Nueva York 2017
-La cena del club Glee será tan emocionante – le expresó Rachel a Kurt mientras caminaban por las frías calles de la Gran Manzana – será asombroso volver a ver a Sam, a Noah, a Mike…
-¿No crees que será un poco incómodo? – la interrumpió el chico – recuerda que desde que Quinn y Puck terminaron no han vuelto a coincidir en un mismo lugar así que…
-Yo realmente dudó de la versión que nos dio Noah sobre el motivo por el cuál término con Quinn
-Si bueno, a mi también me sonó bastante reforzado – apoyó el chico mientras llegaban al departamento que alguna vez compartieron – Puck había dicho que quería casarse con Quinn y dos semanas después nos sale con la noticia que se han separado, porque no soporta las nuevas amistades de Quinn
-Ya han pasado cerca de un año, a lo mejor esta noche nos enteramos de lo que realmente sucedió entre ellos dos - murmuró Rachel con la voz apagada, la última vez que había hablado con Quinn, ella le había contado que estaba saliendo con alguien.
-Mejor no forzar la situación – comentó Kurt quitándose el abrigo – bastante incómoda ya estaba Quinn cuando la llame para invitarla, no digamos nada que ocasione que se levante y decida marcharse
-Quinn ha cambiado. Dudó mucho que llegué a esos extremos – susurró recordando a la rubia que hacia mucho no veía, la última vez que la había visto, fue poco después de que se hiciera su primer tatuaje en el brazo. Alguien estaba cambiando su rubia.
-¿Quinn no te ha dicho nada? – preguntó interesado
-No, siempre me cambia el tema y hace ya varias semanas que no hablamos por teléfono - y era cierto, cuando la rubia la llamaba ella estaba ocupada y cuando ella llamaba a la rubia, ésta estaba ocupada.
-Bueno, será mejor no ponerla a prueba – razonó el chico – esperemos que no haya ningún problema con Puck – camino hacia la cocina por algo de beber - más bien arréglate y vámonos para el restaurante que los chicos ya deben estarnos esperando.
Una vez Rachel estuvo lista, ambos partieron hacia el restaurante en donde los esperaban el resto de miembros del antiguo club Glee.
-Buenas noches – saludó Kurt despojándose de su abrigo y colocándolo al respaldo de la silla
-Buenas noches Kurt – en la mesa se encontraban Santana, Sam, Britt y Mercedes. Aunque solamente saludaron tres de cuatro.
-Rachel ya viene – les informó después de saludar de beso a Britt y Mercedes – se quedó discutiendo con el taxista y bueno… - se encogió de hombros - ¿Y los demás?
-Asiático uno y dos, no tardan en llegar – informó la latina bebiendo de su copa de champagne
-Ustedes se demoraron mucho, así que nos tomamos la libertad de pedir un poco de champagne – explicó Mercedes entrelazando sus dedos con los del rubio – igual cuando estemos todos, pedimos algo más para beber
-Claro…. Santana sola puede beberse toda la botella – murmuró observando entra a Rachel, quien se encontraba colorada por la discusión sufrida con el taxista.
-Hola chicos – saludó dejándose caer en la silla abatida después de haber tenido que pagar 12 dólares por un servicio, que generalmente costaba 10.
Pronto los miembros faltantes empezaron a llegar al restaurante y a punta de champagne y vino, empezaron a actualizarse de la vida de los demás. Principalmente del rompimiento entre Puck y Quinn. En la última reunión que habían hecho, sólo había estado presente Puck, diciendo que su rompimiento con Quinn era inminente, pues ella ya no lo valoraba, se ganó la lealtad de sus amigos, con un par de lágrimas de cocodrilo; y como lo vieron llorar, ninguno trató de ponerse de ponerse en contacto con la rubia para conocer su versión de los hechos, a excepción de Rachel que siempre le preguntaba sobre el tema, pero ésta lo esquivaba.
Habían pedido ya la entrada cuando Noah Puckerman entró vistiendo su traje de militar y de su brazo izquierdo una morena de ojos verdes y cabello tinturado a un rojo no muy brillante.
