NOTAS: hello everybody, espero que tengan un lindo día :3 acá en Cancún llueve a cantaros, déjenme decirles que la lluvia me inspira; así que aprovechando esa fluidez de inspiración les adelanto éste capítulo ;) espero que les guste.

Enjoy!

K-ON! Y SUS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, ESTE FANFIC NO ES INTENTO DE LUCRO.

ARIGATOGOZAIMASU.

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Por las húmedas calles de aquella ciudad, se veía caminar a un castaño que se tambaleaba felizmente; mientras silbaba "What a wonderful world" debajo de aquel firmamento bañado por aquellos pequeños astros que junto a la brillante y enorme luna, iluminaban la tranquila noche con su tenue luz acompañando el ambiente con una suave brisa nocturna, firmamento que contemplaba con cierto brillo risueño en su mirar.

Su rostro mostraba distracción y de sus labios dejaba escapar de vez en vez, un leve suspiro para después sonreír tiernamente, recordando el delicado e inocente beso que la oujo-sama le había regalado hace unos instantes atrás.

¿Podría ser mejor el día?... su corazón latía rápidamente y se detenía al mismo tiempo al recordar lo linda que se veía Mugi ese día bajo aquel árbol, que junto al atardecer, el viento jugaba a acariciar los rubios y largos cabellos de la tecladista. Sintiendo una emoción en su pecho y una sensación de calidez en su interior; sonreía cómo "tonto" aquel castaño que soñaba con que algún día, los delicados y suaves labios de la ojiazul… rosaran con los suyos.

Sabía que aquel beso pudiese ser como afecto de amistad, ¿pero a quien le importaba el significado en ese momento?... fue realmente lindo. Por más insignificante que pareciera un gesto cariñoso de Mugi hacia Ritsu… para la ojiambar lo era todo. La baterista caminaba feliz y distraídamente por las calles de su ciudad, deambulando de un lado a otro, sonriendo y conteniendo aquella inquietud de poder gritar que amaba a la rubia, aunque fuese demasiado rápido para dar por ganada la batalla; quería realmente hacerlo, realmente gritarlo, expulsar sus sentimientos; que en esos momento… salían a relucir por su simple gesto de estupidizada.

Finalmente llegó a donde se dirigía desde un principio; a la casa de la gatita, quien le esperaba despierta aun en la sala de la casa. La puerta de la casa de los Nakano se abrió lentamente, dándole paso a un risueño y distraído chico de ojos color ámbar.

-¡Ritsu-senpai! ¡Por fin llega! – exclamó la kohai, sacando de sus pensamientos al "chico" que venía entrando, levantándose del sofá donde esperaba a la baterista.

-¿Eh?... ¡Azusa! ¡¿Qué hay?! – preguntó la ojiambar sonriendo plenamente, con aquel mismo brillo en su mirar y casi brotando felicidad por los poros. Azusa no era tonta en lo absoluto; así que de inmediato se dio cuenta de la felicidad y buen humor; más que de lo común, que había en la mirada y voz de Ritsu.

-es algo tarde… comenzaba a preocuparme por usted… - contestó Azusa sonriendo con el entrecejo fruncido.

-¡ah! Tejeje no te preocupes, estoy aquí ¡estoy bien! – contestó Ritsu soltando un suspiro y sonriendo ampliamente.

-eso es bueno… y… ¿Cómo le fue con Mugi-senpai? – preguntó la kohai, sabiendo que la última persona con la que vio a Ritsu fue con la tecladista, intuía que eso tenía algo que ver con la felicidad absoluta de la ojiambar.

-¡¿Mugi?! – Ritsu abrió sus ojos con sorpresa y aun sonriendo – bueno… pues… realmente bien… - argumentó con la mirada ilusionada y sonriendo ladina.

-vaya… que bien – contestó Azusa sonriendo forzosamente – se nota que tuvo un buen día realmente… entretenido… - argumentó tratando de sacarle un poco de información sobre su "salida" con la rubia.

