N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
The Prince Of Tennis no me pertenece.
El Tiempo Se Reduce En Lluvia
Capítulo VIII
- ¿Para qué quieres ir a España? - pregunto Taeyeon mirandolo con curiosidad, bien, estaba más que claro que no podía decirle que era para ver a la mujer que amaba, la madre de su hijo o hija y porque quería recuperarla - Creo que sería lindo un tiempo a solas - eso ni él mismo se lo creía pero era lo mejor para que esta no sospechara nada, sabía que esas cosas no iban con él pero de verdad quería ir de viaje - Bien, me gustaría estar un tiempo a solas, de todas maneras tú madre se esta haciendo cargo de nuestra boda - sonrió algo incómodo sobre el tema, de verdad esperaba no contraer matrimonio con ella, tenía que hacer algo.
Tenía que encontrar una manera para no contraer matrimonio con la pelirroja - Entonces no se diga nada más, preparemos todo y nos vamos - señalo recibiendo un asentimiento de parte de la de ojos amatistas quien corrio a besar su mejilla para después ir a la habitación seguro a preparar todo, él solo solto el aire que ni siquiera sabía estaba reteniendo, necesitaba más que nunca tener fuerzas para lo que venía - Llama a tu madre, dile que nos vamos, yo reservare los boletos - grito esta desde el marco de la puerta así que asintió viendo como se perdía de nuevo en la habitación, tomo su celular y miro el número de su madre.
Eso iba a ser muy complicado al menos para él, marco el número esperando a que contestara - ¿Qué quieres? Estoy ocupada con las flores de la iglesia - gruño en respuesta, su madre de verdad comenzaba a sacarlo de quicio con todo lo sucedido, no había logrado decirle tres verdades después de la cena que había planeado - Solo te aviso que Taeyeon y yo nos vamos de viaje a España por tiempo indefinido así que haz un buen trabajo, no llames - pensaba colgar cuando escucho un leve grito de su madre, iba a arder Troya - A mi no me engañas Ryoma, vas en busca de esa niña - así era y que su madre lo supiera eran problemas.
- Ese no es tu problema, se lo que hago - una risa escapo de los labios de su madre quien seguramente estaba a punto de decirle tres verdades pero se mordio el labio para no hacerlo - Deja en paz a esa niña Ryoma, basta ya de intentar ser lo que no eres, dejala de amar antes de que te obligue a hacerlo - sentencio esta colgando, solto un suspiro intentando por todos los medios no golpear algo porque eso no estaría bien - ¿Ryoma? ¿Estás bien? - pregunta la pelirroja desde el marco de la puerta, se ve preocupada, demasiado preocupada así que le sonríe con calma intentando que no se note que estaba demasiado enojado.
- Tranquila, ya sabes como es mi madre, solo provoca que me duela la cabeza - aseguro escuchando una leve risa de parte de esta que tan solo negó con la cabeza para volver a sus cosas, por nada del mundo tenía que darse cuenta de que estaba pensando en alguien que no era ella porque entonces vendrían demasiados problemas y sinceramente ya no los quería... lo único que quería era ver como estaba, quería asegurarse de que Sakuno fuera feliz con Seiichi, solo eso.
La suavidad de la cama la recibio, se sentía levemente cansada después del viaje que no había sido largo pero si algo agotador para ella, Seiichi la cubrio con cuidado con los edredones y le sonrió con ternura infinita - ¿Estás bien? - pregunto este tomando asiento en la cama a la vez que sostenía su mano en un gesto cariñoso, los amigos de su prometido estaban en la misma casa que ellos puesto que a petición del ojilila tenían que cuidarla tambien y estaba más que claro que estos no se habían opuesto para nada - Si, estoy bien, solo tengo un poco de apetito - señalo con un gesto un tanto nervioso causando la risa del ojilila.
- Ordenare que suban la cena... Sakuno, ¿si Ryoma se apareciera por aquí cómo te sentirías? - aquella pregunta la tomo por sorpresa completamente, no se esperaba nada como aquello después de que habían decidido contraer matrimonio cuanto antes, estaba segura de lo que quería - N-No sentiría nada, creí que estabamos bien... ¿t-tú no quieres casarte conmigo? - pregunto temerosa, una parte de ella pero que ahora era pequeña se sentiría feliz de que el peliverde intentara algo para recuperarlos pero la otra parte que ahora era mayor no quería para nada que este intentara algo, eso sería egoísta de su parte simplemente.
