Nueva York
Septiembre – 2027
Han pasado ya poco más de dos años desde que Quinn fue internada en el centro psiquiátrico y varias cosas han pasado desde entonces, gran parte para bien. Aunque la primera fecha importante de aquel 2025 fue navidad, ya que sería la primera navidad que Beth pasaría con su madre, pero finalmente fue al lado de Rachel, Trece e Isabella. Fue algo especial para la chica, más que todo porque estuvo al lado de la morena.
FlashBack
Nueva York – Diciembre – 2025
-¡Ya está el pavo! – gritó Trece desde la cocina.
Aquel 24 de diciembre, Beth e Isabella, habían sacado la consola del cuarto de juegos, para pasar más tiempo las cuatro.
-¡Demonios! – exclamó Beth, cuando su personaje fue asesinado por Isabella. Ambas chicas estaban entretenidas jugando Calle Of Duty.
-¡Ja! Te voy a ganar mocosa – Isabella oprimía desesperada los botones del control. Rachel estaba sentada al lado de Beth, divertida de ver las caras que hacia la adolescente mientras jugaba.
-¿Rachel? – La morena se giró al escuchar la voz de Trece – tu lasagna ya está – la morena asintió, levantándose del sofá.
En la cocina, Trece terminaba de servir el puré de papa, la ensalada de piña.
-Te ayudó con el vino – espetó la morena entrando a la cocina
-Iré a dejar esto en el comedor – con Quinn, siempre comían en el mesón que había en la cocina, sólo una vez habían comido en el comedor y fue la última vez que Quinn, desayuno en la casa.
Rachel, sacó su lasagna vegetariana del honor y buscó cuatro copas, que llevó con sumó cuidado al comedor, donde Trece acomodaba los platos para la cena de media noche.
-¡Al comedor! – Ya había llamado cinco veces a Beth y a Isabella, pero estaban tan entretenidas que no prestaban atención - ¡Última advertencia!
Ambas chicas se miraron y rápidamente apagaron la consola y se dirigieron al comedor.
-¿No es como muy temprano para comer? – preguntó Beth sentándose en una silla
-Ya son las 11:55 – indicó Rachel sentándose a su lado – quiero que hagamos un ejercicio antes de comer y es que cada una, en silencio si lo prefieren, den gracias por todas las cosas buenas que les ha pasado éste año.
Durante cinco minutos, las cuatro mujeres estuvieron con sus ojos cerrados, agradeciendo personalmente todas las cosas buenas que les pasaron
-Me hubiese gustado que Quinn estuviera aquí.
No habían viajado en esa fecha especial a Los Ángeles, sencillamente porque a la mañana siguiente viajarían a Lima, en donde estarían hasta el 1 de Enero, con los padres de la morena.
A las doce en punto, del 25 de diciembre, se desearon feliz navidad, escuchando los fuegos artificiales que adornaban el cielo a esa hora.
Esperó que disfrutes mucho estar noche, en compañía de tus amigas y recibas muchos regalos de Santa Claus. Te quiere. Manson
Aquel mensaje llegaba al celular de Beth a las 12:02 de la mañana; luego del fracaso amoroso con Agustín, Mansión se había esmerado en que la chica le diera una oportunidad, tanto, que incluso se había ido a los golpes con Agustín.
Luego de cenar, Beth, Trece e Isabella, salieron al patio a ver los fuegos artificiales que aún estaban. Beth se sentó en el piso, lejos de la pareja, que se había acomodado en la choza y habían empezado a darse cariñitos.
-Feliz Navidad Beth – al escuchar la voz de Rachel, Beth se enderezó – toma
-¿Qué es esto? – preguntó al recibir una caja rectangular, bastante pesada.
-Ábrela
En la caja, había una edición especial de una guitarra eléctrica Epiphone Especial Li, de color negro con dorado, en el mastil estaba grabado la palabra Lynx Pentreath y cerca a la entrada del cable, estaba la inscripción "Beth Fabray"
-Rach…
-Espero te guste – la chica no respondió con palabras, únicamente se lanzó a los brazos de la morena, quien gustosa la recibió.
