Nueva York

Jueves

-Buenos días – saludó Beth saliendo de su cuarto - ¿Quinn? – la llamó al no verla

-Buenos días señorita Beth – saludó Ron – en el restaurante del hotel, la está esperando la señorita Fabray.

-¿Ya está desayunando? – preguntó tomando su mochila para descender hacia el restaurante.

-Bueno… generalmente a está hora no se levantado, pero dadas las circunstancias.

-¿Qué circunstancias? – preguntó después de oprimir el botón del ascensor.

-Quinn nunca se levanta a está hora, sencillamente porque siempre está drogada y la ansiedad ya la esta atacando, a tal hecho de que el apetito se le abrió de manera exorbitante

-Okay – murmuró saliendo del ascensor

-Ella en verdad la quiere en su vida, solo dele tiempo… el cambio fue muy repentino, tanto para ella como para usted

-Gracias Ron – asintió entrando en el restaurante. Con la mirada trataba de ubicar a la cantante.

-Buenos días – la saludó un mesero - ¿Desea una mesa?

-Estoy buscando a alguien.

-Por supuesto –murmuró al ver la vestimenta de la joven - ¿A quien busca? – se burló, ósea, ¿Quién de sus exclusivos comensales podría estar esperando a esa jovencita que vestía de esa forma?

-Lynx Pentreath

-¿Y quien la busca? – siguió burlándose, seguramente era una fanática que había logrado saltar la seguridad.

-Mi hija – respondió una voz fría detrás de él. Tragando fuertemente, se giro hasta quedar cara a cara con la cantante – es mi hija ¿Hay algún problema con que pase a desayunar?

-No, no, no –balbuceó torpemente

-Pareciera que sí, pues no le ha permitido a mi hija el paso – miró el reloj – y sino quiere que lo reporte con su superior, déjela desayunar – el mesero asintió – y por favor que nos atienda otra persona.

Dicho esto, Quinn se alejó rumbó a la mesa en donde se encontraba una chica de pelo castaño y ojos azules.

-Beth te presentó a Remy Hadley–señalo a la joven que bebía tranquilamente su café – Remy ella es Beth, mi hija.

-Mucho gusto – ambas chicas se saludaron y pronto Beth se sentó al lado de su madre.

-Remy es doctora y ella va ayudarme con una dieta para dejar de lado las adicciones – Beth asintió.

-Eso es genial – respondió comiendo un poco de pan - ¿En donde trabajas?

-Trabajaba en el medical center – respondió – pero dime Trece, eso de Remy suena muy formal y no me gusta – hizo una mueca de desagrado

-¿Trece? – preguntó confundida mientras llegaba el mesero con la carta

-Pide lo que quieras Beth – interrumpió Quinn bebiendo jugo de naranja.

-Es una larga historia, pero dime Trece – retomó la conversación - es preferible que Remy que es el nombre de una rata de Disney – comentó Trece mientras Quinn soltaba una carcajada – come algo saludable, el desayuno es el alimento más importante del día, sino tendré que ponerte a dieta como a tu madre

- Eh… si, me das un plato de tocino con huevos y jugó de naranja – pidió al camarero que seguía parado a su lado.

-¿Tocino? – se burló Quinn.

-¿No te gusta el tocino?

-Actualmente no como tocino, pues es malo para mi voz, pero cuando tenía tu edad, sólo comía tocino.

-Qué coincidencias – se burló Trece ganándose un golpe por parte de Quinn - ¿Qué? – Soltó una risita – me imaginó que dirá Isa cuando le cuente que vas a dejar las drogas.

-Ya sabe – comentó Quinn observando cómo le entregaban a Beth su plato – y no me quiso creer – término jugó de naranja - ¿Me da otro vaso de jugó? – le pidió al mesero – dijo que iba a venir un día de estos de sorpresa para observarlo con sus propios ojos.

-¿Isa? – preguntó Beth

-IsabellaWelch – respondió Trece - ¿Sabes quién es IsabellaWelch?

-Sí, ella canta contigo Going Under – miró a Quinn que asintió.

-Isabella es la fundadora de The Lynx Pentreath Band y…

-Y mi mejor amiga – concluyó Trece

-Oh… - comió un poco de tocino - ¿De qué trata la dieta? – pregunto curiosa

-Como le explicaba a Quinn antes de que llegaras, tenemos que desintoxicar su cuerpo – bebió un poco de su copa de agua – ya estoy trabajando en una rutina de ejercicios y una dieta balanceada en carbohidratos, tenemos que mantener ocupada la mente de esta rubia hueca – Beth sonrió al ver como Quinn rodaba los ojos – para que no sienta ganas de consumir, eso se irá dando gradualmente. Hay que tener encuentra muchos factores, el principal que lleva casi una década consumiendo y la idea es que no se interne en un centro de rehabilitación, pero tiene que ser muy juiciosa en su dieta y ejercicios

-¿Es eso posible? – Preguntó la adolescente - ¿Rehabilitarse de esa forma?