La chica se ganó automáticamente las miradas curiosas de los presentes, más cuando se identificó como la enfermera del batallón en el que Puck se encontraba prestando servicio. Felicitaron a Puck por su nueva novia, la chica asintió tranquila pensando que Quinn no se presentaría, charlaron un momento con la guapa mujer, que se sintió intimidada por la mirada que le dedicaba la morena, pero se dijo que eran ideas suyas. Para su suerte se dispusieron a hablar sobre la nueva obra de teatro de Rachel y sobre la carrera de bailarina de Britt.
Estaban pidiendo una nueva botella de vino cuando por la ventana, Sam observó a una rubia que él muy bien conocía, pues había sido novia suya.
-Llegó Quinn… - le murmuró a Mercedes mirando por la ventana – está esperando a alguien – se hizo para atrás cuando su chica quiso estirarse para mirar por la ventana sin llamar la atención de los demás.
-De pronto, al igual que Puck viene con su nueva pareja – susurró – aunque su vestimenta a cambiado bastante… se parece mucho a la que usaba en nuestro senior year.
-¿Por la chaqueta y el pantalón?
-Sí, bueno al menos no tiene el cabello corto y rosado como en aquella época – el chico asintió acomodándose - ¿Con quien vendrá?
-Ni idea – se acomodó correctamente cuando vio que Quinn cruzaba la calle, aunque no veían en compañía de quien – sólo se que esto se pondrá interesante. - Mercedes asintió dándole un corto beso.
Dos minutos más tarde ingresaba por la puerta del restaurante, Lucy Quinn Fabray, vestida con una chaqueta negra, unos pantalones rasgados en el frente y unos tacones negros; su cabello rubio, aunque largo, se encontraba desordenado, lo que le daban el aspecto de Bad Girl, a su lado se encontraba una chica de cabello negro, rostro afilado y ojos azules cubiertos con una gruesa capa de lapiz negro. Vestía ropa parecida a la de Quinn y era tan sólo unos dos centímetros más baja que la rubia. Ambas chicas se acercaron a la mesa en medio de risas.
-Buenas noches chicos – saludó Quinn antes de pedirle al camarero que les acercara otra silla para su acompañante – ella es Isabella Welch – presentó la chica que sólo levantó la mano derecha con el rostro serio – mi novia – aprovecharon para pedir de una vez, cuando el mesero les trajo la silla.
En la mesa se hizo un silencio incómodo, mientras Quinn se ubicaba al lado de Rachel e Isabella a su izquierda quién se quitaba la chaqueta dejando ver sus tatuajes, logrando que tango Sam como Mike se atragantaran con la bebida. Y eso, que no habían visto los que ya adornaban el cuerpo de la rubia.
-Hola Rach – la saludó de beso en la mejilla - ¿Cómo has estado?
-Bien – respondió tratando de no mirar a la pelinegra al lado de Quinn. No le daba buena espina esa mujer.
-Vengó en un momento – le susurró Isabella mostrándole la llamada entrante en su teléfono.
-¿Por qué la trajiste? – preguntó cuando la vio alejarse. Sólo hablaban las dos, aunque la mesa tuviese puesta su atención en Quinn
-Es mi novia…
-Pero te ha cambiado – le tocó el rostro observando como Quinn cerraba los ojos al tacto – tú no eres así - refiriéndose a su aspecto físico, de haber sabido en lo que andaba su rubia, habría hecho lo necesario para ayudarla y salvarla, lástima que Quinn se reservó ese diminuto detallé.
-Es lo que soy ahora Rach – murmuró con tristeza o eso quiso creer Rachel – no me juzgues… tú no por favor – suplicó con los ojos aún cerrados
-¿Qué paso con él? – susurró bajito mirando a Puck que charlaba animadamente con Sylvia. Quinn abrió los ojos y la miró tristemente.
-Más tarde te cuento – le dejó un beso en la mejilla. Se enderezó en la silla cuando Isabella se acomodó a su lado.
-Lo siento, era Jenna.
-¿Qué te dijo? – preguntó atrayendo la atención del grupo
-Stuard la llamó diciéndole que aún no nos conseguía nada – negó bebiendo de la copa. Quinn suspiró sonriéndole a Rachel. El mesero llegó con los pedidos.
-¿Ensalada? – se burló Rachel.
