NOTAS: ¡hola! ¡Hola! Antes que nada, perdón por no actualizar en éstos días, cabe mencionar que eh estado ocupada… o más bien… flojeando y jugando Xbox xD es que entiendan, pasar Tekken 6 en campaña es realmente estresante, agobiador y sumamente difícil ¡LoL! Sin contar que me distraigo y que algunas veces… no a quien engaño, eh estado jugando Xbox todos estos días, Naruto ninja storm 3 es una sensación.

Quería explicarles algo… no sé por dónde comenzar, pero comenzaré por el principio (si ya sé, idiota soy) bueno, el punto es que eh leído sus bellos REVIEWS que les agradezco porque me motivan a seguir… ya sé que el Summary dice que es un "MUGITSU" y pareciera que es un AzuRitsu, porque los capítulos anteriores han hablado del fin de semana que pasaron juntas; bueno, ustedes dirán "fuck autora, no vemos acción entre Mugi y Ritsu ¿Dónde fuck está tu Mugitsu?" bueno, por eso les dije que era una historia larga T.T es un "Harem" para que me entiendan, pienso que es más divertido; no sé, quizá todo a su tiempo, además de que si hay un Mugitsu muy rápido, perdería el sentido, por eso les pido paciencia, todo se dará a partir de éste capítulo, tan sólo quería ponerle emoción y drama al fic pero ustedes me ven feo

Bueno, dejando de lado mi complejidad, sólo quería decirles eso, gracias por sus reviews a mis fieles lectores, y tengan en cuenta de que cada opinión está siendo tomada ¡Yeah! No se me achicopalen ¡LOL¡ bueno, lean, lean ya me callo :)

K-ON! Y SUS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, ESTE FAN FIC NO ES INTENTO DE LUCRO.

.

Las tres chicas y el castaño caminaban por los pasillos de la escuela dirigiéndose a sus respectivos salones de clases. La kohai, quien seguía pensativa desde la mañana, se detuvo cuando llegó al pasillo que conducía a las aulas de los segundos grados.

-las veo a la hora del almuerzo… - Azusa se retiró del lugar sin darles oportunidad a sus senpais de decirle por lo menos "nos vemos". Todas miraron con incertidumbre la actitud y estado de ánimo de la gatita, quien se encontraba más callada de lo normal.

-¿Qué le pasará a Azu-nyan? – preguntó la guitarrista mayor.

-Ritsu ¿ahora qué hiciste? – reprendió Mio mirando con culpabilidad a la baterista.

-¡¿eh?! ¡¿Yo?! ¡Nada! Aunque cabe mencionar que ayer estaba normal, es bastante raro que esté tan deprimida – contestó la ojiambar entre quejidos y pensativamente.

-¿Por qué será que no te creo?...

-es enserio Mio, yo no hice nada, no sé porque crees que tengo algo que ver, yo tampoco lo entiendo – argumentó Ritsu tratando de librarse de las acusaciones de Mio, quien le miraba con intriga.

-bueno, más tarde hablaré con ella, quizá me comente algo – finalizó Mio dándole un último vistazo a la gatita quien entraba a su salón.

El castaño y las dos chicas caminaban hacia su salón después de dejar a la kohai en el suyo, mientras platicaban de cualquier cosa, pero el llamado de una voz femenina bastante familiar para ellas, detuvo su avance.

-¡Ricchan! Espera - gritaba la sensei caminando a paso acelerado hacia donde estaban las chicas y el ojiambar.

-¿mmmh? ¿Sawa-chan? – volteó Ritsu frunciendo el ceño al igual que Yui y Mio.

-Ricchan, quería hablar contigo sobre… tus papeles… a solas – la profesora miró de reojo a las acompañantes del castaño, como esperando que educadamente se alejaran después de aquella indirecta.

-¿mmmh? ¿Papeles? – Ritsu volteó a ver a la bajista quien levantó las cejas torciendo levemente la boca en gesto de no saber a qué se refería Sawako y Yui sólo se encogió de hombros con el mismo gesto que Mio – bueno… está bien – finalizó la baterista con rareza – las veo en el salón chicas – así la bajista y la mayor de las Hirasawa se alejaron con cierta curiosidad del lugar, pero le restaron importancia en poco tiempo - ¿Qué pasa con mis papeles Sawa-chan?