-Eso mismo pregunte yo

-Sí es posible – miro con los ojos entrecerrados a Quinn – solo que ella es una pesimista

-No le creas a la chica con nombre de rata – se burlo la rubia recibiendo como respuesta un pedazo de pan en su frente

-Volviendo al tema, si es posible, pero se necesita de mucha fuerza de voluntad… es eso o que se interne un buen par de meses y no creo que Quinn quiera eso – la rubia negó – vez, así que Beth debes ayudar mucho a tu madre

-Okay…

Beth siguió desayunando escuchando las bromas que le hacia Quinn a Trece, en algunas la hacia partícipe en otras no.

Cuando término de comer, Ron la escoltó hasta el instituto, en donde todos la miraron como si fuera un alíen. Esa mañana, mientras Beth desayunaba con Quinn y Trece, en las noticias y en la radio, salió la exclusiva de que ella era la hija de Lynx Pentreath.

-¿Qué paso ayer? – le preguntó London abrazándola por los hombros cuando la vio – No nos esperaron.

-A Quinn le molestó que se dejaran sacar fotos por los fotógrafos – comentó abriendo su casillero

-¿Quinn?

-Lynx, su nombre real es Quinn – suspiró sacando su libro de historia.

-¿Se enojó mucho? – lo último que quería Syd era que su cantante favorita la detestara.

-Un poco pero les mando decir que la disculpen – cerró el casillero caminando hacia su clase - ¿Por qué todos me miran?

-¿No sabes? – Beth negó frotándose los ojos – ésta mañana salió la noticia de que eres hija de Lynx Pentreath

-¿Qué te dijo Lynx? – preguntó London sonriendo al ver como todos las dejaban pasar.

-¡Okay basta! – Gritó silenciando los murmullos - ¡La famosa es Lynx Pentreath, no yo! ¡Así que dejen de verme como si fuera un monstruo! – bufó agarrando con fuerza la correa de su mochila

-Beth lo lamento – Syd la alcanzó antes de que entrará a Historia, pues esa clase no la compartían – sabes como es London, le dan un poco de atención y se enloquece – se disculpo mirando a su amiga que respondía algunas preguntas sobre Lynx como si la conociera de hace mucho tiempo

-Aún no entiendo porque no es porrista, si le gusta ser el centro de atención – Syd se encogió de hombros

Te veo en matemáticas – Beth asintió entrando al salón.

La historia no fue diferente. Todos la seguían observando, hasta el maestro detuvo la clase varios minutos para preguntarle sobre Lynx Pentreath. Fastidiada de tanta atención, hizo al que nunca pensó que haría ¡Exigió que le dieran clase!

Las dos horas fueron eternas, parecía que al maestro se le había olvidado que era clase de historia y no de música. Arrastrando los pies salió del salón.

-¿Todo bien? – preguntó Syd cuando se cruzaron en el pasillo

-Al parecer soy la última novedad – mascullo irritada – hoy más que nada quiero la capa de Harry Potter.

-¿Para que? – preguntó confundida.

-Para ser invisible.

Entraron al salón, sentándose al fondo del mismo. Lo último que quería era la atención de la maestra Parker. Una señora de unos aproximadamente 55 – 60 años, chapada a la antigua.

-¿A que no adivinan con quien me acabe de encontrar? – expresó emocionada London sentándose frente a Beth

-¿Con quien? –preguntó Syd mirando a Beth que miraba todo con desgano.

-Agustín Gyllenhaal – las dos chicas se miraban

-¿Y que haces tú hablando con Agustín Gyllenhaal?

-Me pidió tu número – respondió mirando a Beth que sólo alzó una ceja

-¿Agustín Gyllenhaal te pidió mi número? – Preguntó medio emocionada, medio intrigada – ¡Es el chico más popular de la escuela!

-Y el más guapo – acotó London, como si eso fuese lo más importante

-¿Por qué la está buscando? – preguntó Syd sonriendo, ambas chicas sabían que el chico siempre le había gustado a Beth.

-Dijo que te iba a llamar pronto – le guiño el ojo sentándose correctamente cuando la profesora Parker entró al salón.

