Antes que nada quisiera decir que, si no le gusta la historia no la lean, hay personas a las que si le gusta y les llama la atención. Si te parecé muy ilógico mi fic, te invitó a que escribas uno y dejes de esconderte tras el "Guest".
Alguien preguntó que como era posible que Beth vivirá con Quinn si hasta ahora la conoce, bueno, el rector puso en conocimiento el caso de Beth a las autoridades competentes y por eso dieron la autorización, aunque más adelante veremos que pasa con este tema.
AmunVanger: Aunque ya te había respondido, lo vuelvo a decir no tiene relación con Joan Jett ni The Runaways xD jajajajaj aunque si tiene relación con un cantante, pero no son de ese grupo :P
Nueva York
-¿Cómo que Beth no está? – Quinn parecía un león enjaulado mientras el director, asustado, llamaba a los guardias pero antes de que pudiera hacerlo Kitty colgó el teléfono.
-Señora
-Señorita – lo encaró quitándose la chaqueta dejando ver sus tatuajes - ¿Cómo carajos se escapa una adolescente de su instituto y ni cuenta se da?
-Quinn…
-Cállate Wilde – la silenció con una de sus miradas asesinas – si algo le llega a pasar a Beth ustedes serán los únicos responsables – sentenció tomando su chaqueta y saliendo de la oficina.
Para su mala suerte, el timbre que anunciaba el almuerzo sonó, dejando salir una cantidad de adolescentes que se frenaron al verla caminar por el pasillo.
-¡Lynx Pentreath! – gritó un chico y pronto los murmullos subieron de volumen.
-Buen día – saludó con el rostro serio, tratando de salir de allí antes de que la acorralaran. Apuró el paso mientras más y más adolescentes se le acercaban. –Ron – llamó a su guardaespaldas que estaba a unos metros de ella – sácame de aquí – el hombre corpulento asintió alejándola de los adolescentes hormonales que la seguían.
-Tiene muchos fans adolescentes – comentó el hombre abriéndole la puerta del Mercedes
-Hay que buscar a mi hija – le ordenó al chofer que sólo la miró confundida – sólo conduzca – pidió tomándose el puente de la nariz.
20 minutos llevaba recorriendo las zonas aledañas al instituto. Ya estaba comenzando a desesperarse cuando Ron comentó algo.
-Freddy vamos al Central Park, tal vez la chica este allí – Quinn miró al hombre y asintió
-Hazle caso Freddy, vamos al Central Park.
En menos de cinco minutos, Quinn se bajaba de su lujoso mercedes y comenzaba a caminar hacia el Central Park. Sacó el teléfono para llamar a uno de sus amigos Neoyorquinos cuando vio una imagen que le paralizó por completo el corazón y se lo aceleró como hacia mucho no lo hacia.
Frente a ella estaban Rachel y Beth, sentadas en una banca charlando animadamente. Se escondió en un árbol y aprovechó para tomar una fotografía que guardaría como su más grande tesoro. Se agachó cuando vio a Rachel levantarse de la banca, hablando por teléfono a la vez que le tendía la mano a Beth, quién gustosa la tomó y juntas caminaron hacia la avenida, en donde las esperaba una camioneta.
-Necesitó el número de Mercedes Jones – llamó a su agente después de que ambas mujeres se marcharan – dile que es de parte de Quinn Fabray – colgó el teléfono regresando a su auto.
-¿La encontró? – preguntó Ron al verla llegar con una sonrisa que nunca le había visto.
-Sí la encontré y no sólo a ella – susurró subiéndose al auto – termina tranquilo tu cigarrillo, estoy esperando una llamada – el hombre asintió.
Se recostó en la silla con los ojos cerrados, cuando su teléfono sonó.
-Quinn Fabray – la voz de Mercedes la hizo sonreír - ¿A que debo el placer de que se acuerde de esta humilde humana?
-Tu de humilde no tienes nada Cedes – respondió riendo.
-Igual, es un milagro que te acuerdes de mi Fabray
-Necesitó un favor Mercedes.
-¿Qué pasa?
-Necesitó la dirección de Rachel
-¿De Rachel? ¿Rachel Berry?
-Sí…
-Quinn…
-Sólo dámela Cedes, luego te explicó cuando nos veamos personalmente.
-¿Nos veremos personalmente? – el tono divertido de su compañera del Glee la hizo reír – eso esperó Fabray, toma nota…
Después de colgar la llamada y darle las indicaciones respectivas a Freddy, se dirigió hacia la residencia St. James – Berry.
-¿Quieres que te acompañé? – preguntó Ron ayudándola a salir del auto.
-No – se colocó la chaqueta – espérame aquí – Ron asintió abriendo la puerta del edificio dejándola pasar.
A Quinn se le hizo realmente extraño, que, el edificio en donde vive una estrella de Broadway como lo es Rachel, no tenga guardia de seguridad, o que al menos no este en su puesto de trabajo.
