N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece


El Tiempo Se Reduce En Lluvia

Capítulo X

— Hija, cariño por favor mírame —enfoco su vista en su madre que tenía los ojos acuosos, estaba a punto de llorar, no quería verla llorar pero tampoco podía perdonarla por nunca haberla ayudado, eso le costaría años hacerlo en verdad — ¿Cómo estás? —su voz salio un poco rasposa debido a que tenía miedo, se estaba ahogando con tan solo verla en esa cama, no quería verla así pero al mismo tiempo no deseaba estar ahí — Cariño por favor, lo siento tanto, debí defenderte de tu padre... pero tenía mucho miedo —y ahí estaba lo que no quería escuchar en lo más mínimo, el hubiera no le servía en lo absoluto ahora.

Miro a Seiichi que apreto un poco más su cintura mientras besaba su mejilla, le estaba dando fuerzas de esa manera — Debiste detener cada abuso pero no lo hiciste, no me sirve en este momento que digas esto, solo quería ver como estabas —señalo con calma aunque la manera en la cual apretaba la mano del ojilila decía lo contrario, quería salir de ahí cuanto antes — Mi niña, ¿algún día vas a perdonarme? —la sinceridad en su voz sumada al temblor en su cuerpo le rompieron el corazón pero aún así no se comparaba en lo más mínimo a lo que había sufrido en manos de su padre, las torturas y golpizas que recibía.

— Quizá algún día, estas bien y no tengo permitido situaciones de estrés... tengo que irme —Yukimura entendio de inmediato que era hora de irse así que la giro para cargarla como un koala, sus manos se enredaron en su cuello y se levanto sujetandola con fuerza, aspiro su aroma e intento tranquilizarse, por nada del mundo le haría bien al bebé que sufriera una crisis nerviosa — Por favor no te la lleves, ¡Sakuno por favor no te vayas!, ¡cariño no me dejes sola! —salieron a paso calmado cuando escucho sollozos, quizá estaba siendo cruel, no podía ser así con su madre pero no deseaba estar ahí más tiempo, no más.

Abrieron la puerta llamando la atención de Echizen, su prometida y su padre que la miraba con miedo pero le dio lo mismo, el ojilila avanzo hasta que alguien lo detuvo, temblo en sus brazos cuando noto que su madre se había quitado los cables que estaban conectados a su cuerpo mientras sostenía el brazo de su prometido que no sabía que hacer, eso no estaba bien, quería irse a la de ya, solo eso... pero al parecer su madre no pensaba permitirselo y eso no era lo que deseaba.


Estaba en una encrucijada, la madre de su prometida estaba sosteniendo su mano, más allá estaba Ryoma con Taeyeon y encima el padre de la cobriza, eso no estaba bien, por nada del mundo pensaba permitir que la dañaran de nuevo, no estaba en sus planes dejar que dañaran a su bebé y a su prometida — No, no puedes llevartela, es mi hija y es mi nieto... ¡no vas a llevartela! —intento avanzar pero la mujer se aferro a su espalda con uñas, no podía lastimarla pero lo estaba desesperando porque Sakuno estaba clavando sus uñas en su nuca y hombros, no se quejaba pero eso demostraba que estaba nerviosa.

— Señora por favor basta, no puede estar en tensiones, tiene que entenderlo —gruño intentando liberarse de nueva cuenta pero en esta ocasión lo tomo del cabello provocandole un gemido de dolor, Dios, que quería matarlo o algo — Mi amor basta, dejalos irse —y por fin hizo acto de aparición el padre de la ojicaoba quien sostuvo a la mujer pero esta no cedía, se adelantaba llorando, entendía que la amara, que quisiera su perdón pero esa no era la forma — ¡Sakuno, hija, no me dejes! ¡Detenla cariño, no dejes que se la lleve! —no se la estaba llevando en lo absoluto, era la decisión de ella y como mínimo tenían que respetarla.

Ya no se trabata solo de lo que ellos quisieran, por una vez tenían que pensar en su hija, solo una vez — P-Por favor vamonos, no quiero estar más aquí —súplico llorando y eso le rompio el corazón, atraveso de inmediato a los que estaban en ese pasillo para caminar hasta el elevador, sin embargo, su madre no se rindio, se solto de su esposo y corrio donde ellos, el pánico se apodero de su cuerpo, presiono de prisa el botón hasta que las puertas se cerraron, una vez apreto el piso de nuevo solto el aire que estaba reteniendo, eso si que era demasiado, se pego a una de las paredes notando los temblores de ambos.

