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Capitulo II: Paseando por la playa de Rosett.

La cama era grandiosa, y estaba muy bien arreglada. La pareja Son no podía evitar exaltarse al momento de encontrarse con una puerta de vidrio que llevaba a un pequeño balcón, dando vista a una bellísima playa. Videl inmediatamente soltó las maletas, dejándolas caer directamente al suelo sin preocupación alguna. Corrió hacia la cama, y se lanzó hacia ella boca arriba y brazos tras su cabeza para así relajarse y al mismo tiempo poder hablar con su marido.

¡Ay…es tan esquicito! – exclamó la joven.

Gohan acomodaba las maletas que su esposa que había olvidado. - Si, esta recamara se ve realmente acogedora. –

Videl recargaba sus codos al colchón de la cama para dejarse levantar un poco y observar bien a Gohan quien ahora volteaba a observarla también. En esa misma posición, ella repasaba lo guapo y atractivo que lucia Gohan. Esos músculos tan acentuados, y esos pechos tan resaltantes que parecían mejorar su vestimenta. Su silueta se transparentaban un poco bajo esa camisa blanca, aunque la chaqueta que tenía puesta cubría más de lo que ella deseaba.

Videl recargaba un poco sus hombros, y movió la mirada al lado izquierdo, bajándola un poco al mismo tiempo que se ruborizaba. Recordaba un acuerdo que ellos dos habían planeado el primer año que empezaron a salir.

A pesar de ser una pareja moderna, y el de experimentar tanto a sus años, los dos acordaron guardar el que sería el momento "más íntimo de los dos" hasta su luna de miel. No era que no se amaran lo suficiente como para no desearse el uno al otro y demostrárselo de esa manera tan hermosa. Ni uno de los dos creía que fuera algo negativo, o algo inapropiado, como en muchos tiempos se presumía. Simplemente tenían diferentes creencias, y sentían resguardarlo hasta ese momento. Parecía hacer la relación mucho más, romántica. Los instintos de Videl la habían llevado a buscar a su hombre de una manera más íntima. Él llego hacer lo mismo en varias ocasiones, quizá menos que ella, pero siempre se atenía a su promesa. La deseaba demasiado, pero su más grande miedo era el de lastimarla, y era propio que le llegase a lastimarse así mismo por esa misma razón. Gohan quería que las cosas fueran perfectas entre ellos, y por eso evitaba varios de sus encuentros íntimos. Claro, Gohan también era un muchacho tímido, y no sabía cómo reaccionaría a cada situación como esa.

Gohan notaba como Videl se incorporaba algo nerviosa entre sus hombros, evitando mirarlo hacia los ojos. Antes de poderle preguntar el del porqué de ese comportamiento, Videl lo adelanto tímidamente con las siguientes palabras.

Sabes… - murmuro Videl.

¿Sí, sucede algo, Videl? – creía saber lo que vendría.

Videl evitaba la mirada aún más, y tartamudeaba al momento de pronunciar lo que deseaba decirle a Gohan. – Es que… tú y yo… estamos aquí, juntos y… solos… los dos… - No lograba continuar porque su marido la cuestionaba, ahora el un poco sonrojado.

¡Oh, ¿eso?!.. – preguntaba con una sonrisa algo tímida.

Es que ya estamos casados, y… es lo que acordamos cuando éramos novios… y…. esta noche. – ella seguía evitando la mirada lo más posible. Le era muy difícil hablar de algo que aún ce consideraba íntimo.

Gohan inmediatamente entendió a lo que se refería y no dudo en detenerla. – No te esfuerces en decirlo. Ya… ya sucederá, jejeje. – Reflejaba un poco de nervios al momento de acomodar su brazo derecho detrás de su cabeza. – Bueno, - decía más tranquilo, - ¿qué te parece si vamos a caminar a la playa de una vez? –

Rápidamente Videl alcanzó la mirada hacia él acertando con una sonrisa, como el de una niña atenida a un nuevo juguete.

Ahora los dos se encontraban caminando tranquilamente por una de las playas de Rosett. Videl se encontraba al lado de la marea y Gohan a su izquierda, los dos con sus pies entre el agua y la arena remojada, y sus manos tomadas. Mientras caminaban podían observar la belleza del mar. Todo era tan tranquilo.

Que bien se siente el clima aquí en Rosett. – comentaba Gohan ahora con sus dos brazos detrás de su cabeza.

Si – respondía Videl mientras se agachaba para levantar las partes largas de su pantalón de mezclilla hasta las rodillas para evitar mojarlas - así estoy mejor.-

Videl volvía a tomar la mano de su marido para continuar con su relajante paseo. Minutos después, los dos pararon al encontrarse con una perrita maltese, quien parecía encontrarse perdida.

