NOTAS: ¿mmmh? ¿Saben? Tenía muchas ideas para éste capítulo; no les diré exactamente cuáles para no contradecir lo ya escrito, pero… estaba viendo una película de zombis que me inspiró; nada que ver con el capítulo, es solo que no sé, soy algo rara escribiendo o con cualquier cosa a mi alrededor, me llega la inspiración

¿Se han preguntado qué harían en un apocalipsis zombi?... porque yo no lo sé…

K-ON! Y SUS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, ESTE FAN FIC NO ES INTENTO DE LUCRO.

ARIGATOGOZAIMASU…

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..

La baterista se quedó recostada sobre la cama de Yui en espera de la salida de sus amigas, para ir por ellas y hablar los últimos detalles de su situación en la escuela.

-maldición… tengo solo dos semanas para regresar a la normalidad, pero… ¿Cómo podré hacerlo?... ¿Cómo podré encontrar a alguien que se enamore de mi? O peor aun… enamorarme de ese alguien…aunque creo que… eso no es… - la chica de ojos ámbar se revolvía entre sus pensamientos sin poder consolarse - ¡ah! Debo dejar de pensar en eso – la chica de cabellos castaños se levantó de la cama con la intención de ir en busca de algún libro o algo que le sirviera de distracción – creo que Yui no lee muy seguido – se decía a sí misma mientras husmeaba entre libros y revistas de un mueble – quizá Ui tenga algo mejor – saliendo de la habitación de la mayor de las Hirasawa; "el chico" caminó hasta la habitación de ésta -¿mmmh? A ver… - buscaba debajo de la mesa, debajo de la cama, en el librero, en los cajones de la cómoda y lo único que encontró ahí… fue la ropa interior de la pequeña Hirasawa - ¡diablos! No hay nada ¿Qué harán éstas chicas para divertirse? – salió una vez más de la habitación, bajando las escaleras, pero no había nada que fuera de su gusto o agrado – creo…que mejor dormiré un rato… - subió nuevamente a la habitación.

Mientras Ritsu estaba de ociosa en la casa de Yui, las demás integrantes del HTT se encontraban tomando clases. Desde que Ritsu se fue, habían pasado alrededor de cuatro horas y las chicas bajaron a almorzar, cuando el celular de Yui comenzó a vibrar, y ésta dispuso a revisarlo.

"Onee-chan, te veo en casa, nos retiraron temprano porque no vino el profesor, no tardes mucho"

-¡ah! Es sólo Ui – se dijo confiada la guitarrista.

-¿Qué pasó Yui? – preguntó Mio algo curiosa.

-nada nuevo, es Ui, dijo que ya salieron de clases y que me ve en la casa; eso quiere decir que Azu-nyan ya salió también. – contestó la mayor de las Hirasawa.

-ah, ya veo… - las chicas seguían disfrutando de su almuerzo cuando Mugi interrumpió el silencio.

-oigan… ¿en donde se quedó Ricchan? – preguntó algo curiosa, dando un sorbo a su judo de cerezas.

-regresó a mi casa – contestó Yui con inocencia mordiendo su sándwich.

-¿está en tu casa ahorita? – preguntó Mio algo confundida.

-sí, ¿por qué Mio-chan?

-y Ui dijo que te vería en casa, ¿cierto? – preguntó Mio como recordando algo.

-¿Qué pasa Mio-chan? – preguntó Mugi con confusión.

-¡que si Ritsu está en tu casa, y Ui va para allá!... ¡seguramente pensará que Ritsu es un ladrón o algo y se asustará! – contestó Mio algo alarmada.

-¡oh! ¡Cierto! Debo avisarle a Ui que no vaya a la casa – Yui sacó su celular y comenzó a marcarle a su hermana; la cual iba platicando plácidamente con Jun, y no escuchaba su celular - ¡no contesta! – dijo Yui.

-¡pues intenta con Ricchan! – dijo Mugi con preocupación. La guitarrista marcó inmediatamente a Ritsu, pero ésta no contestaba tampoco.