-Gracias, gracias.
-Se que Quinn te dejó sus guitarras, pero pensé que te gustaría tener una, personalizada – murmuró sin soltarla.
-Eres la mejor Rachel. Te quiero mucho
Lima
2026 – Enero
Beth se encontraba sentada en el patio de la casa de la morena, eran cerca de la 1 de la mañana de aquel 1ro de Enero del 2026. Sobre sus piernas descansaba chimuelo, pues la chica no había tenido corazón para dejarlo sólo en Nueva York. Isabella y Trece habían aprovechado para viajar unos días a París y allá recibir el año nuevo, ya luego se encontrarían con la morena en Los Ángeles.
Ese 31 de Diciembre, Rachel llevó a Beth al instituto, en donde había conocidos Quinn, le enseñó los pasillos, la taquilla de Quinn y la vitrina de trofeos de las Cheerios. En un principio se había sorprendido de ver a Quinn, con un uniforme de porrista, pero fue grato ver a su madre, antes de convertirse en la celebridad que era hoy en día.
Cuando iban saliendo, se encontraron cuna mujer, alta, de edad mayor y con una sudadera roja. Al verla únicamente sonrió y dijo "No se puede negar que es una Fabray, dale mis saludes a tu madre y dile que estoy muy orgullosa de ella" le dejó un suave apretón en el hombro y se marchó de allí.
Aunque los padres de Rachel, había sido generosos y hospitalarios con ella, no se sentía a gusto allí. Los hombres eran muy afectivos y ella, que no estaba acostumbrada al afectó masculino, sentía extraño cuando la abrazaban, pero entendía perfectamente porque la morena, era cariñosa con ella.
Sabía perfectamente que para la morena no era fácil la situación y más cuando esa mujer con sudadera, le había entregado una chaqueta letterman dorada, con dos etiquetas en el frente, una diciendo "Capitana" y la otra "Fabray" desde que se la habían entregado, Rachel no se la había quitado.
-¿Qué haces? – la voz de la morena la sacó de sus pensamientos. La chica, aún tenía puesta la chaqueta y sus manos dentro de los bolsillos.
-¿Te gustó? – era una afirmación que salió más a una pregunta.
-Sí, bueno, me hizo recordar la época en que Quinn usaba una de estas pero roja y no venía con esto – señaló las etiquetas.
-Me parece increíble que Quinn, haya sido porrista.
-Fue la capitana de las porristas, capitana del club de celibato y miembro del club glee – comentó Rachel con orgullo.
-¡Vaya! – Silbó la chica – y yo sólo estoy en el de música.
-Y en el de literatura, por lo que me contó Kitty
-Si bueno… - se encogió de hombros.
-¿Qué tienes? – le preguntó Rachel sentándose a su lado.
-Extraño mucho a Quinn – desvío la mirada, pues sus ojos empezaban a humedecerse – realmente llegué a pensar que estás fechas las iba a pasar con ella, pero…
-Ya tendrás tiempo para ello – murmuró abrazando a la chica – sé que es duró verla así, pero ella es fuerte y verás que pronto se recupera.
-¿También la extrañas?
-Nunca le pusimos nombre a lo que teníamos, pero realmente no me importa, a Quinn la amo y la esperaré el tiempo necesario.
-Ósea que si la extrañas – expresó divertida, al ver como divagaba la morena.
-Sí y sería mucho más duró sino estuvieras aquí.
-¿Por qué?
-Porque así pelinegra, te pareces mucho a ella, tienes varios rasgos suyos, me imaginó que rubia serias su copia.
Los Ángeles
Marzo – 2026
Quinn estaba en la habitación en donde descansaba en el centro psiquiátrico, se encontraba mirando un punto fijo, cuando una enfermera entró avisándole que tenía visitas.
