N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

The Prince Of Tennis no me pertenece.


El Tiempo Se Reduce En Lluvia

Capítulo V

Las lágrimas salían de sus mejillas, Seiichi le había comunicado del accidente de Ryoma y se sentía impotente por no poder estar a su lado y porque al mismo tiempo le estaba haciendo daño al ojilila que en ese momento estaba al teléfono hablando con Bunta quien era el que se encontraba en el hospital esperando noticias, lo vio colgar y lo miro asustada - Esta fuera de peligro, tienes que calmarte sino quieres hacerle daño al bebé - le llamo la atención con suavidad y tomo aire intentando que las lágrimas dejaran de correr por sus mejillas pero era un poco imposible porque después de todo era el amor de su vida quien estaba en peligro.

Por mucho que quisiera decirse que no debía amarlo, lo amaba y amarlo dolía demasiado - L-Lo s-siento - se disculpo con él que la miro con una ceja encarnada para después desviar la mirada hacía la ventana, un suspiro escapo de sus labios - No lo sientas, espero no te moleste pero mañana tenemos que ir a la empresa y debemos dormir, prometo que mañana sabre todo - aseguro este con una ligera sonrisa, sabía perfectamente que para él no era fácil, lo vio caminar hasta su lado de la cama para quitarse las pantuflas y subirse, se cubrio con las sábanas y le dio la espalda, estaba siendo cruel con Seiichi sin quererlo.

Si quería algo con alguien más tenía que olvidarse de Ryoma cuanto antes, tenía que forzar a su corazón a no sentir lo que sentía por él - S-Seiichi - lo llamo y este giro para verla aún sentada en la cama, a su mente vinieron algunos pensamientos de que si algo malo le ocurría al peliverde ella quedaría mal, lo amaba por sobretodo el daño que le había hecho, su mente se inundo con pensamientos malos y más lágrimas salieron de sus ojos, este tan solo se sento en la cama para atraerla a un abrazo intentando que dejara de llorar pero no podía... su corazón no podía estar quieto cuando se trataba de Ryoma, no podía.


Su cuerpo se sentía demasiado pesado así que un débil gemido salio de sus labios al sentir un dolor punzante en su costado derecho, recordaba poco, los gritos de Taeyeon mientras terminaba el compromiso con ella, el auto dando vueltas y después nada, la cabeza le punzaba demasiado, miro la habitación en la que se encontraba, claramente era una estancia del hospital por las paredes blancas, miro el sófa que estaba delante el cual tenía un bolso y un abrigo, la ligera esperanza de que Sakuno estuviera en su habitación lo hizo sonreir pero esa esperanza se fue al traste cuando vio a Taeyeon entrando por la puerta con calma.

- Despertaste... el médico dijo que no te movieras demasiado, vendrá en unos minutos - le indico ella mientras caminaba al sófa para tomar sus cosas, había visto sus ojos hinchados y rojos, había llorado por él, por mucho que la pelirroja lo amara él jamás lo iba a hacer, su corazón solo latía por Sakuno, solo por la cobriza que aunque quisiera estuviera allí no tenía porque, no después de todo el daño que le hubiera hecho, la cobriza no tenía porque estar a su lado en esos momentos - Lo siento Taeyeon - murmuro con calma viendo que ella se daba la vuelta y lo veía con dolor en la mirada, estaba a punto de llorar de nuevo.

- ¿Qué sientes? ¿Terminar el compromiso de la nada? ¡No importa si no me amas, el amor puede nacer entre nosotros! - le grito ella mientras lo señalaba como si lo estuviera acusando de algo, la de ojos amatistas no entendía que por mucho que quisiera intentar amarla no podía - No nacera, no puedo amarte - aseguro viendo que esta tan solo bajaba la mirada y apretaba los puños con fuerza - No se rompera el compromiso Ryoma, no me importa si me ves como la mala del cuento, te amo y te quiero a mi lado - aseguro esta tomando sus cosas para salir de allí azotando la puerta y él tan solo suspiro un poco, estaba cansado.

La puerta se volvio a abrir y entonces se quedo de piedra... Sakuno estaba allí, delante de él, se sostenía de la pared y respiraba con calma, se veía hermosa aún con los ojos rojos, cerro la puerta y le paso el pestillo... por primera vez en días su corazón volvía a acelerarse y él... él se sentía feliz.