En casa de los Hirasawa…

Sobre una mesa, yacía un celular color amarillo que vibraba con insistencia; y a lado de ésta, una cama con un castaño durmiendo plácidamente…

-¡no contesta tampoco! – dijo Yui asustada.

-seguramente esa baka está durmiendo – dijo Mio algo frustrada.

-¿ahora qué haremos? – preguntó con preocupación Mugi.

-que sea lo que dios diga… - contestó Yui algo desanimada.

-bueno, ya hay que regresar a clases, vamos – dijo Mio recogiendo sus cosas, y las tres chicas regresaron a su aula.

…..

[Casa de los Hirasawa]….

La cerradura de la puerta principal de la casa se abría, dándole paso a una castaña de coleta que venía sonriendo con amabilidad.

-¡nos vemos mañana Jun! – se despedía de una chica que le decía "adiós" con las manos.

La pequeña Hirasawa entró a la casa y cerró con llave la puerta, subiendo al segundo nivel de la casa. Ritsu escuchó que alguien caminaba por las escaleras, despertando finalmente. Se levantó para verificar si eran sus amigas; lo cual dudaba porque ella les dijo que iría a buscarlas, miró hacia el reloj de mesa y se dio cuenta de que era muy temprano para que ya hayan salido de clases. Se asomó cautelosamente por la puerta y notó que quien venía subiendo por las escaleras, no era ninguna de sus amigas, sino más bien, la hermana menor de Yui.

Cerró la puerta de inmediato y corrió para tomar su celular y llamar a la Hirasawa mayor, ya que notó que tenía un par de llamadas perdidas de ésta y un mensaje que decía "Ricchan, Ui salió temprano y se regresó a casa; solo no salgas de la habitación".

-¡fantástico! Eso me pasa por dormirme – el castaño siguió las ordenas de la guitarrista, y pretendía quedarse ahí, pero… tenía que salir de una forma u otra para ir a ver a sus amigas y terminar de hablar con su sensei como habían quedado.

Mientras Ritsu se resguardaba en la habitación de Yui; Ui se adentró en su habitación, cambiándose el uniforme y preparar algo de comer para cuando regresara su onee-chan. Bajó a la cocina y permaneció un buen rato asegurando las puertas, ya que estaba sola y era muy precavida.

La pequeña Hirasawa dejó la comida en la estufa mientras se cocinaba, dándose el tiempo para hacer los quehaceres del hogar, y limpiando todo a la vez. Limpió la cocina, la sala, el cuarto de sus padres, el jardín, y por ultimo… subió para asear su habitación y la de Yui. Primero arregló la suya como de costumbre y después continuaría con la de su hermana.

Ritsu se dio cuenta de que Ui estaba haciendo la limpieza, y sabía que iría a limpiar la habitación de Yui; no pensándolo dos veces, se escondió en el baño y luego pensó que sería demasiado obvio que la pequeña Hirasawa también limpiaría el baño. Acechó por la puerta para ver si podía escabullirse mientras la chica limpiaba su recamara, bajando a toda prisa sin hacer ruido para salirse por la puerta principal, la cual estaba cerrada, luego intentó en la cocina y tampoco había manera de salir… estaba cerrado. El ahora "chico" se desesperó ante tal cosa, y escuchó ruidos de alguien que venía bajando, seguramente Ui, por lo que corrió a esconderse detrás de un sofá en espera de que ésta se distrajera para poder regresar al cuarto de Yui, y así fue; ya que Ui se dirigió a la cocina para checar la comida y Ritsu aprovechó aquella distracción para regresar a la habitación, dándose cuenta de que Ui había comenzado a limpiar la recamara.

Era más que obvio que no podía seguir encerrada ahí; así que entrando en desesperación, optó por bajar por la ventana.

-¡maldición! Tendré que bajar por la ventana, aunque está muy alto… - la baterista se asomaba por la ventana, dudando si era buena idea bajar; no pudiéndose dar el lujo de tomar medidas ante tal decisión, Ritsu escuchaba que Ui regresaba al segundo nivel de la casa, seguramente para continuar con la limpieza. Se acercó a la ventana y comenzó a deslizarse por donde pudo; el techo no era el mejor lugar para escabullirse, ya que algunos vecinos se dieron cuenta de la "Azaña" de Ritsu, pensando negativamente ante esto.