-Esperó señorita Corcoran – silenció al curso dejando el maletín en la mesa – que no se le vaya a subir la fama a la cabeza – Beth rodó los ojos – le recuerdo que en este salón, usted es una más del montón ¿Entendido?

-Entendido – respondió echándose hacia atrás

-Le agradecería que su – meditó un momento y luego en su rostro se dibujo una mueca de asco – madre no se presente en mi clase.

-¿Algún problema con ella? – preguntó levantándose de la silla frunciendo el ceño

-No entiendo como Foster accedió a interceder para que esa mujer tuviera su custodia.

-¡Ese no es problema suyo! – exclamó.

-¡No quiero ver a Lynx Pentreath en mi clase! – Alzó la voz - ¡Y no quiero escuchar su nombre en este salón!

-Pues eso va hacer complicado, porque es mi madre biológica

-¡Es que no entiendes! – golpeó la mesa con su puño – esa niñita no se parece en nada a Frannie.

-¿Frannie? – murmuró confundida ¿Quién carajos es Frannie? Pensó

-Frannie era una niña muy dulce – exclamó más calmada – la primera de su clase. Lástima que debe cargar en su espalda, los errores de su hermana.

-Créame que no le comprendo de que me habla – Syd jaló a Beth para que se volviera a sentar.

-Esperó señorita Corcoran que sea más como Frannie y menos como esa mujer que dice ser su madre – respiró profundamente – saquen sus libros, continuaremos con el ejercicio…

-¿Quién es Frannie? – susurró London

-No tengo idea.

Su día siguió igual. En la hora del almuerzo, Agustín Gyllenhaal le sonrió guiñándole el ojo, logrando sonrojarla.

Su día término, para su fortuna. Aún no había hablado con Quinn, pero solo quería irse a descansar, tomar una buena ducha y relajarse viendo televisión. Pero sus planes no se podrían realizar; a la salida del instituto, estaba Quinn recostada en el Mercedes esperando por ella.

En medio de susurros, murmullos y miradas inquisidoras, se acercó a Quinn quien la esperaba fumando un cigarrillo.

-¿Cómo estuvo tu día? – preguntó dejando la colilla del cigarro en el cenicero del auto.

-Fatal – suspiró subiéndose al auto.

-¿Qué paso? – preguntó cuando ya estuvo adentro

-Todos me observan y ashh – se tomó la cara escuchando como Freddy encendía el auto – pero lo que más me fastidió fueron los comentarios de un maestra.

-¿Qué te dijo? – preguntó con el ceño fruncido, lo último que ella quería, era que Beth sufriera por sus decisiones.

-Que ojalá fuera como una tal Frannie y no como tú

-¿Frannie?

-Sí, yo también quedé sorprendida pero no sé quién es Frannie.

-¿No dijo el apellido de Frannie?

-Nop – negó mirando a Quinn, que tenía la mandíbula apretada

-¿Cómo es el nombre de la maestra?

-Mary Parker – frunció el ceño cuando Quinn soltó una carcajada

-Debí suponerlo – siguió riendo

-¿Qué ocurre?

-Mary Parker fue la niñera de Frannie durante un par de años – contó encendiendo otro cigarro – yo era muy pequeña y mi padre nos tenía a cada una niñera diferente, para los días en los que mi madre viajaba con sus amigas… - bajo la ventanilla para soltar el humo – Frannie es mi hermana mayor.

-¿Tengo una tía? – preguntó sorprendida

-Bueno, yo no le diría tía, sino más bien una carga de interés.

-¿De interés?

-Sí – se término el cigarro – sólo me busca cuando tiene problemas financieros, hace tuve que pagar su departamento – miró a Beth que la miraba intrigada – saco un departamento con su esposo y me puso de cofiadora, eso significa que si ella no pagaba las cuotas, las debía pagar yo, el caso es que termine pagando el departamento en donde vive.

-¿En serio?

-Por eso te digo que es más una carga de interés, se acuerda que existo cuando necesita dinero o que le paguen las cuentas o cuotas de las cosas que saca con su maridito y que saben que no pueden pagar.

-¿Y por que las pagas?

-No quiero que me congelen mis cuentas bancarias – se colocó sus lentes de aviador – ven, vamos a comer algo y luego nos encontraremos con Rachel para ver unas propiedades.

-¿Hoy? – Preguntó saliendo tras Quinn del auto - ¿En donde veremos las propiedades?