-¿mmmh? Pues… sí – contestó Ritsu con inocencia – intentó enseñarme a patinar ¡¿puedes creerlo?! Jaja – Ritsu hablaba con emoción y sonriendo plenamente, recordando su caída con la ojiazul, lo que ocasionó que se sonrojara levemente – no aprendí, pero Mugi es una buena profesora… - finalizó con tono tranquilo y soltando un suspiro inevitablemente.

-¡vaya! Qué bien… - contestó la kohai, notando aquel sonrojo en las mejillas de la baterista – y por cómo lo dice, parece que… estuviese… enamorada… - finalizó la gatita tratando de ver la reacción de Ritsu; la cual volteó a verla con impresión.

-¿e-enamorada? – Preguntó tartamudeando - ¿tan obvia soy? – Se preguntaba en sus adentros - ¡claro que no! Tejeje q-que cosas dices Nakano – negó rascándose la nuca y poniéndose nerviosa por temor a ser descubierta por la guitarrista menor – que locuras tejeje y que cursi – reiteró negándolo una vez más.

-Ritsu-senpai… ¿Cómo puede saber que no? – preguntó la kohai con curiosidad.

-¿mmmh?... b-bueno… p-pues porque ¡no me siento así! jeje – contestó con nerviosismo mirando hacia los lados sin mover la cabeza.

-¿no? – insistía la kohai, cada vez con más interés. En sus adentros, tenía la intuición de que Ritsu se ponía cada vez más nerviosa mientras más profundizaba sobre ese tema - ¿cómo lo sabe? ¿Cómo sabe que no podría sentir amor? – preguntó una vez más.

-b-bueno, porque n-no veo corazones y eso jeje – bromeó tratando de zafarse de la situación.

-¿y cómo se siente estar enamorado?... – preguntó la gatita con pena.

La pregunta tomó desprevenida a la baterista; quien abrió sus ojos de golpe, quedando perpleja y sin saber; más bien, negándose a querer contestar esa pregunta.

-ah… - Ritsu soltó un suspiro cansino y sonrió ladina, tomando a Azusa de la mano para así; ambas sentarse en el sofá más grande de la sala – Azusa… exactamente… jamás me eh e-enamorado… - las mejillas de Ritsu se sonrojaban al hablar sobre ese tema tan cursi para su opinión – pero… yo creo que… e-estar enamorado… - la ojiambar hizo una pausa para acomodar sus ideas y no sonar tan cursi, o al menos decirlo de una manera simple – yo… creo que, cuando realmente estas e-enamorado… te emocionas al ver a esa persona…te apena cuando está a tu lado… cuando te mira… te pones nervioso… le extrañas cuando no está contigo… cuando está a tu lado… no quisieras que ese momento termine… cuando su mano y la tuya se rozan… el tacto es simplemente… mágico…mirarle a los ojos te hace… ver lo linda que puede ser su alma… suspiras como si tuvieses problemas respiratorios cada vez que su recuerdo llega a tu mente… te la pasas pensando que estará haciendo… y si acaso… también piensa en ti…cualquier gesto cariñoso, por diminuto que sea, y te lo dedique… te hace sentir la persona más afortunada y feliz del universo…sueñas con él… o ella…sonríes cómo estúpido todo el tiempo cuando le miras y viceversa … cuando te habla, no sabes que contestar… y lo más importante… no tienes ojos para nadie más porque… simplemente… esa persona se vuelve tu mundo entero… - la ojiambar tenía su mirada serena, el tono de su voz era tenue, sus mejillas tenían un leve carmín y soltaba alguno que otro pequeño suspiro; mientras Azusa le miraba y escuchaba atentamente ante aquella detalla explicación, que Ritsu le daba, basándose en los sentimientos que la oujo-sama del club le hacía sentir.

-vaya… - Azusa miraba al castaño con ilusión, pues no sabía que su senpai podría llegar a ser tan… "romántico" –eso es… realmente lindo… - finalizó la kohai sonriendo con calidez.

-bueno… en parte Mio me habla de esas cosas tejeje… si alguna vez sientes algo así, créeme que estarás enamorada – finalizó Ritsu sintiéndose ridícula por lo que acababa de decir, pero Azusa lo ameritaba, aun era pequeña y merecía una buena explicación.

-gracias Ritsu-senpai… puede llegar a ser realmente dulce cuando se lo propone – Azusa esbozó una sonrisa ladina.