Seiichi la había llevado, era de madrugada pero al verla tan mal tan solo la había tomado en brazos y la había llevado con la condición de que no demorara demasiado para volver a casa, el trabajo lo haría desde ahí puesto que aún estaba preocupado por su reciente accidente, lo miro a los ojos directamente, tenía una venda en la cabeza, una gasa colocada del lado derecho de la frente, seguro eran puntadas, varios raspones en las mejillas, no demasiado visibles pero allí estaban, suponía que estaba lastimado también del cuerpo, había visto a su prometida salir llorando y de inmediato entro, necesitaba verlo e irse cuanto antes.

- Sakuno - murmuro este su nombre causandole una corriente eléctrica por todo el cuerpo, por razones como esas era que lo odiaba, que aún causara cosas así en ella, aún después de haber puesto en peligro la vida de su bebé y la de ella misma, ahí estaba, a su lado - ¿C-C-Cómo estas? - pregunto con una ligera sonrisa, este intento levantarse pero una mueca surco su rostro así que desistio de la idea mientras ella apartaba la mirada - No me quejo... ¿qué haces aquí? - pregunto el peliverde y se mordio el labio, la respuesta era obvia pero quiza no para él que no la amaba, que había jugado y que la había dejado sola.

Mejor dicho, los había dejado solos - E-Estaba preocupada por ti - contesto simplemente viendo una sonrisa en su rostro, eran pocas veces las que él sonreía, recordaba cada una a la perfección pero quiza algunas eran fingidas, con él nunca sabía nada - ¿Por qué estabas preocupada por mí? Después de lo que te hice... deberías odiarme - aseguro con calma Ryoma, con esa calma que siempre lograba dolerle porque sabía que estaba sufriendo aunque no lo dijera - Creo que sabes muy bien que nunca podre odiarte... te amo demasiado como para hacerlo - fue sincera en esa respuesta aunque a los dos les costara.

- No deberías amarme, es mejor que te vayas, no quiero problemas con Seiichi, es un gran amigo y... una gran persona - ella lo sabía, era por eso que haberle pedido silenciosamente que la llevara con él le había costado porque era injusta con el ojilila, era injusta al intentar algo con él cuando aún no superaba al de mirada gatuna - Eso lo se, debería de estar con él y no contigo pero no puedo olvidarte... por eso estoy aquí, para despedirme - noto la mirada de dolor brevemente pero seguro solo era su imaginación, después de como la había dejado él no podía estar decepcionado sino que simplemente cansado.

- ¿Despedirte? Tú y yo jamás tuvimos algo en serio Riuzaky, jamás, ¿quieres una relación con alguien más?, hazlo, no ha cambiado nada entre nosotros, tú y el bastardo que tienes me dan lo mismo, vete, mi prometida volvera - le espeto este ladeando el rostro en señal de que la conversación se había terminado, nuevamente le había dado razones para odiarlo, había sido de nuevo un maldito con ella y su bebé pero no lloraría, no delante de él - Adiós Ryoma-kun - se despidio para salir de allí... era la última vez que pensaría en él, era una promesa.


La vio salir y tomo aire, ella lo había dejado oficialmente y él oficialmente se había comportado como un bastardo con ella, la puerta se abrio y tenía la esperanza de que fuera ella pero solo vio al doctor que le sonrió y comenzo a hablar pero su mente solo estaba donde ella, en su bebé, en que había decidido volver a intentarlo con Sakuno pero de nueva cuenta la había lastimado, no sabía como estar con ella sin hacerle daño o quiza lo mejor era no estar con ella, dejarla ir, dejarla ser feliz con alguien más, dejar que su bebé tuviera otro padre, alguien que estuviera a su lado cuando creciera, cuando tuviera problemas.

Dejarla ir a ella era doloroso y no sabía si era lo mejor pero le había hecho tanto daño que no sabía como estar a su lado, sin duda alguna no sería un buen padre, eso lo tenía muy en claro porque le costaba mantener la paciencia y lo menos que necesitaba era espantar a su hijo o hija, era tan complicado el asunto - Y eso sería todo, por lo pronto te daremos de alta en algunos días para que puedas seguir las indicaciones al pie de la letra, ¿de acuerdo? - pregunto el médico y él solo concentro su vista en este, no tenía ni idea de que estaba hablando pero solo asintió, este inclino la cabeza para salir, una vez salio suspiro.