- No, es decir, si quiero casarme contigo pero, me entere de que Ryoma viene a España por tiempo indefinido con su prometida, ambos sabemos que no es coincidencia cariño - aseguro este inclinandose para rozar con sus dedos su mejilla, esa caricia mando ondas de calor a todo su cuerpo, eso era nuevo - N-No me interesa lo que él quiera, yo solo te... q-quiero a t-ti - susurro sintiendo de pronto el corazón brincar y un calor enorme en las mejillas, seguro estaba hirviendo, era agradable que tuviera las mismas reacciones que alguna vez había tenido con el peliverde pero ahora sabía que estas eran cien por ciento correspondidas.
- Eso es justo lo que necesitaba saber cariño, te amo tanto Sakuno de verdad pero si tu deseas en algún momento volver con él no me interpondre, lo que más quiero es que seas feliz - susurro este antes de depositar un casto beso en sus labios, de verdad que era una persona maravillosa Yukimura, agradecía haberlo conocido, agradecía que este se hubiera fijado en ella aún estando embarazada - S-Seiichi... b-besame de nuevo - murmuro y este sonrió para inclinarse de nuevo, las corrientes que sentía iban en aumento, era algo nuevo por completo, quiza eran las manifestaciones del embarazo, eso debía ser seguro.
Sus manos viajaron tímidamente a su cuello mientras este con cuidado se posicionaba sobre su cuerpo teniendo cuidado de no aplastarlos a los dos, tan tierno de verdad, las manos de él viajaron a su cintura intentando de alguna manera resistirse, noto eso porque se separo de golpe negando con la cabeza - No, no podemos, por mucho que me encantaría hacerte el amor aún tienes que estar esa semana en cama, ¿de acuerdo?, no es porque no te deseé porque vaya que lo hago, es decir, Dios, de verdad tendría que estar ciego para no desearte y amarte, porque si, te amo, te amo y creo que debe... - una suave risa lo hizo callar.
Era un tanto gracioso verlo tan nervioso - Lo siento, hablo mucho cuando estoy nervioso, es otra faceta que despiertas en mí - aseguro este mientras sus dedos acomodaban su cabello en un gesto de ternura, este beso su frente para abrazarla posando una mano en su vientre... de verdad que era afortunada por tenerlo a su lado.
Su madre de verdad era una maldita en todo el sentido de la palabra, ya sabía que no debía de ser así con la mujer que le había dado la vida pero le era imposible, solo le daba dolores de cabeza y sufrimientos - Lo siento tanto Taeyeon, se que querías ir a España pero es tu deber como la novia ayudarme con la planeación, cariño los medios esperan que lo hagas - su prometida tan solo asintió no tan convencida pero después de todo era su deber quisiera o no aunque ya no esperaba ayudar puesto que su madre estaba haciendo todo el trabajo técnicamente pero lo mejor era no decir nada de nada, como siempre tenía que fingir.
- N-No se preocupe, esta bien, podemos hacerlo en otro momento, ¿verdad Ryo? - asintió ante esa pregunta dandole una mirada mortal a su madre quien sonrió ladinamente alzando su copa como diciendole "salud hijo mío", bebio un poco del vino aún con su mirada sobre él, como todo un alcón - Bien cariño entonces es momento de que vayas a tu primera cita, aún tienes que elegir el menú de la recepción pero yo te ayudare, sin embargo, tengo que hablar de algo con mi hijo así que ve, el auto espera - Taeyeon asintió colocandose de pie, noto que de verdad quería ese viaje aunque era una pantalla para ver a Sakuno, solo eso.
La pelirroja camino hasta donde se encontraba besando suavemente sus labios para después caminar con prisas hacía el vestíbulo, el sonido de la puerta fue lo siguiente que se escucho - He pensando en regalarte un reptil, seguro que tus ancestros estarían felices de lo que estas haciendo - siseo viendo un destello de sonrisa en los labios de su madre, pasara lo que pasara a esta le daba lo mismo, incluso los insultos que le dirigía le daban lo mismo - Dije que no irías, debes hacerle caso a mamá por una vez en tu vida hijo mío - bufo ante el tono usado, como si alguna vez se hubiera comportado como una madre.