-Alguien alguna vez me dijo que era malo comer carne de animales – le guiño el ojo tomando el tenedor.
-Muy cierto – sonrió recordando las conversaciones que solían tener a media noche y en donde salió el tema.
Todo transcurrió normal y aún que Tina y Kurt trataron de armar la conversación, para todos fue muy notoria la mirada que Puck le lanzó a Quinn durante varios minutos, hasta que esta término por cansarse. Aprovechando la tensión y queriendo meterle más picante, Isabella empezó a meterle mano a Quinn bajo la mesa, quien sólo suspiró y miró a Puck.
-¿Tienes algún problema Puckerman? – preguntó lanzando la servilleta a la mesa, silenciando al grupo – Si tienes algún problema dímelo de frente y lo solucionamos – pero antes de que el chico pudiera responder añadió – Al menos que no seas capaz ni de eso.
Sólo se escuchó la risa de Isabella, que divertida veía toda la escena frente a ella, aún jugando con su mano, que ya llegaba a la entrepierna de la rubia. Una historia diferente vivía Sylvia, aquella pelirroja que iba con Puck, ella, al igual que Isabella conocía la verdadera causa de la separación de la pareja y justamente un enfrentamiento como ese, era lo que quería evitar, cuando el chico la invitó a la cena.
-Veo que has olvidado tus modales Quinn – respondió luego de darle un trago a su copa de champagne
-No voy a desgastar mis modales con alguien que no vale la pena
-¿No valgo la pena?
-Tras de estúpido, sordo – escupió Isabella bebiendo un poco de su copa
-¿A quien pretendes engañar Quinn? – preguntó sintiéndose importante, al notar como todos su amigos lo observaban luego de ignorar a la pelinegra – Nadie en esta mesa, se cree esa historia de que es tu novia. Vamos Quinn, tu no tienes madera para ser lesbiana, es más puedo apostar a que nunca has tenido sexo con una chica.
-En eso si te corrijo Puckerman – interrumpió Santana – hace unos años Quinn y yo tuvimos sexo
Nadie parecía sorprendido por la declaratoria y es que siempre había sido un secreto a voces entre ellos, un secreto a voces que nunca llegó a los oídos de Puck quien miraba asombrado a la latina antes se dirigirse a la rubia
-¿Cuánto le pagaste a Santana para que mintiera? – trató de recomponerse, buscando la respuesta más lógica.
-Definitivamente es idiota – Isabella sacudió la cabeza, echando su cuerpo hacia adelante y quitando su mano de la zona intima de la rubia - ¿Quieres que te pruebe que mi Quinn es gay? ¿Quieres que te pruebe que esta rubia que esta a mi lado es mi novia? – levantó la ceja mirando a todos los presentes, antes de tomar el rostro de Quinn y girarlo hacia ella para besarla en los labios.
Fue un beso al que ambas estaban acostumbradas. Fue un beso apasionado, mojado y con clara indicación de que iba a pasar entre más dos chicas después de que salieran de allí. Isabella siempre besaba a Quinn de aquella manera cuando quería decirle que necesitaba y añoraba un poco de sexo, aunque no podía quejarse, aquél día habían tenido varias rondas, lo cual era la causa, de que llegarán tarde.
Al lado de Quinn, Rachel se removía incómoda tratando de enfocar su mirada en la ventana y no en el espectáculo que todos sus amigos veían con la boca abierta. Después de varios minutos, Isabella soltó el rostro de Quinn dejándole un sonoro beso en los labios
-¿Alguna otra demostración? – preguntó lamiéndose los labios – besas exquisito cariño – susurró a su novia antes de darle otro beso y beber de su copa.
Puck lanzó sus cubiertos al suelo, levantándose rápidamente y saliendo de allí, sin siquiera esperar a su acompañante.
-¿Era necesario el espectáculo Fabray? – preguntó seriamente la latina, minutos después de que Puck se marchó e Isabella se había excusado para ir al sanitario – Nos quedo claro que era tu novia cuando se estaban metiendo mano debajo de la mesa – Al parecer alguien se había percatado de los movimientos sospechosos de Isabella – pero no tenías porque refregárselo a Puckerman en la cara, que lo haya dejado por una chica ¿No crees que eso le da en el ego?