-en realidad… no es sobre eso, más bien… quería pedirte un favor - contestó la sensei con algo de trabajo.

-¿mmmh? Claro Sawa-chan, después de lo que ah hecho por mí, lo que sea.

-bueno… verás – la sensei no terminó de hablar, cuando el timbre de inicio de clases comenzó a sonar - ¡maldición! –se lamentó en sus adentros.

-¡oh no! La campana, ¡llegaré tarde! – exclamó el ojiambar con sorpresa.

-no te preocupes, vamos, te llevaré a tu aula – contestó la profesora con cierto desgane.

-¿Qué pasa con lo que me quería decir? – preguntó Ritsu mientras caminaba con la sensei hasta el salón de la baterista.

-te lo diré saliendo de clases, te veo en la salida – finalizó la profesora con una sonrisa ligera.

-de acuerdo…

La profesora Sawako y Ritsu arribaron al salón de clases de la ojiambar, el cual ahora sería su "nuevo" salón, puesto que se supone era "el alumno nuevo".

-espérame aquí – la profesora se asomó a la puerta del aula, donde se encontraba un profesor dándole inicio a su respectiva clase.

-profesor Yakushi, buenos días – saludó con cortesía la profesora adentrándose al aula.

-buenos días profesora Yamanaka – el profesor devolvió el gesto con amabilidad. Sawako se acercó al profesor, y comenzó a hablar con él en voz baja, sólo para que se escucharan entre ellos; mientras la sensei hablaba, el profesor sentía con rapidez, hasta después de un par de minutos, por fin se alejó del sensei.

-bueno chicas, antes que nada buenos días – saludó la profesora con amabilidad – quería comunicarles, que un nuevo alumno se une a nuestro circulo escolar, espero que ustedes le den la bienvenida y sean amable con él, puesto que solo estará con nosotros por dos semanas. Verán, Tainaka-san en éstos momentos se encuentra enferma, por lo que no podrá asistir a clases durante un tiempo, así que para que no se atrase en sus estudios en ésta semana de exámenes; se le dio la opción de que un familiar viniese a tomar las clases por ella, no es caso de preferencia, yo eh supervisado su caso y en realidad está muy enferma. Seré yo quien le asigne los exámenes en persona, pero su familiar estará presente en nuestro colegio para cubrir las faltas de Tainaka-san – la profesora explicaba brevemente el caso de la baterista, encubriendo lo que realmente sucedía – bueno, sin más que decir por ahora, démosle una cordial bienvenida a nuestro nuevo compañero – la profesora se asomó a la puerta, haciéndole una señal al castaño que esperaba afuera un tanto nervioso; aunque no era la primera vez que estaba en ese salón, y conocía a cada una de sus compañeras, presentarse como un chico era… bastante incomodo entre puras mujeres.

Ritsu entró tímidamente, tratando de ser normal.

-ho-hola – saludó el castaño, un tanto nervioso por las miradas curiosas de sus compañeras, eso era de esperarse, puesto que era un colegio de chicas, las cuales comenzaron a susurrar entre ellas; algunas le miraban con curiosidad, otras más con timidez y no faltaba la que comenzara a desnudarlo con la mirada.

-¿alguna presentación por favor? – sugirió la profesora amablemente.

-me llamo Richard…_

-¡más fuerte no se escucha! – gritó Yui desde su asiento, ya que el castaño hablaba muy bajo y también quería molestarlo un rato. Ritsu le miró con cierto desagrado, y recobrando la postura, sonrió forzosamente y continuó.

-mi nombre es Richard, soy el primo de Ritsu – finalizó con un poco más de seguridad.

-gracias Richard-kun – habló la sensei – bueno, espero que se lleven muy bien con Richard-kun, el sólo estará con nosotros por dos semanas, espero que no haya inconvenientes con esto, gracias por su atención chicas; ahora Richard-kun, si puedes tomar asiento ¿en?...

