amigos le sonrieron como animandolo, penso que ellos ya sabían lo que les iba a pedir pero era más que obvio que no se lo iban a dejar tan fácil, él lo sabía pero aún así necesitaba un poco de ayuda, tomo aire, ahí iba, a ser por primera vez una persona abierta y todo por ella.

- ¡Tú! - giro el cuerpo viendo a una pelirroja corriendo donde Sakuno que se levanto asustada, todo paso demasiado rápido, esta la empujo provocando que la cobriza resbalara con las bebidas que se habían derramado y aún no limpiaban, cayo de sentón y se preocupo por su embarazo, él sabía que un golpe así podía ser fatal, la chica la abofeteo de lleno - ¡Te odio maldita! ¡Ahora mismo hare que tu maldito engendro no nazca! - corrio donde esta para empujarla sin consideración revisando con miedo si la cobriza estaba bien pero ella no se movía - ¡Saquenla de aquí ahora! - les grito a sus amigos pero ellos no se movían...

Con miedo giro la cabeza viendo que había sangre rodeando las bebidas que se habían derramado, no, todo menos aquello, Sakuno no se movía, parecía que ni respiraba, la sujeto del rostro para que lo mirara pero ella cerro los ojos de inmediato llorando en silencio - ¡Saquenla de aquí ahora! ¡Sanada, un médico ya! - le grito a los demás que espabilaron, la pelirroja gritaba algo pero no entendía nada, giro el cuerpo viendola con los ojos abiertos y con una mano en el vientre - Shhh, tranquila cariño, tranquila - ella negó con la cabeza y le súplico con la mirada que hiciera algo pero no podía hacer nada, no podía y se sentía impotente...

- ¡Sakuno! - giro la cabeza viendo a Ryoma que entraba corriendo y al ver la escena abría demasiado los ojos, los enfermeros llegaron con una camilla, los ojos caoba se encontraron con los gatunos pero en su mirada ya no había amor sino... furia u ¿odio?, se levanto para caminar con ella que estaba siendo atendida mientras caminaban - Sakuno - la llamo el peliverde pero ella solo lo tomo de la mano a él... entonces lo entendio... Riuzaky Sakuno se había convertido en su vida.


N/A

Realmente lamento la tardanza.

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.