Ritsu sentía la presión de poder ser descubierta y comenzó a caminar un poco más rápido, tratando de alcanzar un árbol que le quedaba cerca. Quiso sostenerse de una rama de éste, pero le falló el cálculo, haciendo que la pobre se soltara cayendo al suelo en seco.

-¡ouch! ¡Mi trasero! – Se quejó ante el golpe la ojiambar sobándose y retorciéndose del dolor - ¡maldición! – la baterista se levantó como pudo, y comenzó a caminar en dirección a la escuela de las chicas todo "adolorido".

-¿mmmh? ¿Por qué hay ropa de chico en el cuarto de mi onee-chan?... – se preguntaba Ui observando las ropas que había dejado Ritsu en la habitación, desconociendo la verdadera razón - ¿será que mi onee-chan tiene novio y?... – y pensando otras cosas.

Mientras tanto en la escuela….

-bueno, eso es todo por hoy, que tengan un lindo fin de semanas chicas, recuerden estudiar, la semana que viene comienzan los exámenes no se confíen – decía la profesora Sawako, dándole fin a las clases.

-Mio-chan, dijo Ricchan que vendría por nosotras, démonos prisa ya a de haber llegado – habló la guitarrista mayor acomodando sus libros en su mochila.

- le mandaré un mensaje – "te esperamos en el salón del club" decía aquel mensaje que Mio le mandó a la baterista – vayamos al salón del club, le dije que la esperaríamos ahí – finalizó Mio comenzando a caminar.

Mugi, Mio y Yui disponían a salir del aula cuando…

-chicas – habló la profesora desde su escritorio - ¿van a buscar a Ricchan? Quedamos de vernos para hablar, pero tenía algo de prisa y no le dije donde la vería.

-de hecho vamos para allá, le mandé un mensaje, le dije que la veríamos en el salón del club – contestó Mio.

-bueno, entonces la veré allá; en un momento las alcanzo – finalizó la profesora.

Las tres chicas arribaron al salón del club, donde encontraron a Azusa ensayando un par de canciones.

-¡Azu-nyan! ¡Pensé que te habías ido a casa! – Yui corrió a estrujar a la chica de coletas en un abrazo meloso como los de siempre.

− bueno, pensé que sería buena idea, ya que no lo hemos hecho – contestó la kohai tratando de liberarse de los abrazos de su senpai.

- bueno, prepararé el té en lo que llega Ricchan – la oujosama del club habló amablemente.

Así las chicas se sentaron para esperar pacientemente a que llegara la baterista… a quien en realidad… no le iba tan bien…

Después de aquella caída de más de dos metros que se dio; Ritsu se dirigía a la escuela, donde Mio le había avisado que la verían en el aula del club. Rengueando con la pierna izquierda y sobándose el brazo derecho con el brazo contrario; caminaba quejándose de dolor por la calle. Unos perros callejeros le miraban con recelo y comenzaban gruñirle y ladrar con la intención de querer atacarle.

-tranquilos muchachos… soy amigable…

Mientras Ritsu trataba de tranquilizar a los salvajes canes, éstos parecían ladrar con más intensidad; bien dicen que si les temes a los perros, éstos no cesaran, y así le pasó a la baterista. Un par de canes comenzaron a perseguir a la ojiambar, y ésta, adolorida y todo comenzó a correr, lamentablemente un perro alcanzó a prensarse de su pantalón, rasgándolo de una pierna.

-¡no, no! ¡¿Qué parte de soy amigable no entendieron?! – Ritsu comenzó a sacudir su pierna intentando alejar al perro que se aferraba a su pantalón. Después de varios intentos, y de alejar a unos cuantos perros que brincaban encima de ella; logró zafarse de aquel animal. Corrió lo más rápido que pudo, pero por ir a toda prisa sin fijarse, chocó con un bote de basura, el cual se cayó junto con Ritsu en un charco con agua, quedando completamente sucia -¡jaja! ¡Mejor no podía ser! – La baterista comenzó a reír irónicamente; escuchando unos relámpagos que provenían, obviamente del cielo; en menos de cinco segundos… comenzó a llover – creo que si podía ser mejor… - la castaña se quedó sobre el suelo un par de segundos, afligida por "su mala suerte" escuchando enseguida, como los perros aun venían tras de sí. Se levantó rápidamente y comenzó a correr hacia la escuela, donde las demás le esperaban preocupadas por su retraso.