-A lo largo y ancho de Nueva York – comentó entrando al restaurante – pero hay una que me fascinó

-¿Cuál? – preguntó sentándose en la mesa del elegante restaurante

-Pide algo de comer – le dijo a su hija revisando la carta que le había entregado el mesero – Dame un plato de verduras asadas y una botella de agua

-Con mucho gusto – anotó el mesero - ¿Y la señorita?

-Dame un helado con brownie y crema de chantillí – pidió. El camarero anotó y se marchó.

-¿Helado?

-Si bueno – se encogió de hombros – en el instituto almorcé así que…

-Está bien – aceptó pasándose las manos por la cabeza para luego quitarse los lentes.

-¿Entonces la propiedad? – preguntó mirando los ojos avellanas de la cantante.

-Espera a que la veas – sonrió de lado.

-¿Por qué mis ojos son diferentes a los tuyos? – Preguntó repentinamente – es que mis ojos son azules y los tuyos verde avellana – aclaró al ver que Quinn fruncía el ceño.

-Heredaste los ojos de tú padre.

-¿Mi padre? – Quinn asintió incómoda.

-Aquí tiene señorita – el mesero regresó con el pedido de Beth – su botella de agua.

-Gracias

-¿Siempre comes en lugares tan elegante? – preguntó probando su helado y dejando de lado el tema de su padre.

-No – rio tranquilamente – generalmente no como.

El plato de Quinn llegó y mientras comía, Beth le contaba sobre Agustín Gyllenhaal y como ahora la buscaba, aunque a la rubia se le hizo extraño, no comentó nada, ella hasta ahora estaba llegando a la vida de Beth.

-Vámonos – pago la cuenta saliendo con Beth y notando como algunas personas les tomaban fotos al pasar- ¿Te parece bien si mañana vamos de compras?

-Sí

-Lamento que no tengas más ropa, pero es primordial o me pareció a mí que es primordial tener primero un lugar para descansar y ya luego compráremos lo que tú quieras.

-Me parece perfecto.

Se encontraron pronto con Rachel. Quién emocionada contaba como podrían decorar el nuevo hogar Fabray; Quinn no dijo nada, sólo observó como su hija y la morena se ponía de acuerdo sobre la decoración perfecta. La rubia no podía esperar a que ellas la vieran.

-¿Hacia donde vamos? – preguntó Rachel cuando notó que Freddy se desviaba hacia el Barrio Mill Basin, al sur de Brooklyn.

-Veremos primero está casa – comentó Quinn con una sonrisa – sino les gusta podemos ver las otras.

-¿No les gusta? – preguntó Beth.

-Sí bueno – Quinn se sonrojó – la opinión de Rachel es importante para mi

-Awww Quinnie

Quinn le restó importancia sacudiendo la mano. Pronto se detuvieron en una mansión ubicada en la reserva privada de Jamaica Bay

-¿Ve…veremos esta casa? – Beth estaba alucinando con sólo ver el portón.

-Entremos – ánimo a las chicas – nos están esperando.

Las tres mujeres entraron a la "pequeña" casa en donde las esperaba, Diane, una vendedora de bienes raíces.

-Buenas tardes señorita Fabray, señorita Corcoran y señora St. James – saludó la vendedora.

-Podemos comenzar – indicó Quinn caminando tras ella apretando la mandíbula, realmente le había fastidiado el "Señora St. James"

-La propiedad cuenta con 5,574.18metros cuadrados. Tiene esta que es la casa principal – señaló el lugar – y otra a las afueras que sirve como casa para los invitados y esa cuenta con 2,136.76 metros cuadrados.

-¿No es como muy grande? – Interrumpió Beth – digo solo somos las dos – aclaró rápidamente.

-Me gustan los espacios grandes y tú – le acarició el brazo – te mereces los mejor… continúa por favor – le indicó a Diane.

-La propiedad cuenta con un total de doce suites, dos cocinas, cinco habitaciones para empleados, catorce baños, ascensores y salas de entretenimiento – comenzó hacer el recorrido por la casa – la propiedad cuenta con un muelle para embarcaciones – se detuvo frente a uno de los grandes ventanales – e igualmente con un spa92.90 metros cuadrados, un gimnasioy una piscina – salieron al exterior de la propiedad –aquella choza – señaló el punto de referencia – cuenta con 40 sillas y una chimenea

-Esta muy linda – comentó Rachel. Esa era la casa que ella se merecía.

-Esta propiedad es la única construida por Noel Jeffrey y no se escatimaron gastos cuando fue construida.

-¿Qué precio tiene?

-30 millones de dólares.