- Jamás has sido mi madre - sentencio viendo como esta tan solo se encogía de hombros, esperaba que le doliera aunque fuera un poco pero no era así - Tienes que aprender que jamás me ha importado tu opinión, los dos sabemos que jamás quise tener hijos - gruño en respuesta a ese comentario, detestaba que le hablara como si de verdad hubiera deseado no tenerlo aunque era así - Me se la historia de memoria así que guarda silencio - sentencio colocandose de pie, más que nunca necesitaba algo de beber para ignorar la prescencia de aquella mujer que tan solo quería su ruina y que lo estaba consiguiendo con creces.
- No te debe doler la verdad Ryoma, ambos sabemos que nunca quise tenerte cariño, tu padre fue quien me obligo a tenerte - como respuesta tan solo camino hasta su habitación cerrando la puerta asegurandose de dejarle en claro el mensaje de que se fuera, escucho el molesto ruido de sus tacones que para su desgracia se detuvieron del otro lado de su habitación - Nos vemos cariño, mamá te quiere - volvio a escuchar el mismo ruido y después el sonido de la puerta, era una bruja eso era, era por eso que deseaba tanto que el amor de Sakuno hacía él no se terminara, que a pesar de todo perdurara, eso lo deseaba mucho.
Porque era tal y como su madre había dicho en algún momento, él lo único que deseaba era enamorarse de alguien que no fuera como ella... Sakuno había sido esa mujer.
Se encontraba concentrada desenvolviendo los regalos, sonrió cuando vio un enorme oso de peluche que venía en una caja, era de color blanco con algunas manchitas cafés en las orejitas, una ternura de verdad y por eso no logro evitar que sus ojos brillaran como los de una pequeña niña - ¿Te gustan mucho los peluches? - miro a Seiichi que estaba haciendo algo de trabajo en la cama mientras ella desenvolvía los presentes, asintió de inmediato ante su pregunta sintiendo la textura del oso sonriendo con enorme felicidad, tenía que agradecerla a Marui el que se molestara en comprar algo como aquello, le había gustado mucho el oso.
- S-Si, nunca tuve algún tipo de estas cosas, papá decía que no las merecía - contesto mientras tomaba la siguiente caja asegurandose de colocar el oso de manera que pudiera dormir con este en las noches - ¿Por qué decía eso? - con cuidado desato el moño tomando un poco de aire, no le gustaba mucho hablar de su vida la vedad pero con él podría hacerlo - Decía que era una vergüenza como hija, decía que era débil y que por eso la gente se aprovechaba de mí, lo confirmo cuando sucedio lo de Echizen - se sorprendio a sí misma al no llamarlo por su nombre pero sonrió un poco por su victoria personal, su primera victoria.
- No es cierto y lo sabes, no eres débil, eres bondadosa - aseguro este mientras la miraba fijamente, podía sentir su mirada por completo, asintió sonriendo, sabía eso, él la hacía sentir así - C-Cuando me dejo en la calle solo paso por mi mente que él en verdad no me quería como hija - comento de la nada observando varios tomos de libros, sin duda un regalo de Yagyuu, sonrió como niña pequeña observando los tomos, eran de aventuras, romance y drama, diferentes libros, un buen regalo - No hay manera en que una persona no pueda quererte y amarte - aseguro este dejando un suave beso en su mejilla para volver a su trabajo.
Con Seiichi lo sentía así, sentía que con este era capaz de todo - A los chicos les agradas, eres la primera mujer que les agrada, por lo general ni siquiera las soportan - comento este tecleando algunas cosas en la laptop con gran maestría, sin duda había tenido una buena educación - ¿P-Por qué no les agradan las mujeres? - pregunto de la nada tomando el pequeño joyero que Sanada le había regalado, sin duda alguna era ostentoso - No tenemos buenas experiencias con las mujeres Sakuno y por desgracia eso empieza con nuestras madres - contesto el ojilila para verla con una sonrisa de disculpa pero ella negó con la cabeza.
