Nueva York
Miércoles
-Freddy ya tiene lista la limusina – le informó Ron a Quinn que miraba a las chicas murmurar.
-Es de mala educación murmurar cuando hay más personas presentes ¿Sabían? –Las adolescentes se callaron ante el tono serio de Quinn – las esperó abajo – miró a su guardaespaldas – que no me hagan esperar mucho y pide una muda de Beth para mañana – pidió colocándose sus lentes de aviador y salió de la habitación.
-Será mejor que no la hagan esperar. Quinn tiene un genio no muy agradable.
Ron cerró la puertade la Suite apenas salieron las adolescentes que felices miraban hacia todos lados. Beth se mantenía en silencio escuchando como sus amigas miraban y reían diciendo lo fantástico que de ahora en adelante sería sus vidas, por conocer a Lynx Pentreath.
Al salir del hotel, las tres chicas se frenaron cuando sintieron los flashes en sus rostros.
-¿Por qué nos toman fotos? – murmuró Syd
-No tengo idea, pero sonríe – London saludó a los papz – hay que acostumbrados a la vida de fama que ahora tendremos –Syd asintió no muy convencida y juntas posaron para las fotos. Beth, rodó los ojos al ver la actitud de sus amigas y camino hacia el auto, en donde ya estaba Quinn fumándose un cigarrillo y hablado por teléfono.
-…si lo se – espetó mirando a su hija – necesitó un departamento para mañana… estamos en Nueva York, alguien vende todos los días – expulsó el humo del cigarro por la ventana – no, deja mi mansión quieta… te dije que me vendría a vivir a Nueva York, no que iba a vender mi mansión de Los Ángeles… ¿y tú que crees?... Ya nos vamos entendiendo… Avísame cuando tengas algo – colgó la llamada - ¿Tus amigas? – preguntó al no ver a las otras dos adolescentes.
-Afuera, tomándose fotos – indicó con el dedo. Quinn apretó la mandíbula y marcó un número en su teléfono. En menos de dos segundos llegó Ron a su lado.
-¿Necesita algo señorita Fabray? – preguntó el hombre desde la puerta del auto
-Sí, que te subas y nos marchemos – miró a Freddy que encendió el motor – cierra la puerta… no tengo tiempo para perder con mocosas – Ron asintió cerrando la puerta para luego girarse hacia las dos adolescentes que hacían delicias de los papz - ¡Ron!
El hombre suspiró y se subió al auto. Cuando las dos adolescentes se percataron de que Ron ya no estaba con ellas, fue demasiado tarde, el auto ya había arrancado.
-No son malas personas – murmuró Beth luego de unos minutos de silencio – se dejaron llevar por la emoción.
-Que no se emocionen mucho, porque no pasarán mucho tiempo conmigo
-Pero… - Beth trató de decir algo pero la limusina se frenó de repente.
-Córrete – le pidió Quinn a Beth quien hizo caso sentándose en la silla frente a Quinn. Rachel ingresó a la limusina con un vestido negro que se le ajustaba a sus curvas.
-Buenas noches – saludó sentándose al lado de Quinn – Pensé que vendrían con las amigas de Beth – miró a Quinn quien sólo bufó
-Se quedaron sacando fotos con los papz.
-Oh bueno – la morena se silencio, pues percibió el tono enojado de Quinn.
La rubia llevaba cerca de 10 horas sin consumir y eso ya le estaba empezando a pasar factura.
-Lo siento – se disculpó luego de unos minutos – la ansiedad me esta atacando.
-¿Hace cuanto no consumes? – preguntó Rachel con el cejó fruncido.
-10 horas – la pierna ya le temblaba
-¿No has consumido nada desde hace 10 horas? – Beth la miró sorprendida.
-Desde esta mañana, nada y no lo haré te dije que iba a cambiar…pero va hacer más difícil de lo que creí – el sudor ya bajaba por la frente de la cantante - ¿Les importa si enciendo un cigarro?
-Dale con confianza – Beth miró a Rachel que sólo asintió
La rubia encendió el cigarrillo y lo llevó a sus labios mirando por la ventana, sin ser consciente que tanto su hija como Rachel estaban mirándola fijamente. Término su cigarrillo luego de unos minutos y botó la colilla en el cenicero que había en la puerta.
-¿Qué te paso en la cara? – preguntó Rachel sorprendida. En la tarde la rubia no tenía eso.
-Un pequeño mal entendido con Shelby – respondió tranquilamente
-Mal entendido… - murmuró Beth ganándose la miradaconfundida de Rachel, que solo se quedó en silenció.