…..

¿Dónde estará Ricchan? – preguntó Yui al aire.

-supongo que debió dormirse como de costumbre – contestó Mio con tranquilidad.

-¿y si le pasó algo? – preguntó Mugi con preocupación.

-Ricchan es muy valiente, no podría dejar que alguien le hiciera daño así porque así – contestó Yui sonriente.

-creo deberíamos ir por ella – propuso Mugi con preocupación aun.

-no se preocupe Mugi-senpai, ya verá que no tarda y llega – la pequeña kohai trató de animar a la tecladista.

La puerta del aula se abrió; inmediatamente todas regresaron a ver de quien se trataba.

-¡vaya! Ya están todas aquí, ¿aun no llega Ricchan? – preguntaba la sensei, buscando con la mirada a Ritsu.

-aun no llega – contestaron todas al unísono, mientras Mugi le servía una taza de té a la joven profesora.

-bueno, esperemos un rato más.

Pasaron alrededor de quince minutos, y Ritsu ya estaba bastante retrasada; todas comenzaban a preocuparse por ella, incluso le llamaban, pero solo contestaba la operadora de sus servicios

-Ritsu suele retrasarse, pero ya ah tardado bastante, y ya ah comenzado a llover – habló Mio algo preocupada; cuando la puerta del aula se abrió una vez más, dándole paso a un chico bastante sucio y mojado con el cabello revuelto y su flequillo salvajemente revuelto sobre su rostro, con la ropa sucia y su pantalón desgarrado de una pierna.

-¡Ricchan! – Mugi se levantó inmediatamente de su silla para auxiliar al castaño que venía entrando.

-¡Ritsu-senpai! ¡¿Qué le pasó?! ¡Ritsu! ¡Oh dios mío Ricchan! – las otras tres chicas y la profesora Sawako, imitaron a la rubia, para ir en ayuda de la baterista. Ritsu entró al salón y tomó asiento en el sofá; comenzando a llorar como "magdalena". Ante tal acción, todas se quedaron perplejas.

-Ricchan… - musitó Mugi.

-¡primero tuve que huir de tu casa Yui, porque tu hermana llegó y no quería que me descubriera, brinqué la ventana para salir por el techo, pero cuando me quise apoyar de un árbol, me caí de más de dos metros y ahora me duele la pierna, no me lastimé tanto, pero me duele para caminar; después una bola de perros callejeros me persiguió y uno me rompió la ropa, me caí con un bote de basura en un charco de agua sucia y por ultimo cuando creí que el día no podía ser peor… comienza a llover! – Ritsu comenzó a explicar lo que le había pasado y el porqué de su apariencia entre llantos de frustración.

-eso explica porque hueles a perro y a basura – dijo Yui con seriedad.

-no llores Ricchan… sólo necesitas darte una ducha y tomar una reconfortante taza de té… te guardé un pastelillo de vainilla… tu favorito – ahí estaba mugi, reconfortando a la baterista; tomando entre sus manos el rostro de ésta, limpiando sus lágrimas con la yema de sus dedos delicadamente, mirándole con ternura directamente a los ojos, y sonriéndole con amabilidad…ese gesto que tanto amaba Ritsu y que a la vez odiaba por ella ser tan vulnerable a la belleza misma de la tecladista. El llanto de la castaña cesó, Mugi no dejaba de sonreírle y limpiar sus lágrimas… Ritsu respondió al amable gesto de la ojiazul con una cálida sonrisa.

-puedes darte una ducha rápida en los vestidores de la escuela, ya salieron todas las alumnas – sugirió Sawako-sensei sonriendo con amabilidad.

- arigato… - finalizó la ojiambar sonriendo finalmente.