-puedes sentarte aquí – se escuchó una suave voz proveniente del frente. El ojiambar desvió su mirada, topándose con aquella fémina que le ofrecía el asiento con amabilidad, dándose cuenta de que era nada más y nada menos que Mugi. La tecladista le sonreía con amabilidad y ternura, pues sabía que "ese chico" era nada menos que Ritsu, y se notaba algo nervioso; además de que comenzó a notar que algunas chicas susurraban cosas y murmuraban entre ellas que el chico era muy simpático, lo que provocó en la oujo-sama cierta molestia, para no decir celos…

El ojiambar miró con impresión el tierno gesto de la tecladista, y sonriendo ladino miró con una pisca de duda en su rostro a la profesora, quien hizo un ademán con su mano para que el chico aceptara la invitación de la rubia; el cual felizmente disimulado accedió y se sentó donde la rubia le indicaba. Aquel asiento estaba justo ah lado de la tecladista, para ser especifica a su izquierda, y a la derecha de la bajista de la banda; quien al no ser nada inepta, se dio cuenta de que aquel que parecía ser un noble y lindo gesto por parte de Mugi ante las demás; era más bien un "tipo de coqueteo psicológico o indirecto" según el criterio de la bajista, la cual miraba con un toque de recelo en su mirada los movimientos del castaño y de Mugi, quien no dejaba de sonreír con dulzura y Ritsu de sonreír como idiota.

-¡hola! Me llamo Tsumugi, Mugi para los amigos – la tecladista quiso jugar un poco con la idea de que Ritsu, el famoso "Richard" era el "chico nuevo de la clase", y aprovechando la ocasión, fingía una amigable presentación, sólo para darle el toque novatez al joven. Mientras, que la ojiambar se sorprendió un poco ante esa acción de la tecladista, y entendiendo casi al instante el objetivo de ésta, le siguió la corriente.

-Richard Tainaka, un placer – contestó el ojiambar sonriendo ampliamente, ya que le encantaba mirar la dulzura y simpleza de aquella refinada chica.

Mio sabía a la perfección que Mugi era muy amigable y comprensiva; pero de cierto modo sentía que su amabilidad iba más allá de las barreras de ser simplemente cortes, ya que aquel sonrojo en sus níveas mejillas hablaba casi por sí mismo, y esos movimientos torpes y nerviosos de Ritsu al tratar con la tecladista comenzaban a molestarle ¿desde cuando Ritsu es así? Se preguntaba en sus adentros, y no queriendo quedarse atrás, imitó aquella táctica de la rubia.

-Akiyama Mio – saludó de repente la pelinegra sonriendo con timidez como siempre, pero con un gramo más de seguridad. Ritsu al escuchar hablar a su amiga de la infancia, se dio vuelta y le miró con sorpresa e interés preguntándose ¿Qué haces? - ¿eres mudo o mal educado como para no devolverme el gesto? – preguntó un tanto molesta la bajista, ya que el ojiambar le miraba como si le hubiesen asignado una ecuación lineal elevada al cubo de su raíz cuadrada.

-n-no es sólo que – la baterista no entendía el comportamiento de Mio, quien normalmente se hubiese quedado callada; pues ésta nunca hablaba con chicos… menos en público ¿Qué le orilló a ser tan arriesgada? Se preguntaba en su mente – hola "Akiyama-san" – saludó el ojiambar remarcado un poco lo último – Richard Tainaka – finalizó con una ligera sonrisa.

La profesora, quien seguía platicando con el profesor de la clase actual; terminó su conversación con éste y despidiéndose de todas, dejando en manos el asunto del "chico nuevo" y saliendo del aula.

-bueno, Tainaka-san, espero que en éste corto tiempo de convivencia nos podamos llevar bien; como notaras éste es un colegio de señoritas, así que espero que el respeto sea mutuo y comprensible, Sawako-sensei me ah dicho que se compromete como tu mentora y más que nada con tus acciones, tratemos de no abusar de aquella confianza y sin más que decir, espero que la señorita Tainaka se recupere lo más pronto posible y bienvenido a Sakuragaoka – después de aquella emotiva y aburrida presentación, que era muy parecida a cada año para las estudiantes de primero que el director hacia, el profesor continúo con sus clases.

Sin más percances ni más alumnos nuevos, las clases prosiguieron su curso natural, Ritsu trataba de no quedarse dormida como de costumbre; en cuanto Mio le miraba con un relativa incertidumbre de reojo, Mugi sonreía con amabilidad como siempre y Yui dormía al final de clase, siendo despertada por el profesor de vez en cuando.

Más tarde, después de una jornada corta de cuatro horas continuas de clases, las misma terminaron dándole tiempo a la hora del almuerzo, tiempo que consistía como veinte minutos de descanso para que las chicas bajaran al comedor a almorzar por obvio.