Había sido demasiada emoción en primera porque si la señora no los dejaba ir estaba más que claro que no podía golpearla o algo, por supuesto que no, la sola idea de que le arrebataran a Sakuno y a su bebé lo sacaba de quicio, por nada del mundo pensaba permitir que los alejaran de su vida, lucharía por mantenerlos en su vida — S-Seiichi —comenzo a tararear una canción cálida intentando que dejara de llorar, gracias al cielo porque no quería que nada les sucediera, la apreto demasiado fuerte intentando que... tomara un poco de su valor, era lo que necesitaba.


Se había ido, la estaba perdiendo y ni siquiera pudo hablar con ella un poco, miro a la madre de Sakuno siendo atendida por los médicos mientras su padre hablaba con los mismos, Taeyeon lo miraba preocupado así que le sonrió levemente, por nada del mundo podía permitir que sospechara algo — ¿Estara bien? —asintió de inmediato, claro que si, solo necesitaría cuidados médicos, tenía que hacer que Sakuno volviera, no importaba cuando pero era necesario para que de esa manera pudiera tenerla a su lado, solo tenía que esperar de momento — Si, solo necesita cuidados —explico recibiendo una mirada tierna.

Le encantaba la manera en la cual caía tan fácil en sus palabras aunque le estuviera mintiendo en todo el sentido de la palabra — Eres un gran amigo Ryo, entiendo la actitud de Seiichi, solo quería protegerla de todo lo malo —eso ya lo sabía pero no le gustaba porque era su deber protegerlos, aunque no hubiera admitido que era su bebé lo era y eso nadie lo iba a cambiar, su amigo tenía que entender que no era su hijo y punto — Aún así no creo que fuera necesario el llevarsela de esa manera, su madre la necesitaba —señalo viendo una negación, era un necio y no pensaba admitir que tenía razón, solo quería verla ahí.

La necesitaba aunque no quisiera admitirlo — Gracias por todo, me quedare a cuidarla, creo que es bueno que descansen —le sonrió al padre de la que era la mujer de su vida, estrecho su mano y tomo la de la pelirroja para comenzar a caminar, era hora de irse a casa o hacer el intento como mínimo — ¿A casa o a dónde? —le sonrió para adentrarse en el elevador, oprimio el piso y solto un suspiro, solo necesitaba un respiro pequeño — A casa, ¿te apetece ir a un lugar? —la amatista se sonrojo negando de inmediato con la cabeza, ya se daba una idea de en que estaba pensando así que sonrió de ternura hacía Taeyeon.

— Ya, no creí eso de ti —el sonrojo se intensifico de una manera increíble y solto una suave risa para alborotarle el cabello, la pelirroja podía tener dos caras, era dulce y cruel cuando quería pero la quería, sentía un inmenso cariño más nunca podría amarla, eso era inevitable por completo, Taeyeon era especial pero amarla no estaría en sus planes nunca, solo podría amarla si Sakuno decía que nunca lo perdonaría pero hasta que escuchara esas palabras no se rendiría, puede que fuera un idiota pero la amaba y esperaba su oportunidad para hablarse de sus miedos... de su vida pasada.


Los amigos de Seiichi estaban en el jet privado, al parecer habían vuelto solo para apoyarla, no era necesario o eso quería creer pero no pensaba decir lo contrario, el ojilila la recosto sobre su pecho mientras Marui colocaba una manta sobre su espalda, algo calientito que le aligero el corazón, quiza era la manera en que la estaban cuidando cuando no formaba parte de su mundo — ¿Necesitas qué antes de que partamos llame a un médico? —la voz de Sanada se dejo escuchar, su prometido asintió y después escucho pasos, se separo poco a poco y le dedico una débil sonrisa, el asunto con su madre era demasiado.

Solo quería dormir hasta olvidar sus gritos desesperados porque no se fuera pero ya había tomado una decisión, necesitaba irse cuanto antes, solo eso, no volver a verlos nunca porque el dolor seguía latente, le habían hecho daño a su bebé, lo habían negado y esa era la realidad — ¿Necesitas algo? —le dedico una sonrisa y negó con la cabeza pero él hizo un movimiento para llamar a la azafata personal que tenía — Un té con leche por favor, algo de fruta y pan dulce —escucho los tacones de la aludida y entonces lo miro con un leve puchero, no quería nada pero al parecer no entendía o prefería no entender mejor dicho.