Ritsu bajó a los vestidores de las chicas, donde se daría una ducha rápida; no sin antes dejar lavada su ropa para que se secara frente a un ventilador en el aula. Azusa acompañó al "chico" solo para asegurarse de que nadie entrara mientras la baterista se bañaba.

-no tardaré mucho, gracias Nakano – la ojiambar entró al baño y Azusa esperó fuera de él un rato.

La puerta del baño no era muy privada, así que dejaba ver un poco de la espalda y pies del "castaño" mientras se bañaba. Azusa tenía cierta curiosidad por voltear, pero sabía que no era buena idea morbosear a su senpai; no negaba que como chico era realmente "atractivo"; sin embargo, no dejaba de ser Ritsu… por lo que se abstrajo a no pensar en ello.

-¡listo! Terminé – Ritsu salió en vuelta en una toalla, solo cubriendo de la cintura de su cuerpo, hasta las rodillas. Azusa volteó, topándose con tal vista de su senpai, sabía a la perfección que a quien veía era a Ritsu, pero eso de ser chico… le sentaba realmente bien. El cabello mojado cayendo por su rostro mientras lo sacudía, y su torso desnudo y levemente humedecido por el efecto de la ducha, su abdomen marcado y bien formado como el de un chico… se veía tan bien…realmente bien… básicamente… muy sexy.

La gatita se sonrojó ante tal vista, sin poder evitar soltar un pequeño suspiro y contemplar un par de segundos a su senpai con embobamiento…

-¿Qué pasa Azusa? – preguntó Ritsu sonriendo ladina mirando con atención con aquellos ojos miel tan brillantes que la gatita contempló como si estuviese hipnotizada.

-na-nada… - contestó la guitarrista menor tratando de esconder su notable sonrojo.

-de acuerdo, ¿Azusa? ¿Te puedo pedir un favor?

-si…claro – contestó la gatita.

-¿podrías traer mi ropa?... es que no quiero subir así, me da pena con las chicas.

-ah, claro… ahora vuelvo.

Azusa subía algo apenada aun por mirar de esa manera a Ritsu, sabía que ella realmente no era un chico, pero… ¿Por qué sentía eso?... ¿Por qué comenzaba a creer que era… realmente "guapo"? su rostro se sonrojaba cada vez más, y tratando de controlarse, tragó saliva y entró al salón del club donde estaban las demás, actuando con "naturaleza".

-¿listo? – preguntó Sawako mirando hacia a Azusa que venía entrando.

-a-aun no, vine por la ropa d-de Ritsu-senpai – contestó Azusa un poco nerviosa, tomando la ropa de la baterista y salió rápidamente sin darle la cara a ninguna de las presentes.

-que rara está hoy… - susurró la sensei algo pensativa.

Azusa regresó con la ropa de Ritsu ah los vestidores y se la entrego sin mirarle fijamente a los ojos.

-gracias Azusa – Ritsu tomó la ropa y dispuso a cambiarse.

Azusa, quien aún seguía cuidando que nadie entrara a los vestidores; comenzaba a imaginarse por inercia como se vestía su senpai; quería husmear rápidamente, pero tenía en cuenta de que no era correcto y se golpeaba mentalmente por no hacerlo… su instinto y curiosidad, vencieron su cordura.

Volteando lentamente de reojo, solo un poco; la chica de coletas alcanzó a ver como "el chico" se ponía la playera, la cual se deslizaba lentamente por su abdomen y despeinaba sus castaños cabellos por la caída de ésta. Azusa se sintió culpable por estar espiando a su senpai, y dirigió su mirada al frente rápidamente tratando de ocultar su sonrojo.

-¡listo! ¡Vayámonos ya! Seguro que Mio y las demás están impacientes – finalmente Ritsu sacó de sus pensamientos a la gatita, quien le miró con un carmesí sobre sus mejillas -¿mmmh? ¿Te sientes bien? – preguntó la baterista postrando una de sus manos en la frente de la kohai para retirar el flequillo de la chica, pegando su frente a la de la contraria. Azusa sintió los colores subir a su rostro por el contacto con su senpai, y más por tenerlo tan cerca, al grado de sentir la respiración misma de ésta -¿mmmh? ¿Azusa? – preguntó Ritsu con preocupación al ver la cara completamente colorada de su kohai.