-¡bueno! No es que lo sea, pero creo que todos estos años a lado de Mio me contagian su "cursilería" – contestó la baterista con sorna levantándose del sofá, seguida de la kohai.

-aunque pienso que parte de usted podría sentirlo – Azusa sonrió una vez más, sincerándose ésta vez con su senpai, a quien estrujó en un tierno abrazo, tomando por completo en descuido a la baterista – gracias por haber pasado éste fin de semana conmigo… es bueno tener compañía de vez en cuando… a pesar de algunos incidentes, me eh divertido bastante Ritsu-senpai… - el tono de voz de la kohai era meloso y cada vez se acurrucaba más entre los brazos de Ritsu, quien correspondía al abrazo torpemente.

-bu-bueno… no es precisamente todo gracias a mí… yo debería agradecer… pero gra-gracias – contestó la ojiambar con nerviosismo – cre-creo que deberíamos ir a dormir… mañana hay escuela temprano, no quiero llegar tarde a mi "primer día" – bromeó la ojiambar, retirando lentamente a la kohai del abrazo. La cual sólo asintió con una sonrisa carismática.

- eso es cierto… buenas noches Ritsu-senpai… - la gatita besó la mejilla de Ritsu como ya lo había hecho antes, subiendo a su habitación con tranquilidad, dejando a Ritsu en la sala algo pensativa.

-¿Qué demonios acaba de pasar?... – se preguntaba en sus adentros la baterista tocando la mejilla que Azusa había besado. El tierno beso de Azusa se sentía cálido e inocente, pero no despertaba las mismas sensaciones que el de la tecladista. El beso de Azusa era más bien… infantil y cariñoso… cariñoso cómo amigas. El beso de la gatita se sentía tierno, era cierto; pero no le hacía sentir que el pecho le palpitara rápido, su pulso no se disparaba, no le daban ganas enormes por gritar ni brincar de emoción, no le hacía querer probar los labios de la kohai, tampoco le hacia sentir emociones que serían cursis de describir. Aunque anteriormente pensó que Azusa era linda y cariñosa, cosas que no negaba… simplemente no le ocasionaba las sensaciones y emociones que Mugi le hacía vivir por primera vez; llegando a la conclusión de que Azusa era una niña cariñosa a la que siempre le daría su amistad incondicionalmente… y Mugi… Mugi era la chica que le había robado el corazón… exactamente no podría tener ojos para nadie más… más que para su amada oujo-sama.

La baterista sonrió ladina y comenzó a subir las escaleras para ir a dormir. Se dio una ducha y luego se acostó pensando en lo bien que se la había pasado. Sus ojos comenzaban a cerrarse por el sueño que la vencía, cuando su celular comenzó a vibrar. Lo tomó para ver quién era, y su corazón brincó de emoción.

"Buenas noches Ricchan, que descanses… :)"

Era un mensaje de la tecladista, era simple; pero Ritsu sonrió ampliamente ante aquellas simples palabras, que fuera de ser sólo simples… eran especiales de algún modo.

"buenas noches Mugi O/O que descanses…" – contestó la baterista, para minutos después quedarse entre los brazos de Morfeo.

Mientras Ritsu dormía plácidamente en la habitación de los padres de la kohai; ésta se encontraba acostada sobre su cama mirando fijamente al techo, recordando las palabras que Ritsu le había dicho sobre "Estar enamorado". Pensaba en Ritsu, y en lo que le hacía sentir al estar a su lado, lo que sentía cuando le veía con alguien más; por ejemplo, este día, cuando se fue con la rubia; ciertamente le molestó, y le desagradaba la idea de que Ritsu pasara más tiempo con alguien más… pero… ¿desde cuando había pasado eso?... nunca había visto a Ritsu como algo más que amiga y compañera de banda… ¿se estaría enamorando de la baterista?... su rostro se sonrojó bastante, y sintiéndose torpe, se escondió debajo de sus sabanas; pero recordó que Ritsu había dicho que cuando sus manos rozaban, era algo mágico, que cuando estaban juntos, no querría que eso terminara… y de cierta manera, comenzaba a sentir eso cuando estaba al lado de la ojiambar.

