Nueva York 2025

St. Luke's School.

Lunes

-Señorita Corcoran – el director Foster, la llamó desde la puerta de su despacho - ¡A mi oficina! ¡AHORA!

Bethany Corcoran, una adolescente de 15 años. Tenía la mitad de su cabeza rapada y su antes cabello rubio, ahora tinturado en negro. Sus ojos azules resaltaban bajo la capa de lápiz que los cubrían.

-¡Suerte! – le gritó su amiga London mientras que Sydney se despedía con la mano.

-Siéntese señorita Corcoran – le ordenó después de cerrar la puerta – Su comportamiento no puede seguir así. Su madre está en camino, hablaremos de su situación académica.

-Esa mujer no es mi madre – murmuró con los dientes apretados

-Señorita Corco…

-¡No! – gritó golpeando la mesa con su puño – ¡Usted no entiende nada! ¡Esa mujer no es mi madre! ¡Una madre no te golpea, no te maltrata, no te trata como una basura… una verdadera madre no se deshace de su hija biológica para adoptar a la hija de una adolescente sin hogar y luego lastimarla!... como me lastimó a mi – susurró con la voz rota – que gran inició de semana – se dejó caer en la silla abatida.

El hombre quedó en silencio, viendo por primera vez a la chica que tantos problemas le daba, dolida y destruida. Siempre había creído que era su forma de llamar la atención, pero ahora veía que lo único que hacia era pedir ayuda.

-Señorita…

-Siento la tardanza – Shelby entraba en la oficina mirando detenidamente a la adolescente, que prefería ver sus uñas antes que a ella - ¿Pasa algo con Beth?

El hombre dudó un poco y miró por última vez a su estudiante antes de tomar una respiración profunda acompañada de una decisión.

-No señora Corcoran – Beth alzó la mirada hacia su director – únicamente era para avisarle que Beth fue escogida para participar en el concurso de literatura – la mujer asintió satisfecha.

-Beth siempre ha sido muy inteligente – le sonrió pero la chica desvío la mirada.

-Disculpe las molestias señora Corcoran – se disculpó el hombre. En realidad, él había llamado a Shelby para notificarle que Beth sería suspendida por pintar propiedad privada con pintura en aerosol – pero era necesario que supiera que Beth esta entre las candidatas a representar el instituto.

-Perfecto. Me parece muy bien – espetó cruzándose de piernas – mi hija siempre es la mejor.

-Bueno Beth puedes volver a clase – la adolescente asintió tomando su mochila

-Te veo en casa cariño – fue lo último que escuchó decir de su madre. Hacia mucho que no le decía madre.

Tenía apenas diez años cuando se entero que era adoptada y que Shelby había dado en adopción a su hija biológica. Una noche a los doce, escuchó como Shelby le comentaba a su novio de turno, que la había adoptado por compasión con su madre biológica, quien había sido expulsada de su casa cuando ella venía en camino.

Siempre quiso conocer a su madre biológica, saber si se parecía a ella. Pero, a medida que crecía ese sueño cada vez le parecía más lejano.

FlahsBack

-Bethany a cenar – le gritó su madre desde el primer piso.

-Voy – respondió guardando su IPod. Tenía diez años y mucha ilusión de mostrarle a su madre el dibujo que había hecho – mami… - de freno al ver a Ivan, el novio de su madre sentado en la mesa mirándola descaradamente.

-Sientate Beth – le ordenó mientras dejaba el plato de lentejas.

-¿Lentejas? – tenía 10 años y ya detestaba la lentejas.

-Sí, es el plato preferido de Ivan. Terminas de comer y te vas para tú habitación.

-Pero mamá…

-Nada Bethany – golpeó la mesa – come y a tú cuarto – la pequeña rubia asintió, tragándose las lágrimas y apretando con fuerza su dibujo.

Comió en tiempo récord. Subió a su habitación y lanzó lejos su dibujo mientras dejaba caer libremente las lágrimas por sus ojos.

