Nueva York

Miércoles

Han pasado seis días desde que Quinn estaba en aquel psiquiátrico. Seis días bastante difíciles en la mansión Fabray. Beth no había asistido a clases, el tener contactos en el instituto le había servido a Rachel para pedir un permiso especial para la chica, pero realmente estaba preocupada por ella, no había comido desde el viernes; a duras penas y probaba bocado o únicamente comía una manzana en todo el día.

Trece se había marchado el domingo en la tarde rumbo a Los Ángeles, para hablar con el doctor Foreman y visitar a Quinn, luego de su primer fin de semana en ese lugar, aunque primero se había dicho que viajaría Isabella, finalmente fue Trece quien decidió viajar y traer la pequeña sorpresa que Quinn tenía para Beth, mientras Isabella se había hecho cargo de los trámites del seguro luego del accidente de auto.

La joven se había recluido en su habitación y no había querido salir de allí. Si la necesitaban tenían que entrar al cuarto de ella, para poder hablar con ella, ni siquiera a sus amigas las había atendido, cuando fueron a visitarla.

-Se me hace raro que el tal Agustín no haya venido a visitar a Beth – murmuró Isabella recibiendo una taza de café por parte de Rachel – Se supone que es el novio, debería estar aquí ¿No?

-Ellos…umm terminaron la semana pasada – comentó Rachel algo incómoda

-¿Qué pasó? – preguntó seriamente – No me digas – detuvo a la morena cuando intentó hablar – ahora vuelvo – cogió su taza de café, una manzana verde y subió hacia la Suite de la adolescente.

Golpeó varias veces, hasta que al fin la puerta fue abierta. Las cortinas estaban cerradas y el aroma en el cuarto daba a entender que Beth llevaba, mínimo un día sin bañarse.

-¿Cómo estás? – preguntó entregándole la manzana – deberías abrir la ventana – murmuró después de cerrar la puerta.

-Si viniste a criticar, has el favor de irte por donde viniste – sentenció, sentándose en el sofá que tenía y mordiendo la manzana.

-No has ido a mirar al gato – Isabella se sentó en la cama sin tender de la chica – Beth… han venido tus amigas a visitarte pero tu novio no ¿Puedo preguntar por qué?

-Ese hijo de su querida madre, ya no es mi novio – murmuró mordiendo la manzana – le dijo a todos en el instituto que se había acostado conmigo – suspiró pesadamente mirando a Isabella – logró comerse a la hija de Lynx Pentreath y eso, le dio de cierta manera un estatus de celebridad entre todos.

-¡Ese hijo de puta! – gritó a punto de lanzar la taza al suelo - ¡Pero me va a escuchar!

-No vale la pena… - susurró con la voz destrozada

-¿¡Qué no vale la pena!? – preguntó histérica

-¡No! – gritó Beth lanzando lejos la manzana

-Beth… - Isabella dejó la taza sobre un mueble y se acercó a la chica – yo ya viví con tu madre, algo parecido – murmuró al recordar aquel día que Quinn se enteró que Puckerman le era infiel – y en aquel momento no pude aconsejarla bien, pero contigo si puedo – tomó sus manos – ningún hombre merece las lágrimas de una dama y tarde que temprano a ese mocoso, la vida le va a cobrar cada una las lágrimas que te ha hecho derramar – limpio las lágrimas que caían por las mejillas de la chica – aún así, ese niño bonito va a escucharme, porque aunque Quinn no esté aquí, estoy yo y está Berry y nosotras te haremos respetar. Ahora dúchate, que saldremos a dar un paseo – la chica asintió levantándose de la silla

-Gracias – murmuró antes de girarse y caminar hacia su baño privado.

Isabella volvió a la cocina, en donde se encontró con una Rachel pensativa, mirando su teléfono. Le comentó a Isabella, que sus antiguos amigos, había decidido armar un almuerzo en Nueva York ese mismo día y ella no pensaba ir.

-Deberías hacerlo, así puedes hacer quedar como un zapato a la latina esa y a Noah – donante de esperma – Puckerman, enfrente de todos los que los conocen. Saldré con Beth un rato – dijo cuando Beth entró a la cocina.

