¡Hello Minna!
NOTAS: yo aquí de nuevo en friega con el noveno capítulo de éste, mi humilde fic :3 jojo espero que lo disfruten, no tengo mucho que decir aquí así que disfruten :3 los leo abajo.
…..
A la mañana siguiente, Ritsu se levantó porque la luz de la mañana le despertó; medio somnolienta caminó hasta la habitación donde dormía plácidamente la gatita para ver si ésta ya había despertado, Quien parecía dormir angelicalmente, según Ritsu. Sus largos cabellos azabaches cayendo por su espalda mientras dormía de lado y su flequillo caía salvajemente por su frente, con aquella pijama de conejitos se veía realmente tierna. La ojiambar no pudo evitar soltar una sonrisa ladina ante aquella vista inocente de la kohai. Dándose la vuelta, cerró la puerta lentamente para no hacerle ruido.
La ojiambar caminó hacia su habitación, la mañana era fría y aun era demasiado temprano como para que los rayos del sol fuesen suficientes para calentar la ciudad. Ritsu optó por usar unos pantalones color rojo vino y una sudadera gris con un gorro para invierno del mismo color y sus tenis que hacían juego con su sudadera. Tomó un poco de dinero que le quedaba y salió de la casa, no sin antes asegurar que todo estaba cerrado, dejándole una nota a Azusa, avisándole que saldría a comprar el desayuno.
La ojiambar salió abrazándose así misma por el frio que hacía, caminó al supermercado más cerca que había donde compraría un par de cosas para que cocinara; quizá más hot cakes.
Entró a la tienda y comenzó a escoger unas cuantas cosas, teniendo todo lo que utilizaría, lo llevó a la caja para pagar; topándose con cierta pelinegra que también estaba haciendo sus compras.
-¡Hey Mio! ¡Qué sorpresa encontrarte aquí! – exclamó el castaño saludando a la ojigris, quien le miró sin reconocerlo del todo.
-¿Ritsu? – preguntó la pelinegra entrecerrando los ojos para ver mejor
-no digas que no me reconoces – contestó Ritsu algo abrumada.
-más o menos pero, ¿Qué haces aquí tan temprano? Digo, deberías estar durmiendo – contestó la bajista con sorna.
-sí, sí, muy graciosa. Vine a comprar unas cuantas cosas para el desayuno.
-¡¿Qué le pasó a tu cara?! – preguntó Mio preocupada por el pómulo morado y el labio roto de la baterista, producto de la riña de un día antes.
-ah… ¿esto?... no te preocupes, no duele mucho; un tipo quiso molestar a Azusa y pensó que quise tocar a su novia, ya sabes; luego me golpeó, pero se lo llevó la policía – contestó el castaño con simpleza.
-¡pero si tienes un labio roto! – contestó Mio con preocupación aun.
-tranquila Mio-chuan, no es nada grave, no sabía que te preocuparas tanto por mí – Ritsu esbozó una sonrisa ladina ante la preocupación obvia de Mio, quien al escuchar eso, se sonrojó, bajando la mirada para ocultarlo.
Aquel gesto tímido de Mio fue presenciado con claridad por la castaña, inmediatamente soltó una pequeña risita. Ritsu siempre creía que Mio era una persona bastante linda e interesante, le gustaba mucho que la pelinegra se sonrojara y fuese tímida, eran una de las cosas que más le gustaba de su amiga; por lo que se le hacía bastante tierno que actuara así con ella… siempre preocupándose.
-anda Mio-chuan, no seas tímida. Te eh dicho que a las personas tímidas se las llevan los percebes – habló Ritsu con sorna.
-¡Ritsu! – se quejó la bajista.
-jaja sabes que es broma Mio ¿ibas de salida? – preguntó la baterista.
-sí, ya me iba a casa…
-bueno, anda te acompaño – ambas salieron de aquella tienda de autoservicio y comenzaron a caminar por las frías y aun no muy transitadas calles del lugar. Ritsu aun iba abrazándose así misma por el frio; desviando por un momento la mirada hacia Mio, quien igual que ella iba muriendo por el frio; sin embargo, sólo se encogía de hombros. La ojiambar deshizo el abraso que se daba a sí misma, y con una mano tomó una de las manos de Mio. La bajista sintió el tacto tibio de la mano del chico que caminaba a su lado; volteando a verlo enseguida, no pudiendo evitar el sonrojo que le causó aquella acción del castaño.