Cerca de las once, tenía la intención de bajar a la cocina por un vaso de agua, pero cuando iba a mitad de la escalera, escuchó algo que le cambio por completo la vida.

-¿Por qué no regresas a Beth a la casa hogar de la que la sacaste? – le sugirió con los pies sobre la mesita frente a él.

-A Beth no la recogí de ninguna casa hogar.

-¿Entonces? – preguntó interesado mientras se enderezaba

-Es la hija de una antigua estudiante – dejó su copa de vino sobre la mesita – una chica de 15 años que con un par de palabritas le abrió las piernas a un idiota y quedó embarazada.

-¿Y se le hizo fácil dar a la mocosa en adopción?

-Bueno, fue su última opción. Sus padres la echaron de casa apenas se enteraron que estaba embarazada.

-¿Así que fue tu acto de caridad?

-Algo así… además era amiga de mi hija…

Fin Flahsback

-¿Qué pasó? – le preguntó London cuando se sentó a su lado en historia. No se había percatado de que ya estaba en clase hasta que su amiga le habló

-Le dijo a Shelby que, yo estaba participando en el concurso de literatura – la otra chica la miró como si le hubiese salido otra cabeza

-¿Literatura?

-Eso le dijo

-Collins, Corcoran ¡Silencio! – les gritó la maestra

-Hablamos en el almuerzo – susurró London tomando nota de la clase.

La clase paso sin mayor revuelo. A la hora del almuerzo ambas adolescentes se encontraron que Sydney Wilson

-¿Todo bien Beth? – le preguntó y la chica asintió desviando la mirada

-¿Por qué la maestra Wilde habla con la asistente de Foster?

-Pregúntate mejor ¿Por qué susurran observándote?

-De pronto la asistente de Foster, emm

-Marly Rose

-Eso. Gracias Syd – la chica asintió caminando a su lado derecho – debió escuchar que le conté a Foster que Corcoran me golpea y le estará yendo con el chisme a la maestra Wilde.

-¿Qué maestra se llama Kitty Wilde y pretende que sus estudiantes no le ponga un apodo? – las tres chicas rieron llegando a la cafetería.

La jornada finalizó y las tres adolescente iban camino a casa de London, cuando en la radio sonó "School's Out" de Lynx Pentreath.

-¿Vieron la entrevista anoche de Lynx?

-Estuvo genial – Syd fumaba su cigarrillo mientras imitaba la guitarra con su guitarra invisible

-Me siento muy identificada con Lynx Pentreath – comentó Beth mirando por la ventana – sus padres la abandonaron y eso no evitó que cumpliera sus sueños

-Y sus canciones son asombrosas – London le subió volumen al radio – mi hermano Taylor me consiguió el DVD del concierto de Lynx en Estambul ¿Lo vemos?

-¡Claro que sí! – Beth asintió frenéticamente – que mejor que terminar tu día viendo a tu cantante favorita y evitando a tu madre.

-Beth – London recibió como respuesta un "mm" - ¿No has sabido como se llama tu madre biológica?

-No – negó mientras sus ojos de apagaban – Shelby no me ha querido dar su nombre y tampoco conozco a la hija de Shelby

-Que macabra es esa mujer – espetó Syd mientras sus amigas asentían.

Beth llegó a su casa, cerca de las once de la noche. Shelby ya se encontraba durmiendo. Sobre la mesa del comedor, se encontraba un plato de ensalada fría y un vaso de jugó. Con resignación tomó el plato y el vaso y subió a su cuarto, que para su ventaja, se encontraba insonorizado. Colocó "Sweet Dreams" de Lynx Pentreath como fondo para cenar.

Realmente le gustaba la música de aquella rubia, es más, tenía un póster en su cuarto de ella. Algún día la conocería, algún día se repetía. Aún podía recordar aquella pelea con Shelby en donde le perdió todo respetó.

Flahsback

-¡Bethany Corcoran! – escuchó gritar a su madre - ¡Ven aquí ahora!