-No quiero salir – murmuró y la enfermera se marchó hacia la recepción.
Al quedarse sola nuevamente, empezó a sentir frío a su alrededor.
-Hola Quinn – al girarse se encontró con una persona vestida de blanco, pero totalmente ensangrentado.
-¿Qui...quien eres?
-¿No me reconoces pequeña? – Comenzó a reírse mientras Quinn se arrinconaba contra la pared – será divertirme contigo, así no me recuerdes
Se acercó hasta la rubia y en un ágil movimiento, aquel sujeto tenía a Quinn sujetada por la garganta y presionándola, hasta hacerla gritar por la falta de aire.
En ese momento, la puerta volvía a abrirse y por ella entraban el doctor Foreman y la visitante, quienes se sorprendieron de ver a Quinn, gritar agonizada y sacudiendo sus manos sobre su cuello.
-¡Está alucinando! – gritó Foreman a las enfermeras y se apresuró a tomar las manos de Quinn, cuando está comenzó a rasguñarse el rostro - ¡Traigan una camisa de fuerza!
Varios enfermeros entraron a la habitación y entre todos inmovilizaron a la rubia, que ya estaba afónica por los gritos que daba. Luego de ponerle la camisa de fuerza, le aplicaron un tranquilizante y esperaron hasta que le hiciera efecto, para poder soltarla sobre la cama.
-¿Cómo dijiste que te llamabas? – preguntó Foreman a la visitante
-Santana López
-Bueno señorita López, es claro que el día de hoy no podrás hablar con ella – comentó antes de salir de la habitación.
La latina, se quedó parada en la puerta, observando a la que fue su mejor amiga durante muchos años, quejarse mientras dormía amarrada a la camisa de fuerza.
-Lo siento Quinn...
Nueva York
Mayo – 2026
Una rubia de cabello corto se encontraba en su casillero sacando sus libros para la siguiente clase, cuando un balón de fútbol se estrelló contra su espalda sacándole un grito de dolor.
-¿¡Qué demonios les pasa!? – gritó furiosa, cerrando de golpe el casillero y apretando el balón hasta hacerlo estallar.
-Que seas la hija de una cantante famosa, no te hace inmune – habló Stefany, la nueva capitana de las porristas – ya ha pasado mucho tiempo desde que recibiste tu merecido y he decidido que a partir de hoy voy a asegurarme de que no olvides de dónde vienes.
-Parece que la que está olvidando de donde viene es otra – Beth no se dejó intimidar por la porrista – a mi no me vas a amenazar niña bonita.
-Ya veremos quién gana – espetó Stefany acercándose a ella
-¿Me tienes envidia? – Preguntó Beth recostándose en su taquilla - ¿Quisieras ser tú la hija de Lynx Pentreath?
-¡Por supuesto que no! – gritó indignada
-Ah ya se – levantó su dedo sin despegar la mirada de la chica, pero siendo consciente de cómo eran rodeadas por los demás estudiantes – te gustaría que fuera a ti, quien la gente le pide fotos y las sube a Instangram – murmuró sacando su teléfono y abriendo la aplicación, mostrando las fotos donde aparecía con diferentes chicos y chicas, a los presentes.
-Ellos se toman fotos contigo, porque no saben la calidad de persona que eres, la basura que eres – contraatacó Stefany con una sonrisa – por eso mismo Agustín está conmigo y no contigo.
-¿Y? – Alzó los hombros – mi novio se llama Manson Blake y lo quiero mucho – el chico que llegaba con London y Syd sonrió al escuchar eso.
-Stefany vete de aquí – exclamó London llegando hasta su amiga – ya todos sabemos que le tienes envidia, pero no para atacarla así.
-¿Envidia? – Bufo - ¿De qué? ¿De ser hija de una loca psicópata?
Lo siguiente que se escuchó fue la exclamación general de los presentes, luego de que Beth golpeará a la porrista, hasta sacarle sangre.