-no tienes que pedirlo, tampoco tienes que hacerte la fuerte siempre Mio-chuan… - habló Ritsu sonriéndole tiernamente a la bajista; quien encontró aquel gesto de su amiga bastante lindo y tierno. Mio quien estaba acostumbrada a que Ritsu nunca reaccionara tiernamente, se preguntaba si aquella sonrisa era fingida o simplemente una motivación como las que siempre la daba la castaña.
-p-pero ¿y si nos ven? – preguntó mirando nerviosamente la ojigris hacia los lados.
-tampoco es que nos pregunten – contestó Ritsu despreocupadamente – además de que yo también tengo frio, nos ayuda mutuamente – argumentó sonriendo una vez más.
-gra-gracias…. – finalizó la bajista, resignada a lo obvio.
-¿irás a la biblioteca hoy cierto? – preguntó la baterista cambiando el tema.
-si… ¿también irás tu? – preguntó la bajista con curiosidad.
-si, Mugi me avisó; también irá Azusa.
-¿entonces Mugi te ayudará? – preguntó Mio curiosa.
-me dijo que estudiaríamos juntas, quizá termine ayudándole yo tejeje.
-quisiera ver eso – contestó con sorna la bajista.
-¡anda, anda Mio! No dudes de mí.
-entonces yo ayudaré a Yui – finalizó la bajista.
Mio y Ritsu caminaron de regreso a casa de la bajista, ya que Ritsu se ofreció a acompañarle, después de todo aun era bastante temprano para ella. Luego de un par de minutos, finalmente llegaron a la casa de la pelinegra, donde Ritsu la dejó una cuadra antes, ya que no sería muy cómodo para sus padres, que Mio llegara con chico después de que la mandaron a comprar el desayuno.
-bueno, entonces… nos vemos en la biblioteca, no llegues tarde Ritsu… - habló la pelinegra.
-para nada, ahí estaremos a las dos como dijo Mugi – contestó la ojiambar.
Mio comenzó a caminar hasta su casa; mientras Ritsu le veía alejarse. Un par de segundos después, la ojiambar comenzó a alejarse del lugar. Llegando a la casa de la gatita una vez más; Ritsu entró cautelosamente para no molestar a Azusa por si aun dormía, Y así era. La baterista entró a la cocina y comenzó a preparar el desayuno. No demorando demasiado; finalmente preparó todo, llevándole el desayuno a la cama a la kohai, quien comenzaba a despertarse por el ruido de la cocina.
-¡buenos días gatita! – exclamó la baterista al mismo tiempo que entraba a la habitación con una charola y el desayuno ya servido para la kohai.
-¡Ritsu-senpai! – Azusa se asombró al ver aquel detalle de su senpai.
-buen provecho, deberías empezar antes de que se enfríe el café – dijo la ojiambar mientras dejaba el desayuno sobre la cama de Azusa.
-n-no debió molestarse… muchas gracias… e-es un lindo detalle… - hablaba Azusa con pena.
-míralo como un pago por mi estancia aquí – contestó Ritsu amablemente.
-ya sabe que no debe pagarme por nada… lo hago… para ayudarle Ritsu-senpai… - contestó Azusa apenada.
-aun así quise hacerlo – contestó la baterista.
-gracias…
Azusa comenzó a comer mientras platicaba con Ritsu como de costumbre y así se les pasó la mañana platicando una con la otra, hasta que ya era casi la hora de ir con las demás.
-debemos apresurarnos si no queremos que mamá Mio nos regañe – comentó Ritsu con sorna ante lo último.
Ritsu se metió a duchar igual que Azusa, saliendo un rato después con una nueva muda que Mugi le había ayudado a escoger. Portaba una bermuda azul marino y una polo color café junto a unos mocasines que hacían juego con su playera. Azusa vestía un short corto color amarillo y una blusa blanca con unos zapatos del mismo color. Ambas se dirigieron al lugar de reunión, donde efectivamente, en la entrada las esperaban Mugi, Yui y Mio.
