Nueva York
Domingo
Rachel llegó a mediodía a su Penhouse esperando que no hubiera nadie, pero el destino no la escuchó.
Jesse se encontraba sentado en el sofá, sin rastro de haber dormido en casa, pues aún tenía la misma ropa del día anterior, pero a diferencia de Rachel, él estaba duchado.
-¿En donde estabas? – la voz le salió mucho más sería de lo que esperaba.
-Eres tú la que se larga con una adicta y soy yo el malo – bufó colocándose de pie – dúchate, Santana nos ha invitado a almorzar.
-Tenemos que hablar – murmuró pero el chico sólo negó.
-No tenemos nada de que hablar, anoche quedó todo dicho ¿No? – alzó una ceja recalcando sus palabras – quedó demostrado a quien prefieres.
-Mira Jesse…
-Jesse nada Rachel, le diste prioridad a una adicta y no a tu marido, pero todo bien – levantó las manos caminando hacia atrás – ya se que para ti no valgo nada – dicho eso se giró e ingresó a la cocina.
-¡Eres un idiota! – gritó frustrada caminando hacia su habitación.
Lanzó su abrigo con frustración sobre la cama. Se apretó el puente de la nariz y sacó su teléfono.
"Espero que hayas llegado sana y salva a casa. Pase una noche hermosa a tú lado. Cuando puedas llámame. Con cariño. Quinn"
Sacudió la cabeza con una sonrisa, dejó el teléfono sobre la cama, no sin antes bloquearlo y se entró a duchar.
Luego de una larga ducha, y con los músculos relajados. Rachel salió del baño, encontrándose con Jesse sentado en la cama.
-No sabía que ahora bloqueábamos nuestros teléfonos – comentó jugando con el celular de Rachel - ¿Así esta nuestra confianza?
-Jesse no quiero discutir más – con la toalla bien amarrada en su torso, camino al armario para buscar algo de ropa.
-En otra ocasión habrías dejado caer la toalla y ya estaríamos teniendo sexo.
-Jesse, en serio no estoy de humor – replicó saliendo del armario ya con ropa interior – además a diferencia tuya, yo no tengo ni idea de donde pasaste la noche.
-Con un amigo del teatro – contestó quitándose la ropa – me duchare y salimos
La pareja salió en silenció del departamento con una incomodidad palpable. Partieron el auto de Jesse hacia el restaurante.
-¿Paso algo con Quinn anoche? – preguntó de repente cuando frenó en un semáforo - ¿Te acostaste con ella?
-¿¡Qué!? – preguntó confundida ¿Tenia en la frente escrito "engañe a mi marido"?
-Pues eso – suspiró arrancando el auto - ¿Me fuiste infiel Rachel?
-¡Por supuesto que no! – gritó indignada
-Más te vale – gruñó estacionándose cerca al restaurante – no quiero ser el marido cornudo de Rachel Berry – se bajó lanzando la puerta y caminando hacia la puerta del copiloto – tenlo muy presente Rachel – se giró sonriendo entrelazando su mano con Rachel debió a que allí habían paparazzis.
Entraron en medio de flashes al restaurante en donde estaban Santana y Brittney
-Casi que no llegan – molestó Santana.
-Santi – la regañó, logrando que la latina se cruzará de brazos - ¿Esta todo bien? – le preguntó a la morena cuando la saludó con un abrazo.
-Todo bien Britt – le sonrió tranquila, aunque por dentro estaba echa un desastre
-Bueno ahora sí, a lo que vinimos – dijo Santana luego de que ordenaron.
-¿Hay un motivo especial? – Rachel estaba confundida al igual que Britt.
-Rachel no es bueno para tú imagen que te vean con Lynx Pentreath – comentó Santana bebiendo de su copa – es una mala influencia
-Santana…
-Déjame hablar – pidió interrumpiéndola – Rachel, han pasado muchos años, no sabemos que clase de mañas o costumbres haya adoptado Fabray, puede que a ti te diga que se va a rehabilitar pero a tus espaldas puede que se éste drogando.
-Shleby nos llamó Rachel – comentó Jesse corriendo su copa cuando llegó el mesero con sus pedidos – está preocupada por Beth, no sabemos a que peligros ésta expuesta viviendo con Quinn.