La puerta se volvio a abrir y por ella entro Taeyeon con una expresión de furia en el rostro - ¿Era ella verdad? ¿Esa chica cobriza que iba de la mano de Seiichi... es la otra? - se congelo por unos momentos ante aquellas preguntas, jamás había pasado por su cabeza que se encontraran, además iba con Seiichi, ¿cómo podía saber qué era ella? - ¿Te volviste loca? Es la prometida de Yukimura, tuvo un accidente ayer y seguro a penas esta saliendo del hospital - le indico como si fuera lo más obvio del mundo viendo que la pelirroja se calmaba un poco pero no lo suficiente como para señalarlo con el dedo en señal de acusación.

- No me mientas, ¡la vi salir de aquí! - tomo un poco de aire, ante todo tenía que mantenerse en calma, si le daba razones para que sospechara todo se podía ir a la basura y no quería eso - Repito, es prometida de Seiichi, ambos vinieron a verme pero él siempre esta ocupado así que salio de aquí, él es mi amigo... jamás le haría daño - eso era una mentira del tamaño de un bote por supuesto ya que no le había dicho a su amigo del asunto con Sakuno - ¡¿Entonces quién es Ryoma?! ¡Dímelo! - le pidio la de ojos amatistas con los ojos inundados en lágrimas, se iba a arrepentir o quiza no, sin embargo, era una buena oportunidad.

Sakuno sería feliz y él lo intentaría - No terminare el compromiso, esa chica me convencio de no hacerlo - aseguro viendo que esta abría los ojos desmesuradamente ante aquello y una sonrisa se instalaba en sus labios - ¿E-En serio? ¡Oh Ryoma! - Taeyeon corrio donde él para abrazarlo con fuerza y depositar besos y besos en sus mejillas, un quejido salio de sus labios al sentir que lo presionaba demasiado... la lluvia comenzo a caer poco a poco, era una nueva oportunidad, era lo mejor para los dos por mucho que no quisiera admitirlo... los dos estarían bien, lo sabía.


La suave lluvia caía por las calles, la enorme ventana de su habitación serpenteaba las gotas de lluvia, estaba en cama de nueva cuenta y más allá Seiichi estaba intentando terminar algunos documentos mientras ella intentaba leer, cuando la puerta se abrio de golpe, ella de inmediato miro y se encontro con los amigos de su novio, ahora podía decirlo con calma o mejor dicho su prometido - ¿Qué quieren? - pregunto este colocandose de pie para alejarse del escritorio, sus amigos tan solo entraron sin contestar y ella podía jurar que una venita palipito en la ceja derecha del ojilila que estaba dispuesto a golpearlos.

- No estamos aquí por ti Seiichi, sino por ella - le indico Bunta con un deje de altanería y este tan solo encarno una ceja ante su respuesta, ella estaba en las mismas, no entendía nada - ¡Regalos... y son para ti! - grito feliz Kirihara mientras se lanzaba a la cama causandole una suave risa, extrañamente se sentía en casa con aquellos desconocidos porque aún no los conocía del todo, y tal y como dijo el pelinegro, muchos regalos entraron por la puerta pero si ni siquiera había abierto los dos de la noche anterior, eran casi las tres de la tarde y había estado lloviendo parte de la madrugada hasta ese momento, el cielo lloraba.

- G-Gracias - agradecio con una gentil sonrisa viendo que estos se acercaban en la cama, sobre todo Bunta, Kirihara y Niou puesto que los más serios estaban de pie, noto a dos personas de las cuales no sabía su nombre, un chico de lentes y otro castaño que mantenía los ojos cerrados - Un gusto, Yanagi Renji - saludo el de los ojos cerrados inclinando la cabeza en señal de respeto, aunque no pudiera verla le sonrió en respuesta - Un placer, Yagyuu - saludo el de lentes con una mano en el pecho e inclinandose, como todo un caballero pensó - U-Un gusto - saludo a los dos mientras los que estaban en la cama la miraban esperando.