-Hola Richard-kun – una tipa de rubios cabellos se acercó al castaño, quien acomodaba sus libros y libretas para bajar a descansar, postrándose al frente de éste, el cual le regresó a ver con cierta curiosidad – me llamo Himeko, mucho gusto – saludó con cortesía; mientras dos chicas más miraban con curiosidad y emoción hacia donde estaban Ritsu y Himeko. ¿Ahora qué quiere Himeko? Se preguntaba la ojiambar incrédulamente, ya que aquella chica le miraba algo apenada y con las manos hacia atrás, haciendo un pequeño vaivén con su pie.

Mugi y Mio quien estaban a lado del castaño, escucharon aquella invitación de Himeko, que lejos de ser sólo una inocente y noble invitación amistosa, en el fondo sabían que aquellas chicas querían coquetear no psicológica ni indirectamente con el castaño ¡querían pervertirlo!

-Hola Himeko-chan – saludó el chico fingiendo no conocerla para ser convincente.

-mis amigas y yo… nos preguntábamos si…tu… querías venir a almorzar con nosotras – la rubia miraba con curiosidad y ansias la respuesta del castaño, el cual no sabía que contestar; normalmente hubiese dicho que tendría que salir con Mio y las demás, pero ¿no se supone que era el nuevo?, además de que Mugi y Mio estaba escuchando la propuesta y al parecer no decía nada, ni intervenían ¿Qué podía hacer? Era simple, sólo decir "No" pero eso sería demasiado ofensivo, ya que aquellas chicas estaban siendo amigables y sociales. Ritsu que desde el momento en que abrió los ojos en el día se levantó con objetivo principal pasar el día con la tecladista, pero al parecer eso no sería lo que pasaría por el momento, y pensó ¿Por qué no? Además las chicas que le pretendían no eran más que las que siempre veía y trataba con ellas en clases, salir de vez en cuando con éstas no estaría mal… o eso creía.

-claro – contestó finalmente después del enjambre de dudas en su mente, las cuales había evadido para no lamentarse después.

-¡Asombroso! – exclamó la rubia aplaudiendo levemente y con emoción en su gesto, volteando rápidamente a sus cómplices, haciendo una señal de "Éxito" levantando su dedo pulgar y guiñándoles el ojo por la respuesta de Ritsu.

-¿dijo que si? – se preguntaba la bajista después de escuchar el veredicto final del ojiambar ante la petición de Himeko.

-¡¿Ricchan?! – pensaba Mugi mirándole con fastidio disimulado.

-bueno, vayamos a dar un pequeño "tour" por el colegio, nosotras te enseñaremos todo – la rubia mordía su labio inferior mientras miraba con cierta picardía al castaño, quien comenzaba a arrepentirse por haber accedido.

-suena… bien – contestó no muy convencido el ojiambar.

Así Ritsu y sus nuevas pretendientes comenzaron a caminar con la intención de abandonar el aula e ir a tomar su almuerzo, dejando atrás a una Mugi consternada y una Mio enardecida de molestia.

-¿no pudo decir sólo no? – preguntó Mio con fastidio cruzándose de brazos y dirigiéndose a Mugi y Yui quienes veían alejarse a Ritsu y las chicas.

-creo que comienza a gustarle la atención – argumentó Mugi con un toque de molestia en su voz, lo que no era muy común en ella.

-Mio-chan, Mugi-chan, Ricchan siempre platica con las demás chicas, no deberían encelarse porque las demás quieran almorzar con ella sólo porque es un chico, aun así no deja de ser Ricchan – Yui era torpe y desorientada, pero hasta ella podía notar los ardores y afanes de los comentarios sarcásticos de la bajista y la tecladista, quienes al escuchar el repentino comentario de la mayor de las Hirasawa, se sonrojaran y se regresaron a ver con incomodidad.

-n-no son celos… es sólo que… - la bajista no sabía cómo contrarrestar sus obvios celos, y buscando ayuda con la mirada hacia Mugi, ésta argumentó:

-no es eso… es sólo que… podrían descubrirla y eso… sería malo – Mugi trataba de componer y darle un giro a la situación, pero a pesar de su torpeza, Yui no se tragaba las malas excusas.

-Ricchan estará bien Mugi-chan – finalizó con una ligera sonrisa.

