Pairing: Saruhiko x Misaki. [SaruMi]
Rated: Por ahora T, futuramente puede que sea M.
Warning: Yaoi, probablemente Lemon futuro, quizás un poco OoC.
Disclaimer: K le pertenece a GORA
N.A: Realmente lo siento si me tardé un poco, pero no sé si lo sabéis, yo vivo en España, donde se sucedió el terrible accidente de tren, y no solo eso, vivo a muy poca distancia de lugar y un amigo mío iba en ese tren, así que estos días estuve muy preocupada y no podía escribir. Pero bueno, espero que les guste este cap. :3
Aclaraciones:
"BlaBla..." - Diálogo normal de personajes.
"BlaBlaBla..." - Pensamientos de los personajes.
Blabla - Narración normal.
El castaño cerró con violencia la laptop, aunque no la apagó, en ese momento no sabía lo que hacía, miró hacía debajo encontrándose con varios trozos de cristal procedentes del vaso que se había roto, también estaba todo mojado, pero eso no le preocupaba tanto, después de todo, acabaría secándose, así que se limitó a recoger los pequeños trozos que quedaban del destrozado vaso, para después tirarlos, y, aunque se corto ligeramente en las manos ,no le dio importancia, de seguro había sufrido heridas peores que ahora no recordaba.
Decidió volver al que ahora era su cuarto, ya no tenía sed, no tenía ganas de nada realmente, "¿Por qué tienes que ser Saru?" Era la única pregunta que ahora estaba en la mente del castaño. Y en realidad era una estupidez pensar eso, porque desde el principio había sido él mismo quien se había empeñado y obstinado en saber quién era el azul realmente, si tan solo no hubiese abierto ese jodido documento… Pero no podía volver atrás, era imposible, y entonces empezaron las preguntas. ¿Por qué Saru era de Scepter4 y él no? ¿Se habían separado? ¿Le había traicionado? No lo entendía, no había explicación lógica a que Saru y el no estuviesen juntos, creía que eran inseparables, y ahora… No solo estaban separados si no que el jodido peli-azul le ocultaba quien era. ¿A qué venía eso? Sentía que el único lugar donde encontraría respuestas era HOMRA, seguro que Totsuka, Izumo y su rey eran capaces de decirle, dudaba de que Kamamoto fuera de ayuda, ese gordo solo pensaba en comer, aunque que cuando lo conoció era mucho más delgado. Y en ese momento lo pensó, ¿Por qué sólo Rikio estaba en el hospital? No es que le molestara, bueno, un poco sí, siempre creyó que HOMRA era una familia y que cuando alguno de sus miembros estaba mal todos lo estaban, y la verdad pensaba que todos deberían de haber estado allí, por lo menos para ayudarle a entender su situación, pero no, solo estaban Saruhiko y Kamamoto.
Se llevó una mano a su pecho, realmente extrañaba HOMRA, el día anterior apenas se había dado cuenta, quizás porque todo le parecía nuevo, pero realmente… Quería ir con todos los chicos del clan rojo, quería volver con su familia. Buscó la marca de su clan en su pecho, como si esta fuese a darle consuelo, pero fue al contrario, ya no había marca, solo una quemadura que abarcaba el espacio que antes ocupaba el símbolo de su orgullo, y se sintió morir, si no tenía la marca, era como si no perteneciera a HOMRA, si no pertenecía a esa familia, ya no le quedaba NADA. Saruhiko le había abandonado y se había unido a los asquerosos azules, y ahora esto… Es como si su mundo estuviese roto. Quiso llorar, quiso gritar. Quiso matarse, pero no lo hizo, no, no iba a dejar que todo eso le superase, no lo permitiría, aún tenía a Saru a su lado, ¿no? Aunque solo lo estuviese cuidado y ahora parecía ser un psicópata y acosador, seguía siendo Saru, o eso esperaba, aunque le había mentido, y al parecer le había traicionado… Y eso, era algo que no podía entender, le iba a pedir explicaciones, oh, por supuesto que lo haría… Y Kamamoto se suponía que le traería sus cosas ese mismo día, así que podía decirle que le llevase a HOMRA sí o sí. Miro la hora, eran las 7:30 de la mañana, parecía que a pesar de la pesadilla había dormido bastante, le hubiese gustado salir ahora mismo hacía el bar de Kusanagi-san, pero, aunque le daba vergüenza admitirlo, no sabría llegar, no recordaba cómo ir al bar desde el centro de la ciudad, y le parecía algo peligroso, ya que no tenía su PDA para llamar a nadie, suponía que se la traería Kamamoto o en el peor de los casos se la habrían llevado los que le atacaron, y además, no tenía armas, su bate y su querido Yatagarasu [El monopatín] no estaban por ningún lugar, le había preguntado al médico pero este le había dicho que las armas no se podían llevar al hospital y que él no sabía nada.
