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Lamento la tardanza realmente.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

The Prince Of Tennis no me pertenece.


El Tiempo Se Reduce En Lluvia

Capítulo IV

Su corazón latía desbocadamente, estaba a punto de perder la razón al no saber como estaba ella, había sido la hermana de Taeyeon quien se había enterado de los labios de su madre que una chica estaba embarazada de él, sinceramente jamás había esperado una reacción así de ella, las manos le temblaban demasiado, estaba a punto de tener un colapso si no le daban noticias de Sakuno - ¿Ryoma? ¿Qué haces aquí? - giro la cabeza viendo a Marui que parecía desconcertado al igual que los demás, era obvio puesto que estos no sabían cual era su relación con la cobriza y Seiichi parecía indispuesto a aclarar la misma o mejor dicho a que solo eran quiza conocidos.

Apostaba a que no lo iba a decir y mucho menos él - Es mi amiga, tenía una reunión allí y vi todo - contesto como si nada, estos asintieron esperando aún a que alguien les dijera como estaba, el sonido de su celular llamo su atención, lo tomo entre sus manos viendo el número de su madre - La encontraron, pagamos el rescate y esta en casa, tienes que venir ahora y sobre lo de... la hermana de Taeyeon no dirá nada a cambio de que la ayudemos con el juicio que se llevara a cabo - al menos su madre había hecho algo bueno y había arreglado aquel problema pero su mente solo estaba en el bebé y en Sakuno, solo en ellos.

- Familiares de Riuzaky Sakuno - de inmediato todos se levantaron, casi se adelantaba un paso pero Seiichi era el novio - Es mi pareja - contesto este, el médico le sonrió con calma, eso era una buena señal, al menos así lo pensaba - Esta fuera de peligro, podrá irse dentro de unas horas, sin embargo, es necesario que este en reposo por un mes, detuvimos el sangrado lo suficiente como para salvar al bebé, necesito que siga al pie de la letra mis indicaciones si quieren que el bebé nazca bien, ¿de acuerdo? - el ojilila asintió de inmediato, sus amigos soltaron un suspiro, al parecer también les alegraba que estaba bien.

- Por supuesto, gracias doctor - este le sonrió para dar media vuelta, Seiichi tomo aire y sonrió un poco - Gracias por estar aquí chicos, pueden marcharse si quieren - les indico a sus amigos que se miraron entre si y negaron con la cabeza - Le has pedido matrimonio, eso la hace de la familia - aquello lo dejo congelado por completo, debía ser una broma, que Seiichi le pidiera matrimonio a Sakuno era una clara señal de que no la dejaría ir tan fácil, era algo demasiado serio, Yukimura nunca la iba a dejar ir si había llegado a esos extremos, se sostuvo de la pared comenzando a alejarse, necesitaba un poco de aire.

- Gracias por estar aquí Ryoma... ella es la mujer que amo y que uno de mis mejores amigos este en estos momentos preocupado por ella aunque solo fue su compañera de clases me sirve de apoyo, gracias - ladeo la cabeza viendo al ojilila que le sonreía sinceramente, si tan solo él supiera que el hijo que la de ojos caoba esperaba era suyo y no de alguien más, le sonrió igualmente - No tienes que agradecer, tengo que irme, han encontrado a Taeyeon... cuídala - y dicho esto dio media vuelta alejándose de inmediato... no tenía el suficiente valor como para quedarse más tiempo allí, simplemente no podía con ello.


Se removio en la cama al sentir un sudor frío recorrerla - No te muevas mucho, el médico dijo eso - viro la vista para encontrarse con Seiichi que estaba sentado en el sófa de una pieza con una taza de té - ¿E-E-El bebé? - el nudo en la garganta estaba allí, sentía miedo, demasiado miedo por lo que le hubiera sucedido a su pequeña criatura - Esta bien Sakuno, necesitas estar en reposo durante un mes y seguir las indicaciones del médico, todo estara bien - asintió un poco más calmada cuando la imágen de Ryoma y la pelirroja vinieron a su mente, la que la había atacado no era su prometida, era alguien más.

- Nos iremos en una hora así que lamento decirte que ya no podrás dormir, llamare a una enfermera para que te ayude - indico este colocandose de pie para caminar hasta donde ella, tomo asiento a su lado y la tomo del mentón para juntar su frente con la suya - Tuve miedo, ¿sabes?, no sentía miedo desde hace mucho - aseguro con una leve sonrisa, sus suaves manos se posaron en su rostro - Lo siento - murmuro con suavidad y él negó con la cabeza, sin embargo, a pesar de estar con él su cabeza seguía pensando en el peliverde, en su mirada, en su voz, su suave tacto, en todo lo relacionado con este.