-Eso…eso es mucho dinero – Beth no podía creer el valor de aquella, hermosa mansión.

La vendedora continuó enseñándoles cada parte del lugar.

-Como características esenciales – comentó – incluye un estacionamiento para siete vehículos bajo techo, una marina de tres botes; además de que gran parte las habitaciones tienen vista al mar.

-¿Qué les parece? –preguntó Quinn sentándose en el gran sillón.

-Esta hermosa Quinn, pero vale mucho.

-Estoy preguntando que les pareció, no que tal el precio.

-Pues fuera del precio estámuy linda – comento Beth.

-No se diga más –Quinn miró a Diane - ¿Dónde firmó?

Después del correspondiente papeleo y mientras Beth curioseaba el lugar, Rachel se sentó al lado de Quinn, que observaba entretenida aquel ventanal.

-¿Estas bien? – susurró la morocha mirando a Quinn.

-No – respondió con el mismo tono de voz – no quiero que Beth sufra por mis decisiones – miró a Rachel con los ojos llorosos – me dijo que hoy todos la habían observado y vaya a saber que le dijeron.

-Quinn – trató de reconfortarla.

-¿Estoy haciéndolo bien?

-Lo estas haciendo genial – le dio un beso en la mejilla - ¿Cómo vas con la abstinencia?

-Estoy viendo a una doctora – contó – me recetó una dieta para desintoxicar mi cuerpo e ir tratando la adicción.

-¿Cómo vas con ella?

-Me la recetó está mañana – la empujó con el hombro – y no te voy a negar que tengo muchas ganas de consumir pero…

-No lo haces.

-Es duró Rachel - recargó su cabeza en el hombro de la morena – nunca antes había tenido que pensar en otra persona aparte de mi y ahora, no sólo debo cambiar, sino cuidar a alguien más.

-Lo harás bien y cuentas conmigo para lo que necesites.

-Gracias preciosa – la beso en la mejilla durante varios instantes, logrando que la chica se sonrojara – Diane – llamó a la vendedora - ¿Qué posibilidades hay de insonorizar una habitaciones y convertirla en un estudio?

-Se puede hacer

-Perfecto.

-¿Cuándo piensan mudarse?

-El sábado temprano

-Esta bien, para ese momento estará listo – la vendedora se alejó con el teléfono en la mano

-¿Un estudio? – preguntó Rachel.

-Ya que voy a pasar mucho tiempo en Nueva York, debo seguir trabajando para seguir produciendo dólares… además quiero un piano.

-¿Un piano?

-Claro – hizo sonar su cuello – imagínate un dúo entre Lynx Pentreath y Rachel Berry

-El mundo explotaría – se burló recostando su cabeza sobre la rubia.

-Pero quiero mi canción… - susurró observando el atardecer que ya se presentaba ante ellas.

-Creó que me verás muy seguido en tú casa – murmuró atontada por la vista

-Pediré que te alisten un cuarto… es más puedes quedarte en el mío – susurró mirando los labios de Rachel.

-La vista es espectacular – Rachel suspiró embelesada con el paisaje.

-No más que la que yo tengo en este momento – Rachel bajo la mirada y vio a Quinn mirándole los labios – un hermoso atardecer y una chica guapa, que más se puede pedir – la rubia miró a Rachel y la vio con la vista clavada en sus labios.

El momento que se creó entre ellas, las hizo acercarse hasta el punto de rozar sus labios.

-Esto está asombroso – la voz de Beth las hizo separarse rápidamente.

-¿Si te gusta?– preguntó Quinn aclarándose la voz a la vez que se levantaba del sofá. Apenas para ver como la adolescente llegaba corriendo

-Está estupendo, es como las casas de las películas de cine.

-Me alegró que te guste – miró el reloj – ya es tarde, deberíamos irnos… ¿Mañana debes ir obligada al instituto?

-¿Por?

-Para que vayamos a comprarte la ropa y las cosas que necesitas sin estar corriendo porque sales tarde de clase o algo así - se encogió de hombros

-Pues… - el sonido de un teléfono interrumpió la charla de madre e hija que mirando a Rachel, que no sabía si contestar o no.

-Lo siento… es Puck…


La casa de Quinn realmente vale 30 millones de dolares y está a la venta por si alguien la quiere comprar xD.

Las fotos de las casas las publicaré en twitter (cariithoopreina) en unos instantes para los que la quiera observar, eso sí, le hice unas pequeñas modificaciones.

Estoy muy agradecida con ustedes. 91 comentarios en 8 capítulos, es algo que...¡Wow! Muchas Gracias.