La baterista se sentía nerviosa por el simple hecho de que tendría que estudiar con la tecladista, sólo de pensarlo, le hacía sentir "revoloteos" en su estómago. Finalmente, llegaron a la biblioteca, donde las demás estaban en espera de ellas.
-¡Hey chicas! Disculpen la tardanza, es que no encontraba mis zapatos – habló Ritsu acercándose a las demás en compañía de Azusa.
-hola Mio, Yui y Mugi-senpai – saludó cortésmente la kohai, y todas le devolvieron el saludo con amabilidad… menos Yui, quien se mostraba más seria y callada de lo normal.
-¡Ricchan! ¡¿Qué le pasó a tu cara?! –preguntó Mugi exaltada al ver el moretón en el pómulo y el labio roto de la baterista.
-ah, sí, es que un idiota nos estaba molestando y pues, creo que estaba loco, no te preocupes Mugi… no es nada… -contestó Ritsu tímidamente.
-¡pero si te partieron el labio! –exclamó Mugi una vez más, postrando sus manos sobre las de Ritsu, mirándola fijamente con preocupación.
Ritsu sintió el tacto de la tecladista sobre sus manos, verla tan cerca y detenidamente, le hacía sentir el nerviosismo de su vida, no sabía cómo reaccionar ante eso, estaba anonada, quería que ese momento terminara por el nerviosismo que sentía, pero no quería soltar aquellas tibias y suaves manos de la oujo-sama que tanto amaba y que hacía que su corazón se disparara en segundos. Le gustaba contemplar los brillantes y azules orbes de la tecladista y perderse en ellos era demasiado como para que ésta no notara lo enamorada que la tenía… lo que al parecer… no notaba.
-e-enserio no es nada… - contestó Ritsu con pena y un leve sonrojo en sus mejillas.
-Ricchan… - musitó la rubia con preocupación aun.
-bueno, ¿entramos o nos quedamos aquí? – preguntó Azusa algo molesta por la escena que presenciaba.
-a cla-claro – contestaron Ritsu y Mugi al unísono.
Las cinco chicas de HTT se adentraron a la biblioteca, donde cada quien sacó sus cosas para comenzar a "estudiar" acomodándose en una mesa.
-¿con que quieres empezar primero Yui? – preguntó Mio sentándose a lado de la guitarrista mayor.
-creo que cálculo – contestó Yui pensativamente.
-¿tu Ricchan? – preguntó Mugi con una sonrisa amable dirigiéndose a la baterista.
-c-con lo que sea – contestó nerviosa.
-Azu-nyan, puedes estudiar con nosotras si quieres – habló Yui con una sonrisa inocente.
-claro Yui-senpai, aunque eso no es lo mismo que estamos viendo.
-bueno, te sirve como repaso jeje – contestó alegremente la mayor de las Hirasawa porque Azusa había accedido.
Las chicas comenzaron a estudiar, en el circulo de Yui, Azusa y Mio; la mayor de las Hirasawa parecía distraerse con cuan mosca pasara volando o cualquier cosa que se le atravesara en el camino; por suerte tenía a las dos pelinegras para hacerle regresar a los estudios, y también le ayudaba no estar junto con Ritsu, ya que ambas juntas eran un dúo dinámico.
Por otro lado; Mugi le explicaba algunas frases en inglés a Ritsu, quien, más que ponerle atención a la tarea, rendía su mirada en los labios carmín de la rubia con cada palabra que pronunciaba en tanto leía aquel libro con escritos en inglés. Miraba sus orbes azules y brillantes, tan enfocados en la lectura, aspiraba aquel aroma a frutas que emanaba de su ropa y cabello; sentía el calor de la contraria, embobándose y deleitándose con la presencia de la tecladista.
-es tan linda… se ve realmente… linda y adorable… - pensaba Ritsu mientras Mugi prolongaba la lectura, desviándose de un momento a otro hacia la mirada de Ritsu para preguntarle si había entendido.