Sentándose sobre la cama; se quedó meditando por un par de minutos… ¿Por qué se sentía así?... ni siquiera habían pasado tiempo suficiente o razonable como para creer que estaba enamorándose de la baterista.

Se levantó de la cama poniéndose sus pantuflas, y comenzó a caminar cautelosamente hacia la habitación de sus padres, donde yacía durmiendo la castaña. Observó la tranquilidad con la que la ojiambar dormía, y esbozando una sonrisa ligera, se acercó a ésta tan solo para arroparle. Tomando una sabana de la cama, arropó al "castaño" llegando hasta sus hombros, donde quedó algo cerca de su rostro, y contemplando la vista de éste al dormir; desvió ligeramente su mirada hacia los labios de la baterista. Acercándose tan solo un poco a éste, mordió su labio inferior, pensando si era buena idea, robarle un beso a la ojiambar. Envuelta por la curiosidad, y aquellos sentimientos que consideraba "amor" hacia Ritsu, se acercó lo suficiente a la ojiambar. Casi a punto del roce de labios, retirándose un poco el flequillo para que no tocara con el rostro de Ritsu, se detuvo por un par de segundos mirando con las mejillas sonrojadas que estaba tan cerca de su senpai, que justamente sentía la respiración tibia de ésta, y acercándose cada vez más… logró dar aquel roce de labios que había deseado.

Ritsu se movió un poco, pero sin despertar, por el contacto de labios entre la kohai y ella y sin darse cuenta, esbozó una sonrisa ligera; provocando que Azusa retrocediera tapándose la boca por la impresión y para no hacer ruido, quien al ver la sonrisa de Ritsu, no pudo evitar sonreír y sentirse extasiada y feliz.

-Mugi… - musitó entre sueños la baterista aun sonriendo, después de aquel simple beso que Azusa había creado.

La sonrisa de Azusa se borró automáticamente de sus labios, al escuchar que después del roce de labios; Ritsu susurrara el nombre de la tecladista, aunque quizá no esperaba que dijera el suyo… tampoco esperaba que dijera el de alguien más… mucho menos el de la rubia.

El semblante de Azusa se vio totalmente decaído, y bajando la mirada lentamente; bajó con la misma lentitud sus manos, con las que cubría su boca. Sintió en su pecho que algo se partía, y sintiéndose estúpida por haber hecho lo que hizo, salió rápidamente de la habitación, llegando rápidamente a la suya tirándose sobre su cama y arropándose con velocidad entre las sabanas. No pudiendo contener ese sentimiento de rechazo, dejó caer unas cuantas lágrimas que sus ojos exigían y su corazón resentía.

La gatita estuvo llorando un poco más de media hora, hasta que finalmente entre lágrimas, sollozos y arrepentimiento… se quedó dormida.

La noche pasó lentamente, hasta que por fin amaneció, dándole paso a la calidez del sol en aquella mañana tan fría. Ritsu se levantó y comenzó a cambiarse, feliz porque vería a Mugi toda la semana y triste porque tendría que ir a clases y porque tenía un nuevo problema… donde quedarse, ya que los padres de la gatita llegaban ese día de viaje.

Por otro lado; Azusa se levantó con los ojos algo irritados por haber llorado en la noche. Se metió al baño y se dio una larga ducha, tratando de aclarar su mente y sentimientos, tratando de olvidar lo que había pasado la noche anterior.

-¡buenos días Azusa! – saludó Ritsu enérgicamente a la kohai, quien ya había bajado a la cocina para desayunar una simple taza de café.

-buenos días… - saludó la gatita sin mucho ánimo.

-yo también odio los lunes – dijo Ritsu con sorna, creyendo que tal vez por eso la gatita estaba así, la cual no contestó - ¿estás bien? – preguntó la ojiambar al ver tan negativa actitud de la kohai.

-ah… si, sólo tengo sueño… - contestó Azusa con desgane.

-si tú dices… - Ritsu frunció el ceño sin estar convencida del todo por la actitud de Azusa.

Sin decir más; Ritsu y Azusa salieron de la casa camino a la escuela. Azusa iba completamente distraída y en silencio; en tanto a Ritsu, iba mirando con preocupación la distracción que abstraía a la kohai, quien una noche antes, estaba completamente normal.