Si bien, el viernes Beth había abrazado a la morena, aún no se sentaban a hablar y la tensión se sentía entre ellas. Para no alargar el momento incómodo. Isabella salió con Beth, aprovechando que Ron y Freddy ya había regresado a la mansión luego de sus improvisadas vacaciones.

A la una de la tarde, Rachel llegaba al restaurante reservado por Kurt para el almuerzo que tenía como fin, enterarse de lo que había pasado con la cantante. Aunque claro, eso último sólo lo sospechaba Rachel.

El almuerzo transcurrió en completa normalidad, eso sí, la morena no se reprimió en asesinar con la mirada a Puckerman cuando lo vio entrar o a Santana cuando se sentó con Britt. Estaba comiendo un helado vengano, cuando el tema principal del almuerzo salió a flote.

-¿Qué les pareció lo de Quinn? – preguntó Tina, como quien no quiere saber el chisme.

-Terrible – habló Mercedes bebiendo un poco de agua

-Aunque eso era predecible con el tipo de vida que llevaba Quinn – está vez fue Artie.

Cada uno lanzó una diferente teoría pero no fue sino hasta que Santana habló que Rachel perdió los estribos.

-La perra se lo merecía, la vida le está cobrando cada una de las burlas y de las veces que se sintió superior a todos nosotros – a todos les sonó eso bastante hipócrita, pero nadie dijo nada – en ese manicomio está bien, ojalá nunca vuelva a salir de allí…

-¡Cállate! – gritó Rachel levantándose y lanzando lejos su servilleta - ¡Estarás feliz de que Quinn éste internada! ¿¡No!?

-Por supuesto – contestó calmadamente – así Beth, podrá volver a su hogar – miró a Puckerman quien asintió de acuerdo con la chica

-Increíble – murmuró Rachel apretándose el puente de la nariz

-Es cierto lo que dice Santana, Beth necesita un hogar, donde hayan unas reglas, donde haya un adulto responsable, por más que queramos a la rubia, Beth necesita alguien que este centrado – comentó Mercedes, siendo apoyada por Sam

-¿¡Sabían ustedes…!? – preguntó apoyando las manos en el espaldar de la silla - ¿¡… que el señor Puckerman aquí presente, vivió un tiempo con Beth!? – miró al militar que se ganó la mirada de todos los presentes – Pero que, en vez de proporcionarle un mejor futuro a Beth, se dedicó a beber y a llevar mujeres a la casa donde vivía Beth

-¡Eso no es verdad! – exclamó el militar

-¿¡En serio!? – se burló sacando su teléfono y marcando un número para luego ponerlo en altavoz – veamos que dice la principal implicada – esperó dos todos hasta que la llamada fue atendida.

-Hola Rachel

-Beth ¿Cómo estás?

-Bien, comprando unas cosas con Isabella ¿Necesitas algo?

-En realidad sí ¿Beth, quién es Noah Puckerman?

-Amm un ex novio de Shelby – todos miraban al militar que bebía agua rápidamente – aunque Quinn me dijo que era mi padre.

-¿Él fue bueno contigo? – miró directamente al militar.

-No – contestó secamente – era signo novio de Shelby, porque los dos son personas desagradables. Además bebía mucho y siempre llegaba con una mujer diferente, realmente me daba asco mirarlo ¿Por?

-Curiosidad. Gracias Beth. Te veo más tarde

-Okay

¿¡Estuviste cerca de Beth todo este tiempo!? – le gritó Santana

-¡Por favor Santana! – interrumpió Rachel tomando su chaqueta –No te hagas la inocente, si tu fuiste quien le avisó a Shelby que Quinn había viajado a Los Ángeles, para que la pudiera demandar, por abandonó a un menor y precisó esté viaje no salió como se esperaba, pero déjame decirte una cosa – la miró fijamente – no se saldrán con la suya, porque afortunadamente Quinn, me cedió la custodia de Beth y ¡No voy a permitir que ustedes me la vayan a quitar! – exclamó furiosa, miró a sus amigos – si es que se les podía llamar amigos – y finalmente salió de allí, lo último que escuchó fue a Britt gritándole a Santana.