-¿Entendiste Ricchan? – preguntó Mugi sonriéndole amablemente; en cuanto Ritsu seguía sumergida en sus pensamientos. La tecladista no recibió respuesta por parte de la baterista; quien parecía ida por algo. Levantó una de sus manos agitándola por el frente del rostro del castaño, quien seguía anonado - ¿Ricchan? – preguntó con preocupación.
-es… tan linda… - decía Ritsu al tiempo que Mugi le hablaba.
-¿Quién… es linda?... – preguntó la tecladista confundida.
Azusa, Yui y Mio se percataron de la distracción y disparates de la baterista; quien seguía sin responder.
-¡Ritsu! – exclamó Mio tratando de regresar a la ojiambar al mundo exterior.
-¿eh? ¿Qué? – Después de un rato, Ritsu salió de su trance, teniendo a Mugi mirándole fijamente, y las otras tres expectantes -¿Por qué gritas Mio? – preguntó confundida.
-le decías linda a Mugi-chan – contestó Yui sonriendo inocentemente, Mio y Azusa miraron a Yui con el entrecejo fruncido al mismo tiempo.
-¿y-yo? – preguntó Ritsu sonrojándose de golpe, seguida por Mugi; quien bajó la mirada sonriendo nerviosa – n-no exactamente… - Ritsu no sabía qué hacer o decir, estaba en la mira de todos y aceptar que Mugi era linda; porque realmente lo pensaba… no sería muy cómodo, las burlas de Yui no cesarían y ella lo sabía – yo… lo siento… - contestó finalmente, lo que hizo que el semblante de Mugi se notara levemente deprimido. De ante mano sabía que Ritsu no diría que era linda… ese no era su estilo.
-bueno… sigamos estudiando Ricchan… - finalizó Mugi, regresando su vista a aquel libro.
Ritsu se dio cuenta de aquel cambio de expresión de la rubia; sintiéndose estúpida por eso, ¿Qué acaso no era tan fácil decirle que era linda? ¡En realidad pensaba que era linda, adorable, hermosa, tierna! Y un sinfín de cualidades y cumplidos que podría decirle, así que ¿Por qué no se lo decía y ya?... golpeándose mentalmente, asintió para seguir estudiando.
Yui, quien había presenciado todo junto con Mio y Azusa; se dio cuenta de la desilusión de Mugi, entendiendo más o menos la situación… lo cual todo quedó en teoría.
Después de un par de horas en la biblioteca, las chicas dieron por concluido el estudio. Azusa y Yui recogieron sus cosas; Mio regresó los libros que habían pedido, Ritsu y Mugi acomodaban sus cosas de la misma manera que la kohai y Yui.
-¿Azu-nyan? ¿Quieres que vayamos por un helado? – preguntó Yui inocentemente con una linda sonrisa en sus labios.
-creo que deberíamos seguir estudiando en casa – contestó Azusa.
-no tardaremos mucho, es que quiero uno y quería invitarte uno igual – insistió Yui.
-bueno… está bien – aceptó finalmente la gatita
-¡Azu-nyan! – Yui brincó emocionada por que Azusa había accedido.
-tranquila Yui-senpai – se quejó la kohai ante el abrazo asfixiante de Yui.
-Mugi… - habló la baterista en voz baja.
-¿sí? – contestó la tecladista con una sonrisa amable como las que solía gesticular.
-¿quiere q-que vayamos por… un café? – preguntó la baterista apenada.
-que sea un smoothie – contestó amablemente la rubia.
-claro jeje – contestó "el castaño" rascando su mejilla.
-ya regresé los libros, sólo queda seguir repasando algunas cosas; Yui, recuerda que al cubo, es el número multiplicado tres veces por la misma cifra del principio – explicaba la ojigris atentamente; mientras Yui asentía, al parecer entendiendo.
-oigan, nosotras vamos a… comprar algo de tomar – habló Ritsu para llamar la atención de todas – las veo mañana en la escuela; Azusa, te veo en la casa ¿de acuerdo? Yui cuídala bien – finalizó la ojiambar señalando a Yui con el dedo índice.
-¡claro que sí capitán Ricchan! – la mayor de las Hirasawa hizo un saludo de soldado.
-Mio-chuan… nos vemos mañana – se despidió la ojiambar guiñándole el ojo a la bajista, quien solo contestó con un simple monosílabo.