- Esta cansada, no armen tanto alboroto - les indico Seiichi para tomar algunos documentos y salir por la puerta cerrando con calma, su actitud le parecio curiosa puesto que no lo entendía e incluso lo sentía nostálgico, no le gustaba verlo así - ¿P-Puedo p-pedirles un favor? - volvio su vista hacía todos los presentes que la miraban con curiosidad pero igual asintieron así que tomo aire, allí iba pero era por una buena causa... porque quería que Yukimura supiera que era importante en su vida a pesar de no conocerlo demasiado y porque quería dejarle en claro que era ella quien quería hacerlo feliz.


Abrio la puerta de su despacho con calma viendolo concentrado en la computadora y en algunos documentos, le parecía irreal que alguien tan jóven tuviera en sus hombros un emporio empresarial como el que tenía él, este alzo la mirada al sentir su prescencia y una sonrisa surco sus labios mientras el ojilila se mantenía un tanto confuso al verla allí - ¿Sucede algo? ¿Te molestaron o algo? - negó de inmediato con la cabeza, sus amigos eran realmente buenas personas, por supuesto que al principio pensaba que eran caprichosos y esas cosas pero eran buenas personas de verdad y se alegraba de haberlas conocido.

- Cierra los ojos - le pidio con calma y este con una sútil sonrisa acato la órden, camino sosteniendose de la pared para llegar hasta donde este - No deberías estar de pie, puede hacerte daño - le indico él y solo rodo los ojos ante eso, sabía y estaba segura de ello pero eso era importante... para los tres, lo tomo de la mano para que avanzara un poco y se coloco a su espalda - Me estas dando miedo, es como esas escenas donde el protagonista ama a su protagonista femenina y esta lo mata, lo ataca por la espalda - le señalo este y ella solo solto una suave risa, ¿qué clase de películas veía Seiichi?, era medio raro.

Tomo entre sus pequeñas manos la cadena de oro que había comprado con sus ahorros, había ahorrado para la cita médica, la renta y algunos antojos, claro que no era lo suficientemente como para costear algo de oro o diamantes pero era algo especial para ella y esperaba que lo fuera también para él, cerro la cadena y tomo aire - A-Abre los ojos - se coloco delante de este para estudiar su reacción, lo vio bajar la barbilla lo suficiente como para admirar la cadena que no era costosa y que tenía un dije con el kanji en chino de "lluvia", él encarno una ceja y retuvo el aire en los pulmones, seguro estaba confundido por el regalo.

- S-Se que no vale mucho, es decir, has tenido seguramente más novias o parejas y... seguro ellas te han dado regalos costosos pero y-yo no tengo el suficiente dinero y e-entendere si no lo quieres a-así... - este no la dejo terminar al besarla, la tomo del rostro para besarla con fuerza, sus labios se amoldaron, sus alientos se mezclaron, se sostuvo con fuerza de sus antebrazos por miedo a caer y este la tomo de la nuca para intensificar el beso, se separaron cuando el aire fue vital - No me importa si es caro o no, me importa que me lo regalaste tú tonta... gracias - sonrió este y ella deposito un casto beso en sus labios.

Le sonrió con ternura y él la abrazo - ¿Lluvia? ¿Por qué? - pregunto él hablando cerca de su oído causandole cosquillas lo que le provoco una suave risa saliendo de sus labios - P-Porque hoy... en un día de lluvia me di cuenta de que... t-te quiero en mi vida - aseguro siendo separada de inmediato, sus ojos se conectaron y él la miro sonriendo poco a poco mientras la abrazaba más fuerte porque se había dado cuenta de que sin él... sin él seguiría sufriendo, pensando que Ryoma volvería a su vida cuando le había dejado muy en claro que no sería así y que incluso se lo había reafirmado esa misma tarde en el hospital.

- Gracias, gracias Sakuno - negó con la cabeza ante aquello, era por completo lo contrario, ella le agradecía a él por estar a su lado sin pedirle nada a cambio, por cambiar su vida de momento - N-No, gracias a ti S-Seiichi - agradecio sintiendo más fuerte el abrazo, porque era momento de olvidar a Ryoma y era momento de ser feliz, por el bien de su bebé y por ella misma, afuera la lluvia seguía cayendo y ella solo pensaba que... haría feliz a Seiichi como él lo había hecho con ella.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los comentarios.