Se quitó los audífonos y lanzó la lata de aerosol que había sobre su escritorio en un viejo cajón al lado de su cama

-¿Qué quieres? – la chica de 14 años bajaba arrastrando los pies mientras maldecía mentalmente - ¿Ahora con que chisme le resultaron?

-¿Qué demonios sucede contigo? – le lanzó una foto a la cara - ¿Pintar Lynx Pentreath es la Ley te parece correcto?

La adolescente se encogió de hombros mientras miraba la fotografía

-¡Estas castigada!

-¿Por qué? ¿Por expresar lo que pienso?

-¡Por ser una insolente niña malcriada! – gritó furiosa – con razón tu madre se deshizo de ti. ¡No sirves para una mierda!.

Fin Flahsback

Martes.

La mañana llegó sin complicaciones, aunque algo frío. Beth se abrigo bien, tomó sus audífonos y partió hacia el instituto, con una manzana en la mano. El día estaba siendo extraño, la maestra Wilde le sonrió amablemente cuando entró a su clase de literatura. La clase la compartía con sus amigas y con su ex novio Manson. Otra que también le sonrió fue la asistente del director Foster, Marly Rose.

-¿Qué esta pasando? – le preguntó London pero ni ella lo sabía. Tenían programado para ese día, programar las fechas de los trabajos de literatura, pero inexplicablemente Kitty Wilde había decidido posponer las fechas una semana más.

-Adiós perdedoras - les gritó Spencer, la capitana de las porristas, luego de que la estrelló contra los casilleros

-Detesto a esa gente - murmuró sacudiéndose - menos mal no somos porristas, sino seríamos descerebradas y superficiales - London y Syd rieron siguiendo a Beth que seguía murmurando camino a clase.

Ese día no compartió con sus amigas al finalizar las clases, sino que partió directamente hacia su casa para terminar el trabajo de Biología para el día siguiente. Sabía muy bien, que a esa hora Shelby no estaba en casa, por lo que se encerró con el equipo a todo volumen, estaba escuchando una estación de música rock cuando una noticia llamó su atención.

"…Algo curioso paso hoy Jayden" – Comentó el locutor – "Medios franceses aseguran que hace un par de horas, Lynx Pentreath habría abandonado París en su avión privado sin destino conocido"

"¿No se suponía que después de concluida la gira Blond & Death se tomaría unos días para descansar y recorrer Francia?"

"Sí, eso había comentado pero al parecer recibió una llamada importante que la obligó a viajar, se estima que llegara a USA, aunque son meras especulaciones"

"Mientras confirmamos si Lynx regresa a USA continuemos con uno de los grandes éxitos de esta excéntrica cantante. Varios conocidos que han asistido a sus conciertos, afirman que esta chica, esta empezando a irse hacía lo satánico"

"Yo no diría satánico Jayden, a Lynx le gusta que sus conciertos sean un espectáculo en todo el sentido de la palabra, pero no aburramos más a nuestros oyentes, aquí nos vamos con lo mejor de Lynx Pentreath a duo con Isabella Welch "Going Under"

-Afortunada la gente que puede contactarse con ella – murmuró Beth para si misma terminando su trabajo de Biología. Bajo cuando Shelby llegó del trabajo pero no compartieron ni una sola palabra, su relación madre e hija se había enfriado por completo.

Término su cena, lavó su plato y se marchó a su cuarto a descansar.

Miércoles

El día estaba frío y daba la sensación de que pronto caería una inminente tormenta. Cuando Beth salió de su casa rumbo al instituto empezaron a caer las primeras gotas de agua, pero para su suerte, pronto paso el autobús; de acomodó en un asiento vacío mirando hacia la ventana, se colocó sus audífonos y encendió la radio de su teléfono.

"Daniel, se confirmó que Lynx Pentreath llegó cerca de las dos de la mañana a Nueva York en su avión privado"

"Así es Andrew, Lynx se desplazó con un fuerte circulo de seguridad, hacia un hotel en el centro de Manhattan. Aún se desconocen los motivos que hicieron que regresaran tan rápido"

"Bueno… ya lo sabremos, mientras continuemos con Pink Floyd y su canción Another Brink In The Wall"

-¿Escuchaste que Lynx esta en Nueva York? – fue el saludó de London a Beth esa mañana – Imagínate cruzarte con ella en la calle.