-Rachel, el lugar de la niña es con Shelby o en su lugar Puckerman y su mujer, Fabray no tiene la mentalidad para hacerse cargo de una adolescente ¡Ella de adolescente fue un asco! – recalcó Santana apurándola con el tenedor – debemos salvar a esa niña
-¿Shelby les dijo porque le habían dado la tenencia temporal de Beth a Quinn? – preguntó mirando a la latina y a su marido. Britt se encontraba en silenció negando con la cabeza – déjenme contarles – soltó el tenedor antes de limpiarse la boca con una servilleta – Beth se enteró que era adoptada desde los 10 años cuando escuchó a Shelby decírselo a uno de sus tantos novios. Le pegaba, la gritaba y en varias ocasiones la dejó sin comer, cuando el colegio se percató de está situación fue que llamaron a Quinn.
-Algo habrá hecho para que Shelby la golpeara ¿No? La niña no es que tenga la apariencia de un angelito – comentó como si nada la latina
-¿Están defendiendo a Shelby? – Rachel no cabía de la indignación.
-Sólo digo que algo hará ese niña, para que Shelby actué de esa forma y de cualquier forma, está mucho mejor con Shelby que con Fabray – Jesse asintió a las palabras de Santana
-¡Esto es increíble! – lanzó la servilleta que tenía sobre sus piernas en la mesa – iré al tocador – murmuró enojada.
Camino hacia el baño, sin percatarse de que Quinn ingresaba al restaurante en compañía de Isabella y Trece.
Ya en el baño, se lavó la cara con abundante agua tratando de calmar sus nervios y no armar una escena.
-¿Estás bien? – la voz de Quinn la hizo brincar – lo siento, no quería asustarte.
-No te preocupes, no te había visto.
-Lo noté – respondió con una sonrisa de lado – llegamos cuando te levantabas de la mesa.
-¿Llegaron? – Quinn asintió - ¿Con quien?
-Con Isabella y Trece. ¿Segura que estás bien? – volvió a preguntar tomándola por la cintura.
-Estoy bien – susurró besando a la rubia en los labios
-Mmm extrañaba eso – Rachel se burló de la cara de satisfacción de la rubia – ven aquí morena – se acercaron nuevamente para besarse. Se besaron durante un par de minutos, jugando con sus lenguas, alejadas del mundo real.
-¡Wow! – un gritó las hizo separarse rápidamente. Britt estaba en la puerta dando salticos. Quinn soltó a Rachel y estiró su brazo para que la rubia terminará de entrar.
-Britt…
-Lord Tubbington me lo dijo. Me dijo que ustedes estarían juntas.
-Britt cariño – Quinn la jaló hacia ella – tienes que prometerme que no le dirás a nadie lo que acabas de ver.
-¿Por qué no? – preguntó con su habitual inocencia.
-Britt porque todavía no le podemos decir a los demás lo que esta pasando – Rachel se mantenía en silenció mirando la interacción.
-Está bien, pero con una condición – aplaudió feliz
-Claro Britt.
-Quiero que adoptes a chimuelo.
-¿Chimuelo? – Rachel se encogió de hombros cuando la rubia la cuestionó con la mirada.
-Es hija de Lord Tubbington
-¿Es gata? – Britt asintió - ¿Y por qué se llama Chimuelo?
-Si se llamará chimuela, pareciera que le faltará un diente – sonrió abrazando a Quinn – promete que la adoptarás Quinn – la miró seriamente
-Lo prometo Britt
-Te daré la dirección de mi casa para que lo recojas.
-Está bien – sonrió tranquila alzándole las cejas a Rachel que sólo se mordía el labio
-Despídanse que debemos salir Rachel antes de que Santana venga a buscarnos – las chicas asintieron y esperaron a que Britt entrará a un cubículo.
-¿Me llamarás si algo pasa? – Rachel asintió pasando sus brazos alrededor de Quinn – con cuidado okay
Se volvieron a besar, más lento y pausado que antes que entrará Britt.
-Se ven tan tiernas – nuevamente Britt las hacia brincar
-Britt, en serio tienes que dejar de hacer eso – Britt asintió
-Vamos Rach – tomó la mano de la morena – adiosito Quinn.
Ambas chicas salieron de allí, pero no pudieron caminar mucho, cuando escucharon la discusión entre Santana e Isabella
-¡Hazle un favor a la humanidad y cállate! – le gritó Isabella a Santana.
-¿Un favor a la humanidad dices? – se burló la latina - ¡Un favor a la humanidad sería que tú y la adicta de mierda de Fabray desaparezcan de este mundo!
-¡Mira hija de puta! – Isabella se acercó a Santana roja de la ira - ¡Regrésate a México!
-¿¡Qué me dijiste!? – se acercó para golpearla cuando Quinn salió del baño
-¿¡Qué demonios está pasando aquí!? – gritó la cantante observando como la pelea era grabada por varios comensales, no todos los días se veía a la representante de Rachel Berry y a Isabella Welch discutir.