No quería pensar en él - Ryoma se fue... aunque no lo digas se que estas pensando en él, lamento no ser él - abrio los ojos sorprendida ante ello, era como un libro abierto, siempre se lo habían dicho pero no lo creía, hasta ahora - N-No... y-yo... - no sabía que decir, parecía en blanco, el ojilila se levanto y se asusto de que se fuera, de que no volviera con ella - Prometo que un te quiero o un te amo será mío... los que le dijiste a él quedaran en el olvido - beso castamente sus labios al inclinarse lo suficiente sobre su rostro, era un beso dulce, se separo y giro el cuerpo para caminar a la puerta, finalmente salio de allí.

Si seguía pensando en el peliverde jamás iba a poder ser feliz, tenía que olvidarlo, sacarlo de su mente para siempre, se mordio el labio en un intento por no llorar, no debía hacerlo, tenía que olvidarlo aunque su bebé fuera de él... Echizen Ryoma tenía que salir de su mente para siempre.


La suave lluvia caía provocando que las ventanas se empañaran, unas suaves manos se posaron en su cintura reconfortandolo un poco - Tienes que dormir Taeyeon, has sufrido un shock o al menos eso dijo el médico - le señalo a la pelirroja que tan solo negó con la cabeza - No tuve miedo Ryoma, sabía que ibas a ir por mí - añadio ella con una suave risa, poso sus manos sobre las suyas y sonrió un poco, no sabía que hacer, no sabía si alejarse o si luchar por Sakuno y su bebé, estaba perdido por completo, quiza ella estuviera con Seiichi mientras él estaba allí, con su prometida, debería quiza ser lo mejor para los dos.

Nunca nada era como lo quería, absolutamente nunca - Taeyeon - la llamo y ella lo solto, lo rodeo para colocarse delante de su persona y le sonrió ligeramente con los ojos brillosos, no, no podía destruirla a ella, ya lo había hecho con Sakuno, no lo iba a hacer con alguien más, le sonrió un poco acunando su rostro entre sus manos - No me dejes - le pidio, la de ojos amatistas encarno una ceja para después asentir con la cabeza - Jamás te dejaría Ryoma - aseguro y sonrió un poco, estaba tan cansado de fingir ser siempre feliz, de ser siempre lo que sus padres querían, Sakuno lo había cambiado, ella lo hacía mejor.

Si de verdad quería llegar a ser feliz tenía que luchar por ella pero no sabía como, no tenía ni la menor idea de como hacerlo - Perdoname Taeyeon porque problamente sea yo quien te deje - murmuro tomando por sorpresa a la de ojos amatistas que retrocedio un poco procesando aquellas palabras - ¿Q-Qué? ¿De qué hablas Ryoma? - pregunto con los ojos acuosos, negó con la cabeza, no debería de hacerlo, no debería decir algo como aquello, no podía hacerle a alguien más lo que le había hecho a Sakuno, ya no podía lastimar a más personas - Nada, tranquila, son nervios - aseguro como si nada malo pasara.

Pasaba de todo si debía ser sincero, todo se estaba desmoronando a su alrededor o al menos en su mundo - Son nervios por tu secuestro, no me tomes en cuenta - aseguro con una ligera sonrisa, la abrazo con fuerza intentando dejar de pensar en lo que debía hacer y en lo que podría hacer, no podía hacerlo, Sakuno merecía ser feliz y sabía que si quedaba con él no lo iba a hacer, su madre no los iba a dejar ser felices, la conocía demasiado bien como para saber que jamás, absolutamente jamás los iba a dejar ser felices, quiza lo mejor era... olvidarse de ella definitivamente.


La suavidad de la cama no se comporaba a la suavidad de los brazos de Seiichi, la acomodo correctamente en la enorme cama mientras sus amigos los veían lo que le provoco un sonrojo monumental en las mejillas, la cubrio con suavidad con los edredones y las sábanas de satín - En vista de que tu caballero a terminado de arroparte quiero darte este regalo, luego lo abriras - le indico Bunta quien le estaba demostrando que a pesar de ser alguien frío podía llegar a ser una buena persona, tomo entre sus manos la caja de regalo que le extendía, le sonrió con ternura y este carraspeo algo incomódo.