Jueves.

Trece había llegado la noche anterior, cerca de la media noche. Rachel no había podido hablar con la chica, pues había llegado bastante agotada luego del viaje.

Beth no había podido dormir bien esa noche. Había soñado con que Quinn perdía por completo la razón y nunca se recuperaba, se había despertado gritando, llamando la atención de Rachel, quien la cuidó toda la noche.

Se levantó de la cama, dejando a la morena dormir en su cama, estaba llegando al lobby, cuando el timbre sonó, agradeció mentalmente haberse puesto una bata.

-Buenos días – saludó apenas abrió la puerta.

-Buenos días, entrega especial para Beth Corcoran – era un joven repartidor, quien esperaba aburridamente que la chica le respondiera.

-Soy yo

-Firmé aquí por favor – le entregó una tabla para que el firmará mientras el caminaba hacia el camión que estaba estacionado allí. Beth observó como el hombre bajaba unas cajas rectangulares, varias cajas a decir verdad - ¿En donde las dejo? – preguntó subiendo las cajas a un portacargas.

-En el Lobby

-Que tenga buen día – luego de que el hombre se marchará. Beth observó las cajas que habían quedado en el suelo, venían con una etiqueta de Los Ángeles.

Con la curiosidad, desbordándola, camino hasta la cocina por un cuchillo para quitar el plástico y regresó al lobby para abrir las cajas.

Con mucho cuidado paso el cuchillo por los bordes de la primera caja que encontró, dentro de aquella caja, estaba una guitarra Gibson, negra con los trastes dorados, autografiada por Mike Jagger, a un costado había una carta con su nombre.

-Veo que ya las recibiste – la voz de Trece la hizo brincar.

-¿Por qué está guitarra está firmada por Mike Jagger? – alzó con cuidado la guitarra

-Es la guitarra que le regaló Mike Jagger hace un par de años a Quinn – Beth pasó sus dedos por las cuerdas – todas esas cajas contienen la colección de guitarras de Quinn, ella quería que las tuvieras.

-Yo…

-Lee la carta, iré por un café y ya te respondo todas las preguntas que tengas – la chica asintió, dejando la guitarra en el suelo y abriendo el sobre. Apenas la abrió reconoció la letra de Quinn

Beth.

Hola hija, realmente no esperaba tener que comunicarme contigo a través de una carta, luego de que te prometí que volvería a casa el viernes pasado. Te escribo está carta, desde el centro psiquiátrico y realmente me cuesta mucho concentrarme, Trece trata de mantenerme en mis cinco sentidos y es bastante difícil.

Les he encargado que te entreguen mi colección de guitarras, mi idea era, entregártelas personalmente, pero dadas las circunstancias… Isabella, se ofreció a enseñarte a tocar la guitarra y esperó que, cuando me recuperé, podamos tocar juntas y porque no, en un vídeo o un concierto.

Esperó no te hayas enojado, por dejarle a Rachel, tu custodia, pero era necesario para que no nos separarán. No pelees con ella, yo lo hice durante tres años y realmente fue tiempo perdido, porque perdí la oportunidad de tener una amiga en el instituto.

Te amo hija. Ya debo dejarte, es difícil la concentración, esperó verte pronto y perdóname por todos mis errores y equivocaciones.

Te adora con el alma

Tu madre. Lynx Pentreath

La adolescente se derrumbó, el llanto silencioso la atacó con fuerza y se aferró a los brazos que la rodearon, dándole apoyo para que llorará y se desahogara. Levantó el rostro y observó que era Rachel quien la sostenía, nuevamente la abrazó, está vez con más fuerza, sintiendo las caricias en su espalda.

-¿Estás bien? – le preguntó la morena luego de unos minutos, minutos en los cuales Trece había regresado con tres tazas de café.

-Sí – contestó aceptando el café – léela por favor – le pidió a la morena, entregándole la carta.

Siguió destapando las demás cajas, sacando más guitarras, hasta que encontró una guitarra, que estaba en un estuche.

-Esa guitarra es nueva – le comentó Trece – es un regaló de Marilyn Manson para ti.