Le encantaba que los consintiera la verdad — Gracias por todo... por amarnos —a cambio recibio una hermosa sonrisa escuchando ligeras risitas de sus amigos que solo lograron que el ojilila los mirara con una amenaza inscrita en los ojos — No agradezcas nunca, los amo a los dos —y entonces empezaron las carcajadas del resto de amigos lo que termino en una pelea como niños, solto una risa cuando se levanto con cuidado — ¡¿De qué te ríes Bunta?! ¡Ya te veremos algún día! —y la pelea de almohadas empezo en menos de cinco segundos, se sostuvo de uno de los asientos cuando sintio un mareo horrible.

Se llevo varios dedos a los labios — Seiichi... ¡S-Seiichi! —y el silencio se hizo presente para que la miraran, el ojilila entro en pánico, le dedico una leve sonrisa, si aquella pelirroja no le hubiera causado esa hemorragia su embarazo sería normal pero no lo era — Shhh todo va a estar bien, necesitas descansar y comer, el médico te atendera, vamos —la cargo como a una princesa viendo los rostros preocupados de los demás así que les sonrió mientras la puerta se cerraba y caminaban hacía la cama, solo rezaba porque su bebé estuviera bien, solo quería eso.


Estaba recostada mientras el médico terminaba de guardar sus cosas, mareos de nuevo, nada grave, solo tenía que seguir consumiendo los suplementos alimenticios, la dieta impuesta, las vitaminas, todo eso le haría obtener el peso necesario para sustentar el embarazo, estaba demasiado delgada, tenía que subir como mínimo seis kilos en cuatro días para balancear su salud — Me iré ahora mismo pero debes asegurarte de que en cuanto aterrice el avión no salga de la cama hasta que suba los seis kilos impuestos —le sonrió un poco asintiendo, claro que se aseguraría de que eso pasara, Sakuno subiría ese peso.

— ¿Cómo esta? ¿Algo de qué preocuparse? —sus amigos hicieron acto de aparición, los hizo guardar silencio para salir de la habitación, el avión despegaría dentro de nada, cerro un poco la puerta puesto que iría a dormir un poco a su lado — Necesita subir de peso, no es que este demasiado delgada pero su peso actual no puede sustentar el embarazo —todos asintieron y miraron aquella puerta preocupados, estaría bien pero solo era necesario cuidarla, solo eso y lo haría con mucho gusto porque era la mujer que lo había cautivado por completo, era su bebé aunque no la hubiera embarazado, era su deber cuidarlos.

Marui parecía en verdad preocupado y eso ya era mucho — Estara bien, me asegurare de que suba esos kilos pero debo explicarle la situación, dormire un poco a su lado, avisen cuando el avión vaya a aterrizar —les pidio viendo que daban media vuelta para caminar a los asientos donde descansarían un poco, camino a la cama y la vio removerse un poco — S-Seiichi —sonrió enternecido cuando la escucho ronronear como un gatito, se acomodo a su lado para abrazarla por la cintura — Shhh descansa cariño —arrullo cerca de su oído sintiendo poco a poco su pausada respiración, necesitaba descansar mucho en serio.

Paso varios de sus dedos por su vientre sintiendo los casi cuatro meses que tenía, eso era una de la preocupaciones del médico que su vientre no se notara, era por eso que tenía que subir de peso, beso su mejilla y cerro los ojos rezando porque nada malo les sucediera a los dos, no la dejaría salir de España en un tiempo, en lo más mínimo, tenía que cuidarlos y no saldrían del país al menos hasta que el bebé tuviera un mes o algunos días... era un cambio de planes que esperaba Sakuno entendiera.


La lluvia caía por las ventanas de la habitación de su departamento, Taeyeon estaba en el sanitario desde hace media hora y se estaba desesperando porque quería dormir, después del día que habían vivido solo quería descansar, no pensaba quejarse en lo más mínimo de que se hubiera desestresado después de hacerle el amor a la pelirroja pero no era lo mismo y lo sabía, esa inocencia que desbordaba Sakuno nadie la tendría, se recosto sobre las almohadas negando con la cabeza, era por completo exasperante que su mente solo pensara en la cobriza y en su bebé, no sabía nada de ellos y eso le preocupaba mucho.

No había tenido tiempo alguno de hablar aunque fueran solo unos segundos, eso le hubiera sido suficiente para darse cuenta si lo amaba aún o que sentía hacía él, solo esperaba que no fuera odio o un sentimiento así porque aún la amaba aunque nunca lo demostrara, escucho la puerta del sanitario abrirse y se recompuso, no debía ver tras su máscara, la encontro temblando y aquello le preocupo un poco, no le convenía que estuviera enferma o algo así — ¿Taeyeon? ¿Sucede algo? —se levanto con cuidado de la cama para caminar hasta donde se encontraba temblando, algo estaba mal o así le estaba pareciendo.