-Sería asombroso – susurró la chica, pero, conociendo su suerte, nunca la conocería.

En clase de Biología. Cerca de las once de la mañana. Mientras el profesor explicaba el proceso de la división celular. La maestra Wilde entró con el rostro sonriente

-Disculpe maestro Foreman – el hombre detuvo su clase – necesito a la estudiante Corcoran un segundo

-¿Tiene que ser ahora? – se notaba molesto porque alguien hubiese interrumpido su clase.

-El director Foster la necesita en su oficina.

-Corcoran acompaña a la maestra – aceptó de mala gana

La chica miró a London extrañada, antes de salir. Después de lo del lunes, no habían vuelto hacer travesuras.

-Beth antes que nada – la detuvo a mitad del pasillo – se que soy tu maestra de literatura pero puedes confiar en mi – la chica asintió algo confundida – cuando yo estuve en el instituto, en mi segundo grado tenía una ídola sabes, hasta en mi casillero tenía su foto – le contó sin moverse de allí – aquella chica, vivió la más triste de las adolescencias, quedó embarazada a los 15 años y sus padres la echaron de su casa. Pero logró salir de aquel pueblo en el que vivíamos e ingreso a Yale a estudiar arte dramático – suspiro sonriendo – te preguntaras porque te estoy diciendo esto verdad – la chica asintió no muy segura de que fuera una pregunta – aquella chica que yo idolatraba en el instituto, es tú madre biológica

-¿Qué? – Beth tenía el rostro desencajado.

-Marly me comentó lo que pasa con Shelby Corcoran – trago reanudando la caminata – ella no me conoce, pero yo si conozco a la hija biológica de ella. Es una mujer que brilla por si sola – sonreía recordando a su amiga Rachel – Marly y yo nos tomamos el atrevimiento de contactar a tu madre biológica y hace unos minutos llegó.

-¿Esta aquí? – Kitty asintió

-El director Foster habló con servicios sociales y te permitirán irte a vivir con ella

-¿En serio?

-Sí – asintió reanudando su camino – vamos para que la conozcas.

Caminaron en silencio el resto del camino. Beth tenía la mirada pérdida y miles de sentimientos encontrados, siempre había soñado con el día en que se encontraba con su madre pero nunca pensó que se haría realidad.

-Buenos días Beth – saludó el hombre algo acongojado mientras Kitty volvía a salir – en unos minutos vendrá tu madre y luego llamaremos a la señora Corcoran.

-Beth, se que esta no es una situación fácil pero cuentas con el apoyo de todos nosotros – Marly le habló suevamente y Beth asintió suspirando, mientras tomaba asiento. Sus manos temblaban y le sudaban.

-Beth – Kitty entrando nuevamente al despacho – te presentó a tu madre, Quinn Fabray – se hizo a un lado permitiendo la entrada de otra persona – o como tu la conoces Lynx Pentreath

-Hola Beth – la chica se levantó de golpe a ver a su cantante favorita frente a ella sonriendo, sintió sus piernas fallar y todo se volvió negro.

Despertó minutos más tarde en la enfermería, desde donde estaba, podía ver a su maestra de literatura charlar animadamente con la cantante. Lynx Pentreath hasta esa mañana era su cantante favorita y ahora era su madre biológica, esto era demasiado para ella.

Conociéndose todos los rincones del instituto. Se salió a escondidas del instituto y corrió sin destino alguno. Diez minutos más tarde se dio cuenta que había llegado al central park. En donde se dejó caer de rodillas mientras lloraba, desbordada por los sentimientos encontrados que la atacaban.

-¿Estas bien? – sintió un leve toque en su hombro y al levantar su rostro, su sorpresa fue mayor al ver que frente a ella se encontraba la estrella de Broadway Rachel Berry