-e-e-estoy bien… - la gatita se dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección a el aula donde estaban esperando las demás, Ritsu le siguió algo confundida por el comportamiento raro de Azusa, quien normalmente no se comportaba así…

Las dos chicas arribaron al salón, Azusa entró primero sin mirar a nadie, ya que aun estaba sonrojada y parecía que por más intentaba controlarse, los sonrojos no planeaban desaparecer.

-listo, siento haber tardado – se disculpaba Ritsu por su retraso, en cuanto Mugi le servía una taza de té y el pastelillo de vainilla que le había prometido.

-bueno, ya que estas aquí y sin más rodeos; solo quería decirte que ya eh hablado con los profesores, los cuales aceptaron tu asistencia en lugar de la de Ritsu, les dije que es solo para que tomes las clases por ella, y que los exámenes te los asignaré yo, ya que soy tu asesora, no hubo problemas y todos aceptaron… por cierto… no hay uniforme para chico, y como solo asistirás dos semanas; solo pude conseguirte un pantalón deportivo talla grande y una camisa de la escuela; espero te sirva – luego de que Sawako le explicara los términos del asunto le entregó el uniforme a la baterista.

-¡vaya! ¡Menos mal, ya no tengo que preocuparme por las calificaciones! Gracias Sawa-chan, te debo una – Ritsu tomó gustosa el uniforme que le entregaban sonriendo ampliamente – solo me queda un problema chicas… - habló un poco deprimida – no tengo donde quedarme ésta noche, le dije a satoshi que pasaría el fin de semana con Mio, ya que no puedo regresar así a casa, mis padres no están, pero tampoco puedo decirle a él; mi abuela vendrá éste fin de semana a cuidarlo, porque le dije lo mismo a mis padres…

-pero Ritsu, sabes que mis padres están en casa éste fin de semana, no puedo llevarte conmigo – contestó Mio.

-Ui regresó a casa, posiblemente tendría que explicarle antes de que pueda llevarte de nuevo; además mamá y papá regresan éste fin de semana con nosotras y se van el martes – argumentó Yui.

-creo que éste es buen momento para pasar con Ricchan… - pensaba la rubia queriendo invitar a Ritsu a su casa; pero fue interrumpida doblemente -si tu quieres Ricchan_

-puedes quedarte conmigo Ritsu-senpai – Mugi no terminó de hablar, cuando fue interrumpida por la kohai, quien habló rápidamente.

-¡Azu-nyan! –exclamó Yui con sorpresa.

-¿segura? – Preguntó Ritsu algo sorprendida - ¿Qué hay con tus padres?

-es que ellos… salieron de viaje, y regresan el lunes – contestó la kohai un poco apenada.

-¡vaya! ¡Gracias Azusa! Te debo una – finalizó la castaña levantando el dedo pulgar; mientras Yui le miraba con sorpresa aun y algo consternada por la decisión tan repentina de la pequeña gatita, y Mugi se notaba un poco desilusionada; lo cual no pasó desapercibido ante los ojos de Mio.

-bueno, creo que ya está resuelto tu problema Ricchan – Sawako comenzó a recoger algunos papeles que tenía sobre la mesa, levantándose de su silla con la intención de abandonar el lugar –es algo tarde ¿quieren que les dé un aventón a sus casa? – preguntó la sensei amablemente.

-¡Hai! – todas asintieron rápidamente.

Las chicas subieron al auto de la profesora, con destino a casa de cada una de ellas. La primera en bajar fue Mio, quien se despidió de todas; seguida de Yui.

-¡hasta el lunes! Gracias Sawa-chan, nos vemos Azu-nyan – Yui salió del auto algo pensativa. ¿Por qué se ofreció por voluntad propia a darle hospedaje a Ritsu?... en cierta forma, eso le molestaba; ya que era amable con Ritsu y no con ella que siempre estaba ahí para mimarla y atenderla.