-¡La que faltaba! – mascullo Jesse sentado aún en la mesa
-¡Nos vamos! – miró a Trece quien asintió tomando la chaqueta de Isabella – No vamos a armar un espectáculo sólo porque la señora López no puede compartir un lugar público.
-Señora tú culo Fabray – se giró hacia la rubia quien miró a Britt que negaba con la cabeza agachada.
-¡No me voy hasta que esa latina se disculpe! – exclamó Isabella.
-¿Acaso que dijo Santana? – preguntó Quinn tratando de tranquilizarse.
-La verdad Fabray – Santana sonreía orgullosa sentándose al lado de Jesse – que éste es un restaurante decente al cuál no deberían entrar unas drogadictas, que seguro entrarán al baño a inyectarse.
-Menos mal ella es la decente - murmuró Quinn, logrando que varios comensales rieran, colocando nuevamente furiosa a la latina – Isabella vámonos – finalmente la morena asintió dejándose arrastrar por Trece – mis disculpas – pidió Quinn al administrador y salieron de allí.
-¿A ti que te pasa? – preguntó Rachel, peligrosamente tranquila
-Santana sólo decía la verdad – Se excusó Jesse untándole mantequilla al pan, como si nada hubiera pasado
-¡Esto es increíble! – bufó molesta tomando su bolso.
-Estoy muy decepcionada de ti Santana López – Rachel y Britt salieron del restaurante sin prestar atención a los llamados de sus parejas.
-Lo siento Rachel – se disculpó Britt caminando hacia el estacionamiento en donde estaba el auto, en el que había llegado con la latina.
-No es tú culpa Britt.
-Así te quería encontrar – dijo una voz tras ellas y al girarse vieron a Isabella que se fumaba un cigarrillo.
-¿Qué quieres? – preguntó Rachel cruzándose de brazos.
-Que te alejes de Quinn – lanzó la colilla al suelo, aplastándola con la bota – la nena de Broadway se quiere meter con la chica mala, Lynx – sonrió de lado mirándola de arriba abajo – pero no la tendrás nada fácil eh.
-¿Según tu porqué?
-Bueno – sacudió su chaqueta – a diferencia tuya, yo estoy soltera y tu casada, yo vivo con ella en su mansión y tu con tu maridito.
-¿Vives con Quinn? – la voz trató de temblarle pero no de iba a dejar intimidar por Isabella
-Oh sí y escogí la suite que queda al lado de la de Quinn, así que podré escabullirme entre sus sabanas cuando se me de la gana.
-Mira…
-¿Qué está pasando aquí? – preguntó Quinn con el ceño fruncido
-Nada, sólo charlábamos - contestó Isabella.
-¿Qué tienes hay? – preguntó Rachel al ver la caja que tenía la rubia en sus manos
-Un regalo para Beth - miró a Isabella - que no se nos olvide comprar la vajilla, Trece dijo que no cocinaría mmás, si seguía sirviendo en platos de cartón - Isabella soltó una carcajada mirando a la doctora tras Quinn
-¿Están de compras? – Quinn asintió - ¿Podemos acompañarlas? – pidió Britt.
-Eh… si claro – asintió nuevamente entregándole la caja a Ron que se acercaba a ellas.
-Señorita Berry – saludó a la morena.
-¿Qué más tienen que comprar? – preguntó Britt
-Bueno la lista la tiene Trece.
Caminaron hacia el auto cuando la morena fue frenada de golpe
-¿¡A donde demonios crees que vas!? – Jesse la sujetaba con fuerza apretando la mandíbula.
-¡Suéltame! – trató de zafarse la morena.
-¡Mira Rachel…!
¡Que la sueltes hijo de puta! – Quinn lo empujó tirándolo al suelo - ¡Te dijo que la soltarás! ¿¡Nos sabes escuchar St. Estúpido!?
-¡No te metas en las peleas conyugales Fabray! – Santana ayudaba a levantar a Jesse – Berry tú deberías estar ayudando a levantarlo
-¡Berry no tiene que hacer nada! – la encaró Quinn - ¡Berry tiene que vivir y al lado de este estúpido no lo va a lograr!
-¿¡Y a tú lado si!? – se burló Santana – recuerda que Berry es una mujer casada
-Quinn… - la frenó Trece en su intento de golpear a la latina, sus palabras le habían dado de lleno en el corazón – esto no es bueno para tú tratamiento, debes estar tranquila
-Vámonos Fabray – Isabella se colocó frente a Quinn evitando que siguiera avanzando – tenemos mucho que hacer como para pelear con gente inculca.
-¿¡Inculca yo!? – se burló Santana caminando hacía Isabella que seguía de espaldas – Las inculcas son otras.