- No te lo tomes personal, Bunta es medio raro - señalo Niou, un chico que se veía como misterioso pero buena persona, a cambio de su comentario recibio un golpe en el abdomen de parte del aludido lo que le causo una suave risa, la cual inundo toda la habitación - Toma - el mismo chico le extendio un regalo entre colores amatistas y negros, al menos la envoltura, le agradecio con una sonrisa y este se hizo a un lado - En vista de que nosotros no tenemos regalos, solo te decimos que nos alegra que estes bien - aseguro el menor de todos en cuanto a ellos, Kirihara que al principio le daba demasiado miedo.

Era una buena persona y lo noto por la sonrisa que le dedico - Ahora que terminaron, fuera, esta cansada - le sorprendio la manera en la que les hablo a sus amigos pero estos no parecían sorprendidos o siquiera enojados, al parecer ya estaban acostumbrados con respecto a la actitud del ojilila, sus amigos le sonrieron por última vez - Nos veremos en la empresa Seiichi - se despidio Sanada saliendo junto con los demás, el ojilila se levanto para tomar los regalos y colocarlos en uno de los tantos sillones de la habitación para volver a recostarse a su lado, casi era de noche y sueño no tenía, no demasiado.

- No deberías ser así con ellos, esta bien que sean tus amigos pero puedes ser un poco más amable, ¿no te parece? - pregunto intentando que su voz no sonara insegura por lo que acababa de decir porque tenía miedo de que este le dijera algo, estaba acostumbrada a gritos después de aquello pero este tan solo se encogio de hombros - Siempre he sido así Sakuno, ellos me aceptaron así, sin embargo, si tú dices que quieres que cambie lo hare, ¿quieres qué lo haga? - de inmediato movio ambas manos en señal de negación, claro que no, eso no estaba en sus planes, quería que siguiera siendo solo él.

- P-Por supuesto que no, ¿por qué creíste eso? - pregunto un poco alarmada mientras un sonrojo cubría sus mejillas, el ojilila tomo asiento en la cama tomando un poco de aire - Quiero gustarte de verdad, quiero que me ames como una vez lo amaste a él pero tienes que acostumbrarte a mí, ¿entiendes? - asintió con la cabeza ante aquello, lo entendía y realmente se sentía honrada de que alguien como Yukimura se fijara de esa manera en alguien tan simple como ella... de verdad intentaría amarlo.


Miro a Taeyeon dormir, se veía hermosa pero no como ella, recordaba las veces en las que se quedaba viendo dormir a Sakuno, siempre después de hacerle el amor la veía, grababa en su mente cada facción de su hermoso rostro, recorría con las yemas de sus dedos su nariz descendiendo hasta sus brazos, regresaba hacía sus hombros y se dedicaba a dejar besos en su piel, le encantaba verla dormir, era como ver a un ángel, eso era en definitiva, la de ojos amatistas se removio en la cama y sintio un nudo en la garganta, la decisión estaba tomada, pasara lo que pasara iba a ir por Sakuno y su bebé.

Tendría como ventaja que su madre no iba a poder tocarla porque era pareja de Seiichi y este era técnicamente jefe de ellos, eso ayudaría mucho, la pelirroja se removio hasta abrir un poco los ojos, una suave sonrisa se instalo en sus labios al verlo, noto amor en sus ojos pero él no podía amarla, intentarlo claro que si pero ella no merecía que alguien lo intentara, ella merecía ser la primera elección de alguien y lamentablemente la suya no lo era - Lo siento - se disculpo acariciando su mejilla, su prometida cerro sus ojos ante aquella sútil caricia, la última que le daría, la última vez que estarían de esa manera.

- ¿Por qué? - pregunto ella abriendo los ojos con la sonrisa en los labios, se levanto de la cama colocandose los pantalones, no habían intimado, lo mejor era no volver a hacerlo a pesar de que ella lo deseaba - Porque voy a dejarte - le indico tomando la camisa que estaba en el sófa de la habitación, tal y como pensó se levanto de golpe jalando las sábanas para cubrir su desnudez, noto su mirada quebrada - ¡¿D-Dejarme?! ¡¿De qué rayos hablas?! ¡Estamos comprometidos Ryoma! - le indico con algunas lágrimas resbalando de sus pálidas mejillas, si se quedaba le iba a hacer más daño y no lo quería.