La consecuencia. Dos semanas suspendida. Al llegar a la mansión, lanzó su mochila al suelo y se recostó en el sofá, esperando que alguien llegará. Cerró los ojos, sintiendo como chimuelo se acomodaba encima de ella y pronto, el sueño la venció.
Se despertó cuando ya estaba anocheciendo, pero todavía no había llegado nadie a la casa. Se levantó, luego de quitarse a Chimuelo de encima y fue a la cocina en busca de algo de tomar. Estaba sacando una lata de gaseosa, cuando la puerta se abrió.
-¿Hay alguien en casa? – escuchó la voz de Rachel filtrarse por los silenciosos pasillos.
-Aquí – respondió sin moverse de donde estaba - ¿Cómo te fue? – preguntó cuando la vio entrar a la cocina.
-Horrible – contestó luego de un suspiro – pero oficialmente soy una mujer separada.
-¿Te firmó los papeles? – ese día, era la última fecha del trámite de divorcio entre Rachel y Jesse, luego de que el chico, le pusiera todas las trabas por haber al proceso.
-Sí, pero luego de que mi abogado lo amenazará con demandarlo – se pasó las manos por el rostro - ¿¡Qué te pasó en la cara!? – preguntó alarmada.
-Un leve golpe – contestó lanzando la lata a la basura. Al ver la mirada de la morena, no le quedó de otra que contarle lo que había pasado y que había sido suspendida por dos semanas.
Aunque Rachel la regañó por haberse golpeado con Stefany, le recordó que el diálogo es lo primordial a la hora de resolver problemas. Pero luego, le hizo la respectiva curación y posteriormente hicieron la cena para las dos. Realmente habían aprendido la una de la otra, en esos meses.
Nueva York
Junio – 2026
6 de Junio, para cualquier mortal, era un día ordinario, menos para Beth, ese día se celebrarían los 16 años de nacimiento de Beth Fabray, aunque su cumpleaños era el lunes 8 de Junio, Rachel había decidido hacer la fiesta aquel sábado en la mansión.
Trece e Isabella, habían llegado desde Los Ángeles para ayudar s Rachel en la organización de la fiesta, una semana antes. La pareja, se había ido a vivir a la mansión que tenía Quinn en L.A. para los proyectos y conciertos que tenía Isabella por su disco y en aquella casa, se quedaban la morena y Beth cuando iban a visitar a Quinn.
A la fiesta, estaba invitado todo el instituto St. Luke's School, incluida Stefany, quien llegaba tomada de la mano con Agustín. En la mansión, habían diferentes atracciones, desde un DJ cerca del muelle de la casa. Al lado de la piscina, se encontraba una barra de comida libre y varios vídeo juegos que habían sacado de la sala de entretenimiento. En el lobby, estaba un chef haciendo algunos trucos con la comida, pero la mayor atracción de todas, era ver a los famosos que habían acudido para felicitar a la hija de Lynx Pentreath.
-Está lindo el lugar – murmuró Stefany mirando con detenimiento cada rincón del lobby - ¿En verdad vive aquí? – le preguntó a su novio quien únicamente asintió. Antes de que la chica pudiera volver a hablar, por la puerta entraba la sensación de momento Cara Delevingne, dejando a los dos chicos boquiabiertos
-Buenas noches – saludó la modelo sin esperar respuesta por parte de la pareja y pasando directamente a saludar a la cumpleañera que en ese momento descendía por las escaleras.
-Hola Cara – ambas chicas se saludaban de beso en la mejilla, dejando a la pareja con la boca abierta – me alegra que hayas podido venir.
-No me iba a perder tu fiesta por nada del mundo – sonrió la chica coquetamente.
-¿Le está coqueteando? – susurro Stefany a Agustín, quien sólo asintió rojo de la cólera que tenía.
La fiesta continuó, se repartían cervezas sin alcohol, por ser la mayoría menores de edad. A media noche Trece pidió que todos salieran a la entrada de la mansión, confundidos acataron la petición.