Sacudió la cabeza y camino hacia el ascensor, rumbo al Penhouse. Al tocar el timbre escuchó la voz de Rachel al otro lado de la puerta.
-¿Hola? ¿En que… - la pregunta murió en sus labios, cuando vio quien estaba tras la puerta – Quinn…
-Hola… - no pudo decir más cuando sintió el repentino abrazo que Rachel le estaba ofreciendo.
-¿Qué...Qué éstas haciendo aquí?
-¿Puedo pasar? – preguntó después de que Rachel la soltó.
-Claro…claro, disculpa mis modales – se movió para que la cantante ingresará - ¿Quieres algo de beber?
-Agua estaría bien – pidió mirando el lugar – bonito departamento
-Gracias – escuchó a Rachel hablar desde la cocina – Kurt me ayudó a decorarlo… ten – le entregó el vaso de agua – Siéntate – le indicó señalándole el sofá.
-Gracias – bebió un poco del agua, dejando el vaso sobre la mesita.
-¿A que debo tu visita Quinn? No es que me queje – aclaró rápidamente.
-Te vi hablando con Beth en el Central Park – fue directa al grano.
-Oh… debí suponerlo – murmuró mirando hacia la escalera – ella está aquí Quinn - regresó la mirada hacia la rubia – esta durmiendo.
-¿Cómo está? – preguntó con hilo de voz.
-Algo impactada – se aclaró la voz – no es fácil saber que Lynx Pentreath es su madre… ¿Por qué ahora Quinn? – preguntó luego de unos minutos de silencio.
-Sue me llamó – comentó mirando hacia el gran ventanal – y si Sue Sylvester te llama, es que algo malo pasa.
-¿Qué ocurre? – preguntó la morena acomodándose mejor.
-¿Qué tanto sabes de Shelby?
-Bueno… - Quinn notó la incomodidad de la morena en la pregunta – no mucho la verdad.
-Según lo que me dijo Kitty en el instituto – suspiró pesadamente – Kitty Wilde – aclaró al ver la confusión de la morena – es profesora en el instituto de Beth – Rachel asintió en silencio – al parecer Shelby no ha sido la mejor madre para Beth. No tengo muy claro que le ha hecho pero se que Beth no la respeta.
-Quinn…
-Ella, Marly Rose y el director, lograron que Beth se pudiera quedar conmigo un tiempo
-Quinn…
-Pero no se que hacer Rachel. Yo soy un desastre como ser humano – hablaba sin darse cuenta que ya no estaban solas – tengo una terrible adicción a las drogas y al alcohol ¿Qué clase de vida tendría a mi lado?
-La mejor – comentó la morena olvidando a la adolescente que las miraba – pero para que eso pueda pasar, primero debes rehabilitarte Quinn – susurró tomándola de las manos – y segundo, dejar que ese instinto maternal que siempre has tenido con florezca con Beth.
-No se como hacer eso – la voz abatida de Quinn, hizo que el corazón de Rachel se quebrará lentamente.
-Yo te ayudaré. Te lo prometo, yo estaré para ti y para Beth. Además me debes una charla.
-Gracias Rach – jaló a la morena hasta que quedó sobre ella en un abrazo bastante intimó.
-No creas que se me ha olvidado que nos dejaste – susurró en su oído sin soltarla.
-Era lo mejor pero ya luego hablaremos de eso – respondió Quinn aspirando el aroma que en mandaba el cuerpo de la morena. Se quedaron unos minutos así hasta que...
-Hola… - la voz emocionada de Beth las sacó de la burbuja en la que se encontraban.
-Hola Beth – saludó Quinn levantándose cuando Rachel se quitó de encima suyo – mucho gusto Quinn Fabray – le estiró la mano pero la adolescente no la tomó.
-Beth Corcoran, pero es obvio que sabes quien soy – murmuró mirándose los dedos.
-Beth…
-Siempre quise conocer a mi madre y nunca paso por mi cabeza que mi madre fuera Lynx Pentreath, mi cantante favorita. La cantante con la que siempre me sentí identificada – sollozó - ¿Puedo abrazarte?
-Claro que si cariño – estiró sus brazos – ven aquí – la adolescente la abrazó con fuerza. Rachel, al ver la imagen tan íntima, decidió dejarlas solas y marcharse hacia su estudio, Quinn lo estaba haciendo muy bien.
-¿Es enserio que puedo vivir contigo? – preguntó Beth luego de que se sentó en el sofá.
-Sí, bueno – se rascó la cabeza – Beth, mi mundo no es el mejor para una adolescente, vivo en un mundo que nadie debería vivir, mucho menos una nena de 15 años – se sincero mirando los ojos de su hija – pero haré lo posible por ser lo que tu necesitas y primero deberé cambiar mi residencia permanente.
-¿Cambiarla?
-Conseguir un departamento o una casa aquí en Nueva York, para que no debas cambiar tan drásticamente tu vida.