Estaba pensando seriamente lo que le diría a Kamamoto cuando llegase, cuando un insoportable sonido procedente de otra habitación le hizo detener sus pensamientos.
Biiip, Biiip, Biiip…
Un jodido despertador, del jodido Saruhiko, por supuesto. Y el maldito mono no lo apagaba, ¿Quién no se despertaría con ese insoportable sonido? Supuso que solo Saruhiko, así que se guió por el ruido para llegar a la habitación, se sorprendió cuando se encontró a Saru despierto, pero sin apagar el despertador.
-"Hola, Misaki. ¿Vienes a darme los buenos días? "–Dijo tras un bostezo el peli-azul.
-"No tenía pensado darte los buenos días." –Respondió secamente el castaño.- "Sólo venía a apagar el aparato ese."
-"Uhm, ya veo…" –Contestó Saru mientras apagaba el despertador y se estiraba, una vez levantado.- "Bueno, ya está apagado, ¿Quieres algo más de mí, Mi~Sa~Ki?"
-"Para de llamarme así, mono de mierda." –Misaki no disimuló para nada su creciente irritación con la despreocupada actitud de Saruhiko.- "Y sí, quiero hablar contigo."
-"Está bien, ¿De qué quieres hablar?" –Preguntó el peli-azul notando el más que mal humor del castaño.
-"En cuanto venga Kamamoto, me iré con él a HOMRA."
-"No." –Negó el peli azul.
-"No te he pedido opinión, alguien como tú no tiene ni una pizca de derecho a decirme lo que tengo que hacer o no." –Se quejó el castaño.
-"Creo que se te ha olvidado que soy tu guardia personal, que tengo que protegerte y cuidarte hasta que el riesgo de ataque termine, y HOMRA no es un lugar seguro. No irás."
-"No se me ha olvidado, pero alguien como tú no puede ser mi guardia personal, así de simple."
-"Oh, resulta que ahora eres un profesional de selección, ¿no? No me jodas, Misaki."
-"No hace ser profesional, no puedo tener un guardia personal que me miente continuamente." –Dijo el castaño, sin ningún tipo de temor.- "¿O acaso me lo vas a negar, Saruhiko? Me habías dicho que te podía llamar Saru, ¿Cierto? ¿Es que acaso tienes otro jodido nombre o algo? No, y no sé a qué mierdas viene esto."
En ese momento el silencio inundó el lugar, y el peli-azul bajo la mirada, repasando todo lo que había hecho o dicho, buscando algo que lo hubiese delatado, pero no encontró nada, y no se lo iba a negar a Misaki, en realidad lo había deseado, que el castaño supiese quién era, que supiese que lo iba a tener con él, y que no le dejaría marchar, porque siempre había sido de su propiedad, y ahora aún más.
-"Eres más inteligente de lo que pensaba, Misaki. Pero lo hice por ti, ¿O preferías que te dijera que era tu queridísimo amigo y que ahora estoy en Scepter4 porque odio HOMRA como todo mi alma? Y a tu rey también, ese estúpido de Mikoto me da un asc-"
Calló al sentir como el castaño lo agarraba por el cuello de su camisa retándole con la mirada, estaba claro que aún estaba débil, las manos le temblaban a pesar de querer mostrar fuerza, Saruhiko río amargamente.
-"No te atrevas a hablar así de Mikoto-san, te recuerdo que él nos salvo."
-"No nos salvo, Misaki. Nos destrozó, crees que te salvó solo porque te metió en una banda de delincuentes, yo por suerte me di cuenta, antes de llegar al extremo, pero tú no, eres tan estúpido…"
-"Eres asqueroso, Saruhiko…" –Dijo el castaño soltándolo, sabiendo que no podía con él, no en ese estado.- "No, no eres Saruhiko… Saru era diferente, tú eres otra cosa. Solo eres un demente, solo eso. Pensé que podía recuperarte, pensé que nuestra amistad existía, veo que no… Yo necesito que los chicos del clan estén conmigo, no un loco."
Misaki avanzó dispuesto a irse, no esperaría a Kamamoto, no tenía razón para hacerlo, le dolía saber que su Saruhiko estaba muerto, que ahora en su lugar solo estaba un demente que se creía el rey del mundo. Pero algo lo paró, alguien lo estaba agarrando, el peli-azul lo tenía sujeto, mirándole con una sonrisa para nada normal.
-"Oi, Mi~Sa~Ki. Ya sé que soy diferente a tu Saru, soy mejor, ya no soy tu perrito, así que no me jodas. Te lo he dicho tres veces, tú opinión importa una mierda, no te vas a ir. Y no me importa atarte para que te quedes."