No tenía porque disculparse para nada con ella - Eso no cambia nada Seiichi, esta bien - aseguro y este tan solo le dedico una cálida sonrisa... esperaba algún día que todos ellos pudieran decirle todo lo de sus vidas, era lo que más deseaba - Ellos algún día te lo diran, necesitas convivir con todos para que te tomen confianza, por desgracia nuestras vidas no han sido buenas pero nos esforzamos por buscar una razón para seguir, yo ya encontre las mías, tengo dos personitas - se sincero este mientras acariciaba su vientre, para su sorpresa beso el mismo causandole una mirada tierna, sería un buen padre de verdad.
No había manera en que no fuera un buen padre sinceramente.
Entro de mala manera al salón donde Taeyeon estaba intentando elegir el menú, su madre lo había amenazado para que de alguna u otra manera las acompañara así que por eso estaba ahí, en contra de su voluntad pero estaba ahí - Ryoma - su prometida se quejo con un puchero, aún no le gustaba que hiciera eso, a Sakuno le quedaban mejor, tomo asiento delante de esta mirando las variedades de menú que les estaban ofreciendo, eran demasiadas, tomo la pequeña cuchara viendo que la pelirroja de inmediato negaba con la cabeza, eso iba a tardar más de lo que había esperado y no tenía cabeza para estar ahí.
- Es nuestra boda Taeyeon, así que eso quiere decir que tambien probare bocado así que dejame intentar ayudarte, ¿te parece? - le hablo intentando no sonar mordaz y al parecer lo había logrado porque esta asintió sin reprocharle nada, el sonido de su celular lo saco de sus pensamientos, tomo el mismo observando el número del portero de su edificio, seguro era el padre de la cobriza - Dame un momento - le pidio a la de ojos amatistas que asintió de inmediato, se levanto alejandose lo suficiente como para que no lo escuchara en lo absoluto, sinceramente no deseaba más problemas de los que vendrían.
- ¿Qué sucede? - pregunto ladeando la cabeza viendo como ella se mantenía negando ante algunos platillos, parecía una niña caprichosa - El señor de ayer se encuentra aquí Echizen-sama, dice que es importante que encuentre a su hija ya que la madre de la misma se encuentra en el hospital, esta muy enferma - se le congelaron los huesos en ese momento, el aire le falto, sabía que no era bueno que Sakuno sufriera ese tipo de situaciones por el bien de su bebé después del accidente - Dile que me espere, voy para allá - dicho esto colgo caminando de regreso a donde estaba Taeyeon pero se sintio mareado.
Se llevo ambas manos a la cabeza intentando por todos los medios que el dolor se fuera - ¿Ryoma? ¡Ryoma! - su prometida se levanto de golpe de su asiento para correr donde él, comenzo a sentirse un poco mal, eso no podía estar sucediendole, sus suaves manos se posaron en las laterales de su rostro para que lo mirara, le dedico una leve sonrisa - Estoy bien Taeyeon, necesito volver al departamento, tú termina esto, no te preocupes - le pidio con suavidad viendo como esta lo miraba como si le hubiera salido otra cabeza pero por nada del mundo podía llevarla de vuelta a su departamento.
Tenía que hablar con el padre de Sakuno a solas - No hay manera en la que te deje ir solo - sentencio esta y él gruño en respuesta, no era demasiado complicado lo que le estaba pidiendo a la pelirroja - Taeyeon, dejame ir solo, estare bien, ¿entiendes? - le pregunto alzando un poco la voz, la vio morderse el labio así que con un suspiro beso su frente para que se calmara y no armara un escándalo - Bien - susurro esta y sonrió despeinandola un poco para comenzar con su salida de aquel lugar, tenía que hablar con el padre de la cobriza, si la madre de esta estaba demasiado enferma entonces ella regresaría.
Si regresaba eso quería decir que aún había un poco de posibilidad de que volvieran... de que aún luchara por ellos, iba a ser egoísta sabiendo probablemente que le cusaría daño pero la necesitaba, los necesitaba a los dos de hecho.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los comentarios.