-Vámonos – Trece jaló a Quinn hacia el auto
-Hazle caso a tú niñera Fabray – sonrió cuando la cantante se frenó.
-Quinn no vale la pena – le susurró Isabella – Vámonos – miró a Ron que asintió interponiéndose entre ellas y la latina.
-¡Huye cobarde! - le gritó cuando la vio subirse al auto
-¡Santana ya no más! – Britt se encontraba roja - ¡No puedo creer que montando este espectáculo!
-Britt…
-¡Britt nada! – agitó los brazos caminando de espaldas hacia el auto de Quinn - ¡No sabes lo decepcionada que estoy de ti!
Rachel negó con la cabeza siguiendo a su amiga
-¿¡A donde crees que vas!? – gritó Jesse pero Rachel no se giro - ¡Rachel!
El auto partió rodeándolos para evitar atropellarlos. Rachel se había sentado encima de Quinn e Isabella sobre Trece, al ser tan pequeño el auto, habían tenido que acomodarse de esa forma
-¿Entonces…? – preguntó Trace con las manos en la cintura de Isabella - ¿Qué haremos?
-Vamos a comprar lo que falta, los instrumentos y las cámaras de Beth – la rubia estaba con la cabeza recostada sobre el hombro de Rachel mientras Britt la miraba
-¿Y lo otro…?
-Después – respondió Quinn
Quinn sentida que la cabeza le iba a estallar en cualquier momento, la discusión con Santana y Jesse la había dejado con un malestar y unas terribles ganas de consumir. Aspiraba la fragancia del cabello de Rachel tratando de calmarse, pero no podía sacar de su mente las palabras de la latina.
Quien le iba a decir a ella, que la que una vez fue su mejor amiga ahora la atacaba y le hacia daño, un daño muy diferente al que le proporcionaba cuando estaban en el instituto, allí discutían por cosas sin importancia, pero ahora, ahora era muy diferente. Al girarse pudo observa la tristeza en los ojos de Britt, a ella debía dolerle la actitud de la latina.
Conocía a Britt desde los 13 años, de habían llevado bien desde el principio, además de que era la única que la había conocido como Lucy Fabray; luego de su drástico cambio físico, apareció Santana y así nació "Unholy Trinity" ahora sólo quedaba el vago recuerdo de su amistad con la latina.
Paso el resto de las compras en modo automático. En la tienda de música, escogió dos guitarras sin siquiera probarlas, algo extraño en ella, puesto que siempre tocaba una canción antes de saber si esa era la indicada o no. Isabella escogió la batería y demás instrumentos.
Cuando ya fueron a pagar vio un piano de cola negra. Embrujada por su belleza, Quinn camino hasta el, tocando las teclas con las yemas de sus dedos. 15 mil dólares era el valor de aquel piano, algo costoso para cualquier mortal pero para Lynx Pentreath no era nada. Feliz por su nueva adquisición pago todos los instrumentos y demás banalidades que se le ocurrieron a Isabella, para molestia de Rachel.
En la tienda compraron varias cámaras Nikon, Canon y otras más antiguas. Además Quinn compró la instrumentaría necesaria para revelar las fotos en el cuarto oscuro, los químicos y demás.
En la librería, compró la edición especial de Harry Potter, Los Juegos del Hambre y los de El señor de los anillos. Trece se burlaba de ver a Quinn en modo mamá preguntando ¿Esto le gustará a Beth?
Rachel y Britt apenas se miraban cuando salía algún chiste entre Isabella y Trece sobre los conciertos de Lynx. Para incluir a la morena en las compras, Quinn les pidió a Rachel y Trece hacer las compras para llenar las alacenas de la cocina. Las tres, Quinn, Isabella y Britt se reían al ver como discutían sobre cual aceite era mejor, si el light o el orgánico.
Isabella compró un paquete de frituras y las compartió con las dos rubias, las compras de la comida tomó más de la cuenta, ya que luego discutieron que marca de platos y pasillos era más adecuada. Además de que la rubia de ojos azules, recordó que pronto Quinn tendría a Chimuelo en su casa y debían comprarle lo necesario, así que sin ningún pero, la rubia compró todo lo que Britt le dijo que necesaria el gato.
De regresó. Quinn pidió un taxi para llevar a Rachel y Britt hasta la casa de la morena. En el auto, se irían Trece e Isabella con las cosas compradas y un camión siguiéndolas con los instrumentos comprados.
-No es necesario que nos lleves Quinn – dijo Rachel subiéndose al taxi – Con Britt podemos irnos solas.