¡Mira! – decía Videl agachándose lo suficiente como para recibir a la perrita. – Hola linda.- la levantaba entre sus brazos y observaba su collar. – ¿Estás sola, pequeña? –

Imagino que en la placa deberá tener algo de información de la o el dueño – comentaba Gohan mientras tomaba la plaquita del collar de la perrita. - LUY es mi nombre, si perdida favor de llamar al celular de mi dueña: 01(333) 290-0021. Perfecto, podremos llamar a la dueña y regresarle su perrita.-

Esta tan hermosa que hasta pena me da regresarla – voleaba Videl hacia Gohan quien con una mirada le negaba tal deseo. – Lo sé, hemos de regresarla a su dueña, mi amor, no soy tan mala – este último comentario logro que su marido riera un poco, y le plantara un beso en la mejilla.

No tardaron mucho en tomar el celular de Gohan para marcar el número de teléfono que indicaba la placa. Inmediatamente entró la llamada, y una voz femenina contesto algo exaltada. Se comunicaron buen rato, dando a conocer cómo fue que encontraron a la perrita. Intercambiaron informaciones, y acordaron encontrarse tal donde se encontraban los Son-Satan.

Unos minutos más tarde, se lograba observar a una mujer caminando hacia ellos. Gohan y Videl se encontraban sentados, algo retirados de la marea con la perrita entre los dos. La chica parecía haberlos notado porque caminaba mucho más rápido. En ese momento se percataron que no tardaría en llegar, y se levantaron, tomando Gohan a la perrita entre sus brazos.

¡Luy! – exclamó la muchacha.

En segundos la joven tomó a su maltese y la abrazó como si se tratara de un osito de peluche. Los Son-Satan voltearon a verse uno al otro, algo confundidos, pero rápidamente volvieron hacia la joven.

¡Muchísimas gracias, chicos, no saben lo agradecida que estoy con ustedes! – volteaba hacia los dos, sobre todo hacia Gohan, para agradecerle su ayuda. – ¿Qué puedo hacer para agradecérselos? ¡Ya se! Los llevare a comer aun lugar que los sorprenderá por el tipo de entretenimiento que ofrecen allí. Ustedes digan y yo dispongo. –

Aunque pareciera tentadora, con cortesía los recién casados negaron la invitación. Trataron de retomar camino a su relajante paseo, y evitar plática con la joven, pero ella aun intentaba agradecerles el favor que le hicieron.

Por favor, muchachos, les encantara, sobre todo si es que son turistas. Tienen que conocer ese lugar.- Volteaban nuevamente a verles uno al otro.

Bueno, creo que estaría muy bien. – Videl volteaba hacia su marido, quien acertaba también a la oferta. – Por cierto, mi nombre es Videl, y él es Gohan, mi ahora esposo. Nos acabamos de casar el día anterior.-

Muchísimo gusto – tomaba la mano de cada uno para presentarse. – Mi nombre es Harumi. ¡Que bárbaro! Recién casados, muchísimas felicidades a los dos.- le sonreía muy alegremente.

Mucho gusto, y muchas gracias. Entonces iremos a nuestro apartamento para vestirnos adecuadamente y nos contactaremos para encontrarnos allí. – Gohan tomaba la mano de su esposa para asi retomar camino.

¡Oh, no chicos! Aún es muy temprano. El lugar del que les hablo abrirá hasta las 8:00 de la noche. – bajaba a su perrita al mismo tiempo que les explicaba del lugar. – Es un lugar nocturno, y el show no es apropiado para menores, así que por eso lo abren tan tarde. –

Estas últimas palabras extrañaron a los recién casados. Se volteaban a ver uno al otro, como tratando de buscar la respuesta en ellos.

Lo sentimos mucho, Harumi, nosotros no vamos a lugares como esos. – comento Gohan con un brazo detrás de su cabeza.

No creo que sea sano para nuestra relación – reía un poco Videl mientras le hablaba a Harumi.

Disculpen, no es lo que ustedes piensan, no es así de inadecuado. No les hará daño en lo absoluto.- trataba Harumi de convéncelos de que no era algo inapropiado.

Y como de costumbre, los Son-Satan volvían a voltear a verse uno al otro. – Esta bien, entonces nos volveremos a ver hasta las 8:00 p.m. – Los dos acertaron a la invitación, y acordaron en verse en ese lugar.

Curiosamente algo en Harumi resaltaba. Inmediatamente reflejaba confianza por su manera de hablar. Tenía una bella sonrisa, y era muy bonita. Era de cuerpo petite; media como unos 149 centímetros. Tenía un pequeño rostro, pero sus ojos eran grandes, color azabaches, los cuales resaltaban más que lo demás. Sus labios eran gruesos, algo hinchados, y su cabello dorado y rizado hasta un poco más debajo de sus hombros. Era delgada, y de piel clara aunque parecía bronceada. Vestía una blusa desmangada color azul cielo, y unos capri color kaki. Sencilla, sería la palabra correcta, y aun así lucia muy bien.


Este capítulo me ha quedado algo descontrolado, pero espero poder avanzar más en el próximo. Espero haya sido de su agrado, por supuesto.

Disculpen también por la tardanza. Juraría meses atrás que no tardaría ni una semana en escribir el siguiente capítulo, pero por alguna razón no me lo permití. Volví a retomar camino después de recibir uno de los reviews. Muchísimas gracias por sus comentarios, tratare de no tardar tanto como esta última vez. Favor de dejar comentarios para así saber mis pros y cons. Me ayudarían mucho.