Mugi y Mio se quedaron en silencio ante las "sabias" palabras de la castaña, y un poco más "relajadas", procedieron a bajar por sus almuerzos, no sin antes pasar a buscar a la kohai. Ya estando todas juntas y con sus almuerzos en mano, las cuatro chicas caminaron al patio trasero de la escuela, donde había pasto verde y fresco bajo la sombra del emblemático árbol de cerezo, símbolo de su colegio. Las cuatro se sentaron para disfrutar de sus comidas y comenzaron a conversar.

-creo que el jugo de uva sabe mejor que el de naranja – decía Yui tomando de dos botes de jugo, uno de naranja y uno de uva.

-la naranja tiene vitamina C, es más sano – argumentó Mio dando un sorbo del popote de su jugo.

-personalmente, me gusta más el jugo de fresa – comento la tecladista mientras mordía su emparedado de maní.

-¿a ti cual te gusta más Azu-nyan? – preguntó con inocencia la guitarrista, notando que la gatita estaba sumamente callada.

-… cualquiera está bien… aunque me gusta más el durazno – finalizó la gatita con seriedad.

-Azusa, te noto algo distraída ¿estás bien? – preguntó la bajista con seriedad y comprensión.

-ah… si, gracia Mio-senpai, es solo que tengo algo de sueño aun – contestó educadamente la gatita sin mucho ánimo aun. Mio sin darle mucho crédito a lo que la respuesta de la kohai, trató de no insistir para no incomodarla, quizá la presencia de Yui y Mugi le incomodaban un poco como para hablar si algo le molestaba en ese momento.

En eso pasó Ritsu y sus nuevas pretendientes, lo cual no pasó desapercibido por los ojos de Mio, quien lo notó al instante, soltando un pequeño bufido de disgusto.

-¿pasa algo Mio-chan? – preguntó la oujo-sama con amabilidad, y Mio le hizo una seña con la mirada, para que volteara a ver el punto de su frustración. La tecladista volteó para confirmar los hechos, topándose con la baterista en compañía de aquellas que trataban de "seducirle" y rodando sus ojos en gesto de molestia, y sin quitarle la mirada a la ojiambar, miraba con curiosidad los movimientos de ésta y de su compañía.

Ritsu caminaba a lado de las chicas que le invitaron a almorzar, y quejándose en sus adentros por haber aceptado tal oferta de dejar que aquellas le dieran un "tour" por el colegio, el cual conocía de cabo a rabo, sonreía forzosamente ante los comentarios de sus compañeras, realmente hablaban mucho y decían muchas cosas que a su parecer le resultaban aburridas, no era lo mismo, no podía fastidiarlas como fastidiaba a Mio, no podía decir idioteces como las decía con Yui, no podía hacer comentarios con réplicas por parte de la gatita y mucho menos podía admirar a alguna de ellas y embobarse como lo hacía cuando veía a Mugi. Soltando un par de suspiros cansinos y haciendo muecas discretas de aburrimiento sin dejar de pensar en que estará haciendo Mugi y las demás, seguía con aquel estúpido y patético "paseo" a lado de Himeko y compañía.

-sería más fácil largarme de aquí, de cualquier forma es aburrido, ya acepté venir con ellas, fui amable, creo que debería zafarme de esto – Ritsu buscaba alguna buena excusa para alejarse del lugar, afortunadamente el timbre de reanudación de clases comenzó a sonar, lo que hizo que Ritsu sonriera con satisfacción.

Todas las alumnas comenzaron a regresar a sus respectivos salones, así comenzarían a reanudar sus clases. Ritsu regresó librándose por fin de aquellas chicas, quienes no dejaban de jalarle del brazo, de llamarle "Richard-kun, Richard-kun" y sobre todo, hacerle preguntas personales.

-…y… ¿Qué tal el almuerzo? – preguntó Ritsu dirigiéndose a Mugi, quien no le regresaba la mirada.

-bien – contestó la tecladista forzosamente sonriendo.

- ¿Qué le sucede? – se preguntaba la baterista con rareza.

-¿Qué tal el tuyo? – preguntó la bajista fingiendo curiosidad.

-¿eh? pues normal… aburrido – contestó la baterista esto último en susurros.

-no parecía – replicó Mugi.