-¿Harías eso por mi?
-Eso y más, además, necesitó un cambio de ambiente y alejarme de todas esas malas vibras, eso si te advierto una cosa – Beth la miraba fijamente – no todo será color de rosas y menos si vives con un adicto.
-Lo se… pero…
-Solo quiero que sepas que trataré de controlarme
-Eso es suficiente para mi – sonrió la adolescente. Lynx Pentreath iba a cuidar de ella, iba a vivir con ella, y aunque aún no la veía como su madre - cosa que esperaba que cambiará - la respetaba por ser su cantante favorita
-¿Quieren algo de comer? – apareció Rachel sonriendo y Quinn confirmó que había estado escuchando la conversación - ¿Pasta, pizzas?
-Te ayudó a preparar algo – se levantó dejando a Beth en el sofá, quien iba a seguirla, pero que se detuvo cuando su teléfono sonó. Era un mensaje de London
"¿Dónde estás? Lynx Pentreath estuvo aquí, aunque no firmó nada y estaba bastante sería, pero lo importante es que estuvo en el instituto. Llámame"
Quería contarle a su amiga las últimas novedades, pero primero tenía que hablar con Quinn. Estaba metida en sus pensamientos cuando la puerta se abrió de golpe.
-Eres un flojo porcelana – una latina, con un vestido bastante corto y muy ceñido al cuerpo que se detuvo al ver a la chica de cabello negro - ¿Y tú quien diablos eres?
-Santana se más amable ¿Quién eres cariño? – Beth no decía nada. No sabía que decir. No sabía quienes eran esas personas.
-Habla mocosa – espetó Santana acercándose a ella.
-Qué esta sea la última vez que escuchó que le dices mocosa a mi hija López – la voz furiosa de Quinn se filtró en la sala, seguida de su presencia.
-Pero que tenemos aquí – Santana se giro encarándola, sin percatarse de la identidad de la joven que había dejado en silencio a Kurt – si es la adicta.
-¡Santana! – gritaron Rachel y Kurt al mismo tiempo
-¿Qué? – fingió inocencia - ¿A casó no es verdad?
-Veo que las cirugías terminaron de acabar con tu triste cerebro – se acercó a ella lentamente
-No más que más drogas con el tuyo – pronto quedaron a pocos milímetro.
-¡Bueno ya basta! – gritó Rachel colocándose entre las dos – esta es mi casa y me la respetan.
-¿Qué hace… - miró de arriba abajo a Quinn ignorando a Rachel – esta cosa aquí?
-¿Cosa? – bufó Quinn – lo dice la chica de plástico.
-Mira Fabray…
-Lo curioso es – interrumpió a la latina – qué siempre te burlaste del ex novio de Rachel, porque según tú era de plástico pero ahora la de plástico es otra.
-No te pases Fabray… - apretó la mandíbula.
-¿Qué? – se sentó al lado de su hija - ¿Estoy diciendo mentiras? – miró a Rachel y Kurt que se quedaron en silenció – te doy un consejo López, no te acerques mucho al fuego, puede que uno de esos implantes explote.
-Wow – Quinn rodó los ojos negando con la cabeza– ¿Cuánto tiempo tardaste en sacar esa "magnífica" deducción con tu cerebro ya quemado por las drogas.
-Santana…
-Déjala Rachel – se levantó Quinn acomodando su chaqueta mirando a la latina – no sabía que a Britt le gustaba el plástico – sonrió mostrando su perfecta dentadura – cuidado y te cambian por un juguete sexual, que en tú caso, vendrían a ser lo mismo.
-Oh eres una...
-Lástima – suspiró fingidamente viendo a su ex amiga roja de la cólera – en fin… Beth nos vamos – ordenó Quinn y la joven rápidamente se levantó – gracias por todo Rachel y lamento el espectáculo – miró a la latina que parecía querer lanzarse encima de ella en cualquier momento - ¿Aún no logras procesar una frase?
-Quinn… no más – la frenó Rachel
-Toma – sacó una tarjeta de su chaqueta – este es mi número… adiós Kurt – se despidió saliendo con Beth tras ella.
-Supongo que no comeremos algo aquí – bromeó la adolescente mientras bajaban en el ascensor
-Lamento el espectáculo
-No te preocupes…. Pero ¿Quién era?
-Mi ex mejor amiga, quien yo creía que era mi hermana, pero como viste, no podemos estar cerca la unía de la otra por mucho tiempo.
-Oh… ¿Lo siento?
-¿Estás bien con todo esto? – preguntó Quinn ignorando la respuesta de su hija - ¿De quien soy yo? ¿De lo que soy yo? – Beth asintió – perfecto – suspiró mirando a su hija mientras el ascensor se abría – vamos ha hablar con Shelby – dicho esto salió con paso firme, dejando anonadada a su hija – así mi día estará completo – mascullo saliendo del edificio – y ni siquiera son las 4