Beth también estaba confundida, no entendía que pasaba, eso no era parte del plan. De un momento a otro, las luces se apagaron, dejando todo en absoluta oscuridad. Pronto, unas luces azules se visualizaron a lo lejos, las luces de la mansión volvieron a encenderse cuando un auto negro, convertible de marca Porshe se detenía frente a la mansión y de él, bajaba Isabella.
-Como el auto que te regalo Quinn, quedó inservible – empezó a hablar Rachel – creímos que sería un buen regalo para ti, este auto, uno más juvenil.
-Si porque el que Quinn te había dado, estaba más acorde a su estilo que al tuyo – bromeó Isabella. Nadie decía nada, todos estaban sorprendidos con el nuevo auto de Beth.
Manson se sentía un poco extraño, pues el aunque tenía un auto, no era ni nuevo, ni deportivo como el de su novia.
Nueva York
Octubre – 2026
La relación de Beth con Manson había terminado hacia un par de días, antes de que la chica viajará a Boston a acompañar a Rachel a una reunión importante que tenía. Hacia un par de semanas, Beth había conocido a Phoebe Dahl, una actriz de 19 años, que era la sensación del momento, al haber participado en la última saga de libros llevada al cine, la conexión entre ambas chicas fue instantánea, tanto que Beth comenzó a pasar más tiempo en compañía de Phoebe que de Syd y London.
El chico estaba en su casa en compañía de Syd y de London, preparando una sorpresa de reconquista para Beth, para cuándo llegará de Boston. Estaban viendo televisión en casa de Manson, cuando una noticia trunco sus planes.
-"En otras noticias de la farándula, la actriz Phoebe Dahl, famosa por la saga de libros Moon, ha confirmado su relación sentimental con la hija de Lynx Pentreath, Beth Fabray" el chico quedo pálido mientras las dos chicas habían quedado con la boca, ligeramente abierta "Esto fue lo que nos dijo Phoebe"
-"Beth es una chica muy especial" a medida que la rubia hablaba, pasaban fotos en las que estaban juntas abrazadas "Realmente puedo decir que fue amor a primera vista y para mi fortuna a ella le paso lo mismo y sí para los escépticos, estamos juntas y muy enamoradas"
-"Beth Fabray, es famosa por ser la hija de Lynx Pentreath quien se encuentra recluida en un centro psiquiátrico de Los Ángeles, pero realmente se ve que este es un amor, que va para largo, sino que nos lo diga Phoebe con las fotos que se encuentran disponibles en su cuenta de Instangram, donde las vemos muy acarameladita, además, hace unos días en la ciudad de Boston, fueron vistas regalándose mimos y algunos besos"
-¡No lo puedo creer! – Exclamó Manson completamente indignado mientras veía las fotos que pasaban de Beth con esa chica, unas de la mano y otras, como había dicho la presentadora, besándose.
-"La familia Dahl, siempre ha sido muy abierta con los temas de sexualidad, así que no dudamos que apoyen a su hija en su nueva relación y dudamos mucho que Lynx, se oponga la relación"
-"Lo dudo mucho Chris" - habló el otro presentador – "Desde hace varios meses se ha sospechado de una relación amorosa entre la actriz de Broadway Rachel Berry y la cantante, puesto que en varias ocaciones se le ha visto a la actriz, entrar y salir de centro psiquiátrico sin ningun problema"
-"Recordemos John, que Rachel Berry tiene la custodia de Beth Fabray… Ya veremos qué pasa con esta familia, en otras noticias…"
Manson lanzó lejos el control del televisor, estaba furiosos, por como se había enterado de que Beth lo había cambiado por una chica.
-No sabía que a Beth le gustaran las chicas – susurró Syd
-Créeme que yo tampoco – respondió abriendo la aplicación de Instangram y encontrando efectivamente, las fotos de Beth con aquella actriz bastante cariñosas.