-¿Para mi? – preguntó sorprendida

-Sí, él se la entregó a Quinn, el lunes en el lanzamiento del disco de Isabella, era una sorpresa para ti.

-Vaya – la chica siguió destapándola.

-¿Cómo está? – preguntó repentinamente Rachel, con los ojos aguados, atrayendo la atención de más dos mujeres.

-Quinn – suspiró – está algo más lenta de lo normal, le cuesta un poco hablar y no se puede concentrar fácilmente – miró la carta en las manos de Rachel – fue todo un desafío para ella, escribir esa carta.

-¿Se recuperará?

-Foreman está seguro de que sí.

-¿Ya averiguaron quien le hizo eso?

-Glenn viajó ayer a Washington para revisar las cámaras… Beth, el abogado llega está tarde.

-¿Por qué?

-Mañana será la primera audiencia por tu custodia.

Viernes.

Un grupo de reporteros amarillista, se a postraban en la entrada del edificio en donde se realizaría la audiencia judicial. Era la noticia del momento y la principal protagonista, la hija de Lynx Pentreath y más que nada, que estuviera representada por la actriz de Broadway Rachel Berry.

-Caminen y no miren a nadie – ordenó el abogado bajándose de la limusina que Isabella había conseguido para la ocasión.

Apenas Beth puso un pie en el suelo, los flashes la atacaron, al igual que las preguntas incómodas sobre el estado de salud de Quinn. Escoltada por Ron y caminando a su lado Rachel y Trece, a paso seguro Beth inició su camino hasta las puertas de aquel tribunal, para su suerte, los periodistas y fotógrafos no pueden entrar al tribunal.

La que sí estaba aprovechando la presencia de los medios era Shelby, dando declaraciones sobre la adolescencia de Quinn y el porque – según Shelby – de porque Quinn había abandonado a Beth cuando recién nació.

A las once en punto, se inició la audiencia. Con Shelby estaban Puckerman y Jesse acompañándola, los chicos del club Glee habían llegado de meros espectadores, todos menos Santana.

El juez empezó a recaudar las respectivas pruebas y cuando llegó el momento del interrogatorio, la primera que subió a declarar fue Shelby.

-Diga si o no a las siguientes preguntas – ordenó el abogado de Shelby, luego del juramento - ¿Es cierto que Beth Corcoran es hija de Quinn Fabray?

-Sí

-¿Es cierto que usted adoptó a la señorita Corcoran cuando tenía pocas horas de nacida, como lo certifica el registro civil?

-Sí

¿Es cierto, que sin su permiso o notificación, la señorita Corcoran, se fue a vivir con la señora Fabray?

-Sí, ella llegó con Quinn un dia a recoger sus cosas y desde ese día no la volví a ver.

-¿Es cierto que usted ha sido quien a respondido económicamente por la señorita Corcoran, sin ayuda de la señora Fabray?

-Sí, es cierto.

-No más preguntas – el abogado se sentó, dándole pasó a Luke Hamilton el abogado de Quinn.

-Señora Corcoran ¿Es cierto que usted mantuvo relaciones amorosas con varios hombres durante el crecimiento de la señorita Corcoran?

-¡Objeción! – exclamó Rick el abogado de Shelby – es irrelevante.

-Es importante señor Juez – contraatacó Luke – si la señora Corcoran sostuvo estos romances con diferentes hombres en su casa, el lugar donde crecía Bethany, hay que saber de que manera le pudo haber afectado

-Responda la pregunta Señora Corcoran – ordenó el Juez.

-Sí.

-¿Es cierto que entré esos hombres se encuentra Noah Puckerman, el padre biológico de la señorita Corcoran?

-Sí

-¿Alguna vez, usted le dijo que él, era su padre?

-No le vi ningún importancia.

-¿Pero si dejaba a la niña a cargo de estos hombres?

-Alguien tenía que cuidarla mientras iba a trabajar

-¿En ningún momento se le ocurrió, que alguno de estos hombres pudo haber abusado de Beth?

-No.

-¿No era consiente del peligro de dejar a una niña a cargó de un hombre?

-No, yo los conocía muy bien y sabía que ninguno le haría nada.