-más bien parecía que te agradaba – argumentó Mio.

-¿q-que? – Ritsu estaba siendo atacada por ambos lados, no sabía porque del comportamiento de sus compañeras, en realidad era raro, era despistada y despreocupada, pero podía entender que eran síntomas del síndrome "celos" lo que ocasionaba que la rubia y la azabache le atacaran de esa manera, y en cuanto lo supo sonrió ladina soltando una pequeña risita – jeje ¿están celosas? – preguntó Ritsu con sorna.

-¡¿celosas?! – preguntó Mio exaltándose – q-que tontería.

-¿p-porque lo estaríamos? – preguntó Mugi con desagrado sonrojada.

-bueno yo sólo supuse – contestó la baterista encogiéndose de hombros – después de todo, no todo fue en vano – la ojiambar esbozó una sonrisa satisfecha por la reacción que causó en sus amigas… pero más en Mugi.

La plática de las chicas se vio interrumpida cuando la presencia de Sawako se hizo en el salón, quien comenzó a impartir la clase, la cual no duró más de dos horas, así las chicas al finalizar la clase de la profesora, las chicas podrían irse a casa.

Todas comenzaron a alistar sus cosas para retirarse, cuando Sawa-chan llamó a Ritsu.

-Tainaka-san, necesito hablar contigo – Ritsu sabía que la sensei hablaría con ella, pues en eso habían quedado antes de que comenzaran las clases, así que accedió rápidamente al llamado de la sensei; mientras las demás le esperaban fuera del salón.

-¿de qué hablarán Sawa-chan y Ricchan? – preguntaba Yui con curiosidad asomándose de vez en vez al aula, donde Sawako y Ritsu conversaban.

-no lo sé – contestó Mio con simpleza.

-quizá sea algo de sus papeles – argumentó la tecladista, esperando junto a las demás a Ritsu.

-y bien Sawa-chan, suéltelo ya – inició Ritsu un tanto ansiosa por lo que la sensei le diría.

-bueno Ricchan, siempre tan impaciente, pero bueno te diré. Te dije en la mañana que quería pedirte un favor… y… - la profesora tomó aire para prepararse a hablar y prosiguió – quería pedirte un favor…que consiste de tu presencia… verás… mis padres vienen de visita a un lugar cercano de aquí, una de mis primas lejanas se casará pronto y habrá una boda… - Sawako suspiró mientras emparejaba unos papeles dejándolos caer ligeramente sobre el escritorio.

-aja ¿y que con eso? – preguntó Ritsu confundida.

-bueno, es más que obvio que es una celebración familiar… así que estoy oficialmente invitada, soy madrina de anillos… y yo… - la sensei no encontraba las palabras exactas para dejar salir su petición y un tanto sonrojada, tragó saliva y suspiró una vez más – yo tengo que ir… pero mis padres saben que estoy saliendo con un chico… bueno, es que ellos son demasiado exagerados, así que inventé tal historia con tal de que no vinieran de visita a mi departamento, así que yo voy a verlos. Bueno, el punto es que quería pedirte éste favor, aprovechando la oportunidad de que…eres diferente y… quería que me acompañaras – finalizó bastante sonrojada pero haciéndose la fuerte y segura.

-¡claro que sí Sawa-chan! Después de todo le debo una, además para eso son los amigos – contestó Ritsu sin darse por entendida, o captar el mensaje de la profesora.

-me acompañaras como si fueses… mi novio… - argumentó Sawako para hacerle entender el punto a la ojiambar, quien al escuchar aquella petición, la sonrisa se le borró automáticamente de sus labios, abriendo sus ojos a todo lo que daban y comenzando a sudar e imaginarse imágenes de ella y Sawako acarameladamente.

-¡¿queeeeeeeeeeeeeee?! – exclamó la baterista, llamando la atención de sus amigas que le esperaban afuera del salón.

-¡ssshhh! ¡Silencio Ricchan! – la profesora trató de tranquilizar a la baterista entre susurros para no llamar la atención de nadie

-¡p-pero Sawa-chan! E-eso es demasiado ra-raro – se quejó la ojiambar sonrojándose de sólo imaginarlo.

-Ricchan, no será nada más que fingir, no tendrías que hacer nada más que decir que eres mi novio, solo es para engañar a mis padres – contestó Sawako algo ofendida.