-¿Te dijo algo Santana? – preguntó de repente regresando la mirada hacia Rachel quitándose los lentes de aviador.
-Nada que no dijera antes – murmuró Rachel. No quería decirle la cantidad de apelativos e insultos que le había dedicado la latina, luego de que esta se marchará con Beth.
-¿Y Kurt?
-Se sorprendió de verte, pensó que había logrado ubicarte para la cena del club Glee
-¿Cena? –Beth miraba toda la interacción en completo silencio, como si aún no pudiese creer que estaba allí.
-Sí, bueno. Con los chicos habíamos pensado organizar una cena del club y obviamente estas invitada… están invitadas – extendió la invitación a la adolescente que sólo la miraba.
-Gracias pero no – declinó formalmente
-Pero Quinn…
-Pero nada Rachel – suspiró tomándose el puente de la nariz – si a ti te habló, es porque tú confiaste en mi desde un principio y nunca me juzgaste, pero ellos – apretó los puños – me dieron la espalda a la primera, olvidaron que yo estuve para ellos en los momentos más difíciles. A Sam lo ayude con sus hermanos, estuve con Kurt cuando su padre se infartó… gracias pero no, no quiero ser una hipócrita de mierda.
-¡Quinn! – La regaño la morocha - ¡Está tu hija presente!
-Lo siento – murmuró mirando a Beth que sólo asintió – pero no iré Rachel.
-¿Puedo hacer algo para que cambies de opinión?
-No lo se – suspiró sintiendo la limusina detenerse
-Señorita Fabray, hemos llegado al restaurante – le avisó Freddy
-Gracias – respondió secamente. Ron abrió la puerta y ayudó a salir a las tres mujeres. Beth estaba anonadada de tanto lujo que la rodeaba.
-¿Nunca habías comido en un lugar así? – le preguntó Rachel esperando a Quinn que le daba instrucciones a su chofer y guardaespaldas.
-No – negó con la cabeza – Shelby decía que no había dinero para gastar en excentricidades.
-Shelby…
-Se que era tu madre.
-Beth…
-En algún momento me contarás que paso, no hoy ni mañana, pero pronto – Beth miró a su madre que se acercaba a ellas – pero algo me dice que no te iras de nuestras vidas pronto – entrelazó su brazo con el de su madre y entraron al restaurante, dejando a Rachel sorprendida por la declaración.
-¿Vienes? – Reaccionó cuando escuchó la voz de Quinn tras ella – a menos claro, que quieras comer afuera.
-No, está bien ya entró –esperó que la cantante entrará, respiró profundamente y entró en el restaurante.
Beth y Quinn ya miraban la carta alejadas de las miradas de los demás comensales que las habían reconocido. Recordando lo que le dijo Jesse, Rachel se sintió tentada a abandonar el restaurante, pero un segundo más tarde desechó la idea y se regaño por dejar que las palabras de su esposo la afectarán tanto.
-¿Ya saben que pedir? – preguntó cuando se sentó en la mesa, aún perseguida por las miradas acusatorias de los presentes.
-Un buen vino y un plato de ensalada – espetó Quinn cerrando la carta y pasándosela a Rachel - ¿Y tú que quieres? – le preguntó a su hija.
-Emm…
-Pide lo que quieras
-Un rollito de carne y ensalada frita – miró a Quinn quien asintió feliz
El mesero llegó y tomó el pedido de las tres mujeres.
-¿Cuéntanos de tu vida Rachel? - la ánimo Quinn probando el vino - ¿Es cierto lo que dicen las revistas?
-¿Si me case con Jesse? – Quinn asintió – sí – respondió bebiendo de golpe su copa – hace casi dos años nos casamos.
-Hace poco… - murmuró Quinn removiendo la copa
-¿Y tú? ¿Tienes pareja?
-No – negó Quinn sirviéndole más limonada a Beth –mi última pareja formal fue Isabella ¿La recuerdas?
-Isabella… - mascullo entre los Dientes – claro que la recuerdo.
-Duramos 3 años juntas y luego nos dimos cuenta que lo nuestro funcionaba mejor como una amistad y lo dejamos hay – comentó corriéndose para que el mesero colocará su plato.
-¿No volviste a verla después de que se separó la banda? – preguntó Rachel una vez se marchó el mesero.