-¡Yui! – Gritó Ritsu saliendo del auto –oye, dejé mi ropa en tu habitación, y pues… tengo que cambiarme obviamente tejeje, ¿podrías pasármela? – preguntó la castaña rascando su mejilla.

-claro – contestó secamente la guitarrista mayor.

Después de un rato, Yui bajó de su habitación con la bolsa de ropa que Ritsu había dejado y se la entregó.

-gracias Yui – Ritsu se dio media vuelta, pero antes de girarse completamente, Yui la detuvo con unas palabras.

-cuida mucho a Azu-nyan… - los ojos de la guitarrista mayor, presentaban cierta tristeza.

-claro que si Yui… no te preocupes… estará bien si yo estoy ahí… ¡nos vemos! – Ritsu sonrió cálidamente y luego corrió regresando al auto de Sawa-chan.

-eso es lo que me preocupa… - musitó Yui algo desanimada.

-bueno, me queda en corto la casa de Azusa, así que las dejaré a ustedes dos primero – habló Sawako arrancando el auto, dejando atrás a una Yui consternada…

Finalmente llegaron a la casa de los Nakano; donde bajaron Ritsu y Azusa, despidiéndose de Mugi y la sensei.

-gracias por todo Sawa-chan. Nos vemos el lunes Mugi… - Ritsu miró a Mugi con ternura, condimentando aquella sutil mirada con una sonrisa enamoradiza.

-nos vemos Ricchan… -contestó Mugi devolviéndole el gesto.

El auto de Sawako arrancó de nuevo alejándose del lugar, y Ritsu contempló su partida hasta que el auto desapareció de su vista.

-Ritsu-senpai ¿se quedará ahí todo el día? – la voz de la kohai llamó la atención de su senpai.

-¡ah! ¡Cierto! – Ritsu corrió hacia Azusa la cual ya estaba en la entrada de la casa. Abrió la cerradura y ambas entraron a la casa.

-¡wow! Es linda tu casa.

-gracias Ritsu-senpai.

Y bien, ¿ahora qué haremos? Tenemos todo el fin de semana para relajarnos – Ritsu se tiró en el sofá de la sala de la kohai, dejando su mochila con cosas sobre el suelo.

-¿no debería estudiar para los exámenes? – preguntó Azusa frunciendo el ceño.

-bueno si, pero lo haré el domingo, tejeje si no se me olvidan las cosas – Ritsu llevó ambas manos sobre su nuca con despreocupación.

-Ritsu-senpai, no debería confiarse tanto

-tranquila Nakano, siempre funciona. Aun hay tiempo para ver una película.

-no tengo películas en casa – contestó la kohai.

-bueno, vayamos a rentar unas – Ritsu se levantó del sofá y tomó de la mano a Azusa para salir de la casa en busca de películas. Azusa sintió el tacto de su senpai sobre su mano, y no pudo evitar sonrojarse mientras contemplaba una vista que comenzaba a gustarle en demasía. Ritsu corriendo frente a ella mientras le tomaba la mano…la kohai no pudo evitar estrujar la mano de su senpai delicadamente con la intención de no soltarle y sonreír como tiernamente ante aquellas acciones…

Y se preguntaba…

¿Por qué se siente tan bien tomar la mano de su senpai aun sabiendo que solo era…Ritsu?

¿Por qué le parecía atractivo?... aunque sabía que realmente lo era…

Y lo más raro… ¿Por qué estaba tan feliz de poder pasar el fin de semana con la ojiambar?...

¿y que era aquella sensación de calidez que sentía al estar cerca de Ritsu?...

Quizá lo descubriría en aquel fin de semana…

….

NOTAS FINALES: eh aquí el sexto capítulo de ésta que al parecer será una larga historia jojo, arigato por sus bellos REVIEWS y a todos aquellos que me leen :3 los amoro (Amoro: combinación de amor y adoro) awww bueno, espero que les haya gustado, ya saben que acepto sugerencias y opiniones constructivas :D

Que tengan lindo inicio de semana jojo

Sin más que decir, me largo ;)

Sayonara y

Hakuna matata