-b-bueno si ya sé… p-pero es que n-no creo que los convencemos, soy algo joven… - a pesar de la edad del chico, aun así aparentaba ser más grande, pero no tanto como para emparejarse con Sawako.

-bueno, eso se puede arreglar, déjate crecer la barba un poco y ya, además puedo decir que me gustan los hombres jóvenes – argumentó Sawako sonriendo con maldad.

-eso suena bastante mal – replicó la baterista con desgane.

-recuerda que me debes una, no creo que quieras que los profesores se enteren de tu verdadero problema – amenazó con cierta malicia la sensei, como Ritsu siempre sabia extorsionarla.

-¡eso es tan injusto! – refunfuñó Ritsu inflando sus mejillas y cruzándose de brazos.

-¿entonces? ¿Irás cierto? – más que una pregunta, Sawako estaba casi afirmándolo.

-… pues si no tengo de otra… - Ritsu suspiró resignada, tenía que hacerle el favor a la profesora, una, porque le debía una, dos, porque le amenazaba y tres… pues ya qué.

-bueno, entonces te espero, yo te avisaré el día, me parece que es la semana que viene, ¡gracias Ricchan! Es bueno contar contigo – Sawako le guiñó el ojo y sonrió ampliamente.

-si claro… bueno, entonces me voy Sawa-chan – Ritsu comenzó a caminar con desgane y cierta molestia, ahora tendría que salir prácticamente en una cita con su profesora; aunque suena irónicamente fantástico, ya que es el sueño de todo estudiante… esta vez no lo era.

-por cierto Ricchan… si lo dejamos entre tú y yo mejor – asentó finalmente la sensei y la ojiambar sólo asintió.

-¿Qué pasó Ricchan? – preguntó Yui con curiosidad al ver que Ritsu salía con desgane del salón.

-nada bueno créeme… - contestó Ritsu con desagrado.

Ritsu, Mugi, Mio, Yui y Azusa, comenzaron a caminar en dirección hacia sus casas, en el camino Mio iba platicando con Yui y Mugi, Azusa hablaba de vez en vez y Ritsu iba totalmente sumergida en su mundo, ahora tenía tantas cosas que pensar, entre ellas, su "cita con Sawako", como pasar los exámenes, cómo regresar a ser chica de nuevo y si algún día Mugi se fijaría en ella y por último… donde se quedaría a dormir.

-Ricchan ¿pasa algo? Estas muy callada – preguntó Mugi con preocupación.

-¿mmmh? Ah… sí, estoy bien – contestó con una sonrisa ligera.

-¿Qué tanto piensas? – preguntó una vez más la tecladista emparejándose al paso de Ritsu, quien al estar tan cerca de la rubia comenzó a sentirse nerviosa.

-e-eh b-bueno pues… nada en especial… solo en ti… -esto último se lo dijo así misma mentalmente.

-ya veo… - Mugi quien no tenía la menor pisca de brutalidad en su coeficiente, sabía que Ritsu se afligía por algo – aunque puedes contarme… será nuestro secreto – la tecladista tenía alma de ángel; siempre tranquilizaba sus ansiedades y más bajos instintos, literalmente o sentido figurado. Le hacía sentir una inmensa armonía interna y a pesar de que le causaba mucho nerviosismo, le hacía sentir tranquila de algún modo. Acompañando aquellas palabras de complicidad, la rubia tomó una mano del castaño que caminaba a su lado, al cual le causaba todas esas locas sensaciones que tanto amaba al estar cerca de ella. Ritsu sintió que Mugi era de fiar, y confiando completamente y no pudiéndose negar ante aquel tierno gesto, decidió contarle un poco de sus aflicciones.

-b-bueno… quizá solo estoy un poco… estresada… y bueno, hoy regresan a casa los padres de Azusa, estaba pensando donde dormir ahora… y otras cosas menos importantes, como… los exámenes y eso tejeje – contestó Ritsu sonriendo con el entrecejo fruncido.

-si tu quieres… puedes quedarte en mi casa… de cualquier forma mis padres nunca están y nunca dirían nada… - las mejillas de Mugi se sonrojaban notablemente y su voz era un poco insegura.

Aquellas palabras le caían como anillo al dedo a la baterista, se sentía realmente feliz, pero… ¿estaría bien?...