-Yo las llevaré – se acomodó al lado de la morena, que había quedado en la mitad, Britt se había pedido la ventana – Además Ron nos acompañará – soltó una risita al ver al corpulento hombre tratar de acomodarse en el pequeño taxi.
Charlaron en el camino sobre las obras de teatro que había protagonizado Rachel o sobre la recién academia de baile que había inaugurado Britt.
-Sólo esperó que Jesse no este en casa – suplicó Rachel cuando el taxi se detuvo enfrente de su edificio.
-Buena suerte – se bajo Quinn del auto ayudándola a salir del mismo – Avísame si pasa algo
-Te lo prometo.
-Que sea verdad Rachel – dijo Quinn – está mañana me dijiste lo mismo y no me llamaste.
-Lo lamento y lamento la escena de celos está mañana en tú casa.
-No te preocupes. Eso sólo me indica que de verdad te gusto – bromeó ganándose un golpe en el hombro – debería irme ya, son casi las 7 y Beth ya habrá regresado a casa
-Ve – le dio un beso en la mejilla – además debes llevar a Britt.
-Esperó a que entres – se despidieron con un abrazo y Rachel entró al edificio – Vámonos a… - miró a Britt esperando que diera la dirección de la casa.
Realmente no le sorprendió que Britt y Santana vivieran a 10 calle de donde Rachel, era de esperarse, dada la amistad entre las dos morenas.
-Britt – la rubia la miró mientras abría la puerta del departamento – si algo pasa con Santana, se pone agresiva o algo, en mi casa puedes quedarte.
-Gracias Quinnie pero no creó que sea necesario.
-Por si acaso – metió las manos en los bolsillos y entró tras su amiga, quien rápido corrió hacia el cuarto en busca de los gatos. Al cabo de unos minutos, que Quinn aprovechó para mirar el lugar, regresó con un pequeño gato negro, de pecho y paticas blanca.
-Quinn te presentó a Chimuelo. Chimuelo ella es Quinn – estiró la patica del animalito esperando que la cantante la tomará.
-Mucho gusto Chimuelo – sacudió la patica del gato – ya debo rime Britt – tomó a la gatita en brazos – no olvides lo que te dije – la rubia asintió – adiós Britt.
Salió por la puerta y bajó por la escalera jugando con chimuelo. Al llegar a la puerta se encontró de frente con Santana que venía entrando, se miraron fijamente y Quinn paso golpeando el hombro de la latina y camino hasta el taxi donde la esperaba Ron. El taxista estaba contentó por el valor de aquella carrera.
Llegaron a la mansión después de unos 45 minutos. Ya eran las ocho de la noche y Beth ya estaba en casa.
-Buenas noches – saludó Quinn entrando con el gato en brazos
-¡Oh Dios! – Beth se acercó a ellas - ¿Quién es está hermosura?
-Se llama Chimuelo y vivirá con nosotras de ahora en adelante
-¡Ah! – exclamó la adolescente – Con razón la arena y comida para gato – comentó tomando al gatito en sus brazos – ven hermoso te enseñaré tu cuarto
-Hermosa – la corrigió.
-¿Disculpa?
-Es hembra Beth, sólo que se llama Chimuelo y no preguntes porque – la adolescente confundida, asintió subiendo con el gato.
-Quinn – la voz de Trece resonó en la cocina, bufó antes de caminar hacia su amiga.
-¿Qué pasa? – preguntó sentándose en el banquillo de la cocina.
-No me lo tomes a mal pero, deberías alejarte de Rachel Berry – miró a Isabella que asentía bebiendo cerveza
-Quiero una – pidió rascándose la nuca - ¿Por qué dices que debo alejarme de Rachel? – preguntó ya con la cerveza en la mano.
-Es una mujer casada Quinn, eso no es bueno para tú tratamiento o me vas a negar que no tuviste ganas de consumir hoy después de la discusión con el marido – se cruzó de brazos – Rachel Berry es veneno para ti Quinn
-¿Veneno? – murmuró abriendo los ojos – veneno… veneno
-¿Quinn? – Isabella miró a Trece que sólo se encogió de hombros, escuchando a la rubia murmurar veneno.
-Isabella – Quinn se levantó de golpe regando un poco de la cerveza – llama los músicos, tenemos trabajo que hacer – tomó su cerveza y antes de marcharse rumbó al salón de música dijo – no olviden lo mucho que las quiero – dicho eso, salió corriendo.
-¿Y a está que le paso? – preguntó Trece a Isabella que sólo negó marchándose a llamar a los músicos – haré la cena – susurró al aire – ya que por culpa de la noviecita de Quinn no pudimos almorzar – sacudió la cabeza y empezó a preparar la comida.