-No más preguntas señor juez.

Siguieron los testimonios de Puckerman, Isabella y Trece y cuando ya se pensaba que Rick, llamaría a Beth, paso algo inesperado.

-Señor Juez, quisiera llamar al señor Russell Fabray al estrado. Por las puertas del tribunal, entró un hombre rubio, con algunas cañas y los ojos llenos de ojeras.

-Espero que estoy sea rápido – murmuró sentándose en el banquillo. Rick empezó a hacerle una serie de preguntas, con la simple intensión de desprestigiar a Quinn.

-Señor Fabray – habló Luk abotonándose el sacó - ¿Hace cuánto que no ve a su hija Quinn?

-Hace dos semanas la vi

-¿En el hospital en Washington donde está su esposa internada?

-Sí

-¿Habló con ella?

-No

-¿Pero sabía que ella estaba viviendo ya con la señorita Corcoran?

-Sí, por los medios de comunicación.

-Antes de la visita de Quinn al hospital de Washington ¿Cuándo fue la última vez que la vio?

-Hace aproximadamente 16 años

-¿La edad de la señorita Corcoran? – Russell asintió – palabras señor Fabray.

-Sí.

-¿Es cierto, que usted no ve a su hija, hace 16 años, por qué la echó de su casa cuando se enteró de su embarazo?

-Sí

-¿No le dio remordimiento?

-Sí

-¿Pero no hizo nada por remediarlo?

-No.

-¿Cree usted que es conveniente que la señorita Corcoran viva con Shelby Corcoran?

-Sí

-¿Por qué?

-En su casa tiene normas, tienes leyes y esa niña necesita un frenó, no alguien que viva drogándose.

-¿Sabia usted que mientras Beth Corcoran ha estado viviendo con Quinn Fabray no ha tenido ningún incidente? – abrió una carpeta sacando unas fotos – mientras que con la señora Corcoran estuvo a poco de terminar en una correccional. ¿Lo sabía señor Fabray?

-No

-Como puede saber usted, lo que en verdad pasa en la vida de su hija, cuando lleva 16 años sin cruzar palabra con ella, únicamente escuchando las mentiras de los medios de comunicación. No más preguntas señor juez. Pero quisieran que la principal indiciada diera su testimonió.

A la audiencia entraron unos hombres, que rápidamente instalaron unas pantallas grandes, oscurecieron el recinto. Nadie sabía que pasaba.

-Señor juez, llamó a este tribunal a Lucy Quinn Fabray – la pantalla se encendió dejando ver a un doctor de piel morena – doctor Foreman

-Buenas tardes abogado Hamilton señor juez, mi nombre es Eric Foreman y soy el doctor a cargo del tratamiento de Quinn Fabray.

-Señor Fabray, por favor siéntese para que se informe sobre la vida de su hija.

-¿Tú sabías algo de esto? – le murmuró Rachel a Trece.

-No – contestó sorprendida

-En unos momentos estará aquí Quinn, pero les informó señores abogados y al señor juez, que aunque en estos momentos está en sus cinco sentidos, suele divagar un poco.

-Con tal que responda las preguntas.

-Lo hará señor juez.

El doctor Foreman se corrió dándole paso a una Quinn, mucho más delgada de lo que Rachel y Beth recordaban, en sus rostro se reflejaba las consecuencias de aquella droga que la tenía metida en centro.

-Hola Quinn

-Hola

-Necesitó que responda sí o no a las siguientes preguntas.

-De acuerdo – la rubia trataba de dejar su mirada centrada en la pantalla, pero le era difícil.

-¿Es cierto que luego de tú tour Blond & Death pasarías un par de días vacacionando por Europa?

-Sí

-¿Lo hiciste?

-No

-¿Por qué?

-Recibí una llamada – una llamada de mi antigua entrenadora y me dijo que Beth estaba siendo torturada.

-¿Viajaste sólo porque ella te mencionó a Beth?

-Sí, es mi hija, mi deber.

-Abogado sea más precisó por favor – pidió Foreman

-¿Es cierto que usted le cedió la custodia de Beth a la señora Berry?

-Sí

-¿Alguien puede confirmar ese hecho?