Los Ángeles
Marzo – 2027
-Quinn ha mejorado considerablemente – le comentaba el doctor Foreman a Rachel, quien observaba a la rubia tocar guitarra – la idea de la guitarra fue muy buena, eso le ha ayudado mucho y créeme que ya es poco el tiempo que le queda aquí dentro.
A Beth se le había ocurrido la idea de llevarle a Quinn una de sus guitarras, en una de las pocas prácticas que había tenido con Isabella, idea que había logrado centrar a Quinn nuevamente.
-¿Aproximadamente cuanto doctor? – preguntó Rachel cruzada de brazos
-Unos cinco meses, incluso menos Rachel. Si Quinn sigue evolucionando como lo ha hecho estos últimos meses, será en menos incluso – le indicó Foreman – es un gran avance que Quinn ya no tenga alucinaciones, eso si te advierto que de ahora en adelante Quinn tendrá un problema de déficit de atención, pero esa es tratable con medicina.
-Gracias doctor – Rachel se acercó a Quinn, quien dejo la guitarra a un lado para mirarla - ¿Cómo estás?
-Un poco mejor – murmuró tomando a la morena de la cintura – mejor ahora que te veo
-¿Santana ha vuelto a venir? – preguntó un tanto desconfiada, no le gustaba que la latina estuviera merodeando en centro psiquiátrico
-Nop
Santana y Britt, no se habían divorciado, pero si se habían distanciado considerablemente por la actitud que tenía la latina con Quinn y con todos los que la rodeaban. La pequeña Nala vivía con Rachel y Beth desde Noviembre del año anterior y aunque Santana seguía con la entrada prohibida a la mansión, Britt permitía que llegará hasta la entrada para que recogiera a la bebe de 8 meses de nacida
-No me gusta que te atormente – comentó Rachel acariciándole el cabello, ya largo a Quinn
-No me atormenta, solo me habla de cosas que no entiendo – contestó con una sonrisa – te quiero mucho – le dio un beso en la mejilla
-Yo también te quiero mucho Quinn.
Rachel siguió consintiendo a la rubia, cantándole, hasta lograr que se durmiera en aquella silla, con ayuda de varios enfermeros, la acomodaron en una habitación.
-¿No hay forma de que esas cicatrices que tiene en la cara se le borren? – preguntó Rachel saliendo en compañía del doctor.
-Puede aplicarse una que otra crema, pero va hacer complicado que se le borren esas cicatrices, son bastantes profundas.
-Realmente se lastimo – murmuró Rachel, el último episodio psicótico de Quinn, había dejado a la rubia en un hospital con graves heridas en el rostro.
Eran cerca de las 3 de la mañana en Nueva York, cuando la morena recibió una llamada telefónica, indicándole que Quinn, se había atacado a si misma, con una cuchilla que había encontrado, dejándola hospitalizada, pues ningún enfermero se dio cuenta de lo sucedido, sino hasta que entraron a llevarle la cena y la vieron bañada en sangre. A la mañana siguiente habían llegado Rachel y Beth desde Nueva York, para asegurarse del estado de salud de la rubia, afortunadamente, las heridas causadas no se había infectado, pero si habían sido bastante profundas, dejándole una gran cicatriz en la mejilla derecha y pequeños cortes en el resto del rostro.
Al salir del centro psiquiátrico, Rachel se encontró de frente con Santana que iba entrando.
-¿Qué haces aquí? – preguntó seria
-Vine a visitar a Quinn – la morena asintió regresándose sobre sus pasos hacia la recepción seguida de Santana
-Esta mujer – le hablo a la enfermera encargada de ese momento, mirando a la latina – tiene prohibido visitar a Quinn Fabray ¿Me entendió? – La enfermera asintió – anote se llama Santana López
-¿Qué demonios te pasa? – La latina empujo a Rachel hacia un lado – no le haga caso a esta mujer
-Quinn es mi pareja y yo soy responsable de ella, y si yo no quiero que tú la veas, no la veras – sentencio volviendo a salir, siendo alcanzada por la latina en el estacionamiento.