Mio veía a la baterista, quien comenzaba a alejarse con Mugi del lugar; de alguna manera le molestaba que Mugi se fuese con ella pero ¿Por qué?... ¿será porque acaso siempre había tenido toda la atención de Ritsu?... quiso gritarle a Ritsu y decirle que la esperara, que iría con ellas… pero su orgullo pudo más. Yui y Azusa miraban a Mio algo consternada de alguna manera, Yui entendía que Ritsu podría ser el punto de esa facción de la bajista.
-puedes venir con nosotras Mio-chan… - habló finalmente la guitarrista mayor sonriéndole con amplitud a la ojigris.
-a-ah… claro… - contestó Mio en un susurro.
De ésta forma, Yui y las dos pelinegras continuaron su camino, dejando ir a Ritsu y Mugi. En el camino, Azusa iba pensando que quizá le gustaría más pasar el rato con Ritsu, Mio solo iba pensando y Yui iba hablando, con la diferencia de ser casi ignorada.
En cuanto Ritsu y Mugi….
-detesto que se haya acabado el fin de semana – se quejaba la ojiambar con desgane.
-bueno, no es que hiciéramos muchas cosas, pero también me hubiese gustado que durara un poco más – contestó la rubia.
-fue divertido… hasta cierto grado, ni siquiera aprendí a patinar, sólo gané una golpiza – se quejó Ritsu sobando su mejilla.
-seguro que hiciste lo correcto Ricchan, defender a Azusa-chan fue muy lindo de tu parte – argumentó la rubia.
-gracias… pero… fuera de ser un gesto lindo, estoy segura de que lo haría por cualquiera de ustedes; no dejaría que nadie les hiciera daño, ni a ellas… ni a ti… - contestó Ritsu con una sonrisa cálida y tratando de no sonar tan cursi… solo atenta.
-gracias… Ricchan… - contestó la rubia contemplando aquel lindo semblante del chico que caminaba a su lado - ¿dices que no aprendiste a patinar? – preguntó la rubia teniendo una idea.
-lamentablemente no ¿Por qué? – preguntó Ritsu con incredulidad.
-bueno, yo te puedo enseñar – Mugi sonrió con amabilidad.
-¡¿enserio?! – preguntó Ritsu con asombro.
-claro…
-¡gracias Mugi! Siempre eh querido aprender a patinar, pero nunca eh tenido la oportunidad.
-bueno, ¿Qué te parece si comenzamos hoy con unas simples clases? – preguntó la rubia con entusiasmo.
-¿estás segura? – preguntó Ritsu algo dudosa, y la tecladista asintió.
-ven, sígueme – mugi tomó de la mano al castaño y comenzó a caminar, llegando a un parque.
-¡espera! ¡Este es el sitio de ayer! – exclamó Ritsu algo temerosa, mirando a los lados, pensando que posiblemente aquel tipo de ayer podría estar ahí.
-no te preocupes Ricchan, no pasará nada, yo estoy aquí – hablo la rubia para animar al castaño.
-eso espero… - contestó Ritsu con resignación.
La tecladista y la ojiambar caminaron hacia el señor que rentaba los patines, quien miraba a Ritsu con los ojos entre cerrados; pensando que era un pícaro por ir hoy con Mugi y un día antes con Azusa.
-¿Cómo le haces muchacho? – preguntó el señor después de entregarles sus patines y Mugi de haberse alejado de ahí, con la intención de saber cómo podía Ritsu salir con dos chicas al mismo tiempo.
-¿Cómo le hago de qué? – preguntó el ojiambar incrédulo.
-¡ah! Ya veo… eres un chico sin memoria jeje – el señor intuía que Ritsu fingía sobre no saber, y realmente no carburaba lo que le quería dar a entender aquel tipo.
-gra-gracias… - contestó Ritsu alejándose del puesto con los patines puestos.
-¿lista? – preguntó Mugi haciendo algunas acrobacias con los patines.
-¡wow! Eres realmente buena – alabó la baterista.
-gracias, aprendí a patinar sobre hielo cuando tenía seis años; pero la base eran los patines de ruedas – explicó la rubia con simpleza.
-ya veo… - Ritsu estaba anonada.