El castaño quiso quejarse, pero el peli azul lo tiró con violencia contra la cama y se puso encima de él, agarrando el cuello de Misaki con la mano, evitando que escapara.
-"¿Lo ves ahora, Misaki? Yo solo trato de protegerte, siempre traté de protegerte, y aún así, cuando sabías que yo vivía porque tú me había liberado de la oscuridad que me había rodeado por años, te fuiste, me dejaste solo, me cambiaste por una banda de delincuentes. ¿Pretendías que me quedara callado? ¿Qué me limitara a sonreírte y fingir que no pasa nada? Créeme que lo intenté, pero dolía. Me acusas de loco, y no lo voy a negar, estoy loco, ¿Pero sabes por qué? Porque tú me volviste así, ¡TÚ ERES EL ÚNICO CULPABLE! Tú me convertiste en esto, así que no te quejes, todo habría sido mejor si hubieses recordado que existía, pero preferiste HOMRA."
Misaki se quedó callado, no lo entendía, ¿Por qué Saruhiko le decía todo eso? ¿Él le había hecho daño? ¿Todo era su culpa? ¿Había sido él quién le había traicionado? Las lágrimas amenazaron con salir, y el castaño no pudo evitarlo, su memoria se negaba a decirle lo que realmente había pasado, que había hecho para que su Saru desapareciera, en ese momento lo notó, que Saruhiko le estaba atando a la cama, ATANDO. De hecho, ya le había atado las manos, y él ni cuenta se había dado. ¿Acaso el peli-azul se había montado todo ese discurso solo para poder atarle?
-"¿Q-Qué te cre-" –Fue callado por los labios del ojiazul, para su sorpresa, se esperaba que le pegara, que le tapase la boca con algo o incluso que le dejase inconsciente… ¿Pero un beso? Y no uno cualquiera, su primer beso, con un ex -amigo de la infancia con al parecer problemas psiquiátricos. Aún así, apenas fue un segundo lo que duró el contacto, pues sonó la puerta del apartamento y el soldado no tuvo más remedio que apartarse de Yata, que era todo de color rojo y confusión.
En la puerta del apartamento, estaba, como el peli azul suponía, Kamamoto, cargando una maleta y varias bolsas con cosas pertenecientes a Misaki, el soldado las cogió todas con rapidez e invitó con la mirada al rubio a irse, había interrumpido algo y que soldado había esperado durante mucho tiempo y no estaba de buen humor.
-"¿Podría ver a Yata-san?" –Preguntó Kamamoto, con algo de temor, viendo la mirada asesina del peli azul.
-"No, no puedes."
-"¿Por qué, acaso le ha pasado algo? ¿Su situación ha empeorado?" –Insistió el rubio, oyendo gritos de la más que conocida voz de Yata desde la puerta.- "Parece que le oigo gritar desde aquí."
-"Sí, le ha ocurrido algo. Lo tengo atado a mi cama y lo voy a marcar como mío. ¿Quieres más detalles de lo que voy a hacerle o ya lo has pillado? Por eso grita, te invitaría a verlo, pero desgraciadamente no me gusta tu presencia y creo que a Misaki tampoco le gustaría, creo que le va más la intimidad en estos casos."
La cara de Kamamoto en ese momento hizo reír a Saru, sabía de sobra que el cariño de Kamamoto tenía hacía Yata no era solo de hermanos de clan, como el castaño siempre lo había sentido, para el rubio era otra cosa, y eso al peli-azul siempre le había molestado, había pensado en mil y una formas de acabar con la vida de Kamamoto, pero cada vez que lo iba a hacer, aparecía Misaki por ahí y, obviamente, prefería enfrentarse al castaño. Viendo que el rubio se había quedado en demasiado shock "No me extraña, le acabo de decir que voy a violar a Misaki…" Le cerró la puerta y dejó las cosas del castaño sobre la mesa del living, para volver a dirigirse a la habitación, donde se encontró a Misaki tratando de romper las ataduras con las dientes.
-"Ya te quitaré yo eso, Misaki, te recomendaría relajarte…"
El nombrado se giró, seguía rojo como un tomate y parecía molesto.
-"¿¡P-Pretendes qué me le relaje!? ¡Me tienes atado a tu cama!"
-"Cierto, no sé hasta qué punto estarás cómodo en esa postura… Quizás debería ponerte sentado, aunque mirando hacia mí, claro… Por nada me perdería tu cara…"
-"¿D-De qué estás hablando…?"
Saruhiko le sonrío al castaño, seguía siendo tan inocente como cuando se conocieron, e igual de estúpido, como para seguir sin entender el porqué hacía todo esto.
-"Tranquilo, Mi~Sa~Ki, será divertido."