-¿Qué demonios te pasa conmigo? – Le preguntó – cuando voy a la mansión ni siquiera me saludas.
-Lo siento Santana, no tengo tiempo para tus estupideces – trato de alejarse para subirse al auto de Edward
-¡No son estupideces! – Gritó jalándola hacia ella nuevamente - ¿Qué te pasa?
-¿Qué me pasa? – se burló – Me pasa que no soporto ver lo cínica que eres, primero tratas a Quinn como a una basura, hablas mal de ella ante nuestros amigos y ahora pretendes venir a visitarla – la encaró furiosa – agradece que hasta hace poco Quinn me comentó que una latina de atributos exagerados – señalo los pechos de la latina – venia a visitarla, sino créeme que hace mucho te habría prohibido la entrada – suspiró apretándose el puente de la nariz - ¿Qué pretendías Santana? Terminar de enloquecerla
-¡Por supuesto que no! – exclamó indignada
-¿¡Entonces qué!? – Gritó Rachel – por que este numerito de me preocupo por Quinn, no te lo cree nadie – la miró de arriba abajo, antes de subirse finalmente en la camioneta
-Pretendo recuperar a mi amiga – susurró luego de que Rachel se hubiese marchado.
Fin FlashBack
Nueva York
Septiembre – 2027
Beth caminaba por los pasillos del instituto, totalmente perdida en sus pensamientos. Luego de que su relación con Phoebe se hubiese hecho pública, había cambiado la forma en que sus compañeros la miraban. Unos la veían con respeto y otros con asco, aunque realmente eso no le importaba, pero si le había dolido, cuando London y Syd se habían alejado de ella, aunque luego retomaron la amistad, ya no fue igual.
Tenía clase con Manson y era bastante incomodo ver las miradas que el chico le mandaba, entendida que estuviera dolido, pero ya había pasado casi un año y el chico no lograba superarlo.
-Señorita Fabray – la llamó la profesora de Historia, había estado tan metida en sus pensamientos, que ni siquiera se dio cuenta, en qué momento había entrado al salón - ¿Podría decirme cual era la tarea?
-Claro – se aclaró la voz - ¿Cuál fueron las repercusiones de la revolución francesa?
-¿Puede responderla? – Beth asintió parándose de su asiento
-¿Me presta el marcador? – pidió y la maestra, algo confundida se lo entregó. Durante 20 minutos explicó con detalle cuales habían sido las repercusiones de la revolución francesa en la actualidad y que cosas se habían perdido con el transcurso de los años.
La maestra algo sorprendía con la chica, continuo la clase, con el poco tema que Beth le dejó para explicar.
-¿Viste la cara de la maestra Demeris? – London se le acercó luego de que salieron de clase – la dejaste callada
-¿En qué momento te aprendiste todo eso? – le preguntó Syd, que llegaba detrás de London.
-Anoche estudie un rato – contestó caminando hacia su casillero.
-¿Cómo te ha ido con tu novia? – le preguntó London
-Bien.
-Beth… se que nos equivocamos – Syd asintió de acuerdo – realmente nos equivocamos y queremos remediarlo ¿Podrías darnos otra oportunidad?
-Claro – comentó cerrando su casillero luego de haber sacado los libros que necesitaba
-No lo dices muy convencida
-Realmente me lastimaron Syd – murmuró sacando su celular que había sonado – necesitaba a mis amigas y ustedes me dieron la espalda.
-¡Pero ha pasado ya un año! – exclamó London
-Lo sé – giro su cuello haciéndolo sonar – pero, hasta hace como tres meses me volvieron a hablar, así que si necesito tiempo, para procesar todo esto espero que me entiendan – pidió desbloqueando su teléfono.
-Sabes que aunque nos equivocamos, estamos aquí contigo, apoyándote en todo – Beth asintió revisando su Whatsapp. Tenía un mensaje de Rachel.
"Esta noche viajamos a Los Ángeles, Quinn sale mañana"