-¿Qué yo lo deje? ¿Me estas diciendo que yo deje a Puckerman por Isabella porque si?
-Es que eso es lo que acabas de demostrar, con tu actitud de perra. Ya no estamos en el instituto Fabray comprenderlo.
-Santana – trató de intervenir Rachel pero Quinn se le adelantó.
-Increíble – mascullo terminando de su copa – primero infórmate antes de hablar latina estúpida
-¿Estúpida yo? – Se levantó de la mesa al mismo tiempo que Quinn - ¿A quien le dices estúpida maldita perra?
-¿Ves a alguna otra latina con aire de prepotente y cerebro de nuez en el lugar? – abrió los brazos con una sonrisa burlona en los labios. Sonrisa que se borró cuando Santana estrelló su puño en su rostro - ¿¡Cuál es tu jodido problema!? – exclamó revisando que no tuviera sangre. Rachel se levantó a observar el rostro de Quinn pero tuvo que echarse hacia atrás cuando la latina volvió a hablar.
-Tú eres mi jodido problema – a estas alturas el resto del grupo estaba de pie, por si tenían que evitar que Quinn le devolviera el golpe a Santana.
-Señoritas les voy a pedir que se marchen del restaurante – un guardia se les acercó, el restaurante enteró estaba pendiente de la interacción de la dos chicas. Ninguno se imaginó en ese momento que esa sería la última vez que verían a Quinn Fabray.
-¡Claro con mucho gusto! – exclamó Quinn tomando la chaqueta de Isabella – pero antes… - estrelló su puño en el rostro de la latina, rompiéndole la nariz en el acto – Estamos a mano idiota… lo siento – le susurró a Rachel antes de buscar con mirada a su novia que únicamente se reía – Vámonos
-Me encanta tu grupo de amigos – señaló la chica cuando salieron del restaurante - ¿Estás bien? – preguntó deteniéndose en la mitad de la calle – esa latina te pegó con fuerza – dijo al ver el morado en el pómulo de la rubia.
-Maldita Santana – apretó los dientes con fuerza. Tenía mucha ira de que la que había sido su amiga, su hermana su enemiga e incluso su amante en una noche, defendiera al chico que le destrozó el corazón sin preguntarle a ella, cual era su versión de los hechos.
-Vámonos a divertirnos – Isabella tiró del brazo de Quinn y la llevó a uno de los bares más conocidos de Nueva York por su expendio de drogas y de alcohol – Una buena dosis y verás como te calmas – le susurró al oído cuando ya estuvieron allí.
Bebieron un par de tragos y consumieron algo de droga mientras se besaban sin importarles las miradas acusatorias de los demás.
-¿Ese no es Tom Harper? – preguntó Quinn a su novia, pero esta ya estaba demasiado ebria como para responderle. Le echó un último vistazo antes de acercase al hombre que bebía una cerveza tranquilamente en la barra – Buenas noches – el hombre sólo la miró de arriba abajo sin responderle – mi nombre es Quinn Fabray
-¿Necesita algo? – preguntó él hombre algo aburrido.
-Se que usted es Tom Harper – él hombre asintió – me gustaría regalarle este demo – sacó de su chaqueta un cd y se lo entregó – es de mi banda The Lynx Pentreath Band
-¿Un demo?
-Si bueno, tuvimos la oportunidad de grabarlo pero aún no hemos tenido mucha suerte.
-Lo escucharé – le aseguró el hombre, guardándolo en el maletín que tenía a sus pies – buenas noches señorita.
Quinn se alejó después de despedirse del hombre en busca de su chica, dispuesta a llevársela de allí y divertirse con ella, como sólo ellas sabían hacerlo. Sin saber que los eventos de ese día, habían ha definido su futuro.
Antes que nada, quisiera agradecerles por los 21 comentarios que ya tiene la historia en estos dos capítulos, de verdad muchas gracias.
Las actualizaciones serán los lunes y jueves sin falta, eso si puede es variar las horas xD.
Quisiera dar unos agradecimientos especiales a Sirsha Romanoff, Dcimaginegirl, Dark-Side12, Sebastian Sebby, Caty Martinez y a "la paisa" por ayudarme con el fic, ya sea dándome consejosz ideas, el nombre para Quinn y con la portada.