-bueno, pero venimos a que aprendieras Ricchan; mira sígueme – la tecladista tomó las manos del chico, comenzando a guiarlo por el lugar – no es muy difícil, te soltaré cuando estés lista.
Ritsu sintió el contacto de sus manos con las de Mugi, lo que hizo que su pulso se acelerara y las mejillas se sonrojaran. Tragó saliva en seco para controlarse, pues comenzaba a sudar y sentirse nerviosa, lo cual no le ayudaba mucho para equilibrarse mientras estaba "patinando"
-contrólate Ritsu, tu puedes hacerlo… - Ritsu se daba ánimos y motivación para no arruinar el momento.
-¿ves que sencillo es? – preguntó la rubia sonriéndole con carisma sin soltar sus manos.
-e-eso creo… - contestó nerviosa la baterista – creo… que ya puedo andar sola… - aunque Ritsu no podía equilibrarse muy bien aun, se soltó de Mugi; no muy convencida del todo, pero necesitaba relajarse un poco, nunca nadie en su vida había logrado que se pusiera nerviosa o tímida como la ojiazul lo lograba. Luego de soltarse del agarre de Mugi, Ritsu comenzó a andar, logrando mantenerse firme, lo que le causó algo de emoción - ¡mírame Mugi! ¡Lo logre! – Gritaba el castaño emocionado - ¡qué fácil es! – alardeaba dando pequeñas vueltas y deslizándose. Tan feliz estaba de su logro, que no se fijó que había una pequeña piedra en el suelo, atorándose en las pequeñas ruedas de los patines -¡ah! – exclamó antes de sentir la caída; pero antes de caer, Mugi se dio cuenta del descuido del chico, corriendo en su auxilio.
-¡Ricchan cuidado! – gritó Mugi corriendo hacia Ritsu, quien le jaló por inercia de su blusa, ocasionando que ésta cayera encima de "él".
Las miradas de la baterista y la tecladista se encontraron en cuestión de segundos. Ritsu contemplaba aquellos orbes azules que tanto le gustaban, y Mugi avistaba los orbes color miel de la baterista. Esos orbes que tenían un brillo de inocencia que tanto le gustaban, aquellos ojos ámbar que deslumbraban con una calidez como el sol; mientras aspiraba el aroma a vainilla que aún conservaba el "chico", ambas sentían el tibio aliento de una con otra, sus mejillas estaba sonrojadas y ambas tragaban saliva en seco.
-siento… no haberlo dicho antes… pero… en realidad eres muy linda… Mugi… - habló finalmente Ritsu sonriendo apenada y mirando fijamente a la tecladista; quien al escuchar aquellas palabras salir de los labios de Ritsu, sintió que el corazón se le detuvo y sus mejillas se sonrojaban con fervor.
Ritsu se levantó para que la chica no estuviese en el suelo con las miradas de todos los curiosos que presenciaron la caída de ambos; pues aunque quisiera estar así con la rubia, debía ser cuidadosa de que la gente no pensara mal. La baterista ayudó a la rubia a levantarse, quien seguía un tanto apenada por las palabras de Ritsu.
-gracias… Ricchan… -contestó la ojiazul con pena.
-definitivamente soy un asco en el patinaje, dejemos las clases hasta aquí ¿te parece? – habló la ojiambar sonriendo, y mugi asintió.
Entregaron los patines y retomaron su camino hacia los smoothie; comprando uno para cada quien y disfrutándolo bajo la sombra de un árbol en aquel parque. Al parecer platicaban plácidamente, mientras algunas aves condimentaban el ambiente con sus finos cantos, el atardecer le daba el toque romántico a la situación, el viento jugaba con los largos, sedosos y rubios cabellos de la tecladista, quien con elegancia los acomodaba y Ritsu contemplaba aquel momento tan lindo a lado de su amada oujo-sama…
-¿una flor para la linda señorita? – se acercó un tipo con varias rosas en mano, ofreciéndole a Ritsu para quien creía que era su novia.
-oh, no somos_
-¿te gusta alguna? – Ritsu interrumpió a Mugi, quien estaba a punto de negar que eran novios ante el vendedor.
