Pairing: Saruhiko x Misaki. [SaruMi]
Rated: Por ahora T, futuramente puede que sea M. (?)
Warning: Yaoi, probablemente Lemon, puede que algo de gore (?), quizás un poco OoC [Aunque procuraré que no. uwu]
Disclaimer: K le pertenece a GORA
N.A: Hola de nuevo. u' Primero de nada agradecerles a todos los que dejaron Review por su apoyo. Son geniales. ;_; Mientras no tenga exámenes dedicaré mi tiempo a la serie, pero si los tengo tardaré un poco más en actualizar. D:
Aclaraciones:
"BlaBla..." - Diálogo normal de personajes.
"BlaBlaBla..." - Pensamientos, en este caso, todos son de Saru.
Blabla - Narración normal.
-Blabla- - Mensajes de Texto.
Visitar a Misaki en el hospital se había vuelto su rutina, lo sabía él, lo sabían las enfermera que diariamente lo veían dirigirse a la misma habitación y lo sabía Scepter4. Habían pasado tres días, y aunque en cuanto tenía un rato libre se iba al hospital, dejando su trabajo, normalmente, a medias, nadie, y menos Munakata, podía reclamarle algo. Y es que, a pesar de dejar sus tareas para poder ir a ver el castaño, el rendimiento de Saruhiko había aumentado considerablemente. ¿El por qué? Lo que le solían parecer aburridas patrullas ahora eran unas maravillosas ocasiones de encontrar al agresor de Misaki, por no decir que ya había mandado cinco o seis sospechosos directos a Scepter, aunque, para que negarlo, el mismo se había encargado de sacarle información a golpes antes de llevarlos con su rey.
Y hoy no era un día diferente, ya se había cansado de patrullar, o más bien, ya había empezado a sentir la necesidad de volver a ver a Misaki, así que dejó su puesto sin atender a las quejas de Akiyama, que no hacía más que llamarle. "Que pesado… Si tanto le gusta patrullar que lo haga el solo…" Y es que en verdad a Saruhiko le resultaba bastante molesto Akiyama, vivía por y para Scepter4, algo que el peli-azul, por mucho que se esforzará, no lograría entender, a pesar de que él vivía por y para Misaki, aunque, según él, eso era diferente.
Pensando en sus cosas acabó llegando al hospital, aunque seguía notando las miradas de los pacientes, no le importó mucho, porque ahora solo tenía algo en la cabeza, o más bien alguien. Así que avanzó hacía la habitación 302, ignorando su PDA, que parecía estar recibiendo mensajes. "Me importa una mierda lo que vaya a poner en esos mensajes, así que podéis seguir enviando si eso." Una vez llegó a la puerta de la habitación, la abrió, siempre le impresionaba un poco ver al castaño de esa manera, pero esta vez, algo le impresionó más… No estaba solo con Misaki, no. Había alguien más, Saruhiko cerró la puerta con violencia y encaró al otro sujeto.
"¿Qué haces aquí?" -Fue lo que dijo Saruhiko.
"Eso debería preguntarte yo a ti, no creo que a Yata-san le agradara la presencia de un traidor como tú." -Contesto el chico, que no era otro que Kamamoto.
"Tú no eres quien para decidir si a Misaki le agradaría mi presencia o no. Que yo sepa no puedes leerle la mente. ¿Cierto? Así que ahórrate tus comentarios estúpidos, y lárgate, le haces un favor al mundo."
"Mira, Fushimi... Puede que no sea capaz de leer la mente de Yata-san… Pero sí despierta y te ve aquí solo le harás daño, como cuando te fuiste, y de esto estoy completamente seguro."
La cara de confusión de Saruhiko le dejó claro a Kamamoto que el peli-azul no sabía lo que había pasado con Yata después de que su ex mejor amigo le abandonase. Y quizás fuese mejor así, sabía que el vanguardia de su clan le mataría si despertaba con Fushimi sabiéndolo todo.
"¿De qué estás hablando, jodido obeso? ¿Qué yo le hice daño a Misaki? ¡No me jodas!"
Kamamoto se limitó a suspirar, pareció que el joven peli-azul de verdad no sabía nada, Absolutamente nada… Yata se había preocupado de que no enterase. Por su parte, Saruhiko no sabía que hacer ni que pensar. "¿Alguna vez le hice daño a Misaki? ¿Cómo se atreve ese gordo a decir que mi ida le causó dolor a Misaki si en cuanto lo supo me dijo que me iba a matar? Que no me joda…"
"Él se encargó personalmente de que no te enterarás del porque su admiración a Mikoto, o su amistad con Totsuka… Pensaba que eras más inteligente, Fushimi, fue más que obvio para todo HOMRA desde un principio, pero parece que no solo Yata-san tiene una venda en los ojos, tú también…"
¿Qué venda ni que mierda? Saruhiko no sabía de que estaba hablando, pero aquello captó su atención… ¿La "admiración" que Misaki sentía hacía el rey rojo tenía una explicación que él nunca había podido encontrar? La frustración empezó entonces a apoderarse de él, ¿De qué servía patrullar y moler a golpes a los que le parecían sospechosos sí ni siquiera sabía la verdad detrás del comportamiento del castaño? Pero ahora sabía que había algo más en el fondo del asunto, y, oh, por supuesto, no iba a dejar que ese gordo se fuese sin decírselo.