— ¡Taeyeon! —le grito molesto viendo como se encogía en sí misma, fue cuando se dio cuenta de que estaba sosteniendo algo, eso era... — Dime que no es cierto —pidio casi con miedo viendo como sus ojos amatistas se volvían acuosos, esa no era una buena señal en lo más mínimo, la tomo por los hombros para que le dijera algo — E-Estoy embarazada —y con esas palabras sello el destino de todos, lo sabía y lo sentía, todo estaba terminado porque no podría luchar por Sakuno, sabía que la pelirroja no lo dejaría ir ahora que serían padres, eso era lo que más le preocupaba, no podría luchar por ellos dos.

Se alejo consternado viendo una mueca de confusión en el rostro de su prometida — ¡¿Por qué diablos quedaste embarazada?! ¡No quiero bebés contigo maldición, no ahora! —y vio como esta retrocedía herida, intento calmarse pero no podía, había arruinado su vida al quedar embarazada, era como una película de terror en ese momento porque eso estaba saliendo como una maldita novela — C-Creí que estarías feliz... —comenzo a sollozar y se sintio la peor persona del mundo porque justamente eso era, intento acercarse pero esta retrocedio de inmediato, la jalo para pegarla a su pecho reciendo golpes de su parte.

— Shhh esta bien, lo siento, lo siento en verdad... perdón —se disculpo acariciando su cabello y su espalda escuchando sus suaves sollozos, era un monstruo o peor que eso, la arrullo un poco para que se calmara — Esta bien, estoy feliz... lo siento Tae —se volvio a disculpar para besar su mejilla con dulzura... no importaba si la lastimaba pero lo necesitaba, ya había dejado una vez a Sakuno cuando le dio esa noticia, no dejaría sola a la pelirroja, no lo haría y punto.


La suave cama la hizo removerse un poco, abrio los ojos encontrandose con Seiichi que estaba terminando de arroparla, le sonrió con cálidez para jalar su mano tibia, quería que se acostara a su lado o al menos así pensaba porque este negó con suavidad para besar su frente — Tengo que ir por la cena y tus medicinas cariño, solo duerme un poco —pero es que no quería dormir en lo más mínimo, se sentía caliente, no era fiebre porque sentía ese calor en todo el cuerpo, lo tomo de nuevo de la muñeca aplicando más fuerza para que se quedara pero de verdad se estaba resistiendo, no quería eso, lo necesitaba.

— P-Por favor... —susurro con la voz quebrada porque más que nunca deseaba sentirse amada, querida por alguien como Yukimura, él sonrió tiernamente y termino quedandose a su lado, se recosto y entonces vio su oportunidad, se subio a horcajadas de su cuerpo sintiendo como se tensaba de inmediato, eso le provoco un poco de inseguridad pero estaba decidida esa noche — C-Cariño no es que no quiera pero... me da miedo por el bebé —ladeo un poco la cabeza y sonrió enternecida, siempre se preocupaba por ellos, eso era lo que más amaba de él, Echizen quedaba atrás en el momento en que se entregara.

Sería la mujer de Yukimura y la sola idea la llenaba de valentía — No le sucedara nada, desde mañana comere todo lo que quieras, lo prometo, lo hare por el bebé y por ti solo por favor... esta noche... s-solo hoy... —una suave risita se dejo escuchar, no se estaba riendo de ella o al menos eso quería creer en verdad, un suave beso fue depositado en sus labios cuando se inclino para quedar sentado, un sonrojo en sus mejillas fue lo siguiente que sucedio cuando le sonrió con amor pero al mismo tiempo con pasión — ¿Segura? —asintió mordiendo su labio, de pronto ya no se sentía tan segura pero asintió, era lo que deseaba.

La recosto en la cama y entonces fue como la primera vez, nervios, un nudo en el estómago pero de felicidad, sus miradas se encontraron y entonces todo estallo porque sabía que era el momento en el cual se entregaría a la persona que no la lastimaría, que le sería fiel, que los cuidaría... — Te amo Sakuno —y fue un susurro pero juro jamás haber escuchado algo más fuerte que esas palabras, su corazón se acelero y su cuerpo se volvio gelatina — T-También te amo... S-Seiichi —cerro los ojos fuertemente después de aquella declaración sintiendo una caricia en su mejilla... todo estaba listo para volverse uno por fin.

— Si algo no te gusta puedes decirlo —asintió cohibida, hacer el amor con Seiichi sabía que sería algo que no olvidaría con facilidad y sinceramente... no quería hacerlo nunca.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los comentarios.