-¿Qué le pasa?... – se preguntaba la baterista en sus adentros con preocupación mientras miraba extrañada a la gatita, quien iba sumamente seria… y deprimida.

-¡Azusa! ¡Mira, bigote! – Ritsu se puso parte de su flequillo sobre su boca, aparentando tener bigote, para tratar de animar a la kohai.

Azusa le miró con seriedad, y sin gesticular facción alguna; volvió su mirada al camino. Ritsu al notar aquel gesto de la gatita; dejó de intentar animar a Azusa, limitándose a seguir caminando en silencio y pensando ¿Qué le había pasado a la kohai?... ignorando el beso que ésta le había dado la noche anterior.

Después de un rato, llegaron finalmente a la escuela; donde se toparon a Mio y Yui llegando junto con ellas.

-¡Azu-nyan! ¡Ricchan! – saludó Yui desde lejos, que venía acercándose con la bajista.

-¡Hey Yui, Mio! – saludó la ojiambar con emoción; mientras que Azusa sólo esperaba la llegada de la guitarrista y la bajista.

-buenos días Yui y Mio-senpai… - saludó Azusa con seriedad.

-¿estás bien Azu-nyan? – preguntó con preocupación la mayor de las Hirasawa al ver la facción insípida de la kohai.

-si… solo es sueño…

-seguro que Ritsu no dejaba de hacer ruido – Habló Mio reprimiendo a la baterista.

-¡¿Qué?! Si yo me dormí temprano – contradijo la baterista exaltándose.

-bueno, es que eres muy ruidosa – contestó Mio con sorna.

-no es cierto – contradijo Ritsu.

-si lo eres Ricchan – habló Yui uniéndose a la conversación.

-¡mira quien lo dice! – replicó Ritsu haciendo mohín.

Mientras Mio y Yui acusaban a Ritsu de ser tan ruidosa, se aproximaba a ellas la profesora Sawako con unos papeles en mano.

-Ricchan – habló la sensei llamando la atención de las cuatro chicas.

-¡Sawa-chan! – exclamó Ritsu.

-toma – la sensei le entregó una hoja con su nuevo nombre y su permiso para tomar clases en lugar de la baterista original – no supe que nombre ponerte, así que dejo que lo escojas – argumentó sonriendo. Ritsu recordó el nombre que le había dicho a Ui, simplemente no podía cambiarlo por otro, así que optó por usar el mismo.

-será Richard – contestó Ritsu con simpleza.

-que original – hablaron Yui y Mio al unísono rodando sus ojos en gesto de desilusión.

-no es mi culpa, no puedo poner otro, le eh dicho a Ui que así me llamo – contestó la baterista haciendo mohín y cruzándose de brazos.

-bueno Ricchan, recuerda que debes actuar como que no conoces a nadie, y no meterte en problemas, ya que yo soy quien te autorizo el permiso de venir en lugar de Ritsu, de quien supuestamente eres "primo" ¿de acuerdo? – Habló la sensei con amabilidad –de hacer lo contrario haré que lo pagues de la manera más cruel que se me ocurra – argumentó Sawako con su estruendosa voz.

Ritsu asintió rápidamente; mientras Yui se escondía atrás de Mio por la expresión de la sensei.

-bueno, eso es todo, las veo en clases chicas – la profesora recobró la postura de "chica dulce" y se marchó del lugar.

-bueno, vayamos al salón, no podemos llegar tarde – habló Mio con seriedad, así todas comenzaron a avanzar y dirigirse a sus respectivas aulas.

-¿Qué tendrá Azu-nyan?... –se preguntaba Yui mirando de reojo a la gatita quien aún permanecía callada y con su mirada distraída.

NOTAS FINALES: ¡yosh! E aquí el décimo capítulo de éste fic :3 espero que les haya gustado ^^estuvo algo corto, pero es que no quise alargarlo, siento que fastidia un poco e.e'

Bueno, si más que decir, me retiro, los leo en los REVIEWS no les cuesta nada -3- flojos kjahkjah ok no, es broma :) bueno es todo.

Sayonara y

Chao, chao!