-El doctor Foreman estaba presente y él certificó que yo estaba en mis cinco sentidos.

-¿Confía en la señora Berry para el cuidado de su hija?

-A Rachel, le confiaría hasta mi vida

-Contesté la pregunta señora Fabray

-Sí, Rachel es una mujer – una mujer responsable y ella evitará que Beth se meta en problemas.

-Gracias Quinn. No más preguntas.

-Señora Fabray – habló Rick - ¿Si está usted en un centro psiquiátrico, como piensa mantener a una adolescente? Claramente no lo puede hacer – miró al juez, que esperaba una respuesta por parte de Quinn.

-Yo-yo le deje a Rachel el manejó de mis cuentas bancarias para todo lo que Beth necesite.

-¿Realmente creé usted como madre que lo mejor es dejar a su hija con una mujer que no tiene ningún lazó en vez de su madre adoptiva?

-Sí, total Rachel es hija de Shelby, así que mi hija está con su hermanastra… Hola Stuard – la a se levantó de la silla abandonando la cámara.

-Hasta aquí llegaron las preguntas – murmuró Foreman, observando a Quinn hablar con alguien, que sólo ella veía.

-Gracias doctor Foreman, esperamos que su paciente pronto se recuperé

Miércoles

-Revisadas ya las pruebas, tanto documentales como testimoniales, este tribunal de Nueva York, busca es la protección a los derechos del menor aquí implicado. Si bien es cierto, que Bethany Corcoran vivió aproximadamente 15 años de su vida al lado de Shelby Corcoran, en ese tiempo, sumo un portuario delictivo, que estuvo a punto de llevarla a la correccional de menores, como medida cautelar y en preferencia de los derechos de la joven, se le entregó temporalmente la custodia a la señora Quinn Fabray, esperando que en un término no mayor a tres meses, la joven cambiase su actitud, cambio que se dio en menos de un mes el juez tomo un pequeño respiro Como se evidencia en sus notas escolares, en su actitud a la hora de recibir las clases y el hecho de que ahora pertenezca a un grupo de musical de su escuela; fue un movimiento arriesgado colocar a una menor, con una mujer adicta, pero los resultados esperados se dieron y es por eso que este tribunal, ratifica la custodia de Beth Corcoran a Quinn Fabray, dándole la temporal tutoría a Rachel Berry, mientras la señora Fabray se recupera. De igual forma, se le da la oportunidad a Bethany Corcoran de cambiar su apellido a Fabray ¿Toma usted está oportunidad?

-Sí, claro que sí contesto Beth algo sorprendida.

-Luego de que está sentencia sea emitida, la Joven Bethany Corcoran, pasará a llamarse Bethany Fabray, rompiendo así todo vinculo legal con la señora Shelby Corcoran, y quedando como heredera legitima de Lucy Quinn Fabray. Emítase y ordénese – el juez golpeo con el mazo dando por finalizada la audiencia.

-Me sorprende que el juez le haya concedido a Beth el apellido mencionó Luke tomando su maletín – ahora esperar que nos entreguen la sentencia, ir a un registro y hacer oficial el cambio en los documentos de Beth.

-¿Eso tarda?preguntó Beth siendo abrazada por sus amigas, que habían ido ese día a acompañarla

-No, son unos tramites rápidos, que podemos hacer la otra semana comenzaron a salir del tribunal, siendo atacados por varios periodistas y fotógrafos, que querían saber cual había sido el veredicto final.

-¿No podemos hacer esos trámites hoy? preguntó Rachel, una vez estuvieron dentro de la limusina, con las amigas de Beth.

-Debo viajar ahora mismo a Washington informó bastante serio

-¿Paso algo?Luke miró a Trece quien suspiró

-Ya averiguamos quien fue, quien dejo la droga en la maleta de Quinn.

-¿Quién?preguntaron en coro

-Frannie Johnson, mejor conocida como Frannie Fabray


Para los que son de mi país (Colombia) esperó que tengan una feliz noche de velitas y no jueguen con pólvora, y si en algún otro país también tiene está tradición el día de hoy, feliz noche de velitas.

Esperó les guste el capítulo.