- No, ya no estamos comprometidos Taeyeon, en cuanto salga de aquí rompere el compromiso... no te amo y sinceramente no mereces que intente amarte, vales demasiado como para ser mi segunda opción - aseguro viendo que ella acortaba la distancia alzando la mano para abofetearlo, le mando una mirada para que no lo hiciera y la vio apretar los puños - ¿Segunda opción? ¿H-Hay alguien más? - había rabia pero sobretodo dolor en aquellas preguntas, negó con la cabeza, si le decía estaría lastimandola más además de que sabía de lo que podía ser capaz la de ojos amatistas, iría tras la cobriza.

- No puedo amarte Taeyeon, tú me amas pero yo no... no puedo seguir con este compromiso, si, se que es arreglado pero me da lo mismo perder el patrocinio de tu empresa a lastimarte a ti - aseguro bajando ligeramente la cabeza cuando recibio una bofetada de su parte, no se la esperaba la verdad - ¡¿Y crees qué te dejare ir tan fácilmente?! ¡No Ryoma, no te dejare ir en lo absoluto... se que hay otra, lo siento! ¡No me vas a dejar, no lo harás! - le grito con las lágrimas bañando su rostro, tomo aire para colocarse la chaqueta, recorrio la habitación en busca de sus zapatos, se los coloco de inmediato.

- Haz lo que tengas que hacer y yo hare lo que tenga que hacer - le indico para dar media vuelta, tomo las llaves de la mansión, las de su auto y su celular para salir de allí escuchando los sollozos de su ex prometida, sabía que no sería fácil, que en cuanto descubriera quien era, iría tras ella pero también sabía que si no tomaba la decisión de ir por Sakuno se iba a arrepentir el resto de su vida, eso lo tenía muy en claro.


- ¡¿Cómo diablos te atreviste a hacer algo así?! ¡¿En qué estabas pensando?! ¡¿Quién te dio permiso de romper el compromiso?! - los gritos de su madre se escuchaban demasiado cerca a pesar de que le estaba hablando por teléfono, la pelirroja había sido demasiado rápida al comunicarle la noticia, en verdad que no le había gustado nada su decisión pero estaba bien o eso suponía - Es mi vida, no pienso contraer matrimonio con ella, y si, si es por Sakuno pero sere buen hijo así que te dire algo, no puedes tocarla - aseguro mientras giraba a la derecha, la noche había caído y estaba lloviendo demasiado.

Los autos pasaban con cuidado aunque su carril estaba vacío, al menos así lo veía - ¡Claro que la tocare! ¡Por supuesto que lo hare, después de lo que has hecho ella sera el objeto con que pagare todo esto y verás si no la puedo tocar! ¡Regresa ahora con Taeyeon y tal vez, solo tal vez no le hare nada! ¡Regresa ahora Ryoma! - le gritoneo, estaba cansado, la cabeza le dolía, todo su mundo le daba vueltas, estaba demasiado cansado, no podía estar con ella y su madre parecía no entenderlo, los matrimonios arreglados ya eran cosa del pasado, ese era el presente les gustara o no a sus padres.

- No lo hare madre, no puedes tocar a Sakuno porque es la prometida de Seiichi, si le llega a suceder algo, nosotros como familia seremos los primeros en su lista negra - le espeto molesto mientras seguía conduciendo y los parabrisas hacían su trabajo - ¡¿Q-Qué?! ¡Ay por Dios! - con eso la había calmado un poco, lo sabía, la conocía demasiado bien como para saber que no haría nada al menos de momento contra ella, el semáforo estaba en verde, piso el acelerador con calma y siguio con su camino, no se veían demasiado autos pero el frío era insoportable así que suponía que se debía a eso.

- Si la tocas Seiichi irá tras de nosotros, dejame ser feliz por una vez en tu vida - añadio mientras pisaba el acelerador en el semáforo verde cuando un sonido estridente se colo en sus oídos, era un claxón, unas luces se reflejaron en el lado derecho de su camioneta, un estruendoso golpe, vueltas y más vueltas, el celular cayendo de sus manos, el sonido de cristales rompiéndose, sintio algo clavandose en su costado derecho, solo veía el mundo girando, ningun grito salio de sus labios, escucho el sonido de algunos autos frenando de golpe, gritos hasta que todo se calmo, el aire no llegaba bien.

Sus pulmones se sentían demasiado pesados - S-Sakuno - murmuro sintiendo algo resbalar por su frente deslizandose hasta su mejilla, sentía algo oprimiendo su pecho, respirar le era dificultoso, se sentía pesado, con demasiado sueño, sentía que tenía que dormir un poco... en cuestión de segundos todo fue obscuridad.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los comentarios.