-¿Ricchan?... – la tecladista miró sonrojada a la baterista.
-si te gusta alguna… no hay problema… - habló tímidamente la ojiambar.
-pero… yo…
-deme la de color rosa – Ritsu escogió una rosa del mismo color, y le pagó al señor; quien se marcó después de obtener su propósito – toma – Ritsu extendió su mano hacia Mugi, entregándole la rosa con una sonrisa plena y su un leve sonrojo en sus mejillas.
Mugi no podía creer que la mismísima Ritsu Tainaka, le estuviese regalando una rosa; no podía creerlo porque Ritsu no acostumbraba a ser cursi con nadie, inclusive con Mio, después de conocerla desde pequeñas. Se preguntaba así misma si estaba soñando… Ritsu le había hecho un cumplido y le estaba regalando una rosa… eso era demasiado.
-gra-gracias… Ricchan… - Mugi tomó la rosa gustosa ante aquel lindo detalle de la baterista; quien por dentro estaba muriéndose de pena.
-n-no es n-nada… es solo q-que quería regalártela… el color es muy lindo… - contestó Ritsu sintiéndose estúpida por no saber que más decir; nunca antes se había enamorado así que ¿Cómo debía reaccionar?
Las chicas estuvieron platicando un rato más, ya había comenzado a anochecer y Mugi debía volver a casa, mañana tendrían escuela y debían dormir temprano. Comenzaron a caminar a la estación del tren, donde Mugi tomaba su tren de regreso, el cual no tardó demoró mucho en pasar.
-ya llegó el tren – habló Mugi alistándose para despedirse de la baterista.
-eso veo… - contestó Ritsu haciendo una leve mueca, lo que no pasó desapercibido por la tecladista.
-jeje mañana nos veremos en la escuela, no pasa nada – dijo Mugi sonriendo amablemente.
-ah… sí, sí losé – contestó Ritsu tratando de restarle importancia al asunto por pena.
-bueno, nos vemos mañana Ricchan… - Mugi se acercó a la baterista, parándose de puntas para depositarle un beso en la mejilla. En ese momento, Ritsu recordó el beso que le había dado Azusa un día antes, llegando a la conclusión de que… éste tenía otro significado. El beso de Mugi hizo que su corazón latiera acelerado, su pulso se disparara, de congelaran las ideas sintiendo que sus mejillas se ruborizaran a morir. El beso de Mugi, le hacía sentir una cálida sensación en el pecho y una enorme emoción por brincar de alegría… eso era amor…
Mugi subió al tren, diciendo "Adiós" con una de sus manos, mientras veía por la ventana. Ritsu imitó aquel gestó de la tecladista, con la diferencia de que parecía estar estática y tocando la mejilla que la rubia había besado. El tren se alejó finalmente y Ritsu se quedó perpleja aun después de que Mugi se había ido.
-… me besó… - musitó Ritsu para sí misma con la mirada perdida aun frotando su mejilla - … ella… me besó la mejilla… - repetía Ritsu sonriendo lentamente como hipnotizada - ¡ella besó mi mejilla! – exclamó dando unos brincos donde estaba parada repitiéndolo varias veces con alegría.
Mientras Mugi iba en el tren, recordando aquellas palabras que la castaña le había dedicado; aferrándose en un delicado abrazo a la rosa que Ritsu le había regalado, la olía con delicadeza y miraba con un brillo especial en su mirar.
-Ricchan… - musitó para ella, mirando hacia afuera de la ventana y sonriendo con alegría, sintiendo una fuerte emoción en su pecho.
….
NOTAS FINALES: ¡loving you! It´s easy cuz your beautiful, make the love with you, is all I wanna do loving you is more tan just a dream come true! Waaaaah! Esa cancion me inspira en mis cursileradas jajaja escuchenla, esta muy Buena se llama LOVIN' YOU – MINNIE RIPERTON la canta *w* awwww jaja ok ya.
Bueno, aquí el noveno capitulo de éste humilde fic T.T pueden regalarme un REVIEW que les cuesta, ni siquier deben tener cuenta kjahkjah ok ya.
Bueno, sin más que decir, arigato a los que me leen *w* los amo!
Sayonara!
Hakuna matata!