-Por supuesto que sí, a veces se queda en mi casa en Los Ángeles o me acompaña a las giras – respondió dándole un bocado a su ensalada – se a convertido en la hermana que no tuve, o bueno en la amiga que no tuve, por que eso de hermana sonaría un poco incestuoso.
-Cuéntanos algo de ti Beth – Rachel cambio la conversación sin percatarse de que Quinn sonreía tras su copa - ¿Algún novio?
-Bueno… - se aclaró la voz – hace un par de meses termine con mi novio Mason.
-¿Por qué? – preguntó Rachel mientras Quinn la observaba comiendo.
-Bueno… - se rascó el cuello nerviosa – el quería que… - movió las manos para darse entender.
-¿Él quería sexo contigo?... ¿Qué? – preguntó cuando Rachel la regaño – las cosas hay que llamarlas por su nombre.
-Pero no de esa manera Quinn – Beth sonreía divertida, esas dos parecían un matrimonio.
-¿Así que eres virgen? – Quinn rodó los ojos cuando Rachel volvió a llamarle la atención.
-No
-¿¡No!? – ambas mujeres casi se atragantan.
-Hace un año más o menos, estuve con mi mejor amigo Tyler y pues – bebió de su limonada –Mason no sabía.
-¡Espera! – Quinn tragó y bebió de su copa antes de volver a hablar - ¿Te acostaste con Tyler estando de novia con Mason?
-¡No! –Exclamó la adolescente – empecé a salir con Mason, meses después.
-Ah bueno…
La cena continuó con relatos de Rachel y Beth que Quinn escuchaba atentamente o las anécdotas de Quinn en sus conciertos, anécdotas que por supuesto, Beth podía escuchar según la rubia y su instinto maternal que apenas se estaba formando.
-Gracias por la invitación Rachel – agradeció Quinn luego de pagar la cuenta.
-¿Qué me agradeces sino me dejaste ni mirar por cuanto salió la cena?
-Pequeñeces – murmuró riendo – lo importante fue que cenamos – le guiño el ojo esperando que llegarán Ron y Freddy con el auto.
-Estuvo delicioso – confirmó Beth chupando un dulce que le había regalado el cajero.
-Disculpa… - tres chicas de acercaron a ellas temerosas - ¿Podríamos tomarnos una foto contigo Lynx?
-Claro – tomó el teléfono de la adolescente y se lo dio a Beth – digan Whiskey.
-¡Whiskey! – Gritaron mas chicas – muchísimas gracias – se alejaron luego de que Beth lesregresará el teléfono.
-¡No puedo creer que hayan pasado de mi! – Se quejó Rachel apenas subieron a la limusina - ¡Estaba a tu lado! ¿Cómo fue que no me vieron? ¡Soy Rachel Berry!
-¿Siempre es así? – le susurró Beth a su madre.
-Antes era peor – respondió con el mismo tono de voz – Quieres calmarte diva – le dijo con tono burlón.
-¡No me digas Diva! – Exclamó cruzándose de brazos, logrando que Beth soltará una carcajada - ¿Te divierto pequeña Fabray?
-Ya ya calma – intervino Quinn al ver que su hija no lograba calmarse - ¿Qué puedo hacer para que te olvides de esto?
-Ve a la cena del sábado – respondió rápidamente
-¿Cena? ¿Sábado?
-La del club Glee
-¿No dejaras de insistir verdad? – La morena negó – esta bien iré… Pero con dos condiciones.
-Las que quieras
-A la mínima provocación me voy
-¿Y la segunda?
-Que nos acompañes a Beth y a mi, mañana a ver departamentos o casas
-Hecho
-¿Yo también debo ir a la cena?– preguntó Beth – porque la verdad no quiero.
-Puedes quedarte el sábado con tus amigas.
-Gracias.
Por el tráfico de la hora, Rachel y Beth jugaron varios juegos de manos, mientras Quinn las observaba divertida, le encantaba esa conexión que habían desarrollado su hija y la morena. Pero para su desgracia la imagen no duro mucho, puesto que pronto llegaron al departamento de la diva.
-Bueno, aquí es – murmuró Quinn acompañándola hasta la portería, Beth se había quedado en el auto, intuyendo que ese era un momento de ellas – gracias por la cena.
-Gracias a ti que fuiste la que pago.
-Te veré mañana Rach – se inclinó para dejarle un beso en la mejilla, pero un mal movimiento de la morena, provocó que rozaran sus labios – chao morena – se alejó con una sonrisa en los labios.
Rachel observó alejarse la elegante limusina, y después de un sacudón de ideas, ingreso al departamento.