"Me parece muy bien lo que me dices y todo eso… Pero ahora me vas a contar porque tanta jodida admiración a Mikoto, ¿vale? Ahora el tío ese está muerto, no va a venir a decirte nada por contármelo, ¿cierto? No me apetecería tener que dejar la habitación de Misaki llena de sangre, así que dímelo rápido. ¿Vale?" Fue la contestación del peli-azul a Kamamoto mientras posaba su mano en la espada, que llevaba anclada al uniforme, como siempre, agradeció no habérsela dejado en casa, como le habían pedido las enfermeras, nunca se sabe cuando vas a necesitar hacer correr la sangre.
"Podría contártelo, es cierto, pero entonces Yata-san le pondría precio a mi cabeza." Aclaró el rubio.
"¿Crees que me interesa lo que te vaya a pesar después de contarme lo que te he pedido? Pues no. Tu existencia en general me da igual, mantente alejado de Misaki y todo irá bien. ¿Entiendes? Así que ahora dime lo que quiero saber."
"No es así como funciona la cosa, Fushimi. ¿De qué le serviría a un traidor como tú saber sobre Yata-san? ¿Es qué acaso podrías ayudarle?"
"Tsk, no haces más que repetirte, ¿sabes? Lo que está claro es que no podré ayudar a Misaki si no me dices lo que quiero saber. Es una última advertencia."
A Saruhiko le habría gustado entonces decirle a Kamamoto que el no era el traidor, pero no, no quería explicarle a ese tío cosas que tampoco Misaki sabía, entonces calló en la cuenta, el castaño le guardaba muchos secretos, pero el hacía lo mismo, al peli-azul nunca se le había pasado por su cabeza decirle a Yata el porqué de su traición, decirle que en realidad no lo odiaba, que lo necesitaba cerca. Ya no sabia que era lo que se lo impedía, ¿No lo odiaba Misaki ya? No perdía nada diciendo lo que le hacía tanto daño, pero aún así no lo había echo. Entonces pensó, que quizás, sólo quizás, la admiración de Misaki había sido causada por él, era poco probable pero posible… Y esa mínima posibilidad que no solo fuera odio hacía el lo que el chico guardaba… Hizo que su corazón parara de latir. Quizás Misaki si podía ser suyo. Una psicopatica sonrisa cruzó su rostro, cualquiera pensaría que era de completa locura, y oh, de seguro lo era, era de obsesión… Desenvainó su espada y la acercó peligrosamente al cuello de Kamamoto, le iba a hacer hablar, claro que lo haría, un poco más… Y la sangre empezaría a caer…
Entonces algo lo detuvo, el Pi, pi, pi… Se había echo más fuerte, giró su cabeza en apenas unos segundos temiendo que la vida del castaño estuviese en peligro, pero se encontró con unos ojos avellana brillantes, los ojos de Misaki, que siempre le habían hipnotizado le estaban mirando con atención, bueno, estaban mirando la escena el general… Misaki había despertado, sí, lo había echo, se le veía débil aún, como si en cualquier momento se le volvieran a cerrar los ojos…
"¿Quién eres?" La voz de Misaki resonó por la habitación, aún no sonaba del todo bien, pero se le había entendido perfectamente.
Saruhiko y Kamamoto se miraron en silencio, ¿A quién iba dirigida la pregunta? ¿De quién se había olvidado? Quisieron preguntárselo directamente, pero varias enfermeras entraron rápidamente en la habitación a atender al castaño, y el peli-azul no tuvo más remedio que quitarle la espada del cuello al rubio, que aprovechó para irse, cosa que también tuvo que hacer Saruhiko, por petición de las enfermeras.
Una vez fuera de la habitación, Saruhiko no sabía que hacer, así que cogió la PDA y miró los mensajes, la mayoría de Akiyama quejándose, pero uno de su rey, Munakata, que miró con detención.
-Hemos investigado con la colaboración de HOMRA el incidente de Yata Misaki.
Repórtate en mi despacho para que te informe de la causa más probable de la agresión, es algo que nos incumbe a todos los clanes, y por supuesto, a ti también.-