-b-bueno… no sé… no quiero causarte molestias… - contestó la baterista algo deprimida, puesto que se sentía patética y vagabunda por andar pidiendo posada en casa de sus amigas.

-nada de eso Ricchan… nunca serías una molestia para mí – la rubia estrujó un poco más fuerte la mano del chico para darle seguridad a éste y para que confiara en ella. Por otra parte la ojiambar se sentía la persona más feliz en todo el mundo, y quería dar brincos de emoción, ya que ésta parecía querer explotar en su pecho de la felicidad inmensa que el castaño sentía tan solo de pensar que pasaría mucho pero mucho tiempo a solas con la tecladista… su amada oujo-sama.

-gracias… Mugi… - "el chico" sonrió con ternura y lentamente las comisuras de sus labios iban dándole el toque de aquel gesto sincero.

Mio quien aparentemente iba platicando con Yui y Azusa, se dio cuenta de aquel agarre de manos entrelazadas de la tecladista y la baterista, sintiendo molestia total, al escuchar que Ritsu se quedaría en la tecladista. Apretando sus puños continúo su camino como si nada pasara.

-iré a recoger mis cosas a casa de Azusa antes de que sus padres lleguen.

-¿quieres que te acompañe? De ahí podemos irnos justas a casa – Mugi le sonrió con aquel gesto tierno que tanto amaba la baterista, la cual se sonrojó al escuchar "irnos a casa" sonaba tan… tan a ¡ah! No sabía cómo describirlo, solo sabía que si algún día viviera con Mugi y formaran una relación formal, que era lo que más anhelaba en la vida…. Probablemente usarían esa frase muy a menudo.

-s-si… - contestó Ritsu tímidamente.

Ritsu y mugi seguían caminando tomadas de la mano, Ritsu sentí el tibio calor de las siempre cálidas manos de la rubia, no podía ser mejor, las personas al alrededor las miraban con tanta normalidad, y ella pensaba que seguro de ser una chica… no sería lo mismo.

-bueno, yo de aquí me voy – dijo Yui llegando a la división de la calle donde tomaría su camino. Ritsu y Mugi se soltaron las manos por un momento.

-yo iré a casa de Azusa aun, ya que hoy llegan sus padres, creo que es hora de salir tejeje – habló la baterista algo apenada.

-¿Dónde se quedará esta vez Ritsu-senpai? – preguntó Azusa con preocupación y tristeza.

-… en casa de Mugi… - contestó entre pena y felicidad, lo que la gatita pudo notar.

-ah… - finalizó la kohai bajando la mirada. Mientras que Mio guardaba silencio… a pesar de ya saberlo, esa idea la molestaba algo. El silencio se hizo presenciar y nadie decía nada más.

-bueno… entre tanto… ¡me voy! – Yui comenzó a caminar para alejarse del lugar dejando atrás a sus amigas.

-bien… yo también me voy… las veo mañana en la escuela – Mio sin decir más se alejó con seriedad del lugar – baka Ritsu… - musito la bajista con molestia.

-¡hasta mañana Mio-chuan!, bueno ¡vayamos a casa de Azusa! – exclamó la baterista para romper aquel silencio incómodo.

Azusa asintió igual que Mugi y así la baterista comenzó a avanzar hacia la casa de la kohai, quien iba sumamente triste mirando de reojo como Mugi tomaba la mano de la baterista y ésta sonreía plácidamente.

Notas Finales: bueno, eh aquí el onceavo capítulo de éste humilde fic. Como pueden ver ya hay un poco más de emoción lol según yo ¬¬' no me golpee no lo hagan .' es que así es la historia :C de hecho creí que sería un poco más larga, pero bueno, ustedes piden ir al grano ¬¬' gente intolerante ¡Tsk! Kjahkjah es broma, así era en verdad, es que ya quiero que concluya para que no se extienda mucho jojo soy media floja xD pero bueno que se le hace :P espero que les haya gustado :D y espero sus bellos REVIEWS que son bien sexys :O enserio es una expresión :/ pero bueno ya me calmo, siento que asusto e.e' y que ya me desvié del tema u.u bueno, creo que sin más que decir :) me retiro jojo, ya saben que cualquier crítica constructiva es bienvenida ;) no sean tímidos *w* comenten… flojillos xD ok ya, ahora si me voy :B cuídense!

Sayonara! ;)

Chao, chao C(:=